De regreso al Acuerdo de París y a la acción climática, nuevos vientos en Estados Unidos

De regreso al Acuerdo de París y a la acción climática, nuevos vientos en Estados Unidos

EL presidente de Estados Unidos, Joe Biden, organizó la Cumbre de Líderes sobre el Clima durante sus primeros 100 días de gobierno para señalar que la acción climática es una de las principales prioridades de Estados Unidos y están de vuelta en el Acuerdo de Paris. (state.gov)

Ann Marie Brennan

Un viento fresco sopla por Estados Unidos esta temporada, especialmente durante el último Día de la Tierra, cuando el presidente de Estados Unidos, Joseph Biden, organizó la Cumbre de Líderes sobre el Clima. Esta cumbre es un hito clave en el proceso hacia la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 26) en noviembre de 2021 en Glasgow.

La cumbre virtual incluyó la convocatoria del Foro de las Principales Economías (MEF, por sus siglas en inglés) sobre Energía y Clima, liderado por Estados Unidos, para fomentar una mayor ambición para reducir el calentamiento global a 1,5°C. Estas 17 economías son responsables del 80% de las emisiones globales aproximadamente y del producto interno bruto mundial, los jefes de Estado y líderes participantes del MEF se comprometieron a dar los pasos necesarios para fortalecer su ambición. Otros países que se unieron incluyen a aquellos que demostraron planes de acción climáticos y económicos innovadores y los que son particularmente vulnerables a los impactos climáticos. Hubo líderes empresariales, innovadores, funcionarios locales y representantes indígenas y juveniles que también se unieron, compartieron sus puntos de vista y contribuciones planeadas para ayudar a abordar la crisis climática.

El presidente Biden reconoció la necesidad de una acción climática ambiciosa para corregir el rumbo y limitar el aumento de la temperatura planetaria a 1,5 C°. Este fue un contraste positivo con la última administración de Estados Unidos que se retiró del Acuerdo Climático de París, el tratado climático que ese país firmó con 196 naciones en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015 en París o COP21, aduciendo su propio interés económico.

Este gráfico muestra la dramática taza de aumento de carbono en Estados Unidos y otros países y continentes.

Este reciente esfuerzo de Estados Unidos para reconocer la urgencia de la situación climática y renovar e incluso incrementar sus compromisos, es una señal poderosa y positiva de liderazgo responsable. La administración Biden-Harris está comprometida con reducir a la mitad su nivel de emisión de gases de efecto invernadero (GEI) de 2005 para el 2030 y también se compromete a trabajar con la comunidad internacional, reconociendo que este es un problema global de tal escala que es esencial que todos trabajemos juntos.

También es alentador el enfoque más holístico en la incorporación de la economía, el clima y la sostenibilidad; además de enfatizar la importancia de invertir en industrias, tecnologías y empleos de energía limpia mediante los cuales las familias pueden mantenerse a sí mismas de manera sostenible en comunidades y entornos más saludables.

El presidente Biden publicó previamente un paquete de gasto público en infraestructura para desarrollar una economía verde sólida y reducir significativamente las emisiones de GEI. Está ofreciendo créditos fiscales para respaldar el desarrollo de energías renovables, la inversión en estaciones de carga de vehículos eléctricos y otras investigaciones y avances hacia la neutralidad de carbono para el 2035.

El presidente Biden también reconoció el interés, crecimiento y esfuerzos en la acción climática durante los últimos años en otros sectores gubernamentales no federales. La economía verde de Estados Unidos ha crecido a pesar de los limitados incentivos federales, las inversiones sostenibles han incrementado significativamente, la transición a fuentes de energía renovable como la solar y la eólica están aumentando, los vehículos eléctricos de menor costo son más accesibles, y los alimentos cultivados localmente y los productos de origen sostenible están en aumento.

