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La colaboración a través de redes: El aprendizaje de apostolado social en Europa

15 Julio 2016
: Jesuit Networking es una iniciativa internacional para apoyar el surgimiento de la innovación de abajo hacia arriba de colaboración para la Misión universal en el cuerpo apostólico de los jesuitas. En noviembre de 2015, el encuentro “Networking for Justice” reunió a las principales redes globales de justicia del Apostolado Social de la Compañía de Jesús en Loyola, España para evaluar y promover el trabajo en red como una herramienta importante en la lucha por la justicia. Foto de: Jesuit Networking

Jesuit Networking es una iniciativa internacional para apoyar el surgimiento de la innovación de abajo hacia arriba de colaboración para la Misión universal en el cuerpo apostólico de los jesuitas. En noviembre de 2015, el encuentro “Networking for Justice” reunió a las principales redes globales de justicia del Apostolado Social de la Compañía de Jesús en Loyola, España para evaluar y promover el trabajo en red como una herramienta importante en la lucha por la justicia. Foto de: Jesuit Networking

José Ignacio García, SJ

A veces lo más evidente no siempre es lo más fácil de llevar a cabo.  Este es el caso de la colaboración en redes, el networking.  Aunque se trate de instituciones semejantes, dedicadas a actividades similares y todas ellas jesuitas, o ignacianas; y aunque espontáneamente se pudiera pensar que forman parte “de la misma organización,” el hecho, es que la colaboración no se da siempre.

Más bien en Europa, nuestra tradición es de escasa colaboración.  Hay un cierto grado de conocimiento, pero lamentablemente tenemos que reconocer que la colaboración ha sido bastante escasa hasta hace unos años.

No es fácil hacer un análisis preciso de las razones que nos han mantenido en un prolongado estado de respetuosa inacción.  Desde hace años hemos lanzado “euro-grupos” de todo tipo: de facultades de filosofía, de facultades de teología, de maestros de novicios, de escuelas primarias y secundarias, de estudiantes jesuitas, del apostolado de la oración, de especialistas en ecumenismo o de capellanes universitarios.

En el mejor de los casos estos grupos han llegado a compartir “buenas prácticas” pero es muy difícil aceptar que han sido verdaderos “grupos de trabajo” o que han constituido una red activa.  Nos hemos conocido, de ahí lo de “respetuosa” pero no hemos conseguido trabajar juntos, por lo tanto “inacción.”  Razones culturales, lingüísticas y de tradición pueden explicar la dificultad para el trabajo en común.  Lamentablemente, hemos transmitido la imagen de grupos que existían solo para reunirse y eso ha restado todavía más interés por avanzar hacia una mayor colaboración.

Sin embargo, desde hace unos diez años se han invertido algunas de estas dinámicas, y contamos hoy en Europa con algunos grupos que están demostrando una gran creatividad y la capacidad del trabajo en común. En un vídeo de dos minutos producido por el Jesuit Networking, comparto los diversos retos para la creación de redes en Europa, no sólo en el apostolado social, y que éstos son realidades con las que trabajamos, no obstáculos.

En el apostolado social europeo hay actualmente dos redes que nos muestran que es posible colaborar de un modo diferente.

En primer lugar, el JRS Europa, que mientras conserva una gran autonomía en los respectivos equipos nacionales, ha llevado a cabo investigaciones sobre la situación de centros de detención, o sobre las condiciones de vulnerabilidad de los demandantes de asilo en toda Europa.  El JRS en Europa ha sido capaz de llevar acabo una sólida investigación sobre el terreno que le ha permitido después expresarse con firmeza en Bruselas, dando voz a los que están en centros de detención o solicitando asilo.

La segunda red que merece ser destacada es la Red Xavier, formada por las oficinas de misiones y las ONGs para el desarrollo de los jesuitas en Europa.  Esta red ha demostrado cómo es posible dar un salto cualitativo y pasar de compartir buenas prácticas a colaborar en emergencias, en la formación de voluntarios, llevar adelante algunos proyectos en común y sostener iniciativas de incidencia.  La Red Xavier es un testimonio muy valioso de cómo es posible la colaboración efectiva.

¿Qué hemos aprendido durante estos años promoviendo el networking?

Primero que tenemos que aceptar y reconocer nuestra diversidad, hay una tendencia inconsciente en el trabajo en redes a la uniformización.  Sólo cuando somos capaces de respetar y apreciar las diferencias (lenguas, tamaño, capacidades) entonces logramos la implicación activa.

En segundo lugar, necesitamos ir identificando objetivos posibles y ambiciosos, no podemos invitar a la colaboración para hacer cosas pequeñas, necesitamos un cierto grado de ambición – factible – que nos permita avanzar.

En tercer lugar, necesitamos suministrar energía a la red (principalmente en forma de comunicación) y para ello debe existir algún nodo con recursos y capacidad suficiente para dar apoyo a la red, especialmente aquellos momentos en los que algunos miembros de la red, por dificultades propias, están menos activos.

En cuarto lugar, tenemos que intentar que las redes estén en el horizonte del gobierno de la Compañía (Provinciales, Conferencia de Provinciales…) si no corremos el riesgo de generar grupos cerrados y no interactivos con la misión.

Y, por último, necesitamos apoyar los grupos con perspectiva estratégica: no todos los grupos son iguales ni van a llegar al mismo grado de colaboración; por eso debemos apoyar más a aquellos que tienen más interés y motivación.  La respuesta, más burocrática, de intentar tratar a todos por igual se ha revelado un fracaso.

Necesitamos identificar los grupos más proactivos y apoyarles más decididamente.  Estos grupos son los que nos deben ayudar a imaginar cómo sería un futuro en el que el trabajo en red fuese lo habitual.

Este artículo fue publicado originalmente en Jesuit Networking.

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Consumo y producción responsable

15 Julio 2016

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Julie Edwards

Comprender el impacto que tiene nuestro estilo de vida en el medio ambiente es clave para lograr un cambio de comportamiento.  Los residuos, la contaminación y el consumo excesivo, todos perjudican la tierra y sus habitantes, no sólo a través del cambio climático, sino también fomentando la violencia, el desplazamiento masivo de personas, la degradación de la tierra y las prácticas no sostenibles del agua.

El duodécimo Objetivo de Desarrollo Sostenible establecido por las Naciones Unidas reclama el consumo sostenible y los patrones de producción.  Según la ONU, para ello será necesario “hacer más y mejor con menos” e “involucrar a los consumidores mediante la sensibilización y la educación sobre el consumo y los modos de vida sostenibles, facilitándoles información adecuada a través de normas y etiquetas, y participando en la contratación pública sostenible.”

Recientemente, los miembros de la Red de Justicia de la Minería han participado en una campaña centrada en este tema.  La ONG española Alboan, Misiones Jesuíticas del Reino Unido y Centro Europeo Social Jesuita, con el amplio apoyo de Red Justicia de la Minería, han hecho campaña en torno al tema de los minerales de conflicto, ejerciendo presión para cambiar la legislación europea.  Pueden consultar este artículo en Ecojesuit sobre la responsabilidad de los consumidores y la debida diligencia obligatoria.

A los fabricantes de artículos tales como ordenadores y smartphones se les requirará realizar debidas diligencias de sus cadenas de suministro.  Estas debidas diligencias establecerán si algunos de los pagos por los minerales usados en la producción (especialmente tungsteno, estaño, tantalio y oro), procedente de áreas tales como la República Democrática del Congo, están siendo desviados para financiar grupos armados y apoyar los conflictos violentos en África.

Muchas personas no se dan cuenta de todo lo que pasa para producir sus teléfonos celulares.  Son ignorantes tanto de la relación entre la producción y el conflicto, como del impacto de la producción sobre el medio ambiente. La Campaña para la Tecnología Libre de Conflicto  tiene como objetivo cambiar esto y campañas de este tipo son cruciales para asegurar el tipo de consumo responsable previsto en el ODS 12.

La campaña para la Tecnología Libre de Conflicto dirigida por Alboan pretende informar a los consumidores sobre lo que su teléfono móvil esconde, con la esperanza de que esto pueda influir en el comportamiento del consumidor.  Asimismo, también pretende presionar a los políticos para garantizar que se contemplan en la legislación europea requisitos para las debidas diligencias obligatorias.

La producción de las materias primas sólo para un auricular, por ejemplo, puede generar 75 kg de materiales de desecho.  El tungsteno es un componente clave de los teléfonos, que se utiliza en la función de vibración.  Pero sólo hay un gramo de tungsteno en cada tonelada de roca, lo que significa que hay casi una tonelada de residuos por cada gramo de tungsteno utilizado en un dispositivo electrónico.

Nuestro consumo en tecnología también exige una reflexión.  En Europa, alrededor del 40% de los móviles se renuevan cada año, a pesar de que la mayoría de las baterías tienen una vida útil de hasta diez años.  No sólo son insostenibles los índices de consumo, pero desechos tecnológicos significativos se vierten luego en los países más pobres, en contravención de la ley y teniendo un impacto devastador en las sociedades y su entorno.

Para obtener más información sobre la campaña para la Tecnología Libre de Conflicto, incluidos los recursos educativos e información sobre cómo ayudar, consulte la página web.

 Julie Edwards es la responsable de los Servicios Sociales Jesuitas, una organización australiana por el cambio social que trabaja para construir una sociedad justa.  Julie fue nombrado líder del grupo de Incidencia Pública GIAN-Recursos naturales y minerales en 2012, que ahora se llama la Red por la Justicia en Minería.

 

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En defensa y dando la vida por el medio ambiente

15 Julio 2016
Una vez recibido el Premio Ambiental Goldman 2015, Berta Cáceres (1973-2016) compartió que “dar la vida en diversas formas para la protección de los ríos es dar la vida por el bienestar de la humanidad y del planeta.” Fue asesinada un año más tarde. Foto de: sixdegreesnews.org

Una vez recibido el Premio Ambiental Goldman 2015, Berta Cáceres (1973-2016) compartió que “dar la vida en diversas formas para la protección de los ríos es dar la vida por el bienestar de la humanidad y del planeta.” Fue asesinada un año más tarde. Foto de: sixdegreesnews.org

El informe En Terreno Peligroso publicado por la ONG Global Witness  pone de relieve que 185 personas han sido asesinadas defendiendo sus tierras, bosques y ríos en 16 países, con mucho, el más alto número de muertes anuales en el registro y más del doble de periodistas muertos en el mismo período.

“América Latina es la región más afectada,” constató Billy Kyte, de Global Witness, en un informe del Washington Post sobre los homicidios ambientale después de que Berta Cáceres, dirigente indígena y defensora hondureña de los derechos indígenas y ambientales, fuera asesinado el pasado 3 de marzo.

En los últimos años, el número de activistas medioambientales que perdieron la vida en su lucha para proteger el medio ambiente y la biodiversidad en Honduras en Centroamérica ha aumentado y es uno de los países más peligrosos para defender el medio ambiente en contra de los intereses de los poderosos y la agresividad con la que cierta actividades causan la destrucción del entorno  natural.

Honduras es un campo de muerte para combatir el cambio climático y la protección del medio ambiente.  Luchar contra las grandes corporaciones para proteger los derechos de los pueblos indígenas es una actividad de alto riesgo.  Global Witness informa que durante cinco años (2010-2014), más de 450 personas fueron asesinadas, y de estas, más de la mitad estaban en Honduras y Brasil.  Solo en Honduras, 114 ambientalistas fueron asesinados en poco más de una década.

Berta Cáceres fue asesinada en su casa de La Esperanza, Intibucá, el occidente de Honduras, a pesar de las medidas de protección.  Era ecologista y coordinadora general del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras.  Berta ganó el Premio Ambiental Goldman 2015  por su trabajo y liderazgo reuniendo las “poblaciones indígenas lencas de Honduras y llevando a cabo una campaña popular que presionó con éxito la promotora de represas más grande del mundo para que abandonase la presa de Agua Zarca.”

Berta se opuso a la construcción del proyecto hidroeléctrico Agua Zarca en el Río Gualcarque, considerado sagrado por su pueblo, y que amenazaba su comunidad.  El proyecto es una de las mayores inversiones de energía hidroeléctrica de América Central e implica una cascada de cuatro presas en la cuenca del río Gualcarque, uno de los cuales es la presa de Agua Zarca.  La batalla se volvió en su contra en los tres años con la firma local Desarollos Energéticos, SA (DESA) ya que se tradujo, por recelos y desconfianza, en amenazas de muerte, intentos de chantaje e  intimidación.  Berta sabía que esta batalla la había puesto en el punto de mira.

DAES-Agua Zarca amenaza el lecho del río natural que es un lugar sagrado para el pueblo lenca indígena y está destruyendo este ecosistema único.  Para evitar esta acción dañina, Berta Cáceres tomó la iniciativa de movilizar al pueblo Lenca y dio una dimensión internacional a la lucha, enfrentándose a las fuerzas financieras y políticas de gran alcance en América Central.  La campaña pública llevó a la retirada de la compañía china y el Banco Mundial como principales asociados en la financiación del proyecto.  Solo la empresa hondureña DESA se mantuvo para continuar con el proyecto.

Foto de: On Dangerous Ground by Global Witness, June 2016

Foto de: On Dangerous Ground by Global Witness, June 2016

La presión internacional y la presencia de un testigo en el asesinato de Berta, el activista mexicano Gustavo Castro, facilitaron la resolución del crimen.  En mayo pasado, un alto ejecutivo de DESA y el jefe de seguridad de la empresa, junto con un oficial retirado del Ejército y dos sicarios fueron detenidos y enviados a juicio por el asesinato de Berta.

Padre Ismael Moreno, SJ (conocido por muchos como el padre Melo) conocía a Berta Cáceres muy bien y compartieron muchos momentos de la acción pública frente a las grandes empresas o el gobierno de Honduras.  El Padre Melo es el director de Radio Progreso, una emisora de radiodifusión muy conocida en Honduras que apoya firmemente las preocupaciones de las comunidades indígenas y que ha denunciado públicamente violaciones de los derechos humanos.  En marzo de 2014, un miembro de su personal, el periodista Carlos Mejía Orellana, murió a causa de las posiciones adoptadas por Radio Progreso.  Ecojesuit presentó previamente una historia en la comprensión del impacto de la minería en Honduras.

Padre Melo escribió un conmovedor testimonio con motivo de la muerte de Berta:

“Berta Cáceres creció compartiendo la tortilla y el café, el tamal y el copal, las candelas blancas, amarillas, azules y verdes con el pueblo lenca. Su amor por ese pueblo nació desde el vientre de su madre. Después fueron las ideas, los conceptos, las decisiones políticas. Por lo arraigado del amor por la cultura lenca Berta fue insobornable. Nadie la pudo comprar, nadie la pudo domar. Nadie pudo con ella. Tuvieron que matarla. Sin esa mística primigenia, sin ese amor esencial, las personas pueden ser sobornables, domables, comprables. Las ideas claras, los conceptos exactos, las posiciones políticas lúcidas no garantizan fidelidad a los pobres. Sólo una vida vivida en complicidad con la gente es garantía que convierte la lucha en una pasión inclaudicable. Por eso la mataron. Ése es el legado que Berta nos deja.”

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Estudiantes analizan los retos medioambientales en Asturias

15 Julio 2016
Parque Nacional de Picos de Europa es una Reserva de la Biosfera por la UNESCO desde 2002 y está situado entre las regiones de Asturias, Cantabria y León, en la Cordillera Cantábrica, en el norte de España. Foto de: spain.info

Parque Nacional de Picos de Europa es una Reserva de la Biosfera por la UNESCO desde 2002 y está situado entre las regiones de Asturias, Cantabria y León, en la Cordillera Cantábrica, en el norte de España. Foto de: spain.info

Con motivo del lanzamiento de Laudato si’, el Colegio Santo Ángel de la Guarda  ) en Gijón, Asturias (España), dentro del curso de ética siguieron un módulo dedicado a la ética medioambiental que tenía por objeto abordar cuestiones cruciales para entender el cuidado de la tierra y la sostenibilidad en la región.

El curso de ética se compuso de una estructura reflexiva y se centró en un caso de estudio.  Decidieron centrar el curso en ética medioambiental tras la publicación de la encíclica Laudato si’ en junio de 2015 y la celebración de la Cumbre de Cambio Climático de París, COP21.

Aparte de los materiales de lectura, los estudiantes vieron documentales de televisión e hicieron una búsqueda de información en Internet para poder compartirla y debatir durante las clases.

Como parte del programa, algunos estudiantes desarrollaron un plan de reciclaje para la escuela, otros compartieron sus experiencias con el trueque, analizaron los productos consumidos, sobre todo alimentos y ropa, averiguaron de qué países provienen estos productos y analizaron las condiciones laborales de los productores y los impactos ambientales.  Otro grupo quiso elaborar un artículo acerca de los desafíos ambientales de Asturias como ensayo final para sus requisitos académicos, y esto ahora se comparte con Ecojesuit.

Raquel Caso, profesora de ética, reconoce que la postura de la iglesia es acorde a los tiempos que corren.  “Defiende la vida y a lo más pobres, que es la postura necesaria; esto es exactamente lo que Laudato si’ dice, y esto es lo que se espera de la Iglesia,” afirma Caso.

Ecología y medio ambiente en Asturias

Hoy en día el medio ambiente es uno de los temas más importantes y preocupantes para la sociedad.  Vivimos en el mismo planeta, y todos consumimos, explotamos, destruimos el medio ambiente.  Sin embargo, también hay esfuerzos en la regeneración, el cuidado y la explotación de forma sostenible… por lo que es algo que nos afecta a todos sin excepción alguna.  Es de preocupación mundial ver la huella negativa que el ser humano está dejando en la naturaleza.  Debido a que somos la causa de este problema, también nosotros debemos ser la solución.

Asturias es una comunidad montañosa y costera cuyo clima es, en general, húmedo.  Cuenta con numerosos parques, bosque y reservas naturales, algunos de ellos paisajes protegidos.  Entre ellos están: el parque natural de Somiedo (Belmonte de Miranda, Somiedo y Teverga), paisaje Protegido de la Costa Occidental de Asturias (Cudillero y Valdés), paisaje Protegido de la Costa Oriental de Asturias (Llanes y Ribadedeva), Paisaje Protegido de la Sierra del Aramo (Morcín, Quirós y Riosa), reserva natural parcial de la ría de Villaviciosa (Villaviciosa), paisaje protegido de Cabo de Peñas (Gozón), y playa de Gulpiyuri (Llanes).

Las fuentes de contaminación en Asturias y movimientos ambientales en la respuesta. Foto de: Greenpeace

Las fuentes de contaminación en Asturias y movimientos ambientales en la respuesta. Foto de: Greenpeace

Los Picos de Europa son un espacio protegido muy importante ya que en él se encuentran la mayoría de fauna y flora amenazadas y en peligro de extinción de Asturias.  Entre las especies amenzadas están: el urogallo (Tetrao urogallus cantabricus), peligro de extinción debido a la caza, la desaparición de su hábitat debido a la construcción de carreteras o tala de los árboles.  Además también les afectan las actividades humanas como las excursiones a sus hábitats, y el cambio climático que les dificulta conseguir alimento por las primaveras tan frías.  También el oso (Ursus arctos arctos) pardo cantábrico está afectado debido a la falta de alimento y la destrucción de su hábitat para uso humano.  Se encuentra en el Catálogo Español de Especies Amenazadas  de la UICN (también denominada en algunas ocasiones como el Libro Rojo).

Respecto al cambio climático, en Asturias, como en el resto del mundo, supone un gran problema y un desafío que superar.  Tenemos que elaborar estrategias y proyectos para evitar lo que le está pasando a nuestro hogar común.  Para ello tenemos que considerar diferentes opciones de mitigación y adaptación.  A partir de datos históricos las proyecciones hacen esperar para Asturias una reducción en las precipitaciones y un incremento de la temperatura atmosférica y de la temperatura media del agua del mar.  Eso supondría un severo impacto sobre los ecosistemas terrestres y marinos, especialmente los más vulnerables.  Los cambios más importantes se espera que afecten a las precipitaciones y a la temperatura durante el verano.  En ambas variables se esperan cambios de mayor intensidad en los extremos occidental y oriental de la cordillera.

Las políticas sostenibles exigen que las personas y las economías no abusen de la naturaleza y asegurar un mejor ambiente para el desarrollo humano, y están invitados a ser parte de este movimiento para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), a pesar de los inconvenientes y desafíos.

En Asturias hay algunas medidas para intentar reducir el cambio climático, como el desarrollo de programas orientados a la reducción del consumo de electricidad, así como de las pérdidas en su transporte y distribución, y la utilización del sistema propio del país con objeto de reducir las emisiones, por ejemplo, favoreciendo inversiones de baja intensidad energética.

En Asturias tenemos mucho potencial para tener una buena ecología y para alcanzarla habría que empezar por cambiar la educación de la sociedad, y la mentalidad empresarial.  La industria ya asentada en la región puede favorecer la reforestación con especies autóctonas y desarrollar nuevos campos económicos que aprovechen las riquezas naturales como el mar, la agricultura ecológica, el turismo rural… Podemos hacer que esto ocurra sin necesidad de agredir el media natural.

Este artículo está escrito gracias al trabajo colectivo y contribuciones de Myeong-zhi Song Lim, Aiyana García Huch, Elena Alcoba Fernández and Ángela Méndez Suá, estudiantes del Colegio Santo Ángel de la Guarda que participaron en las clases de ética impartidas por Raquel Caso Roiz durante el año escolar 2015-2016.

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Renovando la vida y misión ecológica

30 Junio 2016
: Fortalecer la acción ecológica entre los participantes en el taller de JCAP como comunidades de práctica. Foto de: A Ignacio

Fortalecer la acción ecológica entre los participantes en el taller de JCAP como comunidades de práctica. Foto de: A Ignacio

JCAP equipo de Reconciliación con la Creación

Comenzando con gratitud y reflexionando sobre la carta del P. General Adolfo Nicolás, en los preparativos para la 36ª Congregación General, el Taller de Reflexión sobre Reconciliación con la Creación celebrada recientemente en el Centro de Cultura y Ecología en Bendum, Bukidnon, Filipinas renovaron la vida y la misión de 35 participantes de 10 países miembros de la Conferencia jesuita de Asia Pacífico (JCAP), profundizando en la acción ecológica.

Durante tres días sin Internet, correo electrónico ni señal del teléfono móvil, participantes de apostolados jesuitas sociales, pastoral y de educación, diócesis y arquidiócesis locales y un grupo de la comunidad local de maestros y los jóvenes formaron parte de los intercambios locales y cuatro sesiones de talleres. La búsqueda de la paz y el desarrollo humano en la Provincia de Filipinas con su “Hoja de Ruta de Mindanao” ayudó a efectuar las conexiones.

Compartiendo el trabajo y la misión. Foto de: A Ignacio

Compartiendo el trabajo y la misión. Foto de: A Ignacio

La 36ª Congregación General llama “a acompañar a los migrantes vulnerables, los refugiados, las poblaciones indígenas y sin hogar” y “a cuidar tanto de nuestro entorno humano como natural” y “desarrollar prácticas ecológicas y sociales sostenibles dentro de nuestras comunidades jesuitas y apostolados.” Estas llamadas inspiraron y reafirmaron los objetivos del taller. A medida que los participantes trabajaron y compartieron experiencias, desarrollaron 60 acciones conjuntas para el fortalecimiento, la colaboración y la comunicación como las redes y comunidades de práctica.

Las nubes de la mañana en el bosque de Bendum inspiraron agradecimiento y profundidad en la reflexión diaria de Laudato si’. Compromisos con los niños de Bendum en sus clases, con los jóvenes en la regeneración del bosque y con los agricultores en sus tierras degradadas recuerdan todas las complejas realidades sociales y medioambientales. El mensaje de paz del Consejo Tribal y regalos de los niños de salay, luko y bukana abrieron las mentes de los participantes a “extraer valor y la fuerza de los que sufren todavía viven con la esperanza.”

El modesto lugar acogió debates teóricos y prácticos sobre los desafíos en la construcción de nuevos edificios y experiencias comunes en el intercambio de diseños con la responsabilidad ecológica, así como la importancia de un código de construcción verde que permita la infraestructura simple pero funcional.

Los participantes desarrollaron 60 puntos de acción en respuesta a las preocupaciones ecológicas en Asia Pacífico. Foto de: P Walpole

Los participantes desarrollaron 60 puntos de acción en respuesta a las preocupaciones ecológicas en Asia Pacífico. Foto de: P Walpole

Al reflexionar sobre uno mismo y la inclusión social ayudó a entender lo importante que es tener una lista de compromisos, reconocer lo difícil que es cambiar, y cómo encontrar la alegría en ser más responsables.

El compartir ideas sobre la acción apostólica inspiró a los jóvenes posibles compromisos a largo plazo con estrategias globales de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y las contribuciones destinadas determinación nacional (INDC, por sus siglas en inglés) de la cumbre el Clima (COP21) de París, por lo que están más profundamente integrados en los apostolados y la misión de modo que lo global se puede mover en el local y en los márgenes de la sociedad.

Las discusiones sobre las preocupaciones de la ciencia y la sociedad abrieron maneras de convertirse en parte de una estrategia global de profunda reflexión y de acciones vividas. El mapa de las preocupaciones ecológicas de la JCAP se actualizó con más de 30 cuestiones ecológicas de la región. Se reconoció que, aun cuando las personas trabajan con los compromisos apostólicos locales, existe una gran necesidad de conocimiento adicional sobre el alcance de las preocupaciones ecológicas. Por ejemplo, a pesar de que existe una participación limitada en la defensa de los océanos, la sobrepesca se cita como uno de los retos ecológicos.

Nutrir una comunidad de práctica para la conciliación con la creación ayuda de manera más eficaz a una red por la justicia. Si existe la posibilidad de colaborar en Asia Pacífico y que se tenga conocimiento de lo que los diferentes apostolados están haciendo, aunque sea pequeño, conectar con lo global es viable. Los participantes en el taller provienen de compromisos activos y de compartir estos en varios lugares de comunicación. Estos fueron representados visualmente en el mapa de la JCAP de preocupaciones ecológicas, trazando líneas de unión para superponer 60 puntos de acción que se pueden hacer en conjunto en toda la región.

Intercambios y sesiones en el taller. Foto de: P Walpole

Intercambios y sesiones en el taller. Foto de: P Walpole

Próximos pasos

El taller se titula Una llamada a compartir transformado la vida de Acción y hay un reconocimiento por parte de los participantes de que esta acción tiene que venir desde dentro y que es profunda. La apertura y disposición a comprometerse como personas, no sólo como profesionales, como demandantes de empleo, o como ejecutores del proyecto resultó lo más sorprendente y significativo.

Como Presidente de la JCAP, Mark Raper, SJ escribió en su mensaje de bienvenida, “dada la enormidad de los desafíos ambientales, sabemos que lo que podemos hacer no puede ser nunca suficiente. Encontrad la motivación en el conocimiento de que toda la humanidad se ve afectada, sobre todo a los pobres… Tenemos una base sobre la que construir.”

Nota: Los resultados del taller pueden ser compartidos durante la Conferencia de Sostenibilidad agosto JCAP, de Yogyakarta. JCAP-RWC planea hacer una actualización trimestral sobre el progreso de las personas en las 60 acciones

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Reconciliación con la creación y la renovación de la misión en Micronesia y más allá de sus fronteras

30 Junio 2016
Los participantes en el taller JCAP en Bendum con la cordillera de Pantaron como telón de fondo, Dave está en la última fila, el 9º por la izquierda. Foto de: A Ignacio

Los participantes en el taller JCAP en Bendum con la cordillera de Pantaron como telón de fondo, Dave está en la última fila, el 9º por la izquierda. Foto de: A Ignacio

David Andrus, SJ

En un breve informe a los jesuitas de Micronesia, David Andrus, SJ comparte su experiencia como uno de los participantes en el Taller de reflexión de Reconciliación con la Creación de la Conferencia Jesuita de Asia Pacífico (JCAP), celebrada en el Centro de Cultura y Ecología en Bendum, Filipinas, del 6 al 10 de junio.

Fui enviado por Tom Benz (Superior de la Comunidad Jesuita de Micronesia) para representarnos en este taller, por lo que me gustaría compartir con ustedes lo que tuvo lugar allí con la esperanza de que nuestro compromiso en la implantación de Laudato si’ pueda fortalecer y dar frutos en diferentes lugares y ministerios dentro de Micronesia y más allá de sus fronteras.

El presidente de la JCAP Mark Raper pidió que “Por favor, llegar a, sugerencias prácticas creativas sobre cómo podemos, individualmente y colectivamente, hacer más real, más concreto, más efectiva nuestra prioridad jesuita y de reconciliación con la creación.”  También escribió: “Los movimientos globales sobre el medio ambiente han presionado para dar respuestas más eficaces, especialmente por los muchos, que son pobres y que se encuentran en los márgenes de la sociedad.  Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)  con sus numerosas metas e indicadores, las previstas contribuciones nacionales determinadas (INDCs) del acuerdo sobre el clima de París (COP21) están dando un enfoque más preciso a las áreas prioritarias de acción.  Y Laudato si’, mientras que nos pide que cuidemos de nuestra casa común, nos proporciona una base significativa para la reflexión dentro de nosotros mismos y en nuestro estilo de vida, por lo que nos mueve hacia una transformación persona.”

Compartiendo los compromisos de Micronesia para el acuerdo del clima de París y cómo Laudato si' se lleva a cabo en las instituciones y apostolados jesuitas. Foto de: A Ignacio

Compartiendo los compromisos de Micronesia para el acuerdo del clima de París y cómo Laudato si’ se lleva a cabo en las instituciones y apostolados jesuitas. Foto de: A Ignacio

Los 30 participantes del taller, con edades de entre 15 a 69 años (siendo yo el más mayor) de todo el Este de Asia (Australia, Camboya, Tailandia, Vietnam, Myanmar, Indonesia, China, Timor Oriental, Filipinas) y EE.UU., llegamos en furgonetas al pueblo de Bendum, en las montañas remotas en la provincia de Bukidnon de Mindanao, donde fuimos recibidos por Pedro Walpole, SJ y su personal, junto con la tribu indígena Pulangiyen de esa localidad.

Esa primera noche, Datu Nestor Menaling (jefe del pueblo) y algunos ancianos nos recibieron con una ceremonia ritual que traía consigo un largo discurso, el sacrificio ritual de tres pollos que fueron cocinados y servidos con arroz para una comida compartida.  La intención era llevar la armonía entre los antiguos espíritus del lugar y los nuevos que nos llevamos con nosotros.  El Datu a continuación, dio a cada uno de nosotros un brazalete de alambre de latón – una especie de pasaporte para Bendum para mostrar adonde pertenecemos ahora.

¿Por qué Bendúm?  Creo que este lugar fue elegido por Pedro no tanto porque aquí es donde ha estado trabajando durante muchos años, sino más bien porque nos ofreció un ejemplo vivo de lo que el papa Francisco escribió en el nº 10 de Laudato si’: “hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior.”  Hemos vivido de manera muy sencilla, comido alimentos locales, no teníamos acceso a Internet o servicio telefónico, por lo que fuimos capaces de disfrutar de la libertad de distracciones para vivir en el momento rodeado de paz y tranquilidad entre montañas azules, campos y bosques de Bendum.

A cada país representado en el taller se le pidió que preparara una presentación de 15 minutos sobre lo que está sucediendo con respecto a la aplicación de Laudato si’ en nuestros diferentes lugares, instituciones y apostolados con aportaciones de lo que los compromisos por parte de los gobiernos para alcanzar el acuerdo de París.  Con la contribución de toda la región, fui capaz de presentar un breve informe.  Con excepción de Pedro, la mayoría sino todos los participantes no sabían nada acerca de Micronesia, por lo que nuestro informe fue ilustrativo e informativo, y fue bien recibido por los participantes que expresaron admiración por lo que ya se está haciendo en Micronesia y por Micronesia en el escenario global.

Un ejercicio que hicimos es que cada jesuita debe ser capaz de formular sus propios “10 mandamientos ambientales” o más bien “10 compromisos” para el próximo año para ayudar a cuidar de nuestro hogar común y buscar conscientemente cómo vivir por ellos.  Queremos hacer un esfuerzo y sentir que estamos haciendo algo, pero hay que seguir adelante con los pasos factibles – las pequeñas cosas de la vida diaria que ya conocemos y buscamos profundizar.  Con suerte, después de cumplir un año con los 10 compromisos, algunos se han convertido en cotidianos y siguen siendo una forma de vida y que da vida a la tierra.  (Cualquier persona que quiera conocer los míos a modo de ejemplo, háganmelo saber.)  Parroquias y escuelas pueden hacer lo mismo que las instituciones con sus propios 10 compromisos que pueden ser revisados anualmente.

Algunas de las recomendaciones de acción que surgieron durante el taller JCAP fueron:

  • Poner a disposición de su institución los 17 ODS de la ONU y utilizarlos para determinar los objetivos de la sostenibilidad de su parroquia o escuela. Laudato si’ y los 17 ODS encajan como un guante y los ODS son una buena manera de estar al tanto sobre temas estratégicos y las posibles actividades mientras se mantienen conectados con otras personas que están tomando medidas;
  • Familiarizarse con las contribuciones nacionales determinadas (INDC, por sus siglas en inglés) como una base para la participación y el apoyo de su apostolado;
  • Traducir y /o resumir Laudato si’ y distribuirlo a los compañeros de trabajo, grupos, entre otros, para el debate y la planificación;
  • Contactar con otras instituciones de la Compañía (parroquias o escuelas o centros de servicios sociales) para crear una red en los intereses comunes con respecto a Laudato si’.
Dave con el mapa de preocupaciones ecológicas de la JCAP que los participantes actualizaron y donde se definieron las acciones futuras. Foto det: A Ignnacio

Dave con el mapa de preocupaciones ecológicas de la JCAP que los participantes actualizaron y donde se definieron las acciones futuras. Foto de: A Ignacio

El taller se tituló “Conciliar con la Creación.”  Ciertamente Bendum ilustra lo que ese tipo de reconciliación parece – bosques diezmados por la tala están ahora reforestados por los aldeanos locales que logran progresos continuos; los arroyos que se han secado no se ejecuta con agua limpia ahora se utiliza para alimentar una planta hidroeléctrica pequeña para el pueblo; a los niños de la escuela se les enseñan habilidades para la vida y la ecología  en el plan de estudios en todos los grados; los agricultores que utilizan métodos naturales en lugar de pesticidas químicos ahora cosechan los cultivos más abundantes; el cuidado de nuestro hogar común es la forma normal de la vida allí.

Dos veces durante la semana mientras disfrutaba de las tranquilas nieblas de madrugada que envuelven la montaña y todo el campo, delante de nuestro dormitorio, vi cómo un par de chicos adolescentes que llevaban palas caminando a través de la bruma, cantando alegremente.  Una escena icónica de Bendum que siempre recordaré.

Si desea ponerse en contacto con Dave, a través de su correo: dandrussj(at)gmail.com.

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Del reto de emisiones de carbono a jardines comunitarios, viviendo y actuando en base a Laudato si’

30 Junio 2016
Foto de: Ignatian Solidarity Network

Foto de: Ignatian Solidarity Network

La Red de Solidaridad Ignaciana y la Conferencia Jesuita de Canadá y Estados Unidos trabajaron conjuntamente para crear una lista de cómo las obras jesuitas respondieron a Laudato si’ desde su lanzamiento el año pasado.  Instituciones de la Compañía están tomando un balance de su respuesta al grito de guerra del Papa para el cuidado de nuestro hogar común y cada institución de educación superior en EE.UU. se incluye junto a muchas escuelas secundarias, parroquias y ministerios sociales.

Del reto de emisiones de carbono a las granjas orgánicas y prácticas sostenibles, a cursos ambientales y un libro de texto online sobre el medio ambiente, pasando por los servicios de oración y reflexiones que incorporan la espiritualidad ignaciana, parroquias jesuitas, escuelas, universidades y ministerios sociales están viviendo Laudato si’ al tiempo que reconocen que hay mucho más a hacer.  Son algunos ejemplos de cómo las instituciones de la Compañía de Jesús han respondido al desafío.

Universidades de la Compañía y Laudato si’

Las 28 universidades de la Compañía en Estados Unidos han abrazado Laudato si’ y están integrando los temas de la sostenibilidad, la ecología y la justicia social en sus diálogos, prácticas, cursos y programas de estudio.

Conversaciones de ecología y justicia, desinversión, diseño de edificios sostenibles

La Universidad Loyola de Chicago realizó un simposio “El cuidado de nuestro hogar común: Conversaciones sobre la ecología y la justicia.”  Pocas semanas después del lanzamiento de la encíclica del Papa, la Universidad Georgetown de Washington, DC anunció  que no haría o continuaría cualquier inversión de fondos de donaciones a empresas cuya actividad principal fuera la minería de carbón para su uso en la producción de energía.  El otoño pasado, la Universidad de Xavier en Cincinnati ganó el premio de la revista 2015 “aprendizaje por diseño”  para la integración de la sostenibilidad en el diseño y la renovación de su edificio principal de aulas, Altar Hall.  La Universidad Xavier también está identificando formas de integrar la ecología en su plan de estudios y ofreció un curso sobre comunidades sostenibles y resistentes en la intersección de la justicia social y el cuidado del medio ambiente.

Desafío del carbono Ignaciano

Creado por un equipo de profesores de teología y ciencias en la escuela secundaria Cheverus  en Portland, Maine, el Desafío del carbono Ignaciano invita a las personas y las instituciones a hacer frente al cambio climático y la justicia ambiental a través de una serie de retos mensuales.  El programa en línea está a cargo de la Red de Solidaridad Ignaciana, que trabaja para educar y formar defensores por la justicia social, alentada por la espiritualidad de San Ignacio de Loyola y el testimonio de los jesuitas mártires de El Salvador y sus compañeros.

 La oración y la discusión en parroquias de jesuitas

Muchas de las 62 parroquias jesuitas en EE.UU. respondieron a la encíclica mediante la celebración de servicios religiosos y celebración de debates sobre las implicaciones de Laudato si’.  Por ejemplo, la parroquia de San Ignacio de Loyola y la escuela en Sacramento, California, organizaron una serie educativa sobre la encíclica y el 1 de septiembre, el Día Mundial de Oración por la Creación, llevaron a cabo un servicio de oración en toda la escuela.

Libro de texto gratuito online sobre ciencias ambientales

En enero, se puso en marcha Healing Earth (la Curación de la Tierra, en inglés), un libro de texto online ambiental gratis creado por el Proyecto Internacional de Ecología Jesuita (IJEP) dirigido a la educación superior y las escuelas secundarias de todo el mundo.  Este libro de texto aborda los grandes desafíos ecológicos de nuestro tiempo, como el cambio climático, desde una perspectiva científica, espiritual y ética integrada.

Espiritualidad ignaciana responde la agricultura ecológica

En Guelph, Ontario (Canadá), el Centro jesuita Ignacio  abarca 600 acres de tierras de cultivo, humedales y bosques.  El centro ofrece retiros y programas de espiritualidad ignaciana para personas que buscan conectar su vida con Dios y toda la creación, mientras que la Granja es un modelo para la agricultura orgánica y compartida en comunidad, y el asesoramiento de los productores orgánicos.  Y en el bosque Ignacio, se están restaurando 100 acres que ofrecen un hermoso lugar para la gente de todas las edades para conectarse con el mundo natural.

Comunidad y comunión, la curación de la tierra y la vida

Justo a las afueras de Montreal en La Ferme Berthe Rousseau, se desarrolla un trabajo asociado de la provincia canadiense francesa de los jesuitas, que acoge a personas que enfrentan retos en sus vidas personales.  A través de la vida comunitaria en la granja y la comunión con la tierra – con los residentes y visitantes, el cuidado de los animales, la recolección de las hortalizas – los residentes pueden comenzar a sanar sus heridas.

“Estamos empezando a ver el impacto de la encíclica, que no es un cambio a corto plazo o soluciones fáciles,” dijo el Padre Timothy Kesicki, presidente de la Conferencia Jesuita, organización que representa a la Compañía de Jesús en Canadá y EE.UU.  “Francisco nos llama a la conversión ecológica y el cambio integral, para liberarnos de una cultura de residuos y vivir en solidaridad con la creación y los más vulnerables.  Esto está en el corazón de nuestra enseñanza y lo que somos como católicos.”

Esta historia se extrae de un comunicado de prensa  compartido con Ecojesuit por Cecilia Calvo, asesora principal sobre Justicia Ambiental de la Oficina Nacional de Defensa de la Conferencia Jesuita de Canadá y Estados Unidos.

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10 pasos sencillos para cultivar y mantener nuestro lado del Edén

30 Junio 2016
“…(H)asta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior.” (Laudato si’, 10). Foto de: P Walpole

“…(H)asta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior.” (Laudato si’, 10). Foto de: P Walpole

Jose Ramon Villarin, SJ

Esta lista de 10 sencillos pasos que podemos tomar para cultivar y cuidar de este jardín en el que Dios nos ha colocado no es en absoluto completa y solo es un medio para estimular a crear nuestras propias listas, a cargo de nuestra propia experiencia y deseos. Compartan las listas. Y dejen que profundicen en lo que somos, lo que tenemos que hacer en el cultivo y el cuidado de nuestro hogar común, la reflexión en la llamada de Francisco en Laudato si’ para una ecología integral.

1. Diga gracia antes y después de las comidas
El propio Francisco sugirió este sencillo ritual. “Ese momento de la bendición, aunque sea muy breve, nos recuerda nuestra dependencia de Dios para la vida, fortalece nuestro sentido de gratitud por los dones de la creación, reconoce a aquellos que con su trabajo proporcionan estos bienes y refuerza la solidaridad con los más necesitados.” (Laudato si’, 227) Permítenos aprender a decir gracias. Y extender esto incluso para marcar el inicio y el final de cada día. Cultivar un sentido de regalo en lugar de un derecho. Oren por los que pasan hambre.

2. Escalar una montaña o bucear en el mar
Y cuando estés allí, no te olvides de mirar las estrellas. El punto es sumergirse en maravilla y tener una idea de la escala y el tamaño. De alguna manera lo pequeño hace evocar un sentido de dependencia radical y de contingencia, de las cosas difíciles de controlar. A partir de contingencia, volvemos a un sentido del don y la gratuidad de nuevo. Hasta encontrar una montaña que escalar, también se puede pasear con un amigo, ponerse al día o volver a conectar con alguien. Es mejor caminar que tomar un coche ya que un coche en movimiento recoge ninguna gracia ni belleza, lo bueno sólo podría ponerse en el camino, mientras se camina.

3. Desenchufe y saboree el silencio
Dejar de lado los cables e incluso el inalámbrico. Ir a un parque o cualquier lugar donde pueda encontrar paz interior. Visitar la tumba de alguien querido. Ir a una capilla y aprender a rezar de nuevo. Cuando estas solo y tranquilo, haz todo lo posible para no revolcarse o estar deprimido. No ceda retrocediendo y lamentándose. Simplemente disfruta, descansa y respira.

4. Reparación de algo roto
Puede ser una taza de café o una bicicleta o algo de valor para usted. Aprenda el arte japonés antiguo de kintsugi (kintsukuroi) o “carpintería de oro,” un método que restaura cerámica dañada con una laca especial mezclado con oro, plata o platino. Fluye desde la filosofía de wabi-sabi, que valora toda la historia de un objeto, incluyendo sus abolladuras y defectos e imperfecciones. Resista la tentación de comprar algo para reemplazar lo que está reparando.

5. Conoce a una persona pobre
Reúnete con ellos en todas partes. Usted puede ir a un hospital o a un vertedero de residuos o cualquier lugar que es periférico a la riqueza y el poder. Los pobres se vuelven más marginales cuando se desvían hacia los márgenes físicos y sociales. Aprende algo más que su nombre. Comparte algo con ellos, sí, pero aprende también a recibir de ellos. Aprende el significado de las palabras: “Bienaventurados vosotros los pobres, vosotros entraréis en el reino de Dios.” (Lc 6:20) Hay muchas causas de la pobreza social y ambiental. El egoísmo es el mayor de todos ellos.

6. Trata de ayunar
Prueba con esto no sólo para bajar las calorías. Es posible que desee ayunar en compras, o en cualquiera de esas compulsiones sutiles de la vida moderna. Siente el hambre; trata de entender la unidad, la presión y de dónde viene. Si el ayuno es difícil, prueba la gula. Y experimenta el vacío.

7. Lee un libro para niños
Esto se trata de la equidad entre generaciones. El punto es volver a conectar con los niños y ver el tiempo como un continuo integral. Hay muchos niños y libros infantiles. Pruebe el libro El conejito andarín, de 1942, escrito por Margaret Wise Brown. Como se mencionó anteriormente, un niño tiene una manera de despertarnos, no sólo para el futuro o las cosas que importan, sino también para las cosas que necesitan ser sano.

8. Cuida un espacio que pertenezca a todos
No, usted no tiene que proteger todo el bosque o convertirse en un barrendero. Sólo unirse a grupos que protegen y embellecen un poco algún espacio que sea de todos, como un parque o una pieza de arte público. Sería mejor si se tratara de un espacio compartido que le importa a los pobres o los niños o las personas mayores.

9. Si es católico, recibe la comunión
Para toda tu sofisticación y la educación, es posible que desees considerar la estructura molecular de ese pedazo de hidratos de carbono. Recuerda que incluso el Profesor Higgs del bosón no sabe realmente de qué se trata acerca de la materia. El punto de la oblea es recuperar nuestro sentido de la Santa Cena, nuestro sentido de lo sagrado en la materia. La esperanza es que vamos a ser alimentados por nuestro anfitrión y llevados más cerca a la integridad (y santidad).

10. Haz una caja para sus objetos de valor
Estos no tienen que ser grandes cajas, una caja de hojalata utilizada para caramelos. Coloca lo más preciado en esta caja. Dinero o recuerdos a mantener. Recuerdos no sólo de lo que ha conseguido, sino también de lo que he dado. Como las personas no las podemos guardar, podemos guardar fotos. El punto es mantener en saber lo que atesoras, lo que desea llevar contigo siempre.

Cuando el tifón más fuerte que ha tocado tierra golpeó nuestras costas en noviembre de 2013, ayuda de emergencia masiva se movilizó en todo el mundo. Entre los donantes más pequeño era un niño pequeño de Japón. El 15 de noviembre de 2013, el niño de seis años de edad Shoicho Kodoh rompió su hucha y dio todos sus ahorros a las víctimas del tifón filipinos Yolanda (Haiyan). Si los niños que vienen de lejos pueden ver lo que hay que romper, es posible que esté lejos de la esperanza y la redención; puede confiar en nosotros para cultivar y mantener este maravilloso regalo de un jardín.

2016_06_30_P&P_Photo2José Ramón “Jett” Villarin, SJ es un investigador científico y estudioso de la justicia climática que actualmente desempeña el cargo de presidente de la Universidad Ateneo de Manila, en Filipinas. Es el presidente del Observatorio de Manila, un instituto de investigación científica, y parte de la junta asesora de la Comisión de Cambio Climático del Gobierno de Filipinas, entre otras responsabilidades como científico y administrador.

Desarrolló esta lista como la sección final de cada charla que dio en tres universidades de Estados Unidos (Universidad de San Francisco, la Universidad de Santa Clara, y la Universidad de Seattle) el pasado abril 2016, cuando debatió Laudato si’ y sus consecuencias para el mundo de hoy. Su conferencia en la Universidad de Santa Clara “El Papa, a los pobres, y el Planeta: La superación de la insularidad en una ecología integral” se puede ver aquí. En el Instituto de la Universidad de Seattle para el pensamiento católico y Cultura, el Padre Jett fue el orador principal en el Cultivo de la tierra, velar por el pobre: Divagaciones sobre Liderazgo y Sustentabilidad donde compartió la lista de 10 pasos simples.

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Ciudades inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles

31 Mayo 2016
Foto de: riopluscentre.org

Foto de: riopluscentre.org

Paula Sendín

El proceso de urbanización ha sido un fenómeno notable en las últimas décadas y afecta a millones de personas.  De manera directa o indirecta, acarrea problemas derivados del crecimiento acelerado de población, como la concentración de población y altos niveles de congestión.  Esto conlleva costos económicos, sociales y ambientales, persistentes de la pobreza y desigualdad.

Según un Informe sobre las Migraciones en el Mundo 2015  de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), son tres millones de personas cada semana lo que migran a la ciudad, contribuyendo así enormemente a la urbanización del mundo.

El 2014 revision of the World Urbanization Prospects  de la Naciones Unidas Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, señala que el 54% de la población mundial vive actualmente en ciudades, es decir, 3.900 millones de personas, y se espera que aumente hasta un 66 por ciento para 2050.  Las proyecciones indican que la urbanización combinada con el crecimiento global de la población mundial podría añadir 2.500 millones mas para 2050, de los que Asia y Africa concentra un aumento del 90 por ciento.

