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Respuesta colaborativa en la reducción del riesgo de desastres

15 Enero 2014

Las viviendas en las zonas de manglar en la ciudad de Ormoc, Leyte, necesitan una revisión. El manglar deshojado en el fondo plantea muchas preguntas acerca de la necesidad de una planificación seria sobre uso del suelo.
Foto des: P. Walpole

Pedro Walpole, SJ

Al iniciar las nuevas fases de la respuesta post-desastre en relación al tifón Yolanda (Haiyan), nos tenemos que cuestionar cuál debe ser nuestro compromiso, y la calidad del mismo, a medida que exploramos posibilidades de colaboración y obtenemos aportes de las instituciones jesuitas para la rehabilitación y la reconstrucción. El compromiso puede darse con funcionarios clave del gobierno que tienen la responsabilidad de esta tarea, con instituciones financieras y de desarrollo multilaterales o con los grupos de la sociedad civil y profesionales del sector privado.

Esta es también una ocasión para reflexionar sobre nuestra responsabilidad para contribuir a los esfuerzos en curso de rehabilitación, reconstrucción y re-diseño para que la gente pueda construir casas de nuevo, pero que sean estructuras seguras donde vivir y trabajar, ayudar a buscar medios de vida sostenibles que puedan asegurar sus necesidades, y participar con las autoridades locales del gobierno para asegurar que los servicios básicos están presentes.

El tifón Yolanda y sus consecuencias nos dejaron algunas lecciones que hemos aprendido:

1. El tifón Yolanda es un signo de los tiempos y está dentro de nuestro ámbito de actuación.

Yolanda fue la tormenta “ideal,” se desarrolló durante seis días y se fue desplazando ininterrumpidamente sobre un colchón de agua caliente a través del Pacífico. Y sin embargo, no hubo los preparativos adecuados. Hubo seis días de “advertencia” antes de la llegada del tifón a tierra. Es verdad que los vientos agarraron mucha fuerza y velocidad, sin embargo hay que tener en cuenta que los vientos del Yolanda fueron sostenidos. En su apogeo se situaron en 315 kilómetros por hora [k/h] (195 millas por hora [mph]), según el Joint Typhoon Warning Center, sólo 37 k/h más rápido que el huracán Katrina, que llegó a alcanzar los 278 k/h (173 mph) con vientos sostenidos, utilizando datos del National Hurricane Center.

Ha habido historias exitosas de las que podemos aprender. Hubo alcaldes locales que forzaron evacuaciones y otros que no. El alcalde de Maydolong, Samar del Este, forzó la evacuación de los vecinos. Hubo 400 casas totalmente dañadas, pero no hubo bajas. En Kananga, Leyte, los vecinos se vieron obligados a evacuar, y las víctimas fueron aquellos que se resistieron a ella. Esta fue una situación para manejar que estaba a nuestro alcance.

2. Hemos respondido, pero las decisiones críticas que debía hacerse.

La preparación para las emergencias, la reubicación y asignación de tierras, las condiciones de las viviendas y los medios de vida, la planificación y desarrollo de los recursos del paisaje y el agua, la gestión de las llanuras de inundación – todos estos asuntos requieren esencialmente al gobierno local. Deben ser identificadas y fortalecidas las capacidades necesarias para permitir una toma de decisiones más eficaz. Pedro Walpole y Roberto Yap, en un comentario anterior  después de la tormenta tropical Sendong (Washi en la jerga internacional) que sacudió el norte de Mindanao en diciembre de 2011, discutieron las demandas estratégicas para lograr un cambio y reducir los riesgos de inundaciones repentinas.

La industria del coco hay que reconstruirla no sólo con los cocotales, sino también con inversiones e ingenio para dar mejores oportunidades a la gente de las islas de Leyte y Samar, y mayor seguridad económica y ambiental. Estos cocos están en Isabel, una ciudad en el lado oeste de la provincia de Leyte. Foto des: P. Walpole

3. ¿Qué es crítico?

La rehabilitación pasa por centrarse en infraestructuras y servicios como las carreteras y puentes, drenajes, canales de comunicación, la electrificación y el suministro de agua. Pero también existe la necesidad de volver a construir para la población, y para aquellas áreas marginales, incluso aquellas que ya lo eran antes de que el tifón arrasara con todo. Existe la necesidad de crear estructuras económicas en las que se puedan insertar las comunidades, especialmente las más pobres. Los medios de subsistencia en las zonas rurales dependen de los recursos naturales, como la pesca y la agricultura, y ambos fueron arrasados por la tormenta. Estos son los medios de vida que dependen de los barcos de pesca y los cocos, que es la única industria que tienen las comunidades pobres.

4. Necesitamos revisar la realidad y actuar con rapidez.

El tifón Ondoy (Ketsana en el argot internacional) en septiembre de 2009 fue un evento que fue capaz de generar un acuerdo para la zona de Metro Manila. El impacto de Ondoy dejó claro que teníamos que actuar y encontrar medidas estratégicas para que lo que pasó no volviera a ocurrir.

