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Un reto al tamaño del alma al revertir nuestra conciencia y nuestras acciones 180 grados

31 Marzo 2017
En mayo de 2016, se informó de que cinco islas de arrecife en las Islas Salomón en el suroeste del Pacífico desaparecieron, y otras seis experimentaron severas costas de retroceso, debido al aumento del nivel del mar. Esto surgió de un estudio australiano que analizó la dinámica costera de del aumento del nivel del mar por Simon Albert, et al (http://iopscience.iop.org/article/10.1088/1748-9326/11/5/054011), que utilizó imágenes cronometradas aéreas y satelitales de las 33 islas de 1947 a 2014, junto con el conocimiento histórico y el conocimiento local.. Foto de: un.org

En mayo de 2016, se informó de que cinco islas de arrecife en las Islas Salomón en el suroeste del Pacífico desaparecieron, y otras seis experimentaron severas costas de retroceso, debido al aumento del nivel del mar. Esto surgió de un estudio australiano que analizó la dinámica costera de del aumento del nivel del mar por Simon Albert, et al (http://iopscience.iop.org/article/10.1088/1748-9326/11/5/054011), que utilizó imágenes cronometradas aéreas y satelitales de las 33 islas de 1947 a 2014, junto con el conocimiento histórico y el conocimiento local.. Foto de: un.org

John Surette, SJ

Ecojesuit comparte esta oportuna pieza del National Catholic Reporter, en el que John Surette, SJ nos recuerda urgentemente el desafío del tamaño del alma en convertir nuestra conciencia y acciones 180 grados para responder a la perturbación climática que la humanidad enfrenta este siglo.

En tiempos bíblicos, el arrepentimiento se manifiesta en signos externos como el ayuno, las lamentaciones públicas, los gritos fuertes y el uso de cilicio y ceniza.  Estos signos externos indicaban un cambio de corazón, un giro radical.  El arrepentimiento significaba un giro en la dirección, no uno menor, sino un giro de 180 grados.

Cuando una persona o una civilización entera se dirige a toda velocidad hacia un precipicio, lo más inteligente y lo más sagrado que hay que hacer es arrepentirse, hacer un cambio total de dirección.  ¿Qué tipo de giro se requiere de la humanidad en nuestro siglo XXI?

Nos acercamos a un precipicio planetario.  Somos cada vez más conscientes del cambio climático, o lo que se llama con mayor precisión la disrupción catastrófica del clima.  Los bosques están desapareciendo, las capas freáticas están cayendo, los suelos se están erosionando, las pesquerías se están desmoronando, los ríos se están secando, los glaciares y las capas de hielo se están derritiendo, el océano se está volviendo más ácido, las especies vegetales y animales se están extinguiendo y los niños de todas las especies nacen cada vez más enfermos.

Todo esto arroja una sombra oscura sobre nuestras vidas y se ha convertido en el tema principal de nuestro tiempo.

Este tema climático es el contexto dentro del cual cada esfuerzo futuro para nutrir una mayor justicia y relaciones más auténticas será cada vez más difícil.  A mediados de siglo, nuestros hijos y nietos probablemente vivan en un planeta gravemente comprometido.  Más tarde en el siglo, posiblemente se estarán enfrentando a interrupciones más serias y catastróficas dentro de la red de vida de la Tierra.

Para algunos de nosotros, esta realidad es demasiado temible para enfrentar y así nos movemos hacia la negación o la parálisis.  Este temor es comprensible porque somos los primeros seres humanos llamados a enfrentarnos a un precipicio planetario.  Ningún humano anterior podría haberlo imaginado. Incluso nuestra dotación genética no parece tan útil para ayudarnos a actuar.

Las cosas, sin embargo, no son inútiles.  Nuestra esperanza se encuentra en un cambio radical actual de 180 grados en nuestra conciencia y acciones – un arrepentimiento.  Nunca se nos ha pedido un cambio de corazón.  Es un cambio difícil de imaginar.  Es la llamada profética de nuestro tiempo.

Nuestro giro requerirá que nos reinventemos.  Por ejemplo, tendremos que salir de la ilusión de separación humana en la verdad de que somos miembros integrales de la red de la Tierra de la vida.  Tendremos que experimentar no como estar en la Tierra sino como ser de la Tierra.  Tendremos que nutrir nuestra conciencia de que tenemos un papel que desempeñar en el drama sagrado del despliegue evolutivo de la Tierra.

El desafío que tenemos ante nosotros es el tamaño del alma.  Algunas preguntas para nuestra observancia de Cuaresma, en sus últimos días de este año, como individuos y como comunidad humana son: ¿Queremos arrepentirnos?  ¿Tenemos el coraje de hacer ese giro de 180 grados?  ¿Qué vamos a hacer los humanos?

Nuestros hijos, nietos y sus hijos esperan nuestra respuesta.

2017_03_31_Reflection_Photo2John Surette es un jesuita de la Provincia Noreste de los Estados Unidos y es escritor y director de retiros.  Durante los últimos 26 años, John ha estado dando retiros y talleres centrados en la “Historia del Universo” y ayudando a los buscadores a descubrir la sabiduría contenida en esta historia fundamental – una sabiduría para nutrir y profundizar sus relaciones con Dios, los seres humanos y el planeta Tierra.  Todos sus retiros están inspirados por el Papa Francisco que, en su reciente encíclica sobre el medio ambiente Laudato Si’, nos urge a desarrollar una dimensión de la Tierra a nuestra espiritualidad.  Ecojesuit publicó previamente la reflexión de John sobre el sueño de un jesuita mayor.

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Este artículo también está disponible en:: Inglés

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One Response to Un reto al tamaño del alma al revertir nuestra conciencia y nuestras acciones 180 grados

  1. Leo Peter Cachat en 9 Mayo 2017 en 9:20 pm

    Thanks for this, John. It is a very good read. We live in turbulent times, which offer us (all) possibilities. We need sound guidance. Your article provides it.

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