Siguiendo a través de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que terminaron en junio de 2015, uno de los 17 objetivos globales de la nueva Agenda para el Desarrollo Sostenible, Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 11, tiene como objetivo “lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles” en 2030.

Mejorar la seguridad y la sostenibilidad de las ciudades implica – subraya Naciones Unidas – garantizar el acceso a viviendas seguras y asequibles y el mejoramiento de los asentamientos marginales.  También incluye realizar inversiones en transporte público, crear áreas públicas verdes para que así sea inclusiva.  Por otra parte, construir ciudades más inclusivas socialmente, accesibles, en favor de los más pobres, equitativas y sensibles a las cuestiones de género.

Una ciudad resiliente implica preparar a las ciudades para el cambio, la gestión de la adversidad, la resistencia y para la toma de medidas que reduzcan los riesgos.  Las metas en este apartado incluyen aumentar la capacidad para una planificación y gestión participativas, integradas y sostenibles de los asentamientos humanos.

Educación para el desarrollo sostenible y urbanización sostenible

La UNESCO promueve la Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS) como un tema transversal en todos sus sectores.  EDS y urbanización sostenible  que implica “aprender a vivir juntos de manera sostenible es uno de los desafíos más grandes de la educación en nuestra época.  Este desafío requiere centrarse en:

  • La creación de un ambiente educativo de calidad que promueva la sostenibilidad
  • Ofrecer oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida en las ciudades;
  • Enseñar la tolerancia y el entendimiento mutuo en las sociedades urbanas
  • Capacitar a los niños para aprender a vivir y participar en la vida urbana
  • Mejorar la enseñanza para crear sociedades inclusivas en ciudades inclusivas
  • Desarrollar el aprendizaje en sus distintas formas.”

Para construir comunidades y estilos de vida sostenibles, la educación se convierte en la columna vertebral de este y el resto de objetivos, como ya señaló Edujesuit.  Este es un reto de la Educación para el Desarrollo Sostenible.

Desastres y fuerte urbanización

Muchas ciudades están ubicadas en zonas de alto riesgo, en las llanuras de inundación, desembocaduras de los ríos, a lo largo de las costas, y en los deltas fértiles formados por capas de sedimentos arrastrados desde los ríos y, por lo tanto, son muy inestables.  La Estrategia Mundial de Vivienda de Habitat de las Naciones Unidas reconoce que “la proliferación sin precedentes de asentamientos precarios y otros asentamientos informales es la manifestación física de una falta crónica de viviendas adecuadas y asequibles en ciudades resultado de inadecuadas políticas urbanas públicas.  En 2013, más de 860 millones de personas vivían en asentamientos precarios, en comparación con 725 millones en 2000.”

Las comunidades urbanas pobres asentadas en estas áreas, ya que tienen acceso limitado a la tierra más segura y por lo tanto están muy expuestos durante los eventos extremos de precipitación.  Uno de los metas principales del ODS 11 es “reducir de forma significativa el número de muertes y de personas afectadas por los desastres, incluidos los relacionados con el agua, y reducir sustancialmente las pérdidas económicas directas vinculadas al producto interno bruto mundial causadas por los desastres, haciendo especial hincapié en la protección de los pobres y las personas en situaciones vulnerables” en 2030.

En un comentario de 2013 sobre la ciencia en su contexto , Pedro Walpole SJ, director de investigación del Instituto de Ciencia Medioambiental para el Cambio Social (ESSC, por sus siglas en inglés), una organización de investigación jesuita en Filipinas, compartió que a pesar de las comunidades vulnerables pueden mostrar la capacidad de recuperación, el gobierno y la sociedad deben ser compatibles con ellos a través de un mejor acceso a una vivienda segura y la satisfacción las necesidades básicas.

El Padre Walpole se pregunta, ¿Cómo podemos vivir la confrontación de las comunidades marginales donde hay una carencia de los servicios básicos e inclusión, reforzada por los desequilibrios debido a la explotación forestal, la minería o la construcción de presas?

El reto del Objetivo 11, ciudades sostenibles

Citando los datos y cifras de la ODS, “la mitad de la humanidad, 3500 millones de personas, vive hoy día en las ciudades, y para 2030, casi 60% de la población mundial vivirán en zonas urbanas, con un 95% de la expansión urbana en los próximos decenios siguiente se producirá en el mundo en desarrollo.  Hay 828 millones de personas viven en barrios marginales y el número sigue aumentando.

“Las ciudades ocupan apenas el 3% del planeta, pero representan entre el 60 y 80% del consumo de energía y el 75% de las emisiones de carbono.  La rápida urbanización está ejerciendo presión sobra el abastecimiento de agua dulce, las aguas residuales, los medios de vida y la salud pública, pero la densidad relativamente alta de las ciudades puede lograr un aumento de la eficiencia y la innovación tecnológica y al mismo tiempo reducir el consumo de recursos y de energía.”

 Hay un enorme desafío para los planificadores urbanos y quienes tomadores de decisiones, junto con las comunidades que viven en las ciudades, para superar los problemas urbanos comunes de la congestión, la contaminación, los sistemas pobres y mal mantenidas, drenaje y otras obras de infraestructura, vivienda inadecuada, la gestión de residuos, y la provisión de empleos, sin agotar la tierra, el agua y otros recursos.  También están las prácticas de consumo y consumismo que se desarrollan en los centros urbanos y donde se establece lo que es bastante y suficiente puede resultar difícil de lograr.

 Definir el futuro que queremos incluirá ciudades que permiten el avance social y económico de la población y el uso sostenible y prudente de los recursos y la energía, a través de innovaciones que reducen la contaminación y la pobreza.

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Fomentar la espiritualidad como acción sostenible

31 Mayo 2016

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José Eizaguirre, entrevistado por Paula Sendín

Ecojesuit comparte una breve entrevista de José Eizaguirre sobre su reciente libro Todo confluye: Espíritu y espiritualidad en los Movimientos altermundistas.  Habla con Paula Sendín sobre sus pensamientos de la búsqueda de estilos de vida más simples, buscando la conectividad interna y la integración con la naturaleza a través de un retorno a un estilo de vida que ofrece esta cercanía con la naturaleza.

Ecojesuit: ¿Crees que la vuelta a lo rural es una necesidad de la persona de conexión para conectar con uno mismo y con otros?

 José: Yo diría que es una manifestación de esa necesidad de conexión.  Después de décadas de éxodo rural hacia las ciudades hoy estamos siendo testigos de cómo algunas personas hacen el recorrido inverso.  Creo que se puede reconocer en esa vuelta a lo rural una búsqueda de integración de las personas con la naturaleza, con los demás y consigo mismas.  Y percibo aquí un rasgo indiscutible de espiritualidad.  La palabra monje viene de monacos que a su vez procede de mono, que significa uno, unificado.  El monje, la monja, es alguien que ha hecho la experiencia de integrar todas las dimensiones de la persona y a la vez de hacer la experiencia de estar integrado con el resto de criaturas formando una unidad misteriosa.

Hoy encontramos esta misma búsqueda en las personas que hacen ese movimiento de retorno, no necesariamente a lo rural sino yo diría que a lo más natural.  En las ciudades cada vez hay más gente que se preocupa de llevar una vida sana, un ritmo de vida equilibrado, una alimentación saludable, un cultivo de aficiones manuales y creativas, un contacto con la tierra, por ejemplo, cultivando en terrazas y azoteas o en huertos urbanos.

Ecojesuit: Respecto a los huertos urbanos a los que se refiere el libro, ¿hay más de conciencia o de necesidad de acercarse a la naturaleza?

José: Hay una amalgama de motivaciones en la que podemos descubrir todo eso.  En el libro menciono el testimonio de Josep Maria, que cultiva hortalizas en la terraza de su casa, en un barrio céntrico de Barcelona: “Lo de menos, dice, son los cuatro tomates que cosecho al final de la temporada; lo hago para mancharme las manos de tierra.”  Como él otros se acercan a los huertos urbanos para mancharse las manos de tierra, cavar, abonar, sembrar, regar… Hay una necesidad de todo eso para quienes viven en ciudades.  Como apunta Francisco en la Laudato si’ (44), “no es propio de habitantes de este planeta vivir cada vez más inundados de cemento, asfalto, vidrio y metales, privados del contacto físico con la naturaleza.”  El contacto físico con la tierra es algo propio de nuestra condición humana y qué bueno es recuperarlo cuando notamos que nos falta.

Además de esta motivación, encontramos también la conciencia de saber que con estas actitudes y prácticas estamos contribuyendo a otro mundo mejor y esto juega un papel importante el apoyo de otros hortelanos urbanos.  Nos vamos haciendo más conscientes de cómo vivimos y de cómo queremos vivir, de lo que pasa en el mundo y de por qué pasa lo que pasa.  “La alternativa al neoliberalismo se llama conciencia,” decía José Saramago, y la conciencia es también un rasgo de espiritualidad.  En las tradiciones orientales, se dice que quien ha alcanzado el culmen en la vida espiritual ha llegado a la “iluminación.”  Una “luz” que es mucho más que un mero conocimiento intelectual; se trata de un “ver,” un “caer en la cuenta.”

 Ecojesuit: El acercamiento entre todos y con la naturaleza, ¿rompe con la globalización de la ‘indiferencia’ de la que habla el Papa Francisco?

José: Sin duda.  Cuando uno se siente parte de algo que le conecta a todo y a todos, entonces no puede ser indiferente a esos con quienes se siente conectado.  No se trata de un principio moral que nos impele a “no hacer a los demás lo que no queremos que nos hagan a nosotros” sino de la experiencia de que lo que le hacemos a los demás nos lo estamos haciendo a nosotros mismos, pues todo está relacionado, como la sangre que une a una familia.  ¡Y es que somos una familia!  Aquí aparece la palabra compasión que tiene un significado precioso más allá de su resonancia religiosa: padecemos-con aquellos que padecen porque nos sentimos próximos, unidos, conectados.

Exactamente lo mismo podemos decir de la naturaleza.  Su cuidado no obedece a un imperativo moral o a un ejercicio racional de sensatez ante el Cambio Climático.  ¡Si es que lo que le hacemos a la naturaleza nos lo hacemos a nosotros mismos!  De esta manera, vamos integrando hábitos de comportamiento poco contaminantes y dañinos, no por ideología sino por sensibilidad: ¡si es que nos duele en el alma y en el cuerpo el daño que estamos provocando con nuestro estilo de vida!  No es una cuestión de ideología sino de corazón.

Ecojesuit: ¿La “vuelta a lo rural” favorece las relaciones humanas que ironicamente se han interrumpido en la era de la Comunicación de masas?

José: Hoy vivimos en la era de la sobreinformación.  Estamos bombardeados constantemente por mensajes de todo tipo.  Las redes sociales y los dispositivos móviles, con todas las ventajas que aportan, nos hacen perdernos en una maraña de relaciones superficiales.  Nos transmitimos más mensajes, pero no sabría decir si nos comunicamos más o, al menos, con más profundidad.

Los estilos de vida equilibrados, donde hay tiempo para el trabajo y el descanso, el ejercicio físico y la creatividad artística, la contemplación y la solidaridad, también favorecen unas relaciones humanas de calidad.  Conozco personas que después de utilizar durante un tiempo teléfonos móviles con “Whatsapp” han vuelto a los primeros aparatos no conectados a internet.  Son admirables esta lucidez para ser conscientes de lo que nos aporta y nos condiciona la tecnología y esta valentía para dar pasos en la dirección que nos sugiere una mayor humanización.

Nuevamente, no se trata solo de lo “neorrural” sino más bien de lo “neonatural,” volver, con una nueva conciencia, a estilos de vida más “naturales,” también en cuanto respecta a las relaciones humanas.

Ecojesuit: ¿Dónde tiene cabida en esta era la religión y de que manera se puede integrar?

José: Siguiendo un símil conocido, las religiones son el dedo que apunta a la luna; el sabio mira a la luna y el necio se queda mirando al dedo.  Las religiones tienen un valor enorme: son riquísimos pozos de sabiduría espiritual transmitida por millones de creyentes a lo largo de miles de años.  Pero millones de dedos apuntando a la luna no son la luna.  Tan necesario es reconocer el valor de las religiones como reconocer su carácter de mediación.  Por lo mismo, tan contraproducente es rechazar la religión como absolutizarla.

Y por eso hacen falta personas que tiendan puentes desde estas dos orillas: personas religiosas que a la vez que se identifican con su respectiva tradición son capaces de relativizarla.  Y personas que, viviendo la espiritualidad al margen de la religión, son capaces de apreciar lo que hay de bueno en las tradiciones religiosas.  Haciéndolo así no solo tenderemos puentes entre la religión y los ámbitos “altermundistas” (esos que pregonan que “otro mundo es posible”) sino también entre unas religiones y otras, dándonos cuenta del carácter de mediación que tienen en común.

Para los cristianos, además, este acercamiento nos puede traer el sorprendente descubrimiento de que el Espíritu está presente y actuando fuera de los límites de nuestra Iglesia.  El libro concluye con una cita de Pablo d’Ors en la que recuerda que la función del testigo no es tanto predicar sino testificar lo que ha visto.  El testigo de Cristo sería entonces quien es capaz de reconocer y señalar su presencia en las realidades de este mundo.  ¡Ahí está el Espíritu, y ahí, y ahí!

2016_05_31_Reflection_Photo3José Eizaguirre, español, autor de artículos, lecturas y seminarios sobre  ecología, el consumo y estilos de vida alternativos.  Publicó Una vida sobria, honrada y religiosa y es el promotor de la campaña de Cuaresma de la solidaridad Cuarenta días con los últimos cuarenta. Promovida en 2005, esta campaña se dedica cada día de Cuaresma a uno de los 40 países menos desarrollados según el Índice de Desarrollo Humano del PNUD.  José estudió arquitectura en Madrid y administración de empresas en Mondragón y trabajó como editor y como administrador provincial en la Compañía de María (Marianistas).  Actualmente trabaja con la Asociación Biotropía (Biotropía Proyecto), una iniciativa para acompañar los cambios de estilo de vida, proporcionando herramientas y poner en contacto a la gente a ayudarse mutuamente.

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Revista de la Comunidad de Vida Cristiana 72: Cuidando la creación

31 Mayo 2016

2016_05_31_N&E_Photo1La Comisión de Ecología de la Comunidad de Vida Cristiana (CVX) ha promulgado el numero 72 de su revista Progressio: El cuidado de la Creación, centrada en cuestiones de ecología y las preocupaciones ambientales, y se erige como la contribución de la CVX en la actual acción en la frontera de la ecología, una de las prioridades de la Asamblea Mundial de Líbano.

La discusión como CVX sobre el tema de ecología quiere unirse en comunión profunda con el largo camino de la Doctrina Social de la Iglesia que ha señalado desde el Concilio Vaticano II, y en las orientaciones de todoslos Pontífices a partir de entonces, la urgencia de una respuesta firme como creyentes a este desafío ecológico; y hoy, sobre todo, unidos al llamado valiente y claro de la Encíclica “Laudato Si, sobre el cuidado de la casa común” que abraza, acoge y resuena con los gemidos de nuestra hermana tierra y nuestra casa común. En ella se afirma que “entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que -gime y sufre dolores de parto- (Rm. 8, 22). Olvidamos que nosotros mismos somos tierra (cf. Gn. 2, 7)”

En este deseo de buscar una accion clara en respuesta a esta urgencia, reconocemos en el documento final de nuestra pasada Asamblea de Líbano (2013) las definiciones necesarias basadas en dos principios:

  • Desarrollar sensibilidad hacia el respeto por la creación en nuestras actitudes y acciones.
  • Establecer y desarrollar redes para compartir experiencias y buenas prácticas como el Proyecto Amazónico.

Con el fin de impulsar una acción más visible, valiente y contundente en el cuidado del medio ambiente y de la revisión de nuestro propio estilo de vida, CVX ofrece este Suplemento de Progressio sobre la frontera de “Ecología” como un insumo para todos los miembros de esta comunidad mundial, pidiendo a Dios que haya una respuesta acorde a los signos de los tiempos

Miembros de la CVX de todo el mundo comparten sus reflexione e historias para la acción apostólica, incluido el proyecto amazonico.  También incluye un conjunto de 12 planes de reunión de la comunidad para su uso por grupos, centrándose en el crecimiento en comunión con la creación, así como la profundización de la misión y la respuesta.

Los contenidos del presente Suplemento nos permitirán tener una visión más clara sobre la frontera de ecología y de la Encíclica “Laudato Si”, así como nos ofrece una amplia gama de orientaciones para la comunidad que permitan una alineación con la visión del Papa, y proporciona ejemplos concretos que pueden ser utilizados como referencia y la inspiración para una nueva acción concertada como CVX.

Revista Progressio #72: Cuidando la creación se puede descargar en un web.

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Sanar la Tierra

31 Mayo 2016
HealingEarthTriFold#2_6 10 14_v001.pdf

Foto de: luc.edu

Brendan Keating (Traducción de Silvina Orsi Siquot)

El mundo de hoy se enfrenta a retos ecológicos nuevos, que nunca antes ha debido afrontar.  Educar a los estudiantes sobre estos apremiantes desafíos del siglo 21 requiere recursos del siglo 2: un libro de texto de ciencias ambientales disponible gratuitamente en la red, destinado a estudiantes de las escuelas secundarias y de los primeros años de la universidad.  Este es el objetivo del IJEP, Proyecto Internacional de Ecología de los Jesuitas (en inglés, International Jesuit Ecology Project).

Titulada Sanando la Tierra, la obra abordará los principales retos ecológicos desde una perspectiva integrada, que es a la vez científica, espiritual y ética, sirviéndose de un enfoque pedagógico ignaciano que invita a los estudiantes a “ver científicamente, a reflexionar espiritualmente, a juzgar éticamente, y a actuar de manera concreta.”  Al mismo tiempo, Sanando la Tierra proporcionará una plataforma para que estudiantes de todo el mundo puedan compartir sus puntos de vista sobre temas ambientales en tiempo real.

“La Compañía de Jesús considera que la sostenibilidad ambiental y los desafíos ecológicos (que afectan de manera desproporcionada las vidas de los pobres y marginados) son cuestiones sumamente importantes.  Todas las instituciones de la Compañía, especialmente las universidades, han sido llamadas a abordar estos temas, algo que estamos especialmente calificados para hacer,” dice Michael J. Garanzini, SJ, Secretario para la Educación Superior de la Curia de Roma, Rector y Director Ejecutivo de la Universidad Loyola de Chicago.  “Gracias a su formato electrónico y a su distribución gratuita, Sanando la Tierra puede utilizar la red de escuelas jesuitas en todo el mundo, no sólo para formar a nuestros estudiantes, sino para iniciar un diálogo productivo entre ellos acerca de los problemas ambientales y de sus soluciones.”

Con el apoyo del Padre Garanzini y del Padre Patxi Álvarez de los Mozos, SJ, Director de Justicia Social y Ecología de la Curia de los Jesuitas, el IJEP se inició en otoño de 2011.  Poco después, Sanando la Tierra fue identificada como la iniciativa más importante del proyecto.  En octubre de 2012, un equipo de 31 expertos de 10 países se reunió durante una semana en el centro de espiritualidad y campus ecológico de la Universidad de Loyola, para concebir y realizar un bosquejo del libro de texto.  “Fue un placer trabajar con un grupo de expertos internacionales tan talentosos y dedicados,” dice el Dr. Michael Schuck, codirector del proyecto y profesor adjunto de Teología de la Universidad Loyola de Chicago.  “En sólo una semana, se formaron equipos para cada capítulo, se delinearon los contenidos y se programaron los tiempos y etapas del proyecto.”

Sanando la Tierra abordará seis retos medioambientales e incluirá casos prácticos, nociones científicas elementales y reflexiones espirituales y éticas:

  • disminución de la biodiversidad
  • calidad del agua
  • sistemas alimentarios
  • energía y combustibles fósiles
  • recursos de la tierra y extracción de los mismos
  • cambio climático global

El objetivo del libro es proporcionar a los estudiantes una visión integral de estos problemas junto con una respuesta llena de esperanza y orientada a la acción a nivel local.

Sanando la Tierra va a encuadrar los temas ecológicos de una manera única,” dice la Dra. Nancy Tuchman, codirectora del proyecto y Directora del Instituto de Sostenibilidad Ambiental de la Universidad Loyola de Chicago.  “Los problemas ambientales no son solamente una preocupación de los ambientalistas.  Les interesan a los científicos, a los especialistas en ética, a los teólogos y a todos aquellos que comen, respiran, o beben agua.  Sanando la Tierra es el primer texto ambiental que adopta este enfoque.”

En febrero de 2014 se han completado la introducción del libro y los capítulos sobre el agua, el cambio climático global y la biodiversidad, que están listos para ser puestos a la prueba con los estudiantes de la escuela secundaria, mientras se terminan los capítulos restantes.  Jenny Snyder, profesora de Ciencia Ambiental y Biología de la Loyola Academy, una escuela secundaria jesuita de Wilmette, Illinois, que prepara a los alumnos para la universidad, considera que Sanando la Tierra posee un potencial inmenso.  “Este libro de texto permitirá que mis alumnos compartan información sobre temas como la calidad del agua con estudiantes de todo el mundo,” declara.  “Va a hacer que estos problemas, que a veces pueden parecer teóricos, se vean de manera muy concreta.”  Desde 2013, todos los alumnos de la Academia Loyola han debido comprar un iPad, lo que hace que un libro como Sanando la Tierra, disponible gratuitamente en la red, resulte práctico.

Keith Esenther, SJ, profesor de Inglés como Segunda Lengua en Arrupe College en Harare, Zimbabue, ve los beneficios del proyecto desde otra perspectiva: “En Zimbabue es mucho más fácil acceder a Internet que a los libros de texto impresos,” afirma.  “Sanando la Tierra nos ayudará a entender cómo utilizar los recursos del mundo de una manera que sea justa y honesta, teniendo en cuenta los límites de dichos recursos.  Además, su formato online nos permitirá proporcionar esta información a los estudiantes de países en vías de desarrollo.”

Pensando en los estudiantes internacionales, en 2014, el libro de texto completo ha sido puesto a prueba en escuelas de países como Indonesia, Polonia, Brasil, Filipinas y Zimbabue.  Los comentarios de los estudiantes y profesores servirán para realizar las correcciones finales y darle los últimos toques a la obra, cuya finalización está programada para enero de 2015.

Este artículo es parte del 2015 Anuario de la Compañía de Jesús  centrada en la ecología, publicado por la Curia Generalicia de la Compañía de Jesús en septiembre de 2014.  Ecojesuit recibió permiso para reportajes de esta publicación.

Última actualización: Universidad de Loyola de Chicago y el IJEP lanzaron la Sanando la Tierra el pasado abril de 2016, el libro de texto del medio ambiente libre, en línea dirigido a estudiantes de cuarto año de la escuela secundaria, estudiantes universitarios de primer año, los estudiantes adultos y estudiantes independientes en todo el mundo.  Para ver el texto, la visita Sanando la Tierra, para aprender más sobre el proyecto y explorar la colaboración, la visita el IJEP, y la página de Facebook de la Sanando la Tierra.

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Firma del Acuerdo de París y entendimiento de la Tierra como nuestra madre en el Día de la Tierra

30 Abril 2016

2016_04_30_Editorial_Photo1Catherine Devitt

El Día de la Tierra, que se celebra el 22 de abril, es el evento anual que reúne a millones de personas de todo el mundo para expresar su apoyo para proteger el medio ambiente.  El Día de la Tierra de 2016 marca el 46 aniversario de esta primera jornada que a menudo se le atribuye un papel fundamental en los orígenes del movimiento ecologista moderno.

Más recientemente, el concepto se ha ampliado para convertirse en el Día Internacional de la Madre Tierra, basado en el sencillo pero profundo reconocimiento de la interconexión entre todas las especies de la Tierra con la propia Tierra, y la necesidad de la humanidad de vivir en mayor armonía con el entorno natural.

Los líderes mundiales se reunieron en Nueva York ese mismo día para ratificar el Acuerdo de París – el marco propuesto por la Convención marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático para hacer frente a la mitigación del cambio climático y la adaptación al mismo.

Aunque el Acuerdo de París  refleja el consenso político internacional sobre la necesidad de luchar contra el cambio climático y es ambicioso en sus objetivos para limitar el aumento de temperatura de 1,5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales, es necesaria con urgencia una fuerte voluntad política y pública de hacer realidad esta acción.  Las decisiones que supondrán un desafío están por hacer, sobre todo si tenemos en cuenta la creciente evidencia científica que apunta claramente a disminuir rápidamente las oportunidades que impiden que el cambio climático alcance proporciones más peligrosas.

Sin embargo, hasta el momento, la gravedad de la crisis no logra captar la imaginación pública y política; una cuestión clave que Francisco identificó en su encíclica, Laudato si’.

El tema del Día de la Tierra de este año es el árbos.  Este viejo roble se mantiene firme en un pequeño pueblo en Wicklow en Irlanda. Foto de: C Devitt

El tema del Día de la Tierra de este año es el árbos. Este viejo roble se mantiene firme en un pequeño pueblo en Wicklow en Irlanda. Foto de: C Devitt

El relanzamiento de la actividad económica reconoce el papel importante de la naturaleza

Para ilustrar, por ejemplo: si bien existía el apoyo político para el Acuerdo de París, aquí en Irlanda, una respuesta lenta y débil para poner fecha a la transición hacia una sociedad baja en carbono, lo que supone que Irlanda está actualmente en vías de convertirse en el mayor emisor de gases de efecto invernadero en Europa.  A pesar de que el aumento en las emisiones de los sectores como la aviación, la construcción y la generación de energía el año pasado en Irlanda puede ser un signo de recuperación económica, a partir de ahora entramos en un proceso en el que hay que separar el crecimiento económico del crecimiento de las emisiones.

Tenemos que reconocer que las economías son componentes de los ecosistemas de la Tierra y dependen de estos para su función.  De hecho, el alivio de la pobreza real y desarrollo de la sociedad, que debe existir en base a una economía en recuperación, requieren el reconocimiento más amplio del papel de la naturaleza en su contribución a nuestro bienestar social, la salud y la seguridad.

Nuestra incapacidad para actuar ahora sobre el cambio climático significa que la transición hacia una sociedad sin carbono será cada vez más difícil, hasta el punto de que cualquier esfuerzo que tomemos en el futuro puede correr el riesgo de acentuar aún más daños ecológicos, al tiempo que amplifica las injusticias sociales existentes.

“Conectividad, las relaciones, los patrones y el contexto”

¿Puede este fracaso colectivo de respuesta explicarse por el hecho de cómo enfocamos el asunto?  No podemos construir nuestra salida del cambio climático.  Sin embargo, los esfuerzos tales como el comercio de carbono, captura de carbono, y la agricultura climáticamente inteligente reflejan el predominio del mismo paradigma tecnocrático y antropocéntrico – de los cuales el cambio climático es un síntoma – que nos ha divorciado del entorno natural en primera instancia.

“Buscar sólo un remedio técnico a cada problema ambiental que surja es aislar cosas que en la realidad están entrelazadas y esconder los verdaderos y más profundos problemas del sistema mundial.” (Laudato si’, 111)

Por otra parte, ¿qué pasa con la degradación del medio ambiente más amplia que impulsa la extinción de especies y el deterioro de los ecosistemas, y que también tiene una visión antropocéntrica?  Si bien el Acuerdo de París ofrece la base de un plan de trabajo para abordar el cambio climático, carece de  ambición y el progreso en la protección de la biodiversidad, como se informó en la última Perspectiva Mundial sobre la Diversidad Biológica.

Una pregunta difícil que se presenta todos los días para mí es: ¿cómo podemos responder a las muchas crisis ambientales (o más bien, socio-ecológicas) a las que nos enfrentamos, como el cambio climático, de manera que sea ecológicamente y socialmente justo?  ¿Cómo podemos realmente abordar el núcleo y la causa del problema de una manera que sea significativa, justa y duradera?  ¿Cómo podemos pasar de pensar de una manera egocéntrica a los sistemas teóricos de Fritjof Capra según describe una perspectiva basada en la conexión, las relaciones, los patrones y el contexto?

Comunidad por una transformación ecológica. Fotod de: C Devitt

Comunidad por una transformación ecológica. Foto de: C Devitt

Comprensión de la Tierra como Madre

En comparación con el Día de la Tierra del año pasado, este año tenemos la orientación, motivación y legitimidad generada por la publicación de Laudato Si’.  Para los cristianos, la encíclica presenta una obligación moral para ejercer de forma proactiva el cuidado del medio ambiente.  El vídeo Papa sobre El Respeto a la Creación, el pasado febrero, una vez más es otro recordatorio inspirador para la acción urgente que todos tenemos que tomar.

Laudato Si’, sin embargo, se dirige a un público universal, mucho más amplio, y es aquí que su valor potencial puede ser revelado.  Francisco también abarca el concepto de Madre Tierra recurriendo a San Francisco de Asís en las secciones iniciales de Laudato Si’, para recordarnos que nuestra Tierra es como “una hermosa madre que abre los brazos para abrazarnos…”

La comprensión de la Tierra como Madre nos permite ver el planeta – para ver nuestro ecosistema local- como el dador de la vida, el dispensador de amor implacable; por lo tanto, la explotación del entorno natural de una manera que es nociva significa dar la espalda al amor que dependemos para nuestro propio alimento y la sensación de plenitud.  En palabras de Francisco, “Olvidamos que nosotros mismos somos tierra (cf. Gn 2,7).  Nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura.” (Laudato Si’, 2)

Como se ha señalado con acierto Henry Longbottom SJ durante el Día de la Tierra del año pasado, esta noción de la madre tierra presenta una “visión más horizontal que jerárquica del mundo,” lo que permite un reconocimiento de la “interconexión completa entre nosotros y lo natural no humano mundo.”  También se presenta la oportunidad de un nuevo movimiento ambiental a surgir sobre la base de la comunicación de valores morales y éticos.

Evidentemente, en verdad que celebra la Madre Tierra el 22 de abril, se nos invita a poner mucho más valor en “interioridad” – el conocimiento y la relación presente dentro de todos los seres vivos – y una ecología saludable y la sociedad por encima de las nociones ecológicas y socialmente insostenibles de progreso.

A medida que nuestros líderes políticos se reúnen en Nueva York, todos estamos invitados a ir más allá de cómo definimos y responder a los problemas ambientales y de abrazar el punto de vista más global que desafía y ayuda a transformar la forma en que actualmente muestra nuestro lugar en la Tierra, y nuestras relaciones con los demás.

Catherine Devitt es el Oficial de Justicia Medioambiental en el Centro Jesuita de Fe y Justicia, que publica de Notas de Trabajo (hecho y análisis de cuestiones sociales y económicas).  El No77 de Notas de Trabajo (otoño 2015) sobre “el Cuidado de la Casa Común” con una serie de artículos relacionados.  Misiones Jesuitas de Irlanda también ofrecido un análisis de Catherine sobre el Acuerdo de París.

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Reparar las grietas del planeta

30 Abril 2016
“Las sequías plantean la amenaza más generalizada en la región de Asia Pacífico.  La escasez de agua en las economías lluvia sensible podría desencadenar condiciones de desestabilización, como la crisis energética, la migración humana y animal, la escasez de alimentos, y los incendios forestales - que conduce a conflictos y la vulnerabilidad regional.” (Del informe “El Niño: Potential Asia Pacific Impacts” de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, Octubre 2015)

“Las sequías plantean la amenaza más generalizada en la región de Asia Pacífico. La escasez de agua en las economías lluvia sensible podría desencadenar condiciones de desestabilización, como la crisis energética, la migración humana y animal, la escasez de alimentos, y los incendios forestales – que conduce a conflictos y la vulnerabilidad regional.” (Del informe “El Niño: Potential Asia Pacific Impacts” de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, Octubre 2015)

Mark Raper, SJ

Ecojesuit está encantado de compartir el mensaje de Mark Raper SJ, Presidente de la Conferencia Jesuita de Asia Pacífico (JCAP) en relación al Día de la Tierra que tuvo lugar el 22 de abril, publicado originalmente en JCAP eNews.

Hay “grietas en el planeta.”  Al celebrar Día de la Tierra, me acuerdo de la manera sorprendentemente fresca y visionaria con la que el Papa Francisco pidió el año pasado a todos – no sólo los católicos – ser conscientes de las graves penurias de nuestro planeta, nuestra “casa común.”  En su encíclica Laudato si’, Francisco nos llama a nuestra responsabilidad moral de cuidar este mundo herido incluso mientras nos regocijamos en las maravillas de la creación, la maravilla de la vida humana, la belleza de las estrellas, los bosques y los macro y los microsistemas de nuestro universo.  La ciencia lo afirma.  El daño hecho en el aire, la tierra y los océanos exige medidas urgentes.

Los grupos religiosos se están convirtiendo en catalizadores para la acción común, instando a los cambios en el comportamiento y prácticas inteligentes.  En una Filipinas acuciada por desastres, el cardenal Chito Tagle ha establecido recientemente un nuevo Ministerio de Medio Ambiente y Respuesta a Desastres.  Lo hizo, “teniendo en cuenta la necesidad de crear un ministerio más sensible que se ocupe de la preparación para desastres y respuesta, así como del cuidado y la protección de la creación de Dios.”

En la Conferencia Jesuita de Asia Pacífico (JCAP, por sus siglas en inglés), la reconciliación con la creación ha sido una prioridad desde hace algunos años, y el foco ha estado recientemente en la gestión y reducción  del riesgo de desastres, dirigido por Pedro Walpole SJ, nuestro coordinador para la reconciliación con la creación y director del centro de Ciencia Ambiental para el Cambio Social en Filipinas.

Poco después de la publicación de Laudato si’ el año pasado, los superiores mayores de la Conferencia Jesuita emitieron un comunicado diciendo: “Nuestras muchas obras jesuitas tienen el potencial de impacto de largo alcance.  Sin embargo, sabemos, también, que el primer paso necesario será una conversión personal para cada uno de nosotros.”

Recientemente, Educate Magis, una iniciativa de educación global de la Compañía de Jesús, lanzó un video mostrando ejemplos de lo que las escuelas jesuitas han venido haciendo para cuidar el medio ambiente.

Me siento alentado por los esfuerzos de las escuelas jesuitas de todo el mundo para fomentar la conversión personal que, como Francisco deja claro, es un reto de educación.  Dice: “En los países que deberían producir los mayores cambios de hábitos de consumo, los jóvenes tienen una nueva sensibilidad ecológica y un espíritu generoso, y algunos de ellos luchan admirablemente por la defensa del ambiente, pero han crecido en un contexto de altísimo consumo y bienestar que vuelve difícil el desarrollo de otros hábitos.  Por eso estamos ante un desafío educativo.” (Laudato si’, 209)

Jesuitas y nuestros amigos en Asia Pacífico tenemos Vuelos los Bosques, otra iniciativa que asume el reto educativo.  En esta época del año, jesuitas y colaboradores en varias provincias se suman los vuelos que tomaron en 2015,  reservando 5 dólares por cada vuelo.  La suma resultante se distribuye en proyectos forestales en Timor Oriental, Camboya y Filipinas.  Damos la bienvenida a todos a unirse a este programa, cuyos detalles se pueden encontrar en nuestra página web.

Mark Raper es Presidente de la Conferencia Jesuita de Asia Pacífico.

Mark Raper es Presidente de la Conferencia Jesuita de Asia Pacífico.

En Laudato si’, Francisco también muestra la interrelación de la degradación del medio ambiente con la migración y el desplazamiento de los pueblos y con los estragos de la violencia que afectan desproporcionadamente a los pobres.  Y aprovecho esta oportunidad para reiterar las palabras de los mayores superiores de Asia Pacífico, “a medida que buscamos un verdadero cambio de corazón, vamos a centrarnos en las necesidades de los pobres, que sufren más crudamente los efectos del cambio climático y la injusticia económica.  En la celebración de ellos cerca, sólo se acerca al Cristo pobre y humilde.”

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La juventud de Pulangi superior recupera los bosques: Actualización del programa Vuelos por Bosques

JCAP Reconciliación con la Creación

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Un llamamiento para compartir estilos de vida transformados

30 Abril 2016
“A nivel mundial, millones de personas vulnerables sufren un aumento del hambre y la pobreza debido a las sequías y las inundaciones como resultado de un suceso climático: El Niño.  Este fenómeno no es un evento meteorológico aislado, sino un patrón climático que ocurre de cada dos a siete años y tiene una duración de 9-12 meses.  Este hecho en particular es uno de los más graves en el último medio siglo y el más fuerte de El Niño desde 1997/1998 en el que murieron unas 21.000 personas y causó daños en infraestructura vale por valor de 36.000 millones de dólares.”

“A nivel mundial, millones de personas vulnerables sufren un aumento del hambre y la pobreza debido a las sequías y las inundaciones como resultado de un suceso climático: El Niño. Este fenómeno no es un evento meteorológico aislado, sino un patrón climático que ocurre de cada dos a siete años y tiene una duración de 9-12 meses. Este hecho en particular es uno de los más graves en el último medio siglo y el más fuerte de El Niño desde 1997/1998 en el que murieron unas 21.000 personas y causó daños en infraestructura vale por valor de 36.000 millones de dólares.”

Jesuitas y compañeros de trabajo en la región de Asia Pacífico se reunirán en el Centro de Cultura y Ecología en Bendum, Bukidnon, en Filipinas, en un taller de reflexión del medio ambiente del 6 al 10 de próximo mes de junio, para discutir y compartir cómo estilos de vida transformadas contribuyen a dar una respuesta con más sentido y eficaz a las preocupaciones ambientales y sociales en los ministerios de la región.

Organizado y coordinado por el programa de Reconciliación con la Creación de Conferencia Jesuita de Asia y el Pacífico (JCAP), el taller se desarrolla a partir del reconocimiento de que Laudato si’ ha reformulado totalmente la forma en que comunidades católicas ven la crisis ecológica y social, ya que exige compromisos para atender a todas las relaciones vitales.  Como tal, a los jesuitas y colaboradores en todos los apostolados se les pide acompañar a los más vulnerables, que se encuentran por lo general en entornos poco accesibles, al tiempo que se procura trabajar con una ecología integral y experimentar de nuevo a Dios en todas las cosas.

Hay tres temas en los talleres: uno mismo y la inclusión social, la comunidad y las necesidades, y los recursos y de la sociedad.  El taller tiene como objetivo:

  • Servir a un mayor conocimiento y uso de Laudato si’ y dar cuerpo a la declaración conjunta de Provinciales 
  • Buscar una mayor claridad y sentido práctico en el diálogo con las cuestiones de estilo de vida personal, auditorías de sostenibilidad de las casas e institutos jesuitas, y causas relacionadas, como en el consumismo y el consumo
  • Compartir esfuerzos actuales en los diversos apostolados sociales, educativos, pastorales y ecológicos y la conectividad de estas acciones como una ecología integral
  • Entender los retos del cambio climático, la pérdida de biodiversidad, el uso del agua y el cambio cultural a través de una mayor sensibilidad y una mejor comunicación de la obra colectiva necesaria en la sociedad con el fin de cambiar
  • Consolidar los compromisos en la comunicación y la defensa de la reconciliación a nivel local con la agenda de la Creación dentro de cada provincia

Como Michael Garanzini, SJ compartió durante una reciente diálogo con el Instituto de Estocolmo Ambiental, la Compañía de Jesús tiene el reto de revisar su percepción de apostolados (colegios, universidades, trabajo social y parroquias) ya que ha habido una concepción colectiva de cómo juntos, todos estos apostolados, forman la misma misión que representa un trabajo al mundo – y que se ofrecen en el uso de la vida intelectual para ayudar a las personas a cambiar sus corazones.

El Padre Garanzini dice que este desafío debe ser enfrentarse a una persona jurídica y que como jesuitas y colaboradores, tenemos que “pensar en nosotros mismos de manera diferente en relación con los otros apostolados y cooperar.  Tenemos una oportunidad que no hemos utilizado – de trabajar como uno solo.  Es un mundo globalizado y la sostenibilidad es un reto inmanente.”

Si deseas obtener más información sobre este taller, por favor escribe a Iris Legal al correo: irisecojcap(at)gmail.com.

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Estudiantes de la escuela de Boboto (RDC) ganan el concurso nacional carteles sobre naturaleza

30 Abril 2016

2016_04_30_P&P_Photo1Jean-Christian Ndoki, SJ

Benjamin Kataliko y Benjamin Kambale, estudiantes de la universidad Boboto, una escuela de los jesuitas en Kinshasa, en la República Democrática del Congo (RDC), ganaron el primer premio en un concurso nacional de carteles sobre naturaleza y el medio ambiente.  Bajo la supervisión de un profesor D. Denis Nzeza, diseñaron un cartel sobre los residuos de plástico que mostraron no sólo maneras de reciclar los desechos plásticos, sino también la necesidad de cambiar las actitudes.

Los residuos plásticos son una plaga en Kinshasa ya que contamina los ríos, reduce la fertilidad del suelo, obstruye las alcantarillas y contribuye al desarrollo de diversas enfermedades.  Los estudiantes retrataron las prácticas de gestión de residuos de plástico, envases de vidrio, reducción del uso de envases de plástico, la suspensión del uso de bolsas de plástico en los supermercados y el uso de bolsas reutilizables o cestas, y también proporcionando contenedores especiales para el plástico para ser recogidos por una empresa de reciclaje.

La ONG Investing in People, en colaboración con el Ministerio de Investigación Científica, el Ministerio de Educación Primaria y Secundaria, y algunas otras ONG activas en la RDC, celebran el concurso nacional de cartel cada año desde 2014, como parte de la Semana de la Ciencia y la Tecnología en la RDC.  Para su tercera edición, que tuvo lugar del 11 al 13 de abril de 2016, el tema fue “Naturaleza y Medio Ambiente,” haciéndose eco de la Cumbre del Clima en París (COP21).

El concurso nacional cartel era una entre varias actividades que vieron lugar durante Semana de la Ciencia y Tecnología para aumentar la conciencia sobre las preocupaciones relacionadas con la naturaleza y el medio ambiente.  El cartel tiene que ofrecer una respuesta de larga duración, ser innovad y adecuado a un problema práctico en relación con el medio ambiente.

Otras presentaciones de carteles cubrieron una amplia gama de problemas ambientales como la erosión, la deforestación, inundaciones, gas metano, la contaminación por metales pesados, o el uso racional de virutas de madera.  Los jóvenes participantes fueron extraordinariamente creativos y entusiastas.

Después de la votación pública en Facebook y el voto del jurado durante un acto de presentación del cartel, Boboto ganó el primer puesto en la votación del público, y el segundo tras la deliberación del jurado.

Después del concurso ahora empieza la exposición.

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El agua es vida

31 Marzo 2016
“El sexto objetivo de los Objetivos de desarrollo sostenible (ODS) trata explícitamente las cuestiones vinculadas de agua y saneamiento. Pero algunas de las cuestiones clave en el agua son invisibles. El agua está en las profundidades o fluye en ríos atmosféricos de humedad alto en el cielo. El agua puede estar contaminada con productos químicos invisibles, y los cambios en la disponibilidad y calidad del agua pueden afectar a las personas marginadas en zonas remotas. En algunos lugares, todos coinciden." (Foro Económico Mundial, septiembre de 2015)

“El sexto objetivo de los Objetivos de desarrollo sostenible (ODS) trata explícitamente las cuestiones vinculadas de agua y saneamiento. Pero algunas de las cuestiones clave en el agua son invisibles. El agua está en las profundidades o fluye en ríos atmosféricos de humedad alto en el cielo. El agua puede estar contaminada con productos químicos invisibles, y los cambios en la disponibilidad y calidad del agua pueden afectar a las personas marginadas en zonas remotas. En algunos lugares, todos coinciden.” (Foro Económico Mundial, septiembre de 2015)

Alberto Garrido

La gran pregunta cuando se descubre un planeta es: ¿hay agua?  Si no la hay, no puede haber vida.  Dependemos del agua como del aire.  Y además necesitamos una gran cantidad para vivir; no solo para beber, asearnos o cocinar.  El mayor volumen lo necesitamos para producir alimentos.

Si tomamos una persona al azar de cualquier país, y calculamos el agua empleada en producir lo que come, llegaremos a esta cifra: 4000 litros de agua al día se requieren para producir los alimentos que necesita para llevar una vida sana.  20 bañeras de agua diarias.

Pero el agua es un recurso natural renovable.  El número de moléculas de H2O que hay en la tierra y en la atmósfera es constante, pero no para de circular.  Cuando usamos el agua, lo normal es que la contaminemos.  Y al volver a usarla querríamos disponer de ella lo más pura posible, porque nuestra salud, las tierras que regamos y las industrias requieren aguas limpias.  Por ello, tenemos que depurarla, aunque eso cuesto dinero.  Es una inversión que nos beneficia directamente, porque una naturaleza sana nos permite vivir mejor y llevar una vida más saludable.

No hay vida sin agua.  La naturaleza depende de su estado y conservación.  Si la malgastamos, extrayéndola de las fuentes naturales superficiales y subterráneas de manera irresponsable, no estará disponible para otras personas, usos o los seres vivos de la que dependen.

Durante el Foro Económico Mundial en septiembre de 2015, se reconoció que el SDG6 “requerirá el cumplimiento de conseguir el equilibrio adecuado entre el agua azul, conocido como ‘drenada’ - el agua en los ríos y las profundidades de los acuíferos, que tienen miles de años para reponer; y verde agua - el agua de lluvia que cae en la tierra y en los suelos. En muchos lugares, el agua verde es un suministro de agua sin gestionar, pero con los incentivos adecuados este agua podría procesarse de manera más eficaz.”

Durante el Foro Económico Mundial en septiembre de 2015, se reconoció que el SDG6 “requerirá el cumplimiento de conseguir el equilibrio adecuado entre el agua azul, conocido como ‘drenada’ – el agua en los ríos y las profundidades de los acuíferos, que tienen miles de años para reponer; y verde agua – el agua de lluvia que cae en la tierra y en los suelos. En muchos lugares, el agua verde es un suministro de agua sin gestionar, pero con los incentivos adecuados este agua podría procesarse de manera más eficaz.”

El cambio climático está alterando el ciclo del agua: donde escasea será más escasa, donde sobra habrá mayores riesgos de inundación y avenidas.  Es muy posible que los sucesos climáticos extremos se agudicen.  Ello implica que debemos extremar la conservación de recursos, reducir al mínimo el consumo innecesario y no contaminarla de manera irresponsable.  Todos tenemos una responsabilidad.

El agua está presente, aunque oculta, en todo lo que compramos, consumimos y necesitamos.  No hay nada que se pueda fabricar sin agua; desde una manzana hasta el teléfono móvil.  Es mucha más la que no vemos que la que fluye por los grifos de nuestras casas o soltamos en las cisternas de los baños.

Por ello, tenemos la obligación moral de conservarla para el uso presente, en nuestro día a día y el mañana, y para las generaciones futuras.

Podemos hacer mucho por ello.  El consumo de carnes y productos lácteos en general requiere mucha agua en relación a la energía y los nutrientes que nos aportan.  No es preciso dejar de consumirlos, pues hay agua suficiente para todos, pero es esencial que nunca los desperdiciemos, arrojándolos a la basura sin más.  Así, con cualquier bien en general, pero es en la alimentación donde el desperdicio tiene mayores consecuencias.

La educación influye de manera muy significativa en la forma en la que la gente utiliza los recursos, especialmente el agua.  Mediante la educación y la sensibilización, las personas son más conscientes de su importancia y usan métodos para hacer un uso más eficiente y sostenible.

En algunos casos, los agricultores con estudios en zonas donde el agua escasea, utilizan técnicas de aprovechamiento del agua mucho más eficaces que aquellos que no tienen estudios.  En algunos hogares rurales e igual que en las zonas urbanas de la India, es más probable que se utilicen técnicas potabilizadoras de agua si alguno de los padres ha completado la educación primaria y las probabilidades aumentan si ha completado la secundaria.  Así mismo, en los países de ingresos elevados, las personas con niveles de educación más altos tienden a ahorrar más agua.

Cuando vemos un río con agua limpia, una fuente, tenemos que sentir una emoción  íntima especial, como la que nos produce avistar un animal noble vagando libremente en su medio.  Pero también es una llamada a nuestra conciencia, reconocer lo privilegiados que somos por vivir en la tierra y la obligación que tenemos que conservarla.

Alberto Garrido es profesor de agricultura y recursos económicos de la Universidad Politécnica de Madrid, España.

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Preocupaciones del día a día

31 Marzo 2016
Un miembro del movimiento juvenil GROPESH promueve el desarrollo de la artesanía a partir de materiales de desecho. Foto de: D Karnedi

Un miembro del movimiento juvenil GROPESH promueve el desarrollo de la artesanía a partir de materiales de desecho. Foto de: D Karnedi

Dieng Karnedi, SJ

Vivimos en un mundo imperfecto y cuando miramos a nuestro alrededor, hay muchas crisis e injusticias para las personas y el medio ambiente.  La brecha entre los más ricos y los más pobres es muy amplia.  Los recursos naturales que son para todos son controlados por unos pocos.  No es de extrañar entonces que la crisis social y ambiental continúe.

