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Ciencia, la promoción y cambio político: El caso de La Oroya, Perú

15 Octubre 2012

Mural pintado por los niños de La Oroya sobre cómo sueñan su ciudad: niños sosteniendo chimeneas sin humos, las aguas limpias del río Mantaro, los árboles creciendo de nuevo, y el sol brillando en un nuevo día. Foto de: F. Serrano

Fernando Serrano, PhD

En 2004, recibí una petición urgente de una organización de la comunidad para dirigir un estudio que midiese los índices de metales tóxicos en los residentes de La Oroya, Perú, ciudad afectada por la contaminación medioambiental producida por una fundición.

La fundición de la Oroya fue construida en 1922 por la compañía norteamericana Cerro de Pasco.  En 1974, el gobierno peruano nacionalizó la compañía.  Sin embargo, en 1997, las fundiciones y refinerías de La Oroya se vendieron a la Compañía Doe Run de Saint Louis en Missouri, USA.  Esto permitió a la compañía Doe Run la expansión internacional más allá de la producción de cobre, plata, zinc, oro y otros metales en La Oroya.  La Fundición tomó el nombre Doe Run Peru (DRP).  El billonario Ira Rennert posee dos compañías vinculadas Doe Run Missouri y Doe Run Perú.  Una historia sobre el impacto de estas dos compañías en la contaminación medioambiental y su repercusión en la salud infantil se puede ver en el siguiente enlace.

El Consejo Nacional del Medioambiente de Perú informó en 2002 que DRP emitido 3.312 toneladas/año de materia contaminante, 380.136 toneladas/año de dióxido de azufre, 226 toneladas/año de óxidos de nitrógeno, 847 toneladas/año de plomo, 423 toneladas/año de arsénico, y 43 toneladas/año de cadmio.

Hay pruebas suficientes de los efectos tóxicos para la salud humana de todas estas partículas.  El Instituto Blacksmith considera La Oroya como una de las ciudades más contaminadas del mundo.  Los residentes de La Oroya estaban profundamente preocupados acerca de los efectos de la contaminación causada por las fundiciones.

Sin embargo, la comunidad sintió que a las autoridades del gobierno peruano y los funcionarios de DRP no les importaba las preocupaciones de la comunidad porque, entre otras razones, no había pruebas suficientes de los efectos de las emisiones de la fundición de DRP en la salud pública.  De esta manera la comunidad puso en marcha un esfuerzo para conseguir un estudio independiente realizado en La Oroya que proporcionase información fiable sobre la magnitud de la exposición humana a metales tóxicos en esta ciudad.

Hacia una red de la Comunidad Universitaria para la salud medioambiental

La comunidad y la Arquidiócesis de Huancayo decidieron construir una alianza con la Universidad de Saint Louis para hacer un estudio y determinar los niveles de plomo, arsénico, cadmio y otros metales en los residentes de La Oroya.  La Oroya se encuentra dentro de la Arquidiócesis de Huancayo y su arzobispo, Monseñor Pedro Barreto, SJ, se convirtió en el promotor principal del estudio.

Como universidad jesuita, con la única Escuela de Salud Pública acreditada en los EE.UU., la Universidad Saint Louis abrazó la convocatoria de la comunidad y proporcionó el apoyo necesario del equipo de investigación.  Los principios que animan esta asociación son el enfoque participativo de la comunidad para la investigación, el rigor científico y la independencia, el respeto a la cultura de colaboración de los participantes, la integridad ética y el compromiso de compartir los resultados del estudio con todos los actores, especialmente los directamente afectados por la contaminación.

Evidencia de los impactos sobre la salud y el medioambiente

En noviembre de 2005, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Atlanta completaron el análisis de laboratorio de muestras de sangre y orina de dos muestras de población, uno de La Oroya, el área de estudio, y uno de Concepción, el sitio de control.

Al mes siguiente, el equipo de la Escuela de Salud Pública viajó a Perú para informar de los resultados del estudio.  Estos resultados indicaron que el 97% de los niños entre seis meses y seis años de edad y el 98% de los niños entre siete y 12 años tienen niveles elevados de plomo en la sangre, en algunos casos tres o cuatro veces al nivel de preocupación.  Según la CDC, un nivel elevado es cualquier nivel igual o mayor a 10 mg/dl en 2005 y ahora es 5 g/dl.  Otros grupos de edad de hombres y mujeres también tenían más del 60% de niveles elevados de plomo.

Los niveles de arsénico encontrados en los residentes de La Oroya eran dos veces más que los que se encuentran en Concepción, el sitio de control.  Además, la muestra de la población de La Oroya tenía niveles de cadmio en sangre más de tres veces superior al promedio de los EE.UU., y el cadmio en la orina más de seis veces superior al promedio de los EE.UU.  El nivel de antimonio en La Oroya era 30 veces mayor que el nivel promedio de la población de los EE.UU.

Los resultados del estudio proporcionaron evidencia de la gravedad de la crisis de salud ambiental que vive el pueblo de La Oroya, y de la necesidad de una respuesta urgente a esta crisis por parte de las autoridades gubernamentales, funcionarios de DRP y otras partes interesadas.

