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Cambiar la narrativa, cambiar el futuro: Una economía de la vida para un planeta vivo

15 Agosto 2014
Estudiantes de la Universidad de Seattle piden se deje de invertir en combustibles fósiles, es un movimiento creciente en muchas universidades norteamericanas. Foto des: seattleu.edu

Estudiantes de la Universidad de Seattle piden se deje de invertir en combustibles fósiles, es un movimiento creciente en muchas universidades norteamericanas. Foto des: seattleu.edu

David Korten

Quien controle la narración, controla el futuro.

Es el signo de un profundo despertar intelectual, los elementos esenciales para una narración de la Vida Sagrada o de un Planeta Vivo están comenzando a emerger, y es una narración con profundas raíces espirituales.

Los humanos somos seres vivos originarios de una Tierra Viva – que es nuestro hogar y la fuente nuestros recursos. La riqueza real es la riqueza de lo viviente. El dinero es solo números. El dinero es útil como un medio de intercambio. Nada más.

La vida existe solo en comunidad. Progresamos solo como un planeta que progresa. Hacemos lo mejor cuando obramos el bien y el mundo está al servicio de todos.

Afortunadamente, nuestra propia naturaleza nos llama al cuidado y a buscar el bien de todos. Sin duda que existe violencia, avaricia y dura competencia, pero en el fondo son indicadores de disfunción social e individual.

La tarea de la economía, y sus instituciones, es ofrecer a todo el mundo la oportunidad de tener una vida sana, con sentido, en una relación equilibrada y co-productiva con las comunidades de vida de la Tierra.

Esta narrativa ofrece un marco a una Economía de la Vida que está enraizada en la comunidad, colabora con la naturaleza, atiende a las necesidades de todos, y da a cada persona voz en las decisiones de las que depende su bienestar y el de todos.

La narración del Dinero y el Mercado Sagrados

Estamos envueltos en una crisis general de este sistema basado en unas instituciones que ya no sirven y que deberían ser remplazadas. A menos que aceptemos esta realidad, nuestros esfuerzos se parecerán a los intentos por salva un barco que se está hundiendo rápidamente porque tiene un gran agujero en su fondo, un agujero mucho mayor que el cubo que tenemos para achicar el agua.

Estos centros de poder, y valores, ahora fallidos han entregado el poder a empresas que por su estructura consideran la vida solo como un medio para hacer dinero. Con ajustes marginales del sistema, es decir, con unas pocas regulaciones por aquí o por allá, se podrá proteger a unos pocos de la avaricia de estas grandes corporaciones, o se podrá ralentizar el daño, pero no se podrá cambiar el resultado final.

Las corporaciones que rigen actualmente nuestra economía lo hacen exactamente en el modo como han sido diseñadas para hacerlo: concentrando la riqueza financiera en las manos de unos pocos a costa de la mayoría y de la naturaleza. Un futuro humano viable y próspero depende de una profunda transformación cultural e institucional.

El primer paso es hacer una clara opción entre la vida o el dinero como nuestros valores definitivos. En una de sus muchas clarividentes homilías el Papa Francisco habló de la idolatría del dinero – de la adoración del dinero como un falso dios.

Para nuestras sociedades contemporáneas hacer dinero se ha convertido en el objetivo de la vida, comprar es un deber cívico, los mercados financieros son nuestros referentes morales, las instituciones financieras son nuestros templos, y los economistas los sacerdotes que otorgan la absolución personal y colectiva por nuestros pecados contra la vida.

Al elegir el dinero frente a la vida aceptamos ser gobernados por los mercados financieros que operan a través de computadores de alta velocidad que controlan la búsqueda de dinero de las corporaciones; corporaciones que anulan la sensibilidad moral de sus empleados y que consideran a las personas, y a la naturaleza, como materias primas para controlar y explotar buscando más ganancias financieras.

Pero en el fondo, estas cuestiones son profundamente espirituales. Están enraizadas en la respuesta que podemos dar a las cuestiones más básicas y fundamentales. ¿De dónde venimos y por qué? ¿Cuál es el origen del universo que dio lugar a la Tierra y que nos dio vida a nosotros? ¿Para qué hemos nacido?

Según la enseñanza convencional de las religiones de Abraham y sus variantes, somos la creación de un patriarca lejano, todo poderoso, omnisciente Dios, que vive en un apartado lugar llamado cielo y que recompensa nuestra obediencia con un lugar de eterna felicidad junto a él después de esta vida. Lo que existe lo es por su deseo. Él nos quiere ricos, y recompensa a sus elegidos con riqueza y poder. Así que cumplir el programa: ir a por el dinero.