En la búsqueda de una respuesta para hacer frente a una gran crisis, me doy cuenta de que no hay demasiadas personas que se preocupan por los problemas de crisis y de justicia.  El gobierno, que tiene un papel importante para garantizar la justicia y el bienestar de las personas, es a menudo incapaz de responder. Así que a menudo me pregunto qué puedo hacer como jesuita de Indonesia.

GROPESH, un movimiento juvenil

Mientras estaba en Jakarta estudiando filosofía y teología de 2005 a 2009, trabajé con algunos jóvenes que compartieron una visión similar sobre la necesidad de una gestión ambiental.  El 25 de marzo de 2007, pusimos en marcha un movimiento juvenil llamado GROPESH, o Gerakan Orang Muda Peduli Sampah, cuyo principal objetivo es sensibilizar a la sociedad sobre la gestión adecuada de los residuos entre las personas y la sociedad civil en Jakarta.

Nuestro laboratorio móvil en la curación de un mundo roto. Foto de: D Karnedi

Nuestro laboratorio móvil en la curación de un mundo roto. Foto de: D Karnedi

GROPESH permanece activo y tiene muchas actividades de educación social en Jakarta.  Estos incluyen actividades de promoción personales y de grupo sobre la forma de clasificar los residuos orgánicos y no orgánicos en casas, escuelas, parroquias y oficinas, además de promover 3R+R (Reducir, Reutilizar, Reciclar + Replantar).  También nos sumamos a los eventos que se organizan en emisoras de radio y televisión, editoriales de revistas, y el gobierno.  Al unirse a estos eventos públicos, esperamos llegar a un público más amplio y ganar conocimiento más amplio sobre la gestión de residuos.

Estoy muy feliz de ser parte de este movimiento.  Lo que me hace más feliz es que GROPESH se ha expandido más allá de Jakarta y opera en Solo City desde los hace dos años.

Uno de los miembros del grupo en Jakarta, la señorita Denok Marty Astuti, se trasladó a Solo y estableció GROPESH en la región de Solo.  Denok es una joven con talento y con una profunda preocupación por la gestión de residuos.  Ella fue de puerta en puerta para promover la gestión de los residuos en las cárceles y debido a su esfuerzo, dos establecimientos penitenciarios en Solo y Klaten ahora son capaces de gestionar sus residuos de manera más eficaz.  Algunos presos incluso ganan algo de dinero de las actividades de gestión de residuos.

Este movimiento está todavía en curso y esperamos que la conciencia sobre la gestión de residuos siga promoviéndose e inspire a muchas personas.  Con el tiempo, este movimiento sería muy útil para nuestro medio ambiente y las personas.

OPERA, un movimiento juvenil de la naturaleza comenzó con los estudiantes de educación de biología

En 2014, los estudiantes de educación biología, establecimos Orang muda PEdli konseRvasi Alam (OPERA), que significa un movimiento juvenil que cuida la naturaleza y su conservación.  Las actividades de OPERA combinan las actividades de educación y conservación, como la plantación de árboles y plantas herbales en asociación con una escuela primaria.

Estudiantes de biología preparan los materiales de siembra. Foto de: D Karnedi

Estudiantes de biología preparan los materiales de siembra. Foto de: D Karnedi

Durante un semestre del año pasado, llevamos a cabo las clases de educación “verdes” en la Escuela Primaria Kanisius en Kotabaru, introduciendo en el proceso del valor de las plantas herbales y estableciendo un jardín de plantas herbales en la escuela.  Los árboles de semillero también se distribuyeron a la parroquia Somohitan y se unieron a las actividades del grupo de conservación de loros en la zona Merapi.

También llevamos a cabo la conmemoración 25 años de la declaración de 1990 Ganjuran que solicitó la implementación sostenible, ecológicamente sana, económicamente viable, adaptado a la cultura, y socialmente justo del desarrollo agrícola y rural.  En ese momento, los pescadores y los agricultores que utilizan métodos orgánicos estaban preocupados con el programa de “revolución verde” y su impacto en sus granjas y zonas de pesca.  El acto conmemorativo involucraba a mucha gente y el objetivo era construir relaciones entre los agricultores, estudiantes universitarios y hombres de negocios.  Con el apoyo del P. Wiryono Priyotamtama, SJ, las actividades relacionadas con este evento se centraron en el desarrollo de la agricultura ecológica e hidropónica en tres lugares diferentes de la ciudad: el laboratorio de biología educación, el experimento de jardín de enseñanza de la biología y la agricultura orgánica Pokoh.

También hubo actividades de reforestación en el distrito de Gunung Kidul de Yogyakarta que experimenta la escasez de agua regular durante la estación seca.  El área es sobre todo cárstica, con cuevas y montañas de piedra caliza.  De acuerdo con su historia geológica, la zona de Gunung Kidul solía ser parte del fondo del mar y se convirtió en parte del continente debido a eventos tectónicos y volcánicos que elevaron el fondo del mar hacia arriba.  Con una población creciente en Gunung Kidul, la disponibilidad de agua es una preocupación crítica.

El 16 de diciembre de 2015, Sanata Dharma Universidad, Wonosari Parish y Parroquia Baru Kota (dos parroquias dirigidas por jesuitas) plantaron mil árboles en lugar de Goa María.  Aprendiendo de este evento, tenemos la intención de hacer la plantación de árboles en algunas zonas de Gunung Kidul, específicamente Grigak Beach y Watu Kodok Beach.  Estas dos zonas de playa también son buenos sitios para las actividades de campo de la educación el departamento de biología de la Universidad Sanata Dharma.

Un área en la playa Grigak donde tenemos la intención de hacer la reforestación y desarrollar un jardín de hierbas. Foto de: D Karnedi

Un área en la playa Grigak donde tenemos la intención de hacer la reforestación y desarrollar un jardín de hierbas. Foto de: D Karnedi

En Grigak Beach, tenemos un plan para manejar esta área como zona de reforestación y desarrollo de las plantas herbales.  Hemos estudiado la zona y continuado con una mayor investigación para entender la siembra y manejo adecuado necesario.

La playa Watu Kodok es otro sitio importante que por lo general vamos para orientar a los nuevos estudiantes de educación biologíca.  Los campos de aprendizaje en la enseñanza de la biología se llevan a cabo durante tres a cuatro días en esta playa.  Teniendo en cuenta la importancia de este sitio de playa, tenemos la intención de plantar más árboles para aumentar la superficie forestal de la playa Watu Kodok.

Otros planes y acciones

Para ser un jesuita capaz de responder a la crisis ecológica en particular en Indonesia, tengo que adquirir conocimientos.  Después de cuatro años de regencia, proseguí mis estudios de biología y tengo la intención de estar preparado no sólo para ser un científico sino también un educador.  Durante los últimos dos años, he estado estudiando biología en la Universidad Sanata Dharma que está estrechamente relacionado con mi interés en los problemas ecológicos.

Promover el cuidado por el medio ambiente requiere habilidades y conocimientos suficientes y la comprensión acerca de las relaciones entre el medio ambiente y las personas.  Busco una educación en la universidad más allá de las aulas y las teorías, estar en contacto con otros estudiantes universitarios con la misma visión y el deseo de comprometerse y actuar.

Dieng Karnedi es un jesuita de Indonesia activo en la promoción y el fomento de la participación activa y el compromiso en la curación de un mundo roto, tales como el Proyecto Tierra Curación donde comparte en un video de ocho minutos actividades de algunos estudiantes de educación de biología en la Universidad Sanata Dharma que están preparando materiales de siembra para un jardín de hierbas.

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Testigos de la presencia viva de Laudato Si’

29 Febrero 2016
creación de Dios en todo su esplendor, capturado por Pierre a las 9:58 am, para siempre en el temor. Foto de: pierreetcharles.fr

creación de Dios en todo su esplendor, capturado por Pierre a las 9:58 am, para siempre en el temor. Foto de: pierreetcharles.fr

Fue un descubrimiento extraordinario ocho meses después de una avalancha en el glaciar de Armancette que provocó la muerte de dos hermanos gemelos de 22 años, Pierre y Charles, eran amantes de la montaña y montañeros experimentados que regresaban de una excursión por la travesía Dômes de Miagres en el macizo del Mont Blanc, la mañana del 24 de diciembre de 2014.

La cámara de Pierre fue encontrada una cámara de Pierre, destruida, con las fotografías que tomó hasta el momento antes de que él y Charles cayeran.  Entre las 7:01 y las 10:32 horas, las fotografías de Pierre capturaron la magnífica belleza de la cima de la montaña que alcanzaron y las vistas de alrededores desde la cumbre.

Su familia y amigos recopilaron en un video las fotos, y con cariño escribieron en el texto adjunto del video, “Pierre y Charles nos dan un testimonio de su última acción de gracias, su Laudato Si’, esta celebración de la creación, pocos minutos antes que fueron llamados por su creador.”

Loïc, padre de Pierre y Charles, compartió con Ecojesuit el pasado mes de enero sus pensamientos:

“Rápidamente tras la muerte de nuestros hijos gemelos en diciembre de 2014, mi esposa Véronique y yo sentíamos que este evento tan dramático podía ser aclarado por la próxima publicación de Laudato Si’ – a pesar de que la encíclica se había emitido todavía.  El amor de Pierre y Charles por la naturaleza y de Dios era tan fuerte y estaban tan relacionados entre sí, especialmente por Pierre.

Las breves pero inspiradoras vidas de Pierre y Charles mantienen el testimonio en el cuidado de la naturaleza y de los pobres, un mensaje clave de Laudato Si'. Foto de: pierreetcharles.fr

Las breves pero inspiradoras vidas de Pierre y Charles mantienen el testimonio en el cuidado de la naturaleza y de los pobres, un mensaje clave de Laudato Si’. Foto de: pierreetcharles.fr

“Esta intuición se inició con una coincidencia asombrosa.  Cuando preparábamos el folleto para su entierro, mis otros hijos estaban buscando un lema para escribir debajo de la foto de Pierre.  En el perfil de Pierre de Facebook, descubrieron que estaba citando un reflejo de John Muir afirmando con humor cómo las montañas eran un gran lugar para pensar en Dios.  Como escribió Pierre, citando a John Muir, ‘Prefiero estar en las montañas pensando en Dios, que en la Iglesia pensando en las montañas.’  Decidimos tomar e imprimir esta cita en el folleto que preparamos para la misa de despedida.

“Ninguno de nosotros sabía nada acerca de John Muir, su nombre era desconocido para nosotros.  No indagamos sobre el autor en ese momento.  Fue sólo dos meses más tarde, después de hacer una investigación rápida cuando descubrimos que John Muir era un amante increíble de la naturaleza, de las montañas y glaciares, un famoso naturalista estadounidense, de los primeros defensores de la preservación de la vida silvestre en Estados Unidos, y un verdadero científico, al tiempo que mantenía un enfoque verdaderamente espiritual de la naturaleza.  Estas son las razones por las que a Pierre probablemente le gustaba.  Pero la coincidencia más increíble (lo que un británico prefiere llamar ‘una cita divina’) fue cuando nos dimos cuenta de que John Muir murió exactamente 100 años antes de que nuestros hijos gemelos – el 24 de diciembre ¡1914!

“Pierre fue también un excelente fotógrafo y la primera cosa que Pierre y Charles hacían cuando volvían de cualquier excursión juntos era para compartir – con júbilo – sus fotografías con su familia y amigos. Incluso mencioné esto en unas pocas palabras acerca de ellos al comienzo de la misa de su funeral.

“Cuando ocho meses más tarde, un alpinista encontró una cámara de Pierre con fotografías dañadas entre esta vasta extensión de hielo y rocas – un descubrimiento totalmente improbable y extraordinario – entendimos que Pierre y Charles estaban haciendo lo que solían hacer después de cada una de sus caminatas: compartir su acción de gracias con nosotros, su Laudato Si’, esta vez como un testimonio.  ¡Gracias a Dios por este don inefable!”

Para saber más sobre la vida de inspiración de Pierre y Charles, visite la página web específica en francés y en Inglés, Pierre & Charles  y el video de las magníficas fotos que tomó Pierre puede ser ver aquí.

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Una montaña de chalecos salvavidas en Lesbos urge canalizar los residuos

29 Febrero 2016
El cementerio de la chalecos salvavidas apilados en las colinas de Lesbos, uno de una serie de fotos de la Sra Colleen Sinsky (http://jesuits.org/story?TN=PROJECT-20160229043205), licenciada en Economía por la Universidad de Santa Clara, que truncó su vacaciones en el Mediterráneo en diciembre pasado para ayudar a los refugiados y cuyas historias compartía en sus blogs. Foto de: jesuits.org

El cementerio de la chalecos salvavidas apilados en las colinas de Lesbos, uno de una serie de fotos de la Sra Colleen Sinsky (http://jesuits.org/story?TN=PROJECT-20160229043205), licenciada en Economía por la Universidad de Santa Clara, que truncó su vacaciones en el Mediterráneo en diciembre pasado para ayudar a los refugiados y cuyas historias compartía en sus blogs. Foto de: jesuits.org

Miles de chalecos salvavidas se amontonan en las costas de la isla de Lesbos, en Grecia, un cementerio de color naranja, que recuerda el éxodo masivo de personas, principalmente de Siria, desgarrada por el conflicto, en busca de esperanza y una vida pacífica en Europa.  Lesbos es el principal punto de entrada en el Mar Egeo de refugiados e inmigrantes a Europa y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) estima que más de 810.000 personas cruzaron a Grecia por mar en 2015.

Más allá de su función salvavidas, estos chalecos representan nada más que toneladas de plástico, espuma y nylon que se acumulan a diario, junto con los botes salvavidas desinflados (cuyos motores fuera de borda son rescatados tan pronto como los barcos se acercan a la costa) y neumáticos que ensucian las zonas de playa.  Hay un mercado negro que compra y vende algunos de los objetos de valor que pueden ser rescatados, pero se necesita un plan de gestión de residuos a gran escala para lo que se ha descrito como una bomba de tiempo ambiental, según las autoridades griegas. Como Lesbos es una isla, la generación de basura, recolección, procesamiento y transporte con el continente es un tema extremadamente sensible de gran importancia.

Karel Zelenka, un voluntario para el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS, por sus siglas en inglés), trabajó en Lesbos desde finales de octubre hasta mediados de marzo de este año.  Indicó que el municipio de Mitilene trabajó duro para limpiar las playas más accesibles, así como las carreteras a lo largo de la costa, mediante la eliminación de los chalecos salvavidas desechados y otros desperdicios.  Sin embargo, miles de personas permanecen en los lugares de aterrizaje más remotos, agregó.

“Muchas chaquetas también están flotando en el mar. Se observa mejor esta situación si uno está llegando en Mitilene en avión.”  Dada la creciente tensión entre los locales  y los demandantes de asilo, así como organizaciones no gubernamentales (ONG), “estas últimas tomaron la iniciativa para ayudar a la municipalidad de deshacerse de las chaquetas.”

“Esto fue particularmente útil ya que algunas ONG tenían barcos especiales (utilizados para el rescate) que podría acceder a las áreas más remotas y escarpadas, mientras que su personal recogía las chaquetas en la orilla y los transportaba a lugares accesibles a los camiones municipales,” explicó.  Coordinado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, esta limpieza se convirtió en un evento semanal “discreto,” porque, en palabras de Karel, “no se dio publicidad al esfuerzo.”

En su opinión, la limpieza ha sido eficaz, y a partir de este año, ha ayudado, en parte, el número cada vez menor de las llegadas de inmigrantes y refugiados.  También constató que “los chalecos usados han sido llevados a una planta en la que los empresarios locales los utilizan para convertirlos colchones en campos de refugiados, aunque no estoy familiarizado con los resultados de ese esfuerzo.”

El gobierno municipal ha puesto en marcha planes para un programa de reciclaje con el apoyo del Ministerio de Medio Ambiente griego y también ha iniciado un proyecto piloto con voluntarios arquitectos y ambientalistas.  Aparte de la limpieza y reparación del paisaje y el entorno que lo rodea, se pueden generar ingresos para la población local y las pequeñas empresas.

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La reducción de la desigualdad (ODS 10) es esencial para lograr otros ODS

29 Febrero 2016
Foto de: un.org

Foto de: un.org

José María Vera

Transformando nuestro mundo: la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, cuyo propósito global es lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), supone avances notables respecto a su predecesora, los Objetivos del Milenio (ODM), rectores hasta el año pasado, aunque su característica común es la universalidad que requiere la ambición hacia el cambio estructural.

Los ODM se centraron en las consecuencias de la injusticia y en dirigir una financiación suficiente a revertirlas, sea en educación, salud o alimentación, entre otros derechos.  La responsabilidad de los países desarrollados se limitaba a la provisión de ayuda eficaz y ciertas medidas relacionadas con el comercio y el medio ambiente.  El sistema no era cuestionado.

Los nuevos ODS incorporan aspectos estructurales, centrales para lograr la erradicación de la pobreza en un mundo sostenible y justo.  El empleo de calidad, cambios en el modelo productivo o la lucha contra el cambio climático, son ámbitos necesarios y pertinentes para cualquier país, sea cual sea su nivel de desarrollo.

El ejemplo más claro de este carácter sistémico de los ODS es el 10, referido a la desigualdad y su incremento imparable, hoy en boca de todos.  Y no solo en las de economistas transformadores como Thomas Piketty  (un economista francés que escribió “El capital en el siglo XXI” en 2014, en la riqueza y la desigualdad) u otros movimientos sociales.  También hay sospechosos inusuales para estar “contra el sistema,” como Christine Lagarde (Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional) o billonarios americanos, se han referido a la desigualdad extrema como uno de los riesgos de nuestro tiempo.

El Papa ha sido, como en otros temas, más profético y contundente que nadie y ha calificado “(l)a inequalidad es raíz de los males sociales”, (Evangelii Gaudium 202), defendiendo su argumento en la intervención abierta de su reunión en el quinto aniversario de la publicación de la encíclica de Benedicto XVI “Caritas in veritate”, hasta en un ‘tweet’ el 28 de abril de 2014 en @Pontifex, “La desigualdad es la fuente de todos los males.” 

Hay un acuerdo notable, basado en múltiples investigaciones, en que la desigualdad no solo es injusta.  Cuando crece y perdura, como es el caso en la mayoría de los países, frena el crecimiento, lo hace menos inclusivo y sostenible, rompe la cohesión y estabilidad sociales e impide acabar con la pobreza.

La teoría del rebalse por la cual basta con crear riqueza para acabar con la pobreza, está muerta.  Hoy, la riqueza creada es acaparada de forma obscena por unos pocos, por ese 1% que, cooptando leyes y políticas, ya posee la misma riqueza que el resto de la humanidad.  Un reciente informe de Oxfam titulado An Economy for the 1%, demuestra que solo 62 billonarios tienen la misma riqueza que 3600 millones de personas.

Donde hay menos consenso es en las soluciones.  O digamos que hay más miedo. Ese temor reverencial que tenemos los que nos sentimos “seguros,” a perturbar el orden establecido y entrar en terrenos inciertos, de cambio transformador.  A las personas vulnerables no les queda otra, ya perdieron ese miedo.

Una consecuencia de ese temor es la dificultad de enfrentar la desigualdad con objetivos ambiciosos, políticas transformadoras e indicadores claros.  Buen ejemplo de ello es el ODS 10.  Su primera meta está centrada en elevar el ingreso del 40% más pobre de cada país por encima de la media nacional.  Al no referirse al ingreso del 1% o del 10% más rico, la meta se queda corta.  No tiene en cuenta la finitud de los recursos y la necesidad de asegurar la sostenibilidad planetaria, ni asegurar que no es la clase media la que se pauperiza donde aun es fuerte o apenas sale de la pobreza donde está emergiendo.  La redistribución de recursos y riqueza es imprescindible.

El resto de los contenidos del ODS 10 tiene las referencias adecuadas, a la inclusión económica y políticas fiscales, salariales y de protección social que avancen en la igualdad.  Bien, aunque sabemos que estas aspiraciones no se conseguirán con enunciados retóricos sino con medidas de política duras y valientes, que reduzcan las brechas salariales, acaben con la evasión y elusión fiscal y aseguren una renta básica a la población más vulnerable.  Una fiscalidad justa debe asegurar políticas sociales fuertes que garanticen, entre otros derechos, una educación universal de calidad, catalizadora de otros derechos y de una mayor equidad.

El ODS 10 sienta las bases para la lucha contra la desigualdad extrema.  Sin embargo nos queda un largo camino para aterrizarlo en cada país de forma que sea un factor de transformación real.  Hará falta mucho debate, datos claros y propuestas alternativas que muestren el camino de la equidad y que lo vinculen de forma consistente con la sostenibilidad ambiental y el cambio climático.  De los 17 ODS, el 10 es de los más sensibles y complicados ya que reta al sistema en sus fundamentos, un sistema que favorece descaradamente al 1% de la población.  Dicho esto, erán pura ilusión.

José María Vera, Director General de Oxfam Intermón,  ONG española miembro de la Coalición Oxfam Internacional que trabaja en desarrollo, sensibilización y comercio justo para contribuir a erradicar la pobreza y reducir la desigualdad.

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  1. Mark en 13 Junio 2016 en 5:02 am

    Yes, that’s about the size of it. Wow, great article. I worked for a non-profit in the US called the PIRGs, who introduced me to Greenpeace and the Sierra Club. I also learned about Green Century Mutual Fund, an activist mutual fund started by the non-profit PIRGs. Then I joined a food co-op in NYC.

    Oxfam is an amazing non-profit, but they have also oriented themselves in economic production in Europe at least, where they have Fair Trade shops and sell products in supermarkets. I learned about that connection after having had learned about Fair Trade’s basis in the co-op business model. Books like William Greider’s The Soul of Capitalism and Marj Kelly’s Owning Our Future are excellent, as are others like Gar Alperovitz’s America Beyond Capitalism. Economic activism in the face of controlled politics is now a necessity. The fact that it in fact is necessary to fulfill Jesus’ mission of a “Kingdom of Heaven on Earth” makes it a primary goal.

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La Compañía de Jesús y la Ecología

29 Febrero 2016
Foto de: S Miclat

Foto de: S Miclat

Patxi Álvarez, SJ

La sensibilidad ecológica de las comunidades humanas está aumentando en todo el mundo.  Crece nuestra conciencia al ser golpeados por fenómenos como el deterioro medioambiental, la contaminación del aire y de los suelos, la acumulación de residuos, los desastres naturales, los episodios climáticos extremos como sequías e inundaciones, la extinción de especies…  Hoy sabemos mejor que nunca que la tierra está en peligro a causa de la acción humana y que nuestro destino está unido al de la vida en nuestro planeta.

Particularmente preocupante se muestra el cambio climático.  El calentamiento es un hecho cuyos efectos presionan sobre los ecosistemas.  En las próximas décadas se irá perfilando el escenario de futuro en el que tendrán que desenvolverse las generaciones venideras.  El medioambiente será para ellas un foco de atención constante en la mayor parte de sus decisiones.

Nos encontramos ante un reto civilizatorio.  El paradigma de consumo creciente basado en un modelo productivo insostenible constituye una amenaza para todos los seres del planeta.  Pero aún no hemos alumbrado otro paradigma, este sostenible, que genere empleo para las personas y los bienes necesarios para todas las personas, especialmente para las más pobres.  Nos hallamos, por tanto, en una encrucijada.

El reto abarca una amplia variedad de áreas, entre otras: necesidad de nuevas tecnologías verdes, nuevos modelos productivos, energ.as limpias, otros modos de consumo y de hábitos de vida; protección de las comunidades humanas amenazadas y fomento del desarrollo de los países más pobres; una cultura de aprecio y cuidado de la naturaleza; santuarios donde proteger la biodiversidad y las especies más amenazadas; un modo de gobernanza global que permita abordar internacionalmente estos desafíos.  Esto quiere decir que la respuesta a este reto incluye aspectos políticos, económicos y culturales, así como una acción coordinada a nivel global.  De ahí su complejidad.

Los grandes perjudicados son los más pobres, especialmente vulnerables al deterioro de su medioambiente y a los desastres naturales.  Un modelo productivo basado en la extracción de recursos naturales está desplazando a muchas comunidades de sus lugares tradicionales de vida.  Por su parte, las poblaciones rurales experimentan cómo el cambio de los patrones climáticos castiga sus cosechas.  A su vez, las generaciones futuras pagarán el coste del bienestar de un privilegiado sector de las actuales.

2016_02_29_Reflection_Photo2 ESEn la Compañía la preocupación por la ecología es reciente, si bien tiene algunos antecedentes tempranos.  Allá en 1983, la Congregación General (CG) 33 mencionaba cómo los seres humanos destruimos la naturaleza creada, algo que vinculaba al desprecio del Amor Creador.  En 1999, el Secretariado del Apostolado Social publicaba el documento “Vivimos en un mundo roto, reflexiones sobre la ecología.”  Más recientemente, la CG 35, en 2008, hablaba de la reconciliación con la creación como un aspecto esencial de nuestra misión de reconciliación con Dios y con los seres humanos.  Señalaba cómo la vasta destrucción del medioambiente amenaza el futuro de la Tierra.  En 2011 aparecía otro documento, “Sanar un mundo herido,” acompañado por una Carta del P. General en la que nos reclamaba un cambio de corazón, agradecido a Dios por el don de la creación y dispuesto a emprender un camino de conversión.

Necesitamos renovar el corazón, como nos pide el P. Nicolás, una conversión.  La experiencia indica que el anuncio de catástrofes futuras moviliza poco.  Solo una actitud de cariño y aprecio por la creación, un sentimiento de agradecimiento por ella, nos llevará a quererla y cuidarla.  Un cambio de actitud que nos hará asimismo crecer como seres humanos.

Cuando en la Compañía y en la Iglesia hablamos de la preocupación por la ecología de modo general, en realidad estamos queriendo abarcar tres aspectos inseparables.

El primero de ellos es el cuidado de la naturaleza.  Se trata de conocerla, quererla y protegerla.  Conlleva un interés por la vida en todas sus formas y un aprecio por la naturaleza que nos rodea.  En la tradición cristiana, todas las realidades nos remiten al Creador, en mayor medida cuanto más complejas son.  Tienen un valor en sí mismas; no están ahí sencillamente para abusar de ellas, ni para degradarlas, ni para eliminarlas.  De aquí se deriva una actitud de alabanza y de agradecimiento por la creación y por la naturaleza, una actitud que es profundamente ignaciana.  En las últimas décadas, en la teología cristiana se va desarrollando cada vez más el concepto de “cuidadores” de la creación: llamados a ser sus cuidadores.  Como en toda familia, la responsabilidad del cuidado debe recaer sobre quien tiene más capacidades.  Este es el papel del ser humano en la gran familia de la creación.

El segundo de los aspectos es la defensa de los más vulnerables, que como hemos dicho, son las comunidades más pobres y las generaciones futuras.  En el terreno que así decimos ecológico se juega una cuestión de justicia.  Las poblaciones que menos han contribuido al deterioro del medioambiente son las que se encuentran más expuestas y las que pagarán un precio más alto.  Esta es la gran paradoja, pues, por el contrario, los países que llevan más tiempo beneficiándose del desarrollo industrial y que han dañado más la naturaleza y expulsado una mayor cantidad de gases invernadero, esos son los que están mejor preparados para defenderse de las consecuencias que se derivarán de la crisis.

El tercer aspecto que abarca nuestro compromiso con la ecología se refiere a un nuevo estilo de vida.  El modo de vida consumista de los países que solemos decir desarrollados, así como el de las poblaciones ricas del resto de países, no puede alcanzar a todos, porque el planeta no dispone de tantos recursos.  Es insostenible e injusto.  Necesitamos una nueva forma de cultura.  El P. Ellacuría, asesinado en El Salvador en el año 1989, solía hablar de la necesidad de una “cultura de la pobreza,” como contrapuesta a la “cultura de la riqueza” que depreda la naturaleza y somete a los seres humanos.  Manteniendo la vigencia de sus palabras, pero adaptándolas a nuestro tiempo, podemos hablar de la necesidad de una “cultura de la sobriedad compartida,” esto es, respetuosa de la creación y solidaria con los seres humanos más vulnerables.  Este estilo de vida habrá de dar más espacio a los dones inmateriales de la existencia humana: la amistad, la contemplación, la escucha mutua, el cuidado de los débiles, la profundidad espiritual, el sencillo disfrute humano…

Estamos llamados a vivir más humanamente, lo cual pasa hoy por ser respetuosos y amantes de la vida en todas sus formas.  Sobriedad, sencillez de vida y solidaridad serán sus signos.  Será una vida más bella y más plena.

Hablamos por tanto de cuidar la creación, defender a los más vulnerables y descubrir un nuevo modo de ser humanos.  Como puede verse, la palabra ecología no recoge esta riqueza de contenidos.  De hecho, la última Congregación General de la Compañía hablaba de “reconciliación con la creación,” una expresión más completa.  Pero el uso de la palabra ecología sigue permitiéndonos trazar un puente de diálogo con tantas personas que, desde otras tradiciones humanas o religiosas, están defendiendo la creación como nosotros.

Por encima de todo, debemos afirmar con fuerza que hay esperanza.  Hay una ingente cantidad de personas involucradas en la protección del medioambiente: se trata de agricultores, consumidores, científicos, economistas, gentes de empresa, políticos… La creciente conciencia está llevando a un mayor compromiso, que surge en multitud de rincones del planeta.  De un modo especial, las generaciones más jóvenes tienen una sensibilidad mayor.  Entre los jóvenes pueden encontrarse opciones radicales de vida sobria y no consumista.

Por su parte, las religiones tienen un papel crucial que jugar.  Por un lado, porque las motivaciones para comprometernos en este campo son últimamente espirituales.  Por otro, porque ofrecen propuestas de vida buena.  Buena parte de la defensa del medioambiente tiene que ver, como decíamos, con un nuevo estilo de vida que las religiones están llamadas a promover.  Optar por la vida hoy incluye defender la creación en lo cotidiano.

La Compañía está tratando de responder a este desafío de modos muy diversos.  Existen comunidades que reducen sus residuos, reciclan, que han instaurado un día vegetariano a la semana, que han eliminado el uso del coche privado, realizan un seguimiento de su “huella ecológica,” ahorran agua, usan energía solar… Muchas instituciones – como colegios, universidades, casas de ejercicios, centros sociales – tienen programas de eficiencia energética, gestionan sus recursos hacia el reciclaje, difunden la conciencia medioambiental, construyen edificios respetuosos con el medioambiente, preservan un campus verde…

Hay instituciones que se dedican a la protección de las comunidades pobres que experimentan de modo cíclico los efectos de los desastre naturales.  Otras están acompañando a poblaciones desplazadas de sus tierras por grandes proyectos llevados a cabo en nombre del desarrollo.  Otras más trabajan  desde hace décadas por alumbrar modos alternativos de desarrollo que sean sostenibles, sustenten la vida humana y respeten la naturaleza.  Existen también iniciativas internacionales que están ayudando a que nuestra sensibilidad adquiera más madurez y mueva a un mayor compromiso.

Sin embargo, nos falta aún mucho por hacer. El reto, como decíamos es civilizatorio, pues necesitamos dar a luz un modo nuevo de ser humanos, como individuos y como sociedades.  Y eso, dadas las condiciones actuales en que entendemos en qué consiste vivir bien, supone que el desafío es revolucionario.  La Tierra se encuentra en un trance histórico que amenaza la vida que la habita.  Las personas, llamadas por Dios – el amigo de la vida – a ser su imagen y semejanza, no le podemos fallar.

Este artículo es parte del 2015 Anuario de la Compañía de Jesús centrada en la ecología, publicado por la Curia Generalicia de la Compañía de Jesús en septiembre de 2014.  Ecojesuit recibió permiso para reportajes de esta publicación.

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Un paso más allá de París con la esperanza de un mundo mejor

15 Enero 2016
Escolares jesuitas reunidos en Leyte, Filipinas. Visitaron zonas afectadas por Haiyan, participaron directamente con las comunidades, los gobiernos locales, y asistieron a grupos de la Iglesia, aprendiendo a entender la respuesta a los desastres como parte de una ecología integral en el acompañamiento de las personas vulnerables que se encuentran en los márgenes. Foto  de: Scholastic Harry Setianto Sunaryo, SJ

Escolares jesuitas reunidos en Leyte, Filipinas. Visitaron zonas afectadas por Haiyan, participaron directamente con las comunidades, los gobiernos locales, y asistieron a grupos de la Iglesia, aprendiendo a entender la respuesta a los desastres como parte de una ecología integral en el acompañamiento de las personas vulnerables que se encuentran en los márgenes. Foto de: Scholastic Harry Setianto Sunaryo, SJ

Pedro Walpole, SJ

Durante 12 días de la Navidad pasada, unos 30 estudiantes jesuitas de Asia se reunieron en Leyte, Filipinas para encontrarse con gente que mueven los hilos de sus vidas en un paisaje destruido. Aprendieron también sobre la gestión de riesgos, que es claramente parte de la nueva estrategia de vida de los marginados.

Haiyan, la tormenta perfecta, cabalgó durante seis días tranquilo a través del Océano Pacífico antes tocar tierra a las 5:00 de la mañana del 8 de noviembre de 2013. Redujo las tierras y ciudades a escombros, dejando 7.000 muertos y un millón de desplazados. Fue una guerra librada en una mañana con sólo una evacuación confusa de civiles como defensa.

Desde entonces, las personas-han tratado de alejarse de la vida en la costa y de las pistas, pero los pobres no pueden permitirse una tierra segura y hay zonas muy limitadas que pueden considerarse terrenos seguros. Con la asistencia de personas y organismos se han construido viviendas que no sobrevivirán a otro tifón mientras que la mayoría de los centros de evacuación siguen siendo estructuras de usos múltiples, con escuelas como el santuario más común. Aunque soñamos con “reconstruir mejor,” una agenda compartida de la reunión de Sendai1 y toda la literatura de la ONU, son muchos los que están cansados de hacer y leer sitios web de vivienda e informes y comentarios de centros de evacuación, compartiendo necesidades y limitaciones similares.

A nivel local, la gente reconstruye economías improvisadas, al tiempo que han sido barridas y marginadas por la economía global. Materiales de calidad inferior son un aspecto diminuto de cómo de abusiva es una economía global en un contexto local. Hay pintorescos “éxitos” locales por un lado pero nuestro objetivo nacional contribuye a sostener una pobreza grave.

Dolorosamente hermoso en los escombros y reestructura de la vida, siempre nos encontramos con personas que están agradecidas. El espíritu humano encuentra un camino, la fe ilumina el camino, personas que esperamos que lideren humildemente. Muchos de los escolásticos Nunca pensaron que encontrarían tal esperanza radiante como en la viuda que habló de sus hijos siguiendo hacia adelante.

Unos días antes de este taller con escolares de la Conferencia Jesuita de Asia-Pacífico, vine de la reunión COP21 París, donde las comunidades que sufren por el cambio climático han sido finalmente reconocidas. La financiación climática necesita un presupuesto de 100.000 millones de dólares, del cual el 50 por ciento está diseñado para la adaptación de las comunidades afectadas por el camino, pero carece de predicción en cuanto a la forma en que será proporcionada. Para traducir lo que se dijo y dónde estamos se ha medido en cinco, diez, quince y veinte años. Estos son pasos muy pequeños cuando medimos los 21 años de del gobierno hasta ahora y que todavía debe actuar.

La cobertura y la concentración de los medios del mundo durante las reuniones en París resaltaron la realidad de los grandes líderes mundiales para hacer frente al desafío, y las dudas o escepticismo de la amenaza que no estaban en sus mentes. Muchos estaban mejor informados por esta preocupación pública y global, más allá de aquellos que caminaron en marchas en ciudades de todo el mundo, y ahora reconocen que, no sólo los gobiernos, deben responder.

La verdadera amenaza revela el corporativismo mundial desenfrenado y la sociedad civil ha identificado esto de muchas maneras con los gigantes. Uno de estos gigantes, el aceite transnacional BP Amoco lavó su imagen en el año 2000 como “Más allá del petróleo” y con el compromiso de invertir en la investigación de la energía limpia, pero este objetivo no es evidente en su cartera. La creciente codicia de los combustibles fósiles incluye el derrame de petróleo en el Golfo de México donde las evaluaciones de riesgo ya han reportado deficiencias masivas – la avaricia de una falta de cualquier consideración real para cualquier cosa ‘que no es mío’ y ‘a tener todo ahora.’

El Petróleo, particularmente el “fracking,” y el carbón se discutieron en reuniones paralelas sesgando la agenda proyectada para un mejor clima. Los viajes por aire y por mar no se tuvieron en cuenta en los cálculos. Hay muchos factores todavía que nos empujará más allá del aumento de 1,5 grados sobre los niveles preindustriales. Las historias de engaño de Volkswagen sobre las regulaciones de carbono eran moneda corriente. Las palabras del Santo Padre sobre la “tecnocracia” eran como un zumbido en nuestros oídos.

Muchos de los de la sociedad civil en París estaban preocupados por la letra pequeña. ¿Están salvaguardados los derechos de los pueblos en las acciones relacionadas con el cambio climático? Los derechos humanos son esenciales en la lucha por la seguridad alimentaria a la luz de las empresas de producción y distribución de alimentos. Las referencias a la seguridad alimentaria en los puntos clave sobre mitigación y financiación se han eliminado. El uso de la tierra – y nos recuerda la continua quema de áreas forestales de la cuenca del Congo, el Amazonas e Indonesia – no se discute. Eliminando el uso del suelo del texto y remontando a los sumideros de carbono y embalses, se excluyen comunidades enteras, biodiversidad y los derechos de los alimentos.

Redes eclesiales, como la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) para la Amazonia y la Red Eclesial de la Cuenca del Congo (REBAC)  se perfilan como las voces más fuertes para “el cuidado de los vulnerables y una ecología integral”2 , de los cuales se habla 31 veces de la “ecología” y 59 veces de los “pobres.”

La reunión de la COP 21 se inició con las inundaciones en Chennai, en el sur de la India  y dos semanas después, siguieron las inundaciones en el norte de Inglaterra. En Chennai, alrededor de 350 personas murieron, hubo reseñas en los periódicos pero el mundo ha seguido girando. Es una situación totalmente diferente la de 150 personas que murieron en el París de unas pocas semanas antes de la cumbre y el mundo se detuvo para hacer frente al enemigo. Sin embargo, el “enemigo interno” corporativo y personal tiene que ser abordado. Nuestros estilos de vida que impulsan y son impulsados por un consumismo del que comemos y nos vestimos, y del cual no conocemos los orígenes o las condiciones de la tierra y las personas involucradas, y que necesita enfrentarse con una dinámica positiva viviendo de nuevo.

Las cuestiones sobre “¿qué pasó en París?” son exhaustivas. Las listas de críticos están ahí, los avances y las pérdidas; pero el ejemplo más claro es la cuestión de la acción. La humanidad en su forma política limitada se ha arrastrado por logros limitados, una aceleración deficiente y el compromiso corporativo. El éxito es relativo y efímero para 195 países si no hay un cambio colectivo de cada país. Lo mejor que se podía hacer es que comprometan a llevarlo a casa y ver lo que los compromisos se suman. La lista de los países más vulnerables comenzó en 20 y crecieron hasta 43. Al menos hay conciencia.

Esto requiere de la participación pública, el compromiso y la transparencia con el trabajo en el orden del día. Compromisos o acciones que determinen el plano nacional deben comprobarse. Aún no he resuelto cómo Filipinas va a armar una reducción del 70% en la producción de carbón para el 2020 con el compromiso de una energía basada en el carbón del 70% en 2030. Sólo espero que las empresas no tomen el dinero que necesitamos para la adaptación social que está en curso, y hagan una transferencia de dinero fácil de negocio de la energía libre de carbono. La actitud por la que nosotros (Filipinas) producimos muy poco carbono y por tanto podemos derrocharlo, muestra escaso interés o sobriedad.

Mantengo pocas esperanzas, mientras escribo estas líneas, de que al final todo acabará como un cuento de hadas. Al igual que muchos que luchan con la urgencia de los asuntos, si las próximas generaciones no son nuestra prioridad, entonces hemos perdido todo sentido de propósito. La lucha es enorme, no podemos darnos el lujo de simplemente de derrocar los castillos medievales del poder, pero si el rico ignora la convocatoria para una redistribución básica, entraremos en otra Edad Media.

¿Qué tiene que hacerse? Apretar y aligerar el estilo de vida y sí, necesitamos esperanza, no desilusión. “El mundo está cargado de la grandeza de Dios … Reúne a una grandeza, como el lodo de aceite triturado.”3 Si “la gloria de Dios es el hombre vivo”4 que toma en la grandeza de cada molécula de la vida “cuando lo divino y la humano se encuentran en el detalle más leve en la prenda perfecta de la creación de Dios, en la última mota de polvo de nuestro planeta”5 y vive plenamente a través de la creación y con el prójimo, podemos obtener una nueva interpretación que es vivir juntos.

Otro mito desmentido es que esta es una lucha de ricos, no de la superpoblación, ya que las personas más pobres consumen una minoría de los recursos mundiales, de acuerdo con un informe de la ONU que concluye que “incluso si se alcanzara una tasa mundial de crecimiento demográfico cero, apenas se tocaría el problema climático.”6

Las batallas dentro de nuestra propia conversión en la vida no provocan obsesiones, sino que viven la vida con una participación significativa y los cambios que estamos dispuestos a hacer profundamente en nuestras propias vidas. Esto incluye el intercambio de formas de vida sostenibles, la gestión del consumo y los residuos, participación en comunidades de prácticas que utilizan la agroecología y la producción de energía renovable basada en la comunidad, y la respuesta a los retos a nivel político.

También tenemos que apoyar a diferentes productores de alimentos, las comunidades indígenas, los trabajadores y las mujeres para que puedan organizarse y negociar más. Necesitamos el compromiso civil por los cambios de política, tales como la regulación de los negocios para cumplir con las obligaciones de derechos humanos, exigiendo la transparencia de las empresas transnacionales y los acuerdos comerciales globales. ¿Podemos siquiera preguntar acerca de la producción y el suministro de armas? Todo esto es parte de una ecología integral.

El Santo Padre se hace eco de la llamada a alabar, hacer reverencia y servir a Dios – y el saque es el servicio al prójimo y el cuidado de la creación. Dos tercios de la transformación está dentro de una espiritualidad que lleva a un estilo de vida de las personas y de creación. Comenzamos con alabanza en sí, un don de Dios que puede ser tan fácilmente buscado a través de la creación. Reverencia – ¿qué es lo reverenciamos sino Cristo en nuestras vidas? La siguiente fase será entonces mucho más fácil.

Referencias:

1. The Third UN World Conference on Disaster Risk Reduction
2. Laudato si’, n10
3. Extracto de “God’s Grandeur” (1877), Gerald Manley Hopkins,
4. Extracto de “Against Heresies” (c 185 AD), Saint Irenaeus of Lyons
5. Extracto de “Global Responsibility and Ecological Sustainability”, Closing Remarks, Halki Summit I in Istanbul, Turkey (20 June 2012), Patriarch Bartholomew
6. Desde State of the World Population 2011 (Chapter 7, page 96), UNFPA

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Aprovechar del poder de lucha y la fe vivida

15 Enero 2016

2016_15_01_P&P_Photo1El equipo de Reconciliación con la Creación de la JCAP

Los escolásticos y hermanos (SBC) de la Conferencia Jesuita de Asia-Pacífico (JCAP) escogieron la reducción y gestión del riesgo de desastres (DRRM) como tema central de su taller anual de 2015 que, durante 12 días en diciembre, se celebró en Tacloban, en Leyte, Filipinas. Participaron directamente con comunidades, gobiernos locales y grupos de la Iglesia y aprendieron cómo las personas se recuperan y participan activamente en la reconstrucción y rehabilitación.

El protocolo JCAP-DRRM para responder a los desastres que afectan a las comunidades  también fue un foco de atención y ayudó a desarrollar el marco para la respuesta post-desastre. Se trata de aprender a actuar como una sola entidad dentro de una red jesuita más amplia y tomar decisiones que hagan que conecten todos y coordinen la acción para alcanzar coherencia en un movimiento más amplio.

A través de este encuentro en el trabajo de Reconciliación con la Creación de la JCAP, los escolares obtuvieron una mejor compresión del contexto de la tierra y la experiencia del reducción de riesgos de desastres para una mayor preparación social y la integración en la región Asia-Pacífico, considerado una de los más vulnerables a nivel mundial a los efectos de un clima cambiante. Reflexiones diarias sobre Laudato si’ permitieron ver la respuesta a los desastres, como parte de una ecología integral que se preocupa por el planeta y acompaña a los más marginados de la sociedad. Fue también una ocasión para revisar los preparativos para GC 36 y al llamado Rey Eterno.

La experiencia en Leyte fue una atención a las comunidades que más sufrieron el tifón Haiyan en noviembre de 2013, en particular las mareas de tempestad, vientos fuertes e inundaciones. En pequeños grupos, discutieron la reducción del riesgo de desastres en los contextos de la sequía, incendios, erupciones volcánicas, terremotos, y fusión nuclear, abriendo la gama más amplia de desastres a los que las comunidades pueden estar expuestos.

Las inundaciones a causa de eventos climáticos extremos pueden dominar la región de Asia Pacífico, sin embargo, hay sequías y nuevas áreas de inundaciones que son muy importantes para hacer un seguimiento de las personas que viven en la región, como en Camboya y Vietnam. Los escolares compartieron y discutieron los impactos de los desastres en el contexto socio-cultural y de servicios ecológicos y cómo se prevé que estos crezcan en 20 años de intensificación de cambio climático. También hubo debates sobre las plantas de energía nuclear que están envejeciendo, otra forma de desastres en Corea y Japón. Los tsunamis afectaron a varias zonas, así como erupciones volcánicas, terremotos, deslizamientos de tierra, y aumento del nivel del mar – aunque con fe, se han dado cuenta de que las personas no lo han superado.

Se supo que el problema es más profundo que el desastre dada la vulnerabilidad social de tantas personas en Asia Pacífico. La fe es la principal fuente de sanación, que conecta el espíritu de confianza en Dios y la esperanza de la comunidad. Al ver cómo funciona la esperanza, los escolares ganaron esperanza y energía en el empeño por tomar una acción significativa. Muchos escolásticos han oído hablar de este tipo de desastres, pero no esperar encontrar esperanza en la gente. Ahora dicen que experimentaron Iglesia de una manera diferente, uno que da vida ante una nueva y humilde presencia, ya que la gente están buscando con la esperanza y el cuidado de todos. Los problemas permanecen, sin embargo tienen la esperanza de trabajar juntos.

La Navidad se celebró junto a la comunidad local en una gran alegría. Sin embargo, la fiesta de San Esteban y de los Santos Inocentes dio una profunda experiencia adicional de la fe. ¿Cómo es que parecen sentir pequeña tristeza que sentían por los mártires, al revelar algo del misterio de la vida? Los escolásticos vieron otra cara de un tifón que no esperaban. Donde había una gran pérdida innecesaria de vidas, también experimentaron un misterio. Escucharon a la comunidad local, las viudas, los jóvenes y los mayores, hablaron de las bendiciones y una experiencia de vida comunitaria que nunca habían conocido antes, ¡y los escolares se dieron cuenta del poder de lucha y vivían la fe!

Se compartieron ideas muy valiosas en cada presentación de los países sin excepción: China, Indonesia, Japón, Corea, Myanmar, Filipinas, Tailandia, Timor Oriental, Vietnam. Todo el mundo comparte lo poco que tenían, pero con mucha energía y ganas de participar. Instituciones jesuitas y comisiones fueron vistas como bases fundamentales para la conciencia y la respuesta, cómo cada pequeño esfuerzo en estar preparado marca la diferencia. La coordinación con otros a nivel local y nacional es importante, pero la coordinación y el proceso de toma de decisiones dentro de la Compañía se entienden como aspectos esenciales.

Hay muchos que saben mucho más acerca de la gestión de desastres, pero como ciudadanos de los distintos países, es bueno que todo el mundo sea consciente y esté preparado para ayudar a los países vecinos. En las experiencias básicas de Leyte, se vio la importancia del compromiso profesional, pero sobre todo la necesidad de la preparación y la capacidad de simplemente acompañar a los que sufren. Al escuchar a los que sufrieron, se experimentó una fe más profunda, cómo esa fe respira esperanza es entendida.

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Ecología y esperanza, un itinerario formativo hacia el medio ambiente y la teología

15 Enero 2016
Los jóvenes participantes en las actividades de la ecología y de la esperanza que ofrece La plateforme y Co

Los jóvenes participantes en las actividades de la ecología y de la esperanza que ofrece La plateforme y Co

Xavier de Benaze, SJ

La plateforme y Co es una actividad pastoral juvenil que se lanzó durante el año escolar 2013-2014 en París por los jesuitas franceses y que tiene como objetivo integrar las diferentes iniciativas del apostolado jesuita de jóvenes en París y también para promover otras nuevas.

