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Primera semana en la COP21: tensiones, lecciones, movimientos, fomento de la confianza

7 Diciembre 2015
Una reunión de la red con REPAM en solidaridad con la Amazonía

Una reunión de la red con REPAM en solidaridad con la Amazonía

El equipo de Ecojesuit

La tensión que se ha respirado durante la primera semana de la 21 Conferencia de las Partes (COP21) en Le Bourget, Paris, es claramente un signo de los tiempos que corren, en un momento en que definimos el futuro. Las decisiones pueden no rellenarse con tinta pero el momento para lograr un acuerdo se está acelerando. Es poco probable que 150 líderes asistan a la COP22 en noviembre de 2016. Esa reunión puede ayudar a la economía de Marrakech, Marruecos, pero el cambio decisivo tiene que hacerse aquí y ahora para que así nos vayamos a casa con los deberes hechos.

El equipo Ecojesuit se reunió durante esta semana con varias personas que participan, por una parte, en el compromiso con Francia, a nivel local, y otras más implicadas con la COP21. El compromiso francés es muy reciente y ahora las nuevas iniciativas conforman un gran reto, más aún si es para desempeñar un papel de liderazgo.

En París, nos reunimos con el físico Profesor Hervé le Treut, investigador senior en el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS)  y profesor de la Escuela Politécnica. Es el director del Laboratorio de Meteorología Dinámica (LMD)  y miembro del Comité Científico Mixto del Programa Mundial de Estudios sobre el Clima y de la Academia de Ciencias de Francia. Los desafíos, dice, “son tan grandes que tenemos que actuar con rapidez si realmente queremos ofrecer soluciones efectivas antes de que sea demasiado tarde.” “Realmente necesitamos la innovación en la generación de energía,” que puede acarrear obstáculos en todos nuestros sistemas, con objetivos de financiación ambiciosos.

El señor Jean Charles Hourcade es director de investigación del CNRS y director del Centro Internacional de Investigaciones sobre el medio ambiente y el desarrollo (CIRED), un laboratorio perteneciente tanto al CNRS como a la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales (EHESS) de Paris. Destacó que hemos perdido 20 años en las negociaciones. “Las economías emergentes están fomentando sus infraestructuras. En 20-30 años se ha desarrollado plenamente una economía intensiva de carbono, mientras que, si hubiéramos tomado la dirección correcta promoviendo las energías renovables, nos enfrentaríamos a una economía con una baja intensidad de carbono en los países emergentes.” Por ello tenemos que establecer objetivos concretos y asignar los fondos necesarios que podrían asegurar un resultado exitoso para este importante cambio económico y social.

Como científicos del CNRS su trabajo es observar y analizar; para ellos una conclusión evidente es que “por el momento lo que estamos haciendo, sin duda no es suficiente” para combatir el cambio climático. Las negociaciones del COP21, si tiene éxito, alcanzará algunos acuerdos sobre temas que ya han sido discutidos durante muchos años (reducción de las emisiones, los objetivos financieros), pero no en la magnitud que la evidencia científica nos está mostrando hoy. Nuestra capacidad de reacción es mucho más lenta que el ritmo acelerado de las transformaciones en la atmósfera y en el medio ambiente.

Una discusión informativa sobre los 20 años de negociaciones de la COP y 30 años de los estudios científicos sobre el cambio climático. De derecha a izquierda: el profesor Hervé Le Treut, Jean-Charles Hourcade, y Bertrand Heriard Dubreuil, SJ, director de CERAS

Una discusión informativa sobre los 20 años de negociaciones de la COP y 30 años de los estudios científicos sobre el cambio climático. De derecha a izquierda: el profesor Hervé Le Treut, Jean-Charles Hourcade, y Bertrand Heriard Dubreuil, SJ, director de CERAS

Un objetivo fundamental en la COP21 es romper el círculo de desconfianza entre el Norte y el Sur y el gran malentendido entre EE.UU., Francia, China y la India. Esto ya no se trata del clima, sino de transición energética y la necesidad de repensar el desarrollo. Se necesitan relaciones más locales-globales y la cooperación técnica. Hace treinta años, las cuestiones climáticas podrían haber sido tratadas principalmente como problemas técnicos; ahora tenemos que buscar un mayor equilibrio que incluya cuestiones sociales, de biodiversidad. ¿Qué estamos perdiendo, qué es lo que queremos proteger? ¿Qué es lo que valoramos?

El Dr Gaël Giraud  es economista, investigador senior en el CNRS, Centro de Economía de la Sorbona, en la Escuela de Economía de París, y ahora jefe de Economía de la Agencia Francesa de Desarrollo, y habló de cómo obtener dinero para hacer lo correcto. Francia tiene que dejar de subsidiar la energía de combustibles fósiles y se necesita desesperadamente un plan europeo para conseguir coherencia en los flujos de energía. Aunque a muchos de sus consultores no les gusta que deba hacer reglas fijadas en los mercados financieros que canalicen las inversiones hacia la sostenibilidad.

Los Fondos “Verdes” están buscando especialmente la transformación del sector de la energía y de los bancos de desarrollo que gestionarán estos fondos. Las dificultades que ve están en el proceso de adaptación necesario y en cómo las comunidades locales pueden hacer el cambio. En Burdeos, se espera que el clima se vaya haciendo semejante al de Sevilla en 20 años, y para ello se requiere adaptaciones de las comunidades, un proceso nada rápido y que exigirá una respuesta muy compleja. ¿Qué pasa con la costa de Senegal, por ejemplo, o la escasez de agua en Bolivia? ¿Tenemos que soportar los desastres sufridos antes de que reconozcamos que las lecciones son globales y que la adaptación puede reducir el sufrimiento si lo hacemos con tiempo suficiente?

