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Los líderes religiosos exigen una respuesta a la crisis ecológica y social y se unen para proteger la red de la vida en el Tiempo de la Creación

3 Septiembre 2019

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Ecojesuit comparte esta carta de 2019 de líderes religiosos de todo el mundo mientras los cristianos celebran el Tiempo de la Creación  en todo el espectro ecuménico, así como líderes de muchas tradiciones religiosas. El tiempo comienza el 1 de septiembre, el Día de Oración por la Creación, y se extiende hasta el 4 de octubre, la Fiesta de San Francisco, el santo patrón de la ecología en muchas tradiciones. “Mientras unos rezan, algunos desarollamos proyectos, y otros nos movilizamos. Todos protegemos la creación. El entusiasmo continua incluso después de que esta celebración termina, ya sea a través de la oración continua, cambios en el estilo de vida o la movilización. Este momento hace que cada año crezca la esperanza en nuestras comunidades. Se trata de acciones realmente buenas y urgentemente necesarias.” El tema de este año para la celebración es la red de la vida.

“Además, yo establezco mi alianza con ustedes, con sus descendientes, y con todos los seres vivientes. . . en la tierra.” (Génesis 9:9-10)

Queridas Hermanas y Hermanos en Cristo,

Somos parte de una red de vida única y maravillosamente compleja que está tejida por Dios. Cada año, del 1 de septiembre al 4 de octubre, la familia cristiana celebra el don de la creación. Esta celebración global comenzó en 1989 cuando el Patriarcado Ecuménico reconoció el día de oración por la creación, y ahora es acogida por toda la comunidad ecuménica.

Durante el Tiempo de la Creación, nos unimos como una sola familia en Cristo, celebrando los lazos que compartimos entre nosotros y con “todos los seres vivientes en la tierra.” (Génesis 9:10) La familia cristiana vive esta celebración a través de la oración, de acciones más sostenibles para vivir en nuestra casa común, y de la incidencia en la esfera pública.

Рara este Tiempo de la Creación, ofrecemos nuestras reflexiones sobre la red de la vida, con la esperanza de que puedan provocar una contemplación más rica y respuestas más profundas entre nosotros, hermanos y hermanas. Lo hacemos en un espíritu ecuménico y reconociendo que la Creación se otorga como un don para todos nosotros y que estamos llamados a compartir la responsabilidad de su protección.

Las Sagradas Escrituras comienzan con Dios afirmando que toda la creación es “muy buena” y, como administradores de la creación de Dios, estamos llamados a proteger su bondad. (Génesis 1:30, Génesis 1:28, Jeremías 29: 5-7) Cada especie, de hecho cada individuo de cada especie, es preciosa porque está hecha por Dios. Todas reflejan un aspecto de Dios. “¡Qué variadas son tus obras, Señor! ¡Todo lo hiciste con sabiduría, la tierra está llena de tus criaturas!” (Salmo 104: 24)

Por eso lamentamos que las criaturas de Dios estén desapareciendo de la Tierra a un ritmo que apenas podemos comprender. Desde humildes insectos hasta majestuosos mamíferos, desde microscópico plancton hasta imponentes árboles, criaturas de todo el dominio de Dios se están extinguiendo, y nunca más volverán a ser vistas.

Esta devastación es, en sí misma, una trágica pérdida. Hemos reflexionado respecto a ello y queremos que esto se detenga. Ese es el tema que nos gustaría sugerir como punto central para las oraciones de este año. Рero no todo se resume en esta pérdida. También enfrentamos una injusticia, ya que los más vulnerables son quienes más sufren a medida que la red de la vida comienza a desmoronarse. Nuestra fe nos llama a responder a esta crisis con la urgencia que nace de la claridad moral.

Invitamos a toda la familia cristiana a unirse a esta celebración especial para orar, reflexionar como individuos y como comunidades, y tomar acciones que preserven la creación en toda su complejidad y especificidad. El Tiempo de la Creación de este año, nos dará la oportunidad de unir nuestras voces en la Cumbre sobre la Acción Climática de las Naciones Unidas y en las negociaciones en curso de la COP.

Como canta el salmista: “Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella, el mundo y todos sus habitantes.” (Salmo 24: 1-2) Con la esperanza que nace de la Gracia, oramos para que el Señor que es nuestro Creador, Sustentador, y Redentor toque nuestros corazones y el de la familia humana en este Tiempo de la Creación.

En la Gracia de Dios,

Obispo Marc Andrus, Diócesis Episcopal de California

Rev. Ed Brown, Cuidado de la Creación y Catalizador de Lausana para el Cuidado de la Creación

Dr. Celia Deane-Drummond, Directora, Instituto de Investigación Laudato Si’, Campion Hall, Universidad de Oxford, Reino Unido

Msgr. Bruno-Marie Duffé, Secretario, Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral de la Santa Sede

Josianne Gauthier, Secretaria General, CIDSE

Rev. Norm Habel, Proyecto Tiempo de la Creación, Adelaide

Obispo Nick Holtam, Obispo de Salisbury, Presidente del Grupo de Trabajo sobre el Medio Ambiente de la Iglesia de Inglaterra

Fr. Heikki Huttunen, Secretario General, Conferencia de Iglesias Europeas

Dr. Hefin Jones, Comité Ejecutivo, Comunión Mundial de Iglesias Reformadas Metropolitano de Zimbabwe Serafim Kykotis, Arzobispado Ortodoxo Griego de Zimbabwe y Angola

Obispo Mark Macdonald, Obispo Nacional Anglicano Indígena, Iglesia Anglicana de Canadá

Fr. Martin Michalíček, Secretario General, Consilium Conferentiarum Episcoporum Europae

Sra. Necta Montes, Secretaria General, Federación Mundial de Estudiantes Cristianos

Hna. Patricia Murray, Secretaria Ejecutiva de la Unión Internacional de Superiores Generales

Dr. Alexandros K. Papaderos, Asesor de los Patriarcados Ecuménicos de Constantinopla

Dr. Paulo Ueti, Asesor Teológico y Director Regional para América Latina, Alianza Anglicana

Dr. Ruth Valerio, Directora de Incidencia e Influencia Global en Tearfund

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Ecojesuit aúna apoyos para la Movilización Mundial por el Clima

31 Julio 2019

 

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Compartido de la red internacional de jesuitas

La Movilización Mundial por el Clima es un momento estratégico y oportuno para alentar a los líderes locales y mundiales a emprender mayores esfuerzos para abordar la emergencia climática. Millones de personas en todo el mundo participarán en la acción climática al mismo tiempo que los líderes y representantes de las comunidades, la sociedad civil, los gobiernos y las empresas se reúnen para la Asamblea General de las Naciones Unidas del 17 al 30 de septiembre, que incluye los eventos de la Cumbre de la Juventud sobre el clima, 21 de septiembre, la Cumbre sobre la Acción Climática ONU 2019, 23 de septiembre, y la Cumbre de ODS, 24-25 de septiembre. Las Semanas del Clima Regionales también se llevaron a cabo en preparación: Semana del Clima de África en Accra, Ghana, del 18 al 22 de marzo, Semana del Clima de América Latina y el Caribe en Salvador, Brasil, del 19 al 23 de agosto, Semana del Clima de Asia y el Pacífico en Bangkok, Tailandia, 2-6 de septiembre.

La Conferencia Latinoamericana de Provinciales emitió una declaración de apoyo con la invitación a todos los jesuitas, socios y trabajos jesuitas en América Latina a unirse a la Movilización Mundial por el Clima. La declaración original se puede leer aquí.

Ecojesuit y sus socios participan en varias dimensiones. Primero, continuamos participando en actividades de las huelgas climáticas a través de nuestras instituciones educativas. Las que se unieron a huelgas climáticas anteriores incluyen el Colegio St Aloysius en Australia, el Colegio Gonzaga y el Colegio Belvedere en Irlanda, la Universidad Pontificia Comillas en España y el Centro de Educación Cultural Apu Palamguwan en Filipinas. Alentamos a las escuelas, universidades y todos los lugares de aprendizaje a mantener diálogos, debates y otras actividades educativas que apoyen la huelga. La acción no siempre tiene que comenzar en las calles; Puede ser en el aula y en el hogar.

Segundo, a través de canales y redes de medios, estamos compartiendo noticias y materiales sobre la emergencia climática y las diferentes acciones que nuestros institutos y socios están emprendiendo. Esto lo están haciendo EcojesuitIgnatian Solidarity NetworkMovimiento Católico Mundial por el Clima y muchos más. Invitamos a otros a unirse, juntos podemos comunicar un mensaje de esperanza.

Tercero, estamos colaborando con otros en solidaridad con los jóvenes y las generaciones futuras. Por ejemplo, una delegación jesuita / ignaciana participó en el UN High-level Political Forum on Sustainable Development en Nueva York en julio, donde revisaron el progreso de los ODS con los socios y discutieron posibles puntos de acción. Esto incluyó el ODS 13 sobre acción climática. En octubre, junto con la Iglesia, escucharemos a los pueblos indígenas de todo el mundo en el Sínodo para la Amazonía. Esto es de importancia primordial, ya que son los que vigilan las selvas tropicales y las aguas de la Amazonía, la cuenca del Congo, Asia-Pacífico y otras áreas que nos protegen del empeoramiento del impacto del cambio climático. En diciembre, continuaremos participando en la UN Climate Change Conference (COP),donde los jesuitas han estado involucrados desde la Cumbre 1992 Rio Earth Summit.

Ecojesuit invita a más personas e instituciones para que se unan en la implementación de procesos de cambio para nuestro clima y casa común. Las Preferencias Apostólicas Universales identifican acciones conjuntas como esenciales, y apreciaríamos profundamente saber cómo otros se involucran y discernir cómo podemos trabajar juntos. Los interesados pueden apoyar esta declaración e informarnos de sus actividades de ataque climático visitando este enlace. «Que nuestras luchas y nuestra preocupación por este planeta nunca nos quiten la alegría de nuestra esperanza.» (Laudato Si ‘244)

Descarga el posicionamiento (en inglés) aquí.

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2 Responses to Ecojesuit aúna apoyos para la Movilización Mundial por el Clima

  1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

    Thank you so much for this world wide initiative.

  2. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

    Thank you so much for this world wide initiative.

  3. Michalina en 2 Septiembre 2019 en 6:53 pm

    Hi, i’m from Poland. I will be 20.09.2019 on Madrid, are you also planning a strike then?

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El Papa Francisco declara emergencia climática, pide a los ejecutivos de energía e inversión una transición justa y radical hacia la energía limpia

15 Junio 2019
“Queridos amigos, ¡el tiempo apremia! Las reflexiones deben ir más allá de la mera exploración de lo que se puede hacer y enfocarse en lo que se necesita hacer, de hoy en adelante. No podemos permitirnos el lujo de esperar a que otros se adelanten, o dar prioridad a los beneficios económicos a corto plazo. La crisis climática requiere de nosotros una acción específica ahora mismo y la Iglesia está totalmente comprometida a hacer su parte.” (Papa Francisco, 14 de junio de 2019) Foto de: Vatican Media

“Queridos amigos, ¡el tiempo apremia! Las reflexiones deben ir más allá de la mera exploración de lo que se puede hacer y enfocarse en lo que se necesita hacer, de hoy en adelante. No podemos permitirnos el lujo de esperar a que otros se adelanten, o dar prioridad a los beneficios económicos a corto plazo. La crisis climática requiere de nosotros una acción específica ahora mismo y la Iglesia está totalmente comprometida a hacer su parte.” (Papa Francisco, 14 de junio de 2019) Foto de: Vatican Media

El Papa Francisco recientemente dio un discurso  a los participantes a los participantes del sector global de energía e inversión en los Diálogos del Vaticano organizados por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y la Universidad de Notre Dame. Durante la cumbre titulada The Energy Transition and Care for Our Common Home: A Dialogue on Risks, Opportunities, Challenges, and Paths  del 12 al 14 de junio de 2019, el Papa Francisco pidió una acción decisiva y una transición radical hacia la energía limpia frente a un mundo global. emergencia climática, y Ecojesuit comparte su mensaje en este tema.

Eminencia, Distinguidos gerentes, inversores y expertos, Señoras y señores:

Extiendo una calurosa bienvenida a todos vosotros con motivo de este Diálogo sobre La transición energética y la defensa de la casa común. Encontraros en Roma, después del encuentro del año pasado, es una señal positiva de vuestro compromiso constante de trabajar juntos en un espíritu de solidaridad con el fin de dar pasos concretos para la protección de nuestro planeta. Os lo agradezco.

Este segundo Diálogo, tiene lugar en un momento crítico. La crisis ecológica actual, especialmente el cambio climático, amenaza el futuro de la familia humana y esto no es una exageración. Durante demasiado tiempo hemos ignorado colectivamente los frutos del análisis científico, y “las predicciones catastróficas ya no pueden ser miradas con desprecio e ironía.” (Laudato Si’ 161) Por lo tanto, cualquier discusión sobre el cambio climático y la transición energética debe asumir los mejores frutos de la investigación científica actualmente disponible y dejarnos interpelar por ella en profundidad (Laudato Si’ 15).

Un avance significativo en el último año ha sido la publicación del Informe especial sobre el impacto del calentamiento global de 1.5°C sobre los niveles preindustriales por parte del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático. Ese Informe advierte claramente de que las repercusiones sobre el clima serán catastróficas si superamos el umbral de 1.5°C descrito en el objetivo del Acuerdo de París. El Informe también advierte de que falta solo poco más de una década para alcanzar esta barrera del calentamiento global. Ante tal emergencia climática, debemos tomar las medidas oportunas para no cometer una grave injusticia con los pobres y las generaciones futuras. Debemos actuar con responsabilidad y considerar muy bien el impacto de nuestras acciones a corto y largo plazo.

Efectivamente, son los pobres quienes sufren el peor impacto de la crisis climática. Como demuestra la situación actual, los pobres son los más vulnerables a los huracanes, las sequías, las inundaciones y otros fenómenos meteorológicos extremos. Por eso, ciertamente, hace falta valor para responder a los gritos cada vez más angustiosos de la tierra y de sus pobres. Al mismo tiempo, las generaciones futuras están a punto de heredar un mundo en ruinas. Nuestros hijos y nietos no deberían tener que pagar el costo de la irresponsabilidad de nuestra generación. Me excuso, pero quisiera subrayar esto: ellos, nuestros hijos, nuestros nietos no deberían pagar, no es justo que paguen el precio de nuestra irresponsabilidad. De hecho, como cada vez es más evidente, los jóvenes nos reclaman un cambio (Laudato Si’ 13) “¡El futuro es nuestro,” gritan los jóvenes hoy y tienen razón!

Vuestro encuentro se ha centrado en tres puntos interconectados: primero, una transición correcta, segundo, el precio del carbón y tercero, la transparencia en la notificación de riesgos climáticos. Son tres problemas enormemente complejos y os agradezco que los hayáis propuesto para la discusión y a vuestro nivel, que es un nivel serio, científico.

Una transición correcta, como sabéis, se menciona en el Preámbulo de los Acuerdos de París. Esta transición implica gestionar el impacto social y laboral del cambio a una sociedad de bajo consumo de carbono. Si se gestiona bien, esta transición puede generar nuevas oportunidades de empleo, reducir la desigualdad y aumentar la calidad de vida de las personas afectadas por el cambio climático.

Segundo, una política de los precios del carbón es esencial si la humanidad quiere usar los recursos de la creación de manera inteligente. La falta de gestión de las emisiones de carbono ha generado una enorme deuda que ahora tendrán que pagar con intereses los que vienen después de nosotros. Nuestra utilización de los recursos ambientales comunes puede considerarse ética solo cuando los costes económicos y sociales que se derivan del uso de los recursos ambientales comunes se reconozcan de manera transparente y sean sufragados totalmente por aquellos que se benefician, y no por otros o por las futuras generaciones. (Laudato Si’ 195)

El tercer tema, la transparencia en la notificación de los riesgos climáticos, es esencial porque los recursos económicos deben ser explotados allí donde puedan aportar el bien mayor. Una comunicación abierta, transparente, fundamentada científicamente y regulada redunda en interés de todos, haciendo posible mover el capital financiero a aquellas áreas que ofrecen las más amplias «posibilidades a la inteligencia humana para crear e innovar, a la vez que protege el ambiente y crea más fuentes de trabajo» (Laudato Si’ 192).

Queridos amigos, ¡el tiempo apremia! Las reflexiones deben ir más allá de la mera exploración de lo que se puede hacer y enfocarse en lo que se necesita hacer, de hoy en adelante. No podemos permitirnos el lujo de esperar a que otros se adelanten, o dar prioridad a los beneficios económicos a corto plazo. La crisis climática requiere de nosotros una acción específica ahora mismo (Laudato Si’ 161) y la Iglesia está totalmente comprometida a hacer su parte.

En nuestro encuentro del año pasado, expresé mi preocupación porque a civilización requiere energía, ¡pero el uso de la energía no debe destruir la civilización!  Hoy se necesita una transición energética radical para salvar nuestra casa común. Todavía hay esperanza y queda tiempo para evitar los peores impactos del cambio climático, siempre que haya una acción rápida y decidida, porque sabemos que “los seres humanos, capaces de degradarse hasta el extremo también pueden sobreponerse, volver a optar por el bien y regenerarse.” (Laudato Si’ 205)

Os doy nuevamente las gracias por haber respondido generosamente una vez más a la invitación del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Os aseguro mis oraciones por vuestras decisiones; e invoco de todo corazón las bendiciones del Señor sobre vosotros y vuestras familias.

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  1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

    Thank you so much for this world wide initiative.

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Religiones y los Objetivos de Desarrollo Sostenibles

31 Marzo 2019

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Valeria Méndez de Vigo

Organizada por el Dicasterio de Desarrollo humano integral y el Pontificado para el Diálogo interreligioso en el Vaticano, los días 7, 8, y 9 de marzo de 2019, la Conferencia Internacional sobre el tema las Religiones y los Objetivos de Desarrollo Sostenible  reunió a representantes de diferentes organismos de Naciones Unidas y cardenales, dirigentes de la Iglesia católica, también de otras religiones/confesiones, incluida la judía, islámica, hindú, budista, sikh, jaimista y otras, así como a expertos en desarrollo.

El objetivo de la conferencia era motivar para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible e impulsar el papel de las religiones para su consecución, desde la convicción de que todas las personas e instituciones son necesarias para su realización. Y entre ellas, las religiones juegan un importante papel.

Al participar en la conferencia, he sacado los siguientes conclusiones:

1. Muy valiosa la iniciativa en sí de unir a las religiones en un acto de elevado nivel en favor de los ODS por las siguientes razones.

Otorga visibilidad al papel de las religiones en sí y de las comunidades o organizaciones de fe (faith-based organizations), en su labor de lucha contra la pobreza y en favor del desarrollo.  Esto construye narrativa interna (como nos vemos como comunidades de fe) y frente a terceros: Naciones Unidas y otros.  Se puso de manifiesto también el relevantísimo papel de las organizaciones religiosas en gran parte de los Objetivos de desarrollo sostenible.  Por ejemplo, ocho de cada diez personas en el mundo se consideran religiosa, las religiones se ocupan del 50% de las escuelas, el 64% en el África subsahariana, sus inversiones ascienden al 12% del capital invertido mundialmente y gestionan un tercio de las instituciones sanitarias en todo el mundo.

Es un buen ejemplo para el mundo (y para nosotros).  En una situación en la que en muchos países y lugares del mundo está en boga el fundamentalismo y populismo bajo diversas formas (hinduismo radical, yihadismo en múltiples países, xenofobia creciente en diversos países de Europa contra musulmanes e Islam, antisemitismo, etc.) resulta ilusionante ver a líderes y personas de diferentes religiones y tradiciones religiosas trabajar y debatir unidas por las mismas causas.  El mensaje que se lanza, solo con el ejemplo, es potentísimo.

El evento en consecuencia tiene, en mi opinión, un valor también simbólico, más allá de las temáticas, las ponencias, los contactos o los planes de acción que puedan surgir, de tratar de llegar a entendimientos comunes entre diferentes tradiciones religiosas.  Y esto, en los tiempos de división tomando como justificación la religión en tantas ocasiones, me parece poderosísimo.  Énfasis en la conferencia en recuperar el carácter profético de las religiones y de crear movimientos porque somos comunidades de fe.

2. Dentro de las diferentes religiones, resulta llamativo las experiencias y pensamientos comunes, en particular, para mí, el sustrato o fundamento moral ético y filosófico en el que basan su concepción del mundo, del “otro” y del desarrollo.

Quizás esta sea una de las aportaciones más ricas que las religiones pueden aportar al debate de los derechos, del desarrollo y del campo humanitario.  Se ha destacado mucho además de la Laudato Si’ y la reciente Documente sobre la fraternidad humana, por la paz mundial y la convivencia común  suscrita por el Papa Francisco y Gran Imán de Al-Azhar Ahmad Al-Tayyeb.

Fueron muy numerosas las referencias de los distintos líderes al trabajo en ODS como imperativo religioso y moral.  Según el Dr Gunnar Stålsett, del obispo emérito de la iglesia de Noruega, “trabajar por la consecución de los ODS es un ejercicio espiritual y un imperativo moral. Todas las personas han sido creadas a imagen y semejanza de Dios y comparten responsabilidad en la Creación de Dios.”

3. Muy llamativa también la coincidencia y sustrato común en los temas de paz y reconciliación y ecología o cuidado de la casa común, muy conectado a la espiritualidad de las diversas tradiciones religiosas.

Extraordinaria la influencia de la Laudato Si’ en el mundo religioso, citada constantemente por todos los ponentes, no sólo los cristianos.

4. Muy interesante la variedad de temas, de ponentes y de participantes. Los temas, agrupados en las 4 P: personas, planeta, prosperidad, partnerships. (People, Planet, Prosperity, Peace and Partnerships).

Tal y como se expone en el programa, las temáticas principales fueron, agrupadas en torno a Personas y Planeta, las de seguridad alimentaria, agua, salud, cambio climático en el primer día; agrupadas en torno a Prosperidad, trabajo, producción, consumo, energía, agrupadas en torno a la Paz, las relativas a paz y reconciliación; y las relativas a partnerships, desde la convicción de que no pueden lograrse los ODS sin el concurso de todos.

Gran variedad de panelistas, desde representantes religiosos de alto nivel, hasta figuras como Vandana Shiva, la conocida activista ecologista de la India, o altos representantes de Naciones Unidas o representantes de Gobiernos (la Secretaria de Estado de Asuntos Exteriores de Alemania fue una de las panelistas destacadas).  Interés por reflejar y sumarse a las inquietudes de la gente joven con dos panelistas jóvenes que hablaban sobre ecología y cambio climático, muy en relación con los movimientos estudiantiles que se están dando en Europa y otros lugares del mundo liderados por la joven activista Greta Thunberg.

5. Interesante la utilización del arte como conector en el evento de la primera noche, Arte y cultura como conectores.

El primer día hubo un evento cultural- un concierto de la orquesta Simón bolívar, de Venezuela, cuyos miembros son jóvenes en situación de exclusión social. También actuaron juntos un cantante árabe y otro judío, en el Vaticano, junto a un bailarín que fue refugiado, un pianista japonés, etc. También en la jornada participó una artista, Vanessa Smith, que fue dibujando en un gran mural al fondo del aula magna, las conclusiones que iban saliendo de las ponencias.  Todo ello, símbolo de que el arte nos conecta en nuestra diversidad y puede ser conector también para el desarrollo sustentable.

6. De particular relevancia me pareció la audiencia con el Papa y su mensaje.

Destacaría la concepción del desarrollo humano, centrado en todas las personas en todas sus dimensiones y sus llamadas a comprometerse con los ODS que se sustentan “nuestros más profundos valores religiosos y éticos” o la potente llamada a una “conversión ecológica.”

Papel de las religiones en los ODS

En palabras de Sr. Sheila Kinsey FJJM, que a su vez parafrasea al Papa Francisco: “No podemos posponer ciertas agendas para el futuro. El futuro nos exige tomar decisiones cruciales a la vista de conflictos en todo el mundo y el creciente número de personas excluidas. Las religiones tienen la capacidad global de estar presentes y de hacerse cargo de muchos de estos asuntos.”

Valeria Méndez de Vigo es la Coordinadora de Redes, Promoción y Comunicación de la Secretariado de Justicia Social y Ecología.  Junto a ella en la conferencia estuvieron Pedro Walpole SJ, coordinador de Ecojesuit, y Rigobert Minani SJ.

Se incluyen a continuación los vínculos a las ponencias diarias de la conferencia (grabación completa):

7 de marzo, día 1, por la mañana 

7 de marzo, día 1, tarde 

8 de marzo, día 2, por la mañana 

8 de marzo, día 2, tarde 

9 de marzo, día 3, primera parte 

9 de marzo, día 3, segunda parte 

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  1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

    Thank you so much for this world wide initiative.

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Las Religiones y los Objetivos de Desarrollo Sostenible: La injusticia que hace llorar a la tierra y a los pobres no es invencible

15 Marzo 2019

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Ecojesuit comparte el discurso  del Papa Francisco a los participantes en la Conferencia Internacional sobre el tema las Religiones y los Objetivos de Desarrollo Sostenible  celebrada en el Vaticano del 7 al 9 de marzo de 2019.

Os doy la bienvenida a todos vosotros aquí convocados para esta Conferencia Internacional sobre las Religiones y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Sostenibilidad e inclusión

Cuando hablamos de sostenibilidad, no podemos pasar por alto la importancia de la inclusión y la de la escucha de todas las voces, especialmente de aquellas normalmente marginadas en este tipo de discusión, como las de los pobres, los migrantes, los indígenas y los jóvenes.  Me alegra ver a una variedad de participantes en esta conferencia, portadores de una multiplicidad de voces, de opiniones y propuestas, que pueden contribuir a nuevos itinerarios de desarrollo constructivo.  Es importante que la implementación de los objetivos de desarrollo sostenible siga su verdadera naturaleza original que es la de ser inclusiva y participativa.

La Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, aprobados por más de 190 naciones en septiembre de 2015, fueron un gran paso adelante para el diálogo mundial, a la enseña de una necesaria “nueva solidaridad universal” (Laudato Si’ 14).  Diferentes tradiciones religiosas, incluida la católica, han abrazado los objetivos del desarrollo sostenible porque son el resultado de procesos participativos globales que, por un lado, reflejan los valores de las personas y, por el otro, se sustentan en una visión integral del desarrollo.

Desarrollo integral

Sin embargo, proponer un diálogo sobre el desarrollo inclusivo y sostenible también requiere reconocer que el “desarrollo” es un concepto complejo, a menudo instrumentalizado.  Cuando hablamos de desarrollo siempre debemos aclarar: ¿Desarrollo de qué?  ¿Desarrollo para quién?  Durante demasiado tiempo, la idea convencional de desarrollo se ha limitado casi por completo al crecimiento económico.  Los indicadores de desarrollo nacional se basaban en los índices del producto interno bruto (PIB).  Esto ha guiado al sistema económico moderno por un camino peligroso, que ha evaluado el progreso solo en términos de crecimiento material, por lo que casi estamos obligados a explotar irracionalmente tanto a la naturaleza como a los seres humanos.