Veinte jóvenes se reunieron y se preguntaron “¿Qué hacemos ahora?” “¿Quid agendum?“, se preguntó San Ignacio cuando regresó de Jerusalén. Esta reunión dio lugar a la elaboración de un programa interesante de formación durante todo el año llamado Ecología y Esperanza, de Gaël Giraud, SJ, economista e investigador sénior en el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS, en francés), Centro de Economía de la Universidad de la Sorbona, y la Escuela de Economía de París.

Ecología y Esperanza es uno de los caminos de formación ofrecidos por La plateforme y Co y tras el éxito inicial en 2014, el nuevo programa que se ofrece se centró en Laudato si’. Este camino de formación está diseñado para permitir a los participantes explorar la relación entre la fe y la ecología práctica que combina las experiencias, la capacitación, el intercambio y la oración. Con los Ejercicios Espirituales de San Ignacio como contexto, los participantes pueden encontrar una manera de “poner orden en la propia vida” y entrar en una conversión ecológica, como el papa Francisco nos llama a ello.

Las actividades están organizadas en cuatro fases de seis semanas cada uno, con las reuniones que tienen lugar una noche por semana.

Fase 1: Empezando: intercambiamos experiencias

En 2014-2015, compartimos una experiencia en cada reunión semanal como la preparación de una comida vegetariana con artículos que no han sido vendidos en un supermercado, el aprendizaje para contemplar el entorno urbano para encontrar sus espacios recreativos y la belleza, el sonido resonante de este tipo de oración en los Salmos, entre otras. Hubo reconocimiento de otros participantes como compañeros de viaje, compartiendo sus experiencias, temores y dificultades. Para el 2015-2016, se leerán extractos de Laudato si ‘ en grupos pequeños para ayudar de enlace momentos diarios de oración y reflexión.

Fase 2: Capacitación, diálogo y celebración
Este periodo de formación estará muy centrado en la encíclica de Francisco y será reforzada por los testimonios sólidos de jesuitas implicados en la COP21 y cristianos que trabajan en el campo del medio ambiente. Por último, una celebración “verde” ayudará a dar gracias por todo lo que hemos recibido y para prepararse para una implementación práctica.

Fase 3: Experimentos
Esta fase se centra en la aplicación efectiva de la formación. Después de un semestre de actividad en 2014-2015, se pusieron en marcha dos proyectos:

  1. La plantación de un huerto en la comunidad jesuita de Rue Blomet a “poner una mano en la tierra”
  2. La preparación de una exposición sobre “Ecología, COP21 y la fe” de las parroquias de la diócesis de Saint-Denis, que es la región más pobre en Francia y una encrucijada de la inmigración con una diversidad de personas procedentes de todos los orígenes. Esta es un área donde la ecología integral que Francisco habla es a la vez una realidad y un reto diario.

Para la nueva ruta de este año, se añaden algunos proyectos que los enlaces con diferentes realidades sociales, como los refugiados a través de los Servicios Jesuita a Refugiados, para reflejar el fuerte atractivo del papa Francisco en su encíclica: “Todo está conectado.”

Fase 4: Ejercicios Espirituales en la vida ordinaria (SEOL) para recibir los frutos otorgados por Dios

Esta última fase se celebró conjuntamente con otros estudiantes y jóvenes profesionales que participan en otras actividades de La plateforme y Co y ofrece a cada participante una iniciación básica a la oración después de la experiencia de San Ignacio, con el fin de encontrar a Dios en la vida diaria y así amar más profundamente.

Después de que el programa de 2014-2015, es interesante observar que la actividad realmente permite a todos a hacer un camino personal, dando a los organizadores de la confianza necesaria para poner en marcha una nueva edición del programa de este año.

No estamos buscando una experiencia uniforme de Laudato si’. Cada uno de ellos se une a este programa porque la conexión entre la fe y la ecología plantea preguntas dado que este aspecto parece fundamental. Desde este punto de partida, y apoyado por el grupo y las actividades, cada persona desarrolla una trayectoria personal que se hizo con el Señor.

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Ciencia de la sostenibilidad para la investigación y conservación de polinización

15 Enero 2016
El Uso del suelo urbano afecta al servicio ecológico gratuito que proporcionan las abejas a través de la polinización. Foto de: Center for Sustainability

El Uso del suelo urbano afecta al servicio ecológico gratuito que proporcionan las abejas a través de la polinización. Foto de: Center for Sustainability

Damon Hall, Andrea Burr, and Nicole Schaeg

Como investigadores de ciencias de la sostenibilidad en el Centro para la Sostenibilidad  en la Universidad de Saint Louis, una institución jesuita en Saint Louis, Missouri (Estados Unidos), hemos impulsado a reflexionar sobre nuestros propios esfuerzos por la reciente serie de artículos en Ecojesuit que avanzaron el diálogo transformador en la ciencia y los valores de la sostenibilidad.

Esto guarda relación con el proceso de Diálogo Estocolmo que facilitó la Red Ignaciana Global de Incidencia Pública sobre Ecología (GIAN-Ecología) y que se reunió en Estocolmo, Suecia, a finales de noviembre de 2015. Para unirse esta importante conversación, le ofrecemos esta discusión sobre cómo los principios dentro de la ciencia sostenibilidad forma a nuestro trabajo sobre la conservación de la polinización por insectos urbana.

Durante los últimos 15 años, la ciencia de la sostenibilidad ha estado persiguiendo activamente soluciones a los complejos desafíos socio-ecológicos del mundo [1, 2]. Este nuevo enfoque de la investigación se basa en la investigación que ve problemas en términos de sistemas interconectados de los seres humanos y el medio ambiente [3]. La complejidad de estos problemas requiere de equipos de científicos de diferentes disciplinas que están dispuestos a colaborar con los actores locales que están más familiarizados con el sistema.

El objetivo es desarrollar conceptualizaciones compartidas del sistema para el aprendizaje, la toma de decisiones, y otros cambios que mueven el sistema hacia la sostenibilidad [4, 5]. Por lo tanto, el conocimiento para la transición hacia la sostenibilidad debe ser significativo para las comunidades que viven dentro y se apoyan en el problema para facilitar los cambios en el comportamiento, la política y el gobierno [4-9].

Aunque ciencia de la sostenibilidad ha sido criticado por no abordar explícitamente los valores en la investigación, los supuestos subyacentes (como el pensamiento sistémico, la participación de las partes interesadas, y el conocimiento útil para la resolución de problemas) funcionan como principios para investigaciones elaboradas y la práctica [10]. El énfasis en el conocimiento destinado a la aplicación en lugar de la ciencia por la ciencia hace de esta una ciencia muy diferente.

La Investigación en ciencia de la sostenibilidad es inusual para los estudiosos tradicionalmente formados en las ciencias humanas, sociales, y biofísicas que producen conocimiento para el público interno. Por diseño, ciencia de la sostenibilidad es la búsqueda de empleo inspirada en el conocimiento en las intersecciones de la ciencia y la sociedad orientada a los problemas [2, 6]. Comparte con la llamada de Laudato si’ los cambios dentro de la ciencia para apoyar las transformaciones sociales.

Una tarea central para el avance de una ciencia de la sostenibilidad implica el desarrollo de un conjunto de conocimientos construido sobre estudios de casos empíricos. Esto permite a los investigadores documentar los enfoques que funcionan bien y las lecciones que pueden ser transferibles a otros problemas y lugares [3, 4, 7, 8, 11]. En la actualidad, nuestro equipo busca avanzar en esta nueva ciencia a través de investigaciones de casos para abordar el descenso de la población de abejas.

Todos los seres humanos dependen de los insectos polinizadores para la producción de fibra, frutas y vegetales que contribuyen a la cantidad y calidad de muchos cultivos como calabazas, tomates y pimientos. En concreto, las abejas (Hymenoptera: Apoidea) como polinizadores son esenciales tanto ecológica como económicamente dedicados a cultivos silvestres a nivel mundial [16-18].

La polinización de las abejas es el servicio ecológico más valioso proporcionado por la vida silvestre. Para la mayoría de la gente y de las economías, el trabajo de las abejas pasa desapercibido. Sin embargo, la Organización para la Alimentación y la Agricultura estima que de cada 100 especies cultivadas que proporcionan el 90% de los suministros de alimentos para 146 países, 71 son polinizadas por abejas, sobre todo por las abejas silvestres [19]. Además de la conocida abeja de la miel europea (Apis mellifera), se estima que hay 25.000 especies de abejas silvestres en todo el mundo.

La salud de los polinizadores de insectos a nivel mundial (la diversidad de especies y abundancia) está en decadencia [12-14]. Las causas de la disminución son una combinación de una serie de decisiones en el uso de la tierra factores [20, 21] de la fragmentación del hábitat, la falta de recursos de forrajeo, los pesticidas, las plagas y las enfermedades [16-18].

Sin embargo, en medio de esta crisis de polinizadores en extinción, los investigadores están encontrando sorprendentemente diversas comunidades de abejas silvestres en ciudades de todo el mundo como Berlín, Alemania [22], Cardiff y Londres en el Reino Unido [23-25], Melbourne, Australia [26], Provincia de Guanacaste, Costa Rica [27], Vancouver, Canadá [28], Chicago, IL [29], la ciudad de Nueva York, Nueva York [30, 31], Phoenix, AZ [32], y San Francisco, CA en los EE.UU. [33]. En varios casos, se encuentran más especies en las zonas urbanas que en las tierras rurales cercanas [24, 25, 30, 32].

Los estudios indican que el conductor consistente de polinización es la presencia y la disponibilidad de las flores [25]. Esto sugiere que los esfuerzos de conservación destinadas a aumentar los recursos florales para los polinizadores en las ciudades puedan tener un impacto positivo en la mejora de la diversidad de abejas y la abundancia. Además, cuando las poblaciones de abejas urbanas son saludables, puede producirse un efecto de contagio donde las abejas rehabitan tierras rurales [34].

Guiada por los principios de ciencia de la sostenibilidad, estamos trabajando para entender las relaciones entre la salud de insectos polinizadores y los usos del suelo urbano. El proyecto comparte preguntas a través de la investigación de campo en ecología y las ciencias sociales para:

  1. Entender lo que explica los hallazgos de diversas especies de abejas en las ciudades
  2. Cómo la gente puede fomentar la mejora del hábitat para la conservación de la disminución de las abejas.

Estamos poniendo a prueba esta investigación en Saint Louis, Missouri, para examinar los vínculos entre la abundancia y diversidad de las abejas salvajes y los factores sociales y culturales en las prácticas de adopción de decisiones en el uso de la tierra. Una comprensión socialmente más robusta de la ciudad como un sistema socio-ecológico desde la perspectiva de las abejas que nos permitirá experimentar con intervenciones que pueden hacer la transición del sistema hacia la sostenibilidad.

Nuestro estudio contiene 15 sitios áreas de estudios de a largo plazo dentro de Saint Louis compuestas de granjas urbanas, jardines comunitarios y sitios de restauración de la pradera. Estos sitios se muestrean para la diversidad de abejas y la abundancia semanal durante los veranos.

Para entender las dinámicas sociales que rodean los sitios ecológicamente muestreados, hablamos con las personas que manejan los sitios. Hemos llevado a cabo 30 entrevistas en profundidad con los tomadores de decisiones en el verano de 2015 [35]. Los participantes tienen diversos orígenes, experiencia y nivel socioeconómico que influyen en lo que planta.

Para entender mejor este sistema socio-ecológico, se analizó la relación entre los patrones de la cubierta vegetal y las estructuras socioeconómicas a nivel de grupo de bloques del censo de Estados Unidos, usando herramientas desarrolladas para el análisis de marketing [36, 37]. Este enfoque conecta nuestros datos de las ciencias sociales y de campo ecológica a la información que nos ayuda a determinar donde se necesitan más estrategias de intervención.

Cuando se combina con la literatura académica de similares ciudades del medio oeste de Estados Unidos, podemos diseñar adecuadamente las iniciativas dirigidas a lugares específicos con baja diversidad de especies para fomentar la adopción de prácticas de jardinería favorables a los polinizadores de los residentes. Los datos de campo social se utilizan para diseñar las comunicaciones que son significativas para la vida cotidiana de las personas que viven cerca de las áreas de los proyectos. Además, con monitorización continua de abeja, podemos evaluar la eficacia de la participación de la comunidad para la conservación en términos de medidas de diversidad de especies de abejas.

Esta investigación ilustra el valor de escuchar a las partes interesadas locales y cómo los valores sociales se pueden considerar activamente en la investigación [38]. Este trabajo informa nuestro estudio piloto, así como da un ejemplo de un caso empírico para las metodologías de investigación de ciencias de la sostenibilidad [7, 8, 11].

A medida que continuamos este trabajo integrador en 2016, es una contribución al cambio de paradigma científico descrito en Laudato si’ que refuerza el hecho de que, como seres humanos, estamos intrínsecamente conectados y dependientes biológicamente de la naturaleza. Con el 70% de la población mundial proyectada para vivir en áreas urbanas en 2050 [36], la ciencia de la sostenibilidad tiene un papel importante en cómo debemos urbanizar (y suburbanizar) que es consciente de nuestra naturaleza interconectada.

Los seres humanos son los formadores más importantes de los entornos urbanos. Por lo tanto, con base firme en la investigación empírica, podemos establecer nuevas reglas y formas de diseño del proceso de urbanización que dan cuenta de los insectos polinizadores y otras funciones críticas, aparentemente invisibles, y ecológicas.

Damon Hall es profesor adjunto de la Sostenibilidad en el Centro para la Sostenibilidad en la Universidad de Saint Louis y pueden contactarle a través de su correo electrónico dmhall(at)slu.edu. Sus coautores son Andrea Burr, un investigador doctorado, y Nicole Schaeg, investigadora de Máster en ciencia de la sostenibilidad.

Referencias:
1. Kajikawa Y, Tacoa F, Yamaguchi K. 2014. Sustainability science: the changing landscape of sustainability research. Sustainability Science 9(4): 431-438.
2. Kates RW, Clark WC, Corell R, Hall JM, Jaeger CC, Lowe I, et al. 2001. Sustainability Science. Science 292(5517): 641.
3. Wiek A, Ness B, Schweizer-Ries P, Brand FS, Farioli F. 2012. From complex systems analysis to transformational change: a comparative appraisal of sustainability science projects. Sustainability Science 7(1): 5-24.
4. Hall DM, Silka L, Lindenfeld L. 2012. Advancing science and improving quality of place: Linking knowledge with action in Maine’s Sustainability Solutions Initiative. Maine Policy Review 21(1): 22-29.
5. Hall DM, Lazarus ED, SwannackTS. 2014. Strategies for communicating systems models. Environmental Modelling & Software 55: 70-76.
6. Cash DW, Clark WC, Alcock F, Dickson NM, Eckley N, Gurston DH et al. 2003. Knowledge systems for sustainable development. Proceedings of the National Academy of Science 100(14): 8086-8091.
7. Hall DM, Lazarus ED. 2015. Deep waters: lessons from community meetings about offshore wind resource development in the US. Marine Policy 57: 9-17.
8. van Kerkhoff L, Lebel L. 2006. Linking knowledge and action for sustainable development. Annual Review of Environment and Resources 31: 445-477.
9. Gibbons M, Limoges C, Nowotny H, Schwartzman S, Scott P, Trow M. 1994. The new production of knowledge: the dynamics of science and research in contemporary societies. Sage.
10. Miller T, Wiek A, Sarewitz D, Robinson J, Olsson L, Kriebel D, Loorbach D, 2014. The future of sustainability science: a solutions-oriented research agenda. Sustainability Science, 9: 239-246.
11. Steelman T, Nichols EG, James A, Bradford L, Ebersöhn L, Scherman V, et al. 2015. Practicing the science of sustainability: the challenges of transdisciplinarity in a developing world context. Sustainability Science 10(4): 581-99.
12. Pleasants JM, Oberhauser KS. 2013. Milkweed loss in agricultural fields because of herbicide use: effect on monarch butterfly population. Insect Conservation and Diversity 6(2): 135-144.
13. van der Sluijs JP, Simon-Delso N, Goulson D, Maxim L, Bonmatin JM, Belzunces LP. 2013. Neonicotinoids, bee disorders and the sustainability of pollinator services. Current Opinion in Environmental Sustainability 5(3): 293-305.
14. Whitehorn PR, O’Connor S, Wackers FL, Goulson D. 2012. Neonicotinoid pesticide reduces bumble bee colony growth and queen production. Science 336(6079): 351-352.
15. White House, Office of the Press Secretary. 2014. Presidential memorandum creating a Federal Strategy to promote the health of honey bees and other pollinators [Press release]. Available from: https://www.whitehouse.gov/the-press-office/2014/06/20/presidential-memorandum-creating-federal-strategy-promote-health-honey-b
16. Cariveau DP, Winfree R. 2015. Causes of variation in wild bee responses to anthropogenic drivers. Current Opinion in Insect Science 10: 104-109.
17. Koh I., Lonsdorf EV, Williams NM, Brittain C, Isaacs R, Gibbs J, Ricketts T. 2016. Modeling the status, trends, and impacts of wild bee abundance in the United States. Proceedings of the National Academy of Sciences. online December 21, 2015. doi: 10.1073/pnas.1517685113.
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19. Food and Agricultural Organization. 2005. The state of food and agriculture. Roma, Italy: Design Group Publishing Management Service FAO.
20. Potts SG, Biesmeijer JC, Kremen C, Neumann P, Schweiger O, Junin WE. 2010. Global pollinator declines: trends, impacts and drivers. Trends in Ecology & Evolution 25(6): 345-353.
21. Goulson D, Nicholls E, Botias C, Rotheray EL. 2015. Bee declines driven by combined stress from parasites, pesticides, and lack of flowers. Science 347(6229). doi: 10.1126/science.1255957.
22. Saure C, Burger F, Dathe HH. 1998. Die bienenarten von Brandenburg und Berlin (Hym. Apidae). Entomologische Nachrichten und Berichte 42(3): 155-166.
23. Goulson D, Lye GC, Darvill B. 2008. Decline and conservation of bumble bees. Annual Review of Entomology 53: 191-208.
24. Baldock KCR, Goodard MA, Hicks DM, Kunin WE, Mitschunas N, Osgathorpe LM, et al. 2015. Where is the UK’s pollinator biodiversity? The importance of urban areas for flower-visiting insects. Proceedings of the Royal Society of London B: Biological Sciences 282(1803). doi:10.1098/rspb.2014.2849.
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26. Threlfall CG, Walker K, Williams NSG, Hahs AK, Mata I, Stork N, et al. 2015. The conservation value of urban green space habitats for Australian native bee communities. Biological Conservation 187: 240-248.
27. Frankie GW, Vinson SB, Rizzardi MA, Griswold TL, Coville RE, Grayum MH, et al. 2013. Relationships of bees to host ornamental and weedy flowers in urban 226 northwestern Guanacaste Province, Costa Rica. Journal of Kansas Entomological Society 84(4): 325-351.
28. Tommasi D, Miro A, Higo HA, Winston ML. 2004. Bee diversity and abundance in an urban setting. The Canadian Entomologist 136(06): 851-869.
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34. Goulson D, Lepais O, O’Connor S, Osborne JL, Sanderson RA, Cussans J, et al. 2010. Effects of land use at a landscape scale on bumblebee nest density and survival. Journal of Applied Ecology 47(6): 1207-1215.
35. Lincoln YS, Guba EG. 1985. Naturalistic Inquiry. Sage.
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One Response to Ciencia de la sostenibilidad para la investigación y conservación de polinización

  1. BobBillingsSJ en 18 Enero 2016 en 12:03 pm

    Good stuff. Keep up the good work

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El acuerdo de París: Éxitos, decepciones, y un camino por recorrer

15 Diciembre 2015

Catherine Devitt

En su discurso a los medios de comunicación durante la jornada de clausura de las negociaciones sobre el clima COP21 en Le Bourget el 11 de diciembre de 2015, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, reconoció que había asistido a “negociaciones multilaterales difíciles, pero estas habían sido las negociaciones más complejas y difíciles, pero también las más importantes para la humanidad.”

According to the latest global analysis of the National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) (http://www.ncdc.noaa.gov/sotc/global/201506), January to June 2015 is “the warmest of such period on record across the world’s land and ocean surfaces at 0.85 degrees C above the 20th century average, surpassing the previous record set in 2010, the last year with El Niño conditions.” The ongoing El Niño, seen in the image on the right, has a strong (80%) chance of persisting until next year. The El Niño of 1997-1998 is shown on the left. Photo credit: futuretimeline.net

Según el ultimo análisis mundial de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), Enero a Junio de 2015 ha sido “el más caluroso de los periodos registrados tanto en superficie terrestre como marina, con 0,85ºC sobre la media del siglo XX, superando el record anterior que estuvo en 2010, el ultimo año bajo las condiciones del Niño. El Niño todavía active, como se ve en la imagen de la derecha, tiene una alta probabilidad (80%). El Niño de 1997-1998 se muestra a la izquierda. Foto de: futuretimeline.net

Esta declaración refleja el peso de expectativas puestas en la COP21.  Para muchos, el Acuerdo de París fue un éxito, lo que refleja un reconocimiento explícito por parte de las naciones del mundo, de que el cambio climático es un problema grave que requiere una acción urgente.  Sin embargo, aunque su objetivo a largo plazo es ambicioso, el Acuerdo se queda corto en medidas de acción concretas.

El Acuerdo es un éxito porque existe:

  • Un reconocimiento explícito por 195 países de que el cambio climático es una amenaza seria
  • El objetivo de limitar el aumento de temperatura de 1,5 grados C por encima de los niveles preindustriales
  • La inclusión de un proceso de revisión de cinco años legalmente vinculante de los planes nacionales de emisión, con el apoyo de un sistema de monitoreo transparente
  • Continuo y sostenido compromiso con la mitigación y adaptación de iniciativas de financiación en los países en desarrollo y los países más afectados por el cambio climático
  • La asignación de la responsabilidad de los países desarrollados a “tomar la iniciativa” en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero
  • En general, el Acuerdo de París proporciona el impulso para un cambio más ambicioso.

El Acuerdo decepciona porque:

  • No incluye ninguna referencia a dejar los combustibles fósiles sin extraer del suelo.
  • No hay fecha específica para establecer un pico en las emisiones de gases de efecto invernadero mundial.
  • La ausencia de las emisiones del transporte marítimo y la aviación en el acuerdo final
  • Hay vagas referencias a las tecnologías y acciones que puedan allanar el camino a falsas soluciones con implicaciones sociales y ecológicas potencialmente perjudiciales.

 Sobre el aumento de la temperatura

Un informe científico publicado a principios en Climate Change Responses (P Tschakert, 2015) encontró que un aumento de temperatura de 2 grados C por encima de los niveles preindustriales significaría un desastre para las regiones costeras bajas, y que se necesitaba un objetivo más exigente para mantener las poblaciones vulnerables a salvo de los efectos del cambio climático.

Por lo tanto, el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 grados C es un buen resultado.  El texto final tiene como objetivo mantener el calentamiento “muy por debajo” de 2 grados de los niveles preindustriales y hacer todos los esfuerzos posibles para limitar el aumento de las temperaturas a 1,5 grados.  Recogida junto al límite de los 2 grados en el texto final, la meta de 1,5 grados C representa un objetivo mucho más fuerte de cara al progreso y ambiciones futuras.

Sobre la reducción de emisiones

El mecanismo fundamental para lograr el objetivo de temperatura de 1,5 grados C requiere que cada parte “preparará, comunicará y mantendrá las sucesivas contribuciones, determinadas a nivel nacional, que se proponga alcanzar.”  Sin embargo, aquí es donde se queda corto en las acciones.

Actualmente, los niveles de emisiones prometidos de 186 países suman un aumento de 2,7 grados C de temperatura, mucho mayor que la 1,5 grados C incluidas en el Acuerdo y mayor que el límite de 2 grados necesaria para mitigar los niveles de un cambio climático peligroso.  Alcanzar ambos límites de temperatura requiere el logro de cerca de cero emisiones de dióxido de carbono en la segunda mitad del siglo (Programa de Medio ambiente de las Naciones Unidas, 2015).

El texto final considera que las naciones aspiran a alcanzar su punto máximo de emisiones “tan pronto como sea posible.”  No se incluye ninguna fecha específica en el Acuerdo, aunque se reconoce que las naciones en desarrollo deberían alcanzar su punto máximo de sus emisiones más tarde que las naciones desarrolladas.  Como una manera de lograr esto, el texto vagamente se refiere a la necesidad de “lograr un equilibrio entre las emisiones antropogénicas y su absorción, en la segunda mitad del siglo.”

Para algunos comentaristas, esto se traduce en lograr que las emisiones netas sean cero en cualquier momento entre 2050 y 2100, mientras que se podría seguir emitiendo carbono si se equilibra gradualmente mediante tecnologías de captura y secuestro de los gases (es decir, cualquier modo de capturar y enterrar carbono, incluyendo medios biológicos tales como los bosques y suelos, y los procesos físicos y químicos, como la inyección de carbono).

Revisión cada cinco años

La inclusión de un ciclo de revisión cada cinco años, legalmente vinculante, permite a los gobiernos revisar progresivamente los niveles de ambición.  Para lanzar este proceso, se llevará a cabo un “diálogo de facilitación” en 2018 destinado a hacer un balance de los esfuerzos colectivos.  En 2023, comenzará el ciclo de revisión cada cinco años.  Si bien los objetivos de emisión dentro de estos planes no son jurídicamente vinculantes, el texto final permite un proceso de seguimiento y revisión transparente – sin duda, un gran paso adelante.

En términos de responsabilidad, los países desarrollados deben “seguir tomando la iniciativa en la reducción de gases de efecto invernadero” y a los países en desarrollo se les anima a “intensificar sus esfuerzos,” en una transición paulatina hacia la reducción de las emisiones.

Sin embargo, no hay ninguna referencia a dejar recursos de combustibles fósiles bajo tierra – a pesar de la evidencia científica (McGlade y Ekins, 2015) al tiempo que destacados líderes de la justicia climática como Mary Robinson nos dice que debemos actuar así si queremos evitar niveles peligrosos de cambio climático.

Permitiendo las emisiones netas cero en lugar de la des-carbonización completa se puede abrir la puerta a técnicas de geo-ingeniería y de secuestro de carbono potencialmente dañinas.

El Acuerdo también está abierto a la utilización de mecanismos de un mercado de carbono a pesar de que la evidencia (T Laing et al, 2013) sugiere que el comercio de carbono en su forma actual ha sido ineficaz en la reducción de las emisiones.  Incluso el papa Francisco en Laudato si’ (LS) critica a los derechos de emisión como “un recurso que permita sostener el sobreconsumo de algunos países y sectores” (LS 171).  Ecojesuit informó sobre el sistema de comercio de emisiones de la UE, a principios de este año.

Sobre las pérdidas, daños y la financiación

El Acuerdo establece un grupo de trabajo para “desarrollar recomendaciones de enfoques integrados para evitar, reducir y responder a desplazamientos causados por impactos adversos del cambio climático.”  Conceptos sobre deudas y compensación (que podrían resultar en naciones afectadas exigiendo compensaciones de los grandes contaminantes) fueron excluidos del texto final, tales como que los países desarrollados no pueden ser considerados responsables por los impactos, pasados o futuros, relacionados con el cambio climático.  De hecho, el Acuerdo “no implica ni ofrece ninguna base para generar deudas o compensaciones,” imposibilitando una respuesta desde la justicia climática.

En términos financieros, los países desarrollados deben contribuir con recursos financieros “desde una base de 100 mil millones de USD por año, teniendo en cuenta las necesidades y las prioridades de los países en desarrollo,” aunque no está muy claro cómo se hará esto.  Esta cantidad se revisará en 2025, aunque los países en desarrollo insistieron que no era suficiente, y que no hay un objetivo financiero distinto para adaptación.

Sorprendentemente, la cifra de 100 mil millones por año se oscurece ante los 548 mil millones estimados que se han gastado en 2013 para subvencionar el consumo de combustibles fósiles según la Agencia Internacional de la Energía, lo que muestra claramente que es necesario un incremento notable de las inversiones en cambio climático.

Otros puntos polémicos

Photo credit: ewn.co.za

Foto de: ewn.co.za

En los últimos días de las negociaciones se eliminaron, o se redujeron su importancia, las referencias a importantes aspectos como los derechos humanos, la seguridad alimentaria y la justicia climática.  Grupos medioambientalistas apuntaron el obvio “elefante de la habitación” – las emisiones de la aviación y la navegación mundiales no aparecen en el texto final.

La ironía, es que el sólo una pequeña parte de la población mundial puede pagar los viajes en avión, y cuando se le añade la navegación, son más del 5% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.  La exclusión de las emisiones de la aviación y la navegación del Acuerdo hace muy difícil el objetivo de los 1,5 grados C, y reduce la esperanza de mantener el incremento de temperatura por debajo de 2 grados.

A la energía renovable se la cita sólo una vez (cuando se habla de lograr el acceso a energía sostenible en Africa), por otro lado, se hacen vagas referencias a las “tecnologías” y “acciones,” dejando mucho terreno a posibles falsas soluciones (que pueden, potencialmente, causar mucho daño social o ecológico) que pueden aparecer como soluciones rápidas.  Además, la protección y fortalecimiento de los ecosistemas, que juegan un papel fundamental en los procesos de mitigación y adaptación, reciben una vaga mención al final del texto.

Esperanza en un movimiento social en crecimiento

Más allá del Acuerdo de Paris, hay mucha esperanza en el movimiento global de acción sobre el clima, que se ha expandido de forma considerable y no se reduce sólo a medioambientalistas, sino que ha adquirido una amplia base en la sociedad civil.

Esta extensión puede responder al inicio de la “conversión ecológica” a la que llama el Papa Francisco en Laudato si’ (LS 217).  El Papa Francisco pide “un nuevo diálogo sobre cómo estamos configurando el futuro de nuestro planeta… una conversión que incluye a todos… una nueva y universal solidaridad” (LS 14).

En esta dinámica, aunque el Acuerdo de París puede ser débil en algunos aspectos, ofrece un vehículo que permite a la sociedad civil exigir a sus gobiernos que respondan de sus propias promesas, reduciendo la distancia entre ambición y acción.

Tiempo de desafío en frente de nosotros

El Acuerdo de París comenzará a ser efectivo en 2020, lo que supone un reto para el tiempo que viene, especialmente si algunos pasos no se planifican, coordinan y no se implementan inmediatamente.  También significa que el Acuerdo no exige reducción de emisiones a los países antes de 2020, lo que supone un desafío para las cantidades de carbono que pueden ser emitidas de aquí a 2020.

A pesar de algunas carencias notables, el Acuerdo es un paso hacia adelante muy importante, ofreciendo una base para los países desde la que se pueden preparar a girar hacia sociedades bajas en carbono.

Al mirar al futuro, la autora de este artículo siente mucha inspiración y guía en Charles Eisenstein, el activista del decrecimiento, quien hablando de la conferencia de París hablaba de una revolución del amor.  “Cuando nosotros, como sociedad, aprendamos a ver el planeta y todo lo que están en él como seres que merecen respeto – en sí mismos y no solamente por la utilidad que puedan tener para nosotros.. entonces nos daremos cuenta que lo que hacemos a una parte de la naturaleza, de manera inevitable, nos lo hacemos a nosotros mismos.  La narrativa del cambio climático actual es sólo un primer paso hacia esa comprensión.”

Catherine Devitt es la Responsible de Justicia Medioambiental en el Centro Jesuita de Fe y Justicia de Dublín, Irlanda.  Se le puede contactar a través de su mail cdevitt(at)jcfj.ie.

Referencias

Laing, T, Sato, M, Grubb, M, & Comberti, C. (2013) ‘Assessing the effectiveness of the EU Emissions Trading System’, No. 106, GRI Working Papers, Grantham Research Institute on Climate Change and the Environment

McGlade, C, & Ekins, P (2015) ‘The geographical distribution of fossil fuels unused when limiting global warming to 2oC’, Nature, 517:187–190. doi:10.1038/nature14016

Tschakert, P (2015) ‘1.5oC of 2oC: a conduit’s view from the science-policy interface at COP20 in Lima, Peru’, Climate Change Response, 2(3). doi:10.1186/s40665-015-0010-z

UNEP (2015) The Emissions Gap Report 2015. A UNEP Synthesis Report. Nairobi: United Nations Environment Programme

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El espíritu de adaptación, reducción de la vulnerabilidad, y procesos decisorios en la reconciliación con la creación

15 Diciembre 2015
“Los efectos del cambio climático ocurren en todos los continentes y en los océanos según el informe IPCC “Cambio climático 2014: Impacto, adaptación y vulnerabilidad.”  Mientras que la mayoría del mundo es mal preparados para responder a los riesgos del cambio climático, hay oportunidades para responder.  Riesgo de cambio climático surge de la vulnerabilidad (falta de preparación) y exposición (personas o bienes en peligro) superpuestos con peligros o riesgos (provocando clima eventos o tendencias), y cada uno de estos tres componentes puede ser un objetivo para la acción inteligente disminuir el riesgo.” Foto de: un.org

“Los efectos del cambio climático ocurren en todos los continentes y en los océanos según el informe IPCC “Cambio climático 2014: Impacto, adaptación y vulnerabilidad.” Mientras que la mayoría del mundo es mal preparados para responder a los riesgos del cambio climático, hay oportunidades para responder. Riesgo de cambio climático surge de la vulnerabilidad (falta de preparación) y exposición (personas o bienes en peligro) superpuestos con peligros o riesgos (provocando clima eventos o tendencias), y cada uno de estos tres componentes puede ser un objetivo para la acción inteligente disminuir el riesgo.” Foto de: un.org

Jacques Haers, SJ y Elías López, SJ (traducción de Antonio Maldonado, SJ)

En la Formula Instituti de 1550, San Ignacio identifica la “reconciliación de los desavenidos” como una misión clave para la Compañía de Jesús. El enfoque de la Congregación General 35 sobre la reconciliación, como el llamamiento a “rectificar las relaciones con Dios, con nuestros semejantes, los seres humanos, y con la creación,” otorga un nuevo impulso a esta misión. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por su sigla en inglés) de 2014, en el Sumario para los legisladores de Política sobre Impacto, Adaptación y Vulnerabilidad, añade concreción.

“Reconciliación con la creación” o “justas relaciones con la naturaleza,” hace referencia a un conflicto que en el Sumario se describe como sigue: “Cambios en el clima han causado impactos en los sistemas naturales y humanos, en todos los continentes y allende de los mares.” Aun teniendo en cuenta diferencias regionales, el Sumario enumera impactos de cambio climático en la obtención de alimentos, medios de vida y pobreza, salud humana, seguridad humana, servicios económicos básicos, ecosistemas, recursos de agua dulce, biodiversidad, riesgos sistémicos, etc.

Aquí, afrontamos conflictos o incompatibilidades percibidas, entre desarrollo human y la capacidad de la naturaleza para proveer los recursos para tal desarrollo. Reconciliación con la creación aspira a la positiva transformación de tales conflictos. En verdad, reconciliación es “un llamamiento a juntar de nuevo” lo que ha sido disgregado.

En nuestra contribución subrayamos tres ideas clave del Sumario, que sugieren que reconciliación con la creación es transformación del conflicto en apropiadas relaciones entre los seres humanos y su medio ambiente, en tiempos de cambio climático: adaptación y mitigación, reducción de vulnerabilidad y la adquisición de poder de recuperación, proceso decisorio y buena gobernanza.

El cambio climático puede transformarse en una oportunidad para discernir y transformar el conflicto entre los seres humanos y sus medioambientes de un modo colaborador y mutuamente ventajoso para mejorar sus relaciones dadoras de vida. La espiritualidad ignaciana recalca que una reconciliación de este tipo con la creación, va estrechamente unida a reconciliación con uno mismo, con los semejantes seres humanos (especialmente los que sufren las condiciones más vulnerables), y con Dios.

Los autores del IPCC indican la importancia de mitigación: “una intervención humana para reducir las fuentes, o realzar los sumideros de los gases de invernadero”; y adaptación: el proceso de reajuste a clima actual o al que se espera, y sus efectos” – mientras aboga pro dinámicas transformadoras, que “podrían reflejar paradigmas, metas, o valores fortalecidos, alterados o alineados, hacia la promoción de adaptación a favor de un desarrollo sostenible, que incluya reducción de pobreza.

Adaptación implica reducción de vulnerabilidad: “la tendencia o predisposición a ser adversamente afectados, […] incluyendo sensibilidad o susceptibilidad al daño, o falta de capacidad para arreglárselas y adaptarse” – pero puede alcanzar límites a causa del aumento de cambio climático. Particularmente para gente que vive en la pobreza, la capacidad para adaptarse puede verse severamente afectada: “la capacidad de sistemas sociales, económicos y medioambientales para salir del paso, ante un suceso o tendencia o alteración, que responde o se reorganiza de maneras que conservan su función esencial, identidad, y estructura, al mismo tiempo que también mantienen la capacidad de adaptación, aprendizaje y transformación.”

El informe también se centra en “el proceso decisorio en un mundo cambiante, con una prolongada inseguridad acerca de la severidad y la duración de los impactos del cambio climático, y con cortapisas a la efectividad de la adaptación” y es consciente de que el “reconocimiento de intereses diversos, circunstancias, contextos socio-culturales, y expectativas, pueden beneficiar a los procesos decisorios.” Tales procesos decisorios pueden posibilitar “transformaciones en decisiones y acciones económicas, sociales, tecnológicas y políticas,” que llevan a trayectorias de adaptabilidad-climática, conducentes a desarrollo sostenible.

El Sumario enumera actividades que buscan transformar los conflictos que surgen en el cambio climático, pero no trata de los universales recursos religiosos y espirituales disponibles en todas las sociedades, que podrían movilizar energías hacia la adaptación, como respuesta a las vulnerabilidades y procesos decisorios en una escala global.

Los diccionarios explican “espíritu” como “aliento vital.” Como el aire que respiramos es decisivo para la vida, así, tanto en tradiciones religiosas como en las seculares, espiritualidad hace referencia a una vida plena para todos. Ser espiritual, por lo tanto, significa ser capaz de dar vida en relaciones que contienen la esencia de interconectividad universal: con otros seres humanos, con la naturaleza, con lo transcendente. Espiritualidad tiene que ver con la experiencia de la trascendencia, como lo que está más allá de toda instrumentalización y hace posible una actitud contemplativa. Las experiencias místicas revelan reconocimiento profundo del más allá en todo lo que está a nuestro alcance. Las personas contemplativas están abiertas al núcleo sagrado de todas las cosas. La expresión “reconciliación con la creación” valora precisamente ese núcleo: vida humana como comunión consigo mismo, con nuestros prójimos los seres humanos, con otras criaturas, con el universo, y con el Creador. Esta reivindicación existencial yace también en el corazón de la espiritualidad ignaciana, y nosotros usaremos sus recursos para profundizar aún más en las claves del Sumario para estudiar el cambio climático.

El desafío a escuchar, buscar y encontrar a Dios en todas las cosas, profundiza el espíritu de adaptación. Mientras escuchamos a Dios, y le vemos trabajando en la naturaleza, adaptamos nuestras relaciones con ella, mientras la contemplamos para alcanzar amor. Los seres humanos ocupamos un lugar especial en la naturaleza: en ellos la creación llega a la consciencia. Pero estos seres humanos tienden a olvidar que ellos también dependen de la creación, y que no pueden separarse de sus orígenes.

Ellos están llamados a humildad, a recordar que son “humus” (tierra): ellos no pueden alzarse contra el “resto” de la creación. Tienen que enfrentarse a la lucha entre sus deseos de dominar y su consciencia que son una humilde parte de la creación. Aquí reside un llamamiento a la conversión: encontrando nuestro apropiado lugar en la creación, por medio de nuestra correcta relación con Dios. Esa conversión debería implicar que los que dañan la naturaleza pidieran perdón, como un elemento esencial dentro del proceso de reconciliación con la creación.

Jesús, durante su vida y en la cruz, nos hace conscientes de aquellos que sufren, y nos invita a la solidaridad. ¿Prestamos atención a los pobres que carecen de medios para responder al cambio climático? ¿Caemos en la cuenta de lo vulnerable que la misma naturaleza se ha hecho, mientras va perdiendo la capacidad sustentadora de sus ecosistemas y de su biodiversidad? ¿Podemos llegar a ser lo suficientemente humildes como para conectar con estos actores olvidados, hasta poder construir poder de recuperación colaborador? ¿Podemos de verdad comprometernos en una opción preferencial por los pobres, que permite a la Compañía de Jesús llegar a ser una plataforma local y mundial de solidaridad para enfrentarse al cambio climático?

Los procesos de toma de decisiones pueden enriquecerse a partir de nuestras tradiciones de discernimiento apostólico comunitario (CAD, por sus siglas en inglés), y nuestros esfuerzos por dialogar con culturas y religiones, especialmente con las realidades indígenas. CAD exige la indiferencia que es consciente de los intereses, aspiraciones, temores, antojos, etc., que gobiernan nuestras actitudes y las transforman desde la perspectiva de la visión de Dios sobre el mundo. CAD nos llama también a ser conscientes de los actores olvidados en la mesa de los que toman decisiones medioambientales: los pobres entre nosotros y la misma naturaleza vulnerable, las generaciones futuras, que sufrirán las consecuencias de nuestras decisiones. Las religiones pueden salir en defensa de ellos, permitiéndoles desafiar nuestras acostumbradas respuestas de crisis: “realismo político” donde poderío militar y poder financiero son los que deciden.

La determinación de adaptarse, la reducción de vulnerabilidad, y la habilidad de tomar decisiones, son instrumentos de reconciliación en el conflicto entre la naturaleza y los seres humanos. Creemos que también se necesitan recursos espirituales para transformar este conflicto: la palabra “creación” nos revela a Dios trabajando en todas las cosas. Necesitamos relacionarnos con el mundo como sagrado, para dejar de causarle daño. Un diálogo intercultural e interreligioso abierto y la opción preferencial por los pobres permiten a los actores olvidados desarrollar un papel clave en el discernimiento apostólico comunitario.

Como cuerpos universales, la Compañía y la Iglesia deberían defender y cuidar un discernimiento totalmente inclusivo y mundial del Espíritu de adaptación, reducción de la vulnerabilidad y procesos decisorios, dirigidos a la reconciliación con la creación. Cuando tales recursos espirituales se ponen a trabajar, la crisis actual se transforma en una costosa gracia y un auténtico signo de los tiempos. Entonces fe y justicia serán verdaderamente servidas.

Este artículo es parte del 2015 Anuario de la Compañía de Jesús centrada en la ecología, publicado por la Curia Generalicia de la Compañía de Jesús en septiembre de 2014. Ecojesuit recibió permiso para reportajes de esta publicación.

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El género y la justicia climática en el acuerdo de París

15 Diciembre 2015
Foto de: caritas.org.au

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Paula Sendín

La recientemente concluida Cumbre del Clima de París (21a Conferencia de las Partes, COP21) dio como resultado el Acuerdo de París, donde más de 190 naciones reconocieron los riesgos del cambio climático, que la industria de los combustibles fósiles tendrá que llegar a su fin , y un umbral de 1,5 grados centígrados en el calentamiento global. Sin embargo, los compromisos para abordar las preocupaciones de las personas más vulnerables, incluidas las mujeres, son insuficientes.

De acuerdo con CIDSE, una alianza internacional de 17 agencias católicas de desarrollo, “no hay ninguna garantía de que se compensen y satisfagan las futuras necesidades de financiación de los más pobres y vulnerables.”

CIDSE siguió las negociaciones oficiales y se comprometió y movilizó a sus miembros y socios, en conjunto con la sociedad civil, a través de varios eventos paralelos. El Centro Jesuita Social Europeo y Ecojesuit se unieron a CIDSE en varias de estas actividades durante la última semana de negociaciones. La alianza también ha querido prestar especial atención a las cuestiones de género relacionadas con el cambio climático, destacando el aumento de la vulnerabilidad de las mujeres y los efectos devastadores de un clima cambiante.

Uno de los impactos más dañinos del cambio climático es la presión añadida sobre los grupos ya vulnerables, como mujeres y niños. Los impactos en la disponibilidad de agua subterránea hace que el acceso al agua mucho más difícil. Vivir en hábitats acuáticos los pone en primera línea de los desastres naturales. El ruido y la contaminación de polvo incrementa dramáticamente el sufrimiento de enfermedades respiratorias. La transformación de los paisajes a través de la contaminación de los suelos y la desertificación reduce las posibilidades para la agricultura y la deforestación hace más difícil el acceso seguro a la leña.

En un comunicado de prensa conjunto, CIDSE y Caritas International señalaron la ausencia de la protección de los derechos humanos en el acuerdo, corriendo el riesgo de que los proyectos relacionados con el clima violen los derechos humanos y de que los intereses creados prevalezcan sobre el bien común.

CIDSE organizó una mesa redonda sobre “la construcción del movimiento de las mujeres por la justicia ecológica y climática” con aliados y socios como Womin, el movimiento africano de la mujer contra la extracción destructiva de recursos. Fue una ocasión privilegiada para conocer la situación de las mujeres en las zonas más afectadas en Sudáfrica con la actividad minera.

Sra Pinki Langa, que trabaja con una organización de mujeres afectadas por la minería (WAMUA), explicó cómo la extracción de carbón en Mpumalanga, una provincia en el este de Sudáfrica, convirtió la zona en una de las más contaminadas del país. Langa señaló cómo en Witbank (también conocido como eMalahleni), una ciudad situada en el Highveld de Mpumalanga, muchas mujeres son contratadas y son explotadas físicamente.

Langa también compartió que “tenemos muchos desafíos cuando se trata de dar poder a las mujeres. Por ejemplo, ¿cómo podemos apoyar a las de dar apoya de otras maneras?” También reconocen que tienen que trabajar con los hombres, pero esto no siempre es fácil ya que hay ocasiones durante las reuniones o asambleas en los que los hombres impiden a las mujeres participar. “Hemos estado tratando de operar por separado, pero ahora tratamos de involucrar también a los hombres.”

Womin es una alianza feminista regional que reúne a las mujeres africanas en la lucha contra la extracción de recursos, que destruye la tierra, los ecosistemas, los medios de vida y las propias vidas. Para estas mujeres, compartir sus historias e intercambiar experiencias constituye una importante oportunidad, para ofrecer la solidaridad y la esperanza, así como compartir experiencias de cómo las mujeres podían ser movilizadas a nivel local.

Según Maitet Ledesma, de la Alianza Internacional de la Mujer (IWA), las mujeres “especialmente los de los grupos marginados y las comunidades de base, soportan el peso desproporcionado de las injusticias del cambio climático.”

Existe también la convocatoria de una perspectiva sistémica  para poner de relieve la magnitud de las luchas de las mujeres en la justicia climática. Aspectos de esta perspectiva incluyen  los “análisis innovadores sobre temas transversales que implican género, cambio climático, y otros centros de coordinación (por ejemplo, la salud o el conflicto); la cuestión de la elaboración de presupuestos y recursos asignados a las mujeres con perspectiva de género, garantizando el equilibrio entre las estrategias de mitigación y adaptación; la creación de capacidad entre las mujeres con el fin de volver a introducir la noción de ‘poder’; y la sostenibilidad del desarrollo en lo que respecta a la democracia.”

Todavía hay muchos países en el mundo donde las mujeres están excluidas de los círculos de toma de decisiones y, a menudo, carecen de acceso y control de los recursos naturales, lo que limita su capacidad para adaptarse a un clima cambiante. Esta es la preocupación fundamental de los grupos que defienden una mayor participación de las mujeres en la toma de decisiones y la movilización y una mayor integración a medida que los planes de acción se revisen y se desarrollen para animar a la ejecución del Acuerdo de París en cada país.

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Conocimiento de los bosques y las sequías en Asia Pacífico

15 Diciembre 2015
Los incendios forestales en Indonesia desde julio de este año han destruido alrededor de 1,7 millones de hectáreas de bosques y campo abierto, una actividad anual devastadora llevada a cabo a cabo para preparar la tierra para plantaciones a gran escala y agravados este año por el fenómeno fuerte de El Niño que proporciona condiciones más secas. Foto de: foodpolicyforthought.com

Los incendios forestales en Indonesia desde julio de este año han destruido alrededor de 1,7 millones de hectáreas de bosques y campo abierto, una actividad anual devastadora llevada a cabo a cabo para preparar la tierra para plantaciones a gran escala y agravados este año por el fenómeno fuerte de El Niño que proporciona condiciones más secas. Foto de: foodpolicyforthought.com

Kumiko Kubo y Rowena Soriaga

La sequía es un desastre creciente, que empieza lentamente y casi igual de lento para terminar y tanto su inicio y terminación son difíciles de identificar. Para las personas que profundamente dependen de los recursos naturales para una vida, los efectos acumulativos de los desastres pueden ser devastadores. Los agricultores que viven en los bosques o cerca de ellos y que dependen principalmente de las lluvias para cultivar alimentos para sus familias son particularmente vulnerables.