“La adaptación y la necesidad de los pequeños proyectos de base local, como las actividades agroforestales, son cruciales,” dice. Tenemos que entender el marco social de los bienes comunes y la necesidad de un mayor compromiso local no sólo para el medio ambiente, sino para la educación y otras áreas de la vida social donde tenemos que establecer las reglas para mantener la comunidad. El Dr. Giraud es jesuita y trabajó en sus primeros años en el Chad enseñando matemáticas.

“Que sean sujetos de su propia historia” es el propósito de Red Eclesial PanAmazónica (REPAM), sentenció el Cardenal Cláudio Hummes, delegado de la Conferencia Episcopal de Brasil para la Amazonia, durante una reunión de la red. Las diócesis de los nueve países de la cuenca del río Amazonas se han unido para trabajar en apoyo de la gente y la vida de la Amazonia. “La historia de los pueblos indígenas ha sido destruida,” señaló, al tiempo que su vida ha sido consumida por la explotación de la zona y los recursos.

La REPAM es una red de solidaridad y fraternidad, no una organización jurídica con proyectos. Se busca una fraternidad que respete la integridad de todos los grupos de trabajo en apoyo a las personas. La Iglesia latinoamericana ha trabajado mucho para superar la pobreza; la gente es pobre porque han sido maltratados por el sistema. Francisco está pidiendo qué hacer con y para los pobres de la Amazonia; existen retos sociales, éticos y espirituales.

Mauricio López, secretario ejecutivo de REPAM explicó que la red es parte de la estrategia planetaria, ya que zona ofrece el 20% del agua y el aire, y su integridad es fundamental para el funcionamiento del planeta. Esta no es una zona olvidada por el mundo, su agua (y la energía hidroeléctrica), minerales, bosques (también como sumidero de carbono) y la tierra (agricultura en expansión) están siendo explotados, pero son las personas, la biodiversidad (riqueza genética) y el mantenimiento de los ecosistemas a nivel global los que quedan marginados.

La construcción de la agenda requiere herramientas para responder a lo que está sucediendo, a partir de los derechos humanos y la investigación para documentar las causas y la necesidad de trabajar con los indígenas con el fin de definir sus derechos en situaciones locales. ¿Cómo proporcionar el buen vivir desde diferentes perspectivas culturales y clima estable y un medio ambiente requiera seguir aumentando la capacidad? Se necesita entonces formación y capacitación del contexto cultural para el liderazgo pastoral. Luego está la zona más amplia de cooperación en tres áreas: creación de redes internacionales, la investigación y el mapeo de las preocupaciones; necesidades y acciones; y de la comunicación para la transformación social. La REPAM está buscando un camino de colaboración de apoyo a los pueblos indígenas de la Amazonía y a su vez una calidad de vida para todos.

La construcción de la defensa y el movimiento, Ayuno por el Clima, con Yeb Saño, a la derecha, quien compartió su experiencia como peregrino por la justicia climática

La construcción de la defensa y el movimiento, Ayuno por el Clima, con Yeb Saño, a la derecha, quien compartió su experiencia como peregrino por la justicia climática

Naderev “Yeb” Saño, el diplomático filipino que se convirtió en el rostro de las negociaciones climáticas de la ONU en Varsovia (Polonia) en 2013 (COP19), cuando el tifón Haiyan golpeó Filipinas, se convirtió en un peregrino por la justicia climática. Se dirigió a París y el camino continúa en su intento de mantener el movimiento de Ayuno por el Clima. Desde que el tema de la justicia climática va mucho más allá de las negociaciones, el ayuno es una manera significativa de la construcción de puentes entre religiones y culturas, mientras se desarrolla un movimiento de defensa fuerte.

Parece que fue hace mucho cuando comenzó la conferencia sobre el clima, cuando los jefes de Estado y de Gobierno se pronunciaron al respecto: el presidente estadounidense Barack Obama y el presidente chino, Xi Jinping, enviaron mensajes de apoyo, mientras que el primer ministro indio Narendra Modi recordó a las naciones ricas de sus emisiones de carbono y la necesidad de estas naciones a ratificar el segundo período de compromiso del Protocolo de Kioto hasta 2020 (primer período de compromiso terminado en 2012). Las Islas Marshall exhibieron sus mensajes, pero además de las declaraciones políticas, las discusiones son también económicas.

Está aún por ver si la COP21 puede definir la política. Mientras tanto, a nivel social hay una responsabilidad más profunda de ir a casa y marcar una diferencia en nuestro propio entorno. El trabajo duro trata de implementar los esfuerzos locales y fortalecer la relación con los compromisos nacionales, para obtener un cambio desde los negocios como un proceso gradual hasta una inversión radical de energía limpia, y un consumo que no sea la explotación o despilfarro. Ahora tenemos las preguntas correctas y algunas de las respuestas, pero ¿podemos alcanzar los compromisos? ¿Puede el Sur y el Norte trabajar con confianza?

Estos son los dolores de cabeza y la angustia de lo que buscamos y anhelamos. Mientras nos encontramos aquí, hay bombardeos en Siria, asesinatos en San Bernardino, que no parecen aprender que la violencia de los hombres y el poder no es la solución. Otros atisbos sombríos de la realidad de la semana han sido las inundaciones en Chennai, en India, pasando por las inundaciones en Keswick, Inglaterra.

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