En realidad, como destacó mi predecesor San Pablo VI, hablar de desarrollo humano significa referirse a todaslas personas – no solo a unas pocas – y a toda la persona humana, no solo a la dimensión material (véase Enc. Populorum progressio 14).  Por lo tanto, una discusión fructífera sobre el desarrollo debería ofrecer modelos viables de integración social y de conversión ecológica, porque no podemos desarrollarnos como seres humanos fomentando la desigualdad y la degradación del medio ambiente. [1]

Las denuncias de los modelos negativos y las propuestas de rutas alternativas no son válidas solo para los demás, sino también para nosotros.  De hecho, todos debemos comprometernos a promover e implementar los objetivos de desarrollo que están respaldados por nuestros valores religiosos y éticos más profundos.  El desarrollo humano no es solo una cuestión económica o que concierne solo a los expertos, sino, en primer lugar, una vocación, una llamada que requiere una respuesta libre y responsable (cf. Benedicto XVI, Enc. Caritas in veritate 16-17).

Objetivos (diálogo y compromisos)

Y las respuestas son lo que yo espero que surja en esta Conferencia: respuestas concretas al clamor de la tierra y al clamor de los pobres.  Compromisos concretos para promover un desarrollo real de manera sostenible a través de procesos abiertos a la participación de las personas.  Propuestas concretas para facilitar el desarrollo de los necesitados, haciendo uso de lo que el Papa Benedicto XVI ha reconocido como “la posibilidad de una gran redistribución de la riqueza a escala planetaria como nunca se ha visto antes” (ibíd. 42).  Políticas económicas concretas que se centren en la persona y que puedan promover un mercado y una sociedad más humanos (véase ibíd. 45.47).  Medidas económicas concretas que tomen seriamente en consideración nuestra casa común.  Compromisos éticos, civiles y políticos concretos para desarrollarsejuntoa nuestra hermana tierra, y no a pesar de ella.

Todo está conectado

También me alegra saber que los participantes en esta Conferencia están dispuestos a escuchar las voces religiosas cuando discuten la implementación de los objetivos del desarrollo sostenible.  Efectivamente, todos los interlocutores de dicho diálogo sobre este tema complejo están, de alguna manera, llamados a salir de su especialización para encontrar respuestas comunes al clamor de la tierra y al de los pobres.  En el caso de las personas religiosas, necesitamos abrir los tesoros de nuestras mejores tradiciones para un diálogo verdadero y respetuoso sobre la manera de construir el futuro de nuestro planeta.  Los relatos religiosos, aunque antiguos, están normalmente llenos de simbolismo y contienen “una convicción actual: que todo está relacionado, y que el auténtico cuidado de nuestra propia vida y de nuestras relaciones con la naturaleza es inseparable de la fraternidad, la justicia y la fidelidad a los demás” (Enc. Laudato Si’ 70).

En este sentido, la Agenda de las Naciones Unidas 2030 propone integrar todos los objetivos a través de las cinco P: personas, planeta, prosperidad, paz y partnership. [2]  Sé que esta conferencia también se articula en torno a estas cinco P.

Acojo con satisfacción este enfoque unificado de los objetivos; también puede servir para defendernos de una concepción de prosperidad basada en el mito del crecimiento y el consumo ilimitados (ver Enc. Laudato Si’ 106), para cuya sostenibilidad dependeríamos solo del progreso tecnológico.  Todavía podemos encontrar algunos que apoyan obstinadamente este mito, y dicen que los problemas sociales y ecológicos se resuelven simplemente aplicando nuevas tecnologías y sin consideraciones éticas o cambios fundamentales (cf. ibíd. 60).

Un enfoque integral nos enseña que esto no es cierto.  Si bien es ciertamente necesario apuntar a una serie de objetivos de desarrollo, sin embargo, esto no es suficiente para un orden mundial ecuo y sostenible.  Los objetivos económicos y políticos deben estar respaldados por objetivos éticos, que presupongan un cambio de actitud, la Biblia diría un cambio de corazón (cf. ibíd. 2).  Ya San Juan Pablo II hablaba sobre la necesidad de “alentar y sostener una conversión ecológica” (Catequesis, 17 de enero de 2001).  Esta palabra es fuerte: conversión ecológica.  Aquí las religiones tienen un papel clave que desempeñar.  Para una transición correcta hacia un futuro sostenible, es necesario reconocer “los propios errores, pecados, vicios o negligencias”, “arrepentirse de corazón, cambiar desde adentro”, reconciliarse con los demás, con la creación y con el Creador (ver Enc. Laudato Si 218).

Si queremos dar bases sólidas al trabajo de la Agenda 2030, debemos rechazar la tentación de buscar una respuesta simplemente tecnocrática a los desafíos – así no va – , estar dispuestos a enfrentar las causas profundas y las consecuencias a largo plazo.

Pueblos indígenas

El principio cardinal de todas las religiones es el amor por nuestros semejantes y el cuidado de la creación.  Me gustaría destacar un grupo especial de personas religiosas, la de los pueblos indígenas.  Aunque representan solo el 5% de la población mundial, cuidan de casi el 22% de la superficie terrestre.  Por vivir en áreas como el Amazonas y el Ártico, ayudan a proteger aproximadamente el 80% de la biodiversidad del planeta. Según la UNESCO: “Los pueblos indígenas son custodios y especialistas de culturas y relaciones únicas con el medio ambiente natural. Representan una amplia gama de diversidad lingüística y cultural en el corazón de nuestra humanidad común.” [3]  Yo agregaría que, en un mundo fuertemente secularizado, esas poblaciones nos recuerdan a todos la sacralidad de nuestra tierra.  Por estos motivos, sus voces y preocupaciones deben ser fundamentales para la implementación de la Agenda 2030 y en el centro de la búsqueda de nuevos caminos para un futuro sostenible.  Lo discutiré también con mis hermanos obispos en el Sínodo de la Región Pan amazónica al final de octubre de este año.

Conclusiones

Queridos hermanos y hermanas, hoy, después de tres años y medio desde la adopción de los objetivos del desarrollo sostenible, debemos darnos cuenta aún más claramente de la importancia de acelerar y adaptar nuestras acciones para responder adecuadamente al clamor de la tierra y al clamor de los pobres (cf. Enc. Laudato Si’ 49): están vinculados.

Los desafíos son complejos y tienen múltiples causas; por lo tanto, la respuesta, a su vez, solo puede ser compleja y articulada, respetuosa de las diferentes riquezas culturales de los pueblos.  Si estamos realmente preocupados por desarrollar una ecología capaz de remediar el daño que hemos hecho, ninguna rama de las ciencias y ninguna forma de sabiduría deben quedar fuera, y esto incluye las religiones y los lenguajes que les son propios (cf. ibíd. 63).  Las religiones pueden ayudarnos a caminar por la senda del desarrollo integral real, que es el nuevo nombre de la paz (cf. Pablo VI, Enc. Populorum progressio 76-77).

Expreso mi sincero agradecimiento por vuestros esfuerzos en el cuidado de nuestra casa común, al servicio de la promoción de un futuro sostenible e inclusivo.  Sé que a veces puede parecer una tarea demasiado ardua.  Y, sin embargo, “capaces de degradarse hasta el extremo, también pueden sobreponerse, volver a optar por el bien y regenerarse” (Enc. Laudato Si’ 205).  Este es el cambio que requieren las circunstancias actuales, porque la injusticia que hace llorar a la tierra y a los pobres no es invencible.  Gracias.

Las notas:

[1] Cuando, por ejemplo, debido a las desigualdades en la distribución del poder, el peso de la inmensa deuda se descarga sobre los hombros de los pobres y de los países pobres, cuando el desempleo es generalizado a pesar de la expansión del comercio o cuando las personas simplemente son tratadas como un medio para el crecimiento de otros, necesitamos cuestionar completamente el modelo de desarrollo de referencia.  De la misma manera, cuando en nombre del progreso destruimos la fuente del desarrollo, nuestra casa común, entonces el modelo dominante debe ser cuestionado.  Al cuestionar este modelo y revisar la economía mundial, los interlocutores de un diálogo sobre desarrollo deberían ser capaces de encontrar un sistema político y económico global alternativo.  Sin embargo, para que esto suceda, debemos abordar las causas de la distorsión del desarrollo, o sea lo que en la reciente doctrina social católica se denominan “pecados estructurales”.  Denunciar esos pecados ya es una buena contribución que las religiones dan a la discusión sobre el desarrollo del mundo. No obstante, junto con la denuncia, también debemos proponer a las personas y comunidades formas practicables de conversión.

[2] Cfr United Nations, Transforming our world: the 2030 Agenda for Sustainable Development, 2015.

[3] UNESCO, Message from Ms. Irina Bokova, Director-General of UNESCO, on the occasion of the International Day of the World’s Indigenous Peoples, 9 August 2017.

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  1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

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Declaración conjunta de las conferencias de obispos sobre justicia climática

15 Noviembre 2018
“We expect energy-related CO2 emissions will increase once again in 2018 after growing in 2017.” (Fatih Birol, Executive Director of the International Energy Agency, 8 October 2018)

“We expect energy-related CO2 emissions will increase once again in 2018 after growing in 2017.” (Fatih Birol, Executive Director of the International Energy Agency, 8 October 2018)

La siguiente exhortación fue emitida por los líderes eclesiásticos de las agrupaciones continentales de las conferencias episcopales. Está dirigido a los líderes y representantes gubernamentales y se les pide que trabajen para lograr una implementación ambiciosa del Acuerdo de París, por el bien de las personas y el planeta. En particular, solicitan una Cumbre COP24 (Katowice, Polonia, diciembre de 2018) que pueda ser un hito en el en el camino trazado en 2015, en París.

Ante la creciente urgencia de la actual crisis ecológica y social, partiendo del trabajo realizado en el terreno durante los últimos tres años, por tantos actores valientes de todo el mundo ‐ dentro de la Iglesia católica y no solo en ella ‐ para promover y “vivir” los mensajes de la Carta Encíclica Laudato Si’pedimos que se tomen medidas ambiciosas e inmediatas para hacer frente y superar los efectos devastadores de la crisis climática.Estas acciones deben ser adoptadas por la comunidad internacional, en todos los niveles: las personas, las comunidades, las ciudades, las regiones, las naciones.

Hemos escuchado “el grito de la tierra y el grito de los pobres.” Hemos escuchado la exhortación del Santo Padre, el Papa Francisco, y nos solidarizamos con nuestros Hermanos Obispos que ya han tomado posiciones contra el peligroso uso ilimitado y la explotación de los recursos de nuestra Madre Tierra, así como respecto a nuestros modelos actuales de desarrollo, apoyados por instituciones y sistemas financieros que ponen la vida, la comunidad, la solidaridad y el bienestar de la Tierra después de las ganancias, la riqueza y el crecimiento desenfrenado. Tenemos que estar preparados para realizar cambios rápidos y radicales (LS 171) y resistir a la tentación de buscar soluciones a esta situación actual con arreglos tecnológicos a corto plazo, sin abordar las causas fundamentales y las consecuencias a largo plazo.

Nuestra exhortación se basa en los siguientes principios:

  • La urgencia:“El tiempo es un lujo que no tenemos.” (desde Conferencia Laudato Si’: Salvar nuestra casa común y la vida futura en la tierra, Roma, 5‐6 de julio de 2018) Hay una creciente mentalización en la opinión pública, también gracias a la investigación científica y los datos, respecto al hecho de que no hay tiempo que perder y queremos llevar esa urgencia a planes concretos, con el objetivo de avanzar hacia una distribución justa de recursos y responsabilidades, en la que los grandes emisores asuman la responsabilidad política y cumplan con sus compromisos de financiación por el clima. “Parecen advertirse síntomas de un punto de quiebre, a causa de la gran velocidad de los cambios y de la degradación.” (LS 61)
  • La justicia intergeneracional:“Los jóvenes nos reclaman un cambio.” (LS 13) Su futuro está en grave peligro y nuestra generación no está haciendo lo suficiente para dejarles un planeta sano. Ser tan miope es una injusticia inaceptable. “No estamos hablando de una actitud opcional, sino de una cuestión básica de justicia, ya que la Tierra que recibimos pertenece también a los que vendrán.” (LS 159)
  • La dignidad y los derechos humanos, en particular de los más vulnerables, deben estar siempre en el centro de la agenda climática. Al implementar el Acuerdo de París, los derechos humanos de‐ ben ser protegidos, respetados y apoyados eficazmente, tanto en las políticas nacionales, como en el terreno. Los gobiernos deben mostrar sus esfuerzos en este sentido, en sus contribuciones determinadas a nivel nacional y en sus opciones de financiación para la adaptación y la resiliencia.
  • Y, por lo tanto, exigimos políticas que incluyan y reconozcan las siguientes llamadas y elementos:

  • Máximo +1,5℃ para mantenernos con vida:Tenemos el deber moral de “limitar el crecimiento del calentamiento global por debajo de 2en comparación con los niveles preindustriales y, de ser posible, por debajo de 1,5°C,según lo concordado por los gobiernos en el Acuerdo de París. El Papa Francisco dijo: “Como sabemos, estamos afectados por las crisis climáticas. Sin embargo, los efectos del cambio climático no se distribuyen de manera uniforme. Son los pobres quienes más sufren los estragos del calentamiento global […] Muchos de los que apenas pueden pagarlos ya se han visto obligados a abandonar sus hogares y emigrar a otros lugares, sin saber cómo serán recibidos.”(desde Discurso del santo padre francisco a los participantes en la conferencia “Transición energética y cuidado de nuestra casa común”) Y seguirán haciéndolo muchos millones de emigrantes. Una transición ecológica justa y equitativa, como exige el Acuerdo de París, es una cuestión de vida o muerte para los países vulnerables y las personas que viven en las zonas costeras.
  • Necesitamos un cambio profundo y duradero a estilos de vida sosteniblesy decisiones políticas audaces que puedan respaldar esos esfuerzos para abordar el consumo excesivo y reducir drásticamente las huellas ecológicas a nivel individual y comunitario. (“En este marco, junto con la importancia de los pequeños gestos cotidianos, el amor social nos mueve a pensar en grandes estrategias que detengan eficazmente la degradación ambiental y alienten una ‘cultura del cuidado’ que impregne toda la sociedad.” [LS231]) “Todas estas acciones presuponen una transformación a un nivel más profundo, es decir, un cambio de los corazones, un cambio de las conciencias.” (desde Discurso del Santo Padre Francisco a los participantes en una Conferencia Internacional con ocasión del tercer Aniversario de la encíclica Laudato Si’)
  • Las tradiciones y los conocimientos especiales de las comunidades indígenas deben escucharse, protegerse y conservarse de manera efectiva:Ofrecen soluciones valiosas para el cuidado y la gestión sostenible de los recursos naturales. “Nos duele ver las tierras de los pueblos indígenas expropia‐ dos y sus culturas pisoteadas por esquemas depredadores y por nuevas formas de colonialismo, alimentadas por la cultura del despilfarro y el consumismo.” (desde Sínodo de los Obispos, Amazonía: Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral 8 de junio de 2018) No se pueden defender las soluciones falsas que utilizan los recursos naturales como bienes de producción (como las grandes centrales hidroeléctricas, los agrocombustibles o los cultivos comerciales) a expensas de los derechos de las comunidades indígenas.
  • Es necesario un cambio en el paradigma financiero. “Las instituciones financieras también juegan un papel importante tanto como parte del problema como de su solución.” (desde Discurso del Santo Padre Francisco a los participantes en una Conferencia Internacional con ocasión del tercer Aniversario de la encíclica Laudato Si’) Hoy en día es necesario y urgente establecer un sistema de transparencia, eficiencia y evaluación en conformidad con, entre otros, la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 y el Acuerdo de París, y que los mercados financieros sean regulados de acuerdo con estos marcos globales. Pedimos una financiación que sirva a la sociedad, construya comunidades y promueva la integridad, la igualdad y la justicia.
  • Hay que transformar el sector energético:Reiteramos nuestra urgente exhortación a “poner fin a la era de los combustibles fósiles” (desde Exhortación de los Obispos de todo el mundo a las partes negociadoras del COP21, octubre de 2015) a través de una rápida transición a una economía impulsada por energías renovables, ya que los científicos saben que la mayoría de las reservas de combustibles fósiles deben permanecer bajo tierra. Eso requiere la eliminación gradual de los subsidios a los combustibles fósiles y el desplazamiento de las inversiones de las corporaciones que continúan explorando nuevas reservas de combustibles fósiles de manera incompatible con el objetivo del Acuerdo de París de limitar el aumento de la temperatura. Paralelamente, se necesitan esfuerzos ambiciosos para asegurar una transición justa, en la que los trabajadores de las industrias afectadas reciban apoyo y las inversiones se destinen a respaldar los sistemas de energía renovable. La construcción de sistemas de energía seguros, asequibles, confiables y eficientes, basados en fuentes renovables, que satisfagan las necesidades de desarrollo de las comunidades, puede ayudar a enfrentar la pobreza, la desigualdad y la degradación ambiental.
  • Hay que reconsiderar el sector agrícola.La agricultura debe cumplir su función fundamental de proporcionar alimentos saludables y nutritivos y ponerlos a disposición de todos, y contribuir así a eliminar el hambre en todo el mundo. La agricultura no debe utilizarse únicamente por su potencial para capturar carbono, ni para favorecer los intereses de las grandes empresas a expensas de los agricultores pobres y la salud de las personas. La agroecología debe promoverse especial‐ mente como una práctica particularmente adaptable y resistente, especialmente para los pequeños agricultores, y como un modelo que garantiza el bienestar humano, comunidades más fuertes y el cuidado del medio ambiente.
  • Los puntos mencionados anteriormente también están en el centro de las diversas acciones que la amplia comunidad católica está llevando a cabo para hacer realidad la visión de Laudato Si’ y el Acuerdo de París. Renovamos nuestro compromiso de tomar medidas audaces para vivir el cambio que pedimos dentro de nuestras instituciones. Creemos firmemente que esta conversión ecológica es también un desafío espiritual. Alentamos todas las iniciativas dentro y fuera de la Iglesia católica, que ya es testigo de que es posible, alcanzable y más justo vivir de una manera más sostenible. En última instancia, esto es clave para la supervivencia de la especie humana.

    OBISPOS SIGNATARIOS DE ESTA DECLARACIÓN

    Angelo Cardenal Bagnasco
    Presidente, Council of European Bishops’ Conferences (CCEE), Arzobispo de Génova

    Oswald Cardenal Gracias
    Presidente, FCEA (Federation of Asian Bishops’ Conferences-FABC), Arzobispo de Bombay

    Rubén Cardenal Salazar Gómez
    Presidente, Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), Arzobispo de Bogotá

    Arzobispo Peter Loy Chong
    Presidente, FCECO (Federation of Catholic Bishops’ Conferences of Oceania -FCBCO), Arzobispo de Suva

    Arzobispo Jean‐Claude Hollerich
    Presidente, CCEUE (Commission of the Bishops’ Conferences of the European Union-COMECE), Arzobispo de Luxemburgo

    Arzobispo Gabriel Mbilingi
    Presidente, SCEAM (Symposium of Episcopal Conferences of Africa and Madagascar-SECAM), Arzobispo de Lubango

    Escrita con la colaboración de las redes católicas Caritas InternationalisCIDSE y el Movimiento Católico Mundial por el Clima

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    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

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    Advertencias del IPCC sobre el calentamiento: Informe especial del IPCC sobre el calentamiento global de 1,5 grados centígrados

    15 Octubre 2018

    2018_10_15_Editorial_Photo1En el Resumen para responsables de políticas del informe especial sobre Calentamiento global de 1.5publicado el 6 de octubre por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), 91 autores y editores de 40 países declararon que el mundo necesita limitar el calentamiento global a 1.5℃ en lugar de 2℃. La situación exige una acción global urgente para evitar los efectos catastróficos del “clima extremo, el aumento del nivel del mar y la disminución del hielo marino en el Ártico, entre otros cambios,” de los cuales actualmente se observa y experimenta un 1℃ de consecuencias del calentamiento global en muchas partes del mundo. Y si bien esto es técnicamente posible, hay muy poco tiempo para actuar y requerirá “cambios rápidos, de gran alcance y sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad.”

    Para limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados se necesitarían cambios de gran alcance y sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad, afirmó el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en una nueva evaluación. La limitación del calentamiento global a 1,5℃ en lugar de 2℃ tendría beneficios claros para las personas y los ecosistemas naturales y podría ir acompañada del afianzamiento de una sociedad más sostenible y equitativa, declaró el lunes el IPCC.

    El IPCC aprobó́ el Informe especial sobre el calentamiento global de 1,5℃ el sábado en Inchon (Republica de Corea). Este informe será́ una contribución científica fundamental en la Conferencia sobre el Cambio Climático que se celebrará en diciembre en Katowice (Polonia), donde los gobiernos examinarán el Acuerdo de París para afrontar el cambio climático.

    “Con más de 6 000 referencias citadas y la contribución abnegada de miles de examinadores expertos y gubernamentales de todo el mundo, este importante informe da testimonio de la amplitud y la pertinencia normativa del IPCC,” dijo Hoesung Lee, presidente del IPCC.

    Noventa y un autores y editores-revisores de 40 países han preparado el informe del IPCC en respuesta a una invitación hecha por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático cuando aprobó́ el Acuerdo de París en 2015.

    El nombre completo del informe es Calentamiento global de 1,5℃, Informe especial del IPCC sobre los impactos del calentamiento global de 1,5℃con respecto a los niveles preindustriales y las trayectorias correspondientes que deberían seguir las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, en el contexto del reforzamiento de la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático, el desarrollo sostenible y los esfuerzos por erradicar la pobreza.

    “Uno de los mensajes fundamentales arrojado de forma contundente por el informe es que ya estamos viviendo las consecuencias de un calentamiento global de 1℃, con condiciones meteorológicas más extremas, crecientes niveles del mar y un menguante hielo marino en el Ártico, entre otros cambios,” dijo Panmao Zhai, Copresidente del Grupo de trabajo I del IPCC.

    En el informe se destaca una serie de impactos del cambio climático que podrían evitarse limitando el calentamiento global a 1,5℃en lugar de 2℃, o más. Por ejemplo, en 2100 la elevación del nivel global del mar sería 10 cm inferior con un calentamiento global de 1,5℃ en comparación con uno de 2℃.  La probabilidad de que el océano Ártico quedara libre de hielo en verano sería de una vez por siglo con un calentamiento global de 1,5℃, frente a un mínimo de una vez por decenio con uno de 2℃.  Los arrecifes de coral disminuirían entre un 70% y un 90% con un calentamiento global de 1,5℃, mientras que prácticamente todos ellos (> 99%) desaparecerían con uno de 2℃.

    “Cada porción extra de calentamiento tiene importancia, especialmente en la medida en que un calentamiento de 1,5℃ o más incrementa el riesgo asociado a cambios duraderos o irreversibles, como la pérdida de algunos ecosistemas,” declaró Hans-Otto Pörtner, Copresidente del Grupo de trabajo II del IPCC.

    La limitación del calentamiento global también daría más margen a las personas y los ecosistemas para adaptarse y permanecer por debajo de unos umbrales de riesgo pertinentes, añadió́ Pörtner.  En el informe también se examinan las trayectorias disponibles para limitar el calentamiento a 1,5℃, qué se necesitaría para seguirlas y cuáles podrían ser las consecuencias.

    “La buena noticia es que algunos tipos de medidas que se necesitarían para limitar el calentamiento global a 1,5℃ ya se están llevando a cabo en todo el mundo, pero sería necesario acelerarlas,” afirmó Valerie Masson-Delmotte, Copresidenta del Grupo de trabajo I.

    En el informe se señala que para limitar el calentamiento global a 1,5℃ se necesitarían transiciones “rápidas y de gran alcance” en la tierra, la energía, la industria, los edificios, el transporte y las ciudades.  Sería necesario que las emisiones netas globales de dióxido de carbono (CO2) de origen humano disminuyeran en 2030 alrededor de un 45% respecto de los niveles de 2010, y siguieran disminuyendo hasta alcanzar el ‘cero neto’ aproximadamente en 2050.  Eso significa que se necesitaría compensar cualquier emisión remanente por medio de remover CO2 de la atmósfera.

    “Limitar el calentamiento a 1,5℃ es posible según las leyes de la química y la física, pero para ello se necesitarían cambios sin precedentes,” dijo Jim Skea, Copresidente del Grupo de trabajo III del IPCC.

    En el informe se afirma que si se permite que la temperatura global supere o ‘sobrepase’ 1,5℃, sería necesario depender en mayor medida de técnicas que absorbieran CO2 de la atmósfera para volver a un calentamiento global inferior a 1,5℃ en 2100. La efectividad de esas técnicas no está probada a gran escala y algunas de ellas pueden conllevar importantes riesgos para el desarrollo sostenible.

    “Limitar el calentamiento global a 1,5℃ en lugar de 2℃ reduciría los impactos problemáticos en los ecosistemas, la salud humana y el bienestar, y facilitaría la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas,” declaró Priyardarshi Shukla, Copresidente del Grupo de trabajo III del IPCC.

    “Las decisiones que tomemos hoy son decisivas para garantizar un mundo seguro y sostenible para todos, tanto ahora como en el futuro,” afirmó Debra Roberts, Copresidenta del Grupo de trabajo II del IPCC.

    “Este informe proporciona a los responsables de las políticas y los profesionales la información que necesitan para adoptar decisiones dirigidas a afrontar el cambio climático teniendo en cuenta el contexto local y las necesidades de las personas.  Los próximos años son probablemente los más importantes de nuestra historia,” añadió́ Debra Roberts.

    Información de fondo: 

    El IPCC es el principal órgano internacional encargado de evaluar los conocimientos científicos relativos al cambio climático, sus impactos y sus futuros riesgos potenciales, así́ como las posibles opciones de respuesta. El informe se ha preparado bajo la dirección científica de los tres Grupos de trabajo del IPCC. El Grupo de trabajo I evalúa las bases físicas del cambio climático; el Grupo de trabajo II aborda los impactos, la adaptación y la vulnerabilidad; y el Grupo de trabajo III se ocupa de la mitigación del cambio climático.

    El Acuerdo de París, aprobado por 195 naciones en el 21o período de sesiones de la Conferencia de las Partes en la CMNUCC en diciembre de 2015, incluyó el objetivo de reforzar la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático, y para ello “mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2℃ con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5℃ con respecto a los niveles preindustriales.”