La sequía es también una cuestión de pobreza del agua, tal y como expresa el papa Francisco en Laudato si’ (LS), especialmente en zonas donde población no acceden al agua potable segura, o padecen sequías que dificultan la producción de alimentos (LS 28).

El inicio de las sequías se encuentra correlacionada con el fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENSO en ingles). La Organización Meteorológica Mundial advierte que un maduro y fuerte El Niño ya está presente en el Océano Pacífico tropical, con una fuerza máxima estimada que comenzó en algún momento de octubre y se prevé que durará hasta enero de 2016. El Niño 2015-2016  podría ser uno de los tres eventos más fuertes desde 1950.

Para contribuir a una mayor comprensión y proporcionar información para responder más eficazmente a las situaciones de sequía, la Oficina Regional para Asia y el Pacífico de la FAO (FAO-RAP) llevó a cabo un estudio regional para evaluar los impactos de la sequía en los bosques y las personas dependientes de los bosques en la región de Asia-Pacífico y las futuras consecuencias de estos impactos a la luz del cambio climático. El estudio también tiene la intención de entender mejor el papel de los árboles en el “buffering” contra tales impactos, así como el fortalecimiento de los bosques y la resiliencia de las comunidades a la sequía. El instituto de Ciencia del Medio Ambiente para el Cambio Social (ESSC en ingles) y la Red de Bosques de Asia (AFN en ingles) coordinan el estudio regional y dan aportaciones para el caso de Filipinas.

El pasado agosto, tuvo lugar un taller de dos días sobre los Bosques y Sequías: Las funciones de los árboles y los bosques en la construcción de la capacidad de recuperación frente a las sequías, en Bangkok, Tailandia, y reunió a participantes de ocho países seleccionados que documentaron experiencias en cada uno de los países: Australia, Bangladesh, Bután, China, India, Indonesia, Filipinas y Samoa.

Miembros del estudio Bosques y sequías se reunieron en Bangkok, Tailandia en agosto de 2015 para compartir sus hallazgos y experiencias

Miembros del estudio Bosques y sequías se reunieron en Bangkok, Tailandia en agosto de 2015 para compartir sus hallazgos y experiencias

El taller es una parte integral del estudio regional y está destinado a autores de países para compartir sus hallazgos iniciales y comparar experiencias para identificar puntos comunes fuertes y diferencias importantes en los impactos observados, implicaciones futuras y maneras de construir resistencia contra la sequía y desarrollar mensajes, así como recomendaciones claves para la mejora de las personas y la resistencia de los bosques a la sequía.

El proyecto de ocho estudios por países identificaron un total de 21 lugares afectadas por la sequía y los diversos enfoques para documentar los impactos observados de las sequías, y comparte las historias de las personas frente a las sequías.

El informe de 2014 del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC)  describe poco las futuras implicaciones del cambio climático en Asia y el Pacífico, atribuyendo no tener suficiente pruebas, además de las de Australia y China. Aún así, el IPCC reconoce que “si las sequías se intensifican en las tierras bajas del Sudeste de Asia, las sinergias entre el calor, la sequía, la tala, la fragmentación, el fuego, y la mortalidad de los árboles, posiblemente exacerbados por los efectos indirectos entre la deforestación, el humo, aerosoles, y la disminución de las precipitaciones, podrían aumentar en gran medida la vulnerabilidad de los paisajes forestales fragmentados.”

Los enfoques actuales para la gestión de la sequía son generalmente reactivos y están orientados a la crisis, centrados principalmente en las operaciones de socorro, y tienen poco énfasis en la preparación para desastres. Un taller de la ASEAN en 2010 identificó seis lagunas prioritarias en la gestión de la sequía: disponibilidad de datos y de acceso, capacidades de monitoreo, el presupuesto para la investigación, el presupuesto para las operaciones, el intercambio de conocimientos y la estrategia coordinada.

Los participantes coincidieron en que se puede hacer más para que las personas dependientes de los bosques pueden estar en una mejor posición para enfrentar los riesgos futuros. Ser resiliente no se trata de traer a la gente de vuelta a donde estaban antes de un desastre – hasta ser derribados nuevamente por el mismo desastre natural. Resiliencia significa ayudar a la gente a alejarse del riesgo.

Sra Kumiko Kubo y Sra Rowena Soriaga trabajan con el ESSC y AFN están coordinando el estudio regional sobre los bosques y las sequías, con el apoyo de la Oficina Regional para Asia y el Pacífico de la FAO.

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COP21 primer resultado de la semana: un proceso suave y revisada de un primer proyecto de acuerdo climático

7 Diciembre 2015

El equipo de Ecojesuit

2015_12_07_Editorial2_Photo1La Conferencia de Copenhague (COP15) en diciembre de 2009  provocó un verdadero trauma en las negociaciones internacionales sobre el cambio climático, desde entonces este tipo de negociaciones, las sucesivas COP, han estado envueltas en un tono de fatalismo o, por lo menos, de enorme prudencia. Esta vez la COP 21, que tiene lugar en Paris, está teniendo un tono mucho más tranquilo y probablemente por ello más esperanzador. Los discursos de los jefes de estado o de gobierno en la sesión inaugural, el pasado 30 de noviembre, tuvieron un tono más optimista, y realista, que otras veces. También está resultando evidente que los trabajos preparatorios han permitido que las posiciones de las partes estén mucho mejor definidas que en 2009.

Por el momento la Conferencia está respondiendo a las expectativas. El Presidente de la Conferencia, el Ministro francés de Asuntos Exteriores Laurent Fabius, pidió a los diferentes grupos de trabajo que tuvieran listo un primer borrador suficientemente consistente para el sábado 5 de diciembre; borrador que serviría de base para las negociaciones de los ministros durante la semana siguiente.

Durante la primera semana han sido los expertos, de los diferentes países, los encargados de las negociaciones, pero ahora se abre el periodo para los ministros (de Exteriores o de Medio Ambiente) y les corresponde a ellos el liderazgo de las negociaciones. Esta segunda semana es el tiempo de la política, en el mejor sentido de la palabra, es el tiempo para negociar y para llegar a acuerdos.

Un proyecto de COP21 revisado acuerdo sobre el clima después de la primera semana, para la discusión de la segunda semana

Un proyecto de COP21 revisado acuerdo sobre el clima después de la primera semana, para la discusión de la segunda semana

La petición del ministro Fabius fue respondida adecuadamente y en la tarde del sábado 5 de diciembre se hizo público un primer borrador oficial que fue corregido a las pocas horas en una nueva versión que incluía las más recientes propuestas de modificación, titulado oficialmente como Proyecto Resultado de París – Proyecto de conclusiones revisado propuesto por los Copresidentes, Adición (FCCC/ADP/2015/L.6/Rev.1/Add.1).

Una primera lectura puede provocar la sorpresa porque el texto está lleno de palabras o frases entre paréntesis, y con frecuencia se indica la posibilidad de varias opciones ante un tema concreto. Esto significa que todavía hay muchos puntos sobre los que se tiene que llegar a un acuerdo, más bien se puede decir que son muchísimas las cuestiones que siguen abiertas. El lado positivo es que los puntos en cuestión han sido identificados, y que las negociaciones se concentrarán sobre ellos. Estamos en un claro paso hacia delante y la misma existencia de un borrador coherente es ya un mensaje positivo para la Conferencia.

A continuación, destacamos algunos de los aspectos más importante que formarán parte de la negociación durante esta semana:

1. El límite en el incremento de la temperatura media global debería estar como máximo en 1,5 grados C o muy por debajo de 2 grados C, que es la horquilla en la que se está discutiendo.

La ciencia informa que el aumento de la temperatura media global por encima de 2 grados C pondría al planeta ante escenarios catastróficos. Limitar las emisiones de gases para que el aumento de la temperatura media no supere 1,5 grados C es la única respuesta que ofrece posibilidades de éxito si queremos des-carbonizar nuestras sociedades para el año 2050. Aunque el tema pueda parecer de poca importancia, medio grado más o menos parece una pequeña diferencia, de hecho, es una diferencia muy importante que puede marcar una diferencia real para mucha gente, incluso puede significar su supervivencia. Por supuesto, la diferencia de cifras también supone diferencias significativas en los esfuerzos financieros que están asociados.

2. El carácter obligatorio del acuerdo

Este es un punto crítico de las negociaciones, y se han hecho algunas propuestas originales sobre esta cuestión. Primero está la cuestión del nombre, si se llamase “tratado” para los Estados Unidos es muy complicado porque allí los “tratados” internacionales tienen que estar aprobados por el Senado, y dada la composición actual del Senado norteamericano es muy difícil que fuese adoptado. Confiemos que se encuentre un nombre apropiado. En segundo lugar, es muy difícil para algunos estados aceptar que una autoridad internacional pueda imponer objetivos para la reducción de emisiones.

Una alternativa que se está considerando es que la obligatoriedad de estos objetivos se pueda asegurar con la propia legislación interna sin necesidad de recurrir a una autoridad externa. Esto puede ser una vía muy interesante para incorporar en el acuerdo a los Estados Unidas y a China.

3. La posibilidad de revisar los acuerdos cada cinco años

Esta opción está ganando apoyos durante las negociaciones. La Unión Europea se manifestó en contra de esta posibilidad porque, por un lado, teme que podamos entrar en un bucle infinito de re-negociaciones y acuerdos que pueden suponer un enorme esfuerzo para lograr acuerdos. En segundo lugar, la Unión Europea espera que este acuerdo movilice importantes inversiones en el medio y largo plazo (infraestructuras, tecnología…) y eso requiere recursos y tiempo para diseñar e implementar etas acciones; una revisión periódica de los objetivos podría llevar a que estas inversiones no se lleguen a materializar.

Sin embargo, la lógica de los objetivos que se pueden revisar es bastante consistente, ello permitiría, por ejemplo, ajustar mejor las Contribuciones Concretas Propuestas por los Estados (INDCs en inglés), es decir los objetivos de reducción de emisiones propuestos por cada estado. Si se pueden revisar estos objetivos se podrían ir ajustando cada cinco años.

4. Los compromisos financieros

La cifra de 100 mil millones de USD, para 2020, sigue siendo una referencia muy concreta; y como la Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD)  ha recordado recientemente el total de las inversiones internacionales para afrontar el cambio climático ascendería actualmente a la mitad de ese objetivo. Indudablemente va a ser un importante esfuerzo financiero, pero existe la convicción de que la cifra se puede alcanzar razonablemente.

Pero hay también cuestiones abiertas en el aspecto financiero. Primero, se trata de determinar quién va a contribuir; China, India y África del Sur se resisten a contribuir a este fondo con el argumento de que ellos han contaminado mucho menos que los países desarrollados. Los países desarrollados, por su parte, insisten que el esfuerzo se tiene que hacer según las capacidades presentes.

Se trata, desde luego, de una cuestión importante abierta a discusión. También la sociedad civil tiene dudas sobre el uso de este dinero. Existe el temor de que las instituciones intermedias que gestionarán estos fondos, concretamente los bancos y agencias de desarrollo, pueden usar estos fondos para financiar grandes infraestructuras o, incluso peor, para sostener gobiernos dictatoriales. El temor es que estos fondos no tendrán un impacto real en la vida de aquellos que se esfuerzan por sobrevivir ante los impactos del cambio climático.

5. El papel de la sociedad civil en COP 21

Se está confirmando en Paris la tendencia a reducir la presencia de la sociedad civil en este tipo de negociaciones. La sociedad social se reúne con ella misma aquí en París en una gran variedad de conversaciones e iniciativas como la siguiente Paris-Le Bourget site, Global Village of Alternatives in Paris (Montreuil), y Zone d’Action Climate (Climate Zone Action), Coalition Climate 21 mostrando una enorme creatividad y compromiso, pero lo cierto es que la sociedad civil está lejos de ejercer una intensa incidencia en estas negociaciones. No podemos culpar solo a la conferencia del cambio climático porque ésta es una tendencia que podemos observar mucho a nivel nacional e internacional. Funcionarios y políticos quieren guardar distancia de la sociedad civil y la confinan a espacios donde el diálogo puede ser más controlado. Se necesita mucha imaginación para cambiar estas condiciones de juego, y tenemos que poner más énfasis al volver a nuestros países en este papel de la sociedad civil.

Imprevisible, pero el proceso va bien hasta ahora

Todo está abierto a discusión, esto hace que el resultado final sea impredecible. El tono de las comunicaciones, el contenido del primer borrador y la responsabilidad que recae sobre estas negociaciones todo esto nos hace ser moderadamente optimista y permite esperar un acuerdo aceptable al final de esta semana.

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One Response to COP21 primer resultado de la semana: un proceso suave y revisada de un primer proyecto de acuerdo climático

  1. Des O'Grady, S.J., en 10 Diciembre 2015 en 7:12 pm

    Thanks for the above summary. Things are going better than I had hoped. The matters under discussion are of the utmost importance for future generations, our children and our children’s children. Without action now we will be doing much more than spending the children’s inheritance, we will be depriving them of their birthright. What if our parents had acted as irresponsibly? Let’s keeping praying and working where we can. Des.

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Primera semana en la COP21: tensiones, lecciones, movimientos, fomento de la confianza

7 Diciembre 2015
Una reunión de la red con REPAM en solidaridad con la Amazonía

Una reunión de la red con REPAM en solidaridad con la Amazonía

El equipo de Ecojesuit

La tensión que se ha respirado durante la primera semana de la 21 Conferencia de las Partes (COP21) en Le Bourget, Paris, es claramente un signo de los tiempos que corren, en un momento en que definimos el futuro. Las decisiones pueden no rellenarse con tinta pero el momento para lograr un acuerdo se está acelerando. Es poco probable que 150 líderes asistan a la COP22 en noviembre de 2016. Esa reunión puede ayudar a la economía de Marrakech, Marruecos, pero el cambio decisivo tiene que hacerse aquí y ahora para que así nos vayamos a casa con los deberes hechos.

El equipo Ecojesuit se reunió durante esta semana con varias personas que participan, por una parte, en el compromiso con Francia, a nivel local, y otras más implicadas con la COP21. El compromiso francés es muy reciente y ahora las nuevas iniciativas conforman un gran reto, más aún si es para desempeñar un papel de liderazgo.

En París, nos reunimos con el físico Profesor Hervé le Treut, investigador senior en el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS)  y profesor de la Escuela Politécnica. Es el director del Laboratorio de Meteorología Dinámica (LMD)  y miembro del Comité Científico Mixto del Programa Mundial de Estudios sobre el Clima y de la Academia de Ciencias de Francia. Los desafíos, dice, “son tan grandes que tenemos que actuar con rapidez si realmente queremos ofrecer soluciones efectivas antes de que sea demasiado tarde.” “Realmente necesitamos la innovación en la generación de energía,” que puede acarrear obstáculos en todos nuestros sistemas, con objetivos de financiación ambiciosos.

El señor Jean Charles Hourcade es director de investigación del CNRS y director del Centro Internacional de Investigaciones sobre el medio ambiente y el desarrollo (CIRED), un laboratorio perteneciente tanto al CNRS como a la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales (EHESS) de Paris. Destacó que hemos perdido 20 años en las negociaciones. “Las economías emergentes están fomentando sus infraestructuras. En 20-30 años se ha desarrollado plenamente una economía intensiva de carbono, mientras que, si hubiéramos tomado la dirección correcta promoviendo las energías renovables, nos enfrentaríamos a una economía con una baja intensidad de carbono en los países emergentes.” Por ello tenemos que establecer objetivos concretos y asignar los fondos necesarios que podrían asegurar un resultado exitoso para este importante cambio económico y social.

Como científicos del CNRS su trabajo es observar y analizar; para ellos una conclusión evidente es que “por el momento lo que estamos haciendo, sin duda no es suficiente” para combatir el cambio climático. Las negociaciones del COP21, si tiene éxito, alcanzará algunos acuerdos sobre temas que ya han sido discutidos durante muchos años (reducción de las emisiones, los objetivos financieros), pero no en la magnitud que la evidencia científica nos está mostrando hoy. Nuestra capacidad de reacción es mucho más lenta que el ritmo acelerado de las transformaciones en la atmósfera y en el medio ambiente.

Una discusión informativa sobre los 20 años de negociaciones de la COP y 30 años de los estudios científicos sobre el cambio climático. De derecha a izquierda: el profesor Hervé Le Treut, Jean-Charles Hourcade, y Bertrand Heriard Dubreuil, SJ, director de CERAS

Una discusión informativa sobre los 20 años de negociaciones de la COP y 30 años de los estudios científicos sobre el cambio climático. De derecha a izquierda: el profesor Hervé Le Treut, Jean-Charles Hourcade, y Bertrand Heriard Dubreuil, SJ, director de CERAS

Un objetivo fundamental en la COP21 es romper el círculo de desconfianza entre el Norte y el Sur y el gran malentendido entre EE.UU., Francia, China y la India. Esto ya no se trata del clima, sino de transición energética y la necesidad de repensar el desarrollo. Se necesitan relaciones más locales-globales y la cooperación técnica. Hace treinta años, las cuestiones climáticas podrían haber sido tratadas principalmente como problemas técnicos; ahora tenemos que buscar un mayor equilibrio que incluya cuestiones sociales, de biodiversidad. ¿Qué estamos perdiendo, qué es lo que queremos proteger? ¿Qué es lo que valoramos?

El Dr Gaël Giraud  es economista, investigador senior en el CNRS, Centro de Economía de la Sorbona, en la Escuela de Economía de París, y ahora jefe de Economía de la Agencia Francesa de Desarrollo, y habló de cómo obtener dinero para hacer lo correcto. Francia tiene que dejar de subsidiar la energía de combustibles fósiles y se necesita desesperadamente un plan europeo para conseguir coherencia en los flujos de energía. Aunque a muchos de sus consultores no les gusta que deba hacer reglas fijadas en los mercados financieros que canalicen las inversiones hacia la sostenibilidad.

Los Fondos “Verdes” están buscando especialmente la transformación del sector de la energía y de los bancos de desarrollo que gestionarán estos fondos. Las dificultades que ve están en el proceso de adaptación necesario y en cómo las comunidades locales pueden hacer el cambio. En Burdeos, se espera que el clima se vaya haciendo semejante al de Sevilla en 20 años, y para ello se requiere adaptaciones de las comunidades, un proceso nada rápido y que exigirá una respuesta muy compleja. ¿Qué pasa con la costa de Senegal, por ejemplo, o la escasez de agua en Bolivia? ¿Tenemos que soportar los desastres sufridos antes de que reconozcamos que las lecciones son globales y que la adaptación puede reducir el sufrimiento si lo hacemos con tiempo suficiente?

“La adaptación y la necesidad de los pequeños proyectos de base local, como las actividades agroforestales, son cruciales,” dice. Tenemos que entender el marco social de los bienes comunes y la necesidad de un mayor compromiso local no sólo para el medio ambiente, sino para la educación y otras áreas de la vida social donde tenemos que establecer las reglas para mantener la comunidad. El Dr. Giraud es jesuita y trabajó en sus primeros años en el Chad enseñando matemáticas.

“Que sean sujetos de su propia historia” es el propósito de Red Eclesial PanAmazónica (REPAM), sentenció el Cardenal Cláudio Hummes, delegado de la Conferencia Episcopal de Brasil para la Amazonia, durante una reunión de la red. Las diócesis de los nueve países de la cuenca del río Amazonas se han unido para trabajar en apoyo de la gente y la vida de la Amazonia. “La historia de los pueblos indígenas ha sido destruida,” señaló, al tiempo que su vida ha sido consumida por la explotación de la zona y los recursos.

La REPAM es una red de solidaridad y fraternidad, no una organización jurídica con proyectos. Se busca una fraternidad que respete la integridad de todos los grupos de trabajo en apoyo a las personas. La Iglesia latinoamericana ha trabajado mucho para superar la pobreza; la gente es pobre porque han sido maltratados por el sistema. Francisco está pidiendo qué hacer con y para los pobres de la Amazonia; existen retos sociales, éticos y espirituales.

Mauricio López, secretario ejecutivo de REPAM explicó que la red es parte de la estrategia planetaria, ya que zona ofrece el 20% del agua y el aire, y su integridad es fundamental para el funcionamiento del planeta. Esta no es una zona olvidada por el mundo, su agua (y la energía hidroeléctrica), minerales, bosques (también como sumidero de carbono) y la tierra (agricultura en expansión) están siendo explotados, pero son las personas, la biodiversidad (riqueza genética) y el mantenimiento de los ecosistemas a nivel global los que quedan marginados.

La construcción de la agenda requiere herramientas para responder a lo que está sucediendo, a partir de los derechos humanos y la investigación para documentar las causas y la necesidad de trabajar con los indígenas con el fin de definir sus derechos en situaciones locales. ¿Cómo proporcionar el buen vivir desde diferentes perspectivas culturales y clima estable y un medio ambiente requiera seguir aumentando la capacidad? Se necesita entonces formación y capacitación del contexto cultural para el liderazgo pastoral. Luego está la zona más amplia de cooperación en tres áreas: creación de redes internacionales, la investigación y el mapeo de las preocupaciones; necesidades y acciones; y de la comunicación para la transformación social. La REPAM está buscando un camino de colaboración de apoyo a los pueblos indígenas de la Amazonía y a su vez una calidad de vida para todos.

La construcción de la defensa y el movimiento, Ayuno por el Clima, con Yeb Saño, a la derecha, quien compartió su experiencia como peregrino por la justicia climática

La construcción de la defensa y el movimiento, Ayuno por el Clima, con Yeb Saño, a la derecha, quien compartió su experiencia como peregrino por la justicia climática

Naderev “Yeb” Saño, el diplomático filipino que se convirtió en el rostro de las negociaciones climáticas de la ONU en Varsovia (Polonia) en 2013 (COP19), cuando el tifón Haiyan golpeó Filipinas, se convirtió en un peregrino por la justicia climática. Se dirigió a París y el camino continúa en su intento de mantener el movimiento de Ayuno por el Clima. Desde que el tema de la justicia climática va mucho más allá de las negociaciones, el ayuno es una manera significativa de la construcción de puentes entre religiones y culturas, mientras se desarrolla un movimiento de defensa fuerte.

Parece que fue hace mucho cuando comenzó la conferencia sobre el clima, cuando los jefes de Estado y de Gobierno se pronunciaron al respecto: el presidente estadounidense Barack Obama y el presidente chino, Xi Jinping, enviaron mensajes de apoyo, mientras que el primer ministro indio Narendra Modi recordó a las naciones ricas de sus emisiones de carbono y la necesidad de estas naciones a ratificar el segundo período de compromiso del Protocolo de Kioto hasta 2020 (primer período de compromiso terminado en 2012). Las Islas Marshall exhibieron sus mensajes, pero además de las declaraciones políticas, las discusiones son también económicas.

Está aún por ver si la COP21 puede definir la política. Mientras tanto, a nivel social hay una responsabilidad más profunda de ir a casa y marcar una diferencia en nuestro propio entorno. El trabajo duro trata de implementar los esfuerzos locales y fortalecer la relación con los compromisos nacionales, para obtener un cambio desde los negocios como un proceso gradual hasta una inversión radical de energía limpia, y un consumo que no sea la explotación o despilfarro. Ahora tenemos las preguntas correctas y algunas de las respuestas, pero ¿podemos alcanzar los compromisos? ¿Puede el Sur y el Norte trabajar con confianza?

Estos son los dolores de cabeza y la angustia de lo que buscamos y anhelamos. Mientras nos encontramos aquí, hay bombardeos en Siria, asesinatos en San Bernardino, que no parecen aprender que la violencia de los hombres y el poder no es la solución. Otros atisbos sombríos de la realidad de la semana han sido las inundaciones en Chennai, en India, pasando por las inundaciones en Keswick, Inglaterra.

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Descubriendo a Cristo a través de la belleza de la ecología

30 Noviembre 2015
La belleza de nuestros paisajes y la integridad de los medios de vida y estilo de vida nos invitan a la alabanza (Loyola, País Vasco). Foto de: P Walpole

La belleza de nuestros paisajes y la integridad de los medios de vida y estilo de vida nos invitan a la alabanza (Loyola, País Vasco). Foto de: P Walpole

Pablo Martínez de Anguita, PhD

Como ha afirmado el Papa Francisco en su encíclica Laudato si’, la actual crisis medioambiental – global en sus dimensiones y local en sus impactos – demanda cambios radicales en nuestro modo de pensar el mundo y su futuro, así como esfuerzos multidisciplinares para generar las soluciones a nuestros complejos problemas medioambientales.

A lo largo de las últimas décadas, el movimiento ecologista y las religiones han empezado a converger. Como afirma Mary Evelyn Tucker, la crisis medioambiental ha conducido a las religiones del mundo a encontrar su voz en el contexto más amplio de la “comunidad de la Tierra” (the Earth community)1. Al mismo tiempo, en algunos ámbitos de la reflexión ecológica se ha generado interés por la religión.

A medida que el pensamiento ecológico profundizó, la necesidad de un sentido de lo “sagrado” emergió. Algunos autores ven incluso en ello una herramienta para la conservación. Pero esta herramienta debe “existir” más allá de nuestra definición habitual. Las cosas sagradas no son sagradas porque sean útiles como cosas sagradas, sino como resultado de un sentido más amplio que las preserva – precisamente – de la utilidad, lo cual nos ayuda a comprendernos a nosotros mismos de modo más amplio: como parte del conjunto de la realidad.

Más allá de un mero utilitarismo religioso, y desde una comprensión de la conexión profunda entre el ser humano, las religiones, las cosmovisiones y la naturaleza, necesitamos entender la relación entre fe y ecología, especialmente en el mundo católico. La “solidaridad medioambiental” puede ser definida como un paradigma que nos ayuda a entender esta relación para poder así “sostener la sostenibilidad,” es decir, fundamentarla en un sentido religioso más profundo.2

El sentido religioso no es más que la naturaleza humana preguntándose por las cuestiones últimas, buscando el sentido final de la existencia con todas sus implicaciones y sus aspectos ocultos. De alguna forma, el pensamiento ecológico reconoce la existencia de este sentido religioso.

Como lo ha expresado el pensador Jeffers3, “nuestro privilegio y nuestra felicidad están basados en el amor a Dios por su belleza… y en nuestra contribución (aunque muy limitada) a la belleza de las cosas haciendo de nuestra vida y de nuestros alrededores más bellos, en la medida de nuestras posibilidades,” y continúa afirmando que este pensamiento ecológico expresa un deseo que no encuentra una respuesta concreta: “no somos importantes para él, más bien al contrario, Él es importante para nosotros…” nuestro amor no puede “pedir o esperar ningún amor como respuesta.”

La contribución católica se puede resumir, parafraseando a Jeffers, en algo asi como que “todo lo que merece la pena del más profundo amor” entra en la vida de los hombres de forma que sepamos más, “para que nuestros ojos puedan ver, nuestro corazón pueda sentir, para que nuestras manos palpen”.4 La novedad del Cristianismo consiste en el hecho de que “el Misterio a veces se intuye pero nunca se revela por completo, participa de la vida de hombres como hombre, expresando la idea final de la existencia, un ideal que responde plenamente al deseo humano de encontrar su plenitud.”

El cristianismo es el anuncio del evento de Cristo, del Dios hecho hombre en la Tierra. El misterio ya no es “incognoscible.” En un sentido cristiano, el “misterio” es la Fuente del ser, Dios, por más que se haga accesible a través de la realidad humana. Este modo concreto no puede ser eliminado nunca más y sigue siendo fundamental para todo el mundo.

¿Pero para nosotros, seres humanos preocupados por nuestro medio ambiente en el siglo XXI, cómo se involucra Cristo en nuestros esfuerzos y qué tienen que ver con él? La naturaleza de la hipótesis cristiana5 es tan grande que su verdad solo puede ser vista como una correspondencia entre lo más íntimo de nuestros corazones y una relación o un discipulado.

Siguiendo a nuestros corazones abiertos a la presencia del misterio de amor consagrado en el Señor, nos liberamos de la verdad. “Estaré siempre con vosotros hasta el final de los tiempos” (Matt 28:20). “Si Jesús viene, si está, si existe, permanece en el tiempo, con un clamor irrepetible, y que transforma tiempo y espacio, en todo tiempo y espacio.”6 Todo nuestro trabajo, todos nuestros esfuerzos en pro de mantener la belleza y la integridad que hemos encontrado en la creación, pueden salvarse y preservarse. Pueden corresponder nuestros profundos deseos humanos, el deseo de nuestros corazones para preservar la belleza de una creación que vive en el misterio de su resurrección.

Hay una correspondencia entre ecologismo y Cristo. De hecho, el ecologismo puede ser un camino de santidad y una manera de descubrir la belleza de la Santísima Trinidad, que desde esta belleza se ve obligado a hacerse cargo de la creación y sus ecosistemas. En los próximos años, especialmente después de Laudato si’ esta comprensión de la relación entre Cristo y los deseos de belleza comenzará a producirse en las realidades católicas y en aquellas experiencias que han comenzado a desarrollar esta “solidaridad ambiental” en la praxis.

2015_11_30_Reflection_Photo2Pablo Martínez de Anguita, PhD es profesor de ingeniería forestal y desarrollo rural en la Universidad Rey Juan Carlos en Madrid, España.

 

 

 

 

Referencias:

1. Tucker, ME, Worldly Wonder: Religions Enter Their Ecological Phase, Open Court, Chicago 2003
2. Martínez de Anguita, P, Environmental Solidarity. How Religions can Sustain Sustainability, Routledge, New York 2012
3. Quoted by Schwarz, W and Schwarz, D, Breaking Through. Green Books, Bedford 1987
4. Giussani, L, Creating tracks in the history of the world. Encounter, Madrid 1999
5. Giussani, L, At the Origin of the Christian Claim. McGill-Queen´s University Press, Montreal 1998
6. Giussani, L, Why the Church? McGill-Queen´s University Press, Montreal 2001

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Los líderes mundiales en París, el Papa en África

30 Noviembre 2015
Foto de: Vatican Radio

Foto de: Vatican Radio

Jaime Tatay Nieto, SJ

No es casualidad que el Papa Francisco esté en África mientras los líderes mundiales se reúnen en París para la COP21. De hecho la coincidencia de fechas es parte de una elaborada estrategia vaticana para acelerar las transformaciones que la lucha contra el cambio climático requiere – y en la que la encíclica Laudato si’ (LS) ha jugado un papel clave. En la antesala de la Cumbre del Clima, Francisco ha querido ofrecer una visión desde el Sur, donde las consecuencias del calentamiento global y otros muchos problemas sociales y ambientales ya están afectando las vidas de millones de personas.

Dicho de otro modo, el Obispo de Roma quiere poner en el centro del debate medioambiental, como siempre ha hecho la Iglesia, la cuestión de la justicia social. Pero, ¿escucharán su mensaje los jefes de estado reunidos en París?

La miopía y los intereses nacionales que condujeron al estrepitoso fracaso de la Conferencia de Cambio Climático de Copenhagen (COP15)  en 2009 es algo que no podemos permitirnos. “Sería triste y me atrevo a decir, hasta catastrófico, que los intereses particulares prevalezcan sobre el bien común y lleven a manipular la información para proteger sus proyectos,” dijo Francisco hace pocos días en la sede de las Naciones Unidas en Nairobi.

La estrecha relación entre la protección de la naturaleza y la construcción de un orden social justo es algo que Francisco ha subrayado desde el inicio de su pontificado: “El cambio climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad” (LS 25). Nuestra respuesta a este reto “necesita incorporar una perspectiva social que tenga en cuenta los derechos fundamentales de los más postergados” (LS 93) y evitar también “el abuso y destrucción del medio ambiente, que van acompañados por un imparable proceso de exclusión.” (Discurso del Santo Padre a la organización de las Naciones Unidas, 25 de septiembre de 2015)

Si bien es cierto que las conexiones entre los problemas sociales y medioambientales son globales, hay algunas cuestiones que son especialmente acuciantes en contextos locales – por ejemplo la caza furtiva, los refugiados ambientales o la acelerada urbanización. Estos tres retos – denunciados por Francisco en Nairobi – son complejos problemas socio-ambientales especialmente acuciantes para los africanos.

Respecto al primero, afirmó: “El comercio ilegal de diamantes y piedras preciosas, de metales raros o de alto valor estratégico, de maderas y material biológico, y de productos animales, como el caso del tráfico de marfil y la consecuente matanza de elefantes, alimenta la inestabilidad política, el crimen organizado y el terrorismo.”

El otro fenómeno que afecta a la mayoría de naciones africanas es el desplazamiento de poblaciones debido al acaparamiento de tierras, la desertificación y el conflicto armado: “Es trágico el aumento de los migrantes huyendo de la miseria empeorada por la degradación ambiental, que no son reconocidos como refugiados en las convenciones internacionales y llevan el peso de sus vidas abandonadas sin protección normativa alguna” (LS 25).

El tercer problema observado en África – y en la mayor parte del Sur Global – es el rápido, y a menudo caótico, proceso de urbanización. Un fenómeno “desmedido y desordenado de muchas ciudades que se han hecho insalubres para vivir” (LS 44). Una insalubridad de la que fue testigo como Obispo de Buenos Aires y en la que es habitual “el crecimiento de la violencia y el surgimiento de nuevas formas de agresividad social, el narcotráfico y el consumo creciente de drogas entre los más jóvenes, la pérdida de identidad” (LS 46).

Ante la gran complejidad de estos retos, Francisco se dirige a los reunidos en la COP21 y les interpela diciendo: “Esta situación es un grito que viene de la humanidad y de la Tierra misma, uno que tiene que ser escuchado por la comunidad internacional.”

¿Escucharán sus palabras los líderes políticos reunidos en París? ¿Escucharan el grito de la Tierra y el grito de los pobres que se alza desde el Sur?

El texto completo del discurso del Papa Francisco en la sede de la ONU en Nairobi, Kenia, el 26 de noviembre de 2015, puede ser descargado aquí.

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Objetividad y urgencia, los dos motores del Diálogo de Estocolmo

30 Noviembre 2015
Una de las islas cerca de Estocolmo en un día claro, recordando la vida y la tierra al intentar mantener el intercambio abierto y creativo.

Una de las islas cerca de Estocolmo en un día claro, recordando la vida y la tierra al intentar mantener el intercambio abierto y creativo.

Catherine Devitt

Una respuesta

El Diálogo de Estocolmo es una respuesta a la invitación de Francisco a través de Laudato si’ – un nuevo diálogo, una transformación social hacia una agenda global para la inclusión social y cuidado de la Tierra. Al explorar el papel de los valores en la ciencia de la sostenibilidad nos proporciona una oportunidad para evaluar cómo la transformación significativa y sostenible social y ecológica puede ser llevarse a cabo. Miembros de la Red Global de Incidencia Ignaciana de Ecología (GIAN-Ecology)  iniciaron su segundo día del Diálogo de Estocolmo para explorar con los miembros del Stockholm Environment Institute (SEI) la relación entre la objetividad científica y la urgencia social inherentes a la ciencia de la sostenibilidad – una ciencia que pone el énfasis en la acción y la transformación social capaz de abarcar tanto la inclusión social como la integridad medioambiental.

El logro de un cambio de mentalidad hacia la transformación social

Facilitada por José Ignacio García, SJ, el segundo día del diálogo se inició con una llamada a cambiar el modo de pensar. Para poder realizar esta transformación, Robert Watt, del SEI, insistió en la importancia de comunicar bien las conclusiones científicas, pero también los valores que se transmiten en el proceso de comunicación. Uno de los retos es que si bien la ciencia y la comunicación de la ciencia se han centrado en el logos (la razón lógica o racionalidad), a menudo van en detrimento del ethos (y por tanto de la credibilidad) y del pathos (donde se insertan los valores y las creencias). Sin embargo, en la era de la saturación de información, debe considerarse la comunicación en la ciencia de la sostenibilidad y reflexionar sobre el volumen de información que se comparte, el acceso y la propiedad de la información y la transparencia en los procesos de toma de decisiones y la comunicación.

Carmen Valor, de la Facultad de Empresa y la Escuela de negocios de ICADE (Universidad Pontificia de Comillas) en España nos informó que si queremos avanzar, necesitamos un tipo diferente de enfoque que no sólo tienen por objeto simplemente promover cambios en el sistema, sino que implica cambios en el sistema mismo. Se necesitan estrategias para este propósito con el fin de agrupar enfoques interdisciplinarios en la investigación y la acción que abarcan e incluyen en una relación simbiótica, el nivel del agente individual, campos organizacionales, y los diversos contextos ideológicos, paradigmas y los discursos que dan forma a la vida cotidiana. Fiona Lambe, del SEI, proporcionó una evidencia de un enfoque diferente en la realización de la ciencia. Tomando como ejemplo la promoción de cocinas entre las comunidades de los países en desarrollo, mostró que el proceso de la ciencia sostenible trata esencialmente de experimentar, escuchar, y el empoderamiento de las comunidades y actores locales en el proceso de investigación.

El papel de Laudato si’ en la transformación social

Michael Czerny, SJ invitó a reflexionar sobre el papel de la religión y, en particular, la encíclica en la transformación social. Nos recordó que aunque el documento papal no sea un texto legislativo sí posee implicaciones políticas y, por lo tanto, es muy relevante en el contexto más amplio de los recientemente establecidos Objetivos de Desarrollo Sostenible y la COP21. Desde la Cumbre Interreligiosa de Nueva York en septiembre del 2014, numerosas confesiones religiosas han formulado declaraciones oficiales que explicitan la necesidad de incorporar un compromiso para abordar los impactos del cambio climático. Estas declaraciones de grupos religiosos se han presentado oficialmente a la COP21, con la capacidad de influir en las decisiones políticas, ofreciendo un puente entre las Escrituras – la movilización de las mentes y los corazones – y el medio ambiente y las políticas climáticas. Laudato si’ ofrece una orientación. La encíclica nos enseña que “cuando es la cultura la que se corrompe y ya no se reconoce alguna verdad objetiva o unos principios universalmente válidos, las leyes sólo se entenderán como imposiciones arbitrarias y como obstáculos a evitar” (LS 123). La encíclica nos recuerda que “una sana política debería ser capaz de asumir este desafío” (LS 197). Más adelante se nos recuerda que no hay separación entre ciencia y valores: “Cuando alguien reconoce la llamada de Dios a intervenir junto con los demás en estas dinámicas sociales, debe recordar que eso es parte de su espiritualidad, que es ejercicio de la caridad y que de ese modo madura y se santifica” (LS 232).

Jesuitas buscan comprometerse con las tres llamadas: sobre la ciencia de la sostenibilidad y valores, en un mundo en riesgo y en la vida interior y simplicidad – con Scholastic Henry Longbottom desde el Reino Unido, Michael Czerny de Roma, Pedro Walpole de Filipinas y Jaime Tatay de España.

Jesuitas buscan comprometerse con las tres llamadas: sobre la ciencia de la sostenibilidad y valores, en un mundo en riesgo y en la vida interior y simplicidad – con Scholastic Henry Longbottom desde el Reino Unido, Michael Czerny de Roma, Pedro Walpole de Filipinas y Jaime Tatay de España.

Hacer espacio para el diálogo

En el final de la mañana, la sesión se dividió en cuatro sesiones de diálogo específicos. El espacio de diálogo Inculcar Esperanza reconoció que hay una tendencia para que lleguemos a ser desilusionados cuando se trata de lograr un cambio efectivo real – espacios para la reflexión y la confianza son importantes para infundir esperanza, como una aceptación del fracaso, un atributo clave de Laudato si’.

Las historias son un ingrediente crucial para la construcción de comunidades, y esto es importante para influir en el discurso. La sesión de Storytelling señaló que centrarse en las historias personales puede proporcionar una forma útil de potenciar y activar los ciudadanos, proporcionando un espacio importante para la explicación y el descubrimiento, así como una plataforma para la comunicación de la ciencia. Sin embargo, la narración de cuentos en la ciencia también puede ser coactiva; esta propensión debe ser cuidadosamente sorteada, y el uso y la presentación de historias individuales en ciencia de la sostenibilidad tiene que ser ilustrativo de la historia humana.

La sesión de Aprendizaje Conjunta puso de relieve que llenar la brecha entre la exploración científica y el cambio social dentro de las comunidades sigue siendo un desafío. Una unión entre la ciencia y los valores proporciona un enfoque para abordar esta brecha, pero esto requiere una flexibilidad que permite a la ciencia convertirse en parte de la solución y no del problema, que permite a la investigación acumular experiencia y no principalmente recabar información.

La mesa de diálogo sobre El Cambio que Estamos Buscando reconoció que al tiempo que es necesario un cambio de mentalidad para la ciencia de la sostenibilidad, este cambio debería esencialmente centrarse en la creación de relaciones entre las personas. Un objetivo prioritario en la ciencia de la sostenibilidad debería ser visualizar un futuro deseable que establezca metas científicas específicas. Este proceso ha sido transferido mediante la participación de un diálogo activo.

Arar las tierras

Director Ejecutivo de SEI Johan Kuylenstierna explica el espectacular crecimiento de las megaciudades desde 1950 hasta el 2015 y donde humanos deben ser abordado, y él pregunta: "¿empezamos a colaborar o simplemente agarrar?"

Director Ejecutivo de SEI Johan Kuylenstierna explica el espectacular crecimiento de las megaciudades desde 1950 hasta el 2015 y donde humanos deben ser abordado, y él pregunta: “¿empezamos a colaborar o simplemente agarrar?”

Pedro Walpole compartió el mensaje final para esta segunda jornada del Diálogo de Estocolmo, reflexionando sobre la discusión y las interacciones que se habían hecho el Diálogo una reunión exitosa. El encuentro permitió “arar la tierra,” esto es, preparar el camino y abrir un amplio debate, en el que se sembraron ideas en el proceso y se descubrieron otras que florecerán. El diálogo planteó una serie de valores y tomamos conciencia de la omnipresencia de estos valores y de cómo pueden sernos útiles para mantenernos más centrados, permitiéndonos crecer en nuestros trabajos, al tiempo que seguimos en contacto. El diálogo nos recordó lo importante que es de prever, y puso en marcha los mecanismos para el tipo de futuro que deseamos. Pedro también nos recordó que esto requiere no sólo un compromiso personal, sino también un compromiso institutional para hacer una diferencia. Dentro de este proceso, debe haber margen para la empatía con el sufrimiento, la duda y el miedo – y buscar y compartir la solidaridad con la mayor parte del mundo que experimenta esta condición. Se nos invita a reflexionar sobre Laudato si’, un documento en el que brilla en la oscura realidad de nuestro mundo y que ofrece mucha esperanza en la solidaridad y el diálogo que se presenta.

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Más de 1.7 millones de firmas por la justicia y acción climática

30 Noviembre 2015
Foto de: Global Catholic Climate Movement

Foto de: Global Catholic Climate Movement

Organizaciones de distintas confesiones han reunido unas 1,78 millones de firmas de ciudadanos de diversas fes todo el mundo preocupados por el clima y que quieren tomar medidas. De éstos, más de 800.000 eran católicos que venían de diferentes puntos del planeta para unir sus voces y pedir una acción a través de petición climática encabezada por el Movimiento Católico Mundial por el Clima (GCCM). El movimiento recogió 840.000 firmas e instó a la ONU a actuar sobre el cambio climático.

Esta petición se presentó a las autoridades de la ONU y francesas el pasado 29 de noviembre, en Saint Denis, al norte de París, en un encuentro previo al inicio de las negociaciones sobre el clima. La petición hace un llamamiento a los líderes mundiales a “reducir drásticamente las emisiones de carbono para mantener el aumento de la temperatura global por debajo del peligroso umbral de 1,5 grados centígrados” y “para ayudar a los más pobres del mundo a hacer frente a los impactos del cambio climático.”

Esto acto se enmarcó dentro de un mayor evento interreligioso que reunió a diversos colectivos como OurVoices, la Alianza ACT, GreenFaith, y la delegación de CIDSE en conversaciones sobre el clima a través de la iniciativa París, Cambiemos el Planeta -Cuidemos a las personas (# Change4Planet).

Los organizadores estiman  que alrededor de 400 peregrinos de todo el mundo llegaron a París para ser testigos de la entrega de las firmas basadas en la fe. Su presencia y los muchos discursos inspiradores hicieron de este evento algo muy especial, en el que se percibió una gran esperanza y energía positiva, según han compartido miembros de CIDSE.

Esta fue también la percepción recogida por Bertrand Heriard Dubreuil, director de CERAS , un centro de análisis social dirigido por los jesuitas en París. Constató que los participantes en este evento peregrino están siguiendo un único camino, y que “se oye un único mensaje por los más pobres.” También compartió que, incluso si no se alcanzan acuerdos o compromisos en la Cumbre del Clima, las religiones están preparando sus fieles para lo que está por venir.

Bertrand se refirió al discurso del cardenal Cláudio Hummes, OFM, quien habló a la multitud reunida en Saint Denis y recordó a que los países más ricos se les debe pedir “que ayuden a los países más pobres del mundo para hacer frente a impactos del cambio climático, proporcionando una sólida financiación para el clima.” Cardenal Hummes también oró por los líderes políticos para que puedan “escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres” (Laudato si’ 49) y responder a la demanda de justicia climática de las comunidades de fe. (El cardenal brasileño Hummes es actualmente el presidente de la Red Pan-Amazónica/REPAM y compartimos su reflexión sobre la petición interreligiosa, en París: ¿Por qué los fieles mundo están pidiendo la acción climática?.)

Excursionistas y ciclistas se reunieron en la Salle de la Legión de Honor de Saint-Denis, frente a la Basílica de Saint-Denis, donde se entregaron las peticiones de fe a los líderes políticos reunidos en el COP21. Había signatarios de más de 135 países con el mayor número procedente de Filipinas. Lou Arsenio, de la Arquidiócesis de Manila, explicó que la gente de las Filipinas “entiende el impacto moral de la lucha contra el cambio climático de una manera muy personal. Ya hemos perdido decenas de miles de vidas a causa de los tifones que con los años han aumentado en intensidad y frecuencia. La petición es una manera de tomar medidas sobre Laudato si’ y nuestra supervivencia.”

Fuera de París, los católicos se movilizaron en cifras históricas en todos los continentes como parte de la Marcha Mundial por el Clima. Sus esfuerzos se vieron impulsadas a principios de esta semana cuando el cardenal Peter Turkson publicó una carta animando a cada obispo en el mundo a apoyar la Marcha global “en la oración, la palabra y la acción” e invitando a los fieles y a todos los demás a “ejercer la ciudadanía ecológica” uniéndose a las marchas locales.

Según Tomás Insua, coordinador global de GCCM, “el cambio climático es una profunda crisis moral y una cuestión de justicia para con las generaciones futuras pobres” como nos recuerda Francisco. “Es por eso que la comunidad católica está movilizando a una escala masiva exigiendo justicia climática, mediante la recopilación de más de 800.000 firmas de una petición relativa al cambio climático para los líderes mundiales en París, uniendo al mismo tiempo la Marcha Mundial por el Clima en las principales ciudades de todo el mundo.”

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Buscando un diálogo sincero y comprometido de Estocolmo que profundice y transforme

15 Noviembre 2015

2015_11_15_Editorial_Photo1José Ignacio García

Desde el año 2013 la ciudad de Estocolmo ha estado estrechamente ligada a la actividad de GIAN-Ecología, como este año  que un grupo de especialistas se unió a la Semana mundial del Agua en Estocolmo, un evento internacional organizado cada año en esta ciudad. Con esta reunión, hemos lanzado un plan de acción durante 2014-2015 que se vertebró sobre el tema Agua para Todos.

Este plan se ha ido desarrollando en diversos encuentros en Mindanao, Calcuta, o Nairobi durante los últimos dos años.  De todo ello hemos ido dando cuenta a través de Ecojesuit, y los lectores habituales han estado informados de estos eventos.

Pero en Estocolmo, en ese encuentro de 2013, también surgió otra línea de trabajo, que hemos ido siguiendo también con mucho interés: el diálogo entre ciencias de la sostenibilidad y los valores.

De esta manera hemos ido trabajando en dos líneas: la gestión de agua (acceso, gestión del riesgo, mercantilización) y los valores que pueden reforzar, o entrar el conflicto, entre aquellos que se dedican a las ciencias de la sostenibilidad.

En este diálogo sobre ciencias de la sostenibilidad y valores hemos encontrado un muy competente y generoso aliado, el Stockholm Environment Institute (SEI); una institución científica de primera línea que ha estado siempre muy atenta a las dimensiones sociales en su estudio de las cuestiones medioambientales.  El SEI ha tomado con mucho interés en este diálogo y ha mostrado la capacidad para adentrarse en áreas donde el lenguaje y los contenidos no son los más habituales en su trabajo.  Todo esto tendrá lugar en Estocolmo el próximo 24 y 25 de noviembre.