Después de conocer los resultados, los residentes locales y las organizaciones querían saber el alcance de la contaminación en el medio ambiente, especialmente en la cuenca del río Mantaro que abastece de agua a la región Junín, donde La Oroya está ubicada.  La cuenca alta y media del Mantaro es una de las zonas más importantes de producción agrícola de los Andes peruanos, es el principal productor de energía hidroeléctrica, es un lugar de importante diversidad biológica, y el hogar de 700.000 personas.

La Escuela de Salud Pública, en colaboración con la Arquidiócesis de Huancayo a llevado a cabo una evaluación exhaustiva de los niveles de metales tóxicos (plomo, arsénico, cadmio y otros) y los compuestos peligrosos en el aire, agua y suelo de la cuenca del Mantaro.  Los resultados de la evaluación ambiental indicaron que los niveles de dióxido de azufre excedieron los estándares aceptables.  El agua estaba contaminada en lugares más cercanos a las áreas de minería y fundición, con sólo nueve de los 44 sitios aún limpios.  En cuanto a los suelos, los metales tóxicos como el plomo superaron con creces los niveles aceptables en muchos sitios a lo largo de la región del Mantaro.

Una de las principales conclusiones de la evaluación medioambiental fue que los niveles elevados de metales tóxicos y otros compuestos no eran el resultado de factores naturales, sino de las actividades mineras y de fundición, con el complejo de DRP como la fuente primaria, y que existía una necesidad de reglamentación nacional sobre la calidad del suelo.

El profesor Fernando Serrano, segundo por la derecha, con Monseñor Pedro Barreto, SJ, arzobispo de Huancayo, durante el congreso en EE.UU. sobre la contaminación en La Oroya, Perú, en Julio de 2012. Junto a ellos están Melissa Silvers (izquierda) y Cecilia Calvo (derecha).

Política de cambio

Los residentes de La Oroya, las organizaciones comunitarias y la Archidiócesis de Huancayo querían pruebas creíbles que se pudiesen utilizar para crear conciencia y educar, y también para tomar mejores decisiones sobre programas y políticas para proteger la salud pública y la calidad del medio ambiente.  Los estudios realizados por la Universidad Saint Louis facilitaron dichas pruebas.  Los resultados de los estudios sobre los niveles de metales tóxicos en la población de La Oroya y en el aire, agua y suelo en la cuenca del Mantaro fueron utilizados en iniciativas de educación comunitaria de promoción, y para llamar la atención a las autoridades gubernamentales y funcionarios de DRP para tomar medidas.

Como resultado de estos estudios, los residentes de la comunidad se han concienciado de los siguientes puntos:

  • La importancia de lose estudios científicos para que puedan servir de base tanto para la información personal como para la toma de decisiones públicas
  • La conexión entre la exposición a los metales tóxicos y los efectos dañinos para la salud
  • La necesidad de educación  y importancia de la prevención por parte de las autoridades locales
  • La necesidad de encontrar soluciones sostenibles que protejan los trabajos, la salud y la calidad medioambiental.

Las pruebas descritas anteriormente se utilizaron también en las actividades legales siguientes: una demanda contra el Estado peruano presentada a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que exigía medidas cautelares para proteger la salud de los residentes de La Oroya en 2005, y una demandas presentadas en Saint Louis en contra de Doe Run en La Oroya, en nombre de los niños envenenados, y en una audiencia en el Congreso en la Cámara de Representantes de EE.UU en julio de 2012 ante el subcomité de África, Salud Global y Derechos Humanos llamada Harvest Poison: Contaminación mortal de las minas de EE.UU en Perú. La Universidad Saint Louis publicó esta historia en este sitio.

Conclusión

Lo que hemos aprendido desde 2004 trabajando juntos como socios en el Perú es que: (1) la evidencia científica es muy importante para vincular el impacto ambiental con los resultados de salud, (2) los socios de la comunidad universitaria pueden ser eficaces en la generación de evidencia científica, (3) es importante identificar las conexiones entre los aspectos locales, nacionales y mundiales del negocio de la minería y la fundición, y (4) que la incidencia política se necesita en cada paso del camino, desde la investigación a la educación y al programa y cambio de políticas, y en última instancia a la justicia ambiental.

Hemos trabajado juntos hacia la meta de comunidades saludables que viven en medioambientes saludables porque “la salud es un estado de completo bienestar físico, mental, y el bienestar social no es solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.”  La salud sólo es posible cuando se dispone de recursos para satisfacer las necesidades humanas, y el medioambiente laboral, están protegidos contra los contaminantes que amenazan la vida y la salud (de la Constitución de la Organización Mundial de la Salud).

El señor Fernando Serrano es profesor Asistente de Salud medioambiental y ocupacional de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Saint Louis, Missouri, USA.  Él presentó el caso de La Oroya el pasado mes de septiembre de 2012 durante la reunión de la Red de Defensa Global ignaciana en la gobernanza de los recursos naturales y mineros.  Se puede contactar con él en la siguiente dirección de email: serranof(at)slu.edu.

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Este artículo también está disponible en:: Inglés

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