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Creación en el corazón de la misión

15 Julio 2010

Del 12 al 16 de mayo del 2009 se reunieron en Asís 240 personas de 82 institutos religiosos, de 57 países y 5 continentes. El encuentro bajo el lema: “Creación en el corazón de la misión” estaba organizado por SEDOS y la Comisión de Justicia y Paz e Integridad de la Creación (JPIC) de la Unión de Superiores y Superiores Mayores de Roma. El encuentro reunió a religiosas, religiosos y laicos; y contó con la participación de los teólogos Séan McDonagh y Denis Edwards que ayudaron en la reflexión sobre las conexiones entre la ecología y nuestra vida cristiana.

Séan McDonagh, SSC, nos dio una explicación de los orígenes del universo y de los efectos del cambio climático. Somos conscientes que el proceso creativo de Dios va evolucionando y se extiende por un período de 13,7 mil millones de años. Esta obra de Dios está amenazada por la actividad humana y su voracidad. Los fuegos, la sequía, la extinción de algunas especies, la destrucción de los bosques, la ampliación de los desiertos, la contaminación de los océanos y el derretirse de los glaciares polares son fenómenos que indican el cambio climático.

La ecología, la economía y la justicia están intrínsecamente unidas y el abuso de la tierra lanza un clamor a favor de la acción inmediata, a no ser que queramos que futuras generaciones hereden una tierra estéril.

El P. Denis Edwards, presentó cómo las Escritura nos muestran un Jesús que siente la naturaleza y la quiere. La consideró una revelación de Dios. Nos dio ánimos para hacer un compromiso ecológico en nuestro seguimiento de Jesús.

En una segunda conferencia sobre Eucaristía y Ecología, el P. Edwards recogió los textos importantes que se refieren a la creación en las plegarias eucarísticas, y nos invitó a dar gracias y alabar la creación. Destacó también cómo la eucaristía es una memoria del acontecimiento de Cristo, por ello Dios conserva todo lo creado en la memoria divina de forma que le importa a Dios hasta un gorrión que cae a tierra.

La tercera presentación se centró en la esperanza y la transformación (Romanos 8:23). Según los términos que recuerdan a Teilhard de Chardin, Edwards comentó que nuestro futuro encierra una transformación radical de toda la materia en Cristo resucitado. En esa dinámica toda la vida creada, animal y humana, sufrirá una transformación que diviniza: “El Dios de la vida resucitada, es un Dios que lleva a las creaturas individuales con sus propias características de alguna manera a la dinámica eterna de la comunión divina”.

Fuimos invitados a pasar de “una mirada arrogante a otra amorosa”, para abrazar una especie de “conversión ecológica” en nuestras actitudes y prácticas con relación a la tierra. Nos enfrentamos con la realidad del cambio climático, la explotación de los bosques, de los minerales, la contaminación de las fuentes de agua y del aire puro, los intereses inmorales de las multinacionales y hemos hecho a los campesinos dependientes de estas corporaciones para las semillas. Estas realidades nos afectan a todos, pero especialmente a la gente pobre, que son los menos responsables de la degradación de la tierra.

Al final de la conferencia se elaboró un documento conjunto del que recogemos, a continuación, sus aspectos fundamentales:
Inspirados por este lugar (el Asís de S. Francisco) sentimos la llamada a un compromiso ecológico, y a asumir un estilo de vida que revele nuestra conexión con la tierra y con Dios que la creó. Necesitamos vivir una vida coherente con estas ideas. Sólo podemos tener un futuro común si ahora vivimos una austeridad compartida para asegurar la dignidad de las futuras generaciones, para que estas futuras generaciones puedan disfrutar de la belleza de la tierra, “el lecho florido de nuestra mansión” (Dante).

Reconocemos el compromiso de muchas religiones para promover la integridad de la creación. A lo largo del seminario, algunos grupos compartieron sus experiencias de trabajar con fuentes alternativas de energía y de promover una agricultura orgánica, así como tratar de crear una conciencia ecológica en las escuelas. Como congregaciones religiosas estamos llamadas en nuestros programas de formación, en nuestras liturgias, en nuestros programas de renovación y en nuestros compromisos apostólicos con la juventud, por ejemplo, a tratar de abrazar este llamamiento de amor a la tierra y a sus criaturas como Dios las ama, para integrar estas actitudes con la acción con respecto a la tierra y con todos los que viven en ella.

Documentos del seminario: http://jpicformation.wikispaces.com/EN_Assisi09

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Este artículo también está disponible en:: Inglés

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