Desde GIAN-Ecología queremos proponer un verdadero diálogo.  Esto es, que nosotros no somos los “dueños” de los valores que están sobre la mesa de diálogo, sino que también tenemos que aprender a contribuir y señalar las contradicciones, los temores, pero sobre todo las fuerzas que impulsan nuestra actividad.

Si la ciencia de la sostenibilidad tiene que cuestionarse sobre su pretendida neutralidad, nosotros también tenemos que reconocer que no son siempre la solidaridad o la profundidad las fuerzas que nos dirigen en nuestro trabajo.

En cierto sentido, cuando hablamos de valores, de actitudes, principios y convicciones, todos tenemos que reconocer que somos algo principiantes, y desde luego, que no somos neutrales.  Compartir nuestra pasión por un mundo más justo y solidario será, sin duda, una gran base para el entendimiento mutuo.

Aspiramos a un diálogo que es sincero y profundo para que sea fructífero y significativo.  Con esto en nuestras mentes y nuestros corazones, podemos recordar algunos de los principios que el Papa Francisco propone para diálogos de este tipo en el capítulo V de la encíclica Laudato si’ (LS), nosotros hemos adaptado las indicaciones – más orientadas al diálogo político – para nuestra experiencia.

  1. El consenso necesario debe estar fundado en una profunda equidad: procurar que las soluciones se propongan buscando el bien más general y no sólo la defensa de los intereses de algunos (LS 164);
  2. Es necesario identificar a los agentes más débiles en todas estas discusiones, el hilo – la trama – se corta siempre por el lado más débil (LS 171);
  3. Necesitamos implementar, llevar a cabo, lo que acordamos. Nuestras experiencias se retroalimentan por el trabajo con las comunidades y en el diálogo (LS 174);
  4. Se necesita respetar la soberanía de los que dialogan, pero la soberanía – personal o corporativa – no puede ser una excusa en la consecución de acuerdos que reduzcan los riesgos y prevengan las catástrofes, especialmente cuando estamos tratando sobre la sostenibilidad de comunidades pobres (LS 174);
  5. Para el Papa Francisco existe una continuidad lógica que uniría también las causas de los problemas: la misma lógica que dificulta tomar decisiones drásticas para invertir la tendencia al calentamiento global es la que no permite cumplir con el objetivo de erradicar la pobreza. Pobreza y medioambiente comparten no sólo los efectos, también las causas (LS 176);
  6. La importancia de generar procesos. Necesitamos mantener las conversaciones en el tiempo, no se trata de acciones aisladas, buscamos mantener conversaciones, compromisos a largo plazo;
  7. El factor humano es muy importante también. Son tiempos que van a exigir mucha generosidad por parte de todos (LS 182);
  8. La transparencia es otro aspecto fundamental para estos procesos, es muy necesaria para evitar sucumbir a los intereses de los más fuertes (LS 183).

Esta actitud de diálogo sincero y comprometido guía nuestros pasos y los próximos días nos permitirán implementar algunos, o muchos, de estos principios propuestos por el papa Francisco.  GIAN-Ecología está llevando a cabo este modo de proceder en el Diálogo de Estocolmo con alegría y esperanza en nuestros corazones y la apertura y la creatividad de nuestras mentes.

Esperamos traer todos nuestros aprendizajes de las conversaciones previas a esta reunión en Estocolmo.  También esperamos que a través de este diálogo, podamos profundizar en la urgencia científica y los valores sociales inherentes a la comprensión del cambio climático de nuestro planeta y la transformación social necesaria en acción real, la inclusión social y la integridad del medio ambiente.


 

El Diálogo de Estocolmo es una iniciativa de la Red Global Ignaciana de Incidencia Pública (GIAN) sobre Ecología que dirige José Ignacio García y un sitio web específico proporciona información y actualizaciones a este esfuerzo.

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El Centro Jesuita para la Fe y la Justicia, Irlanda: En respuesta al mayor desafío de nuestra época

15 Noviembre 2015
Glendalough, valle de los dos lagos.

Glendalough, valle de los dos lagos. Foto de: commons.wikimedia.org

Catherine Devitt

Vengo de Glendalough, del condado de Wicklow, situado en el este de Irlanda.  Es un lugar de profunda tradición monástica – San Kevin se estableció aquí en el siglo VI – y de una belleza natural increíble, el propio valle tallado en el tiempo por la dinámica de los glaciares y fluviales y ahora el hogar de extensos bosques de roble que datan de 1800.

Me gusta creer que el tiempo que he pasado en este lugar de rico valor espiritual y ecológica me ha infundido, como adulta, un profundo sentido de la importancia de los procesos de la naturaleza, y nuestra dependencia de estos procesos para nuestro propio funcionamiento, el sentido de bienestar y la perspectiva de la Tierra.  De hecho, estos años de formación clave constituyeron un catalizador para estar al servicio del cuidado del medio ambiente – a pesar de que llevó un poco de tiempo hacer este ejercicio.

Cuando un amor por la naturaleza está tan profundamente arraigado y entrelazado dentro de su propio hábito personal, cuando se da cuenta de lo necesario que es un entorno natural sano para nuestro propio funcionamiento aquí en la Tierra, y cuando se da cuenta de la importancia de mantener esta relación interconectada para las generaciones futuras, es imposible dar la espalda cuando el Grito de la Tierra es más fuerte que nunca.

Por supuesto, en las últimas décadas, la relación interconectada entre las actividades ambientales y naturales del ser humano se ha convertido en un elemento significativo de debate sobre temas de justicia social; sin embargo, este año es de particular importancia ya que la urgencia de adoptar medidas contra el cambio climático y la degradación del medio ambiente es evidente.

La encíclica Laudato si’ del papa Francisco ha generado mucha atención y el debate internacional sobre nuestra relación con el entorno natural, y las implicaciones para las cuestiones de justicia social.  Los Objetivos de Desarrollo Sostenible recientemente establecidos señalan un mensaje esperanzador de compromiso global para garantizar la protección del medio ambiente, así como erradicar la pobreza y poner fin a la injusticia.  Y todos los ojos estarán puestos en París este mes de diciembre, donde los líderes mundiales se reunirán en el marco de la próxima Conferencia sobre el Cambio Climático de la ONU, con el objetivo de lograr un acuerdo legalmente vinculante y universal en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y la prevención de los niveles peligrosos de cambio climático.

Estoy, pues, muy feliz de desempeñar el rol en 2015 de Oficial de Justicia Ambiental Justicia del Centro Jesuita para la Fe y la Justicia (JCFJ) que está respondiendo activamente a un mayor desafío de nuestra época, el cambio climático y la degradación ambiental.  Un objetivo clave del Centro es promover la justicia social mediante el fomento de la comprensión de los asuntos públicos a través de análisis social, la reflexión y la incidencia.

El establecimiento de este nuevo rol es de una importancia oportuna y proviene de una revisión reciente de cómo el cuidado del medio ambiente y la conciencia de los problemas de justicia ambiental que podría fomentarse mejor a través de la investigación y las actividades relacionadas con las políticas.

Recientemente, el Centro produjo un número de su revista Notas de Trabajo (Número 77) específicamente sobre el tema “El cuidado de nuestro hogar común” que reúne a las perspectivas sobre la economía ecológica y la próxima Conferencia en París (COP21), informes sobre las actividades ecológicas de las comunidades de la iglesia en Irlanda, y el papel que las empresas sociales pueden desempeñar en respuesta a las cuestiones ambientales.

Este papel será guiado por la reciente encíclica del papa Francisco y buscará participar críticamente en el análisis de políticas y la reflexión desde una perspectiva social y socio-teológica.  También voy a participar en el debate público sobre temas de justicia ambiental, al tiempo que añadiré valor a las iniciativas existentes aquí en Irlanda y las actividades internacionales en ámbitos de interés ambiental como Ecojesuit.

A pesar del impulso global cada vez mayor en la lucha contra el cambio climático y la degradación del medio ambiente, una lucha clave en Irlanda implica despertar un sentido de urgencia entre los líderes políticos.  El programa Europa 2020 en Irlanda dio a conocer un documento de trabajo, el Informe nacional de Irlanda 2015 que incluye un examen a fondo en la prevención y corrección de los desequilibrios macroeconómicos, que criticó al país por tener políticas de “insuficientes” en materia de clima.

Las Proyecciones de Emisiones de Gases Invernadero de Irlanda 2012-2030 por parte de la Agencia de Protección Ambiental informa de que la recesión económica que afectó en 2008 dio lugar a una disminución de las emisiones de carbono, pero la actual recuperación económica también significa que Irlanda está en camino de perder sus objetivos de reducción de emisiones para 2020, según el estudio de 2014 de la Agencia Europea de Medio Ambiente, y por el cual el Pilar del Medio Ambiente, una red de 28 ONG ambientales nacionales en Irlanda, ha pedido al gobierno poner fin a su enfoque incoherente de objetivos de emisiones y poner Irlanda en la vanguardia de la acción contra el cambio climático.

Muy recientemente Irlanda comenzó a avanzar en una política sólida en materia de cambio climático, con el establecimiento de la estrategia de Desarrollo de Acción Climática y Bajo contenido en Carbono que coloca la política climática sobre una base legal, por primera vez en Irlanda, a  menos de dos meses antes de negociaciones sobre el clima tendrán lugar en París.  Sin embargo, todavía sigue habiendo una falta de urgencia en torno al desarrollo de la mitigación y adaptación planes (incluyendo el desarrollo del sector de las renovables y el cambio al transporte sostenible), el establecimiento de objetivos de reducción de emisiones para 2050 y el compromiso de Irlanda de ayudar a los países en desarrollo de seguir un trayectoria baja en carbono.

De cara al futuro, el Gobierno irlandés ve en sí mismo un caso especial que merece menos objetivos estrictos para 2030 en la reducción de emisiones, principalmente debido al papel del sector agrícola en la economía irlandesa.

La agricultura actualmente representa aproximadamente el 33% de las emisiones de gases de efecto invernadero de Irlanda y los planes están en marcha para que el sector se expanda de manera significativa, como explica el informe Efectos Económicos Previstos del Cambio Climático en la Agricultura de Irlanda por el Dr. Stephen Flood, en nombre de Stop Climate Chaos, una organización de la sociedad civil.  Pero esto tiene consecuencias negativas no sólo para nuestros niveles de emisión, sino también por la diversidad biológica rica de Irlanda.

BirdWatch Ireland es una organización benéfica dedicada a la conservación de la protección de las aves silvestres de Irlanda y sus hábitats.  Foto de una sola Ganso Rosa con una bandada de gansos se utiliza para animar a los observadores de aves invernantes a informar de avistamientos de bandadas durante esta temporada (mediados de noviembre), cuando se lleva a cabo la encuesta anual de gansos de Islandia a través de Irlanda y Gran Bretaña.

BirdWatch Ireland es una organización benéfica dedicada a la conservación de la protección de las aves silvestres de Irlanda y sus hábitats. Foto de una sola Ganso Rosa con una bandada de gansos se utiliza para animar a los observadores de aves invernantes a informar de avistamientos de bandadas durante esta temporada (mediados de noviembre), cuando se lleva a cabo la encuesta anual de gansos de Islandia a través de Irlanda y Gran Bretaña. Foto de: John N Murphy, BirdWatch Ireland Wicklow Branch

La priorización de los intereses económicos nacionales sobre el bien común refleja una falta de compromiso de los gobiernos para abordar seriamente el cambio climático y las cuestiones de justicia social resultantes.  Esta falta de voluntad política y liderazgo limita la capacidad de la sociedad irlandesa para prevenir y adaptarse al cambio climático, y para ser más conscientes de las consecuencias perjudiciales de algunas de nuestras acciones cotidianas.  También tiene implicaciones para las generaciones futuras.

Es muy útil que las organizaciones de la sociedad civil jueguen un papel activo en los intereses políticos y la sensibilización del público.  De hecho, sin la presión de las organizaciones de la sociedad civil, la posición política actual del gobierno sobre el cambio climático habría sido mucho más débil – aunque en línea con las recomendaciones de Laudato si’ (179, 181), se necesita una creciente presión para asegurar un enfoque más suficiente, integrado, global y a largo plazo, cuyo núcleo lo constituya el bien común y los derechos del medio ambiente.

En esencia, se requiere un cambio de mentalidad entre nuestros líderes y en toda la sociedad y, ciertamente, en Irlanda, se requiere el aumento de la movilización de las instituciones públicas y cívicas para influir en el cambio político.

Mientras que sobre la base de ejemplos de Irlanda, me produce mucho estímulo de creciente número de eventos y seminarios organizados por las comunidades, sobre la comunicación Laudato si’ y una mayor conciencia del COP21 y en la acción climática.

Hay enormes desafíos para abordar al mayor reto de nuestra época, pero creo que la comprensión de los retos socio-ecológicos a los que nos enfrentamos desde una perspectiva espiritual puede ayudarnos a abrazar estos desafíos como una oportunidad para darse cuenta del verdadero potencial de lo que significa ser humano dentro de la mayor historia del Universo.  No se trata de la Tierra, esta es una pregunta sobre nosotros, y cómo nos relacionamos entre sí y con nuestro hogar planetario. La llamada a la acción ahora es una oportunidad para la transformación social hacia una sociedad global más justa e igualitaria.

De cara al futuro, en mi papel como oficial de justicia ambiental en el Centro, estoy interesada en explorar una serie de preguntas clave, tales como:

¿Cuáles son las implicaciones políticas de Laudato si’ y cómo podemos crear “un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta”, una “conversación que nos una a todos”? (LS 14)

¿Qué debe cambiar en el gobierno actual y las estructuras de la sociedad civil para permitir que estas conversaciones tengan lugar, para permitir “una solidaridad universal nueva”? (LS 14)

¿Qué se necesita para alentar y facilitar el control, por los ciudadanos, del poder político, el cual Francisco ve necesario para evitar daños al medio ambiente? (LS 179)

Más allá de proporcionar la información y la sensibilización, ¿qué factores desencadenantes están obligados a motivar a la sociedad civil a transformar estilos de vida nocivos en hábitos que están más de acuerdo con los límites planetarios de la Tierra?

¿Cómo podemos ampliar el alcance de Laudato si’ más allá de los oídos de congregaciones basadas en la fe, de modo que la comprensión del imperativo moral haga frente al cambio climático y la degradación del medio ambiente llegue a un público más amplio?

¿Cómo podemos asegurar la protección de la biodiversidad y cómo el papa Francisco nos ha recordado los derechos del medio ambiente en nuestros esfuerzos para combatir las implicaciones del cambio climático en la transición a una sociedad baja en carbono?

Por último, ¿cómo podemos animar a nuestros líderes para ir más allá de los intereses nacionales, a reconocer un sentido de responsabilidad colectiva hacia la acción sobre el cambio climático y la degradación del medio ambiente?


2015_11_15_Reflection_Photo3Catherine Devitt tiene una formación en ciencias sociales y una maestría en política ambiental, y completó un programa de licencia sabático en ecología y la espiritualidad.  Si desea contactar con Catherine en relación a los asuntos de justicia ambiental o su nueva posición como oficial de justicia ambiental, por favor escriba a cdevitt(at)jcfj.ie

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2 Responses to El Centro Jesuita para la Fe y la Justicia, Irlanda: En respuesta al mayor desafío de nuestra época

  1. Dr. Cliff Cockerham en 21 Noviembre 2015 en 9:46 am

    #208 54th Avenue North, Nashville, TN
    President, Physicians for Social Responsibility, TN Chapter
    Will you be in Paris for COP21? Can you point me toward any Jesuit network gatherings during COP21?
    Many thanks – Cliff

    • sylvia en 23 Noviembre 2015 en 1:37 pm

      Hi Cliff

      Thanks for your note. A group of us will be in Paris, yes, and we will get in touch with you.

      Sylvia Miclat
      for Ecojesuit

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Paris, para las Personas y el Planeta: CIDSE sitúa la dimensión moral del cambio climático en el centro

15 Noviembre 2015

2015_11_15_N&E Photo1CIDSE, una alianza internacional de 17 agencias de desarrollo católicas que trabajan juntos por la justicia global, ha elaborado un informe que expone su visión para un acuerdo climático, que sitúa la dimensión moral del cambio climático en el centro.

Inspirado en la Encíclica del Papa Francisco Laudato si’, el documento titulado Paris, para las Personas y el Planeta, se presentó a finales de octubre, apenas a un mes del inicio de las conversaciones sobre el cambio climático en París, en la sesión 21ª de la Conferencia de las Partes (COP21). A raíz de la visión propuesta por el Papa en su Encíclica, CIDSE espera que la Conferencia de la ONU en París ayude a poner en marcha un proceso que genere un cambio transformador y sistémico que aborde las causas profundas de la actual crisis social y ecológica.

El informe insta a los gobiernos a que sitúen en el centro de sus preocupaciones a las comunidades más pobres y que más sufren las consecuencias del cambio climático, y que siendo los más afectados, tienen una capacidad limitada para adaptarse. El cambio climático corre el riesgo de empujar a las personas y las comunidades a la pobreza, deshaciendo décadas de los beneficios del desarrollo.

CIDSE defiende un acuerdo en Paris que elimine gradualmente todas las emisiones de combustibles fósiles y propicien una transición hacia el 100% de fuentes energéticas renovables que garantice un acceso universal a una energía sostenible. Debería garantizar que el umbral del 1,5°C del aumento de la temperatura aparezca reflejado en un acuerdo mundial jurídicamente vinculante, establecer como objetivo la decarbonización total para el año 2050 aplicar revisiones quinquenales de las promesas para intensificar esfuerzos.

Como parte del pago de la “deuda ecológica” contraída con los países pobres, los más ricos deberían comprometerse a financiar de forma adecuada, garantizada y oportuna la lucha contra el cambio climático emprendida por los países pobres. El informe menciona este concepto definido por el papa Francisco, que supone no podemos obviar las profundas desigualdades históricas en el marco de las negociaciones sobre el cambio climático. “La inequidad no afecta sólo a individuos, sino a países enteros, y obliga a pensar en una ética de las relaciones internacionales. Hay una verdadera «deuda ecológica», particularmente entre el Norte y el Sur, relacionada con desequilibrios comerciales con consecuencias en el ámbito ecológico, así como con el uso desproporcionado de los recursos naturales llevado a cabo históricamente por algunos países.” (LS 51)

Otras preocupaciones también se han sugerido como parte de las discusiones del Acuerdo de París, como hacer operativo el concepto de derechos humanos e incluir el impacto del cambio climático en la seguridad alimentaria, así como la igualdad de género y la necesidad de proveer de electricidad a millones de personas que todavía no tienen acceso. También existe el deseo de desafiar el actual modelo económico de crecimiento y el enfoque exclusivo en las soluciones basadas en el mercado.

CIDSE se refiere a la equidad ya que no sólo acerca de cómo compartir el esfuerzo (reducción de emisiones y de apoyo) entre los países de una manera justa; también se trata de la construcción de una agenda transformadora para la justicia social y los derechos humanos.

El informe de CIDSE también llama a poner fin a la sobreexplotación global de los recursos naturales finitos, que requiere establecer límites al consumo general, tal y como afirma el Papa Francisco en cuanto a que “(n)o hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental. Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza.” (LS 139)

Sobre la financiación de la lucha contra el cambio climático, CIDSE pide a los países desarrollados que elaboren un plan y un calendario sobre cómo van a acelerar el apoyo a los países en desarrollo a través del cumplimiento del objetivo previsto de 100.000 millones de dólares. Sobre el clima y la agricultura, afirma que es necesario incluir una referencia explícita en el articulado principal del Acuerdo de París al impacto del cambio climático en la seguridad alimentaria. Al mismo tiempo, hay una necesidad de garantizar que las acciones climáticas no afectarán de forma negativa a esta seguridad alimentaria y promover y respaldar la agroecología a través de los mecanismos adecuados de financiación pública, y los sistemas alimentarios sostenibles y resilientes.

2015_11_15_N&E Photo2Este llamamiento hacia un cambio de paradigma se refleja en la campaña de CIDSE, Cambiemos por el Planeta – Cuidemos a las Personas, cuyo objetivo es generar y hacer posible un cambio radical en el estilo de vida de las personas hacia un modo más simple, reduciendo su consumo general de energía y eligiendo alimentos responsables desde el punto de vista medioambiental.

París, para las Personas y el Planeta presenta iniciativas impulsadas como “clave” para alcanzar la justicia climática. Y como CIDSE afirma, cambio transformador significa ir más allá de “lo de siempre,” hacia un uso y distribución de los recursos mundiales justa, equitativo y sostenible. Este es también el mensaje claro de la Encíclica del Papa: “Pero hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres.” (LS 49)

CIDSE significa el nombre completo de la organización francesa “Coopération Internationale pour le Développement et la Solidarité,” que puede traducirse como la Cooperación Internacional para el Desarrollo y la Solidaridad.

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2 Responses to Paris, para las Personas y el Planeta: CIDSE sitúa la dimensión moral del cambio climático en el centro

  1. aurelio en 27 Noviembre 2015 en 5:58 am

    El grito de los pobres es el grito de la tierra (Pacha Mama) ¿Cuál es la causa, la raíz, la fuente de esta terrible Injusticia infernal que vivimos y sentimos a nivel mundial, más los Países del Tercer y Cuarto Mundo…? Escuchemos a mi amigo Albert Einstein: “La pobreza es peor que la bomba atómica… Yo no temo la bomba atómica, lo que temo es la explosión del mal en el corazón del ser humano…” E Ignacio de Loyola: las grandes constantes del ser humano son: Codicia de Riquezas, Vano honor del mundo y crecida Soberbia… ¿Cómo se manifiestan estas tendencias injustas de terribles consecuencias mundiales…? Lo que estamos viviendo… El Poder Económico a nivel mundial: Capitalismo con sus múltiples sustentáculos: Relaciones económicas injustas, mercados injustos, acumulación, acaparamiento de todos los bienes en pocas manos… Es como el Vampiro: chupa la sangre de las víctimas, pero no las mata, les rotro-alimenta para seguir explotándolas… Necesitamos una Revolucón del Espíritu a nivel estructural, social, político, cultural, religioso, educacional…

  2. aurelio en 27 Noviembre 2015 en 5:38 am

    EL GRITO DE LOS EMPOBRECIDOS ES EL GRITO DE LA PACHA MAMA, DE LA MADRE TIERRA.. ¿Cuál es la causa, la raíz, la fuente de este terrible desfase, de esta horrible injusticia, de este asesinato colectivo y mundial? Escuchemos a mi amigo Albert Einstein: ” Yo no temo la bomba atómica, lo que temo es la explosión terrible del mal en corazón de ser humano… La pobreza es peor que la bomba atómica…” Porque la pobreza nos asesina lentamente… E Ignacio de Loyola nos dice: que en el corazón del ser humano anida: La codicia de riquezas, acumulación desmedida… El Poder Económico. Capitalismo… Es como el vampiro que chupa la sangre de sus víctimas y las retro-alimenta para seguir chupándolas… No las mata… ¿Cuál es la causa, la raíz, la fuente de la depredación de la madre naturaleza, del extractivismo inmisericorde… El asesinato de los hermanos… La ambición del dinero, terrible caballero es don dinero… la codicia de poseer más y más y más… Las relaciones de producción,los modos de producción, la maldita acumulación de las riquezas de todos están en pocas manos a nivel mundial… Consumo, luego
    existo, tengo, luego soy… El ídolo de la riqueza… Sinceramente: ¿Cuánto necesitamos para vivir dignamente…? ¿Cuántos pares de zapatos tenemos, cuántas camisas. ¿Cuánta agua consumimos? ¿Qué comemos, cómo comemos…? Seamos sinceros.. Lo que nos sobra es de los pobres…

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La responsabilidad de los consumidores y la regulación europea en materia de minerales en conflicto

15 Noviembre 2015
Foto de: resolutionpossible.co.uk

Foto de: resolutionpossible.co.uk

Guillermo Otano Jiménez

La responsabilidad colectiva de los consumidores en el uso de los productos electrónicos, especialmente en relación a la preocupación sobre los minerales de conflicto en países como República Democrática del Congo (RDC) fue el tema de debate en un seminario celebrado el pasado 7 de octubre en San Sebastián, organizado por ALBOAN, la ONG jesuita en el País Vasco y Navarra, España. El taller se organizó con el fin de iniciar una discusión sobre la compra pública de bienes electrónicos como una forma de ejercer nuestra responsabilidad con los minerales en conflicto.

Activistas de las organizaciones de la sociedad civil, políticos locales y personal del consejo local de la ciudad se reunieron en este taller, que contó con el profesor profesor Fernando Muhigirwa, SJ  que cuenta con una amplia experiencia en la minería en África central y en la actualidad es el director del Centro Arrupe pour la Recherche et la Formation (CARF) en Lubumbashi, RDC. El Padre Muhigirwa compartió la paradoja trágica que existe en la RDC de que, a pesar de que es un país bastante rico en recursos y uno de los principales exportadores mundiales de minerales, también es un país marcado por la pobreza extrema, la desigualdad y los conflictos armados.

Lo que compartió durante el taller confirmó otros estudios sobre el tema, teniendo en cuenta la relación entre la minería y el comercio de minerales en algunas regiones y la alimentación de los grupos armados y las élites corruptas. Desde su punto de vista, el conocimiento producido por estas investigaciones es un primer paso para poner fin a estas injusticias. Sin embargo, también señaló la necesidad de leyes y organismos reguladores que obliguen a las empresas a hacer esfuerzos para gestionar la cadena de suministros de manera responsable.

Este tema también fue abordado por Frédéric Triest, Secretario Ejecutivo Adjunto de la Red europea para África Central (Eurac) y coordinador de la campaña sobre minerales de conflicto, quien compartió las oportunidades y desafíos en el seguimiento del proceso legislativo europeo  que conduce a la futura regulación sobre el comercio de minerales de conflicto o también conocidos como los 3TG: coltan, wolframio y tantalio, además del oro.

Un avance importante se produjo el pasado mayo cuando el Parlamento Europeo aprobó en Estrasburgo una enmienda a la propuesta de la Comisión que requiere una certificación obligatoria en toda la cadena de suministro. Su posición, inspirado en las recomendaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, va en contra del sistema de certificación voluntario propuesto por la Comisión y apoya en su lugar un sistema obligatorio de diligencia debida. Este enfoque es flexible y adaptable a diferentes tipos de empresas que participan en la cadena de suministro global de los 3T y el oro. Una coalición europea de ONGD de la que forman parte el Centro Jesuita Social Europeo (JESC) y ALBOAN están defendiendo de forma conjunta esta postura, al tiempo que piden una certificación obligatoria.

Sin embargo, el texto final de la ley aún no está aprobado y todavía habrá que es esperar a ver si el Consejo de la UE se inclinará hacia un sistema voluntario como la Comisión sugirió o, por el contrario, adoptar una debida diligencia y la certificación obligatoria para los minerales de conflicto en línea con las enmiendas del Parlamento. Para lograr esto último, será necesario en los próximos meses las actividades de promoción directa con el gobierno nacional para persuadirlos a apoyar una regulación vinculante.

Eso sería un paso importante en la ruptura de los vínculos entre el comercio ilícito de minerales de conflicto en varias zonas de riesgo en todo el mundo y las violaciones de derechos humanos que se perpetran sistemáticamente en esos lugares.

Guillermo Otano Jiménez trabaja con ALBOAN. Pueden contactarle a través de su email: g.otano(at)alboan.org

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Red global por la justicia

31 Octubre 2015

2015_10_31_Editorial_Photo1José Ignacio García y Paula Sendín

Desde hace ya siete años, la Compañía de Jesús, especialmente a través del Secretariado para la Justicia Social y la Ecología (SJES), tratando de responder a la llamada de la 35 Congregación General (2008) de “establecer vínculos en el terreno de incidencia pública entre el poder político y aquellos que encuentra dificultad en hacer oír sus voces (…) construyendo puentes y ofreciendo nuevas formas de entendimiento” ha promovido las Redes Ignacianas Globales de Incidencia (GIAN en inglés).

Aprovechando la experiencia de las cuatro redes globales (GIAN) – migraciones, gobernanza de recursos naturales y minerales, ecología y educación – el SJES ha propuesto organizar un encuentro en Loyola (España) del 16 al 20 de noviembre bajo el título de Red para la Justicia en el que participarán también otras redes y grupos estables internacionales de la Compañía para profundizar en el conocimiento compartido de red y en qué medida la experiencia de estos últimos años ha favorecido el cumplimiento de la misión de la Compañía en su lucha por la justicia.

Además de los equipos coordinadores de cada una de las cuatro redes de GIAN participarán en el encuentro otras redes como la Red Xavier formada por las Oficinas de Misiones y ONGs para el Desarrollo, la Federación Internacional de Fe y Alegría  y los Coordinadores del Apostolado Social de las diversas Conferencias.

El propósito del encuentro será evaluar en qué medida el trabajo en red del sector social de la Compañía de Jesús ha favorecido el cumplimiento de su misión de lucha por la justicia. Se pretende identificar y comunicar las principales lecciones aprendidas, así como proponer medidas concretas para seguir potenciando con fuerza esta manera de trabajar. Este encuentro forma parte de una importante apuesta por el trabajo en red a nivel global como medio para luchar por la justicia social.

El objetivo es ampliar el alcance de la Red para la Justicia y servir como un espacio para compartir mensajes clave, buenas prácticas y evaluar resultados. Para ello, es vital la comunicación, explorar cómo podemos ayudar a la Compañía para el progreso en este campo y comunicar a la Compañía la evolución de estos últimos años que hemos experimentado por el trabajo en red.

Basándose en la declaración de la CG 35 de que la Compañía de Jesús es un cuerpo universal con una misma misión, y de que las nuevas tecnologías pueden convertirse en poderosos instrumentos para construir y apoyar redes internacionales, el encuentro en Loyola pretende compartir las capacidades de cada uno, aprovechando que las tecnologías nos favorecen, y así, unir nuestros esfuerzos. Esto nos permite enfrentarnos a retos que son globales compartiendo una visión: por un lado, nos permite enfocar la internacionalización guardando una perspectiva local y por otro, desarrollar aptitudes de colaboración que necesariamente tienen que superar las diferencias culturales.

El encuentro de Loyola es una excelente oportunidad para hacer un alto en el camino de las redes GIAN y evaluar los logros así como las evidentes limitaciones de nuestro trabajo en red. Estos años nos han hecho menos ingenuos sobre las posibilidades del trabajo en red, pero también nos han hecho más realistas sobre la capacidad transformadora y de creación de vínculos que un trabajo en red bien coordinado, con objetivos delimitados y con los recursos necesarios, puede lograr.

Las redes no son una solución mágica, necesitan esfuerzo, nuevas habilidades y capacidades, pero ciertamente son el modo más eficaz para multiplicar internacionalmente nuestros esfuerzos locales. Las redes nos permiten seguir haciendo nuestro trabajo de una forma renovada y compartida con muchos que están lejanos físicamente pero con los que compartimos misión. La evaluación que hagamos en Loyola tendrá que ayudarnos definir la actividad durante los próximos años de nuestras redes, se trata por eso de una importante oportunidad.

La CG 35 también enfatiza sobre el impacto social de la tecnología, e insiste en la recomendación de que las nuevas tecnologías de la comunicación se deben poner al servicio de la educación y de los marginados. Es por ello que el encuentro en Loyola busca comunicar ampliamente sus discusiones, para ello cuenta con los responsables de comunicación de las organizaciones que participamos y esperamos contar con el gran aliado de las redes sociales y otros canales de comunicación como Ecojesuit.

Por ello, la comunicación será un aspecto importante de nuestra reunión. Los participantes involucrados en estas redes tendrán que estar preparados para las entrevistas cortas. Es muy importante sumar recursos para que las redes conecten. Hay que propiciar un flujo de comunicación real, que no se vea reducido a una cadena de emails en inglés, que representa la cultura “dominante” y que por otra parte, puede dejar fuera aspectos intrínsecos, culturales, de las comunidades locales. Nuevamente las redes sociales tienen un papel fundamental que jugar. En el fondo se trata de reconocer la importancia del compromiso local, de sus culturas y tradiciones, y de cómo esta riqueza se puede conectar para promover mayor equidad.

Para seguir este encuentro de Loyola se ha habilitado Networking for Justice website, Facebook, y Twitter, desde donde se realizará un intenso trabajo de comunicación previa y durante los días de la reunión. En esta línea, desde hoy ya está habilitada la suscripción al boletín informativo para recibir actualizaciones puntuales durante los días del evento para todos los interesados en conocer el trabajo en red de la Compañía de Jesús en el mundo.

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Algunos puntos débiles y fuertes de la espiritualidad ignaciana en el camino de la conversión ecológica

31 Octubre 2015
“Si nos acercamos a la naturaleza y al ambiente sin esta apertura al estupor y a la maravilla, si ya no hablamos el lenguaje de la fraternidad y de la belleza en nuestra relación con el mundo, nuestras actitudes serán las del dominador, del consumidor o del mero explotador de recursos, incapaz de poner un límite a sus intereses inmediatos.  En cambio, si nos sentimos íntimamente unidos a todo lo que existe, la sobriedad y el cuidado brotarán de modo espontáneo.” (Laudato si’, n.11) Foto de: P Walpole in Bendum, Philippines

“Si nos acercamos a la naturaleza y al ambiente sin esta apertura al estupor y a la maravilla, si ya no hablamos el lenguaje de la fraternidad y de la belleza en nuestra relación con el mundo, nuestras actitudes serán las del dominador, del consumidor o del mero explotador de recursos, incapaz de poner un límite a sus intereses inmediatos. En cambio, si nos sentimos íntimamente unidos a todo lo que existe, la sobriedad y el cuidado brotarán de modo espontáneo.” (Laudato si’, n.11) Foto de: P Walpole in Bendum, Philippines

José Ignacio García

La ecología, y con ella las cuestiones medioambientales, se ha convertido en un tema relevante para nuestro tiempo. El modelo de desarrollo económico basado en una fuerte industrialización y un fuerte consumismo, vertebran nuestra vida social. Este eje se sostiene sobre otros elementos importantes como son la innovación tecnológica; la publicidad; y la actividad financiera. Es indudable que vivimos momentos de bienestar desconocidos hasta ahora, y que este bienestar llega a una cantidad mayor de personas en todo el mundo.

Pero, y simplificando mucho el análisis, el precio que estamos pagando también es muy grande pues lo que parece cada vez más evidente es que será muy difícil sostener este modelo de desarrollo; sin olvidar que millones de personas siguen sin disfrutar las ventajas del mismo.

La crisis ecológica siguiendo el proceso de producción, nos habla del agotamiento de los recursos naturales. El petróleo, el gas o los minerales son recursos no renovables por lo que una vez extraídos ya no se pueden recuperar. Con los llamados recursos renovables la situación no es mucho mejor: la deforestación; la contaminación de los acuíferos y la pesca intensiva ha agotado pesquerías tradicionales. Los índices de contaminación atmosférica son una amenaza real y cotidiana para nuestra salud. Con todo, la biodiversidad es la gran perjudicada. Solo el sol parece escapar, por el momento, a nuestra actividad verdaderamente depredadora.

La respuesta cristiana, apuntada ya por San Juan Pablo II y declarada formalmente por el Papa Francisco, es la de “una conversión ecológica, que implica dejar brotar todas las consecuencias de su encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que los rodea” y esto además porque “ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana.” (Laudato si’, n.217)

El objetivo de este artículo es proponer algunas puntos fuertes, y otros no tanto, que se pueden identificar en la espiritualidad ignaciana cuando buscamos la conversión ecológica. Obviamente no son todos, y tampoco se pueden considerar exclusivos de la espiritualidad ignaciana, sino que comparten muchos aspectos de las dificultades de los cristianos en general.

El individualismo y el riesgo de un antropocentrismo desmesurado

Evidentemente el individualismo no es fruto exclusivo de la espiritualidad ignaciana, pero no podemos obviar que la espiritualidad ignaciana sí puede reforzar actitudes de este tipo. Primero por su propio proceso, ya que es fundamentalmente una experiencia personal – ejercicios de oración mental – que van facilitando una experiencia espiritual que se construye en la interioridad del sujeto: discernimiento, juego de consolaciones y desolaciones… entre otros.

Sólo más adelante, esta experiencia interior se verá contrastada en la experiencia vital del individuo. Pero también aquí la espiritualidad ignaciana no genera primariamente grupo o comunidad, sino personas comprometidas que en un segundo tiempo se vinculan, se socializan. Podríamos decir que la espiritualidad ignaciana no es individualista pero desde luego sí se construye individualmente.

La lógica del tanto cuanto y la difícil relación con lo creado

El PyF es una pieza clave en la espiritualidad ignaciana y, sin embargo, si se pierde el contexto transcendente en el que está formulado puede tener un sesgo antropocéntrico enorme: “El hombre es creado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor, y mediante esto salvar su alma; y las otras cosas sobre la faz de la tierra son creadas para el hombre y para que le ayuden a conseguir el fin para el que es creado. De donde se sigue que el hombre tanto ha de usar de ellas cuanto le ayuden para su fin, y tanto debe privarse de ellas cuanto para ello le impiden.” (EE 23)

Lo que en principio es una admirable invitación a vivir con una sana distancia respecto a las cosas, y a no sentirse atrapado por ellas, puede deslizarnos a una zona más ambigua en la que no se reconoce estatuto propio a lo creado; y en la que el ser humano se convierte en medida de las cosas, pues todo estaría puesto delante de él para su servicio.

Necesitamos leer el PyF en esa dimensión transcendente para superar un horizonte pragmático y utilitarista. Como dice el Papa Francisco: “Si nos acercamos a la naturaleza y al ambiente sin esta apertura al estupor y a la maravilla, si ya no hablamos el lenguaje de la fraternidad y de la belleza en nuestra relación con el mundo, nuestras actitudes serán las del dominador, del consumidor o del mero explotador de recursos, incapaz de poner un límite a sus intereses inmediatos. En cambio, si nos sentimos íntimamente unidos a todo lo que existe, la sobriedad y el cuidado brotarán de modo espontáneo.” (Laudato si’, n.11)

La dinámica de la encarnación: cómo Dios abraza al mundo

Hasta aquí hemos visto algunas de las posibles limitaciones en la espiritualidad ignaciana para este proceso de conversión ecológica. Vamos ahora a destacar algunos de los elementos que sí pueden, y mucho, ayudar en este camino de conversión.

En la contemplación de la encarnación (EE 101) se nos ofrece un modelo de tres tiempos para acercarnos al mundo creado: contemplar, compadecerse y comprometerse con el mundo.

Estamos describiendo una dinámica muy potente también para la conversión ecológica, pues evidentemente necesitamos cambiar nuestra mirada para descubrir valor allí donde ahora sólo vemos utilidad; necesitamos no sólo comprender la complejidad del mundo natural y de las complejas interacciones que lo mantienen en equilibrio (sistemas físicos y químicos), sino que debemos empatizar de tal modo con lo real – especialmente con lo frágil y sufriente – que seamos capaces de comprometernos de una forma responsable.

De la contemplación al compromiso ecológico

La segunda semana de los Ejercicios Espirituales es crucial para fraguar la dimensión apostólica de nuestra fe. Por eso también tiene que jugar un papel importante en esta conversión ecológica. Se trata de pasar de la admiración que provoca la acción fascinante del Dios creador al compromiso, y la radicalidad de vida, que se esperan del discípulo del Señor Jesús. No hay tal conversión si no implica una transformación de nuestros estilos de vida, de nuestras conductas personales.

La espiritualidad ignaciana se configura como una espiritualidad de elección y seguimiento. La contemplación de la vida de Jesucristo, nos ayuda a superar las dificultades que habíamos visto anteriormente. Frente al individualismo se trata ahora de incorporar la experiencia de un discipulado comunitario. Los riesgos medioambientales no son “otros riesgos” sino los “mismos riesgos” de una acción humana carente de horizonte ético. “No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental. Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza,” dirá el Papa Francisco (Laudato si’, n. 139)

La fuerza de la elección

Hasta ahora hemos visto dos aspectos de la espiritualidad ignaciana que pueden contribuir muy positivamente a la conversión ecológica: el anclaje de la experiencia espiritual en el agradecimiento a través de la contemplación del misterio de la encarnación; y la dinámica del seguimiento como forma de respuesta al amor primero de Dios.

El tercer y último elemento es la práctica del discernimiento, crucial por los numerosos riesgos que rodean el seguimiento del Señor (el miedo, los prejuicios, la ideologización, la parálisis o la crítica ignorante) especialmente cuando se trata de orientar nuestra conducta en sociedad.

El papel del discernimiento en esta conversión ecológica es muy importante porque como hemos indicado anteriormente, nuestra praxis tiene que ir acompañada de una evaluación serena aportada por los datos de la ciencia, por el conocimiento de acontecimientos y de sus actores, y por una búsqueda infatigable por descubrir a los más perjudicados y los que más sufren en este contexto. El discernimiento juega un papel crítico para evitar que podamos caer en posiciones voluntaristas o ingenuas, que poco tienen que ver con la libertad comprometida del seguidor de Jesús.

Este artículo es de octubre a diciembre de 2015 número de la revista jesuita Manresa  que se centra en la espiritualidad ignaciana y ecología y cómo éstos se reflejan en Laudato si’, la Encíclica papal sobre la ecología. Pueden tener acceso a la versión llena de este artículo en Ecojesuit. Ecojesuit se da permiso a reportajes de este número de Manresa.

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One Response to Algunos puntos débiles y fuertes de la espiritualidad ignaciana en el camino de la conversión ecológica

  1. Adelson sj en 18 Noviembre 2015 en 2:41 am

    Artigo sobre a espiritualidade inaciana e a questão ecológica. Recomendo!

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Responder a la protección y gestión de los bosques ecuatoriales de África a través de la Red Eclesial de la cuenca del Congo

31 Octubre 2015
De acuerdo con el proyecto del Centro de Evaluación de la Política de REDD +, la deforestación en el pasado en la cuenca del Congo "se debió principalmente a la recolección de leña para cocinar y la agricultura de subsistencia. La agricultura migratoria es generalizada y los resultados en los paisajes de mosaico donde dominan los bosques en diferentes etapas de crecimiento secundario. Sin embargo, esta situación, que se caracteriza por bajas tasas históricas de deforestación, tienen mayor tendencia al cambio debido a las crecientes presiones de una variedad de fuerzas, incluyendo la construcción de carreteras, la agroindustria, la extracción de petróleo y minerales, las exportaciones de madera, y el crecimiento de la población ".

De acuerdo con el proyecto del Centro de Evaluación de la Política de REDD +, la deforestación en el pasado en la cuenca del Congo “se debió principalmente a la recolección de leña para cocinar y la agricultura de subsistencia. La agricultura migratoria es generalizada y los resultados en los paisajes de mosaico donde dominan los bosques en diferentes etapas de crecimiento secundario. Sin embargo, esta situación, que se caracteriza por bajas tasas históricas de deforestación, tienen mayor tendencia al cambio debido a las crecientes presiones de una variedad de fuerzas, incluyendo la construcción de carreteras, la agroindustria, la extracción de petróleo y minerales, las exportaciones de madera, y el crecimiento de la población “.

A la luz de la Encíclica Laudato si’ del Papa Francisco, y reflexionando sobre la contribución de la Iglesia Católica en África, se llevó a cabo un taller de consulta sobre la creación de una red eclesial para la protección de la cuenca del Congo (REBAC) durante el 8 y 9 octubre de 2015, en la sede de la Cáritas Congo en Kinshasa, República Democrática del Congo. La intención de este taller fue la de reflexionar sobre la contribución de la Iglesia Católica en África.

El taller es una iniciativa de iniciativa de la Comisión de Justicia, Paz y Desarrollo, y de Cáritas África, ambas estructuras pertenecientes al Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM), y del Apostolado Social Jesuita en África (JESAM), en colaboración con Cáritas Congo Brazzaville.

Unos 35 delegados asistieron al taller de parte de las Comisiones de Justicia y Paz de Congo – Brazzaville, Camerún y República Democrática del Congo, de las Cáritas nacionales de los mismos tres países, de la Comisión Episcopal sobre Recursos Naturales de la RDC, del Centro de Estudios para la Acción Social y del Instituto Superior Agro-Veterinario, Kimwenza/Kinshasa.

La recomendación de establecer una red eclesial en torno a los bosques de la cuenca del Congo se presentó en marzo de 2015 durante el Congreso de las comisiones de justicia y paz de la SECAM  en Dobra, Windhoek, en Namibia. Una de las tres resoluciones y recomendaciones es la a “creación de la Red Eclesial de la Cuenca del Congo (REBAC) en la gestión sostenible del bosque. Siguiente el ejemplo de la Red Eclesial Pan-Amazónica (REPAM), las comisiones de justicia y paz se han comprometido a crear una Red Eclesial africana, reagrupando, en particular, los países vecinos de la selva ecuatorial, para una gestión transparente y responsable de este legado común que es para toda la humanidad.”

Foto de: redd-pac.org

Foto de: redd-pac.org

Para no perder el impulso de la COP 21 en París, Francia, en diciembre de 2015, el Apostolado Social de la Compañía de Jesús a través de su Red de Centros Sociales Jesuitas en África y el apoyo de sus socios, Entreculturas y Alboan, coincidió con la SECAM en la organización de una reunión regional que se puede mover hacia adelante la recomendación de crear la red eclesial de la cuenca del Congo.

El obispo Donatien Bafuidinsoni, en nombre de la Conferencia Episcopal Nacional del Congo, señaló su rechazo por el hecho de que el debate sobre el cambio climático ha estado, durante mucho tiempo, confiscado a espacios de expertos y con frecuencia ha sido abordado de una manera que puede ser muy científica, pero a veces carente de conciencia y responsabilidad. Recomendó a los participantes desarrollar una visión común y definiciones prácticas para articular acciones futuras con el fin de aumentar el conocimiento y comprensión del cambio climático, que se comprometan a luchar contra éste, proteger la biodiversidad, promover un modelo de desarrollo sostenible y a entrar en diálogo con otras redes internacionales.

El Padre Rigobert Minani, SJ, coordinador del Apostolado Social, explicó el compromiso histórico de la Iglesia en la protección del medio ambiente y por qué el intercambio de experiencias con las iglesias de la cuenca del Amazonas son críticas.

Los participantes coincidieron en el planeta tierra es un gran riesgo si no se hace ahora. Frente a este peligro para el mundo, que hicieron caso al estímulo de Francisco a la sociedad civil a utilizar “legítimos mecanismos de presión, para que cada gobierno cumpla con su propio e indelegable deber de preservar el ambiente y los recursos naturales de su país, sin venderse a intereses espurios locales o internacionales.” (Laudato si’ n.38)

Mediante el establecimiento de la REBAC, los participantes están asumiendo la responsabilidad y el cumplimiento de la función de la Iglesia en la búsqueda de soluciones en África, los participantes se comprometieron a actuar dentro de la Iglesia de una manera concertada y coordinada para proteger el bosque en la cuenca del Congo. También se comprometieron a difundir la encíclica del Papa Francisco Laudato si’ sobre el cuidado de la casa común en nuestras diferentes estructuras de la iglesia (regionales, diocesanas, parroquiales, comunidades de base), en cada uno de nuestros diferentes países; y por último, a trabajar con las comunidades locales, las organizaciones de la sociedad civil, los gobiernos, los parlamentarios, aliados, en apoyo de las acciones para la protección del planeta.

 

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Poner en juego nuestras mentes y nuestros corazones para el río Mekong, una madre amenazada

31 Octubre 2015
Según la Comisión de río Mekong (MRC) para el desarrollo sostenible, el flujo ascendente aporta sólo una pequeña porción del flujo total anual del río Mekong y la mayor parte del volumen de flujo total se entrega en el Mekong de afluentes en la cuenca del Mekong inferior.  Sin embargo, no se debe subestimar la importancia del flujo aguas arriba como derretimiento de nieve de la temporada seca de China contribuye a más del 24% del flujo total.  La temporada de inundaciones en la cuenca del río Mekong dura desde junio a noviembre y cuentas para 80 a 90% del total anual de flujo (MRC 2010) y esta temporada anual de inundaciones es especialmente importante en la cuenca del Mekong inferior donde ha formado el entorno y sus habitantes.  Foto de: mrcmekong.org

Según la Comisión de río Mekong (MRC) para el desarrollo sostenible, el flujo ascendente aporta sólo una pequeña porción del flujo total anual del río Mekong y la mayor parte del volumen de flujo total se entrega en el Mekong de afluentes en la cuenca del Mekong inferior. Sin embargo, no se debe subestimar la importancia del flujo aguas arriba como derretimiento de nieve de la temporada seca de China contribuye a más del 24% del flujo total. La temporada de inundaciones en la cuenca del río Mekong dura desde junio a noviembre y cuentas para 80 a 90% del total anual de flujo (MRC 2010) y esta temporada anual de inundaciones es especialmente importante en la cuenca del Mekong inferior donde ha formado el entorno y sus habitantes. Foto de: mrcmekong.org

Gabriel Lamug-Nañawa, SJ

Camboya es generalmente conocida por las antiguas piedras de sus templos, entre los cuales Angkor Wat Aas es el más famoso y también el más conocido por razón del genocidio perpetrado allí por Khmer Rouge en el período 1975-1979 que costó la vida a casi dos millones de personas. Camboya fue también conocida por las numerosas víctimas que las “minas terrestres” y las “bombas racimos” causaron. Pero, afortunadamente, el número de víctimas después de la guerra ha ido disminuyendo a lo largo de los años: las 1.249 víctimas en el año 1998 descendieron a 186 en 2012.