Para la enseñanza convencional de la ciencia actual que, a su vez, está estancada en el marco de una narrativa vieja y anticuada, somos el producto de un universo mecánico que es como un gran reloj rigiendo su destino, mientras las manecillas se mueven hacia el parón energético. La vida es un mero accidente de la complejidad de la materia y no tiene ni meta, ni significado. La conciencia es un artefacto de procesos físicos en el cerebro. La libertad, una ilusión. Vaya, esto parece un tanto deprimente. Creo que mejor es irse de compras.

Terminamos viviendo por lo que podríamos llamar la narración del Dinero y el Mercado Sagrados, constantemente repetida por los medios de las grandes corporaciones y también por nuestras instituciones educativas – transformadas en empresas. Así se nos asegura que:

El dinero es riqueza. Hacer dinero genera riqueza. Hacer dinero es el fin definitivo de las personas, los negocios y la economía.

Los que hacen dinero generan riqueza para la sociedad. Su lujoso estilo de vida es su justa recompensa. El consumo material es el camino para la felicidad.

Los seres humanos somos por naturaleza competitivos. Afortunadamente la mano invisible del libre mercado transforma la avaricia individual en el bien colectivo.

Es lamentable la desigualdad y el daño medioambiental. Pero, sin embargo, son daños colaterales, necesarios e inevitables para hacer crecer el PIB, que es lo que al final genera riqueza para todos. El crecimiento económico generará la riqueza financiera necesaria para acabar con la pobreza y nos proporcionará el desarrollo tecnológico que nos liberará del sometimiento cruel y limitante de depender de la naturaleza.

Si alguna vez has escuchado esta narración ¿cuantos de vosotros habéis notado que sus afirmaciones son falsas? Es una narración elaborada para promover y legitimar la idolatría del dinero y el dominio de las grandes empresas. Se trata de mala ética, mala ciencia y mala economía. Y sus devastadoras consecuencias son cada vez más evidentes.

Tendemos a aceptarla porque es la única historia que escuchamos. Aquellos que buscamos justicia, sostenibilidad medioambiental y paz nos unimos en torno a cuestiones concretas más que con una narración unificadora. Incluso hacemos nuestras propuestas en el marco de la narración de los Sagrados Dinero y Mercados – por ejemplo cuando alegamos que una mayor equidad es buena porque acelerará el crecimiento económico. Usamos la narración corrupta porque no tenemos una narrativa unificadora de nuestra parte.

Cambiar la narración

La réplica a esta narración del Dinero y el Mercado Sagrados está fundada en la imagen que la ciencia moderna describe como el despliegue del universo, que sería como una semilla brotando, transformándose en un magnífico árbol mucho más que un reloj caminando a su fin.

La imagen de la semilla viva es consistente con la cosmología de un Universo Vivo que sugiere, de acuerdo con las intuiciones de los místicos, que toda la creación es la manifestación de una conciencia espiritual inteligente que busca conocerse a sí misma dándose a conocer en un creativo viaje de auto-conocimiento a medida que se despliega hacia una mayor complejidad, belleza, autoconciencia y posibilidad.

Por este cálculo, todos los seres – estrellas, partículas de energía, sistemas de estrellas, planetas, seres humanos, animales, plantas, rocas y ríos – son tanto la expresión como el agente del espíritu; cada uno con su lugar y propósito, en un proceso que revela una extraordinaria capacidad de auto-organización inteligente y con propósito – finalidad – en todos los niveles del sistema.

En las primeras etapas del viaje evolutivo de la Tierra, la más simple de las formas de vida trabajó con las fuerzas de los procesos geológicos para transformar todos los aspectos de la corteza terrestre, las aguas y la atmósfera creando y manteniendo las condiciones distintivas de la Tierra. Esenciales para el surgimiento de formas más complejas de vida – como los seres humanos.

Esta extraordinaria colaboración regenera continuamente los suelos, los ríos, acuíferos, la pesca, los bosques, las praderas de la Tierra, y mucho más para sostener la vida del conjunto. Al mismo tiempo, esta maravillosa comunidad auto-organizada mantiene un equilibrio climático, de temperatura y de composición química de los océanos, tierra emergida, y de la atmósfera de la Tierra haciéndola totalmente diferente de las condiciones de cualquiera de los planetas vecinos de la Tierra.