Vale la pena señalar que muchos católicos, incluido el cardenal Joseph Tobin, arzobispo de la Arquidiócesis de Newark en Nueva Jersey, estaban preocupados por la retirada de Estados Unidos del Acuerdo Climático de París y firmaron la Declaración Católica sobre el Clima declarando: “nos unimos a los gobiernos estatales, tribales y locales, así como a empresas, instituciones financieras y otras organizaciones religiosas, para declarar que aún estamos realizando acciones que cumplan con los objetivos climáticos descritos en el Acuerdo de París.” ¡Es hora, en realidad estamos tarde, para que el gobierno federal entre en acción!

Aun así, aunque Estados Unidos está comprometido con los planes de acción climática y la reducción de sus emisiones de GEI, los planes propuestos a través de una Contribución Determinada Nacionalmente (NDC, por sus siglas en inglés), van por un camino que contribuye a un aumento de temperatura de 2,9 C°, mucho mayor a la meta del Acuerdo de París de 2 C°, e incluso más alta que la meta reconocida de 1,5 C° recomendada por los científicos del clima.

Claramente, esta creciente cantidad de emisiones de carbono es insostenible para nuestro planeta, y ya estamos viendo las graves consecuencias y la devastación para países vulnerables, los que menos han contribuido a esta crisis climática. Estados Unidos y otros importantes emisores de carbono deberán realizar modificaciones y cambios sustanciales.

Uno de los aspectos más destacados de la cumbre es el comienzo de la Alianza de la Agenda 2030 para el Clima y la Energía Limpia entre Estados Unidos e India donde ambos países colaborarán en una agenda 2030 para tecnologías limpias y acción climática. En un acontecimiento relacionado después de la cumbre, Hawái declaró su emergencia climática, el primer estado de Estados Unidos en hacerlo, incluso cuando más de 1.900 declaraciones de emergencia fueron hechas en 34 países.

Entonces, tomando la palabra de Biden cuando dice que debemos trabajar hacia la meta de aumentar 1.5 C°, ¿qué debemos hacer realmente como país para eliminar esta brecha? Como país más rico y principal emisor de GEI, Estados Unidos debería:

• Invertir en energía limpia y crear millones de buenos empleos, con energía 100% renovable para todos, incluyendo los millones de personas que actualmente no tienen acceso a la electricidad.

• Alinear nuestras finanzas con valores compasivos aumentando el financiamiento para industrias, infraestructura y agricultura sostenibles.

• Respetar los derechos de los indígenas y de todos los protectores ambientales y brindar oportunidades para que los refugiados climáticos migren y establezcan nuevos hogares.

• Trabajar para lograr emisiones netas de GEI cero para el 2030, proporcionar financiamiento y compartir tecnología para la reducción global neta antes de 2050.

• Poner fin a la profanación del planeta: no más exploración o infraestructura de combustibles fósiles, no más deforestación, no más hábitat o pérdida de biodiversidad.

• Hacer reparaciones climáticas en reconocimiento a la deuda colonialista y ambiental.

Los científicos del clima, los activistas ambientales y las personas de fe tienen claro que se necesita una acción dramática para detener la contaminación, apoyar a las comunidades y prevenir la destrucción del clima. Por ejemplo, la familia Ignaciana con sus colaboradores y asociados publicaron el Día de la Tierra, una declaración colectiva sobre el compromiso con la justicia climática, Towards COP26: Advocating for Climate Justice (Hacia la COP26: Abogando por la justicia climática).

Dios ha creado un planeta propicio y glorioso para que todos podamos disfrutar de sus muchas maravillas en paz, siempre que cada uno de nosotros actuemos responsablemente como buenos administradores. No hay duda de que estos pasos serán difíciles de implementar, pero Estados Unidos tiene la obligación de hacer todo lo posible para cumplir con este objetivo de aumento de temperatura no más de 1,5 C°.

Hay esperanza para el futuro, ¡pero hay mucho por hacer!

Este artículo también está disponible en inglés.

Ann Marie Brennan es la vicepresidenta del Consejo Ejecutivo Mundial de la Comunidad de Vida Cristiana (CLC, por sus siglas en inglés) y es promotora de CLC para el Distrito de la ciudad de Nueva York.

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