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Buscando un diálogo sincero y comprometido de Estocolmo que profundice y transforme

15 Noviembre 2015

2015_11_15_Editorial_Photo1José Ignacio García

Desde el año 2013 la ciudad de Estocolmo ha estado estrechamente ligada a la actividad de GIAN-Ecología, como este año  que un grupo de especialistas se unió a la Semana mundial del Agua en Estocolmo, un evento internacional organizado cada año en esta ciudad. Con esta reunión, hemos lanzado un plan de acción durante 2014-2015 que se vertebró sobre el tema Agua para Todos.

Este plan se ha ido desarrollando en diversos encuentros en Mindanao, Calcuta, o Nairobi durante los últimos dos años.  De todo ello hemos ido dando cuenta a través de Ecojesuit, y los lectores habituales han estado informados de estos eventos.

Pero en Estocolmo, en ese encuentro de 2013, también surgió otra línea de trabajo, que hemos ido siguiendo también con mucho interés: el diálogo entre ciencias de la sostenibilidad y los valores.

De esta manera hemos ido trabajando en dos líneas: la gestión de agua (acceso, gestión del riesgo, mercantilización) y los valores que pueden reforzar, o entrar el conflicto, entre aquellos que se dedican a las ciencias de la sostenibilidad.

En este diálogo sobre ciencias de la sostenibilidad y valores hemos encontrado un muy competente y generoso aliado, el Stockholm Environment Institute (SEI); una institución científica de primera línea que ha estado siempre muy atenta a las dimensiones sociales en su estudio de las cuestiones medioambientales.  El SEI ha tomado con mucho interés en este diálogo y ha mostrado la capacidad para adentrarse en áreas donde el lenguaje y los contenidos no son los más habituales en su trabajo.  Todo esto tendrá lugar en Estocolmo el próximo 24 y 25 de noviembre.

Desde GIAN-Ecología queremos proponer un verdadero diálogo.  Esto es, que nosotros no somos los “dueños” de los valores que están sobre la mesa de diálogo, sino que también tenemos que aprender a contribuir y señalar las contradicciones, los temores, pero sobre todo las fuerzas que impulsan nuestra actividad.

Si la ciencia de la sostenibilidad tiene que cuestionarse sobre su pretendida neutralidad, nosotros también tenemos que reconocer que no son siempre la solidaridad o la profundidad las fuerzas que nos dirigen en nuestro trabajo.

En cierto sentido, cuando hablamos de valores, de actitudes, principios y convicciones, todos tenemos que reconocer que somos algo principiantes, y desde luego, que no somos neutrales.  Compartir nuestra pasión por un mundo más justo y solidario será, sin duda, una gran base para el entendimiento mutuo.

Aspiramos a un diálogo que es sincero y profundo para que sea fructífero y significativo.  Con esto en nuestras mentes y nuestros corazones, podemos recordar algunos de los principios que el Papa Francisco propone para diálogos de este tipo en el capítulo V de la encíclica Laudato si’ (LS), nosotros hemos adaptado las indicaciones – más orientadas al diálogo político – para nuestra experiencia.

  1. El consenso necesario debe estar fundado en una profunda equidad: procurar que las soluciones se propongan buscando el bien más general y no sólo la defensa de los intereses de algunos (LS 164);
  2. Es necesario identificar a los agentes más débiles en todas estas discusiones, el hilo – la trama – se corta siempre por el lado más débil (LS 171);
  3. Necesitamos implementar, llevar a cabo, lo que acordamos. Nuestras experiencias se retroalimentan por el trabajo con las comunidades y en el diálogo (LS 174);
  4. Se necesita respetar la soberanía de los que dialogan, pero la soberanía – personal o corporativa – no puede ser una excusa en la consecución de acuerdos que reduzcan los riesgos y prevengan las catástrofes, especialmente cuando estamos tratando sobre la sostenibilidad de comunidades pobres (LS 174);
  5. Para el Papa Francisco existe una continuidad lógica que uniría también las causas de los problemas: la misma lógica que dificulta tomar decisiones drásticas para invertir la tendencia al calentamiento global es la que no permite cumplir con el objetivo de erradicar la pobreza. Pobreza y medioambiente comparten no sólo los efectos, también las causas (LS 176);
  6. La importancia de generar procesos. Necesitamos mantener las conversaciones en el tiempo, no se trata de acciones aisladas, buscamos mantener conversaciones, compromisos a largo plazo;
  7. El factor humano es muy importante también. Son tiempos que van a exigir mucha generosidad por parte de todos (LS 182);
  8. La transparencia es otro aspecto fundamental para estos procesos, es muy necesaria para evitar sucumbir a los intereses de los más fuertes (LS 183).

Esta actitud de diálogo sincero y comprometido guía nuestros pasos y los próximos días nos permitirán implementar algunos, o muchos, de estos principios propuestos por el papa Francisco.  GIAN-Ecología está llevando a cabo este modo de proceder en el Diálogo de Estocolmo con alegría y esperanza en nuestros corazones y la apertura y la creatividad de nuestras mentes.

Esperamos traer todos nuestros aprendizajes de las conversaciones previas a esta reunión en Estocolmo.  También esperamos que a través de este diálogo, podamos profundizar en la urgencia científica y los valores sociales inherentes a la comprensión del cambio climático de nuestro planeta y la transformación social necesaria en acción real, la inclusión social y la integridad del medio ambiente.


 

El Diálogo de Estocolmo es una iniciativa de la Red Global Ignaciana de Incidencia Pública (GIAN) sobre Ecología que dirige José Ignacio García y un sitio web específico proporciona información y actualizaciones a este esfuerzo.

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Este artículo también está disponible en:: Inglés, Francés

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