    Como parte de la decisión de adoptar el Acuerdo de París, se invitó al IPCC a elaborar, en 2018, un informe especial sobre los impactos del calentamiento global de 1,5℃ con respecto a los niveles preindustriales y las trayectorias correspondientes que deberían seguir las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.  El IPCC aceptó la invitación, a la cual añadió́ que el informe especial estudiaría dichas cuestiones en el contexto del reforzamiento de la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático, el desarrollo sostenible y los esfuerzos por erradicar la pobreza.

    El Calentamiento global de 1,5℃ es el primero de una serie de informes especiales que se elaborarán en el sexto ciclo de evaluación del IPCC.  El año que viene el IPCC publicará el Informe especial sobre los océanos y la criosfera en un clima cambiante y El cambio climático y la tierra, que examina el modo en que el cambio climático afecta al uso de la tierra.

    El Resumen para responsables de políticas presenta las principales conclusiones del informe especial Calentamiento global de 1,5℃ (SR 15) basándose en la evaluación de la literatura científica, técnica y socioeconómica disponible relativa a un calentamiento global de 1,5℃.  El informe especial involucró a 91 autores de 44 ciudadanías y 40 países de residencia (14 autores principales coordinadores, 60 autores principales, 17 editores-revisores), 133 autores contribuyentes, más de 6 000 referencias citadas, y un total de 42 001 observaciones de revisión de expertos y gobiernos.

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    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

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    Papel fundamental del agua en la creación y el desarrollo humano: Mensaje de 2018 del Papa Francisco para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación

    31 Agosto 2018
    Vida comunitaria y agua en un pueblo en Puerto Nariño, Amazonas, Colombia (Foto de: P Walpole)

    Vida comunitaria y agua en un pueblo en Puerto Nariño, Amazonas, Colombia (Foto de: P Walpole)

    Ecojesuit comparte el mensaje del Papa Francisco para la Jornada mundial de oración por el cuidado de la creación, donde llamó la atención sobre el agua, su preciosidad para la vida y su papel fundamental en la creación y en el desarrollo humano, la privatización a expensas del derecho humano de acceder al agua especialmente los pobres, y la atención constante necesaria.

    Queridos hermanos y hermanas

    En esta Jornada de oración deseo ante todo dar gracias al Señor por el don de la casa común y por todos los hombres de buena voluntad que están comprometidos en custodiarla.  Agradezco también los numerosos proyectos dirigidos a promover el estudio y la tutela de los ecosistemas, los esfuerzos orientados al desarrollo de una agricultura más sostenible y una alimentación más responsable, las diversas iniciativas educativas, espirituales y litúrgicas que involucran a tantos cristianos de todo el mundo en el cuidado de la creación.

    Debemos reconocer que no hemos sabido custodiar la creación con responsabilidad.  La situación ambiental, tanto a nivel global como en muchos lugares concretos, no se puede considerar satisfactoria.  Con justa razón ha surgido la necesidad de una renovada y sana relación entre la humanidad y la creación, la convicción de que solo una visión auténtica e integral del hombre nos permitirá asumir mejor el cuidado de nuestro planeta en beneficio de la generación actual y futura, porque «no hay ecología sin una adecuada antropología» (Laudato Si’ 118).

    En esta Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la creación, que la Iglesia Católica desde hace algunos años celebra en unión con los hermanos y hermanas ortodoxos, y con la adhesión de otras Iglesias y Comunidades cristianas, deseo llamar la atención sobre la cuestión del agua, un elemento tan sencillo y precioso, cuyo acceso para muchos es lamentablemente difícil si no imposible.  Y, sin embargo, «el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos.  Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable.» (LS 30)

    El agua nos invita a reflexionar sobre nuestros orígenes.  El cuerpo humano está compuesto en su mayor parte de agua; y muchas civilizaciones en la historia han surgido en las proximidades de grandes cursos de agua que han marcado su identidad.  Es sugestiva la imagen usada al comienzo del Libro del Génesis, donde se dice que en el principio el espíritu del Creador «se cernía sobre la faz de las aguas.» (1,2)

    Pensando en su papel fundamental en la creación y en el desarrollo humano, siento la necesidad de dar gracias a Dios por la “hermana agua,” sencilla y útil para la vida del planeta como ninguna otra cosa.  Precisamente por esto, cuidar las fuentes y las cuencas hidrográficas es un imperativo urgente.  Hoy más que nunca es necesaria una mirada que vaya más allá de lo inmediato (LS 36), superando «un criterio utilitarista de eficiencia y productividad para el beneficio individual.» (LS 159)  Urgen proyectos compartidos y gestos concretos, teniendo en cuenta que es inaceptable cualquier privatización del bien natural del agua que vaya en detrimento del derecho humano de acceso a ella.

    Para nosotros los cristianos, el agua representa un elemento esencial de purificación y de vida.  La mente va rápidamente al bautismo, sacramento de nuestro renacer.  El agua santificada por el Espíritu es la materia por medio de la cual Dios nos ha vivificado y renovado, es la fuente bendita de una vida que ya no muere más.  El bautismo representa también, para los cristianos de distintas confesiones, el punto de partida real e irrenunciable para vivir una fraternidad cada vez más auténtica a lo largo del camino hacia la unidad plena.  Jesús, durante su misión, ha prometido un agua capaz de aplacar la sed del hombre para siempre (Jn 4,14) y ha profetizado: «El que tenga sed, que venga a mí y beba.» (Jn 7,37)  Ir a Jesús, beber de él, significa encontrarlo personalmente como Señor, sacando de su Palabra el sentido de la vida.  Dejemos que resuenen con fuerza en nosotros aquellas palabras que él pronunció en la cruz: «Tengo sed.» (Jn 19,28)  El Señor nos sigue pidiendo que calmemos su sed, tiene sed de amor.  Nos pide que le demos de beber en tantos sedientos de hoy, para decirnos después: «Tuve sed y me disteis de beber.» (Mt 25,35)  Dar de beber, en la aldea global, no solo supone realizar gestos personales de caridad, sino opciones concretas y un compromiso constante para garantizar a todos el bien primario del agua.

    Quisiera abordar también la cuestión de los mares y de los océanos.  Tenemos el deber de dar gracias al Creador por el imponente y maravilloso don de las grandes masas de agua y de cuanto contienen (Gn 1,20-21; Sal 146,6), y alabarlo por haber revestido la tierra con los océanos. (Sal 104,6)  Dirigir nuestra mente hacia las inmensas extensiones marinas, en continuo movimiento, también representa, en cierto sentido, la oportunidad de pensar en Dios, que acompaña constantemente su creación haciéndola avanzar, manteniéndola en la existencia. (cf. S. Juan Pablo II, Catequesis, 7 mayo 1986)

    Custodiar cada día este bien valioso representa hoy una responsabilidad ineludible, un verdadero y auténtico desafío: es necesaria la cooperación eficaz entre los hombres de buena voluntad para colaborar en la obra continua del Creador.  Lamentablemente, muchos esfuerzos se diluyen ante la falta de normas y controles eficaces, especialmente en lo que respecta a la protección de las áreas marinas más allá de las fronteras nacionales. (LS 174)  No podemos permitir que los mares y los océanos se llenen de extensiones inertes de plástico flotante.  Ante esta emergencia estamos llamados también a comprometernos, con mentalidad activa, rezando como si todo dependiese de la Providencia divina y trabajando como si todo dependiese de nosotros.

    Recemos para que las aguas no sean signo de separación entre los pueblos, sino signo de encuentro para la comunidad humana.  Recemos para que se salvaguarde a quien arriesga la vida sobre las olas buscando un futuro mejor.  Pidamos al Señor, y a quienes realizan el eminente servicio de la política, que las cuestiones más delicadas de nuestra época – como son las vinculadas a las migraciones, a los cambios climáticos, al derecho de todos a disfrutar de los bienes primarios – sean afrontadas con responsabilidad, previsión, mirando al mañana, con generosidad y espíritu de colaboración, sobre todo entre los países que tienen mayores posibilidades.

    Recemos por cuantos se dedican al apostolado del mar, por quienes ayudan en la reflexión sobre los problemas en los que se encuentran los ecosistemas marítimos, por quienes contribuyen a la elaboración y aplicación de normativas internacionales sobre los mares para que tutelen a las personas, los países, los bienes, los recursos naturales – pienso por ejemplo en la fauna y la flora pesquera, así como en las barreras coralinas (LS 41) o en los fondos marinos – y garanticen un desarrollo integral en la perspectiva del bien común de toda la familia humana y no de intereses particulares.  Recordemos también a cuantos se ocupan de la protección de las zonas marinas, de la tutela de los océanos y de su biodiversidad, para que realicen esta tarea con responsabilidad y honestidad.

    Finalmente, nos preocupan las jóvenes generaciones y rezamos por ellas, para que crezcan en el conocimiento y en el respeto de la casa común y con el deseo de cuidar del bien esencial del agua en beneficio de todos.  Mi deseo es que las comunidades cristianas contribuyan cada vez más y de manera más concreta para que todos puedan disfrutar de este recurso indispensable, custodiando con respeto los dones recibidos del Creador, en particular los cursos de agua, los mares y los océanos.

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    Profundizando las relaciones y la colaboración con América Latina: Encuentro anual de Ecojesuit en 2018 en Leticia, Colombia

    15 Julio 2018
    SJPAM-CPAL

    SJPAM-CPAL

    Traducción de María Verdugo Martín

    El encuentro anual de la red Ecojesuit que tedrá lugar del 3 al 5 de agosto en Leticia, Amazonas (Colombia), tiene como objetivo fortalecer la red de Ecojesuit mediante la búsqueda de una colaboración y unas relaciones más estrechas en lo que se refiere al tratamiento de los principales temas ecológicos identificados en las distintas Conferencias.

    Este encuentro se basa en el nuevo compromiso de los Presidentes de la Conferencia Jesuita y de los Delegados para el Apostolado Social hacia “una visión renovada del fuerte vínculo entre la justicia social, el cuidado del medioambiente y la lucha por la paz y la fe”, alcanzado durante el encuentro de abril en Roma con el Padre General Arturo Sosa.

    El encuentro de Ecojesuit en Colombia busca alcanzar una comprensión más profunda de las preocupaciones contemporáneas sobre el agua a nivel global y local, mediante los informes actualizados de los diversos proyectos locales y regionales de cada Conferencia.  Asimismo, se pondrá en marcha un plan estratégico de acción de tres años (2019-2021) para la red Ecojesuit que aunará los distintos compromisos, puntos de acción de colaboración global y local, y un proceso eficaz de coordinación y comunicación.

    Y dada la necesidad de simplificar el mensaje ecológico, “Acción para el agua” se erige como un valioso eslogan que conecta con los temas de Ecojesuit ya consolidados en el encuentro de Bonn de la COP23: reducción del riesgo de desastres y de escasez de agua, desinversión en energía y combustibles fósiles, agricultura orgánica y cambio de uso en el suelo, incluyendo la extracción de recursos, iniciativas sobre el estilo de vida basadas en los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), y educación y solidaridad.

    El equipo de Ecojesuit que se reunirá en Leticia incluye a los coordinadores de ecología designados por cada Conferencia, así como a jesuitas y otros colaboradores que están llevando a cabo distintas acciones relacionadas con la ecología y la sostenibilidad en sus organizaciones.  A su vez, tanto la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) y Justice in Mining contribuirán con aportaciones con las que se espera alcanzar una colaboración más amplia y estrecha.  La celebración de este encuentro en Leticia representa una gran oportunidad para entender y aprender de los proyectos locales, permite estrechar relaciones con los colaboradores de América Latina y contribuye a reforzar la nueva etapa de Ecojesuit, dado que América Latina no había participado demasiado en el pasado.

    El diálogo que tendrá lugar el 1 de agosto con la Conferencia de Provinciales Jesuitas en América Latina y El Caribe (CPAL), liderada por P. Roberto Jaramillo, y con otras instituciones jesuitas de la región tiene como objetivo construir nuevas relaciones con la CPAL, constituye un espacio donde compartir las acciones medioambientales y sociales en América Latina y permite explorar posibles colaboraciones.

    “En la CG 36 se hizo hincapié en el hecho de que hoy somos colaboradores de la acción de Dios en la historia y en que estamos llamados a ser compañeros en una misión de reconciliación y justicia.  Ser compañeros significa que nos vemos como colaboradores.  Nos unimos para formar un cuerpo de jesuitas y colaboradores organizados de tal manera que la colaboración sea una característica de todo el cuerpo apostólico.  Nuestra acción se desarrolla también en colaboración con otros actores dentro de la Iglesia o con aquellos grupos que luchan por la justicia social, con los pacificadores y con aquellos que trabajan por la preservación del medio ambiente.” (De la carta del Padre General Arturo Sosa SJ dirigida a los líderes de las Global Ignatian Advocay Networks y a los Coordinadores del Apostolado Social, el 24 de abril de 2018)

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    0 Responses to Profundizando las relaciones y la colaboración con América Latina: Encuentro anual de Ecojesuit en 2018 en Leticia, Colombia

    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

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    Fortaleciendo el compromiso académico con la justicia social y medioambiental (Primera parte)

    30 Junio 2018
    Photo credit: Bannan Institute-Ignatian Center for Jesuit Education, Santa Clara University

    Bannan Institute-Ignatian Center for Jesuit Education, Santa Clara University

    Chad Raphael, Christopher Bacon, and Iris Stewart-Frey, del Environmental Justice Collaborative, de la Universidad de Santa Clara

    En Laudato Si’, el Papa Francisco nos recuerda que “…un verdadero enfoque ecológico se convierte siempre en un enfoque social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres.” (LS 49)

    En un discurso pronunciado en la Universidad de Santa Clara hace casi 20 años, el ex Padre General Peter-Hans Kolvenbach SJ habló sobre el compromiso con la justicia en la educación superior de los jesuitas.  “Para asegurar que las verdaderas preocupaciones de los pobres tengan un hueco en las labores investigativas, los miembros del profesorado necesitan colaborar de manera orgánica con aquellos en la Iglesia y en la sociedad que trabajan entre y para los pobres, buscando activamente la justicia.  Deben participar juntos en todos los aspectos: la presencia entre los pobres, el diseño de la investigación, la recopilación de datos, la reflexión sobre los problemas, la planificación y la acción, la evaluación y la reflexión teológica.”

    El Environmental Justice Collaborative de la Universidad de Santa Clara es un seminario interdisciplinario de dos años sobre justicia medioambiental y bien común que promueve la investigación, la enseñanza y las iniciativas universitarias que ensalzan la vocación jesuita y católica de la universidad como fuerza transformadora.

    Chad Raphael, profesor del Departamento de Comunicación, y Christopher Bacon e Iris Stewart-Frey, ambos profesores asociados del Departamento de Estudios y Ciencias Ambientales, publicaron este documento que identifica ocho estrategias para garantizar el compromiso académico con la justicia social y medioambiental.

    1. Fomentar el aprendizaje y la participación académica de la comunidad

    La justicia ambiental es mucho más que lograr una distribución justa de los riesgos y beneficios medioambientales.  Se trata de algo más que de corregir las injusticias del pasado.  Se trata de una justicia procesal, de asegurar que los excluidos tengan voz en la toma de decisiones medioambientales y de salud que les afectan.

    Este planteamiento repercute en las decisiones que se toman en el plano de la investigación.  Las agendas académicas y curriculares determinan cuánto dinero y atención se dedica a la resolución de problemas importantes, así como de quiénes son los problemas que se abordan.  Los diseños de los estudios y la interpretación de los resultados pueden influir poderosamente en la opinión y políticas públicas, así como mejorar directamente la vida de los sujetos de estudio en la investigación.

    Las universidades jesuitas han reconocido desde hace mucho tiempo el poder transformador del aprendizaje y la participación académica de la comunidad: estudiantes, profesorado, personal y socios de la comunidad.  Si bien existen muchos tipos de investigación y pedagogía que resultan valiosos, la academia comprometida con la comunidad puede asegurar de manera más efectiva que las “verdaderas preocupaciones de los pobres tengan un hueco en las labores investigativas.”  Además, este tipo de investigación puede ser particularmente transformadora porque nos pone en contacto directo con los marginados y los ambientes en que vivimos.  Es precisamente esto lo que nos permite “escuchar tanto el clamor de la Tierra como el clamor de los pobres.”  Cuando se mantiene en el tiempo, una academia comprometida con la comunidad podría desarrollar soluciones colaborativas para abordar los problemas a los que se enfrentan aquellos que más necesitan a los socios académicos y de quienes más necesitamos aprender y servir.  Todo ello podría también derivar en un conocimiento más preciso y perspicaz del que los académicos podrían descubrir por sí mismos. (Welch, 2016)

    Si bien nuestras universidades reconocen la importancia de la justicia medioambiental y del aprendizaje colaborativo con los socialmente marginados, no hemos integrado plenamente estos valores en nuestras políticas y prácticas institucionales.  Para hacerlo, podemos tomar varias medidas.

    2. Aclarar las políticas de contratación, permanencia en el cargo y ascensos

    Un estudio reciente examinó cómo 31 colegios y universidades católicas de los Estados Unidos, varias de ellas jesuitas, expresan su compromiso institucional con una academia comprometida con la comunidad en cuanto a políticas de reclutamiento, renovación del nombramiento, promoción y permanencia en el cargo. (Wagner, 2017)  Todas las facultades de la muestra se encontraban en la Elective Community Engagement Classification de la Carnegie Foundation for the Advancement of Teaching, la cual reconoce a más de 300 universidades de EE.UU. comprometidas con una educación y academia centrada en la comunidad. (Carnegie Foundation y Swearer Center, 2018)

    A pesar de esto, el estudio descubrió que solo un puñado de escuelas católicas han articulado claramente cómo la investigación y el aprendizaje basados en la comunidad deben considerarse en el proceso de contratación y promoción.  Algunas facultades todavía no han abordado el valor de este tipo de compromiso, mientras que la mayoría lo hace de manera ambigua, especialmente en lo que respecta a la enseñanza y la investigación.  Como señala el autor, “las políticas claras y específicas que definen y nombran lo que se entiende por compromiso con la comunidad señalan al profesorado no solo lo que está permitido, sino también lo que es deseable y lo que ha de fomentarse” en su enseñanza, investigación y servicio. (pág 256)

    Estudios realizados en otras partes del mundo confirman que este problema se da en todas partes a pesar del apoyo generalizado a la colaboración entre universidad y comunidad. (Appe, Rubaii, Líppez-De Castro y Capobianco, 2017; Kearney, 2015)  Por ejemplo, algunas escuelas consideran que la investigación realizada por una facultad para clientes corporativos es una investigación comprometida con la comunidad (Doberneck y Schweitzer, 2017), mientras que muchas instituciones jesuitas probablemente no lo serían.

    Fruto de esta correlación entre investigación/aprendizaje comprometidos con la sostenibilidad y la justicia social y la identidad de la educación católica y jesuita, necesitamos revisar nuestras políticas y prácticas para contratar y promover todos los puestos administrativos, docentes y de personal que desempeñan algún papel en el mundo universitario.  Esto incluye al profesorado que no es titular, que imparte una gran parte de los cursos. También al personal, que administra gran parte del plan de estudios conjunto, incluidas las actividades de servicio a la comunidad.  Todos los empleados de la universidad tienen conexiones personales y profesionales con la comunidad, lo que puede ayudar a promover el aprendizaje comprometido con la sostenibilidad y la justicia.  Al revisar nuestras políticas y prácticas, debemos preguntarnos:

  • ¿Estamos empleando en nuestras políticas definiciones comunes de academia comprometida con la comunidad, sostenibilidad y justicia social?
  • ¿Nuestros criterios y prácticas de reclutamiento definen claramente el valor que damos al conocimiento y al compromiso académico con la sostenibilidad y la justicia social? ¿Hemos capacitado a nuestros comités de contratación para evaluar estas variables?
  • ¿Nuestros estándares para la evaluación, promoción y permanencia de profesores y personal valoran explícitamente la enseñanza, academia y servicios comprometidos con la comunidad? ¿Nuestros estándares valoran claramente la sostenibilidad y la justicia social?  ¿Hemos capacitado a todos los evaluadores para aplicar estos criterios?
  • Sería imprescindible realizar un examen a fondo de estas cuestiones:

  • Consideración de los principales modelos de academia comprometida, especialmente, con los enfoques de justicia social y responsabilidad social universitaria (Appe, et al 2017)
  • Revisar las políticas y prácticas desarrolladas en otras instituciones para evaluar la enseñanza, la academia y los servicios prestados (Campus Compact, 2018; Engagement Scholarship Consortium, 2018; Jordan, 2007)
  • Comprender los requisitos para la Clasificación Carnegie Elective Community Engagement y considerar la posibilidad de solicitar la pertenencia a esta clasificación
  • 3. Promover una colaboración interdisciplinaria.

    Debido a que los problemas de sostenibilidad y justicia trascienden las fronteras de las disciplinas académicas, las comunidades necesitan abordar estos desafíos en colaboración con equipos interdisciplinarios de académicos.  Como observa el Papa Francisco en Laudato Si’:

    “…La fragmentación de los saberes cumple su función a la hora de lograr aplicaciones concretas, pero suele llevar a perder el sentido de la totalidad, de las relaciones que existen entre las cosas, del horizonte amplio, que se vuelve irrelevante.  Esto mismo impide encontrar caminos adecuados para resolver los problemas más complejos del mundo actual, sobre todo del ambiente y de los pobres, que no se pueden abordar desde una sola mirada o desde un solo tipo de intereses…” (LS 110)

    Este compromiso académico se ha afianzado en algunas disciplinas (especialmente en las ciencias sociales y del comportamiento, la educación, el trabajo social, la salud, la agricultura y los estudios ambientales); en otras, aún queda mucho por hacer.  Es el caso de las humanidades, las artes, las ciencias físicas y biológicas, las matemáticas, la ingeniería y las ciencias de la computación. (Doberneck y Schweitzer, 2017)

    Podemos proporcionar recursos para asegurarnos de que el profesorado y el personal de todas las disciplinas de nuestras instituciones sean conscientes de las oportunidades que surgen a partir de este compromiso académico, así como del fomento de las colaboraciones interdisciplinarias con los socios de la comunidad.

    4. Integrar la enseñanza, la investigación y el servicio.

    Cuanto más puedan sintetizar los miembros del profesorado sus actividades de enseñanza, investigación y servicio, más experiencia podrán adquirir, más podrán aumentar su impacto en la universidad y en el mundo, y más podrán alinear su trabajo con la misión de la universidad.

    Photo credit: Campus Community Partnerships for Health, 2018

    Campus Community Partnerships for Health, 2018

    Como muestra el Gráfico 1, los promotores de una academia comprometida reconocen que estas tres áreas de trabajo no están completamente separadas, que cada una de ellas puede fortalecerse mediante un diálogo continuo, y que la participación de la comunidad puede ayudar a los miembros de la facultad a discernir vocaciones más coherentes.

    Lo que es más importante, la búsqueda de la sostenibilidad y la justicia exige una mayor integración del tradicional triunvirato de las actividades del profesorado.  Como apuntaba el Papa Francisco en Laudato Si’:

    “La cultura ecológica no se puede reducir a una serie de respuestas urgentes y parciales a los problemas que van apareciendo en torno a la degradación del ambiente, al agotamiento de las reservas naturales y a la contaminación.  Debería ser una mirada distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad que conformen una resistencia ante el avance del paradigma tecnocrático…” (LS 111)

    Los profesores y el personal académico pueden cultivar este enfoque holístico de la sostenibilidad sintetizando sus esfuerzos educativos, académicos y de servicio a través del compromiso con la comunidad.  Las universidades jesuitas pueden valorar más explícitamente esta integración en sus:

  • Políticas de reclutamiento, promoción y permanencia en el empleo
  • Programas de orientación, desarrollo profesional y formación de profesores y personal
  • (Continuará)

    Lista de referencias

    Appe, S, Rubaii, N, Líppez-De Castro, S, & Capobianco, S (2017). The concept and context of the engaged university in the global south: Lessons from Latin America to guide a research agenda. Journal of Higher Education Outreach and Engagement, 21(2), 7-36.

    Campus Community Partnerships for Health (2018). Community-engaged scholarship toolkit. Retrieved from Community-Campus Partnerships for health.

    Campus Compact (2018). Research university engaged scholarship toolkit. Retrieved from Campus Compact.

    Carnegie Foundation for the Advancement of Teaching & the Swearer Center at Brown University (2018) Carnegie classification. Retrieved from Swearer Center, Brown University.

    Doberneck, D M, & Schweitzer, J H (2017). Disciplinary variations in publicly engaged scholarship: An analysis using the Biglan classification of academic disciplines. Journal of Higher Education Outreach and Engagement, 21(1), 78-103.

    Engagement Scholarship Consortium (2018). Engagement scholarship consortium. Retrieved from Engagement Scholarship Consortium.

    Francis, P (2015). Laudato si’: On care for our common home. Retrieved from The Holy See.

    Jordan, C (Ed). (2007). Community-engaged scholarship review, promotion & tenure package. Peer Review Workgroup, Community-Engaged Scholarship for Health Collaborative, Community-Campus Partnerships for Health. Retrieved from Community-Engaged Scholarship for Health Collaborative.

    Kearney, J (2015). Challenges for community engagement: An Australian perspective. Educational Research for Social Change 4(1), 26-39.

    Wagner, J (2017). The distinctive mission of Catholic colleges & universities and faculty reward policies for community engagement: Aspirational or operational? (Doctoral dissertation, The University of Vermont and State Agricultural College).

    Welch, M (2016). Engaging higher education: Purpose, platforms, and programs for community engagement. Sterling, VA: Stylus Publishing.

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    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

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    Ecostream: Hacia una acción ecológica

    30 Abril 2018
    “Cuando insistimos en decir que el ser humano es imagen de Dios, eso no debería llevarnos a olvidar que cada criatura tiene una función y ninguna es superflua. Todo el universo material es un lenguaje del amor de Dios, de su desmesurado cariño hacia nosotros. El suelo, el agua, las montañas, todo es caricia de Dios. La historia de la propia amistad con Dios siempre se desarrolla en un espacio geográfico que se convierte en un signo personalísimo, y cada uno de nosotros guarda en la memoria lugares cuyo recuerdo le hace mucho bien. Quien ha crecido entre los montes, o quien de niño se sentaba junto al arroyo a beber, o quien jugaba en una plaza de su barrio, cuando vuelve a esos lugares, se siente llamado a recuperar su propia identidad." (Laudato Si’, 84) Foto de: S Miclat

    “Cuando insistimos en decir que el ser humano es imagen de Dios, eso no debería llevarnos a olvidar que cada criatura tiene una función y ninguna es superflua. Todo el universo material es un lenguaje del amor de Dios, de su desmesurado cariño hacia nosotros. El suelo, el agua, las montañas, todo es caricia de Dios. La historia de la propia amistad con Dios siempre se desarrolla en un espacio geográfico que se convierte en un signo personalísimo, y cada uno de nosotros guarda en la memoria lugares cuyo recuerdo le hace mucho bien. Quien ha crecido entre los montes, o quien de niño se sentaba junto al arroyo a beber, o quien jugaba en una plaza de su barrio, cuando vuelve a esos lugares, se siente llamado a recuperar su propia identidad.” (Laudato Si’, 84) Foto de: S Miclat

    Brex Arevalo (traducción de Javier Martín Merchán)

    Ecostream  es un recurso en línea y un sistema de referencia desarrollado como parte del compromiso de Ecojesuit con la misión jesuita de Reconciliación con la Creación.