Yolanda debería servir para lo mismo en el sentido de fijar un consenso nacional sobre la necesidad de que el gobierno esté presente en las comunidades locales. No se puede dejar a las comunidades que ordenen las cosas por su cuenta.

5. Lo que se reveló sobre el terreno es la subsistencia y la pobreza reinantes.

Los escombros que se encuentran a lo largo de la costa en la ciudad de Tacloban, y en otras muchas ciudades de Leyte y Samar, no son más que los restos de un súper tifón. Yolanda no hizo más que destapar la situación de pobreza que de forma sostenida han estado viviendo muchas personas durante décadas. Tenemos que cambiar las normas de cómo dejamos que muchas personas vivan en malas condiciones y velar por su seguridad.

Los esfuerzos post-Yolanda tienen un enfoque de tres etapas: primero un alivio inmediato, después una rehabilitación a medio plazo; construcción de refugios, la prestación de servicios, el establecimiento de medios de vida, y luego profundizar en esa respuesta para el cambio a largo plazo. Para estos últimos, los primeros tres meses pueden centrarse en la producción de vegetales básicos, y los próximos dos a cinco años se enfocarán en la reconstrucción de los medios de vida de quienes se dedican a la agricultura, la pesca, y la producción de coco. Se necesita un gran esfuerzo para reconstruir la economía y cubrir las necesidades de industria.

6. La contribución de ESSC

El “Institute of Environmental Science for Social Change” (ESSC) es una organización de investigación jesuita que trabaja actualmente en la respuesta y la reducción del riesgo de desastres (RRD), así como en todos los asuntos relacionados con la resiliencia a desastres naturales, y está jugando un papel relevante en los debates y la solicitud de asistencia técnica para el análisis del paisaje. ESSC participa actualmente con varias organizaciones como: Habitat for Humanity-Filipinas para las evaluaciones de lugares seguros para el traslado y reasentamiento de población, la Federación de Pueblos sin Hogar de Filipinas para la formación técnica en la evaluación y selección de emplazamientos; Simbahang Lingkod ng Bayan para el mapeo de RRD y la realización de planes de evacuación para Barangay Payatas, en la ciudad de Quezon; Parroquia de Quiapo y su apostolado para la reducción y gestión del riesgo de desastres para comprender las inundaciones en la zona y desarrollar protocolos locales que posibiliten una evacuación segura, y que además pueda servir de modelo para adaptar en otras parroquias; Fundación Hilti y ESCAP para apoyar la evaluación de áreas para la planificación y desarrollo las zonas de reubicación y el estudio de materiales de construcción alternativos para viviendas sostenibles, y el Banco Mundial para la planificación y evaluación de viviendas con el gobierno local.

Las tareas diarias de limpieza continúan a la vez que se invierte tiempo para rediseñar un lugar a esta gente a salvo del daño sufrido. Foto des: P. Walpole

ESSC también está facilitando y coordinando el Grupo de Trabajo de Filipinas (PWG) en la resiliencia a riesgo de desastres, una pequeña iniciativa think-tank que reúne en ocasiones diversas partes interesadas, incluido el gobierno, para discutir y desarrollar respuestas de acción a las preocupaciones ambientales. Anteriormente, se llevaron a cabo las reuniones del PWG para llamar la atención sobre las preocupaciones de la comunidad sobre el manejo de la gestión forestal y el acceso a los recursos forestales, los pueblos indígenas y la gestión de los dominios ancestrales, donde la política y la gente trabajó con para que haya un proceso de coherencia y cohesión. En la actualidad, la agenda PWG se centra en explorar con los principales organismos gubernamentales, gobiernos locales, instituciones de desarrollo y asistencia, los medios y centros académicos cómo se pueden mejorar la reconstrucción y la rehabilitación a través de una vivienda segura, proporcionar directrices para mejorar la evaluación, planificación y desarrollo de los sitios de reasentamiento, capacitando a los gobiernos locales para la planificación en zonas a prueba de desastres y el uso del agua, y el fortalecimiento de las organizaciones locales y las comunidades en la negociación para la asignación de tierras, materiales de construcción y viviendas más seguras. Análisis más profundos y prácticos de los fenómenos climáticos extremos que se están produciendo en el país también se están intercambiando y divulgando, especialmente con contactos clave de los medios para que la sociedad filipina esté mejor informada con la intención que no haya especulaciones y se tomen las mejores decisiones.

7. La evaluación del sitio es fundamental en los esfuerzos de rehabilitación.

Hay cuatro factores críticos identificados en relación con la construcción de viviendas, a saber: la seguridad y su resistencia, la accesibilidad y la integración social y económica que pasa por una planificación y toma de decisiones inclusiva y participativa, así como la innovación y la adaptación.