Un hecho menos conocido es el que atribuye a los camboyanos ser los mayores consumidores de peces de agua dulce en el mundo. La consumición de peces de agua dulce de cada camboyano en el espacio de un año es estimada por diferentes estudios, entre 19 y 71 kg. Pero dejando aparte los datos de la investigación, siempre que se compara la consumición de peces de agua dulce entre las cuencas del Bajo Mekong (LMB), indefectiblemente vienen en cabeza Tailandia, Laos, Camboya y Vietnam.

La razón de este fenómeno está en el Río Mekong. Nacido en el sureste de Tíbet, el Río Mekong fluye durante unos 4.200 kms hasta llegar al Mekong Delta después de bañar China, Myanmar, Tailandia, Laos, Camboya, y finalmente, alcanzar el Mar del Sur de China en Vietnam.

Una característica del Río Mekong es el cambio que sufre durante su ciclo anual. El nivel del agua durante la estación de lluvias puede llegar a una altura de 10 metros sobre el nivel que alcanza en la estación seca. En Camboya, ésta diferencia de caudal causa inundaciones de vastas áreas, fértiles hábitat para los peces y, al mismo tiempo deja sedimentos y elementos nutritivos para el crecimiento del arroz. Estas variaciones de las estaciones es un fenómeno natural que permite al paisaje, y a las personas, renovar el élan vital: sobrevivir y florecer. Y porque el Río Mekong fluye a través de una gran variedad de regiones, la entera cuenca está estrechamente ligada a un ecosistema que los científicos empiezan a comprender ahora.

Este sistema que, arrastrado por el Río Mekong cubre la entera cuenca, produce cada año 3.9 millones de toneladas de peces y otros animales acuáticos (en 2008), haciendo de LMB (Tailandia, Laos, Camboya, Vietnam) el mayor caladero del mundo. Millones de personas dispersas por la región se benefician de esta inaudita abundancia. De hecho, el 80% de la proteína animal que consumen los habitantes de la región, proviene de los caladeros de aguas dulces. Por eso, tanto en Tailandia como en Laos, el Río Mekong es conocido como Mae Nam Khong, que literalmente significa “dones del agua madre.” En realidad, el Río Mekong ha sido conocido por generaciones como “la madre que saca regalos del agua.”

Hay, sin embargo diferentes factores que actualmente amenazan la productividad del Río y la vida de los 60 millones de personas que dependen de los caladeros para obtener los alimentos necesarios para sus vidas. Los mayores peligros vienen de la comercialización de la arena y de los recursos pesqueros, los cambios que sufren los hábitats de los peces, la deforestación de bosques acuáticos, la corrupción que proviene de residuos agrícolas y los efectos de cambios climáticos. Pero la amenaza más poderosa, que causa efectos inmediatos y de largo alcance, es la construcción de embalses en la corriente del Río Mekong y de su mayores afluentes. En particular, la construcción de un embalse en la corriente principal del Río Mekong, en el sur de Laos, (a menos de dos kms al norte del límite con Camboya), es un constante y actual elemento de preocupación para los camboyanos.

El trabajo de nuestros equipos formados por Jesuitas y colaboradores en Camboya -nativos y extranjeros, hombres y mujeres, con referencia religiosa o sin ella- tiene una larga historia. Comenzando en los campamentos de refugiados en los límites con Tailandia a comienzos de los años 1990 y hasta el momento presente, nuestro trabajo incluye una campaña para acabar con las minas terrestres y las bombas en racimos, presentar propuestas de paz y colaboración, ayudar a las comunidades católicas, ocuparnos de la educación, salud y programas de desarrollo rural, y formular programas para los pobres, con preferencia por los discapacitados. También hemos comenzado a preocuparnos por los problemas ambientales en Camboya, reconociendo que cuando no mantenemos relaciones correctas con Dios y con los que nos rodean, -(seres humanos o inhumanos)- los pobres son los primeros y los más seriamente afectados por esa situación. Los problemas relacionados con el Río Mekong suponen un gran desafío para nosotros porque “muchas comunidades pobres han sido desplazadas, y los pueblos indígenas han sido los más afectados”. (Congregación General 35, decreto 3). De este modo hemos comenzado a estudiar los problemas que presenta el Río Mekong, a diseminar información apropiada por las aldeas, y ayudar a las comunidades locales en sus esfuerzos para conservar el ancho ecosistema del río.

Uno de nuestros primeros esfuerzos ha sido construir un espacio dedicado a la arboricultura para plantar y cultivar árboles nativos de Camboya. Al cuidado de personas con discapacidades, cuando llega la estación de las lluvias nos unimos con la iglesia, las escuelas, y las comunidades de los bosques para plantar árboles. El cuidado que les prodigan durante el año, especialmente durante la estación seca cuando acaban de ser plantados, es esencial para su sobrevivencia. Ahora disponemos de una especie de árboles de la floresta para plantarlos alrededor del Lago Tonle Sap que ayudarán a mantener el eco sistema de las orillas, y crear un ambiente donde sea más fácil para los peces la sobrevivencia. Con la continua colaboración de oficiales gubernamentales, monjes budistas, comunidades indígenas y personas discapacitadas, estamos aprendiendo que plantar árboles es plantar el delicado árbol de la paz entre la gente de Camboya.

También acompañamos y ayudamos a las comunidades locales en sus actividades de fe cuando buscan ayuda y justicia. Por ejemplo en Camboya oriental donde se encuentra una presa en la confluencia de dos de los más caudalosos afluentes en LMB, los ríos Sesan y Srepok; los habitantes organizaron una ceremonia en honor de Neak Ta Krohom Ko (“espíritus de cuello rojo”). Junto con sus ofertas de incienso, una taza de arroz y una cabeza de puerco, traen sus preocupaciones acerca del río que, se cree, está bajo la protección de Neak Ta Krohom Ko. Durante la ceremonia, una mujer de edad media, vestida de rojo, cree que ha caído en trance y ha permitido que el espíritu se apodere de ella, y hable a la gente que la rodea. A través de ella, los aldeanos recitan en voz alta sus oraciones pidiendo por la buena salud del río y por la gente que habita en su vecindad. Sienten que el Gobierno y los ricos los están acorralando y destruyendo la tierra que ha sido suya por generaciones. Persuadidos de que no hay otro modo de solucionarlo, se han vuelto al único que no los ha abandonado y que, a lo largo del tiempo ha mantenido la exuberancia del río.

Otra cosa que los aldeanos están haciendo para proteger sus bosques, es una “triple ordenación.” Comenzando por el norte de Tailandia y extendiéndose a otros países budistas en nuestra región, en la “ordenación,” los árboles se revisten con materia del color tradicional (azafrán) para indicar su sacralidad y el valor de la comunidad que cuida de ellos. Esto los defienden de los leñadores y negociantes de maderas; y al mismo tiempo proclama a los constructores de presas que las comunidades se preocupan de los árboles y los cuidan con cariño. Nosotros hemos participado en tres “ordenaciones”  con los aldeanos del río Sesan, y pensamos colaborar con otras pagodas para extender las ordenaciones de árboles.

Finalmente, nos estamos dando cuenta que hay una falta de información creíble basada en datos científicos, acerca de los problemas ambientales en Camboya. Aunque el Río Mekong sea un recurso extraordinario que afecta la vida de millones de personas en los cuatro países de LMB, existe sólo un limitado número de estudios acerca de los aspectos tan importantes como los ciclos de vida de los peces, las épocas de migración, los efectos de las principales corrientes y de los afluentes, las presas etc. Nos estamos orientando hacia la investigación del Río Mekong con la intención de llenar el vacío de conocimientos que ayudaría a los pobres si les hiciéramos asequibles la información que les falta, y también a los inversores que podrían hacer decisiones basadas en mejor información. Como la C.G. 35 dice, “Esta Congregación urge a todos los jesuitas y a los que comparten con ellos la misma misión -en particular las universidades y centros de investigación- a que promuevan estudios y experimentos que se centren en buscar las causas de la pobreza y en el modo de mejorar el ambiente” (CG 35, decreto 3).

Nuestras actividades acaban de nacer, pero nosotros crecemos continuamente en experiencia y amor. Hay aquí varias instituciones empeñadas en un denodado trabajo dirigido a la gente, tales como Ríos Internacionales, 3S Red Protectora de Ríos y el Foro en Camboya (Institución no-gobernativa), de las cuales estamos aprendiendo. Pero necesitamos más jesuitas y un número mayor de amigos de la región que quieran incorporarse al esfuerzo común y que “después de superar las dudas y la indiferencia, decidan aceptar la responsabilidad de nuestra común casa, la tierra.” (CG 35, decreto 3) En nuestro caso, esto también significa poner en juego nuestras mentes y nuestros corazones para solucionar las preocupaciones ambientales que acosan a los individuos. Especialmente a los millones de personas que llaman “madre” al Mekong.

Este artículo es parte del 2015 Anuario de la Compañía de Jesús centrada en la ecología, publicado por la Curia Generalicia de la Compañía de Jesús en septiembre de 2014. Ecojesuit recibió permiso para reportajes de esta publicación.

Una lectura, Ecojesuit anteriormente publicó un artículo sobre la gestión de la baja del Mekong en 2011 Mayo.

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Edujesuit: Comunicando y colaborando con el derecho a una educación de calidad

15 Octubre 2015

2015_10_15_Editorial_Photo1Paula Sendín

El derecho al acceso a una educación de calidad de aprendizaje de por vida para todas las personas, sin distinción, es el reto asumido por la Red Global Ignaciana de Incidencia Pública (GIAN, por sus siglas en inglés)-Educación, una red por el derecho a una educación de calidad, conformada por un grupo de organizaciones jesuitas que han unido esfuerzos y recursos para responder a este reto.

Comprender la importancia primordial de la comunicación para la promoción de sociedades del conocimiento integradoras, GIAN-Educación desarrolló Edujesuit, una herramienta de comunicación y participación del derecho a una educación de calidad. Se trata de un espacio de trabajo donde los jesuitas y colaboradores que participan en la defensa y promoción del derecho a la educación pueden compartir sus experiencias y trabajar juntos.

Edujesuit quiere contribuir en el logro de la universalización de este derecho y para fomentar acciones de sensibilización, promoción, relaciones y diálogos con los responsables de la toma de decisiones en el campo de la educación, especialmente en relación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (ODS), que ahora son más conocidos como los Objetivos Mundiales.

Este evento global fue precedido por el Foro Mundial sobre la Educación 2015 en Incheon, República de Corea, en mayo de 2015 y para el que Edujesuit publicó un artículo de Lucía Rodríguez Donate (Coordinador del Programa de Defensa de la Fe y Alegría Federación Internacional y GIAN-Educación), Silvio Gutiérrez (Fe y Alegría director Nicaragua), y Pedro Walpole (miembro de la GIAN-Ecología). Escribieron acerca de la importancia que se da a “la educación como derecho humano y como bien público y como su ejercicio posibilita el ejercicio del resto de derechos y obligaciones. La educación es la piedra angular del desarrollo sostenible.

La meta Global 4, en particular, tiene la intención de “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje a lo largo de la vida para todos” y es uno de los 17 ODS adoptadas por más de 150 líderes mundiales el mes pasado durante la Cumbre de Desarrollo Sostenible de la ONU en Nueva York, EE.UU.

La agenda de desarrollo post-2015, Transformando nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, implica permitir a las personas que sean “agentes dignos de su propio destino,” ya que esto les permitirá salir de la pobreza extrema, según el Papa Francisco. En su discurso ante la Asamblea General de la ONU el pasado 25 de septiembre 2015, destacó el papel fundamental de una educación integral que emana de la familia a la comunidad y que una “(e)ducación, así concebida, es la base para la realización de la Agenda 2030 y para recuperar el ambiente.”

Edujesuit da prioridad al aspecto cualitativo de la participación, el cambio y el desarrollo de liderazgo de las mujeres. En su reflexión que toma la perspectiva de la Compañía de Jesús, Edujesuit sostiene que “el mejor punto de partida para el desarrollo humano, la dignidad personal y la participación política y económica en los países más pobres es la educación de alta calidad para toda la población.”

Edujesuit ayuda a asegurar la visibilidad de las acciones llevadas a cabo por las organizaciones jesuitas y colaboradores en proyectos de educación, y que reúne a los jesuitas y colaboradores de todo el mundo para exigir el derecho a la educación para todos “en una relación justa,” como subrayó el papa Francisco.

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One Response to Edujesuit: Comunicando y colaborando con el derecho a una educación de calidad

  1. Alfonso Ruiz Marrodan sj en 26 Octubre 2015 en 6:06 pm

    Las grandes proclamas, las reuniones internacionales con los grandes organismos, o a nivel de la Compañía, son sin duda muy interesantes y dan trabajo a las compañías aéreas… pero a nivel concreto y más precisamente en África, qué estamos haciendo para poder dar una formación – educación de calidad a los más pobres?
    Necesitamos ideas y realizaciones precisas. Conocéis algunas?
    Un saludo desde Yaundé (Camerún)
    Alfonso Ruiz

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Laudato si’ y la ecología integral: No tener miedo

15 Octubre 2015
El valor web y las fronteras planetarias. Foto de: International Civil Society Centre

El valor web y las fronteras planetarias. Foto de: International Civil Society Centre

Pedro Walpole

“No tener miedo,” podrían haber sido las palabras introductorias del papa Francisco en su encíclica, ya que él nos pide que profundicemos, y no tengamos miedo de profundizar en nuestra vida diaria: “La paz interior de las personas tiene mucho que ver con el cuidado de la ecología y con el bien común, porque, auténticamente vivida, se refleja en un estilo de vida equilibrado unido a una capacidad de admiración que lleva a la profundidad de la vida” (n.225).

Al leer esta encíclica, crecemos espiritualmente en tanto que expresamos nuestra preocupación, actuamos con justicia ambiental y buscamos la reconciliación con el dolor de la tierra. Este es un documento vivo que encuentra su seña en el mundo de las decisiones políticas y de mercado a través de la necesidad de incrementar la solidaridad de abajo hacia arriba y el uso responsable de los recursos. Reflexiono sobre la encíclica, por tanto, desde el punto de vista de estos cinco temas clave: no tener miedo, profundizar, perseverar, el dolor de la tierra, y encontrar la marca.

De estos cinco puntos, los tres primeros son acerca de la conversión personal, y las dos últimas se centran en las injusticias, el consumo excesivo y la pérdida de la equidad en la sociedad actual. El dolor de la tierra se compone tanto del sufrimiento humano y la degradación del medio ambiente – son uno y el mismo llamado a la justicia. Y el objetivo de la encíclica es el poder de los mercados globales sobre el uso y distribución de los recursos naturales, que en muchos casos no tiene en cuenta igualmente las necesidades locales y la sostenibilidad global.

Escribo desde la perspectiva de Asia Pacífico, una parte del mundo donde hay economías de consumo en expansión, un crecimiento, inseguro, de clase media, un número creciente de pobres y altos niveles de explotación y riesgos ambientales. Estos riesgos pueden variar en relación a otras regiones, pero son específicos y reales. Las respuestas a las preocupaciones ambientales son mixtos debido a consideraciones políticas, incertidumbres financieras, el deseo por el crecimiento económico, la creencia en el desarrollo tecnológico y una intervención estratégica confusa. La región quiere triunfar en el mundo y Asia-Pacífico tampoco está exenta de algunas de las personas más ricas del mundo.

Mientras tanto, hay un sentido limitado de la cohesión social y el compromiso personal con la rendición de cuentas. Hay marginación, no sólo de los pobres en general, sino del mundo rural pobre y de las comunidades indígenas en particular. La producción de comida más globalizada, corporativa, se traduce en una pérdida de la seguridad alimentaria local y calidad de los alimentos, mientras que los residuos co-existen con el hambre. El agua es ahora una mercancía, y en muchos lugares no es un derecho. La biodiversidad y los ecosistemas se encuentran seriamente amenazados.

Ninguno de los flujos económicos o de los ecosistemas del mundo llegará a ser más sostenible e integrador, salvo que, uno a uno, cambiamos por la búsqueda de un estilo de vida más simple y que trascienda nuestras necesidades y las imágenes de éxito a través de una espiritualidad de la presencia y de la reconciliación. Tenemos que escuchar el llamado de nuevo y responder con la reflexión y la perseverancia, en solidaridad con los demás. Necesitamos, en este proceso, una actitud y espíritu que comparten en el gozo, la fragilidad y la paz de la vida; pero también necesitamos una comprensión de la ciencia, la ética y la gobernabilidad.

Tenemos el desafío de entender los mundos financiero y técnico, si la dimensión espiritual es conectar con ellos y ser una fuente de la reconciliación y la regeneración. El papa Francisco reconoce la necesidad del campo de la ciencia de “sumar todo lo que ha generado el conocimiento en las demás áreas del saber, incluyendo la filosofía y la ética social. Pero este es un hábito difícil de desarrollar hoy” (n.110).

Tenemos el desafío de manera similar a entender la ciencia y las complejidades del mundo físico. Tenemos que adquirir este hábito cuando vengamos de una perspectiva espiritual, con el fin de reflexionar partiendo del conocimiento generado por los demás y entender su papel integral en el desarrollo humano y la curación de la Tierra. Tenemos que llegar a un acuerdo con el lenguaje científico y asumir los frutos de la investigación científica, “dejarnos interpelar por ella en profundidad y dar una base concreta al itinerario ético y espiritual como se indica a continuación” (n.15). Las soluciones a la crisis del medio ambiente no son simplemente técnicas, pero desafían la humanidad en el nivel más profundo de ser responsable de la vida.

Los niveles de la explotación del medio ambiente y el riesgo se pueden expresar a través de los nueve límites planetarios, originalmente definidos en 2009 por un grupo de 28 científicos con el objetivo de “estimar un espacio operativo seguro para la humanidad en relación con el funcionamiento del Sistema de la Tierra” que se publica en Ecología y Sociedad (2009), Ciencia (enero de 2015), y en el Centro de Resiliencia de Estocolmo (enero de 2015). Estos límites planetarios están profundamente interconectados y su medición e impacto son inseparablemente tanto bioquímicos y sociales.

Podríamos preguntar, ¿qué tienen estos límites planetarios que ver con la espiritualidad? Estos límites son tan parte integral de nosotros y de la forma de vida de mis vecinos que la reflexión espiritual me lleva a la profunda preocupación en cuanto a lo que puedo hacer, y cómo evitar culpabilidad opresiva y la acción sin fondo. Me encuentro con estos límites cada día, pero no necesariamente de manera directa. Puede que no sean objeto de mi trabajo la preocupación de mi vida en el hogar o las necesidades que presento a Dios, sino que son intrínsecos a la mayor parte de lo que toco, como y compro. Estoy muy conectado con la integridad del mundo que estoy diariamente empujando y tirando de estos límites planetarios. Puedo pensar en una burbuja, pero no vivir realmente en una burbuja, sino en la atmósfera del planeta.

La espiritualidad nos permite abrazar el sufrimiento con ensayos personales o familiares y cuando pasamos tiempo con los pobres. Conociendo a los pobres como amigos y no sólo como los necesitados nos da una experiencia muy diferente de la vida. Participar de la vida de manera marginal no es tan difícil cuando tenemos este tipo de amigos que nos ayudan a entender lo que es. Las experiencias y necesidades de vida de las personas pobres se ven reflejados en la enseñanza del papa Francisco. Eleva estas preocupaciones para que sean escuchadas a nivel mundial, al tiempo que son comprendidas a nivel local. En el silencio del corazón de este hombre, que acompaña a los que sufren.

No tener miedo

¿Por qué no tener miedo? Todo un complejo de problemas ecológicos y sociales vinculados está empeorando; nuestros políticos están haciendo lo menos posible; y el consumismo crece día a día a medida que nos urbanizamos. ¿Qué diferencia hace una sola voz en un mundo de negación? Tenemos que empezar por la gratitud y la alabanza a Dios, no por enfocar los temas. “El mundo es algo más que un problema a resolver, es un misterio gozoso que contemplamos con jubilosa alabanza” (n.12). A continuación, los temas se convierten en preocupaciones que se internalizan y actúan sobre ellas.

El papa Francisco habla de la contaminación, el agua, la energía, la biodiversidad y el clima en términos del bien común. Su espiritualidad y la solidaridad están capacitando, y comparte que “los hombres y las mujeres son todavía capaces de intervenir positivamente. Como ha sido creado para amar, en medio de sus límites brotan inevitablemente gestos de generosidad, solidaridad y cuidado” (n.58). El bien común está vivo pero necesita vitalidad – nuestra vitalidad.

Hay una profundidad del amor y de la vida aquí para todo el mundo, y los que tienen fe humildemente siente que este es un llamado de Dios: somos atraídos a hacer la obra de Dios en el mundo. Somos transformados en el proceso y experimentamos una mayor esperanza y un poco más de la integridad. Al mirar a las “raíces éticas y espirituales” de la crisis ecológica, nos encontramos con la liberación del miedo (n.9). Y cuando superemos la indiferencia y el miedo, se nos presenta una nueva misión; gratitud y alabanza resuenan de nuevo a medida que tratamos de servir.

Profundizar

Una vez nos encontramos con gratitud, lentamente nos mueve a la solidaridad y sentimos la capacitación crecer en nuestros corazones. Las actitudes cambian por deseo mucho más fácilmente que fuera de un imperativo moral. En última instancia, el amor profundo a la vida está abierto a una fe profunda en la fuente de la vida. Sobre la conversión ecológica, el Papa escribe: “Porque no será posible comprometerse en cosas grandes sólo con doctrinas sin una mística que nos anime, sin «unos móviles interiores que impulsan, motivan, alientan y dan sentido a la acción personal y comunitaria »” (n.216).

Otra forma en la que tenemos que profundar es mirar hacia el futuro mediante la transformación de la educación para todos. En palabras de la encíclica: “si se quiere conseguir cambios profundos, hay que tener presente que los paradigmas de pensamiento realmente influyen en los comportamientos. La educación será ineficaz y sus esfuerzos serán estériles si no procura también difundir un nuevo paradigma acerca del ser humano, la vida, la sociedad y la relación con la naturaleza” (n.215).

Profundizar más es también conseguir ampliar, conectando a más gente. Los jóvenes, en particular, quieren tener diferentes experiencias, conocer gente diferente, conocer el mundo como lo que es. ¿Cómo puede el joven que buscan fuentes de inspiración encontrar apoyo suficiente para actuar con un sentido del espíritu humano? ¿Cuáles son las estructuras sociales fuera de la escuela en la que dichos valores y aspiraciones pueden formar un entorno de trabajo para ellos más allá de los programas de fin de semana de reflexión y de la exposición a corto plazo?

Perseverar

El miedo y la sensación de fracaso destruyen tantas buenas intenciones cuando carecen de un compromiso inicial, mientras que los hábitos de estilo de vida roban la vida y la existencia de quienes son confiados e irreflexivos. Es difícil perseverar cuando no vemos ningún cambio concreto como resultado de nuestros esfuerzos y cuando las contribuciones de muchos son fácilmente destruidas, pero el compromiso espiritual y la solidaridad nos permiten ir más allá de lo que creíamos posible. Laudato si’ comparte esperanza y el profundo e integrador significado de nuestro modo de vida, que nos pueden llevar a el punto de la liberación y la transformación.

Las comunidades de práctica son lugares donde podemos vivir, con actividades simples, una relación con la creación y que nos da a todos la vida. La Iniciativa Satoyama, con sede en Japón, es compatible con las formas tradicionales de base local y en el que las comunidades gestionan y conviven con una forma de medio ambiente y no destruida por la actividad humana. Un creciente interés en un sentido más amplio del buen vivir  está surgiendo en diferentes formas a nivel mundial. Buen vivir se basa en las ideas clásicas sobre una buena calidad de vida, pero con un enfoque específico en el bienestar dentro de la comunidad.

Incluso los períodos cortos de reflexión y conversación en la comunidad pueden ayudar a constituir la forma en que utilizamos la mayor parte de nuestro tiempo y para ser parte de “una mirada distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad que conformen una resistencia ante el avance del paradigma tecnocrático” (n.111).

Aquellos de nosotros que vivimos una vida privilegiada, segura en todas nuestras necesidades básicas y podemos tener un poco más, debemos vivir con moderación y con generosidad hacia los demás. La generosidad más importante es la generosidad con el tiempo, la que nos permite experimentar lo que es vivir en los márgenes, dejando de lado nuestras propias obsesiones y contemplar la vida con los demás, servir y luchar por su beneficio. Este compromiso nos fortalece para el objetivo a largo plazo de “cambio profundo.”

El dolor de la tierra

Las historias de hombres y mujeres que trabajan en la tierra y que sólo han conocido una comunidad nos dicen cómo las cosas han cambiado. Si usted pertenece a una comunidad tradicional, tiene un patrón de comunicación diaria, conoces la tierra, el cambio de todos los céspedes, cada embarazo, nacimiento, matrimonio y muerte en relación con todas las personas de esa comunidad. Cada persona, joven o anciano, se dedica a las actividades comunes diarias y un conjunto común de las relaciones sociales. Hay mucho que aprender de esta experiencia de la vida en la comprensión de la integridad de nuestra acción en el mundo.

La experiencia personal es muy diferente para aquellos que vivimos y trabajamos en las ciudades modernas. Todos los días vemos imágenes y escuchamos los informes sobre desastres, guerras y pérdidas humanas terribles, contiendas económicas y política. Los medios de comunicación nos informan sobre la vida más allá de nuestra propia comunidad, pero también nos quitan poder, porque sabemos que los problemas son demasiado grandes para cualquiera de nosotros, demasiado complejos y, a menudo muy lejos para afrontar. Podemos compartir la experiencia de estos problemas, incluso si es sólo a través del tráfico y la contaminación, pero el efecto de esto es a menudo centrarse en nuestra propia necesidad de seguridad, nuestra necesidad de seguir avanzando –lo que sea que eso signifique.

¿Podría alguna vez tomar un día libre de mi ajetreo y seguir mi misma basura al final de su viaje, a qué lugares me guiará? ¿Qué aprenderíamos mi familia, mi comunidad y yo? Puede ser difícil de averiguar adónde van nuestras aguas residuales, pero ¿sabemos de dónde proviene nuestra agua, en primer lugar, dónde cae la lluvia en realidad? ¿Y qué pasa con los menos afortunados? La peregrinación a encontrar esas cosas es una experiencia interior, conocer a gente en el camino y ver sus vidas, hacernos preguntas y reflexionar profundamente. Pero, ¿nos ayuda a cambiar nuestras acciones?

¿Cómo podemos saber la complejidad de esta situación de una manera que nos haga actuar? ¿Cómo podemos lograr la justicia medioambiental y “escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres” (n.49)? No va a ser fácil pasar del “dolor de la tierra” a una nueva experiencia del “amor de los márgenes.”

Encontrar la marca

Nuestro marco actual de las negociaciones globales no permite el cambio de mentalidad que se necesita para hacer frente a las preocupaciones locales inmediatas de muchas comunidades. La profundidad de realización, el sentido de la conexión, y la esperanza que necesita ser compartida por los cambios en los sistemas económicos y políticos globales son insuficientes, precisamente porque esos cambios todavía no se han sucedido. Hay una fragmentación del pensamiento y de la toma de decisiones, y las realidades científicas, económicas y sociales no coinciden. Las estructuras políticas no están diseñadas para la intervención, ya sea a nivel local, como hacer frente a los efectos particulares de un desastre ambiental, o en el plano mundial, la aplicación de un impuesto sobre el carbono eficaz. Hay una llamada de un cambio fundamental.

Mientras Laudato si’ expone la demanda dentro de la Iglesia institucional para una ecología integral, la profundidad espiritual y un compromiso renovado en la fe y la solidaridad, que también participa diálogos y procesos de cambio global.

La encíclica imparte una energía para el cambio, para que las personas se reúnan en las calles y proclamen su solidaridad con la humanidad y el planeta necesitado. Da a la sociedad civil cierta influencia respecto a las elecciones nacionales que tendrán lugar en muchos países durante en 2016. El documento no va a alterar los resultados de las reuniones o elecciones, pero la participación del Papa se presta mejor al enfoque y la profundidad.

El mensaje es atractivo en un contexto secular, porque hay muy poco liderazgo en el mundo que comanda la esperanza. Francisco es la definición de una actitud y una cultura preparada para “hacer frente a esta crisis” (n.53). Agua, los diamantes de sangre, la energía, los refugiados – todos estos temas están conectados en este periodo de crisis profunda que requiere “decisiones valientes” (n.59) frente a las “criterios obsoletos que siguen rigiendo al mundo” (n.189).

Y porque Laudato si’ es inspirador y genera un impulso interior, mueve todas las generaciones a actuar, y los apoya no de forma piadosa pero de una manera apostólica. ¡Ahora tenemos un sentido de la espiritualidad y la solidaridad que es capaz de inspirarnos a nada menos que la conversión del mundo!

La versión completa de este artículo aparece en el último número de The Way, una publicación de los jesuitas en Gran Bretaña.

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2 Responses to Laudato si’ y la ecología integral: No tener miedo

  1. aurelio en 31 Octubre 2015 en 4:28 am

    “Mirar cómo Dios habita en las criaturas: en los elementos dando ser, en las plantas vegentando, en los animales sensando, en los hombres dando entender, y en mí dándome ser, animando, sensando, y haciéndome entender…” (San Iganacio de Loyola). Construir una espiritualidad dinámico de la creación. El amor de la Santa Trinidad, el amor solidario universal es la fuerza motriz más formidable, fundamenta y poderosa de todo nuestro universo. “La creación es del orden del amor. El amor de Dios es el móvil fundamental de todo los creado… Hasta la vida efímera del ser más insignificante es objeto de su amor y, en esos pocos segundos de existencia, él lo rodea con su cariño…” ( Papa Francisco, Laudato, Sí, no. 77) Nuestro universo se liberará de nuestra depredación por una Revolución del Espíritu… Porque sin el misterio de la Luz, nuestras existencias se vuelven laberínticas…Pidámosle sus dones: Sabiduría… Entendimiento… Ciencia… Consejo… Fortaleza… Piedad… y amor de Dios… gracias, Aurelio…

  2. aurelio en 31 Octubre 2015 en 4:11 am

    “Mirar cómo Dios habita en las criaturas: en los elementos dando ser, en las plantas vegetando, en los animales sensando, en los hombres dando entender,y en mi dándome ser, animando, sensando y haciéndome entender…” (San Ignacio de Loyola) Espiritualidad laical: profunda, seria, solidaria, respetuosa e incluyente, sensiente… revolucionaria porque toma muy en serio la condición humana como punto de partida… Hemos perdido nuestro horizontes de ser. del: ¿QUÉ, DÓNDE, DEL POR QUÉ, DEL PARA QUÉ, DEL CÓMO… Andamos como partículas errantes tiradas en el infinito universo: sin norte ni sur ni este ni oeste ni principio ni fin… HOJAS MARCHITAS TIRADAS A LO LARGO DE LOS INMENSO CAMINOS… ¿De dónde venimos, quiénes somos, hacia dónde vamos…? Mientras no: aceptemos, asumamos, integremos y nos superemos a nosotros mismos.. Seguiremos depredando a nuestra Pacha Mama, Madre Naturaleza… Porque nadie da lo que no tiene… ¿Qué esperamos de unos seres: esquizofrénicos, bipolares, pigmeos derrotistas. neuróticos, sicóticos, oligofrénicos…, que compensamos nuestros vacíos profundos hiriendo a nuestra Propia Madre, vendiendo a nuestra Hermana LA TIERRA… Tres pasos terribles dice Ignacio. Codicia de riquezas… Tener… Vano honor del mundo… Poder… Y, crecida Soberbia, orgullo… Pidamos al Espíritu Santo, Señor y Dador de Nueva Vida sus dones: Sabiduría… Entendimiento… Ciencia, Consejo… Fortaleza… Piedad y Amor de Dios… Porque DIOS ES AMOR, LA SANTA TRINIDAD. Sin el misterio de su Luz, nuestra vida se vuelven laberínticas y depredadoras… G. Aurelio…

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Comunidades de fe de todo el mundo responden a los Objetivos Mundiales

15 Octubre 2015

2015_10_15_N&E_Photo1Paula Sendín entrevista a Patxi Álvarez de los Mozos, SJ

La Compañía de Jesús, a través del Secretariado para la Justicia Social y la Ecología (SJES), se unió a dos reuniones globales el pasado mes de septiembre, en donde se exploraron vías por las que comunidades de fe e instituciones religiosas puedan responder a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), más conocidos ahora como Objetivos Mundiales.

Patxi Álvarez de los Mozos, SJ, director de SJES, participó en la conferencia en Bristol sobre la fe y los ODS  donde líderes de fe de todo el mundo y oficiales de Naciones Unidas se reunieron en Bristol, Reino Unido, del 7 al 10 de septiembre, para examinar el apoyo a los nuevos objetivos. Los Compromisos de Bristol emergieron de este encuentro y se reflejaron en la publicación titulada Fe en el Futuro que engloba una gama de medidas prácticas de 24 grupos religiosos y comunidades de fe, incluida la Compañía de Jesús, los cuales esbozaron sus planes y compromisos de fe durante diez años.

El encuentro de Bristol fue organizado por la Alianza de Religiones y Conservación, una organización secular que ayuda a las principales organizaciones de fe a desarrollar programas medioambientales basados en las propias enseñanzas, credos y prácticas, en asociación con el Programa de Desarrollo de la ONU.

Patxi también se unió a unos 80 representantes de organizaciones basadas en la fe para explorar maneras de acabar con la pobreza extrema y promover los ODS en un evento organizado por el Consejo Mundial de Iglesias  el 24 de septiembre de 2015 en la capilla del Centro Ecuménico de Naciones Unidas en Nueva York, EE.UU. En esta reunión, el Marco de Acción Basado en la Fe para Poner Fin a la Pobreza Extrema se puso en marcha en una declaración conjunta para llamar a la acción, titulada Poner Fin a la Pobreza Extrema: Un Imperativo Moral y Espiritual, dada a conocer en abril de 2015 y firmado por 39 líderes de las principales religiones del mundo y las organizaciones globales de fe.

En una breve entrevista con Paula Sendín de Ecojesuit, Patxi comparte sus pensamientos sobre la acción mundial basada en la fe que está recibiendo apoyo y el sincero deseo de avanzar en las metas mundiales a través de programas ambientales y el imperativo moral y espiritual para poner fin a la pobreza extrema.

¿Cuál era el objetivo de estas reuniones?

El objetivo fundamental consistía en compartir cómo instituciones procedentes de diversas religiones están contribuyendo a los actuales Objetivos del Desarrollo Sostenible. Nos hemos reunido grupos musulmanes, bahai’, sikh, hindúes, shintoistas, judíos y cristianos de diversas denominaciones que representamos a 24 tradiciones de fe de todo el mundo, la mayoría trabajando en temas medioambientales. El encuentro de Nueva York estaba organizado por el PNUD y el Consejo Mundial de Iglesias y estaba más centrado en el objetivo de erradicar la pobreza y avanzar en los ODS.

Con la agenda de desarrollo post-2015 adoptada por la ONU y líderes mundiales, ¿cuál es opinión sobre los ODS? ¿Qué limitaciones encuentra?

Los recién aprobados ODS son más concretos, están basados en la experiencia que se ha ganado estos últimos 15 años con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que ayudan a la comunidad Internacional a responder mejor con sus esfuerzos a las preocupaciones más importantes. Tienen la ventaja de que ahora son los propios países los que tienen que desarrollar sus planes nacionales para responder a los ODS.

Destacaría dos limitaciones. Primero, son muchos, 17 objetivos y 169 metas. El elevado número de metas puede dar lugar a una gran dispersión y pérdida de focalización. Segundo, la financiación es un elemento clave, principalmente la que procede de la solidaridad internacional. Los países que afrontan los mayores retos son también los más pobres. Precisan de esa financiación. La reciente Cumbre de financiación del desarrollo de Addis Abeba del pasado mes de julio ha presentado unos magros resultados, de los que no puede esperarse una gran ayuda para los países más pobres.

¿Por qué el PNUD se interesa por las religiones en el debate de los ODS?

Durante mucho tiempo, en el ámbito de la sociedad civil internacional las religiones se han considerado un serio obstáculo para el progreso social y la emancipación de las personas. Eran parte del problema. Sin embargo, hoy en Naciones Unidas crece la conciencia de que las instituciones religiosas están trabajando desde hace décadas en las áreas clave del desarrollo, contribuyendo precisamente a aquellas áreas de desarrollo identificadas como clave por el sistema de Naciones Unidas. De tal manera que son un actor esencial. Son parte de la solución.

UNICEF indicaba que el 50% de las escuelas en el mundo son gestionadas por comunidades religiosas. Algo semejante sucede en el campo de la salud, el cuidado infantil, el desarrollo comunitario, etc. Y mientras hay objetivos están planteados como grandes cuestiones técnicas, al mismo tiempo existe un número cada vez mayor de personas en Naciones Unidas que se dan cuenta de que se necesita además incorporar valores, compromiso personal y organización comunitaria, algo que aportan las religiones.

Incluso en el Banco Mundial han caído en la cuenta de que es necesario impulsar los movimientos sociales, apoyándolos y dinamizándolos. Confían en la capacidad de incidencia de la gente y especialmente en la capacidad de advocacy de los movimientos religiosos. Un mejor engranaje entre mercados, sociedad civil y estado contribuye al desarrollo. En esa sociedad civil las instituciones religiosas juegan un papel muy relevante.

¿Qué contribución pueden hacer las religiones en el marco de los ODS?

Aportan valores, perseverancia, compromisos largos, organización social. Dinamizan la generosidad de muchas personas. Acercan el rostro de los pobres, porque trabajan junto a ellos. Además, las religiones favorecen determinados estilos de vida. Muchos de ellos están orientados hacia lo que podríamos llamar la “austeridad compartida,” modos de vida más sencillos, menos consumistas, activos en el compartir los bienes de la tierra para que alcancen para todos. Estilos de vida como estos son clave en la actualidad. Sus motivaciones son fundamentalmente espirituales y no únicamente morales o cognitivas.

De tal manera que los ODS tal vez sean nuevos para la sociedad civil internacional. Pero no lo son para las instituciones religiosas. Llevan trabajando en estas áreas muchos años y lo seguirán haciendo aunque no se lo pidan.

¿Qué rol puede jugar la Iglesia Católica?

La Iglesia Católica juega ya un papel muy importante. Su trabajo en el campo social y ecológico es muy amplio, tanto a través de parroquias, como Cáritas, obras sociales de congregaciones religiosas y grandes ONGs internacionales. La actividad de los últimos Papas, y muy especialmente del Papa Francisco, nos muestra que su liderazgo moral puede hacer mucho para movilizar a la comunidad internacional hacia estos campos clave para la promoción hoy de la dignidad humana.

La Iglesia Católica también puede jugar un papel importante estableciendo colaboraciones con otros credos religiosos en estos campos de reducción de la pobreza, disminución de la desigualdad y defensa del medioambiente. Creo que en todas estas áreas la Iglesia Católica ya está realizando grandes aportaciones.

¿Qué dificultades pueden tener las Iglesias para contribuir a estos retos?

Estos retos requieren grandes espacios de colaboración. Las Iglesias pueden tener a veces recelos a ser cooptados por los estados o por otras grandes organizaciones. Estos recelos no siempre están exentos de razones. Pero sin amplias colaboraciones no será posible abordar los retos del desarrollo.

A veces a las Iglesias les cuesta aceptar que su actividad sea auditada y evaluada. Pero no se trata de hacer el bien, sino también de ser capaz de lograr un impacto real en la vida de las personas. Además, las Iglesias pueden tener el riesgo de considerar que la profesionalidad y el conocimiento pueden sustituirse por las buenas intenciones. Y no es así, este mundo es muy complejo, precisa de soluciones seriamente reflexionadas e implementadas, y no siempre estamos bien preparados.

¿Le parece que la Compañía de Jesús está bien posicionada ante estos temas? ¿Qué debería hacer para responder mejor?

Creo que la Compañía de Jesús está bien posicionada en estas cuestiones, pero obviamente tenemos un amplio margen de mejora, principalmente en cooperación internacional. Una mayor colaboración dentro de la Compañía entre obras y provincias nos permitiría trabajar mejor por nuestra misión y alcanzar un mayor impacto. Los ámbitos más propicios para esta colaboración son la reflexión e investigación académicas, la sensibilización y la incidencia pública. Para ello, necesitaremos una mayor conciencia de la importancia de progresar en estas áreas y una organización que dé soporte a las actividades que deberán ponerse en marcha.

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Celebrando la ciencia al servicio de la sociedad, 150 años del Observatorio de Manila

15 Octubre 2015

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Wendy Clavano y Joshua Ruizo

El Observatorio de Manila (MO, por sus siglas en inglés), una institución de investigación jesuita en Filipinas, celebra 150 años de existencia que comenzaron con simples instrumentos para estudiar el tiempo y continúa ahora contribuyendo a la promoción de la conciencia y comprensión del entorno natural.

El pasado 25 de septiembre se celebró una conferencia sobre Fronteras científicas: Sirviendo a las periferias en tiempos de cambio que reunió a colegas y amigos para compartir los éxitos del pasado, los desafíos del presente y esperanzas para el futuro en el uso de la ciencia al servicio del bien común en medio de la amenaza del cambio climático y los riesgos de desastre.  La ciencia ha desafiado de nuevo como los más pobres de los pobres, que se colocan en las periferias de la sociedad, continúan luchando y sufriendo en estos tiempos cambiantes.  La mayoría de los países del sudeste asiático están en riesgo a los impactos del cambio climático, sino el desarrollo sostenible requiere también que la comprensión científica se acople con los esfuerzos socioeconómicos, la adaptación y la mitigación, así como una mejor gobernanza.

Si miramos hacia atrás, como esta institución que celebra este hito, Agustín Udías, un historiador jesuita en la Universidad Complutense de Madrid, España, cuenta cómo el estudio de largo alcance de las matemáticas y la astronomía y cómo los primeros jesuitas contribuyeron a la ciencia en Asia Pacífico, entre ellos el 1879 tifón predicción de Federico Faura, SJ.

El profesor Fredolin Tangang, climatólogo de la Universidad Nacional de Malasia, destacó que si bien hay suficiente conocimiento sobre el cambio climático y global y que los modelos regionales ayudan, por lo general no hay suficiente información a escala local para apoyar las decisiones de planificación.  Hay esfuerzos de un grupo de científicos regionales, incluyendo aquellos en MO, para convertir a una escala climática más reducida de modo que el previsiones puedan ser útiles en el ámbito local.

El dr. George Mount del Laboratorio de Investigación de la Atmósfera de la Universidad Estatal de Washington, abordó el problema de salud pública de la contaminación en la cuenca de Mega Manila.  Presentó la posibilidad de utilizar los datos de los instrumentos evolucionados en las plataformas de satélite y la construcción de una red de estaciones terrestres utilizando sistemas comerciales bajo costo para monitorear la calidad del aire en las megalópolis.  Colaboración a través Dr. Mount también ha ayudado a producir la próxima generación de científicos en el Observatorio de Manila.

El sr. Masanobu Tsuji, director de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón, presentó imágenes de satélite de alta resolución para el uso en la evaluación de los daños causados por los desastres.  La tecnología basada en el espacio mejora significativamente la información para la producción de mapas de riesgos geológicos para comprender mejor los impactos potenciales de diversas amenazas naturales.  El sr. Tsuji mostró cómo se podrían hacer esfuerzos de respuesta y recuperación en Manila utilizando en tiempo casi real filmaciones similares a los utilizados durante el gran terremoto que sacudió el este de Japón en 2012.

El dr. Akimasa Yoshikawa del Centro Internacional para la Ciencia y Educación de Clima Espacial de la Universidad de Kyushu, en Japón, discutió los objetivos del Sistema de Adquisición magnética de Datos que se inició en 2005 para apoyar la investigación y la vigilancia del medio ambiente geoespacial.  El predecesor del dr. Yoshikawa y el fallecido P. Víctor Badillo, SJ  del MO inició una relación de larga duración para estudiar geomagnetismo.  Actualmente hay 73 sitios de todo el mundo que son operados por varios socios que también intercambian información para advertir sobre tormentas geomagnéticas que puedan afectar a la infraestructuras críticas de comunicaciones.

Para trabajar con las comunicaciones, sobre todo en situaciones de emergencia, los satélites deben seguir funcionando bien.  Dr. Keith Groves, un físico del Instituto de Investigación Científica de la Universidad de Boston, otra institución jesuita, describió cómo el destello de electrones de baja densidad en la atmósfera podría afectar a las comunicaciones y los sistemas de navegación que apoyan la sociedad moderna.

Un programa de legado del Observatorio de Manila es el estudio de la dinámica de sólidos de la tierra dirigidos por el P. Sergio Su.  Ismael Narag del Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología (PHIVOLCS) acredita la existencia de PHIVOLCS como descendencia del MO.  El Sr. Narag discute las características observables y medibles de la Falla de West Valley en Metro Manila, y describe los impactos de diferentes terremotos causados cuando el fallo libera su presión acumulada.  Amonestó que las estructuras construidas sin planos previos, especialmente de los más viejos, son los más susceptibles a los daños cuando la tierra tiembla y señaló susceptibilidades más lejos de la línea de falla donde las poblaciones son más densas.

Por último, la dra. Gemma Narisma, directora Asociado de Investigación del MO, presentó sus cinco programas de investigación que contribuyen a “servir a las periferias en tiempos de cambio”: la dinámica de la atmósfera superior, sistemas regionales de clima, control de la calidad del aire, geomática y la dinámica de la tierra sólida.

Las conferencias mostraron la colaboración científica y las amistades duraderas a través de los años entre las personas e instituciones.  El MO, habiendo sido la oficina meteorológica de Filipinas, ahora complementa la actual, la Administración Filipina de Servicio Atmosféricos, Geofísicos y Astronómicos, centrándose en las áreas urbanas y continuando la tradición de la teledetección y observaciones terrestres de los ambientes físico y natural, basándose en los estudios de la variabilidad climática para contribuir a un conjunto de perspectivas que hacen de la ciencia sana, informando a la reducción del riesgo de desastres y estrategias de desarrollo, y promoviendo la salud pública y la reducción de la vulnerabilidad humana.

Wendy Clavano y Joshua Ruizo trabajan en el Instituto de Ciencia Ambiental para el Cambio Social, una institución de investigación jesuita en Filipinas, que se unió a la conferencia de MO.

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Proteger el derecho del ambiente y poner fin a la exclusión social son inseparables, Papa Francisco

30 Septiembre 2015
Foto de: social-spirituality.net

Foto de: social-spirituality.net

Después de haber publicado la encíclica Laudato si’, Francisco está demostrando que su preocupación por la “casa común” no son meros pensamientos, sino una corriente principal de su pontificado, colocando el medio ambiente al mismo nivel que el de la pobreza en la “moral agenda” de la Iglesia Católica.

La visita a los Estados Unidos ha sido una nueva oportunidad para Francisco a renovar su compromiso ecológico y buscar conexiones con el alivio de la pobreza, las negociaciones internacionales o con el propio concepto de justicia. Francisco se esfuerza por mostrar que el cuidado del planeta es una forma de hacer justicia tanto para los seres humanos y como para la naturaleza.

Sigue insistiendo de muchas maneras y persiste en el mismo mensaje: “Nos enfrentamos a dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socioambiental.” (Laudato si’, 139)

De otra forma, en su discurso a la Asamblea General de las Naciones Unidas el 25 de septiembre, declaró: “El panorama mundial hoy nos presenta, sin embargo, muchos falsos derechos, y – a la vez – grandes sectores indefensos, víctimas más bien de un mal ejercicio del poder: el ambiente natural y el vasto mundo de mujeres y hombres excluidos. Dos sectores íntimamente unidos entre sí, que las relaciones políticas y económicas preponderantes han convertido en partes frágiles de la realidad. Por eso hay que afirmar con fuerza sus derechos, consolidando la protección del ambiente y acabando con la exclusión.”

También ante la Asamblea General y en el marco de su discurso sobre la misión de la ONU como protector de los derechos, declaró la existencia de un derecho al medioambiente: “Ante todo, hay que afirmar que existe un verdadero ‘derecho del ambiente’ por un doble motivo.”

