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Desarollo sostenible en escuelas de Hong Kong

31 Marzo 2013

Segregación de basura y reciclaje en la escuela y paraíso verde, donde los estudiantes de la planta. Foto de: The Wah Yan Times; P Walpole

Pedro Walpole, SJ

La sostenibilidad es un tema que se está desarrollando en muchas escuelas de Asia-Pacífico. Las escuelas buscan la forma de informar e involucrar a los alumnos, profesores, padres y otros para compartir la responsabilidad del medioambiente.

Las escuelas visitan otros campus “verdes” para aplicar métodos prácticos y sostenibles para su propia gestión. Muchas están adaptando un sistema educativo experimental donde integran una agenda más amplia en ecología, sostenibilidad, geografía, física y humanidades. Buscan ampliar el conocimiento de los estudiantes y realzar su conciencia social a través del estudio de las preocupaciones sociales y medioambientales. Esperan generar un mayor interés entre los estudiantes, los profesores y el personal de servicios, y así influir en su actitud y compromiso hacia el medioambiente. Este cambio puede simplemente reflejarse en su estilo de vida que no sólo necesita conocimientos, sino también una mayor consciencia de quiénes son y el significado que tienen de toda vida (también espiritualidad) para mantener ese compromiso.

En los últimos 20 años, las escuelas secundarias de Hong Kong han ido recogiendo basura para el reciclado – papeleras, plásticos. Recientemente se han empezado a reciclar metales, ropa vieja, así como los cartuchos de tinta. Se han ido colocando contenedores designados para cada material reciclable en el entorno del campus. Sin embargo, la separación de residuos sigue siendo un desafío para muchos. La forma más racional para hacer frente a este problema es recoger los residuos en su origen y separarlos inmediatamente. Por otro lado, el gobierno reconoce cada vez más iniciativas ecológicas en las escuelas y las adjudica a aquellos que tienen planes “verdes.” Debido a esto, las escuelas se ven obligadas a proponer más iniciativas ecológicas, como la creación de jardines en el techo de los campus y la exploración del uso de energías alternativas.

Sigue siendo una necesidad primordial educar a los jóvenes de Hong Kong. Según el Dr. John Tan, de Wah Yan College, una escuela secundaria jesuita del Distrito de Kowloon, los jóvenes viven a menudo despreocupados. A veces, sino la mayoría de las veces, hay que recordarles apagar los ventiladores y el aire acondicionado. Es importante que esta preocupación sobre el ahorro de energía se enseñe en las escuelas y así los estudiantes puedan aplicar en casa lo que han aprendido en el colegio. De esta manera, los padres también se convierten en el objetivo del impacto. En el futuro, los niños pueden llegar a ser responsables del grupo de apoyo a los padres en el ámbito ecológico.

Iniciativas verdes y desafíos

Paisaje de la ciudad de la escuela; contaminación del aire y el humo son preocupaciones diarias. Foto de: P Walpole

El colegio Wah Yan está estudiando la posibilidad de instalación de energías alternativas, como la energía eólica y los paneles solares. Sin embargo, se han dado cuenta de que estas tecnologías tienen una corta vida para las escuelas; la corta duración y el gasto que supone el mantenimiento no hacen de ello un asunto fácil. Las preocupaciones técnicas y de mantenimiento surgen, por lo general, tres o cuatro años después de la instalación.

Aunque la energía eólica tiene un gran éxito y la capacidad de aprendizaje sobre el uso de la energía alternativa es alta, la financiación del gobierno y el apoyo para financiar estos cambios estructurales son prácticamente inexistentes. Hay dinero para pagar las facturas de energía, pero hay poca (o ninguna) financiación para llevar a cabo nuevos proyectos e iniciativas de ahorro de energía.

Con el fin de satisfacer la demanda de agua de 70 por ciento (unos 717 millones metros cúbicos por año) en Hong Kong, el gobierno importa agua desde el río de Dongjiang en la vecina provincia de Guangdong. Hay suficiente agua para beber, pero para limpiar inodoros, personas dependen de pozos profundos. Para reducir el consumo de agua dulce en el largo plazo, el gobierno planea utilizar agua de mar para limpiar inodoros, así que esto implica financiación para cambiar todas las tuberías y tanques.

