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Conflictos y Cambio Climático

24 Noviembre 2011

Ciudades en las zonas costeras de baja altitud. Foto de: unfpa.org

Desde hace bastante tiempo el Pentágono y otras instituciones militares han denominado el cambio climático como un “multiplicador de amenazas” con la capacidad de ampliar los efectos en conflictos actualmente activos, o promover nuevos enfrentamientos por comida, agua o tierra cultivable cuando estos comiencen a ser muy escasos. En el año 2007, bajo presidencia Británica, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas celebró una sesión para valorar los impactos del cambio climático como amenaza para la seguridad. En aquella ocasión el debate no condujo a acuerdos concretos porque países como China y Rusia dudaban de que el Consejo fuera el fórum adecuado para discutir este asunto. La reunión fue presidida por la Secretaria de Asuntos Exteriores británica, Margaret Beckett, y allí afirmó que la evidencia científica más reciente confirmaba, o incluso reconocía que se habían superado, los principales temores sobre el cambio climático, y puso en guardia sobre migraciones masivas a causa de inundaciones, enfermedades o hambre. Recordó que las sequias y las reducciones en las cosechas podrían llevar a competir por alimentos, agua o energía y que el cambio climático era un asunto de seguridad, pero no en la perspectiva estrecha de la “seguridad nacional” sino “en la seguridad colectiva de un mundo de un mundo frágil y cada vez más interdependiente”. Pero sus argumentos, y los de otras delegaciones que también intervinieron, no fueron suficientemente persuasivos para convencer a aquellos que creían que el cambio climático no es un asunto de seguridad sino solamente una cuestión social y medio ambiental.

En julio pasado el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas volvió a discutir el mismo asunto, pero el resultado ha sido más frustrante que en el 2007 porque hoy tenemos más evidencia que confirma los efectos negativos del cambio climático. Esta vez fue Alemania la que presidia el Consejo y fijó su posición un documento previo: “El cambio climático está entre los retos fundamentales de la comunidad internacional. Los impactos del cambio climático en la paz y en la seguridad son ya tangibles y se agravarán en los próximos años. Esto está sucediendo en un momento de rápidos cambios globales marcados por aumentos de población, aumento de la demanda de recursos naturales y el agotamiento de suelos fértiles y agua potable. Estos cambios pueden provocar tensiones sociales, conflictos políticos e incluso violencia”. Conociendo la resistencia de algunos estados miembros a compartir esta visión la delegación alemana destacó que: “el discurso político y científico internacional ha evolucionado de una manera significativa, y ha aumentado la toma de conciencia sobre las implicaciones potenciales que el cambio climático tiene sobre la seguridad” Pero desafortunadamente, otra vez, tampoco se consiguió convencer a China que ha mantenido las mismas resistencias que en 2007.

La sequía en una granja de maíz, África. Foto de: blogs.smithsonianmag.com

De hecho la delegación alemana en el Consejo de Seguridad basó su posición en un informe de 2009 elaborado por el Secretario General de Naciones Unidas llamado “Cambio Climático y sus posibles implicaciones para la seguridad”. El informe del Secretario General señalaba el aumento del nivel de los mares como la “principal amenaza para la seguridad” para algunas pequeñas islas estado, algunas de ellas incluso “podrían desaparecer en los próximos 30 años”. Aunque la inundación completa podría tardar muchos años y el aumento de los niveles marinos podría afectar de muy distinta manera según los lugares, no estamos hablando de un riesgo futuro sino de una realidad presente: en algunas islas la situación es suficientemente grave que exige ya la evacuación de la población. Más aún, antes incluso de que el aumento del nivel del mar, sus impactos pueden hacer esas zonas inhabitables exigiendo traslados permanentes de la población. El retroceso de las líneas de costa podrá provocar conflictos en las zonas territoriales marinas y el acceso a zonas de especial interés económico.

Niños de una comunidad de montaña, el sudeste asiático. Foto de: Pedro Walpole, SJ

Un segundo aspecto de especial importancia destacado por el informe del Secretario General es el de la seguridad alimentaria que puede ser tanto una causa como consecuencia de conflictos violentos, y cómo la seguridad alimentaria y los conflictos internos de los estados están íntimamente conectados. El cambio climático provocará reducciones de producción de alimentos globalmente, especialmente en amplias zonas de África y Asia.

Indudablemente hoy tenemos mucha más evidencia de que el cambio climático es una “amenaza multiplicadora” el cambio climático y no sólo. Los grandes retos medioambientales como, la pérdida de biodiversidad, las  interferencias en los ciclos globales del nitrógeno y del fósforo, la destrucción de la capa de ozono, la acidificación oceánica, el consumo global de agua dulce, los cambios en el uso de la tierra, la contaminación química y la concentración atmosférica de aerosoles. Todos estos fenómenos, por indicar aquellos en los que hemos traspasado, o estamos cerca de traspasar, ciertos límites que ponen en riesgo gravemente las condiciones de vida sobre el planeta nos recuerdan que las relaciones de los humanos con el medio ambiente no ha sido siempre ni pacífica ni fácil. Los conflictos socio ambientales ya no sólo afectan a los pobladores de las regiones en las  que estos conflictos se producen ni están limitados a efectos  temporales relativamente cortos, como ocurría en las sociedades preindustriales. Por el contrario, en el momento actual las tensiones entre sociedades y medio ambiente incluyen por primera vez cambios planetarios y persistentes en el tiempo

La deforestación en el Amazonas. Foto de: amazonrainforestnews.com

Pero además de la conflictividad que pone en riesgo la seguridad: los refugiados, los conflictos armados, la escasez de alimentos o las represalias económicas, el cambio climático pone delante de nosotros un tipo de conflicto que podíamos llamar cultural.

El contexto actual es un reto cultural y político a ideas que están firmemente arraigadas en nuestras sociedades y que configuran nuestro modo de pensar y de comprender la realidad. Entre estas ideas que se cuestionan con fuerza estaría la extensión de un modelo de desarrollo basado en la industrialización y el consumo masivo; la confianza total en la ciencia y la tecnología poniendo a las sociedades en situaciones de enorme riesgo y dependencia, tanto individual como colectivo; y por último, un visón tan radicalmente antropocéntrica que olvida que la vida es una realidad sistémica y muy compleja. Pero esto conflicto no es una discusión académica o meramente teórica, sino que afecta, o afectará, a los modos de vida de millones de personas pero también pondrá en cuestión las opciones geoestratégicas de muchos estados y los interés de las poderes económicos y financieros.

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