    Desde 2015  ha sido una plataforma donde compartir las iniciativas que se han llevado a cabo en los ámbitos de la ecología y la sostenibilidad.

    Los temas trabajados por Ecojesuit hacen referencia a las cinco prioridades para alcanzar una ecología integral, las cuales se definieron durante la reunión de Ecojesuit en Bonn en noviembre de 2017.  En ese sentido, Ecostream centra sus contenidos en estos cinco temas trabajados por Ecojesuit:

  • Reducción de riesgos y agua
  • Desinversiones en materia de energía y combustibles fósiles
  • La agricultura orgánica y el cambio de uso de la tierra
  • Iniciativas de estilo de vida que emplean los Objetivos de Desarrollo Sostenible desde una perspectiva local hacia una más global
  • Educación y solidaridad
  • Ahora hay disponible una amplia gama de folletos en línea, artículos y otras publicaciones, todos ellos meticulosamente organizados en distintos subtemas.  También existe un buen número de enlaces a organizaciones asociadas, así como un directorio de cientos de instituciones jesuitas de educación superior clasificadas según la Conferencia a la que pertenecen.

    Al contener las acciones de las instituciones y comunidades jesuitas de todo el mundo, se espera que Ecostream genere y contribuya a multitud de debates dinámicos sobre cuestiones ecológicas, ayude a las instituciones a involucrarse en nuevas actividades y a aprender cómo otros están actuando, facilite soluciones más efectivas e innovadoras para proteger el hogar de todos, y derive en un proceso mucho más profundo de transformación personal y social.

    Brex Arevalo trabaja con Ecojesuit y brinda ayuda en la creación de redes e investigación y maneja Ecostream con Cesar Aguinaldo

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    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

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    Mensaje del Santo Padre Fransico para la Cuaresma 2018

    15 Febrero 2018
    Foto de: cathdal.org

    Foto de: cathdal.org

    El Papa Francisco dio a conocer su mensaje para la temporada litúrgica de Cuaresma de 2018, que comienza el Miércoles de Ceniza, 14 de febrero y el mensaje de este año es: “Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría” (Mt 24: 12).  Ecojesuit comparte el texto completo del mensaje de Cuaresma del Papa  que menciona que la Creación misma se convirtió en “un testigo silencioso de este enfriamiento de la caridad.”

    Queridos hermanos y hermanas:

    Una vez más nos sale al encuentro la Pascua del Señor.  Para prepararnos a recibirla, la Providencia de Dios nos ofrece cada año la Cuaresma, «signo sacramental de nuestra conversión»[1], que anuncia y realiza la posibilidad de volver al Señor con todo el corazón y con toda la vida.

    Como todos los años, con este mensaje deseo ayudar a toda la Iglesia a vivir con gozo y con verdad este tiempo de gracia; y lo hago inspirándome en una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (24,12).

    Esta frase se encuentra en el discurso que habla del fin de los tiempos y que está ambientado en Jerusalén, en el Monte de los Olivos, precisamente allí donde tendrá comienzo la pasión del Señor.  Jesús, respondiendo a una pregunta de sus discípulos, anuncia una gran tribulación y describe la situación en la que podría encontrarse la comunidad de los fieles: frente a acontecimientos dolorosos, algunos falsos profetas engañarán a mucha gente hasta amenazar con apagar la caridad en los corazones, que es el centro de todo el Evangelio.

    Los falsos profetas

    Escuchemos este pasaje y preguntémonos: ¿qué formas asumen los falsos profetas?

    Son como «encantadores de serpientes», o sea, se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas adonde ellos quieren.  Cuántos hijos de Dios se dejan fascinar por las lisonjas de un placer momentáneo, al que se le confunde con la felicidad.  Cuántos hombres y mujeres viven como encantados por la ilusión del dinero, que los hace en realidad esclavos del lucro o de intereses mezquinos.  Cuántos viven pensando que se bastan a sí mismos y caen presa de la soledad.

    Otros falsos profetas son esos «charlatanes» que ofrecen soluciones sencillas e inmediatas para los sufrimientos, remedios que sin embargo resultan ser completamente inútiles: cuántos son los jóvenes a los que se les ofrece el falso remedio de la droga, de unas relaciones de «usar y tirar», de ganancias fáciles pero deshonestas.  Cuántos se dejan cautivar por una vida completamente virtual, en que las relaciones parecen más sencillas y rápidas pero que después resultan dramáticamente sin sentido.  Estos estafadores no sólo ofrecen cosas sin valor sino que quitan lo más valioso, como la dignidad, la libertad y la capacidad de amar.  Es el engaño de la vanidad, que nos lleva a pavonearnos… haciéndonos caer en el ridículo; y el ridículo no tiene vuelta atrás.  No es una sorpresa: desde siempre el demonio, que es «mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8,44), presenta el mal como bien y lo falso como verdadero, para confundir el corazón del hombre.  Cada uno de nosotros, por tanto, está llamado a discernir y a examinar en su corazón si se siente amenazado por las mentiras de estos falsos profetas.  Tenemos que aprender a no quedarnos en un nivel inmediato, superficial, sino a reconocer qué cosas son las que dejan en nuestro interior una huella buena y más duradera, porque vienen de Dios y ciertamente sirven para nuestro bien.

    Un corazón frío

    Dante Alighieri, en su descripción del infierno, se imagina al diablo sentado en un trono de hielo[2]; su morada es el hielo del amor extinguido.  Preguntémonos entonces: ¿cómo se enfría en nosotros la caridad?  ¿Cuáles son las señales que nos indican que el amor corre el riesgo de apagarse en nosotros?

    Lo que apaga la caridad es ante todo la avidez por el dinero, «raíz de todos los males» (1 Tm 6,10); a esta le sigue el rechazo de Dios y, por tanto, el no querer buscar consuelo en él, prefiriendo quedarnos con nuestra desolación antes que sentirnos confortados por su Palabra y sus Sacramentos.[3]  Todo esto se transforma en violencia que se dirige contra aquellos que consideramos una amenaza para nuestras «certezas»: el niño por nacer, el anciano enfermo, el huésped de paso, el extranjero, así como el prójimo que no corresponde a nuestras expectativas.

    También la creación es un testigo silencioso de este enfriamiento de la caridad: la tierra está envenenada a causa de los desechos arrojados por negligencia e interés; los mares, también contaminados, tienen que recubrir por desgracia los restos de tantos náufragos de las migraciones forzadas; los cielos – que en el designio de Dios cantan su gloria – se ven surcados por máquinas que hacen llover instrumentos de muerte.

    El amor se enfría también en nuestras comunidades: en la Exhortación apostólica Evangelii Gaudium traté de describir las señales más evidentes de esta falta de amor. estas son: la acedia egoísta, el pesimismo estéril, la tentación de aislarse y de entablar continuas guerras fratricidas, la mentalidad mundana que induce a ocuparse sólo de lo aparente, disminuyendo de este modo el entusiasmo misionero.[4]

    ¿Qué podemos hacer?

    Si vemos dentro de nosotros y a nuestro alrededor los signos que antes he descrito, la Iglesia, nuestra madre y maestra, además de la medicina a veces amarga de la verdad, nos ofrece en este tiempo de Cuaresma el dulce remedio de la oración, la limosna y el ayuno.

    El hecho de dedicar más tiempo a la oración hace que nuestro corazón descubra las mentiras secretas con las cuales nos engañamos a nosotros mismos[5], para buscar finalmente el consuelo en Dios.  Él es nuestro Padre y desea para nosotros la vida.

    El ejercicio de la limosna nos libera de la avidez y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano: nunca lo que tengo es sólo mío.  Cuánto desearía que la limosna se convirtiera para todos en un auténtico estilo de vida.  Al igual que, como cristianos, me gustaría que siguiésemos el ejemplo de los Apóstoles y viésemos en la posibilidad de compartir nuestros bienes con los demás un testimonio concreto de la comunión que vivimos en la Iglesia.  A este propósito hago mía la exhortación de san Pablo, cuando invitaba a los corintios a participar en la colecta para la comunidad de Jerusalén: «Os conviene» (2 Co 8,10).  Esto vale especialmente en Cuaresma, un tiempo en el que muchos organismos realizan colectas en favor de iglesias y poblaciones que pasan por dificultades.  Y cuánto querría que también en nuestras relaciones cotidianas, ante cada hermano que nos pide ayuda, pensáramos que se trata de una llamada de la divina Providencia: cada limosna es una ocasión para participar en la Providencia de Dios hacia sus hijos; y si él hoy se sirve de mí para ayudar a un hermano, ¿no va a proveer también mañana a mis necesidades, él, que no se deja ganar por nadie en generosidad?[6]

    El ayuno, por último, debilita nuestra violencia, nos desarma, y constituye una importante ocasión para crecer.  Por una parte, nos permite experimentar lo que sienten aquellos que carecen de lo indispensable y conocen el aguijón del hambre; por otra, expresa la condición de nuestro espíritu, hambriento de bondad y sediento de la vida de Dios.  El ayuno nos despierta, nos hace estar más atentos a Dios y al prójimo, inflama nuestra voluntad de obedecer a Dios, que es el único que sacia nuestra hambre.

    Querría que mi voz traspasara las fronteras de la Iglesia Católica, para que llegara a todos ustedes, hombres y mujeres de buena voluntad, dispuestos a escuchar a Dios.  Si se sienten afligidos como nosotros, porque en el mundo se extiende la iniquidad, si les preocupa la frialdad que paraliza el corazón y las obras, si ven que se debilita el sentido de una misma humanidad, únanse a nosotros para invocar juntos a Dios, para ayunar juntos y entregar juntos lo que podamos como ayuda para nuestros hermanos.

    El fuego de la Pascua

    Invito especialmente a los miembros de la Iglesia a emprender con celo el camino de la Cuaresma, sostenidos por la limosna, el ayuno y la oración.  Si en muchos corazones a veces da la impresión de que la caridad se ha apagado, en el corazón de Dios no se apaga.  Él siempre nos da una nueva oportunidad para que podamos empezar a amar de nuevo.

    Una ocasión propicia será la iniciativa 24 horas para el Señor, que este año nos invita nuevamente a celebrar el Sacramento de la Reconciliación en un contexto de adoración eucarística.  En el 2018 tendrá lugar el viernes 9 y el sábado 10 de marzo, inspirándose en las palabras del Salmo 130,4: «De ti procede el perdón».  En cada diócesis, al menos una iglesia permanecerá abierta durante 24 horas seguidas, para permitir la oración de adoración y la confesión sacramental.

    En la noche de Pascua reviviremos el sugestivo rito de encender el cirio pascual: la luz que proviene del «fuego nuevo» poco a poco disipará la oscuridad e iluminará la asamblea litúrgica.  «Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu»[7], para que todos podamos vivir la misma experiencia de los discípulos de Emaús: después de escuchar la Palabra del Señor y de alimentarnos con el Pan eucarístico nuestro corazón volverá a arder de fe, esperanza y caridad.

    Los bendigo de todo corazón y rezo por ustedes.  No se olviden de rezar por mí.

    Vaticano, 1 de noviembre de 2017

    Solemnidad de Todos los Santos

    [1] Misal Romano, I Dom. de Cuaresma, Oración Colecta

    [2] «Salía el soberano del reino del dolor fuera de la helada superficie, desde la mitad del pecho» (Infierno XXXIV, 28-29)

    [3] «Es curioso, pero muchas veces tenemos miedo a la consolación, de ser consolados. Es más, nos sentimos más seguros en la tristeza y en la desolación.  ¿Sabéis por qué?  Porque en la tristeza nos sentimos casi protagonistas.  En cambio en la consolación es el Espíritu Santo el protagonista» (Ángelus, 7 diciembre 2014)

    [4] Evangelii Gaudium, Núms. 76-109

    [5] Cf. Benedicto XVI, Enc. Spe salvi, 33

    [6] Cf. Pío XII, Enc. Fidei donum, III

    [7] Misal Romano, Vigilia Pascual, Lucernario

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    En busca del medio ambiente y la justicia económica en la Pan-Amazonia

    31 Enero 2018

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    by Alfredo Ferro Medina SJ

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    Mapa histórico de 1707, primer mapa de la Amazonia por Samuel Fritz SJ

    La Pan-Amazonia es un territorio que engloba zonas de nueve países con siete millones de kilómetros cuadrados y abarca un tercio de toda Suramérica, el cual está siendo profundamente afectado por: la búsqueda de gas y petróleo, la tala ilegal, la rápida expansión de la ganadería y la agricultura, la acción de estas actividades de extracción imperativa y descontrolada de recursos naturales.  El futuro del planeta depende bastante de la cuenca del Amazonas.  El futuro de todos los seres humanos, también depende de que cuidemos estos espacios vivos, de estos bosques, de estas aguas, pero sobre todo, de la riqueza y el conocimiento de sus pueblos.

    A lo largo de las últimas décadas, se han dado una serie de transformaciones en el territorio a causa de actividades productivas.  En 1890, se dio la extracción de caucho y en la década de 1940, un segundo boom de esta materia prima; en 1960, la fascinación por las pieles y las plantas; en 1970, el auge de la madera; entre los años 80 y 90, la coca y el narcotráfico y, finalmente, desde 2008 hasta hoy, se intensifica el modelo económico extractivista, caracterizado por la industrialización con obras de infraestructura (hidroeléctricas, carreteras, puertos, etc) y la extracción de oro y minerales, como la pesca ilegal, que está contaminando el medio ambiente y alterando la salud de las poblaciones.

    La intensidad de los proyectos económicos que actualmente se vive en la Amazonía amenaza, seriamente, la vida de sus pobladores.  A su vez, constatamos en los últimos años, una acción sistemática, organizada y estructurada, de desmonte de los derechos humanos fundamentales de los pueblos de la Amazonía y particularmente del derecho a la tierra.

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    Existe una rica diversidad cultural en la región de Pan-Amazonia con cerca de 400 culturas indígenas

    La vida y los territorios de los pobladores de la Amazonia y específicamente de los pueblos indígenas están siendo hoy gravemente afectados por el modelo económico y de desarrollo que se impone sobre la Amazonía.  Un modelo que se asienta en la sobreexplotación de los bienes naturales de la región, para incorporarlos a la lógica productivista y de consumo de los principales centros económicos del mundo.

    Esta explotación cada vez más intensa y acelerada de la floresta, el agua y la tierra solo es posible despojando a los pueblos de su vínculo con los territorios, dejándolos libres para el control de grandes empresas y grupos económicos.  La actuación de los Estados, principales responsables por el cuidado del bien común, se direcciona la mayor parte de las veces a facilitar esta lógica de acumulación y explotación, con visiones muy cortoplacistas y coloniales del desarrollo, contribuyendo a una situación de permanente violación de derechos humanos fundamentales.

    Desde 1994 se llevaban adelante algunos tratados en el marco de la Alianza de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que darían la base para lo que más tarde propuso el presidente FHC del Brasil, que acabó configurándose en el 2000, con el nombre de Iniciativa de Integración Regional Sudamericana (IIRSA).  El objetivo de la IRSA, es el de ejecutar los proyectos materiales (carreteras, represas, centrales hidroeléctricas, puertos, aeropuertos, comunicaciones) complementarios al plan de ajuste estructural según las normas del Consenso de Washington, que se hacían necesarios para una nueva fase de acumulación de capital.

    La Amazonia tiende a ser vista como “naturaleza,” “reserva de recursos,” “fuente inagotable” o incluso “vacío demográfico,” – ideas que acaban siendo asumidas por las clases dominantes nacionales en sus relaciones de integración subordinada o “servidumbre voluntaria” y la creciente importancia de China en el escenario económico mundial, abre una nueva brecha en las relaciones exteriores de los países del continente americano, brecha que no se ofrecía en la geografía política mundial desde fines de la Guerra Fría.

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    La región pan-amazónica abarca nueve países en un área de siete millones de kilómetros cuadrados, y cubre un tercio del continente sudamericano

    Las oportunidades de negocios con Asia, sobre todo con China, principal importador de commodities del mundo, darían lugar a la expansión del capital en el ámbito de los agronegocios (soja, maíz, carnes, eucaliptus), las compañías mineras y las grandes empresas de ingeniería y construcción civil (carreteras, centrales eléctricas, puertos, etc.), fundamentales para la generación de la infraestructura que los otros sectores necesitaban.

    Nos encontramos así, ante una profunda reconfiguración geográfica regional, continental y global, con la apertura de una nueva fase de acumulación de capital y nuevas alianzas.  Y son enormes las implicaciones concretas de este nuevo megaproyecto de megaproyectos para la Amazonia, sobre todo, en relación con el cambio de escala que representan.

    El acceso a la tierra, el agua, los minerales del subsuelo, el petróleo y el gas entran en una disputa entre sectores de poder desigual.  Si desde las décadas de 1960 y 1970 podemos hablar ya de una fase inicial de megaproyectos para la Amazonia, ahora nos encontramos ante un megaproyecto que aglutina y estructura varios megaproyectos.

    Los megaproyectos extractivos y de infraestructura forman parte de otro modo de adaptación humana: la industrialización.  Los megaproyectos requieren grandes cantidades de energía, dependen de millares de personas para su construcción, reciben altas cantidades de capital financiero y tecnológico y transforman el paisaje forestal y los flujos hidrológicos donde se localizan.

    En suma, los megaproyectos transforman el modo de adaptación a la floresta, cambio que resulta ser particularmente brusco en áreas rurales donde las formas tradicionales de adaptación siguen estando vigentes.  En el caso de los megaproyectos amazónicos, estamos frente a procesos extremadamente veloces de industrialización en los cuales áreas rurales se transforman en áreas urbanizadas en el lapso de pocos años.

    Frenta a esta propuesta de “desarrollo,” constatamos que en general, no se consulta a los pueblos locales antes de la instalación del megaproyecto sobre la “industrialización” de sus territorios y el cambio en su modo de adaptación.  Por eso, son procesos forzosos de industrialización de la selva.

    La magnitud del impacto social y ambiental generado por ese modelo de desarrollo, es de un nivel cualitativamente superior debido al tamaño y la amplitud geográfica de los proyectos, el número de obras llevadas a cabo simultáneamente y la cantidad de capital inyectado en ellas.

    Así, la Amazonia se ve involucrado en una dinámica ideada para integrar al subcontinente en el mercado global a través de un rediseño geográfico de gran magnitud o de una expansión espacial, por ello, la Amazonia cobra una relevancia particular, no solo para los pueblos que la habitan, sino para todo el planeta y la humanidad.

    Cuidando a la Amazonía, cuidando de sus y comunidades 

    Amazonía es uno de los rincones de nuestra Casa Común (Laudato Si’), donde convive una mayor y más rica diversidad cultural.  Esta riqueza de experiencia humana tiene como uno de sus principales protagonistas a los cerca de 400 pueblos indígenas – diversos entre sí – que habitan la región amazónica.

    Representan una multiplicidad de saberes propios, conocimientos y prácticas; una pluralidad linguística; una riqueza espiritual y de densas cosmologías; y una percepción del territorio, que les une a sus antepasados, a las otras formas de vida y a la dimensión sagrada de la existencia (LS 146).

    Members of the Task Force on Environment and Economic Justice of the Secretariat for Higher Education, and Alfredo is fourth from left.

    Miembros del Grupo de Trabajo sobre Medio Ambiente y Justicia Económica de la Secretaría de Educación Superior, y Alfredo es el cuarto desde la izquierda.

    Significan, en fin, la diversidad de formas de estar y ser en el mundo y con el mundo.  Partimos de un reconocimiento de la contribución imprescindible que los pueblos indígenas representan en la búsqueda de soluciones y alternativas a la actual crisis socio-ambiental que vivimos en nuestra Casa Común.

    Los desafíos de la Amazonía y sus Pueblos Indígenas son enormes y desalentadores y la esperanza es frágil.  Pero también hay signos de vida y de gran riqueza para todo el planeta.  Vemos una esperanza a partir de las múltiples expresiones culturales del Buen Vivir, de Tajimat (un proyecto de inclusión económica del pueblo Awajun a través de cadenas de valor de cacao y banano) y la abundancia; de su densa narrativa mítica y sus cosmologías; sus saberes y conocimientos propios; de las prácticas y modos de organización social y de uso de la tierra; de la biodiversidad guardada ancestralmente por estos pueblos; de las formas comunitarias de propiedad y uso de los bienes naturales.

    De modo especial, destacamos la situación de los más de 100 pueblos indígenas en aislamiento voluntario de que se tienen referencias en la Amazonía; pueblos que, por propia voluntad o por presión del avance de las fronteras económicas, optaron por controlar la relación que quieren mantener con la sociedad envolvente.

    Este texto es parte del informe de Alfredo Ferro Medina SJ, Coordinador del Servicio Jesuita a la Panamazonia (SJPAM) de la Conferencia de Provinciales en América Latina y el Caribe (CPAL), del Grupo de Trabajo sobre Medio Ambiente y Justicia Económica de la Secretaría para la Educación Superior que se reunió en Roma del 15 al 17 de enero de 2018.  Se le puede contactar a través de su correo electrónico: [email protected]


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    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

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    Lo que sucedió durante la tormenta del año 2017

    15 Enero 2018

    Las tormentas y tifones en las Filipinas durante 2017 arrasaron sin interrupción hasta el 11 de diciembre cuando la tormenta tropical Urduja (Kai-tak ) golpeó el país, seguido por el tifón Vinta (Tembin) y la tormenta tropical Agaton (Bolaven) durante los primeros días de 2018.

    Estas tormentas llegaron lentas y pesadas con lluvias, hacia el oeste (no girando inmediatamente hacia el norte) y con una tendencia más al sur, como se espera a finales de la temporada.

    Foto de Department of Social Welfare and Development, Philippines.

    Foto de: Department of Social Welfare and Development, Philippines.

    Vinta golpeó más duramente en Mindanao en las provincias de Lanao del Norte y Zamboanga del Norte provocando deslizamientos de tierra e inundaciones, y dejando más de 260 muertos y desplazamientos en seis provincias en Mindanao y otras dos en Luzón.

    La tercera provincia más afectada de Mindanao fue Lanao del Sur, donde la catástrofe existente de una guerra acaba de terminar en la ciudad de Marawi y que fue sometida a 136 días de la guerra más sangrienta de Filipinas desde la Segunda Guerra Mundial.  Incluso antes de que las lluvias de Vinta llegaran a Marawi, ya había 200.000 personas tratando de reasentarse en una ciudad reducida a escombros.

    Se registraron 34 tormentas en el Pacífico con 22 tormentas tropicales que entraron en Filipinas, seis de las cuales se convirtieron en tifones que azotaron el país.

    En la actualidad, la información del Consejo Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres es limitada en relación al alcance y el impacto de los daños a vidas, infraestructura, medios de vida, agricultura, entre otros.  Regularmente se publicaron boletines meteorológicos a medida que pasaban las tormentas y los tifones, pero no había información disponible para una evaluación posterior al desastre, un servicio que se había realizado anteriormente e información útil para aquellos que querían ayudar.

    Asimismo, el Centro de Información y Monitoreo de Operaciones de Respuesta a Desastres del Departamento de Bienestar Social y Desarrollo (DSWD) no tiene nada en su sitio web con respecto a las acciones o necesidades de socorro.  Solo se publicó en la página de Facebook un resumen infográfico que sirvió como una actualización de respuesta a desastres para Vinta y Agaton.

    La Universidad Xavier-Ateneo de Cagayán, en Cagayán de Oro respondió a través del monitoreo regular del peligro por parte del Centro de Recursos de Ingeniería y que emitió alertas de alerta; una estrecha coordinación con la Ciudad de Bienestar Social y Desarrollo y la Cruz Roja Filipina para responder a los desplazados internos; y el suministro de agua para las necesidades de duchas y la limpieza de viviendas inundadas en la ciudad de Cagayán de Oro.

    Más allá de Filipinas, la situación de tormenta es más grande con China, Japón y Vietnam, también gravemente afectados este año.  Un calendario sencillo de eventos permite una perspectiva más clara de la temporada y también una apreciación de la gama de eventos, desde depresiones tropicales hasta tifones y súper tifones.  Este año, la temporada de tifones no comenzó realmente para la región del Pacífico Noroccidental hasta julio; a menudo comienza en mayo.

    Foto de: La estacionalidad y la diversidad de los eventos de tormenta / tifón en el Pacífico en 2017. Wikipedia (https://en.wikipedia.org/wiki/2017_Pacific_typhoon_season#Other_systems)

    Foto de: La estacionalidad y la diversidad de los eventos de tormenta / tifón en el Pacífico en 2017. (Wikipedia)

    Las depresiones y las tormentas dominan más que los tifones, y estos eventos traen mucha más lluvia y la posibilidad de inundaciones y deslizamientos de tierra extensos.  Los tifones con fuertes vientos pueden también crear oleadas e inundaciones en la costa y traer efectos desastrosos en infraestructuras, cultivos y, por supuesto, en las viviendas pobres.  Las evacuaciones son una norma cada vez mayores en cualquier área que pueda verse afectada y el impacto es mayor en las comunidades más vulnerables con viviendas precarias.

    Repasando el año, la depresión tropical Crising golpeó gravemente Cebú, en el centro de Filipinas, donde 10 personas murieron en abril.  Nanmadol, una fuerte tormenta tropical en julio azotó Kyushu el sur de Japón y con lluvias prolongadas provocó 40 víctimas.  Otra tormenta tropical severa, Talas, azotó el centro de Vietnam a mediados de julio, causando 14 muertos.

    Todas estas tormentas tuvieron pérdidas económicas, pero los mayores daños fueron causados por el tifón Hato, en agosto, que afectó a China con un costo de casi 7.000 millones de dólares y con más de 50 muertos.  Otra tormenta tropical azotó Vietnam en octubre que dejó 100 víctimas mortales por las inundaciones.  El tifón Lan en octubre fue uno de los mayores tifones registrados y el tercer ciclón tropical más intenso del mundo en 2017, y aunque este año no es un récord mundial, el tifón Lan es un indicador de un evento extremo.

    Aunque estos eventos por definición tienen vientos bajos, es el ritmo lento y las lluvias intensas lo que hacen que las depresiones y tormentas sean tan devastadoras para las áreas propensas a inundaciones y deslizamientos de tierra en las tierras altas.  El tifón Damrey a principios de noviembre causó 142 muertos en Vietnam.

