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Ciudades inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles

31 Mayo 2016
Foto de: riopluscentre.org

Foto de: riopluscentre.org

Paula Sendín

El proceso de urbanización ha sido un fenómeno notable en las últimas décadas y afecta a millones de personas.  De manera directa o indirecta, acarrea problemas derivados del crecimiento acelerado de población, como la concentración de población y altos niveles de congestión.  Esto conlleva costos económicos, sociales y ambientales, persistentes de la pobreza y desigualdad.

Según un Informe sobre las Migraciones en el Mundo 2015  de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), son tres millones de personas cada semana lo que migran a la ciudad, contribuyendo así enormemente a la urbanización del mundo.

El 2014 revision of the World Urbanization Prospects  de la Naciones Unidas Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, señala que el 54% de la población mundial vive actualmente en ciudades, es decir, 3.900 millones de personas, y se espera que aumente hasta un 66 por ciento para 2050.  Las proyecciones indican que la urbanización combinada con el crecimiento global de la población mundial podría añadir 2.500 millones mas para 2050, de los que Asia y Africa concentra un aumento del 90 por ciento.

Siguiendo a través de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que terminaron en junio de 2015, uno de los 17 objetivos globales de la nueva Agenda para el Desarrollo Sostenible, Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 11, tiene como objetivo “lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles” en 2030.

Mejorar la seguridad y la sostenibilidad de las ciudades implica – subraya Naciones Unidas – garantizar el acceso a viviendas seguras y asequibles y el mejoramiento de los asentamientos marginales.  También incluye realizar inversiones en transporte público, crear áreas públicas verdes para que así sea inclusiva.  Por otra parte, construir ciudades más inclusivas socialmente, accesibles, en favor de los más pobres, equitativas y sensibles a las cuestiones de género.

Una ciudad resiliente implica preparar a las ciudades para el cambio, la gestión de la adversidad, la resistencia y para la toma de medidas que reduzcan los riesgos.  Las metas en este apartado incluyen aumentar la capacidad para una planificación y gestión participativas, integradas y sostenibles de los asentamientos humanos.

Educación para el desarrollo sostenible y urbanización sostenible

La UNESCO promueve la Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS) como un tema transversal en todos sus sectores.  EDS y urbanización sostenible  que implica “aprender a vivir juntos de manera sostenible es uno de los desafíos más grandes de la educación en nuestra época.  Este desafío requiere centrarse en:

  • La creación de un ambiente educativo de calidad que promueva la sostenibilidad
  • Ofrecer oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida en las ciudades;
  • Enseñar la tolerancia y el entendimiento mutuo en las sociedades urbanas
  • Capacitar a los niños para aprender a vivir y participar en la vida urbana
  • Mejorar la enseñanza para crear sociedades inclusivas en ciudades inclusivas
  • Desarrollar el aprendizaje en sus distintas formas.”

Para construir comunidades y estilos de vida sostenibles, la educación se convierte en la columna vertebral de este y el resto de objetivos, como ya señaló Edujesuit.  Este es un reto de la Educación para el Desarrollo Sostenible.

Desastres y fuerte urbanización

Muchas ciudades están ubicadas en zonas de alto riesgo, en las llanuras de inundación, desembocaduras de los ríos, a lo largo de las costas, y en los deltas fértiles formados por capas de sedimentos arrastrados desde los ríos y, por lo tanto, son muy inestables.  La Estrategia Mundial de Vivienda de Habitat de las Naciones Unidas reconoce que “la proliferación sin precedentes de asentamientos precarios y otros asentamientos informales es la manifestación física de una falta crónica de viviendas adecuadas y asequibles en ciudades resultado de inadecuadas políticas urbanas públicas.  En 2013, más de 860 millones de personas vivían en asentamientos precarios, en comparación con 725 millones en 2000.”

Las comunidades urbanas pobres asentadas en estas áreas, ya que tienen acceso limitado a la tierra más segura y por lo tanto están muy expuestos durante los eventos extremos de precipitación.  Uno de los metas principales del ODS 11 es “reducir de forma significativa el número de muertes y de personas afectadas por los desastres, incluidos los relacionados con el agua, y reducir sustancialmente las pérdidas económicas directas vinculadas al producto interno bruto mundial causadas por los desastres, haciendo especial hincapié en la protección de los pobres y las personas en situaciones vulnerables” en 2030.

En un comentario de 2013 sobre la ciencia en su contexto , Pedro Walpole SJ, director de investigación del Instituto de Ciencia Medioambiental para el Cambio Social (ESSC, por sus siglas en inglés), una organización de investigación jesuita en Filipinas, compartió que a pesar de las comunidades vulnerables pueden mostrar la capacidad de recuperación, el gobierno y la sociedad deben ser compatibles con ellos a través de un mejor acceso a una vivienda segura y la satisfacción las necesidades básicas.

El Padre Walpole se pregunta, ¿Cómo podemos vivir la confrontación de las comunidades marginales donde hay una carencia de los servicios básicos e inclusión, reforzada por los desequilibrios debido a la explotación forestal, la minería o la construcción de presas?

El reto del Objetivo 11, ciudades sostenibles

Citando los datos y cifras de la ODS, “la mitad de la humanidad, 3500 millones de personas, vive hoy día en las ciudades, y para 2030, casi 60% de la población mundial vivirán en zonas urbanas, con un 95% de la expansión urbana en los próximos decenios siguiente se producirá en el mundo en desarrollo.  Hay 828 millones de personas viven en barrios marginales y el número sigue aumentando.

“Las ciudades ocupan apenas el 3% del planeta, pero representan entre el 60 y 80% del consumo de energía y el 75% de las emisiones de carbono.  La rápida urbanización está ejerciendo presión sobra el abastecimiento de agua dulce, las aguas residuales, los medios de vida y la salud pública, pero la densidad relativamente alta de las ciudades puede lograr un aumento de la eficiencia y la innovación tecnológica y al mismo tiempo reducir el consumo de recursos y de energía.”

 Hay un enorme desafío para los planificadores urbanos y quienes tomadores de decisiones, junto con las comunidades que viven en las ciudades, para superar los problemas urbanos comunes de la congestión, la contaminación, los sistemas pobres y mal mantenidas, drenaje y otras obras de infraestructura, vivienda inadecuada, la gestión de residuos, y la provisión de empleos, sin agotar la tierra, el agua y otros recursos.  También están las prácticas de consumo y consumismo que se desarrollan en los centros urbanos y donde se establece lo que es bastante y suficiente puede resultar difícil de lograr.

 Definir el futuro que queremos incluirá ciudades que permiten el avance social y económico de la población y el uso sostenible y prudente de los recursos y la energía, a través de innovaciones que reducen la contaminación y la pobreza.

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