“Primero, porque los seres humanos somos parte del ambiente. Vivimos en comunión con él, porque el mismo ambiente comporta límites éticos que la acción humana debe reconocer y respetar. El hombre, aun cuando está dotado de ‘capacidades inéditas’ que ‘muestran una singularidad que trasciende el ámbito físico y biológico’ (Laudato si’, 81), es al mismo tiempo una porción de ese ambiente. Tiene un cuerpo formado por elementos físicos, químicos y biológicos, y solo puede sobrevivir y desarrollarse si el ambiente ecológico le es favorable. Cualquier daño al ambiente, por tanto, es un daño a la humanidad.”

El Papa adopta una vertiente muy precisa: la constitución física de los seres humanos. Ciertamente se trata de una afirmación básica, pero que adquiere un valor importante porque para muchos, el verdadero valor del ser humano está en el espiritual. Olvidando la “unicidad” de la constitución humana: carne y espíritu unidos y la realidad única de “una persona.” Pero es cierto que en una visión religiosa más extendida, se ha producido un lento deslizamiento, desviando el centro de gravedad hacia la dimensión espiritual del ser humano. En este sentido, el papa Francisco recuerda una consideración mucho más integrada sobre cuáles son los recursos humanos.

El papa añade una segunda razón que explica el “derecho al ambiente”: “…(P)orque cada una de las creaturas, especialmente las vivientes, tiene un valor en sí misma, de existencia, de vida, de belleza y de interdependencia con las demás creaturas. Los cristianos, junto con las otras religiones monoteístas, creemos que el universo proviene de una decisión de amor del Creador, que permite al hombre servirse respetuosamente de la creación para el bien de sus semejantes y para gloria del Creador, pero que no puede abusar de ella y mucho menos está autorizado a destruirla. Para todas las creencias religiosas, el ambiente es un bien fundamental.”

Con todo ello el papa Francisco establece los principios de un derecho que ha sido motivo de controversia y no siempre ha sido reconocido. El derecho del medio ambiente pone la naturaleza al mismo nivel que los seres humanos que necesitan ser protegidos, reconociendo que la naturaleza es un don de Dios y tiene un valor “intrínseco” – no sólo porque es útil para los seres humanos – y por lo tanto merecen respeto y protección.

El Papa se mete en una descripción detallada de la crisis (tanto ambiental como social) a la que nos enfrentamos y cómo hay raíces comunes de esta situación: “…(U)n afán egoísta e ilimitado de poder y de bienestar material lleva tanto a abusar de los recursos materiales disponibles como a excluir a los débiles y con menos habilidades, ya sea por tener capacidades diferentes (discapacitados) o porque están privados de los conocimientos e instrumentos técnicos adecuados o poseen insuficiente capacidad de decisión política.”

La exclusión social y económica son parte de la misma situación dramática de millones de personas: “La exclusión económica y social es una negación total de la fraternidad humana y un gravísimo atentado a los derechos humanos y al ambiente. Los más pobres son los que más sufren estos atentados por un triple grave motivo: son descartados por la sociedad, son al mismo tiempo obligados a vivir del descarte y deben injustamente sufrir las consecuencias del abuso del ambiente. Estos fenómenos conforman la hoy tan difundida e inconscientemente consolidada ‘cultura del descarte.’”

El papa Francisco busca signos de esperanza para hacer frente a esta situación y se encuentra con la adopción de la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 de la ONU y la Conferencia de París sobre el Cambio Climático como dos hitos que proporcionan caminos prácticos para lograr la reducción de la pobreza y el futuro sostenible para todos.

No es ingenuo y sabe que los compromisos tienen que ir más allá de las declaraciones nominales sin contenido real y genuino: “Sin el reconocimiento de unos límites éticos naturales insalvables y sin la actuación inmediata de aquellos pilares del desarrollo humano integral, el ideal de ‘salvar las futuras generaciones del flagelo de la guerra’ (Carta de las Naciones Unidas, Preámbulo) y de ‘promover el progreso social y un más elevado nivel de vida en una más amplia libertad’ (ibíd.), corre el riesgo de convertirse en un espejismo inalcanzable o, peor aún, en palabras vacías que sirven de excusa para cualquier abuso y corrupción, o para promover una colonización ideológica a través de la imposición de modelos y estilos de vida anómalos, extraños a la identidad de los pueblos y, en último término, irresponsables.”

El papa Francisco está haciendo un fuerte atractivo para el derecho del ambiente que no debe ser diluido como sucede a menudo en los debates sobre los derechos, ya que los instrumentos jurídicos existentes son insuficientes para proteger y garantizar el derecho del medio ambiente.

Pero el Sumo Pontífice también está dando muchas referencias no sólo para justificar la existencia de este derecho, sino para mostrar los caminos para efectuar su aplicación, caminos que encuentra inseparables en ajustar cuentas con la pobreza y la exclusión social.

Las citas de este artículo provienen del Discurso del Santo Padre Francisco durante la Visita a la Organización de las Naciones Unidas  en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, EE.UU., el 25 de septiembre 2015.

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De Cardoner a la Amazonía: Agua de la misma fuente

30 Septiembre 2015
: El río Amazonas de 290 kilómetros sobre la tierra, tomadas 19 de agosto de 2014 por astronautas a bordo de la estación espacial internacional, que serpentea a través de una llanura de inundación más de 32 kilómetros de anchos, con el sunglint de la superficie del agua revela los numerosos lagos y afluentes secundarios en la llanura de inundación. Foto de: earthobservatory.nasa.gov

El río Amazonas de 290 kilómetros sobre la tierra, tomadas 19 de agosto de 2014 por astronautas a bordo de la estación espacial internacional, que serpentea a través de una llanura de inundación más de 32 kilómetros de anchos, con el sunglint de la superficie del agua revela los numerosos lagos y afluentes secundarios en la llanura de inundación. Foto de: earthobservatory.nasa.gov

Fernando López, SJ y Arizete Miranda, CNS-CSA

¿Ya ven la luz?, preguntaban los Xapori (chamanes) Yanomami a los iniciados. La noche anterior la pasaron en la selva, purificándose y preparándose. ¿Ya ven la luz?, insistían, mientras rezaban cantando y danzando con sus cuerpos pintados y las cabezas cubiertas de plumones blancos de Águila Real. Del cielo veían bajar unas lucecitas brillantes, como pequeñas plumas blancas flotando, que les hablaban. Una de ellas se detuvo delante de los iniciados y preguntó: “¿Quiénes son esos que se están iniciando junto con los yanomami?” Los Xapori contestaron: “Ellos son amigos napë (blancos) que luchan junto con los yanomami para defender Urihi (selva, tierra, territorio).” Los espíritus confirmaron: “Si son amigos de los yanomami y defienden Urihi, pueden continuar iniciándose.” Entonces las plumas blancas subieron hasta desaparecer en el cielo, confundiéndose con la luz brillante del sol. Y los Xapori, continuaron rezando, cantando y danzando junto a los iniciados, animándoles y preguntándoles: ¿Ya ven la Luz?

Compartimos búsquedas, experiencias y reflexiones sobre Espiritualidad y Ecología a partir de nuestra misión en el Equipo Itinerante de algunos cuestionamientos: ¿Tienen los pueblos indígenas de la Amazonia, desde sus tradiciones espirituales, cosmovisiones y saberes milenarios, una palabra que ofrecer al mundo frente a la crisis ecológica del planeta y espiritual de sus habitantes? ¿Tiene el mundo occidental globalizado algo que aprender de la Amazonia y sus pueblos indígenas?

El Cardoner es un pequeño arroyo que pasa por Manresa (Cataluña, España). Allí, Ignacio de Loyola vivió casi un año (1522) dedicándose a la oración y la penitencia en una cueva junto al río. Cuenta en su autobiografía que en este tiempo Dios lo enseñaba como a un niño: “Una vez se me representó en el entendimiento, con gran alegría espiritual, la manera que había tenido Dios de crear el mundo; me parecía ver algo blanco de donde salían algunos rayos, y que de ello Dios hacía la luz.” Y la “iluminación del Cardoner” marcó su vida para siempre: “Me senté un rato con la cara hacia el río, el cual iba hondo. Y estando allí sentando, se me empezaron a abrir los ojos del entendimiento…Todas las cosas me parecían nuevas… Recibí una grande claridad en el entendimiento.”

Aquella “agua de Manresa,” dio a Ignacio la materia prima fundamental para los Ejercicios Espirituales, desde el Principio y Fundamento hasta la Contemplación para alcanzar Amor. Para Ignacio, los seres humanos son criaturas y las “cosas” son más que “cosas”: también son criaturas hermanas de creación. Francisco de Asís (inspirador de Ignacio) ya cantaba esta hermandad universal cuatro siglos antes (s. XII). Para Ignacio, todas las criaturas son dones que provienen del amor fecundo y creativo de Dios. En ellas Dios mismo habita, se revela, se nos da y nos espera… “En Él vivimos, nos movemos y existimos” – diría S Pablo (Hch 17, 28). En adelante la pasión de Ignacio será: “Amar y servir a Dios en todas las cosas y a todas en Él,” amando y sirviendo a todos los seres de la creación en el mundo.

El Amazonas es el río más largo y caudaloso del mundo. Allí llegaron los primeros jesuitas en 1606. Durante el primer periodo de misión (s. XVII-XVIII), los jesuitas itineraban de comunidad en comunidad, como caballería ligera por los ríos y selvas. Visitaban y acompañaban las comunidades alabando, reverenciando y sirviendo al Creador en todas sus criaturas: en los indígenas y en las otras cosas sobre la haz de la tierra. Aquellos compañeros de Ignacio aprendieron con los indígenas a ser cuidadosos y firmes defensores del jardín de la Amazonia. Muchos, como Samuel Fritz, SJ, comprometieron radicalmente sus vidas con sus hermanos indígenas hasta la muerte. Defendieron la Amazonia sus pueblos de la depredación, esclavitud y codicia de los conquistadores, enfermos por la “fiebre de El Dorado.”

En diciembre de 2011, Panchita, Raimunda, Arizete y Fernando, hicimos parte del viaje del P Fritz. Más de un mes de travesía (2,500 km) visitando y dando talleres en las comunidades por donde pasábamos. Fue una itinerancia dura. Pero como siempre ocurrió en estos años de itinerancias, Dios se hizo Cuidado y Providencia en las manos sencillas y acogedoras de los indígenas y comunidades que nos recibieron.

¿Cómo cultivaban aquellos misioneros de antaño esa “intimidad itinerante y comunión misionera” (Papa Francisco), esa espiritualidad itinerante a la intemperie, vivida y transmitida por su maestro Ignacio – el Peregrino – conectada íntimamente con “Dios en todas las cosas y todas en Él? ¿Qué les animaba a atravesar fronteras geográficas y simbólicas en los dos sentidos, aunque les costase la vida?

Hoy, frente a la “crisis” y los desafíos del mundo globalizado, nos sentimos perdidos y en cogidos en nuestra misión. ¿Cómo recuperar el equilibrio y la sana tensión espiritual entre esas tres dimensiones (institución-inserción-itinerancia) de servicio a la misión del Cuerpo Apostólico, que Ignacio y los primeros compañeros inspirados diseñaron para la “mayor gloria de Dios y bien de las almas?”

La Amazonia es hoy la selva húmeda tropical mayor del mundo. Una de las regiones geológicas, biológicas y culturales más ricas del planeta; uno de sus mayores y más complejos biomas. Sus 7,8 millones km2 (15 Españas) se extienden por 9 países. Su diversidad socio-ambiental es riquísima. 34% de los bosques primarios del planeta, fundamentales para la captación del carbono y el ciclo del agua; 1/3 de la biodiversidad y stock genético del mundo (muchas especies aún desconocidas); 20% del agua dulce no congelada (desagua 220 mil m3/s). Es la red fluvial navegable más extensa de la tierra (100 mil km). Y una de las mayores provincias minerales del planeta. La presencia humana en la Amazonia tiene más de 11 mil años. La población actual es de 33 millones (70% en las ciudades): migrantes, comunidades ribereñas, mestizos, caboclos, y sólo 3 millones de indígenas de 385 pueblos conocidos. En el año 1500 eran 5 millones de indígenas en la región, exterminados por las enfermedades y violencia de los invasores europeos. A pesar de todo, los pueblos indígenas resistieron y la Amazonia es hoy la región del planeta con mayor población “sin-contacto” con occidente. Cada día aparecen nuevos grupos de “indios aislados” amenazados de exterminio por el avance depredador de la civilización. “Los pueblos indígenas es exterminado y desaparece, un rostro de Dios muere y toda la humanidad y el cosmos se empobrecen” – sentencia el sabio Bernardo Sateré-Mawé.

En la actual coyuntura de crisis ecológica-espiritual, socio-ambiental global y del modelo depredador de desarrollo económico, la Amazonia ha dejado de ser “patio trasero” para convertirse en “plaza central” del planeta. Una región prioritaria de alto interés geopolítico y estratégico, disputada por las grandes potencias que codician su biodiversidad y recursos naturales. Los más pobres, vulnerables y pueblos indígenas están en medio del “fuego cruzado” y son víctimas de la creciente presión, violencia y muerte.

Los líderes indígenas preguntan perplejos: “¿Por qué ustedes blancos solo piensan en dinero y están dispuestos a cualquier cosa por dinero? Tierra, agua, aire, árboles, animales, ¿todo es dinero? ¿Cómo no ven en ellos la mamá y los hermanos y hermanas que nos cuida y ayudan? ¡Ustedes están enfermos! ¿Por qué entonces envenenan el aire y cagan en el agua que van a beber?”

Los Yanomami dan una cálida bienvenida a Fernando López, SJ, el autor de este artículo. Foto de: magisradio.blogspot.com

Los Yanomami dan una cálida bienvenida a Fernando López, SJ, el autor de este artículo.
Foto de: magisradio.blogspot.com

Kopenawa Yanomami denuncia y anuncia: “Estamos cansados de escuchar que los pueblos indígenas somos un impedimento para el desarrollo. Muy por el contrario, somos semillas de solución a los grandes problemas que el mundo occidental ha impuesto a toda la humanidad y al planeta.”

Los pueblos indígenas son ensayos milenarios de solución, de conexión espiritual, de reciprocidad y cuidado con la naturaleza. En las culturas amazónicas es normal que las indígenas amamanten crías de distintos animales. Si les preguntas: ¿Por qué das de mamar a ese animalito? Responden: “Igual que la mamá jabalí se sacrificó para alimentarnos, yo tengo que amamantar a sus hijitos para que mañana mis hijos y los suyos se sigan ayudando.”

Los Obispos Latinoamericanos lo reconocen: “La Iglesia agradece a todos los que se ocupan de la defensa de la vida y del ambiente. […] Valora especialmente a los indígenas por su respeto a la naturaleza y el amor a la madre tierra como fuente de alimento, casa común y altar del compartir humano” (DA 472).

Somos eternos aprendices. “Vivir y no tener la vergüenza de ser feliz. Cantar y cantar y cantar la alegría de ser un eterno aprendiz” – canta Gonzaguinha. ¿Cómo re-aprender en esta “selva” la sabiduría de la reciprocidad, la espiritualidad del cuidado, la justicia socio-ambiental, el paradigma del buen “buen vivir – buen convivir” de los pueblos indígena?” Para vivir y ser felices hay que reconectar nuestras raíces y con humildad “descalzarse, porque la tierra que pisamos es sagrada” (Ex 3,5).

“¿Qué podemos hacer juntos?” preguntaba el Xapori Kopenawa después de varias décadas de lucha, sufrimiento y muerte defendiendo su territorio. Hay que unir esfuerzos entre las “dos selvas”: la amazónica y la de asfalto y hormigón de los países ricos (¡mucho más peligrosa!). ¡Una selva sin la otra no tiene solución! Hay que dar la batalla en esta selva consumista y mercantilista, o la Amazonia y sus pueblos serán depredados. Al final, es para mantener este sistema capitalista de desarrollo, depredador e insostenible, que las empresas y el gran capital están invadiendo, comprando y vendiendo, la Amazonia y cuanto la habita. Pero advierten los científicos que si la Amazonia se destruye serán impredecibles los impactos sobre el equilibrio sistémico del planeta y todas sus formas de vida.

¿Cómo avanzar juntos en esta dirección (re-conexión)? “¡Vamos a luchar hasta el último indio!” Afirmaba enérgicamente una mujer Makuxi frente a la violencia de pistoleros encapuchados de una empresa de agro-negocio invasora de su Tierra Raposa Serra do Sol: diez indígenas fueron heridos de bala (Mayo/2008); más de veinte ya habían sido asesinados. También muchas personas aliadas derramaron su sangre con los indígenas por defender aquella selva. Y en esta selva de asfalto y hormigón, ¿estamos dispuestos a luchar con ellos y como ellos, “hasta el último indio”?

Después de su visita a la Región Amazónica de Brasil (Set/2008), el P Adolfo Nicolás escribe: “En la Amazonia se traba una de las grandes batallas para preservar el equilibrio ecológico del mundo y es el hábitat de una gran variedad de pueblos indígenas que, en su conjunto constituyen una gran riqueza cultural y humana terriblemente amenazada. La preservación de la Amazonia es una batalla que la humanidad no puede perder y la Compañía está y debe estar luchando por esta causa. Justamente la CPAL (Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina) considera la Amazonia como una de sus prioridades. La Región Amazónica […], necesita de apoyo con recursos humanos y materiales para cumplir su misión. Varias provincias de dentro y de fuera de América Latina dieron y continúan dando generosamente este apoyo, quiero hacer la invitación para que otras sigan este ejemplo y consideren que, al hacerlo, contribuyen con la misión de la Compañía universal en la promoción de relaciones justas con la creación. Que Nuestro Creador y Señor, que habita en las criaturas, nos haga en todo amar y servir a su divina majestad.”

Decía D Romero: “¿Para qué sirve la sal si no se pone donde se cuecen las habas?” Hoy las “habas” de la vida del Planeta se cuecen en la “olla” de la ecología. Para enfrentar la crisis ecológica es fundamental que los líderes espirituales del mundo junten su “sal” y ayuden a la humanidad a reconectarse con ella misma, con sus raíces espirituales más profundas, con la Madre Tierra que la amamanta y sustenta, con el cosmos y el Misterium que lo habita y vivifica. Es urgente que en torno a la olla común de la ecología, alrededor de la misma mesa y en pie de igualdad, puedan sentarse los líderes espirituales, humanistas y especialistas, científicos y políticos, para buscar juntos caminos de vida para la humanidad y todos los seres del planeta, para hoy y para el mañana.

El Papa Francisco asumido el nombre del Santo de Asís pero, sobre todo, abrazó su compromiso profético con sus hermanos los pobres y con su hermana la naturaleza. Ya en su homilía de inicio de pontificado (19/03/2013) expresa: “Quisiera pedir, por favor, a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos custodios de la Creación…” Desde entonces, en sus declaraciones y documentos, continúa interpelando a la humanidad y sus líderes sobre la responsabilidad ecológica.

Salvando las distancias, contextos históricos y culturales, el pequeño arroyo Cardoner y el inmenso río Amazonas son “agua de la misma fuente.” También el profundo caudal espiritual de la humanidad, con su diversidad de corrientes y tradiciones, es alimentado por la misma Fuente. Los verdaderos místicos, chamanes y líderes espirituales en lo esencial se entienden. Todos ellos han sido iluminados y bañados por la Luz y el Agua que brota de la misma Fuente.

¿Ya ven la luz? – preguntan los Xapori Yanomami a todos los que estamos siendo “iniciados”… Y después de la obscuridad del túnel, una luz brillante lo iluminada todo, haciendo nuevas todas las criaturas: “Dios en todas las cosas y todas las cosas en Él,” del Cardoner al Amazonas, ¡Agua de la misma Fuente!

El Equipo Itinerante nace en 1998 con la inspiración e impulso profético del P Claudio Perani, SJ, primer superior del Distrito de los Jesuitas de la Amazonia (DIA, Brasil, 1995). El Equipo es un espacio interinstitucional de servicio a la Amazonia y sus pueblos, especialmente allí donde las heridas están más abiertas las fronteras, geográficas y simbólicas, en los sentidos.

Fernando López nació en Canarias, España (1960); entró en la Provincia de los Jesuitas del Paraguay (1985) y es destinado a la Misión Amazónica y al Equipo Itinerante (1998-2012). Arizete Miranda nació en el Amazonas Brasileño (1959); pertenece al pueblo indígena Sateré-Mawé (Tupí-Guaraní); entró en la Congregación de Nuestra Señora-Canónicas de S Agustin y es destinada al Equipo Itinerante (1998-2013).

Este artículo es parte del 2015 Anuario de la Compañía de Jesús centrada en la ecología, publicado por la Curia Generalicia de la Compañía de Jesús en septiembre de 2014. Ecojesuit recibió permiso para reportajes de esta publicación.

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Mercadillo ecológico en Valladolid, ayudando proyectos educativos en Filipinas

30 Septiembre 2015
Los productos del jardín orgánicos se vendieron durante el evento Mercadillo Ecológico y Solidario.

Los productos del jardín orgánicos se vendieron durante el evento Mercadillo Ecológico y Solidario.

Paula Sendín

La Escuela de Ingeniería Agrícola de Valladolid  (INEA) en Valladolid, España, celebró su última edición del Mercadillo Ecológico y Solidario el pasado 16 de septiembre, en colaboración con los usuarios mayores de los Huertos Ecológicos, un proyecto verde que cumple ya diez años.

En estos años se han reunido alrededor de 30.000 euros destinados a planes de desarrollo y materiales educativos en Honduras, Congo y Mozambique. En esta ocasión, los fondos recaudados fueron donados al Centro Apu Palamguwan de Educación Cultural (APC)  en Bendum, en el norte de Mindanao (Filipinas), que ofrece Kinder a grado 6 clases para cerca de 300 estudiantes. APC ha estado operando una escuela primaria de tierras altas para las comunidades indígenas Pulangiyen durante más de 10 años. Y para este año escolar, APC ofrece clases de grado 7 y alrededor de 30 estudiantes están matriculados actualmente. El Centro de Ecología y cultura de Bendum ejecuta el acompañamiento capacitación de habilidades y sesiones formativas para los jóvenes y ofrece lecciones prácticas de los jóvenes indígenas y actividades en la gestión ambiental de sus paisajes y medios de subsistencia.

2015_09_30_N&E_Photo2Más de 400 pequeños agricultores mayores de 60 años apostaron por esta actividad ecológica y sus cultivos ecológicos sirven para promocionar este rastro “verde” cada año. En él se podían adquirir pimientos, calabazas, uvas, tomates, berenjenas, patatas, té turco o plantas medicinales. Puestos de ONG involucradas en el proyecto mostraban sus proyectos más destacados. En concreto, Come Sano Come Justo, Ayuntamiento de Valladolid, Fundación Inea, Entreculturas, Red Íncola, Asociación de Vecinos Barrio España, Huertos Urbanos de Valladolid, Intermón, Oxfam, Fundación La Caixa, y por primera vez, la Fundación INTRAS.

Los productores de la comunidad de huertas orgánicas y otras ONGs participaron en la actividad de recaudación de fondos.

Los productores de la comunidad de huertas orgánicas y otras ONGs participaron en la actividad de recaudación de fondos.

En las últimas tres ediciones, el programa incluye la degustación de un menú ecológico con un coste de cinco euros, una cata de cerveza, juegos tradicionales y de mesa, y un certamen de relatos cortos.

“Gracias a esta actividad los hortelanos toman conciencia de que lo que es bueno para su salud también es una herramienta solidaria,” explica el director de INEA Félix Revilla, SJ. La solidaridad y apoyo agricultores no se limita a un único evento al año, sino que donan parte de sus productos al Banco de Alimentos de Valladolid durante toda la temporada.

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Voluntariado en Bendum: Educación integrada inclusiva en tierras altas

30 Septiembre 2015
Lucía con amigos de Bendum. Foto de: L Cervilla

Lucía con amigos de Bendum. Foto de: L Cervilla

Paula Sendín entrevista a Lucía Cervilla

Lucía Cervilla es un joven visitante de España que pasó cuatro semanas como voluntaria el pasado verano en Bendum, Bukidnon en el norte de Mindanao, Filipinas. Durante su visita, Lucía participó y contribuyó a algunas de las actividades de la escuela primaria y secundaria en el Centro Apu Palamguwan Cultural de Educación (APC) que opera una escuela para la comunidad indígena Pulangiyen indígena y otros jóvenes de la zona. El campus principal está en Bendum que ofrece desde guardería hasta el grado 7, mientras que otras cuatro escuelas en otros pueblos de la montaña ofrecen desde guardería a clases de grado 3 clases.

Lucía pasó su tiempo en Bendum haciendo labores de apoyo en el desarrollo de capacidades, ayudando en la documentación de las actividades de los jóvenes, en sus esfuerzos por la regeneración de áreas forestales circundantes, y contribuyendo a varios programas de capacitación para los jóvenes indígenas centrados en la sostenibilidad y la protección del medio ambiente.

En una entrevista con Paula Sendín, del equipo Ecojesuit, a su regreso a Bruselas, Bélgica, donde vive Lucía, comparte sus pensamientos y reflexiones de su breve compromiso con los estudiantes, maestros y personal de la escuela de APC.

¿Cómo puede contribuir un voluntario que viene del “Norte” en una escuela remota en mitad de la naturaleza en el norte de Mindanao?

Yo creo que depende del perfil del voluntario que viva la experiencia. Lo aconsejable en este tipo de circunstancias sería que la asociación local busque un trabajo o una labor adaptada para el perfil del voluntario y que el voluntario se adapte a las condiciones del lugar en el que se encuentra. En mi caso, habiendo ya tenido experiencias de cooperación internacional en el pasado, eso ayudó a mi adaptación y a las labores que iba desarrollando en Bendum.

La verdad estoy muy a favor de la distinción Norte-Sur, pero entiendo lo que me preguntas. Lo que puede aportar allí una persona del “Norte” es un conocimiento quizás más académico. Hay que tener en cuenta que en lugares tan remotos, los jóvenes no tienen fácil acceso a la Universidad, con lo cual se les pueden aportar conocimientos más técnicos.

¿Qué tipo experiencias o actividades te han ayudado a entender la interdependecia Norte-Sur?

Debido a mis experiencias previas de voluntariado internacional, tenía ya experiencia en esa “interdependencia” pero en una comunidad tan lejana como lo es Bendum, la interdependencia se vive en el día a día. Hay una unión absoluta entre el conocimiento técnico aportado por los especialistas que han ido visitando la comunidad y el conocimiento del entorno, que además conecta con las prácticas locales de ordenación ambiental.

¿Cuál es la apuesta metodológica del centro APC?

APC apuesta por una educación para la comunidad Pulangiyen basada en la cultura de los indígenas, y saca las relaciones con la tierra y los recursos en sus dominios ancestrales (gaup, que se pronuncia ga-oop). Se trata de una educación enfocada al desarrollo sostenible y la protección de la naturaleza, dos aspectos esenciales para la supervivencia de la comunidad. Al fin y al cabo su cultura y la naturaleza siempre han estado en completa harmonía y es algo que quieren preservar a través de la educación de sus hijos y siempre promoviendo la integridad cultural, igualdad, paz y sostenibilidad.

Las niñas que viven en zonas rurales remotas, las minorías étnicas, las poblaciones indígenas… suelen quedar excluidos de la educación inclusiva. ¿Promueve el centro una educación inclusiva, en el sentido que se adapta a las necesidades de los niños?

El acercamiento de la escuela responde a las necesidades locales de la juventud indígenas y se integra con las actividades y preocupaciones de la comunidad. Muchos de los niños que son actualmente estudiantes del centro no pueden acceder a la escuela desde sus casas, debido a la localización de sus hogares (deberían atravesar terrenos difíciles, cruzar ríos y caminar durante días para poder ir a la escuela).

Es por ello que APC ha puesto en marcha un programa llamado dalepaan (que se pronuncia da-lu-pa-an). Este consiste en dar alojamiento a los niños que no pueden acceder a la escuela a diario, ofreciéndoles un hogar y alimento todos los días. En el dalepaan, los niños aprenden habilidades para la vida, tales como la preparación de alimentos, la distribución y gestión de alimentos, la administración del hogar, el trabajo con la producción de la tierra, habilidades de grupo, la horticultura, las relaciones y el respeto a los hermanos y hermanas mayores aprendizaje, la forma de presentar sus inquietudes, períodos ordinarios de sesiones de estudio, sesiones de formación, entre otros. El dalepaan es una institución social y cultural que les enseña cómo relacionarse con el exterior; otra clase más que ofrece un aprendizaje conjunto.

La mayoría de las familias de la zona viven de la tierra y de la producción agrícola, así que los padres que no pueden pagar la matrícula en efectivo lo hacen aportando una vez al mes, diversos productos que han ido recolectando en sus tierras, como bananas o batatas, contribuyendo así a las comidas que consumen en la escuela.

Estamos en el año europeo de Desarrollo, ¿cuál dirías qué es el factor esencial para el desarrollo en Bendum?

Lo que tiene de especial Bendum es principalmente la promoción del desarrollo local en harmonía con la naturaleza y el ambiente. Esto refuerza una educación basada en la cultura indígena, lo que asegura una sistema absoluto de educación inclusiva.

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Ampliando el diálogo a los valores de transformación: Actitudes, simplicidad e inclusión social

15 Septiembre 2015

2015_09_15_Editorial_EN Photo1GIAN-Ecología

El Diálogo de Estocolmo que estamos preparando para noviembre de 2015, constituye uno de los valores con ciencia, motivado por el espíritu humano y la fe y grupos de la comunidad científica, y reconoce la labor que la ciencia está haciendo así como la creciente necesidad de construir puentes con la sociedad en general en la búsqueda de un mundo más sostenible. ¿Cómo participamos ahora de manera abierta y creativa y ser parte al mismo tiempo de una nueva actitud para el cambio? ¿Qué cambios estamos buscando y cómo comunicamos tales cambios?

Comunicar la ciencia en un mundo de cambios

Una comprensión más profunda de los valores humanos que determinan las decisiones de la gente en nuestros actuales sistemas mundiales y nacionales es fundamental para guiarnos a lo largo de este proceso de transformación, con el fin de comenzar a abordar la exclusión social que forma parte de “seguir con lo habitual.” El proceso busca incluir el desarrollo del compromiso social y la voluntad política con mayor rendición de cuentas. Como tal, el acceso al agua está garantizado para todos, los riesgos se reducen, los ecosistemas se mantienen por el bien de las generaciones que están por venir y de esta manera, se mantienen los flujos naturales del planeta.

Mientras que la ciencia nos da los argumentos racionales para guiar las decisiones globales, los valores personales expresados hacen transformar las agendas sociales que no se forman simplemente mediante iniciativas políticas. Son muy necesarios los esfuerzos deliberados y conscientes para comunicar preocupaciones científicas para la sostenibilidad. Esta comunicación no es tan simple para ajustarse a las realidades de los sistemas políticos y económicos actuales, sino para relacionarse y ayudar a la hora de responder las preocupaciones sociales cotidianas de la gente. Esta comunicación se debe hacerse de manera que ayude a formar o refuerce los valores básicos como la gratitud, la solidaridad, la curación y la sencillez, por el cual las sociedades puedan y deban actuar.

Desafíos en una transformación para la inclusión social

La pobreza está en parte ligada al paisaje, los medios de subsistencia y la seguridad familiar básica. La personas con dificultades sufren más cuando se produce un entorno de estrés, ya que están excluidos del intercambio económico más amplio que permite opciones para sostener una vida familiar. Esto significa que su medio de vida en la tierra debe ser visto en términos de sostenibilidad social, no el beneficio económico. Con esto en mente, y en el corazón, la creación de capacidades es un elemento clave en la convocatoria de la transformación hacia la inclusión social. Los gobiernos locales y las empresas también necesitan capacidad de facilita la inclusión a medida que avanzamos a un desarrollo humano más profundo.

Trabajar con las partes interesadas en las comunidades locales para lograr la transformación en el suelo

El contexto actual de la comprensión racional y científica del cambio climático no está generando el compromiso político y económico para apoyar las acciones necesarias dada la creciente degradación del medio ambiente. Mientras que muchas personas pueden ser más activamente conscientes y tomar iniciativa personal y locales comunitarios que ayuden en la presentación de los desafíos, estos no están generando el cambio económico y político. Hay desarrollos locales en respuesta a un clima cambiante. Muchas de estas historias locales son compartidas en el proceso de diálogo según los valores, en un esfuerzo por promover un clima propicio para el cambio y ofrecer una base para una actuación política y económica más amplia.

Nuestros procesos actuales de negociaciones globales no permiten el cambio de mentalidad necesario para hacer frente a las preocupaciones locales inmediatas de muchos. La profundidad de la comprensión necesaria a nivel mundial para sentirse conectado con la condición humana de los demás y la esperanza que necesita compartirse a través de cambios en los sistemas económicos y políticos globales son insuficientes para desarrollar e implementar los cambios necesarios.

Por ejemplo, los intereses de las corporaciones extractivas están desplazando a las comunidades tribales, debilitando los sistemas culturales para la toma de decisiones, y que ejercen presión en ambientes y culturas frágiles, incluso si el argumento económico no puede ser impugnado. Hay una fragmentación de pensar y decidir, como realidades científicas, económicas y sociales no convergen. Las estructuras políticas no están diseñadas para una intervención eficaz en el ámbito local como en la disponibilidad de los terrenos seguros para la vivienda, ni a nivel mundial ni con impuesto sobre el carbono. Hay mucha fatiga entre los más comprometidos en la sociedad civil después de años de frustración con la actual falta de efectividad de los procesos globales y hay una necesidad de un compromiso más amplio.

Cambiando mentes y corazones

La mente tiene que cambiar y esto es un gran desafío, ya que ahora debemos concebir con la creatividad y la urgencia de una nueva forma de pensar y comunicar: cómo nos relacionamos como seres humanos en todos los detalles del planeta Tierra. Necesitamos integrar la preocupación y la compasión en nuestra vida cotidiana e institucional que transforma el resultado moral y ecológico de nuestras vidas y sociedades. Para cambiar la forma de vida, tenemos que cambiar nuestra forma de pensar. Tenemos que cambiar el marco sobre el que se asientan nuestras instituciones, comunidades, conocimientos y necesidades.

Tenemos que incorporar una mayor experiencia de cómo los seres humanos se adaptan a nivel mundial y aprovechan la creatividad necesaria yendo más allá de la seguridad de lo predecible como se define en la actualidad “seguir con lo habitual.” La economía, la industria, la infraestructura, los mercados, la cultura, comunicaciones, incluso cómo y por qué hacemos ciencia, el desarrollo de las leyes y la reflexión filosófica deben estar relacionados radicalmente de nuevas maneras.

Restablecer y comunicar la esperanza

Al expresar la esperanza, es más fácil ver las oportunidades y los caminos a seguir, trayendo a más gente en el proceso que ayude a desarrollar un mayor contexto y el compromiso para el cambio. El miedo al futuro nos recuerda la necesidad de los seres humanos, especialmente de los jóvenes, a restablecer la esperanza. Sin esperanza, es difícil movilizar a la gente hacia la acción significativa. Un esfuerzo clave está en la identificación de: lo que genera esperanza para la humanidad en un mundo que está sufriendo profundamente y donde las amenazas son grandes y están en aumento; y las razones de tal esperanza.

La esperanza es fundamentalmente relacional, que se percibe desde una reflexión más profunda de las conexiones y las posibilidades de cambio a través de mejores relaciones. Para muchos, nuestro sentido de comunidad está en el centro de nuestra esperanza. Pensamos en estas relaciones como personal, social e institucional; está también la económica y intercultural, las relaciones son “a través de” muchas diferencias y niveles. La esperanza nos permite vincular el presente con el futuro y compartimos una historia de un hermoso planeta.

Contribuir a los cambios globales mayores de actitud, sencillez e inclusión social

Hoy sabemos que los problemas científicos a los que nos enfrentamos y debemos continuar con la investigación y la adaptación social para dar esperanza y ayudar a construir la confianza entre las personas. La mitigación tiene sus límites en los sistemas políticos y económicos actuales. Hay un humanismo que está creciendo, un espíritu humano que quiere actuar y las experiencias con compasión y con los demás de forma que contribuyan a un proceso de cambio. Los desafíos de la pobreza y la justicia ahora son relevantes tanto para la ciencia y la espiritualidad. En respuesta a estos desafíos contribuye a un cambio global más amplio en las actitudes de mayor responsabilidad, sencillez en el estilo de vida y la inclusión de los márgenes.

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Estar con, pensar con, actuar con, a orar con

15 Septiembre 2015
El fortalecimiento del país y la capacidad de recuperación de la comunidad en la región de Asia Pacífico para impactos de un clima cambiante es un enfoque estratégico de apoyo nacional, regional e internacional para el desarrollo. Foto de: UNDP-USAID Adapt Asia Pacific

El fortalecimiento del país y la capacidad de recuperación de la comunidad en la región de Asia Pacífico para impactos de un clima cambiante es un enfoque estratégico de apoyo nacional, regional e internacional para el desarrollo. Foto de: UNDP-USAID Adapt Asia Pacific

Apostolado social de JCAP

El Decreto 4 de la Congregación General (CG) 32 de la Compañía de Jesús en 1975 define la misión de la Compañía como el servicio de la fe con la promoción de la justicia como parte integrante de esa misión. En su publicación, este documento confirma la elección estratégica realizada por los jesuitas en Asia Pacífico para expresar su solidaridad con la mayoría de las personas de la región que sufrían la opresión, la pobreza y la división ideológica de la Guerra Fría.

Hoy, 40 años más tarde, Asia Pacífico es un lugar muy diferente. Es el motor del mundo de crecimiento y ha sido testigo de una evolución de los sistemas políticos relativamente estables. Estructuras injustas, sin embargo, se mantienen y se han tomado diferentes formas. En el corazón de estas injusticias está un modelo de desarrollo que genera riqueza para algunos, mientras se destruye el medio ambiente y la marginación de los pueblos indígenas y los pobres. Al mismo tiempo, la amenaza percibida de los países emergentes como China se combina con la amarga experiencia de los conflictos del pasado entre las naciones para alimentar una ola de militarización que amenaza gravemente la paz en la región. Estos desafíos requieren una respuesta organizada que se basa en el análisis social sólido e inspirado en la doctrina social de la iglesia.

Al reflexionar sobre estos puntos en la reunión apostolado social de la Conferencia Jesuita de Asia Pacífica del 3 al 7 de agosto de 2015 en Kuala Lumpur, vemos que nuestro papel colectivo como el sector social en la sociedad necesita ser afilada en estas dimensiones: “Estar con, pensar con, actuar con, a orar con.” Por tanto, instamos a que un mayor esfuerzo en las siguientes áreas.

Estar con

Estar con los pobres es una parte indispensable de la vida y misión de la Compañía, la base de nuestra autoridad y una sangre vital de esperanza para todos. Nuestra planificación y la formación provincial necesitan ser guiados por un criterio de presencia significativa con los marginados. Esto incluye al menos tres aspectos: tener un apostolado social comprometido y relevante trabajando estrechamente junto a los pobres y vulnerables; tener oportunidades para los que se formen para estar inmersos en estas comunidades; y tener un estilo de vida común que nos haga testigos de la solidaridad con los pobres.

Pensar con

Nuestros ministerios sociales necesitan profundizar en el análisis social y descubrir nuevos paradigmas y enfoques para responder a los desafíos de hoy. Es esencial en este intento la perspectiva única y la voz de los propios pobres. Al mismo tiempo, el sector social debe intensificar su papel en la formación de los demás, trayendo una mayor conciencia de los pobres, los problemas de justicia social y ecológica, y los signos de los tiempos. Se tiene que desempeñar un papel más profético en las deliberaciones provinciales, manteniendo la dimensión de justicia viva, y animando a otros sectores para que así su trabajo esté razonablemente contextualizado en las realidades sociales actuales.

Actuar con

Cada vez más, nuestro deseo de ser agentes de transformación en el mundo nos llama a colaborar con otros en la sociedad civil, otras religiones, y en coaliciones internacionales. En estos esfuerzos de colaboración, tenemos que animar a los pobres a ser ellos mismos agentes de cambio. Dentro de la Compañía, la naturaleza de los problemas de hoy también requiere los sectores sociales, pastorales, intelectuales, educativos y de otra índole para actuar juntos. Entre las provincias, los apostolados sociales necesitan mejorar la creación de redes y el intercambio de recursos, así como identificar las prioridades comunes y tomar acciones concertadas en materia de incidencia.

Orar con

Finalmente reconocemos la iniciativa de Dios para responder al clamor de los pobres y de la creación. Como cooperadores de Dios, nuestro trabajo es un proceso, abierto al fracaso, pero anclado en la esperanza, la oración y el discernimiento individual y comunitario. Este es el camino que permite la transfiguración de todas nuestras experiencias y el sufrimiento de los pobres.

El Apostolado Social de la Conferencia Jesuita de Asia Pacífico lanzó esta declaración en el 40 aniversario del Decreto 4, la CG 32 en Kuala Lumpur, Malasia, cuando celebró su reunión anual el pasado agosto de 2015. Para una historia relacionada, por favor vaya a JCAP e-News.

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One Response to Estar con, pensar con, actuar con, a orar con

  1. Aurelio en 29 Septiembre 2015 en 10:58 am

    “La amistad con los pobres nos hace amigos del Rey Eterno. Ellos son nuestros asesores” (San Ignacio de Loyola) Surgen más preguntas que respuestas. ¿Quiénes son nuestros amigos verdaderos? ¿Dónde viven, cómo viven, cómo trabajan, cómo se organizam, cómo luchan? ¿Cómo los acompañamos? ¿No hemos caído en el paternlismo de nuestra parte y servuil por parte de los empobrecidos, vulnerables…? La Congreagación treinta y dos es muy clara, interpelante y cuestionante…”¿Qué significa seguir a Jesñus, hoy? Comprometerse, bajo el estandarte de la cruz en la lucha crucial de nuestro tiempo. La lucha por la fe y la lucha por la justicia que la misma fe exige” Todos por los pobres. Muchos con los ponres. Y, pocos como los pobres… Los pobres son los protagonistas de su propio desarrollo e historia… Compromewternos, empoderarnos de nuestra propia liberación, tomando conciencia crítica de que vuivimos tres poderes de de incidencia: Poder Económico. Capitalismo, neoliberalismo con sus susténculos y acaparamiento de los bienes en todos los niveles… Poder Estatal, Estatismo: Poder Estatal, con sus leyes poderosas y sutentáculos que lo defiende… Empoderamiento Social, Poder Social, Socialismo Verdadeero, donde los empobrecidos, unidos, organizados, aprovechan los resquicios que dejan los dos podres aqnterioes para construir su PROPIO PODER.. Gtacias Aureee…

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Semana ecológica del agua JESAM 2015: acceso a un agua segura para todos

15 Septiembre 2015
JASCNET proporcionó un gran tanque para el Centro de Aprendizaje Puerta Alta, una escuela en un asentamiento urbano informal de Nairobi, Kenia que compra agua para sus necesidades de limpieza y de cocina en el programa de alimentación.  La escuela ahora puede utilizar el tanque grande para la cosecha de agua de lluvia y el almacenamiento de agua para sus necesidades. Foto de: JASCNET

JASCNET proporcionó un gran tanque para el Centro de Aprendizaje Puerta Alta, una escuela en un asentamiento urbano informal de Nairobi, Kenia que compra agua para sus necesidades de limpieza y de cocina en el programa de alimentación. La escuela ahora puede utilizar el tanque grande para la cosecha de agua de lluvia y el almacenamiento de agua para sus necesidades. Foto de: JASCNET

Red de los Centros Sociales de los jesuitas en África

La Red de Centro Sociales Jesuitas africanos (JASCNET, por sus siglas en inglés) y la Red de incidencia global Ignaciana (GIAN)-Ecología organizó la Semana del Agua de de los Jesuitas de África y Madagascar de Apostolado Social (JESAM) que tuvo lugar del 31 de agosto al 4 de septiembre de 2015 en Nairobi, Kenya, y que abordó el tema del acceso a agua potable para todos, un trabajo en el que está centrado GIAN.

Los participantes escucharon a varios expertos de ONU-Hábitat, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la Autoridad Nacional de Gestión Ambiental (NEMA), y los líderes GIAN-Ecología y compartieron sus experiencias de varios países africanos sobre los retos que enfrentan muchos países africanos en el suministro de agua potable a la población.

En sus conversaciones sobre Laudato si’, los delegados de GIAN-Ecología afirmaron que esta encíclica es nuestra hoja de ruta y la inspiración. Transmite un mensaje de esperanza para el mundo y un desafío para la Iglesia, ya que llama a la conservación ecológica. Se pone de manifiesto el puente entre la evidencia científica y la forma de vida en la fe. De hecho, una economía que no tiene en cuenta la ecología promueve la brecha entre los pobres y los ricos y la destrucción de la tierra.

Un mundo tecnocrático sólo puede marginar a los más necesitados. De esta manera, el Santo Padre llama al mundo a profundizar para abordar la cuestión del cambio climático. ¿Cómo podemos llegar a la gente a ser parte de esta llamada? El Grupo de Trabajo de Ecología JESAM debe ser una comunidad de la inspiración y de la práctica.

“Negar el acceso al agua potable es negar el derecho a la vida.” De acuerdo con las palabras del papa Francisco, los principales objetivos de la semana el agua eran crear conciencia sobre las cuestiones relativas al acceso al agua potable en África y reforzar la red entre diferentes actores ambientales de la Compañía de Jesús en África con el fin de desarrollar acciones comunes hacia los desafíos que rodean el suministro de agua limpia y el cambio climático en África.

Afrontar el desafío de acceso al agua potable en África, el representante de la ONU Hábitat señaló que la urbanización ha llegado a más de 50% en África, aunque el suministro de las necesidades humanas básicas como el agua y el saneamiento en las ciudades ha caído seriamente. En este sentido, la mayoría de los países de África se encuentran en muy mal estado.

El Sr. Issak Elmi y la Sra. Gracia Njeri Wangai de NEMA Kenia discutieron el impacto del cambio climático en África, compartiendo la situación de disponibilidad de agua, el clima extremo, la seguridad alimentaria, la salud humana, el aumento del nivel del mar, la biodiversidad, los efectos socio-económicos, el efecto en la vida silvestre, y las leyes de cambio climático. Con datos, los ponentes mostraron el camino del cambio climático en África afecta a todo, desde la economía mundial a la seguridad alimentaria de nuestra integridad física. Por ejemplo, África es el hogar de 17% de los bosques del mundo, sin embargo, la deforestación en el continente se estima en cuatro veces el promedio mundial – y el ritmo se está acelerando. El desafío consiste en conseguir individuos, empresas, países y comunidades que cambien su comportamiento y adopten nuevos hábitos.

Compartiendo buenas prácticas

Los jardinería y procesos de reforestación vegetales en Malawi (Centro Jesuita para la Ecología o JCED), en el Instituto Superior agroveterinario de Kinshasa o ISAV (Instituto-Agro veterinaria de Kinshasa) en la República Democrática del Congo y en Fe y Alegría en Chad, el suministro de agua en barrios marginales urbanos en Nairobi, Kenia por la Red de la Juventud Católica para la Sostenibilidad del Medio Ambiente en África (CYNESA), y la energía solar como fuente de energía alternativa como se desarrolló en el Centro de Estudios y de Formación para el Desarollo (CEFOD) son algunas buenas prácticas que podría estimularse.

Todos estuvieron de acuerdo en que la educación se destaca como un medio muy eficaz de hacer una diferencia en los patrones culturales de acceso al agua limpia y el desperdicio de agua en África. Por lo tanto, se recomiendan planes de estudio que son más contextuales y que presten atención al cambio climático en lugar de simplemente copiar y pegar sistemas educativos que son ya insensibles o que sólo multiplican las crisis.

Acceso al agua limpia

Los participantes acordaron iniciar la investigación en varios países para evaluar la calidad del agua que la gente está bebiendo y desarrollar informes sobre el mismo, que se utilizarán para su defensa. También decidieron proporcionar agua a las comunidades con dificultades de agua, para apoyar a aquellos que están tomando iniciativas como acciones comunitarias, proyectos de captación de aguas pluviales, tratamiento de aguas, entre otros, y replicar las mejores prácticas para la gestión del agua, y para apoyar económicamente la disponibilidad de agua.

En un esfuerzo por responder a los impactos del cambio climático, decidieron apoyar la iniciativa en curso en torno a la Forestal de la Cuenca del Congo, trayendo otros esfuerzos que protegen los bosques en África, e invertir en investigación y participar en las actividades que desarrollan el uso de las energías renovables en la cocina en África. Por último, se proponen organizar una jornada de siembra de árboles en provincias, y compartir el seguimiento de las conversaciones sobre el cambio climático en París el próximo mes de diciembre.

Para obtener más información, por favor póngase en contacto con Rigobert Minani, SJ, Coordinador del Apostolado Social JESAM y Director JASCNET a través de su correo electrónico: rigomin(at)gmail.com.

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