    La pérdida total de vidas humanas causada por las tormentas del Pacífico este último año es de 865 y los daños totales ascienden a 14.300 millones de dólares.  Las lecciones aprendidas apenas son nuevas, pero cada vez más personas las están aprendiendo. Uno quisiera pensar que se están dando mejores respuestas, que esperamos que las investigaciones lo demuestren.

    Pero todavía no es suficiente.

    ¿Qué debemos hacer?

    La preparación y los preparativos son, una vez más, las respuestas más críticas y eficaces para las comunidades y los gobiernos locales situados en zonas con inundaciones y deslizamientos de tierra.

    Es necesario desarrollar y fortalecer una colaboración más amplia, más allá de las instituciones y organizaciones conocidas, y crear al mismo tiempo equipos que puedan participar sobre el terreno.  Los centros de comunicación y las formas de participación de las personas facilitan los medios sociales y las redes en línea, pero requieren la integración con los gobiernos locales responsables y las agencias gubernamentales nacionales.

    Las relaciones entre la sociedad y el clima necesitan una mayor concienciación para que haya plena participación en el reconocimiento social de los problemas climáticos a medida que empeoran y las comunidades necesitan reubicarse en el área de los medios de subsistencia.

    ¿Cómo resistir?

    El tifón Yolanda (Haiyan) martilló la costa este de Filipinas en 2013 y la recuperación es más bien como devolver las cosas a su estado anterior al desastre.  Algunas comunidades son capaces de reconstruirse mejor y las personas entienden la marejada de tormentas ahora, pero una resiliencia positiva y activa es limitada.  Urduja pasó por el este de Visayas afectando a Tacloban, una de las comunidades afectadas por Yolanda.  Es evidente que los centros de evacuación son un punto focal de rendición de cuentas, ya que muchas viviendas están en grave riesgo.

    A pesar de que existe la posibilidad de construir casas para algunos, es necesario concentrarse en los centros de evacuación.  Dada la lentitud de la respuesta, y si las cosas se mantienen estables, llevará 20 años construir viviendas para estas comunidades que viven en zonas de alto riesgo.

    La oportunidad de ganarse la vida y el compromiso colectivo de la comunidad con la gestión de los arroyos, la protección forestal, el control de incendios, entre otros, son los cimientos para una buena vivienda y la reducción necesaria de vulnerabilidad.

    No es útil dar una respuesta empresarial como plantar árboles de caucho y palma en terrenos inclinados (para los beneficios económicos potenciales de subsistencia) y esperar que esta vegetación actúe como un bosque en la cuenca alta.

    La respuesta tiene que integrarse con las realidades sociales, económicas y geomorfológicas de la zona, la vegetación apropiada y el clima extremo que tendremos que seguir calibrando.

    Con el empeoramiento del cambio climático, los problemas están más allá del alcance de las operaciones actuales y todos estamos seriamente desafiados.  La colaboración a nivel nacional, regional y mundial en los próximos años para establecer los mejores mecanismos es crucial si necesitamos responder de una manera más afectiva.

    El principal problema está lejos de ser abordado.  Todavía no existe una anticipación y comunicación proactiva del problema, como se puede observar en las respuestas de los gobiernos a la preparación y evaluación del impacto de tormentas y tifones.

    A nivel mundial, hay nueve países que completaron sus programas de preparación para priorizar el Fondo Verde del Clima y presentaron sus planes.  Se trata de El Salvador, Colombia, Benin, Ghana, Filipinas, Ghana, Kenya, Uzbekistán, Nepal, y del Pacífico, Filipinas y Fiji.

    En Filipinas, finalmente se obtiene un sistema de radar Doppler mediante polarización dual que puede determinar la densidad de la tormenta, el volumen de lluvia que soporta, y esta información se comunica con avisos de lluvias intensas y continuas.  Pero todavía carecen desafortunadamente de la traducción y la comunicación de las lecturas y la interpretación de los peligros en el terreno en términos de la cuenca hidrográfica.

    Con las recientes inundaciones en Zamboanga del Norte, es una “sorpresa” que todavía se permita la tala extensiva en las Filipinas y la magnánima respuesta de plantar árboles de caucho y palmas aceiteras parece compensar cualquier daño que se pueda hacer.

    El absurdo de esta dinámica es sólo uno de los múltiples puntos ciegos en el manejo de los recursos naturales en Filipinas, y probablemente también en muchos otros países vecinos.

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    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

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    Unión de acción por el clima para el hogar común: Declaración del Ecojesuit en Bonn COP23

    30 Noviembre 2017
    El equipo de Ecojesuit en Bonn, noviembre de 2017, aprendiendo del proceso global de la COP23.

    El equipo de Ecojesuit en Bonn, noviembre de 2017, aprendiendo del proceso global de la COP23.

    Ecojesuit, una red sobre ecología de jesuitas y colaboradores de todo el mundo, se unió a otras organizaciones en la COP23 para aprender del proceso global que trata de responder a los desafíos del cambio climático y su impacto en la gente y el planeta, compartiendo experiencias, comunicando las preocupaciones urgentes de lo local a lo global, y promoviendo una mayor colaboración.

    La COP23 colocó a los pequeños estados insulares en desarrollo (SIDS en inglés) en el mapa mundial, dado que algunas de estas islas están desapareciendo, incrementando la vulnerabilidad de su población y haciendo la transición hacia una economía de bajas emisiones una cuestión vital.  Reafirmamos la urgencia de poner en práctica y aumentar la contribución al Fondo Verde para el Clima, prestado la atención necesaria a los SIDS.  Las tragedias humanas a las que se enfrentan los habitantes que pierden sus tierras y sus medios de subsistencia ya están ocurriendo.  Por ello, reafirmamos la necesidad de hacer frente al desafío más ambicioso de limitar el ascenso de las temperaturas a 1,5 grados centígrados.

    Buscamos, por tanto, una acción y una comunicación más articuladas a través de una mejor colaboración para:

    1. Implementar programas y protocolos para la reducción del riesgo de desastres y apoyar a los SIDS y otras comunidades en todo el mundo que ya sufren inundaciones y sequías recurrentes como resultado del cambio climático
    2. Pasar de los combustibles fósiles y las industrias extractivas destructivas que degradan tanto el medio ambiente como los derechos humanos, cuyos efectos a menudo son soportados por los pueblos indígenas y los marginados, cada vez más criminalizados por defender los derechos humanos. Esta apuesta incluye esfuerzos de desinversión, así como evitar el retorno a la energía nuclear.
    3. Iniciar y buscar una mayor producción agroecológica de alimentos, contribuyendo a una gestión más comunitaria de los bosques, cuencas hidrográficas y recursos marinos, reduciendo los desechos y asegurando la protección de los biomas naturales adecuados para que la agricultura y otros usos de la tierra puedan ser equilibrados, evitando el colapso de los ecosistemas
    4. Involucrar a las comunidades, organizaciones religiosas y grupos religiosos en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y, de esta manera, aprender a simplificar los estilos de vida y las necesidades personales. La importancia de la reflexión personal, tal como el uso orante de un examen ecológico, ayuda a sostener la acción y a construir el diálogo y la colaboración entre parroquias e instituciones eclesiales.
    5. Promover una educación que asegure un aprendizaje y participación integral y capaz de formar una nueva generación con esperanza y responsabilidad para crear un mundo mejor. El desarrollo de productos de conocimiento como el libro digital Sanar la Tierra, Carbon Challenge, Flights for Forests y los resultados estratégicos de conferencias regionales de jesuitas y talleres ambientales son, todos ellos, recursos que necesitan ser integrados en un modelo educativo para el cambio.

    Al vivir Laudato Si’, las instituciones y obras sociales, educativas y pastorales están llamadas a reflejar un testimonio decisivo y un compromiso con el grito del pueblo y el grito de la tierra.  Reflexionando sobre el estado del mundo, necesitamos discernir más profundamente nuestras prioridades y nuestro compromiso para una participación colectiva más enfocada a través de una Iglesia que cuida la Creación.  El Papa Francisco nos recuerda que “la crisis ecológica es también una llamada a la conversión interior profunda … y que Jesús vivió en plena armonía con la creación…”  De este modo, nos llama en la Iglesia a acompañar a las comunidades de un modo justo y práctico, a compartir una brújula moral y a engendrar una mayor esperanza.

    El Equipo Ecojesuit en Bonn

    17 de noviembre de 2017

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    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

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    Comunidades indígenas y cooperación internacional para desarrollo en la COP23

    15 Noviembre 2017

    Cecilia Calvo y Pedro Landa 

    En los días iniciales de la COP23-Fiji en Bonn, escuchamos los variados y diversos desafíos que afronta nuestra casa común y que contribuyen al cambio climático, entre ellos: los impactos destructivos de una economía excluyente, la destrucción de la Amazonía lugar que el Papa Francisco llamó ‘los valiosos pulmones de biodiversidad de nuestro planeta,’ la extracción y privatización de los recursos naturales, el desplazamiento y despojo de poblaciones locales e indígenas, la contaminación de sus fuentes agua dulce y tierras, la criminalización de los defensores y defensoras de los derechos humanos y el ambiente.  Todos estos problemas y desafíos forman parte de la cultura del descarte, que establece como prioridad las ganancias económicas por encima de los bienes comunes, lo que contribuye grandemente al cambio climático.

    La centralidad del significado del diálogo, planificación y consulta, con las comunidades sobre propuestas que afectan su tierra y recursos

    Entre muchas de las preocupaciones levantadas por los participantes a la COP23, en un foro desarrollado el 9 de noviembre sobre la Conservación Forestal a través de la comunidad de derechos y el papel de la participación financiera alemana surgió como una de las mayores preocupaciones, las insuficientes respuestas brindadas por la cooperación internacional para enfrentar el cambio climático.  Este foro es uno de los 40 eventos alternativos de la Zona de Interconexión, un espacio interdisciplinario, para diálogo sobre el desarrollo sostenible y acción climática, auspiciado por el German Development Institute / Deutsches Institut für Entwicklungspolitik (DIE).

    La reunión “destacó el papel clave desempeñado por los pueblos indígenas y las comunidades forestales, en la conservación de los bosques, el conocimiento de las múltiples metas sobre el clima y el desarrollo y el papel de la cooperación financiera alemana en estos esfuerzos.”  Los oradores hablaron en representación de la Alianza Mesoamericana por los pueblos y los Bosques, El Programa Regional de Desarrollo y medioambiente de la Universidad de Kiel y la organización Alerta Indonesia.

    En respuesta a estos desafíos, las agencias de desarrollo internacional, así como líderes indígenas de comunidades propusieron iniciativas para avanzar hacia políticas más efectivas sobre el clima y que apoyan los esfuerzos de conservación ecológica, que reducen desforestación y la emisión de gases de efecto invernadero, para ello es necesario reconocer el papel central de las comunidades indígenas locales como los mejores guardianes de sus bosques, sus tierras y su agua.

    Pedro y Cecilia a la Zona de Bonn

    Esto incluye respetar su autodeterminación y garantizar los derechos sobre la tierra y el territorio de comunidades locales e indígenas y colocar en el centro de estos procesos de diálogo y planificación, la consulta previa con las comunidades sobre propuestas que afectan sus territorios y sus recursos naturales.

    El Papa Francisco en Laudato Si’ establece con claridad que el cuidado de la Creación no es opcional en nuestra fe católica, sino un requisito y una responsabilidad de cada una de las personas que habitamos este planeta.  Él declara que nosotros no podemos ignorar ‘el llanto de la tierra y el llanto de los pobres’ sobre la crisis ambiental y social que como humanidad enfrentamos actualmente.  La magnitud de esta crisis exige una respuesta múltiple e integral.

    Como representantes de la Compañía de Jesús que hemos optado por la ecología integral, nos hemos reunido desde la red Ecojesuit en Bonn en el Marco de la Conferencia de Cambio Climático COP23 para contribuir al diálogo y a la urgencia de enfrentar este desafío global que confronta a la familia humana en la implementación de los Acuerdos de París sobre Cambio Climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (SDGs) a la luz de la visión del Papa Francisco sobre una ecología integral.  La delegación de Ecojesuit conjunta las perspectivas ecológicas de las redes jesuitas en África, América Latina, Asia, Europa y América del Norte.

    Como una red jesuita, desde Ecojesuit estamos convencidos que enfrentamos un momento histórico en donde tenemos la oportunidad de abandonar la cultura del descarte y el actual modelo de consumo.  De acuerdo a reflexiones que el Coordinador de Ecojesuit, el Jesuita Pedro Walpole compartió en una reunión con estudiantes del Aloisiuskolleg, una escuela jesuita en Bonn, nosotros necesitamos “derribar la pared de carbono y construir en su lugar una cultura de solidaridad.”

    Este es un momento de conversión ecológica.  Nosotros podemos redireccionar nuestros pasos y elegir avanzar por un camino sostenible enraizado en la gratitud, la generosidad y la protección de nuestra casa y destino comunes.

    Cecilia Calvo es la Asesora Principal de Justicia Ambiental de la Oficina de Justicia y Ecología de la Conferencia Jesuita de Canadá y los Estados Unidos. Pedro Landa es hondureño y miembro de la Red Jesuita de Justicia y Minería, miembro coordinador de la red latinoamericana Iglesias y Minería, coordinadora de la Red Jesuita de Derechos Humanos y Justicia, y coordinadora de campañas de derechos humanos y medioambientales del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación.

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    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

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    Una reflexión en Bonn durante la COP23: Lo que exige el cambio de estilo de vida

    15 Noviembre 2017
    Bicicletas para ir y volver en el recinto de la COP23 en Bonn. Foto de: S. Miclat

    Bicicletas para ir y volver en el recinto de la COP23 en Bonn. Foto de: S. Miclat

    Pedro Walpole

    El equipo de Ecojesuit se reunió en Bonn para participar en un proceso global para determinar cuál debe ser nuestra respuesta al desafío del cambio climático.  Durante una de nuestras sesiones, Pedro compartió reflexiones sobre las cartas del padre Arturo Sosa donde necesitamos discernir las prioridades y los cambios necesarios, a nivel global y local, y también los cambios en nosotros mismos, en nuestros estilos de vida, como se pide en Laudato Si ‘

    El cambio central en nuestro estilo de vida es que debemos comenzar siempre y en todo momento por ser misericordiosos.  Ser misericordioso exige un cambio en el estilo de vida (GC36, D1.20).  Si comenzamos con una actitud de misericordia, entonces el desafío de la simplicidad es obvio y el mundo no es tan complejo que no podemos actuar.

    Si comenzamos cada día con gratitud, gratitud por la vida y por la misericordia en el amor de Dios, entonces somos libres de salir al mundo y no quedar presos a él.  Esta es la alegría del Evangelio: que anunciemos la misericordia en el amor de Dios y el mensaje de reconciliación.  Incluso a los poderosos y los ricos les debemos hablar de su práctica de humildad y misericordia.

    Debemos advertirnos a nosotros mismos que debemos actuar con humildad.  Para los ricos debemos hablar de humildad y misericordia, no simplemente de juicio.  El coraje es constitutivo de toda acción apostólica, no debemos subestimar la capacidad de las personas para decir “sí.”

    “La consolación es alegría sin causa previa, el movimiento hacia Dios, que es la verdadera paz y la libertad de hacer la voluntad del Padre.  Constante en la tribulación (es importante no culpabilizarse a uno mismo), necesitamos vivir el conflicto y la humillación hasta el final sin minimizar o ser astutos; permanecer fieles al propósito, a discernir la voluntad de Dios.”

    Necesitamos continuar experimentando la mirada misericordiosa de Dios. En el centro de cada iglesia, miramos la imagen del Cristo crucificado para experimentar la mirada misericordiosa de Dios que creó este universo y nos quiere en nuestras imperfecciones para vivir el misterio de la vida al máximo.  Cristo es crucificado por dos razones: para que podamos conocer el perdón, y aquellos que sufren saben que él sufre con ellos.  Cristo, que nos mira con misericordia, nos elige y “nos envía con la misma poderosa misericordia a los pobres, a los pecadores, a los abandonados, a los crucificados ya cualquiera que sufra injusticias y violencia en el mundo de hoy.” (tomado del Discurso del Santo Padre Francisco a los participantes a la 36 Congregación General de la Compañía de Jesús, el 24 de octubre de 2016.

    La colaboración en la misión es confiar en Dios, no en ninguna acción.  Trabajar con los Pueblos Indígenas y la tierra, yendo tan lejos como abordar los límites del planeta no es solo mi preocupación, sino que es parte de la misión de los jesuitas: la misión de Dios.  Participo de esto al convertirme en un compañero en una misión de reconciliación y justicia en Filipinas, como todos lo hacemos en nuestras diferentes obras de reconciliación.  Constantemente tengo el desafío de abrir una participación más profunda en la comunidad e invitar a otros a participar en nuestra misión en Bendum es la comunidad y el paisaje vivo.

    La conversación está marcada por una escucha activa y receptiva y un deseo de hablar de lo que nos toca más profundamente: crear confianza y acogida.  La solidaridad es que podemos entrar más profundamente en el sufrimiento de la humanidad y la creación a través de la pasión y la muerte de Jesús.

    La instrumentalización de la muerte como herramienta de los poderosos para controlar e infundir miedo se experimenta más profundamente a través de la ley marcial en Filipinas, los asesinatos de defensores ambientales en Honduras, la situación permanente de los refugiados de África y Siria, entre otros.  Este es el desafío más profundo de nuestra fe, pasar por este sufrimiento en la espera del Sábado Santo, cuando todo está perdido, especialmente un salvador, y en esta espera y búsqueda activas, la promesa se cumple.

    En la presencia del Señor resucitado, traemos esperanza a un mundo roto.  Nuestro encuentro y el estímulo para encontrarnos aquí en Bonn nos dan una novedad de vida y un mensaje de esperanza.

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    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

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    Colaborando en la cuenca del río Congo y compartiendo Laudato Si’ en la COP23

    15 Noviembre 2017

    2017_11_12_Blog4_Photo1Rigobert Minani SJ

    Durante la COP23, uno de los temas principales fue cómo conectar mejor la Red Eclesial del Bosque de la Cuenca del Congo (Réseau Ecclésial de la Forêt du Bassin du Congo o REBAC) con otras iniciativas y, por ello, dedicamos los primeros días a comprender los esfuerzos de la Comisión Forestal Centroafricana (Commission des forêts d’ Afrique centrale o COMIFAC)  y a explorar vías para el diálogo.

    La COMIFAC involucra a 10 países que forman parte de la cuenca del Congo: Burundi, Camerún, República Centroafricana, Chad, República Democrática del Congo, República Democrática del Congo, República Democrática del Congo, Guinea Ecuatorial, Gabón, Ruanda y Santo Tomé.  La base jurídica de la COMIFAC se estableció en 1999 con la Declaración de Yaundé que “reconoce la protección de los ecosistemas de la cuenca del Congo como un componente integral del proceso de desarrollo y reafirma el compromiso de los signatarios de trabajar juntos para promover el uso sostenible de los ecosistemas forestales de la cuenca del Congo.”

    Explorando modos de colaborar en la cuenca del río Congo en la COP23

    Explorando modos de colaborar en la cuenca del río Congo en la COP23

    La COMIFAC se creó entonces con el mandato de coordinar la supervisión de las actividades de aplicación de la Declaración en la región.  En 2005, se aprobó un Plan de Convergencia de la COMIFAC que define una estrategia común de intervención regional para los países de la subregión y sus asociados internacionales para el desarrollo.

    Durante las conversaciones con el personal de la COMIFAC en Bonn, algunos preguntaron por qué la REBAC estaba conformada únicamente por grupos católicos.  Luego se compartió cómo surgió la REBAC y dónde las redes católicas deberían estar presentes en las discusiones sobre el futuro del planeta y cómo la encíclica Laudato Si’ es una respuesta a este llamado.

    El personal de la COMIFAC no había oído hablar de Laudato Si’, pero descubrió que su interpelación (“¿qué tipo de mundo dejamos a las próximas generaciones?”) va más allá de una mera discusión científica, demandando una responsabilidad moral y planteando un problema ético.

    También se compartió que, en Laudato Si’, el Papa Francisco llama la atención sobre el ecosistema y la biodiversidad de la cuenca del Congo, “… esos pulmones ricos en biodiversidad de nuestro planeta, que son la Amazonia y las cuencas del Congo… Sabemos lo importantes que son para la tierra entera y para el futuro de la humanidad.” (LS 38)

    Los bosques de la cuenca del Congo, con aproximadamente 200 millones de hectáreas, son una de las selvas tropicales primarias más grandes del mundo, sólo superadas por la Amazonía.  Los bosques de la región dan sustento a unos 60 millones de personas.  Luego, es importante centrarse en esta región, sobre todo porque la deforestación está creciendo y se duplica cada cinco años.

    La COMIFAC compartió luego que los países de la cuenca del Congo están aprendiendo de los esfuerzos en la Amazonía y han incluido un sistema de monitoreo forestal que les permite obtener apoyo internacional para proteger los bosques y promover la gestión forestal sostenible.  La COMIFAC expresó su necesidad de que los asociados para el desarrollo proporcionen datos e información transparentes y fiables sobre los bosques de la cuenca del Congo para planificar mejor cómo apoyar a la región.  En la actualidad, todos los países de la COMIFAC están implementando políticas de conservación forestal y un sistema nacional de monitoreo forestal que permitirá a los países informar sobre sus resultados.

    Rigobert en la exhibición de la COMIFAC en la COP23

    Rigobert en la exhibición de la COMIFAC en la COP23

    Existen muchas iniciativas en la región, como la Asociación Forestal de la Cuenca del Congo (CBFP), la Red de Áreas Protegidas de África Central (Red de Áreas Protegidas de África Central o RAPAC), la Red de Mujeres Africanas para el Desarrollo Sostenible, el Observatorio Forestal de África Central (L’Observatoire des Forêts d’ Afrique Central o OFAC), la Red de Instituciones de Capacitación y el Programa de Medio Ambiente de la FAO (OFAC).

    La REBAC está dispuesta a colaborar con la COMIFAC y desea contribuir a garantizar que los gobiernos y las organizaciones internacionales apliquen eficazmente políticas compatibles con la preservación y conservación de los ecosistemas de la cuenca del Congo.  Una contribución adicional de la REBAC consiste en ayudar a conectar mejor las políticas nacionales y regionales con las actividades a nivel de comunidad, porque los miembros de la REBAC trabajan en pequeñas comunidades, parroquias, diócesis y conferencias episcopales en sus seis países miembros.

    La COMIFAC reconoce la necesidad de establecer vínculos con las organizaciones religiosas y la REBAC se comunicará oficialmente para explorar las futuras posibilidades de colaboración en la cuenca del Congo.

    Rigobert Minani SJ coordina el Apostolado Social de JESAM y es el director de la Red de Centros Sociales Jesuitas de África (JASCNET).

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    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

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    Educación superior para la transformación social en Europa

    15 Noviembre 2017
    El grupo HEST sobre ecología y desafíos ambientales quiere hacer una investigación para contribuir a la transformación ecosocial necesaria.

    El grupo HEST sobre ecología y desafíos ambientales quiere hacer una investigación para contribuir a la transformación ecosocial necesaria.

    Jaime Tatay SJ y José Carlos Romero SJ

    En el contexto de la COP23, donde las preocupaciones ecológicas están en el centro, el grupo HEST  sobre ecología y desafíos ambientales se ha reunido en Bonn con para colaborar con la red global de Ecojesuit  y elaborar una narrativa común basada en Laudato Si’ y en la reciente Congregación General 36.

    La Educación Superior para la Transformación Social (HEST, por sus siglas en inglés) es un programa promovido por la Conferencia Jesuita de Provinciales de Europa.  HEST se concibe como un esfuerzo interdisciplinar, pan-continental, de quince años de duración que busca alcanzar los siguientes tres objetivos: (1) Realizar investigación significativa y de calidad, diseñando una sólida estrategia de difusión e incidencia en cada área; (2) Presionar para que se dé una mayor cooperación internacional en las reformas que se precisan para abordar las causas estructurales de la pobreza y la desigualdad en el mundo; (3) Fortalecer la identidad jesuita de las instituciones de educación superior y centros sociales de la Compañía de Jesús.

    El objetivo a largo plazo de HEST es realizar investigaciones académicas de calidad en siete áreas que puedan ser comunicados a una amplia gama de audiencias para promover incidencia política en cada una de ellas: ecología y retos ambientales; economía, pobreza y ética; relaciones Musulmanas Cristianas; diálogo ciencia y religión; estudios Ignacianos; antropología; migraciones y refugio.

    Ante retos tan complejos como el cambio climático y el declive medioambiental, la migración y la crisis de los refugiados, el surgimiento de políticas nacionalistas y los continuos problemas con nuestras economías regionales, los europeos pueden sentirse tentados por la desesperación y preguntarse: “¿Cómo podemos promover un cambio real? ¿Quién puede responder a los principales retos de nuestros días?”

    La universidad puede ser un lugar privilegiado para el tipo de diálogo requerido para abordar estos problemas.  La buena investigación busca respuestas a los problemas cotidianos y, si las universidades entendieran más claramente su vocación en términos de compromiso con el bien común, podrían convertirse en centros de cambio que ayudarían a Europa a hacer frente a los retos a los que se enfrenta.  Con esta esperanza en mente, las instituciones europeas de enseñanza superior jesuita y los centros sociales se han unido para lanzar el programa HEST, un ambicioso plan de quince años para orientar su investigación hacia algunas de las cuestiones que más preocupan en la vida cotidiana a los europeos.

    2017_11_11_Blog3_Photo2En cuanto a las preguntas de investigación concretas a trabajar, acordamos centrarnos en las siguientes:

    • ¿Cuál es la contribución específica que los jesuitas pueden aportar en estos asuntos?
    • ¿Están todos los valores jesuitas cubiertos en la literatura y la investigación previa?  ¿Cómo podemos situar la ciencia ambiental en un contexto social más amplio?
    • ¿Cómo pueden nuestras diferentes instituciones universitarias fomentar una mayor colaboración entre ellas y con otras instituciones, aprendiendo de la experiencia en incidencia de la red de obras sociales?
    • ¿Qué se ha hecho con respecto a las implicaciones sociales de los problemas ambientales, que también forman parte de la justicia ambiental?
    • ¿Cómo podemos incorporar los valores jesuitas, la opción por los pobres y la justicia en una decisión política real (por ejemplo, respecto a la energía)?

    Todas estas preguntas permanecen abiertas y esperan ser contestadas.  Precisamente ese será el objetivo de este encuentro: identificar el “qué” y el “cómo” de nuestro trabajo cooperativo para desarrollar una actividad investigadora al servicio de la necesaria transformación ecosocial.