Es igualmente extraordinario que durante miles de millones de años diversas especies hayan filtrado el exceso de carbono de la Tierra y una gran variedad de toxinas del aire, aguas y suelos de la Tierra para luego secuestrarlas a una gran profundidad. Al hacerlo, crearon las condiciones ambientales adecuadas para el nacimiento de una especie con una capacidad de elección consciente, creativa y auto-reflexivo mucho mayor que cualquier otra.

Ahora, en un trance colectivo inducido por la historia idólatra del Dinero y el Mercado Sagrados, los miembros de esa especie dedicamos nuestras mejores mentes y tecnologías para la extracción del carbono y las toxinas secuestradas para liberarlas de nuevo en la atmósfera, en las aguas y en los suelos de la Tierra suprimiendo procesos naturales para ganar dinero. Dinero que existe sólo como números en un disco duro del ordenador. Y creemos que somos mucho más inteligentes que otras especies de la Tierra.

Cambiar el futuro a través de la narración de la Vida Sagrada y la Tierra Viva

El trabajo de nuestro tiempo es aprender a vivir, humildemente, alineados con las estructuras y procesos de la Tierra Viva.

Aquellos que trabajan al servicio del dinero, promoviendo empresas que valoran más el dinero que la vida, controlan las narrativas que organizan nuestra sociedad. Aquellos que queremos vivir al servicio de la vida debemos encontrar nuestra narración y debemos ponerla delante de la conciencia humana. De todas las instituciones, las universidades Jesuitas son unas de las mejor posicionas para conducirnos en la búsqueda de esa nueva narración.

La narración de la Vida Sagrada y de la Tierra Viviente está todavía en elaboración. Proporciona un marco narrativo unificador para todas las iniciativas que se describen en esta conferencia y muchas más. Totalmente desarrollada, tendrá el potencial de dar a nuestras vidas un profundo significado, un propósito y una dirección. Se trata de una versión elaborada de la historia que creo que habita en el corazón humano y que tiene poder real para desplazar a la narrativa del Dinero y el Mercado Sagrados como la narración que guie a la sociedad humana.

Aprovechemos este momento como una oportunidad para reclamar, y expresar, nuestra verdadera naturaleza como seres vivos que habitan en una tierra viva que nace de un universo vivo. Aceptemos la responsabilidad de nuestro ser auto-consciente, y aprendamos el arte de vivir en un mundo consciente, interconectado y en constante evolución. Vamos a repensar y reestructurar nuestras instituciones para alinear el poder con la vida, a medida que buscamos nuestro modo de contribuir al despliegue continuo de la creación.

A nosotros nos toca elegir nuestro futuro. Cambiemos la narración. Cambiemos el futuro. Nosotros somos ya aquellos a los que estábamos esperando.

Este artículo es de David Korten y es el discurso que tuvo en la sesion de clausura sobre “Espíritu, Justicia y una Economía Viva para un Planeta Vivo” el pasado 9 de Agosto de 2014 de la Conferencia Sostenibilidad Justa: Esperanza por el Bien Común organizada por el Centro de Justicia Medioambiental y Sostenibilidad de la Universidad de Seattle.

2014_08_15_Editorial_Photo2David Korten es co-fundador y consejero de la Revista YES!, co-director del New Economy Working Group, presidente del Living Economies Forum, miembro asociado del Institute for Policy Studies, y miembro del Club de Rome. Esta presentación está basada en su próximo libro Cambiar la Narración, Cambiar el Futuro: Una Economía Viva para una Tierra Viva, que se publicará en febrero de 2015.

David tiene un MBA y es Doctor por la Stanford Graduate School of Business de Stanford, California, USA. Su vida profesional incluye su servicio como capitán de la Fuerza Aérea norteamericana, profesor en la Harvard Business School, especialista de la Ford Foundation, y consejero para la región de Asia en gestión del desarrollo para la US Agency for International Development. Ha vivido y trabajado durante 21 años como profesional del desarrollo en Etiopia, Nicaragua, Filipinas e Indonesia.

Sus libros anteriores incluyen Agenda for a New Economy: From Phantom Wealth to Real Wealth, The Great Turning: From Empire to Earth Community, y el éxito internacional When Corporations Rule the World.

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Este artículo también está disponible en:: Inglés

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