8. Tenemos que aprender sobre las precipitaciones y los fenómenos climáticos y comprender la meteorología y el paisaje, y los matices distintos que pueden cada fenómeno meteorológico para evitar que sean totales sorpresas.

Las lluvias extremas no son necesariamente producidas por los tifones. Por ejemplo, lluvias monzónicas causaron inundaciones en agosto de 2012 en la ciudad de Manila y otras zonas de Luzón. 10 días consecutivos de lluvia deben ser monitoreados como un indicador útil para poner en marcha sistemas de alerta temprana y estar preparados para la evacuación en cada cuenca. Diferentes tipos de cuencas hidrográficas y zonas climáticas tendrán consecuencias diferentes. Las variaciones del nivel del mar no es solo un aumento permanente del nivel con el derretimiento del hielo, sino que también puede tener consecuencias a corto plazo, sobre todo en zonas tropicales. En nuestras actividades, los seres humanos producimos un hundimiento del terreno por la extracción de agua de los acuíferos que la tierra que queda sumergida debido al aumento del nivel del mar.

9. Tenemos que pensar dos veces antes de actuar.

Al actuar, tenemos que dar un paso atrás y evaluar objetivamente y asegurarnos que nuestros esfuerzos están respondiendo a lo siguiente:

a. Seguridad – la gente desea la seguridad, y es por eso que mucha gente quiere ayudar, y la seguridad es la forma en que debemos evaluar lo que hacemos.
b. Calidad – cuál es la estrategia, el contenido y la sostenibilidad. La respuesta también tiene que ser práctica.
c. Capacidad – en términos de la capacidad de los gobiernos para la planificación y la ejecución y, al mismo tiempo, que se logren reformas políticas.

10. Proponemos las siguientes estrategias y respuestas de la zona.

Los próximos pasos van encaminados a realizar evaluaciones sectoriales, seguido por la revisión de la capacidad y voluntad de los gobiernos locales. En la planificación posterior a los desastres, también existe la capacidad de negociación de la comunidad que debe ser fortalecida, y permitir el desarrollo de las ordenanzas locales apropiadas y su aplicación. Las áreas iniciales identificadas para el trabajo colaborativo son:

· 1 municipalidad en Palawan: Culion
· 3 municipalidades en Leyte: La Paz, Julita y Tabon Tabon
· 1 municipalidad en Samar: Basey
· 1 municipalidad en Eastern Samar: Maydolong

En todo esto, hay una presunción de capacidades y aptitudes, y tenemos que ser capaces de identificar donde somos fuertes y donde estamos limitados. Tenemos que ser capaces de aplicar las lecciones aprendidas y utilizarlas para asegurar que cuando el próximo evento climático ocurra, estemos mejor preparados y que no se pierdan vidas. Debemos asegurarnos de que nuestros esfuerzos son:

• Crear conciencia para generar una respuesta;
• Promover usos que generen impactos sostenibles a largo plazo
• Adaptarse a las realidades ambientales y sociales
• Fortalecer las capacidades locales y generar una reforma política
• Dar una respuesta práctica y receptiva a las necesidades de las personas
• La integración en los esfuerzos de los gobiernos locales
• Promover la colaboración de las instituciones

El tifón Yolanda y aquellos que perecieron nos proporcionaron una dolorosa oportunidad de aprender. Hubo gente que murió para que otros puedan vivir y no hay mayor sacrificio que este. Será un flaco favor a los que murieron si no aprendemos de esta experiencia. Es un regalo de la vida y tenemos que reunir todas nuestras energías y nuestra creatividad humana para que podamos responder mejor y estar mejor preparados.

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3 Responses to Respuesta colaborativa en la reducción del riesgo de desastres

  1. john staudenmaier sj en 18 Febrero 2014 en 8:15 am

    Peter,

    Thank you for your analysis of lessons to be learned from Yolanda.

    blessings from Detroit.

    john st sj

    • pedro walpole en 1 Marzo 2014 en 3:35 pm

      Dear John,
      thanks for your interest, the work continues; Yolanda has made its mark on the mental compass of the Philippines, I think now we will have a more continuous action to response with more preparedness to the millions of people so vulnerable. I am just back from Culion Islands where we have been assessing the relocation of several villages to 40 meters from the high tide mark and ideally 100 meters from mountain slopes, that leaves us with very little or no land on many islands. Meanwhile secure daily clean water supply is a need while the coastal waters are cleared out by commercial fishing and communities at best have a subsistence livelihood. Climate security, water and livelihood is our challenge for the next 20 years and is certainly part of mission and identity for us,
      with much thanks,
      Pedro

  2. john staudenmaier sj en 18 Febrero 2014 en 8:14 am

    Dear Peter,

    Thank you for your analysis of the lessons that need to be learned from Yolanda. Blessings on your labors.

    john staudenmaier sj
    Assistant to the President for Mission & Identity
    The University of Detroit Mercy
    Detroit, MI USA

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