    Jaime Tatay, SJ, trabaja en la Universidad Pontificia Comillas, donde José Carlos Romero, HEST coordinador, completa sus estudios de doctorado.

    Síguenos en Twitter: #COP23 #HEST #EcojesuitCOP23 #Bonn

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    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

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    Premio Razón Abierta para Sanar la Tierra

    11 Noviembre 2017
    The Expanded Reason award recipients at the Pontificia Academy of Sciences. The recipients are on the second level. The award ceremony was presided over by Fr. Frederico Lombardi, S.J. President of the Joseph Ratzinger – Pope Benedict XVI Foundation (left), Cardinal Gianfranco Ravasi (center), and President Daniel Sada of Universidad Francisco de Vitoria (right). Photo Credit: Josef Toth

    Los galardonados del Premios Razón Abierta en la Academia de Ciencias de Pontificia. Los destinatarios están en el segundo nivel. La ceremonia de entrega fue presidida por el Padre Frederico Lombardi, SJ, Presidente de la Fundación Joseph Ratzinger – Papa Benedicto XVI (izquierda), el Cardenal Gianfranco Ravasi (centro), y el Presidente Daniel Sada de la Universidad Francisco de Vitoria (derecha). Foto: Josef Toth

    Sanar la Tierra (Healing Earth en ingles), un libro de texto en línea de acceso libre en ciencias ambientales, ética, espiritualidad y acción para estudiantes de secundaria de nivel superior, estudiantes universitarios y principiantes, y estudiantes adultos, recibió el Premio de Razón Abierta del Vaticano el 27 de septiembre, un galardón que celebra y promueve “innovaciones académicas … para ampliar los horizontes de la razón.”

    El profesor de Teología Michael Schuck y la decana Nancy Tuchman del Institute of Environmental Sustainability-Loyola University Chicago, quienes codirigieron Sanar la Tierra y pasaron cinco años desarrollando el proyecto, recibieron el premio en el Vaticano con otros cuatro galardonados y tuvieron la oportunidad de conocer al Papa Francisco muy cerca de la Plaza de San Pedro, a pocos metros mientras daba su mensaje semanal.

    Para ellos, la encíclica del Papa Francisco Laudato Si’ llegó en un momento crucial en el desarrollo de Sanar la Tierra, y donde habló incisivamente sobre la crisis ambiental de nuestro mundo, llamándonos a todos a convertirnos en personas compasivas para el planeta.

    “Él habló de esperanza.  Este Papa es mi héroe,” comenta Tuchman.  “No solo es un líder mundial ético de oro sólido, sino que también es consciente de la necesidad de cuidar nuestro medio ambiente.  Laudato Si’ fue muy importante para Sanar la Tierra.  Es una buena conexión e inspiración para este proyecto.”

    El Premio de la Razón Abierta, otorgado a través de una asociación entre la Fundación Vaticana-Joseph Ratzinger/Benedicto XVI y la Universidad Francisco de Vitoria en España, ofrece la oportunidad de conocer al Papa, participar en una conferencia de premios de dos días y 25,000 euros honorarios.  El premio encarna la ecología integral y el enfoque interdisciplinario que el Papa Francisco discute en su encíclica y que el Papa Benedicto XVI defiende a través de este premio.

    Para los presentadores de los premios, ‘Razón Abierta’ es un esfuerzo por integrar múltiples formas de razonamiento en un solo tema, como reunir la ciencia y la teología en una discusión sobre sostenibilidad ambiental o economía y pensamiento social católico en una comprensión del espíritu empresarial.  Este esfuerzo contrasta con la tendencia en la erudición contemporánea a permanecer aislada dentro de la propia área de especialización.

    Durante su tiempo como Cardenal y luego Pontífice, el Papa Benedicto XVI trabajó para alentar a los académicos a expandir su imaginación y sus compañeros de conversación.  “El Papa Benedicto XVI estaba convencido de que lo que definimos como razón en el mundo occidental es demasiado limitado,” dice Schuck.  “Alentó la creación de una Fundación del Vaticano para llevar las humanidades y la ciencia a una conversación, para abordar de manera más efectiva los complejos problemas del mundo de hoy.”

    “Sabemos lo necesario que es educar a estudiantes como personas, como seres intelectualmente inquisitivos, en el desarrollo moral y espiritualmente agraciados.  Esa es la marca registrada de una educación jesuita.  Pero también sabemos que hay pocos recursos de enseñanza que puedan guiar la exploración de las dimensiones científicas, éticas y espirituales de los desafíos ambientales de hoy en día en un libro de texto,” dice Schuck.

    Desde 2012, más de 100 académicos han contribuido con información o documentos escritos del texto en Sanar la Tierra.  Estos académicos provienen de una variedad de disciplinas que incluyen ecología, teología, biología, física, química y filosofía.  Hasta la fecha, el libro es utilizado por más de 85 maestros en una variedad de aulas en 19 países e incluye una traducción al español.

    ¿Qué sigue después de Sanar la Tierra?  Tanto Tuchman como Schuck están de acuerdo en que el libro debe traducirse al francés y al polaco, y gran parte del dinero del premio se destinará a mejorar la plataforma tecnológica.  Por eso, cuando llegó el momento de la bendición papal de los objetos, Tuchman levantó su teléfono celular. “Levanté Sanar la Tierra en mi teléfono con la esperanza de que la bendición del Papa adorne el futuro del proyecto Sanar la Tierra.”

    Este artículo fue publicado originalmente en el sitio web del Institute of Environmental Sustainability-Loyola University Chicago.

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    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

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    Comunidades de creyentes de Fijo llaman a actuar de manera decidida: Carta Pluri-religiosa de la COP23

    31 Octubre 2017
    Photo credit: UNEP-David Griggs, in Climate Change 2001, Synthesis Report. Contribution of working groups I, II and III to the Third Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change

    Foto: UNEP-David Griggs, en Climate Change 2001, Informe de síntesis. Contribución de grupos de trabajo I, II y III al Tercer Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático

    Con el apoyo de la Presidencia de la COP23, un grupo de organizaciones religiosas de Fiji, con sus comunidades y líderes, se reunieron para redactar y compartir la Carta Pluri-religiosa de la COP23, en la que se comprometen a hacer más para ayudar a abordar los efectos del cambio climático dentro de sus propias comunidades religiosas, y a hacer llamamientos específicos a las Partes para que y los actores no estatales para que aumenten su ambición y su acción.

    Se alienta a todas las mujeres y hombres y grupos de buena voluntad a apoyar esta declaración que se comparte con los líderes religiosos, espirituales, indígenas y de organizaciones religiosas relacionadas con el cambio climático, en la COP23 el 6 de noviembre de 2017 en Bonn, Alemania.

    La Carta Pluri-religiosa

    Como creyentes de varias religiones del mundo, nos reunimos para expresar nuestra profunda preocupación por el calentamiento climático que amenaza a la Tierra, y especialmente por nuestros mares e islas vulnerables, que se nos han encomendado.  Creemos que no somos dueños de la tierra, sino sus custodios, y que somos confiados por el Creador a la administración de este planeta.  Somos responsables del cuidado de nuestros ríos y océanos y de toda la flora y criaturas que dependen de la tierra para la vida.  No podemos fracasar para dejar un planeta sano a nuestros hijos y a todas las generaciones futuras.

    El consenso de la comunidad científica de que el cambio climático es causado por la actividad humana es un llamado a la acción para todas las naciones de la tierra.  Confesamos que hemos sido malos administradores, y que el mal comportamiento de la humanidad y los estilos de vida insostenibles, han conducido a la crisis que vivimos hoy en día: el cambio climático y la pérdida masiva de especies -peces, corales, criaturas silvestres- y la degradación de bosques, costas, glaciares y fuentes de agua limpia.  Como custodios de este gran planeta, es nuestra responsabilidad moral y ética emprender acciones colectivas urgentes para hacer todo lo que sea posible para combatir el cambio climático y salvar nuestro planeta y a la humanidad.

    La responsabilidad es nuestra, y las soluciones están en nuestras manos a través del conocimiento científico y técnico que hemos acumulado, en asociación con la sabiduría tradicional de los pueblos indígenas y las percepciones espirituales de las personas creyentes en todo el mundo.  Debemos sacrificar nuestra actual actitud egocéntrica, y nuestros hábitos y patrones de consumo insostenibles.  Debemos encontrar ahora, y mantener dentro de nosotros, la voluntad de hacer lo que es éticamente y moralmente correcto, la previsión de renunciar a los beneficios inmediatos para el bien mayor, y la esperanza de que podamos transmitir a nuestros hijos un legado de vivir en armonía con la naturaleza.

    Nos comprometemos a trabajar, dentro de nuestras comunidades religiosas, para alentar a tomar todas las medidas necesarias para consumir los recursos de manera responsable, proteger la biodiversidad del mundo y ayudar a reducir las emisiones de carbono.  Nuestra fe nos desafía individual, y colectivamente, a comprometernos con esta tarea en nuestra vida cotidiana.  También animaremos a los fieles -y a todas las personas- a presionar a sus líderes para que actúen a nivel internacional, regional y local para que reduzcan las emisiones de carbono, fomenten la adaptación y resiliencia de la comunidad a los impactos del cambio climático, y adopten políticas que eduquen y alienten a cada individuo a hacer su parte.

    No se puede negar que existe un imperativo moral y espiritual urgente para actuar con decisión ahora.  Nuestro pueblo necesita la seguridad de un futuro más seguro y sostenible para sí mismo y para sus hijos.  Hacemos un enérgico llamamiento a todos los dirigentes políticos para que redoblen sus compromisos de actuar y, cuando sea necesario, demuestren el valor que exige el liderazgo.  Afirmamos las declaraciones formuladas por las comunidades de fe a lo largo de la historia de la Conferencia de las Partes en la Convención.  Específicamente, reafirmamos la declaración interreligiosa hecha en Marrakech en la COP22.

    Nosotros:

    Pedir urgentemente a los Estados que adopten medidas decididas para reducir rápidamente las emisiones, de conformidad con el objetivo de 1,5 grados C 2017_10_31_Reflection_Photo2

    Buscar un Diálogo Facilitado efectivo que dé resultados:

    Mayor ambición antes de 2020

    Mejora de los objetivos de reducción de emisiones de NDC después de 2020

    Acelerar el avance hacia economías netas de emisión cero

    Aumentar e innovar en la financiación tanto pública como privada para lograr el objetivo de 1,5 grados C

    Instar a la comunidad mundial a que apoye, mediante una financiación sostenible, la creación de capacidad y la transferencia de tecnología para promover enfoques basados en los ecosistemas para la adaptación al cambio climático y la mitigación de sus efectos, y la reducción del riesgo de desastres como instrumentos rentables para todos los pequeños países insulares en desarrollo

    Apoyado por las siguientes organizaciones confesionales en Fiji:

    Ahmadiyya Anjuman Isha’at-i-Islam (Lahore) Fiji
    Interfaith Search Fiji
    Arya Pratinidhi Sabha of Fiji
    Methodist Church in Fiji
    Fiji Council of Churches
    Roman Catholic Archdiocese of Suva
    Anglican Diocese of Polynesia
    Salvation Army in Fiji
    St. Andrew’s Presbyterian Church
    Fiji Evangelical Fellowship
    Coptic Orthodox Church in Fiji
    Fiji Baptist Convention
    Fiji Community Churches of Christ
    Methodist Church in Fiji
    Congregational Christian Church of Samoa – Fiji

    Para más información, contactar info(at)cop23.com.fj para más información.

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    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

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    Aprendiendo de los pueblos indígenas en Guyana: Las relaciones importan

    31 Octubre 2017
    Pope Francis in Colombia, September 2017

    Pope Francis in Colombia, September 2017

    Joel Thompson SJ

    Se necesitan nuevas formas de relacionarse con la tierra y entre sí.  El diálogo con los pueblos indígenas proporciona una manera de ampliar nuestra imaginación mientras trabajamos con aquellos que se verán más afectados por el cambio ambiental.  “La espiritualidad cristiana propone un modo alternativo de entender la calidad de vida, y alienta un estilo de vida profético y contemplativo, capaz de gozar profundamente sin obsesionarse por el consumo.” (LS 222)

    Vivir mejor con menos

    “La vida siempre es mejor con un poco de terapia de venta al por menor.”  Sugieren que el consumo de productos de alta calidad mejorará el bienestar y la felicidad del individuo.  Comprar para sentirse mejor con la vida es motivo de preocupación considerando nuestro uso anual del equivalente a 1.6 Tierras para proveer recursos y absorber desechos.

    El bienestar humano depende completamente del medio ambiente y la paradoja de la crisis ecológica es que los esfuerzos por mejorar la vida de algunas personas han empeorado las cosas para todos.  Esto se debe a un enfoque demasiado estrecho en dos aspectos del bienestar: el ingreso y el crecimiento económico.  El bienestar no es riqueza; el desarrollo no sólo debe ser definido por el crecimiento económico.  Lo que se necesita es una visión integral del desarrollo humano.

    El Papa Francisco describió sucintamente lo que implica el desarrollo humano integral: integrar a diferentes pueblos, integrar los diversos elementos de bienestar como la cultura, la vida familiar y la economía, integrar las tensiones entre los deseos individuales y comunitarios, e integrar el cuerpo y el alma.  La clave para el desarrollo humano integral es promover relaciones correctas entre las personas, el medio ambiente y Dios.

    El bienestar de los Pueblos Indígenas se ve afectado directamente por los cambios en la calidad ambiental.  Dependen totalmente del medio ambiente y para ellos es un espacio sagrado y no sólo un ‘proveedor de servicios.’ (LS 146)

    Tenemos mucho que aprender de las comunidades indígenas sobre lo que constituye la ‘buena vida’: han vivido vidas ecológicamente sensibles durante siglos, manteniendo la armonía con su entorno y tienen una trayectoria comprobada en el manejo de los recursos naturales.  Sus formas de relacionarse entre sí y con el medio ambiente ofrecen enfoques alternativos para incorporar los programas de desarrollo basados en la explotación y extracción a gran escala de los recursos naturales.

    Laudato Si’ propone que sean los principales interlocutores en el diálogo a la hora de evaluar el impacto de las intervenciones ambientales sobre sus tierras y su modo de vida (LS 146).  De hecho, podrían ser nuestros principales interlocutores en el diálogo para explorar un paradigma anti-consumista.  Demuestran que es posible vivir bien con menos.  El Papa Francisco es un ejemplo destacado de la promoción del diálogo con los pueblos indígenas, ya que se dedica especialmente a sus visitas papales para escucharlos.

    Una cosmovisión relacional

    Joel (extreme left) listening to a group of indigenous men in Karasabai, Guyana. Photo credit: Sr. Seraphina Kerketta OSU

    Joel (extreme left) listening to a group of indigenous men in Karasabai, Guyana. Foto: Sr. Seraphina Kerketta OSU

    ¿Por qué los Pueblos Indígenas han sido conservacionistas tan eficaces?  Un argumento es que tiene algo que ver con su cosmovisión, que no ve el medio ambiente como una entidad despersonalizada, sino como un ‘otro’ con el que se relacionan.  Esto es similar a la visión avanzada en Laudato Si’, que el ‘medio ambiente’ es “una relación existente entre la naturaleza y la sociedad que vive en ella.  La naturaleza no puede ser considerada como algo separado de nosotros mismos o como un mero escenario en el que vivimos.” (LS 139)

    Relational values versus intrinsic and instrumental values. Photo credit: Chan et al, 2016

    Relational values versus intrinsic and instrumental values. Foto: Chan et al, 2016

    El apuntalamiento de las acciones y la cultura indígenas es una forma distinta de ver el mundo que se hace eco del enfoque relacional de San Francisco hacia el cosmos.  Recientemente terminé la investigación entre dos comunidades Makushi (Karasabai y Tiger Pond) en el sur de Pakaraimas, donde los jesuitas de Guyana han estado ministrando por más de 100 años.

    El objetivo de la investigación fue entender cómo los Pueblos Indígenas conciben el bienestar y su comprensión del papel del medio ambiente en la contribución al mismo.  El principal hallazgo fue que el bienestar se percibe en términos relacionales.  Los factores determinantes más importantes fueron las buenas relaciones dentro de la familia y la comunidad, así como el hecho de vivir y trabajar en las aldeas.  Las dimensiones del bienestar, como los ingresos, se ven principalmente a través de una lente relacional.  Por ejemplo, el propósito de tener un ingreso no es amasar una fortuna individual, sino proveer para las necesidades de los hijos y miembros de la familia.

    Reconocer nuestra interconexión es el primer paso hacia una conversión ecológica, pero enfatizar nuestra interrelación y los valores que gobiernan las buenas relaciones es la verdadera clave.  Las relaciones importan!

    La concepción Makushi de la ‘buena vida’ se basa en las relaciones.  Es evidente que los individuos ven su bienestar como vinculado al bienestar de la comunidad y al bienestar del medio ambiente.  Por lo tanto, la desigualdad, el egoísmo y la codicia son objeto de censura y se respeta a la gente y se la ve como floreciente si son generosos y contribuyen a la vida de la comunidad.

    Imaginación indígena

    Seis temas surgieron de un análisis de las percepciones Makushi sobre medio ambiente.  El medio ambiente se ve como una madre, un don, un facilitador de la experiencia religiosa, una fuente de identidad cultural y libertad, y un lugar donde se fortalecen los lazos familiares, comunitarios e intergeneracionales.  Los marcos y las imágenes influyen en la forma en que nos relacionamos con el medio ambiente.  Por ejemplo, ver a la naturaleza como Madre evoca la imagen de ser proveída y cuidada a pesar de nuestras deficiencias.  Las normas sociales dictan que las buenas personas no abusan de los padres y las interacciones se marcan con cuidado, generosidad y reciprocidad.

    Las ideas indígenas sobre lo que constituye una ‘buena vida’ amplían nuestra imaginación y ofrecen una visión del mundo alternativa y resistencia a conceptos consumistas como ‘terapia de venta al por menor’ que contribuyen a la degradación ambiental.  La acumulación no es parte de la cultura Makushi ya que ser rico no es un fin en sí mismo.

    Concebir el bienestar como algo relacional enfatiza la compleja naturaleza social y ambiental de la crisis ecológica y nos ayuda a ver que los modos de relacionarnos con el medio ambiente y con las personas son similares. (LS 48,139,141)

    El desarrollo de valores relacionales – las preferencias, principios y virtudes asociadas con las relaciones como el cuidado, el respeto y la reciprocidad – van más allá de los enfoques que abogan por el valor intrínseco o instrumental de la naturaleza y destacan que lo que es bueno para la naturaleza es lo que es bueno para sostener cualquier relación. (Chan, Kai MA, et al. “Opinion: Why protect nature? Rethinking values and the environment.” Actas de la Academia Nacional de Ciencias 113.6 (2016): 1462-1465. doi: 10.1073/pnas. 1525002113)

    La vida siempre es mejor cuando nos relacionamos bien con los demás, con el medio ambiente y con Dios.

    Joel Thompson SJ es un escolástico jesuita de Guyana, interesado en las cuestiones relacionadas con la relación entre la tecnología, la ética y el medio ambiente.  Recientemente ha completado un Maestría en Ciencias del Medio Ambiente y Desarrollo en la London School of Economics y Political Science. Joel puede ser contactado a través de su correo electrónico: [email protected]

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    Compromiso con un proceso global con una solidaridad universal: Ecojesuit se reúne en la COP23-Fiji en Bonn

    31 Octubre 2017

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    Ecojesuit reúne a 30 jesuitas y socios en Bonn, Alemania, del 6 al 17 de noviembre para participar activamente, unirse, participar y aprender de un proceso global que trata de estimular con las naciones del mundo los compromisos del Acuerdo de París, el primer pacto mundial que responde al calentamiento global.

    Este proceso global es la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) COP23, que es la 23ª conferencia anual sobre el cambio climático de la ONU, una ronda de negociaciones al que asisten las naciones del mundo.  La presidencia de la COP23 es el estado de Fiji, pero la cumbre tendrá lugar en Bonn.  El centro de las discusiones son los pequeños Estados insulares y para avanzar en los objetivos y ambiciones del Acuerdo de París.

    El Acuerdo de París se basa en la CMNUCC-COP21 “y por primera vez reúne a todas las naciones en una causa común para realizar esfuerzos ambiciosos para combatir el cambio climático y adaptarse a sus efectos, con un mayor apoyo para ayudar a los países en desarrollo a hacerlo.  Como tal, traza un nuevo curso en el esfuerzo climático global.  El objetivo central del Acuerdo de París es fortalecer la respuesta global a la amenaza del cambio climático manteniendo un aumento de la temperatura global este siglo muy por debajo de los 2 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales y continuar los esfuerzos para limitar el aumento de la temperatura hasta 1,5 grados Celsius.  Además, el acuerdo tiene como objetivo fortalecer la capacidad de los países para hacer frente a los impactos del cambio climático.” (CMNUCC, Acuerdo de París, 2015)

    Ecojesuit participó activamente en la COP21 en París y un grupo de jesuitas y socios y amigos laicos se reunieron e interactuaron con otros grupos y personas, buscando explorar nuevas y más amplias formas de colaborar y establecer contactos.  Con Laudato Si’ lanzado unos meses antes, Ecojesuit obtuvo una afirmación y una base más firme para colaborar y establecer contactos con los jesuitas en la llamada mundial al cambio, compartiendo y contribuyendo a los esfuerzos para responder a las preocupaciones sociales y ambientales en nuestras propias comunidades, instituciones y en nuestros estilos de vida.

    Este fue también el año en que el Papa Francisco se dirigió a la ONU durante el lanzamiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).  Por tanto, Laudato Si’ y los ODS son marcos globales importantes que Ecojesuit utiliza para desarrollar y actualizar la agenda ecológica, al tiempo que promueve una “ciudadanía ecológica” que el Papa Francisco nos pide que adquiramos.

    Este año, mientras se celebran las conversaciones de la ONU en la zona de Bula, el principal evento Ecojesuit será una conferencia de diálogo el 13 de noviembre bajo el título Laudato Si’- El medio ambiente es la relación organizada por Aloisiuskolleg, una conocida escuela jesuita en Bonn.

    Abierto a todos los delegados de la COP23, organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil, estudiantes y personal académico, y miembros del público, el evento reunirá a ponentes de varias Conferencias Jesuíticas, incluyendo Micronesia, Filipinas en Asia Pacífico, América Latina, África Central, Sur de Asia, Estados Unidos y Canadá, y Europa.  Los oradores reflejarán e intercambiarán sobre los desafíos en el cuidado de nuestro hogar común y los temas incluyen la seguridad alimentaria y la explotación de los recursos.

    Ese mismo día, Ecojesuit acogerá la Feria Laudato Si’ en la que representantes de diversas instituciones jesuitas, conferencias e iniciativas relacionadas con la ecología expondrán sus actividades.  Otros eventos durante la COP23 incluyen una reunión del grupo de ecología de los Jesuitas en Europa, el llamado Educación Superior para la Transformación Social (HEST).

    La inspiración para la presencia de Ecojesuit en la COP23 es el llamamiento del Papa Francisco en Laudato Si’ para una “solidaridad nueva y universal.”  También resulta relevante la Congregación General Jesuita 36 del año pasado para una mayor “colaboración entre jesuitas y apostolados jesuitas a través de redes.”

    Al comentar la iniciativa, el representante de Ecojesuit Europa, Henry Longbottom SJ, explica que “la COP23 nos brinda una plataforma fantástica para conocer y aprender de los demás en la Compañía y en otras partes involucradas en la sostenibilidad.  También esperamos comunicarle al mundo algo acerca de un enfoque ignaciano a los desafíos del cambio climático.”

    Como una red global de jesuitas y socios que colaboran con otros en investigación, educación y defensa para promover la sostenibilidad y la reconciliación con la creación, Ecojesuit cree que COP23 es un contexto donde la Compañía de Jesús puede promover su llamado a la reconciliación entre la creación y las personas.

    El equipo de Ecojesuit apoya un mayor compromiso, solidaridad y acción.  Alentamos un liderazgo más fuerte en el compromiso de la Sociedad con los principios de Laudato Si’.  Este proceso fortalecerá nuestra contribución al discernimiento de la Sociedad de las prioridades apostólicas.

    Ecojesuit en línea tendrá problemas especiales mientras esté en Bonn y publicará informes diarios.  Síganos en EcojesuitCOP23 y en Twitter con el hashtag #EcojesuitCOP23.

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    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

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    Ecojesuit: Colaboración y acción global jesuita sobre medio ambiente entendida como una relación

    15 Octubre 2017

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    Las respuestas de los jesuitas a un mundo que cambia rápidamente, las preocupaciones ambientales, la pobreza y la violencia están desafiando sus ministerios en todo el mundo.  Es evidente la necesidad de iniciar nuevos procesos para un compromiso más amplio de los jesuitas en la transformación que el Papa Francisco busca en el cuidado de la creación en Laudato Si’.  Al difundirse el mensaje de la CG 36 y las conversaciones con el Santo Padre, la reflexión se profundiza silenciosamente y es aquí donde Ecojesuit desea responder estratégicamente.

    Conocida anteriormente como la Red Global de Incidencia Ignaciana (GIAN)-Ecología, Ecojesuit facilita los compromisos entre los institutos jesuitas sociales, educativos y pastorales, así como otras congregaciones religiosas y la Iglesia, para abordar la llamada a la acción y colaboración de Laudato Si’ con otros en reconciliación con el mundo.  Y para lograr esto, Ecojesuit persigue las siguientes acciones en tres niveles:

    • Promover la cooperación global a través del diálogo para discernir sobre el papel de los valores y la sociedad civil en el logro de un cambio efectivo, con la comunidad científica y con los sistemas de creencias
    • Acompañando acciones regionales a través de la colaboración para fomentar vínculos con redes regionales y con diversos interesados
    • Apoyar las iniciativas locales a través del trabajo en red para fortalecer los esfuerzos locales en la conversión ecológica y satisfacer las necesidades de la gente

    Límites en el paisaje

    El desafío mundial de los jesuitas en la curación de un mundo roto debe respetar los equilibrios naturales de la química y la diversidad biológica de la Tierra.  Estos son los límites naturales de la vida tal como la conocemos y hay nueve relaciones clave que estamos rompiendo en el uso indebido de los recursos.  Cuando se pone en el paisaje, los límites del planeta es más fácil para las personas ver dónde se pueden conectar y contribuir.

    La quema de combustibles fósiles es la principal causa del aumento del carbono atmosférico e impacta el cambio climático y todos los demás límites del planeta tal como lo conocemos.

    El cambio en el uso de la tierra es una segunda fuente de carbono y ahora está debilitando de manera crítica la interconectividad de los sistemas ecológicos y la diversidad natural que afecta negativamente a muchos de nuestros entornos únicos, desde los arrecifes de coral hasta el Ártico.  Los pulmones del mundo – la Amazonia, la cuenca del Congo y las selvas tropicales de Asia- están perdiendo su influencia moderadora sobre el clima y la integridad de la biosfera.