La contaminación del aire es otro gran motivo de preocupación. El nivel de dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno y partículas en suspensión en el aire es muy elevado, sobre todo en las tres principales zonas económicas de China: el área Beijing-Tianjin-Hebei, el delta del Río Yangtze y el delta del Río Pearl. China declara que hay más de 200 días nublosos al año en estas zonas. A pesar de que sólo ocupan el ocho por ciento de la superficie terrestre total de China, las producciones industriales de estas zonas económicas producen el 30 por ciento de los contaminantes del aire y las emisiones de polvo en el país. La contaminación atmosférica grave no sólo se experimenta en invierno sino también en verano.

Hong Kong se enfrenta a la contaminación a un nivel de calle de la misma forma que afronta el problema de contaminación regional. La niebla tóxica en Hong Kong, y en la región del delta del río Pearl, se atribuye a la combinación de las emisiones de los vehículos de motor, la industria y las plantas de energía. Entre 2007 y 2012, el Índice de Calidad del Aire del país (ICA) varió de 100 a 200, lo que significa que el aire es limitado y poco saludable para los grupos más sensibles. Por encima de 200 ICA, se considera muy grave y poco saludable, donde toda la población puede sufrir daños. Más allá de 300 ICA ya se convierte en un nivel peligroso y puede desencadenar un estado de emergencia en todo el país.

Para reducir las emisiones de humo de los vehículos, el gobierno ha implementado programas de incentivos y financiado subvenciones para sustituir los taxis y autobuses de diésel ligero por vehículos de gas licuado de petróleo (GLP). Hace aproximadamente un año, se adaptaron vehículos eléctricos (coches CLP) en los campus para disminuir el impacto en la calidad del aire. Sin embargo, es difícil encontrar tomas de electricidad para la recarga de coches híbridos en las zonas comunes, y no suelen ser fiables. El mantenimiento de los equipos y los costes siguen siendo caros. A pesar de las mejoras en los vehículos de motor, la creciente industria del continente es una de las principales preocupaciones a la que hay que hacer frente en el futuro.

Es muy importante que las personas reconozcan que la contaminación atmosférica es un problema regional. El gobierno tiene las respuestas, pero se necesitan altas compensaciones para que se puedan realizar los cambios. Los conductores de camiones, por ejemplo, que tengan pocos años por delante para jubilarse no van a invertir en los nuevos vehículos.

A esto se suma la contaminación acústica, que es también una preocupación que necesita ser medida y considerada.

¿Qué se necesita para lograr un cambio en nuestra sociedad?

Hay una enorme contradicción entre muchos jóvenes: por un lado apoyan las iniciativas verdes, pero por el otro siguen viviendo un estilo de vida fácil. Pagar por envases y productos más respetuosos del medio ambiente no es tan evidente, aunque ahora se reciclan los envases de los sándwiches de las cafeterías, aunque los costes del reciclado permanece oculto y no se añade.

En la actualidad, existen fondos gubernamentales que apoyan a los estudiantes de Hong Kong para participar en cursos de desarrollo sostenible en China. Se trata de un curso de fin de semana de 30 horas, que ofrece a los estudiantes la oportunidad de aprender elementos prácticos que no pueden conseguir en clase, como por ejemplo, cuestiones sobre la arquitectura y el diseño de edificios. También se da a los estudiantes la oportunidad de involucrarse con otras escuelas de la región. Esto aporta gran experiencia y una profundización en el contexto del desarrollo socio-económico.

En algunos casos, los estudiantes se movilizan para apoyar u oponerse a cierta cuestión nacional, que puede incluir preocupaciones ambientales. A través de esto, los estudiantes tienen un mayor sentido de implicación y compromiso.

Muchos confían en la educación para transformar la actitud de las personas, los estilos de vida y el compromiso con el medio ambiente. El desafío incluye el plan de estudios vigente pero también otras actividades que se pueden promover desde las escuelas para crear tales cambios de actitud en las personas y el medio ambiente.

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