    Un tercer límite son las entidades nuevas que incluyen hidroclorofluorocarbonos, que también contribuyen a las emisiones de carbono y otros productos químicos utilizados en el negocio agroquímico con altos niveles de toxicidad ambiental.  La eutrofización por el uso excesivo de fertilizantes de nitrógeno y fósforo amenaza los flujos bioquímicos naturales y la sostenibilidad de nuestros suelos y fuentes de agua, un cuarto límite.

    Los pueblos indígenas y las comunidades agrícolas en muchos casos se ven afectados negativamente por el cambio climático y la agricultura comercial agresiva.  Con frecuencia se identifica la destrucción del bosque, sin reconocimiento de los impulsores, pero carecen del apoyo adecuado de programas agroforestales y tenencia, mientras que están sujetos a desplazamientos por infraestructura y minería para el desarrollo económico nacional.

    Los desafíos de esta generación, recientemente establecidos por una encuesta de agenda global, se pueden resumir en tres niveles.  El primero es la voluntad política, cambios geopolíticos cada vez menos claros, ascenso de líderes populistas y grandes cambios en el comercio mundial.  El próximo nivel es sobre juventud, desempleo, educación, desarrollo de habilidades.  El tercer nivel de desafíos globales son las desigualdades y la condición ambiental del mundo.

    Las tendencias mundiales y los riesgos globales resuenan con las desigualdades, la polarización, la desafección pública por los procesos políticos que afectan la toma de decisiones a nivel mundial y el debilitamiento de la colaboración global.  Muchos procesos sociales globales también están siendo probados en gran medida.  Seguimos hablando de riesgos y tratando de gestionar estos riesgos, pero respondiendo a la reacción popular masiva, a veces con una comprensión limitada y las causas de estos riesgos en un esfuerzo por ponerles fin.  Como resultado, la resiliencia global se reduce.

    “Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza.” (Laudato Si’, 139)

    Temas de Ecojesuit

    Ecojesuit identificó 10 temas contemporáneos para enfocar el trabajo y usarlos como base para fortalecer una colaboración más amplia a través de experiencias en relación con estos temas.  Esta lista temática no es exhaustiva, pero es un esfuerzo por sintetizar acciones que ya están teniendo lugar.

    Muchos de estos temas requieren ajustes importantes en la forma en que pensamos y acompañamos a los demás a medida que respondemos, lo que a su vez afecta la forma en que abordamos los temas de la sostenibilidad global.  Todos están vinculados, pero hay una creatividad que está surgiendo y que está influyendo en nuestra educación, nuestra espiritualidad, nuestro uso de la ciencia, las comunicaciones y las redes globales con una integridad y un sentido del servicio mucho mayores.  Los 10 temas de Ecojesuit son:

    1. Ecojesuit Online (regístrate por favor)
    2. Agricultura ecológica y cambio en el uso de la tierra (incluidas las redes eclesiales para el uso de la tierra y los pueblos indígenas)
    3. Reducción del riesgo de desastres y agua
    4. Sanear la Tierra, un texto vivo 
    5. Vuelos por bosques  y el reto del carbono 
    6. Desinversiones de energía y combustibles fósiles
    7. Iniciativas de estilo de vida, utilizando SDG locales a globales
    8. Laudato Si’ y la espiritualidad de la acción
    9. Ciencia y valores
    10. Las iniciativas en relación con los procesos mundiales, como la Conferencia anual de las Naciones Unidas sobre el cambio climático y que en 2017 se celebrará en Bonn, Alemania, bajo la Presidencia de Fiyi 

    Invitación a discernir, colaborar y establecer contactos

    Laudato Si’ pone el medio ambiente y los pobres en el centro del cambio climático y las discusiones sobre desarrollo sostenible.  Si se traduce y se comparte, en primer lugar es una experiencia de compasión sentida por los pobres que alguien comparta su dolor y sufrimiento mientras buscan un sustento al tiempo que fortalecen su resiliencia ambiental.

    La conversión ecológica necesaria para producir un cambio duradero también es una conversión de la comunidad a nuevas formas de practicar el cambio en conjunto y primero implica gratitud y reconocimiento de que el mundo es un regalo.

    Con esto, te invitamos a unirte a este esfuerzo en una colaboración jesuita global en reconciliación y acción en la que el ambiente es una relación con Dios y el prójimo.  Te invitamos a que ayudes a sanar nuestro mundo quebrantado participando en la construcción de la cooperación global de los jesuitas, fortaleciendo las acciones regionales en las Conferencias Jesuitas y sosteniendo iniciativas locales para la conversión ecológica.

    “El Papa Francisco ha enfatizado la conexión fundamental entre la crisis ambiental y la crisis social en la que vivimos hoy… No se trata de crisis separadas, sino de una crisis que es síntoma de algo mucho más profundo: la forma defectuosa en que se organizan las sociedades y las economías.  El sistema económico actual, con su orientación depredadora, descarta tanto los recursos naturales como a las personas.  Por esta razón, el Papa Francisco insiste en que la única solución adecuada debe ser radical.  La dirección del desarrollo debe ser alterada para que sea sostenible.  Los jesuitas estamos llamados a ayudar a sanar un mundo quebrado, promoviendo una nueva forma de producir y consumir, que pone a la creación de Dios en el centro.” (CG 36, Decreto 1.29)

    Para saber más sobre las actividades de Ecojesuit y los enlaces y contactos regionales que se reúnen periódicamente en línea, especialmente en preparación para el evento paralelo Ecojesuit del 13 de noviembre en Aloisiuskolleg en Bonn, Alemania, junto con las actividades de la COP23, envíe un correo electrónico a [email protected].  El folleto Ecojesuit en inglés, español y francés también se puede ver y descargar aquí.

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    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

      Thank you so much for this world wide initiative.

    2. Michalina en 2 Septiembre 2019 en 6:53 pm

      Hi, i’m from Poland. I will be 20.09.2019 on Madrid, are you also planning a strike then?

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    Reconciliación con Dios, la creación y la humanidad: un Examen Ecológico

    15 Octubre 2017

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    La Conferencia Jesuita de Canadá y los EE.UU. ha elaborado un nuevo examen ecológico La reconciliación con Dios, la creación, y la Humanidad, juntamente con la Red de Solidaridad Ignaciana, se trata de una herramienta de reflexión para ayudar a las personas e instituciones a participar más profundamente en el cuidado de la creación y la promoción de la justicia ecológica.

    El examen responde a la llamada del Papa Francisco en Laudato Si’ para cuidar de la creación, y para promover la reconciliación de nuestra relación con Dios, la creación, y de unos con otros tal y como lo expresa la Congregación General 36 de la Compañía de Jesús.  Se nos pide reflexionar sobre nuestra relación personal con la creación, reconocer y enmendar nuestros comportamientos, y promover la justicia ecológica siendo solidarios con los más afectados por los daños al medio ambiente.

    Las cinco secciones del examen -gratitud, reconocimiento, comprensión, la conversión y la reconciliación – y la oración final aparecen en un breve resumen de una página:

    1. Le doy gracias a Dios por la maravilla de la creación. ¿Dónde sentí hoy la presencia de Dios en la creación?
    2. Pido la gracia de ver la creación como lo hace Dios, en todo su esplendor y sufrimiento. ¿Veo la belleza de la creación y escucho los gritos de la tierra y los pobres?
    3. Pido la gracia de mirar con atención para ver cómo las opciones de mi vida impactan en la creación, y en los pobres y vulnerables. ¿Qué desafíos o alegrías experimento cuando considero mi cuidado por la creación?  ¿Cómo puedo alejarme de una cultura de “usar y tirar” y en cambio ser solidarios con la creación y los pobres?
    4. Pido la gracia de la conversión hacia la justicia ecológica y la reconciliación. ¿Dónde me he quedado corto en el cuidado de la creación y mis hermanos y hermanas?  ¿Cómo busco una conversión del corazón?
    5. Pido la gracia de la reconciliación de mi relación con Dios, la creación y la humanidad, y para ser solidario a través de mis acciones. ¿Cómo puedo reparar mi relación con la creación y tomar decisiones consistentes con mi deseo de reconciliación con la creación?
    6. Ofrezco una oración final por la tierra y los vulnerables en nuestra sociedad.

    El P. Timothy Kesicki, SJ, Presidente de la Conferencia Jesuita de Canadá y los EE.UU., ofrece una introducción en video  para el examen ecológico y comparte que “la belleza de el examen es que se necesita la repetición.  Nuestra relación con Dios lleva tiempo, y en esa relación, estamos llamados a la conversión.”

    Este Examen Ecológico es una herramienta para la oración, la reflexión y la acción tanto individualmente como en nuestro hogar, parroquia, escuela, universidad o comunidad, profundizando así nuestra llamada a cuidar de la creación y de los más vulnerables.  Los interesados están invitados a unirse a la familia ignaciana en la búsqueda de una conversión del corazón para abrazar la justicia ecológica y la llamada del Papa Francisco para cuidar de nuestra casa común.

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    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

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    2. Michalina en 2 Septiembre 2019 en 6:53 pm

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    Ecojesuit acoge la feria de Laudato Si’ en Bonn durante la COP23

    15 Octubre 2017

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    Ecojesuit acogerá un diálogo Laudato Si’ – El medio ambiente como relación en el marco de la Conferencia de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC-COP 23 Fiji)  que se celebrará en Bonn, Alemania, bajo la Presidencia de Fiji del 6 al 17 de noviembre.

    El evento de medio día organizado por Ecojesuit el 13 de noviembre se llevará a cabo en Aloisiuskolleg, un colegio jesuita en Bonn, y está atrayendo el interés de otras escuelas jesuitas, la iglesia local, organizaciones de desarrollo como Misereor y CIDSE, otros socios alemanes.  Los temas sobre Laudato Si’ en relación con la seguridad alimentaria y la explotación de los recursos se discutirán en un foro abierto y se espera que la actividad involucre a una amplia audiencia.

    Los miembros de Ecojesuit Task Force de las seis conferencias jesuitas se reunirán en este evento, y los participantes previstos incluirán delegados de la CMNUCC y organizaciones observadoras.  Por la tarde, también se organiza una feria y exposición Laudato Si’ para involucrar a los jóvenes y otras audiencias interesadas.

    El evento Ecojesuit cuenta con el apoyo de la Red Xavier, Jesuitenmission, Aloisuiskolleg y la Secretaría de Justicia Social y Ecología y cuenta con el respaldo del jurado compuesto por los socios de la CMNUCC, la Presidencia de Fiji de la COP23, el Ministerio Federal de Medio Ambiente, Conservación de la Naturaleza, Construcción y Seguridad Nuclear y la Ciudad de Bonn.

    Para más información sobre este evento, por favor contacten con nosotros a través de [email protected]

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    Escolásticos crean hábitos ecológicos en la Unidad Puna en Yakarta, Indonesia

    15 Octubre 2017
    El jardín en Puna Unit

    El jardín en Puna Unit

    Scholastic F Ray Popo, SJ

    La casa de formación escolar en Pulo Nangka (Unidad Puna) en el este de Yakarta, Indonesia, ofrece oportunidades para que los escolásticos residentes cultiven hábitos ecológicos.  Y como escribió el Papa Francisco en Laudato Si’, “La conciencia de la gravedad de la crisis cultural y ecológica necesita traducirse en nuevos hábitos” (LS 209).  La palabra “hábitos” ilustra que el cuidado del medio ambiente nunca se puede hacer como un programa de un día o un proyecto de un año.  El hilo común necesario para superar los desafíos ambientales es un nuevo estilo de vida o una nueva forma de proceder que es continua.

    La Unidad Puna es una de las cinco unidades en Hermanum College y la comunidad y actualmente hay nueve escolásticos que viven en esta unidad (cinco de Indonesia, dos de Tailandia y dos de Myanmar) y dos jesuitas de Indonesia.  Los escolásticos están estudiando filosofía en STF Driyarkara (Driyarkara School of Philosophy).  Una unidad es una casa de formación independiente, por lo que cada unidad tiene su propia forma de proceder con respecto a la vida cotidiana de los residentes, como la hora de la masa diaria, el horario de la comunidad, las políticas, entre otros.  Esta es su manera de ejercer el discernimiento comunitario como comunidad.

    Como escolásticos residentes, tratamos de aplicar políticas ecológicas en nuestra vida diaria que sean producto de nuestra reflexión y discernimiento comunitario sobre inquietudes que requieren atención en nuestro hogar común en la Unidad Puna.

    Un ejemplo es nuestro hábito de usar el aire acondicionado.  En la Unidad de Puna, cada dormitorio de un colegio tiene un acondicionador de aire instalado que es diferente de las otras cuatro casas de formación escolásticas en Yakarta.

    El aire acondicionado es sin duda una instalación conveniente, especialmente en un lugar como Yakarta, que tiene un clima cálido y húmedo.  Nos quedan dos opciones: usar el aire acondicionado todo el tiempo que queramos o usarlo con conciencia ecológica.  Acordamos usar el acondicionador de aire con moderación y el hábito que decidimos cultivar es apagar el aire acondicionado cuando la habitación está fría, generalmente después de una hora.  Este es un hábito diario simple que cualquiera puede hacer.

    Aire natural en una habitación de escolástico

    Aire natural en una habitación de escolástico

    Apagar el aire acondicionado a veces es similar a apagar las luces cuando no está en uso.  Pero es diferente porque apagar el aire acondicionado cuando aún lo necesitamos para vencer el calor es una forma de sacrificio, un “compromiso ecológico desinteresado,” como dice el Papa (LS 154).  Reducimos nuestra tendencia a satisfacer nuestra comodidad al pensar en aquellos que viven sin ningún tipo de acondicionador de aire.

    También hay un jardín en nuestra unidad que logramos reorganizar recientemente.  El lugar solía estar lleno de varias plantas en macetas que estaban superpobladas y en todo el jardín.  Heredamos esas plantas de escolásticos anteriores que previamente plantaron o compraron plantas.

    Cada miembro de la comunidad tiene la responsabilidad del jardín, aunque es principalmente el deber del bedel.  La decisión de reorganizar nuestro jardín se hizo en conjunto en comunidad después de una discusión abierta.  Consideramos el jardín como una comparación sólida con la Tierra que heredamos de nuestros antepasados (en nuestro caso, los escolásticos anteriores que vivían en Puna).  Además, también comenzamos a pensar en lo que legaremos a los futuros miembros de la Sociedad que residirán en Puna.  Sin duda, un jardín tranquilo no es una mala idea.

    El cuidado del jardín nos permite prestar atención constante a la creación.  Aprendemos a ser conscientes de qué planta necesita cortar, del suelo nuevo, una maceta más grande, riego.  También aprendemos a apreciar la naturaleza y a ver cómo las plantas crecen cada día, viendo cómo se abre una nueva hoja por sí misma, y mirando las coloridas mariposas que revolotean sus alas entre las flores que rara vez se ven en Yakarta.

    Tener un jardín es un privilegio en un contexto urbano y cuidar un jardín es un trabajo que quizás sea mejor dejar a los jardineros, no experimentar el viaje oculto de una semilla que se convierte en un enorme árbol.  Estar en contacto directo con la creación nos ayuda a relacionarnos y darnos cuenta de que nosotros, como creación nosotros mismos, estamos conectados con el mismo Creador.

    Nuestro próximo compromiso es comprar frutas locales tradicionales en lugar de importadas de los supermercados.  Después de nuestra última discusión, acordamos cambiar nuestro hábito y comprar frutas a los vendedores tradicionales del mercado.  El propósito no es solo por razones económicas, ya que las frutas locales son más baratas, pero al regresar a los mercados tradicionales, reconocemos las frutas locales y apoyamos a la economía y a los agricultores locales.

    Estos son algunos ejemplos y experiencias de los hábitos ecológicos que estamos empezando a practicar como escolásticos en la Unidad Puna.  A diferencia de los programas o proyectos que finalizan después de un cierto período de tiempo, los hábitos que se presentan en forma de formas diarias de proceder se mantienen y se convierten en prácticas.

    Sería bueno saber cómo otras comunidades de las casas de formación cultivan sus hábitos ecológicos.

    popoF. Frederick Ray Popo, SJ es un escolástico de primer año de la Provincia de Indonesia de la Compañía de Jesús y compartió esta historia con Ecojesuit. Él puede ser contactado a través de su correo electrónico popofray(at)gmail.com.

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    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

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    2017 Jornada Mundial de Oración por la Creación: Mensaje conjunto del Vaticano-Phanar

    1 Septiembre 2017

    Papa Francisco y Patriarca Ecuménico Bartolomé

    El Papa Francisco y el Patriarca Ecuménico Bartolomé emitieron esta breve declaración conjunta sobre ecología  para la Jornada Mondial de Oración por la Creación, que desafía “a todas las personas de buena voluntad a que el 1 de septiembre dediquen un tiempo de oración por el medio ambiente” para “cambiar el modo en que percibimos el mundo para modificar la manera de cómo nos relacionamos con el.”

    Foto de: catholicecology.net

    Foto de: catholicecology.net

    La historia de la creación nos presenta una vista panorámica del mundo.  La Escritura revela que, “en el principio,” Dios quiso que la humanidad cooperara en la preservación y protección del medio ambiente.  En un primer momento, como se lee en el Génesis, “no había aún matorrales en la tierra, ni brotaba hierba en el campo, porque el Señor Dios no había enviado lluvia sobre la tierra, ni había hombre que cultivase el suelo.” (2,5)  La tierra nos fue confiada como un don y un legado sublime, del que todos somos responsables hasta que, “al final”, todas las cosas en el cielo y en la tierra serán recapituladas en Cristo (cf. Ef 1,10).  Nuestra dignidad y bienestar humano están profundamente conectados con nuestro cuidado por toda la creación.

    Sin embargo, “mientras tanto,” la historia del mundo presenta un contexto muy diferente.  Revela un escenario moralmente decadente donde nuestra actitud y comportamiento hacia la creación oscurece nuestra vocación como cooperadores de Dios.  Nuestra propensión a interrumpir los delicados y equilibrados ecosistemas del mundo, nuestro deseo insaciable de manipular y controlar los recursos limitados del planeta, y nuestra codicia ilimitada de ganancias en los mercados, todo esto nos ha alejado del sentido original de la creación.  No respetamos ya la naturaleza como un regalo compartido; por el contrario, la consideramos una posesión privada.  Ya no nos relacionamos con la naturaleza para sostenerla, sino que la dominamos para sostener nuestras propias invenciones.

    Las consecuencias de esta cosmovisión alternativa son trágicas y duraderas.  El medioambiente humano y el de la naturaleza se están deteriorando juntos, y este deterioro del planeta recae sobre las personas más vulnerables.  El impacto del cambio climático afecta, ante todo y más que nada, a los que viven en la pobreza en todos los rincones del mundo.  Nuestra obligación de usar los bienes de la tierra con responsabilidad implica el reconocimiento y el respeto de todas las personas y de todos los seres vivos.  La urgente llamada y el desafío de cuidar la creación son una invitación dirigida a toda la humanidad para que trabaje en favor de un desarrollo sostenible e integral.

    Por tanto, unidos en un mismo interés por la creación de Dios y reconociendo la tierra como un bien a compartir, invitamos fervientemente a todas las personas de buena voluntad a que el 1 de septiembre dediquen un tiempo de oración por el medio ambiente.  Con este motivo, queremos dar las gracias al Creador amoroso por el gran don de la creación y comprometernos en su cuidado y preservación por el bien de las generaciones futuras.  Después de todo, sabemos que nuestro trabajo es en vano si el Señor no está a nuestro lado (cf. Sal 126-127), si la oración no está en el centro de nuestra reflexión y celebración.  En efecto, un objetivo de nuestra oración es cambiar el modo en que percibimos el mundo para modificar la manera de cómo nos relacionamos con él.  El objetivo de nuestro compromiso es el de empeñarnos en alcanzar una mayor simplicidad y solidaridad en nuestras vidas.

    Hacemos un llamamiento urgente a quienes ocupan puestos de responsabilidad social y económica, así como política y cultural, para que escuchen el grito de la tierra y atiendan las necesidades de los marginados, pero sobre todo para que respondan a la súplica de millones de personas y apoyen el consenso del mundo por el cuidado de la creación herida.  Estamos convencidos de que no puede haber una solución sincera y duradera al desafío de la crisis ecológica y del cambio climático si no se da una respuesta concordada y colectiva, si la responsabilidad no es compartida y responsable, si no damos prioridad a la solidaridad y al servicio.

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    Construyendo alianzas entre el agua y la fe para alcanzar los ODS

    1 Septiembre 2017
    Foto de: worldwaterweek.org

    Foto de: worldwaterweek.org

    Jaime Tatay, SJ

    Se percibe un interés creciente en el papel que las Organizaciones Confesionales (FBOs en inglés) pueden desempeñar para impulsar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), articular la colaboración y construir puentes culturales el activar sus extensas redes institucionales.  Durante la Semana Mundial del Agua de este año, celebrada el pasado mes de agosto en Estocolmo, tres distintas iniciativas abordaron – por primera vez en los 27 años de historia de este foro – la conexión entre agua y fe.

    Esta conversación fue estimulada por el éxito del encuentro del 2016 con líderes religiosos. Fue entonces cuando la Global Water Partnership, el Stockholm International Water Institute y la Church of Sweden organizaron un panel titulado: Water and Faiths: Faith Based Organizations contributing to the SDGs.

    El primer evento, Protection of the Sacred: Wastewater management and indigenous realities, reflexionó sobre el modo como las comunidades indígenas marginalizadas abordan el acceso al agua en diversas partes del mundo y cómo han desarrollado estrategias para denunciar la injusticia asociada al acceso limitado y, al mismo tiempo, convertirse en actores protagonistas en los procesos de decisión.

    Un segundo evento, Religious jurisprudence related to reuse of water, presentó la visión del agua de tres grandes religiones – Islam, Cristianismo e Hinduismo – tratando de implicar a los participantes en un diálogo fructífero, buscando puntos de encuentro e identificando posibles áreas de colaboración interreligiosa.

    Foto de: J. Tatay

    La Semana Mundial del Agua tuvo lugar en Stockholm del 27 de agosto al 1 de septiembre de 2017. Se trata de un encuentro anual sobre y agua y desarrollo que reúne a más de 3000 participantes de 130 países. Provenientes,  entre otros, del gobierno, el sector privado, la sociedad civil, la academia y de organizaciones confesionales, se busca compartir y explorar acciones capaces de abordar los restos concernientes al agua. (Foto de: J. Tatay)

    Por último, cabe destacar la segunda sesión consecutiva Water and Faith: Building partnerships to achieve the SDGs.  Organizada por la Comunión Mundial de la Iglesias (CMI), Church of Sweden, Global Water Partnership, Stockholm International Water Institute y el Swedish Institute of Alexandria, los participantes insistieron en la importancia de reducir la distancia entre las organizaciones confesionales y los diversos grupos interesados en el agua.

    François Brikké (Global Water Partnership) dijo en sus observaciones introductorias que “necesitamos a todos trabajando juntos, incluidas las organizaciones confesionales.”  Aunque pueda parecer obvio, este no siempre ha sido así.

    Peter Weiderud, director del Swedish Institute of Alexandria, señaló que “la diplomacia internacional, las instituciones financieras y las agencias de desarrollo han sido influenciadas por la visión secular y occidental de la religión como un tema privado. Sin embargo, la religión no es privada, implica moral, rituales, identidad y comunidad.  Y todo esto es público y político.”

    Dinesh Suna, coordinador de la Ecumenical Water Week del CMI, criticó la brecha existente entre las comunidades de fe y los grupos interesados en el agua, reconociendo que 8 de cada 10 personas se identifican como religiosas.  Y, lo que es más importante, “las religiones tienen una amplia red que a menudo permanece activa cuando otras instituciones fallan o se van.”

    Foto de: J Tatay

    Jaime Tatay en la Semana Mundial del Agua

    En un sentido similar, Adam Russell Taylor, pastor bautista y líder de la iniciativa confesional (Faith-Based Initiative) del Banco Mundial, insistió en “la necesidad de trascender las líneas divisorias y los silos en la agenda de desarrollo… No podemos olvidar que el agua es un problema de desarrollo transversal, que afecta directamente a muchos, sino a todos, los ODS.  Y el agua también es central en todas las religiones.”  Para más del 80% de la población mundial la religión influye significativamente en su visión del mundo, sus valores y su comportamiento.  “La religión juega un papel profundo en el desarrollo.  La pregunta es cómo nos relacionamos con las Organizaciones Confesionales… los ODS fracasarán a menos que involucremos a las religiones.”

    Según Russell Taylor, las Organizaciones Confesionales son actores cruciales en el logro del ODS 6 porque pueden hacer cinco contribuciones clave:

    Primero, pueden capturar la imaginación moral de las personas, hablando sobre la importancia del agua en los espacios sagrados.

    En segundo lugar, las Organizaciones Confesionales canalizan una gran influencia moral a través de sus redes educativas, pastorales y sanitarias que puede influir en el comportamiento sobre la importancia de reutilizar y reducir la cantidad de agua que se utiliza.

    En tercer lugar, las Organizaciones Confesionales, a diferencia de otros actores y partes interesadas, pueden y deben denunciar la injusticia y la inmoralidad asociadas a la falta de agua y saneamiento.

    En cuarto lugar, la autoridad moral de los líderes religiosos puede tener en cuenta a los políticos.  Dado que los ODS y el acuerdo climático de París son acuerdos no vinculantes, el papel de las Organizaciones Confesionales podría ser fundamental para impulsarlos.

    En quinto lugar, las Organizaciones Confesionales pueden fomentar un sentido de urgencia moral y catalizar la acción de una manera única.  Lo han hecho antes, desde India hasta Sudáfrica y Estados Unidos, y pueden hacerlo nuevamente.

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    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

      Thank you so much for this world wide initiative.

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    Los jesuitas australianos se desprenden de los combustibles fósiles, apoyan los Vuelos por los Bosques para el Día Mundial del Medio Ambiente 2017

    31 Mayo 2017

    2017_05_31_Editorial_Photo1Brian F McCoy, SJ

    Tengo en la Oficina de la Provincia unos pocos cuadros.  Uno de ellos es de un artista aborigen que fue instrumental en traer a la gente de Walmajarri de nuevo a su tierra ancestral en 1979, después de que una estación del ganado se estableciera en ella a principios del siglo pasado.

    Su pintura es un mapa, pero revela más que un mapa.  Describe los contornos de la tierra, riachuelo y pozos de agua.  También observa los antiguos sitios de importancia y los lugares de significado espiritual y la historia.  Nunca vi ni aprecié ninguno de esos niveles más profundos de significado cuando lo visité por primera vez en 1974.  Con el tiempo, a través de amistades y la participación en ceremonias, llegué a ver y valorar mucho más lo que significa caminar sobre esta tierra.

    Está claro desde hace años que los seres humanos tendrán que reconsiderar nuestra relación con la tierra si queremos preservar nuestro mundo para las generaciones futuras.  Cuanto más aprendemos sobre la interconexión de la vida, más vemos cómo nuestras decisiones y acciones pueden tener impactos de largo alcance, particularmente en las comunidades vulnerables en las partes más pobres del mundo.

    “La pobreza, la exclusión social y la marginación están vinculadas a la degradación ambiental” (Decreto 1 de GC36, Compañeros en Misión de Reconciliación y Justicia, 29).  Reuniendo estos retos, nuestro trabajo hoy debe enfocarse en la construcción de relaciones correctas con Dios, entre sí, y con la creación (Decreto 3 de GC35, repetido en GC36, Decreto 1, 21).  Sabemos cómo cristianos que donde hemos fracasado en nuestras relaciones, se necesita un proceso de reconciliación.  Se nos pide que nos comprometemos a poner en orden lo que ha sido roto.

    Por eso hablamos de Reconciliación con la Creación en nuestra respuesta a los desafíos ambientales.  Al comprometernos a conciliar nuestra relación con la creación, se nos pide que reflexionemos sobre el impacto de las elecciones que hacemos sobre el medio ambiente y sobre las comunidades vulnerables de todo el mundo.

    Nuestra nueva fuerza de trabajo de Reconciliación con Creación, que ha sido organizada por Jim Barber, ha reflexionado sobre estas cuestiones para nosotros, en el ámbito provincial.  Ellos han identificado un trabajo valioso que se está haciendo en nuestras escuelas, nuestro retiro y casas residenciales, en los Servicios Sociales de los Jesuitas y en otros ministerios, que esperamos destacar y construir en toda la Provincia en los próximos meses.

    El grupo de trabajo también ha presentado algunas propuestas para la Provincia en torno al impacto de nuestras inversiones y actividades que describiré a continuación.

    Desinversión de combustibles fósiles

    La Provincia tiene fondos que deben ser manejados de manera que sostengan el trabajo en curso de la Compañía en Australia.  El principio clave de la estrategia de inversión de la Provincia es que todas las decisiones de inversión deben reflejar la misión y los valores de la Provincia.  La Compañía de Jesús ha desarrollado e implementado “Directrices de Inversión Responsable” para ayudar en esto.

    Las inversiones no deberían realizarse en empresas en las que hay serias preocupaciones por su respuesta a la justicia social y al medio ambiente.  Las industrias que la Provincia consideraría contrarias a su misión y sus valores incluyen la fabricación de tabaco, los juegos de azar, la pornografía y la prostitución, la fabricación y distribución de armamentos y el gas de veta de carbón.

    Actualmente, nuestras directrices adoptan dos metodologías de selección: selección negativa, evitar inversiones en la organización o industrias que tienen un impacto negativo en la sociedad y el medio ambiente; y la detección positiva, buscando inversiones que contribuyan positivamente a la sociedad y al medio ambiente.  La Provincia tiene una serie de inversiones en empresas que contribuyen positivamente a la sociedad y al medio ambiente, incluyendo los vínculos sociales, las granjas de turbinas eólicas y la energía solar.

    En el futuro, estaremos trabajando estrechamente con nuestros gestores de activos externos para desarrollar estrategias que ayuden a la Provincia a deshacerse de combustibles fósiles o compañías de nivel 1 como se detalla en el informe del Instituto Australiano en marzo de 2014, con el fin de añadir esto a nuestros requisitos de selección.

    A la luz de nuestro compromiso con la reconciliación con la creación, creemos que la desinversión es una oportunidad ética, impactante y valiosa para considerar no sólo a la Provincia Australiana sino a todas las empresas australianas.

    Vuelos por los bosques

    Viajar nos une y puede ser importante en la construcción de relaciones a través de Australia y en todo el mundo.  Sin embargo, la aviación es también uno de los principales contribuyentes al cambio climático.

    La iniciativa de los Vuelos por los Bosques  fue lanzada por la Conferencia Jesuita Asia Pacífico en 2011.  Proporciona una manera de compensar el impacto ambiental de los viajes contribuyendo con 5 dólares a la iniciativa por cada vuelo tomado.  Los fondos aportados a Vuelos por los Bosques (Flight for Forests en inglés) se utilizan para apoyar la silvicultura y otros proyectos de regeneración ambiental en toda la región.

    Aliento fuertemente a las comunidades y a los ministerios jesuitas a considerar comprometerse a hacer contribuciones voluntarias a este esquema basado en sus vuelos presupuestados a través del año.  La Provincia realizará contribuciones trimestrales a Flight for Forests, basado en los vuelos anuales presupuestados, por lo que también pido a los ministerios que presupuesten sus propias contribuciones a este plan.  Las facturas basadas en las cantidades presupuestadas serán enviadas trimestralmente de la Oficina de la Provincia.  Al hacer estas contribuciones regulares, esperamos poder ser más conscientes del impacto de nuestras actividades en el medio ambiente.

    Vuelos por los Bosques actualmente apoya proyectos en Filipinas, Camboya y Timor-Leste.  Sin embargo, a medida que la iniciativa crece, la esperanza es ampliar el número y el alcance de los proyectos que apoya.  Les animo a que también consideren si hay proyectos ambientales conectados con su propio ministerio, particularmente en áreas y comunidades vulnerables, que podrían ser apoyadas a través de esta iniciativa.

    Ninguna de estas nuevas iniciativas significa que dejemos de buscar formas de mejorar nuestras huellas de carbono en la forma en que emprendemos nuestro ministerio.  Los individuos y los ministerios también deben considerar si los viajes son siempre esenciales y si son más viables otras maneras de hacer conexiones como la videoconferencia.  Debemos examinar nuestro uso de los recursos y encontrar maneras de ejecutar nuestros trabajos de manera más sostenible.  Y debemos considerar cómo animamos a las muchas personas con las que interactuamos en nuestros ministerios a considerar más profundamente su propia relación con la creación.

    Junto con este artículo para el Día Mundial del Medio Ambiente, tenemos un recurso de oración que las comunidades y los ministerios podrían usar juntos. Si bien los desafíos pueden parecer insalvables a veces, debemos recordar que como dijo el Papa Francisco recientemente, para los cristianos “el futuro tiene un nombre, y su nombre es Esperanza.”  A medida que construimos asociaciones en toda nuestra Provincia y compartimos ideas e iniciativas sobre cómo gestionar mejor los recursos y reducir nuestro impacto en el medio ambiente, espero que también encontremos aliento en el conocimiento de que Dios está con nosotros en nuestros esfuerzos.

    Photo credit: gc36.org

    Photo credit: gc36.org

    Brian McCoy, SJ es el Superior Provincial de la Provincia Australiana de la Compañía de Jesús y encomendó a los jesuitas australianos a unirse a los jesuitas en el Canadá inglés e Italia con otras organizaciones de todo el mundo para responder a la llamada a desprenderse de los combustibles fósiles.  Jesuit Communications Australia publicó por primera vez esta reflexión en el sitio web de la Provincia Australiana en una edición especial de Australian Jesuit News.

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    0 Responses to Los jesuitas australianos se desprenden de los combustibles fósiles, apoyan los Vuelos por los Bosques para el Día Mundial del Medio Ambiente 2017

    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

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    El Papa Francisco al mirar el futuro a través de un “tú”

    31 Mayo 2017
    In a video, His Holiness Pope Francis speaks at TED2017 - The Future You, April 24-28, 2017, Vancouver, BC, Canada. Photo: Ryan Lash / TED

    In a video, His Holiness Pope Francis speaks at TED2017 – The Future You, April 24-28, 2017, Vancouver, BC, Canada. Photo: Ryan Lash / TED

    Buenas tardes… o buenos días, no sé qué hora es allí.  Sea la hora que sea, estoy feliz de participar en este encuentro.  Me ha gustado mucho el título “The Future You,” porque, mientras mira al mañana, invita ya desde hoy al diálogo: de cara al futuro, invita a consultar a un “tú.”  “The Future You”: el futuro está hecho de ti, está hecho de encuentros, porque la vida fluye a través de las relaciones.  Muchos años de vida me han afianzado cada vez más la convicción de que la existencia de cada uno está ligada a la del otro: la vida no es tiempo que pasa, sino tiempo de encuentro.

    Al conocer o escuchar a enfermos que sufren, a migrantes que afrontan tremendas dificultades en búsqueda de un futuro mejor, a presos que llevan el infierno en el propio corazón, a personas, especialmente jóvenes, que no tienen trabajo, a menudo me pregunto: “¿por qué ellos y no yo?”  Yo también nací en una familia de migrantes: mi papá, mis abuelos, como muchos otros italianos, partieron para Argentina y conocieron la suerte de quien se queda sin nada.  Yo también podría haber estado entre los “descartados” de hoy.  Por eso, en mi corazón, siempre permanece esta pregunta: “¿Por qué ellos y no yo?”

    Me gustaría, sobre todo, que este encuentro nos ayude a recordar que todos necesitamos los unos de los otros, que ninguno de nosotros es una isla, un yo autónomo e independiente del otro, que solamente podemos construir el futuro juntos, sin excluir a nadie.  A menudo no pensamos en ello, pero en realidad todo está vinculado y necesitamos recuperar nuestros vínculos: también ese duro juicio que llevo en el corazón contra mi hermano o mi hermana, esa herida no curada, ese mal no perdonado, ese rencor que solo me hará daño, es un pedacito de guerra que llevo dentro, un foco en el corazón que debe extinguirse para que no desate un incendio y no deje cenizas.

    Muchos hoy, por diversos motivos, no parecen creer que sea posible un futuro feliz.  Estos temores se toman en serio.  Pero no son invencibles.  Se pueden superar, si no nos cerramos en nosotros mismos.  Porque la felicidad solo se experimenta como el don de armonía de cada uno con el todo.  También las ciencias – lo saben mejor que yo – nos indican hoy una comprensión de la realidad, donde cada cosa existe en relación, en interacción continua con las otras.

    Esto me lleva a mi segundo mensaje.  Qué maravilloso sería si el aumento de las innovaciones científicas y tecnológicas correspondiese también con una mayor equidad e inclusión social.  Qué maravilloso sería si, mientras descubrimos nuevos planetas, descubriésemos las necesidades del hermano y la hermana que orbitan a mi alrededor.  Qué maravilloso sería que la fraternidad, esta palabra tan bonita y a veces incómoda, no se redujese solo a la asistencia social, sino que se convirtiese en la actitud básica en las decisiones a nivel político, económico, científico, y en las relaciones entre personas, entre pueblos, y países.  Solo la educación en fraternidad, en una solidaridad concreta, puede superar la “cultura del descarte,” que no trata solo de alimentos y bienes, sino ante todo de personas marginadas de sistemas tecno-económicos, en cuyo centro, sin percatarse, a menudo ya no está más el hombre, sino los productos del hombre.

    La solidaridad es una palabra que muchos quieren quitar del diccionario.  Sin embargo, la solidaridad no es un mecanismo automático, no se puede planificar o controlar: es una respuesta libre que nace del corazón de cada uno.  Sí, ¡una respuesta libre!  Si uno entiende que su vida, aunque en medio de tantas contradicciones, es un don, que el amor es la fuente y el sentido de la vida, ¿cómo puede contener el deseo de hacer el bien a los otros?

    Para participar activamente en el bien hace falta memoria, hace falta coraje, y también creatividad.  Me han dicho que en TED se reúne mucha gente muy creativa.  Sí, el amor pide una respuesta creativa, concreta, ingeniosa.  No bastan los buenos propósitos y las fórmulas ya consagradas, que a menudo solo sirven para tranquilizar conciencias.  Juntos, ayudémonos a recordar que el otro no es unas estadísticas o un número: el otro tiene un rostro, el “tú” es siempre un rostro concreto, un hermano al que cuidar.

    Hay una historia que contó Jesús para explicar la diferencia entre quien no se preocupa y quien cuida del otro.  Probablemente la conozcan, es la parábola del Buen Samaritano.  Cuando preguntaron a Jesús: “¿quién es mi prójimo?” – es decir, ¿a quién debo cuidar? – Jesús contó esta historia, la historia de un hombre al que los ladrones habían asaltado, robado, golpeado y abandonado en el camino.  Dos personas muy respetables de la época, un sacerdote y un levitalo vieron, pero pasaron de largo sin pararse.  Después llegó un samaritano, que pertenecía a una etnia despreciada, y este samaritano al ver a ese hombre herido en el suelo, no pasó de largo como los demás, como si no pasara nada, sino que tuvo compasión.  Se conmovió y esta compasión lo llevó a actuar de manera muy concreta: vertió aceite y vino sobre las heridas de aquel hombre, lo llevó a un albergue y pagó de su bolsillo los cuidados necesarios.

    La historia del Buen Samaritano es la historia de la humanidad de hoy.  En el camino de los pueblos hay heridas provocadas por el hecho de que en el centro está el dinero, están las cosas.  No las personas.  A menudo es costumbre de quienes se creen respetables no cuidar de los otros, dejando a tantos seres humanos, pueblos enteros, atrás, tirados por el camino.  Existe sin embargo quien da vida a un mundo nuevo, cuidando de los otros, incluso asumiendo los costos.  De hecho, decía la Madre Teresa de Calcuta, no se puede amar si no es a costo propio.

    Tenemos mucho que hacer, y debemos hacerlo juntos.  Pero, ¿cómo hacer con todo el mal que respiramos?  Gracias a Dios, ningún sistema puede prohibir que nos abramos al bien, a la compasión, a la capacidad de reaccionar al mal que nace del corazón del hombre.  Ahora me dirán: “Sí, bellas palabras, pero yo no soy el Buen Samaritano y mucho menos la Madre Teresa de Calcuta.”  Sin embargo, cada uno de nosotros es precioso; cada uno de nosotros es irremplazable ante los ojos de Dios.  En esta noche de conflictos que estamos atravesando cada uno de nosotros puede ser una vela iluminada que nos recuerda que la luz prevalece sobre las tinieblas, y no al contrario.

    Para nosotros cristianos el futuro tiene nombre, y este nombre es esperanza.  Tener esperanza no significa ser optimistas, ingenuos, ignorantes del drama de los males de la humanidad.  La esperanza es la virtud de un corazón que no se aferra a las sombras, que no se refugia en el pasado, que no vive a duras penas el presente, sino que sabe ver el mañana.  La esperanza es la puerta abierta al porvenir.  Es una semilla de vida, humilde y oculta, que con el tiempo se transforma en un gran árbol; es como una levadura invisible que hace levar la pasta, que da sabor a toda la vida.  Es capaz de mucho, porque basta solo una pequeña luz que se alimente de esperanza, y la oscuridad ya no estará completa.  Basta un solo hombre para que haya esperanza, y este hombre puedes ser tú.  Después otro “tú,” y otro “tú,” y entonces somos “nosotros.”  Y cuando hay un “nosotros,” ¿comienza la esperanza?  No, ya ha comenzado con el “tú.”  Cuando hay un nosotros, comienza una revolución.

    El tercer y último mensaje que me gustaría compartir hoy es sobre la revolución: la revolución de la ternura.  ¿Qué es la ternura?  Es el amor que se acerca y se hace concreto.  Es un movimiento que parte del corazón y llega a los ojos, a las orejas, a las manos.  La ternura es usar los ojos para ver al otro, usar las orejas para sentir al otro, para escuchar el grito de los niños, de los pobres, de quien teme al futuro; escuchar también el grito silencioso de nuestra casa común, de la Tierra contaminada y enferma.  La ternura significa usar las manos y el corazón para acariciar al otro, para cuidarlo.

    La ternura es el lenguaje de los más pequeños, de quienes necesitan del otro.  Un niño se encariña y conoce al papá y a la mamá por las caricias, por la mirada, por la voz, por la ternura.  Me gusta escuchar cuando el papá o la mamá hablan con su hijo pequeño, y ellos también se hacen niños, hablando como habla él, el niño.  Eso es la ternura: rebajarse al nivel del otro.  También Dios se rebajó en Jesús para estar a nuestro nivel.  Este es el camino recorrido por el Buen Samaritano.  Es el camino recorrido por Jesús, que se rebajó, que recorrió toda la vida del hombre con el lenguaje concreto del amor.

    Sí, la ternura es el camino que han recorrido los hombres y mujeres más valientes y fuertes.  La ternura no es debilidad, es fortaleza.  Es el camino de la solidaridad, el camino de la humildad.  Permítanme decirlo claramente: cuanto más poderoso eres, cuanto más tus acciones tienen un impacto sobre la gente, mucho más humilde has de ser.  Porque si no el poder te arruina, y tú arruinarás a los demás.  En Argentina, se decía que el poder es como tomar ginebra en ayunas: la cabeza te da vueltas, te embriaga, te hace perder el equilibrio y te lleva a hacerte daño a ti mismo y a los demás, si no lo juntas con la humildad y la ternura.  Sin embargo, con humildad y amor concreto el poder – el más alto, el más fuerte – se hace servicio y difunde el bien.

    El futuro de la humanidad no está solo en manos de los políticos, de los grandes líderes, de las grandes empresas.  Sí, su responsabilidad es enorme.  Pero el futuro está sobre todo en las manos de las personas que reconocen al otro como un “tú” y a sí mismos como parte de un “nosotros.”  Necesitamos los unos a los otros.  Y por eso, por favor, recuérdenme también con ternura, para que lleve a cabo la tarea que me ha sido encomendada para el bien del otro, de todos.  De todos Uds., de todos nosotros.  Gracias.

    Su Santidad el papa Francisco, rodado en la Ciudad del Vaticano en exclusiva para TED2017 

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    Universidades Jesuitas de EEUU continúan su compromiso con la acción contra el cambio climático

    31 Mayo 2017

    2017_05_31_N&E_Photo1Personal de la Red Ignaciana de Solidaridad

    Los presidentes de las universidades jesuitas de los Estados Unidos firmaron We Are Still In (Seguimos estando), una carta abierta a la comunidad internacional y las partes del Acuerdo de París de parte de 1.200 alcaldes, gobernadores, líderes universitarios, empresas e inversores estadounidenses, que se han unido por primera vez para continuar apoyando la acción climática para cumplir con el Acuerdo de París.

    Las universidades jesuitas son el Colegio de la Santa Cruz, la Universidad Fordham, el Colegio Le Moyne, la Universidad Loyola de Chicago, la Universidad Loyola de Nueva Orleans, la Universidad de San Pedro, la Universidad de Seattle y la Universidad de San Francisco.  Se unen a otros a declarar su intención de continuar asegurando que Estados Unidos siga siendo un líder mundial en la reducción de las emisiones de carbono.

    Juntos, estos líderes están enviando una señal fuerte a la comunidad internacional y a las otras 194 partes del Acuerdo de París sobre el compromiso continuo de los Estados Unidos con una acción ambiciosa sobre el cambio climático a pesar de una retirada del acuerdo a nivel federal.  Los signatarios están produciendo colectivamente medidas para reducir las emisiones que ayudarán a cumplir las promesas de EEUU bajo el Acuerdo de París. “En Estados Unidos, son los gobiernos locales y estatales, junto con las empresas, quienes son los principales responsables de la dramática disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero en los últimos años,” dice el comunicado.  “Las acciones de cada grupo se multiplicarán y acelerarán en los próximos años, sin importar las políticas que Washington pueda adoptar.”

    Los signatarios incluyen líderes de 125 ciudades, nueve estados, 902 empresas e inversionistas, y 183 universidades.  Las ciudades y estados participantes representan a 120 millones de estadounidenses y contribuyen con US 6,2 billones de dólares a la economía estadounidense, e incluyen a Oregón y ciudades como Nueva York, Los Ángeles y Houston, así como ciudades más pequeñas como Pittsburgh, Pennsylvania y Dubuque, Iowa.  Universidades privadas, escuelas estatales y colegios comunitarios, tanto pequeños como grandes, han agregado sus instituciones a la declaración.  En total, los negocios y los inversionistas suscritos representan un ingreso anual total de1,4 billones de dólares e incluyen más de 20 compañías de la lista Fortune 500, incluyendo Apple, eBay, Gap, Google, Intel, Microsoft y Nike, además de cientos de pequeñas empresas, que también han firmado la declaración. Además, la Universidad de Georgetown se unió por separado a 11 instituciones de investigación de los Estados Unidos, firmando un compromiso similar.  “Como una universidad católica y jesuita, creemos que cuidar nuestro medio ambiente es una de las preocupaciones morales y prácticas más urgentes de nuestro tiempo”, dice el presidente de Georgetown, John J. DeGioia.  La universidad también anunció esta semana una política de inversión socialmente responsable, con el objetivo de alinear las inversiones universitarias con su compromiso con la administración ambiental, así como la justicia social, la protección de la vida y la dignidad humanas y la promoción del bien común.

    Esta historia esta publicada en la Red Ignaciana de Solidaridad.

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    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

      Thank you so much for this world wide initiative.

    2. Michalina en 2 Septiembre 2019 en 6:53 pm

      Hi, i’m from Poland. I will be 20.09.2019 on Madrid, are you also planning a strike then?

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    Reconstruir mejor en la Ecoaldea de San Roque: Hogares más seguros tras el paso del tifón Haiyan en Filipinas

    31 Mayo 2017
    La Ecoaldea de San Roque, un proyecto del ESSC de reconstrucción para la reubicación de viviendas, fue lanzado el 2 de junio de 2017 con el apoyo de la Red Xavier y la Provincia Filipina de la Compañía de Jesús. Durante la actividad pionera, el Director de Investigación de la ESSC, Pedro Walpole (tercero de la izquierda, en hardhat) explicó el mapa geohazard de la zona y el lugar de reubicación, con Melchor Mergal (alcalde de Salcedo), Joselito Abrugar (Oficial provincial de medio ambiente y recursos naturales de la provincia Samar del Este), y Sylvia Miclat (Directora Ejecutiva del ESSC). Foto de: ESSC

    La Ecoaldea de San Roque, un proyecto del ESSC de reconstrucción para la reubicación de viviendas, fue lanzado el 2 de junio de 2017 con el apoyo de la Red Xavier y la Provincia Filipina de la Compañía de Jesús. Durante la actividad pionera, el Director de Investigación de la ESSC, Pedro Walpole (tercero de la izquierda, en hardhat) explicó el mapa geohazard de la zona y el lugar de reubicación, con Melchor Mergal (alcalde de Salcedo), Joselito Abrugar (Oficial provincial de medio ambiente y recursos naturales de la provincia Samar del Este), y Sylvia Miclat (Directora Ejecutiva del ESSC). Foto de: ESSC

    El instituto de Ciencia Medioambiental para el Cambio Social (ESSC), con el apoyo de la Red Xavier y la Provincia Filipina de la Compañía de Jesús, está ayudando a los esfuerzos de reubicación de Barangay Cagaut a un sitio seguro que han recolocado en la Ecoaldea de San Roque (San Roque Ecovillage en ingles).  Barangay Cagaut es una aldea costera en Salcedo, Samar Oriental en Filipinas, de unos 200 hogares que experimentaron oleadas de tormenta y vientos fuertes del tifón Haiyan, danando sus casas y su pesca y el cultivo de algas marinas.

    En su revisión de los sitios para posible reubicación de apoyo de vivienda en la Región 8 y más afectados por el tifón Haiyan, ESSC elaboró una lista de criterios para la selección de sitios y revisó varios de estos lugares.  Uno de ellos fue el municipio de Salcedo que solicitó el apoyo de la ESSC para reubicar 37 hogares en Barangay Cagaut.  Después del tifón Yolanda, la prioridad de Salcedo era encontrar maneras de asegurar una mejor reconstrucción (building back better, BBB, en ingles) a través del buen gobierno y la participación de la gente en la reconstrucción y reubicación, y asignó recursos para comprar terrenos destinados a la reubicación y su desarrollo.

    ¿Por qué reconstruir mejor que antes?

    Volver a construir mejor que antes previene el riesgo de desastres y mejora la resiliencia mediante la participación de la comunidad como un aporte crítico para el adelanto y la responsabilidad del gobierno local.

    Filipinas se encuentra en una situación post-Haiyan, en la que están teniendo lugar una reestructuración y rediseño.  Se están aprendiendo lecciones del desastre y se están informando las decisiones y los planes por parte de las comunidades y los gobiernos locales.  La construcción de una economía social y más segura es un principio rector y es un buen momento y oportunidad para revisar las normas de construcción, los planes y políticas de zonificación y los programas de desarrollo económico socialmente inclusivos.  El establecimiento de redes y la organización permiten compartir más ampliamente las capacidades, a medida que se establecen alianzas y acuerdos más eficaces entre el gobierno, organismos internacionales, profesionales y otros miembros de la sociedad civil.

    En colaboración con la comunidad de Cagaut y el gobierno local, este proyecto de dos años que comenzó en diciembre de 2016 acompaña a la comunidad en los aspectos administrativos, técnicos, sociales y financieros de urbanización.  El acompañamiento adopta un enfoque participativo y multipartito, promueve la integración de la evaluación del sitio y desarrolla opciones para el sustento en el proceso de reubicación.  Estos procesos son fundamentales para construir viviendas y comunidades mejores y más seguras en un contexto posterior a un desastre.

    Reubicación de viviendas de la Ecoaldea de San Roque en Barangay Cagaut, Salcedo en la provincia Samar del Este. Foto de: ESSC

    Reubicación de viviendas de la Ecoaldea de San Roque en Barangay Cagaut, Salcedo en la provincia Samar del Este. Foto de: ESSC

    Participación de la comunidad para construir mejor que antes

    Barangay Cagaut identificó un lote de 1,4 hectáreas que fue subdividido, y las asignaciones de lotes de viviendas de 100 metros cuadrados cada una fueron repartidas entre los beneficiarios de viviendas que la propia comunidad identificó.  El sitio de reubicación propuesto está situado en una colina elevada y ancha, al lado de una pendiente gradual que comienza a esta de 10 a 20 metros sobre el nivel del mar.  El sitio no tiene una gran cuenca de agua detrás de él, eliminando los riesgos de inundaciones y los flujos de escombros.  El peligro de deslizamientos a lo largo de los bordes puede ser abordado por medidas de mitigación tales como servidumbre adecuada de casas y un sistema de drenaje bien planificado.  El sitio está a unos 1,3 km de la costa real y no sufrirá de ningún evento basado en el mar.  Y debido a que el sitio de reubicación está a unos 100 metros del actual asentamiento, los hogares que se reubican no se alejan significativamente de sus fuentes de sustento.

    Trabajando con los residentes y el gobierno local, el proyecto del ESSC garantizará que los materiales y métodos de construcción de BBB se revisen cuidadosamente para asegurar su durabilidad, resiliencia y seguridad, al tiempo que explora lo económico sin comprometer la seguridad.

    El diseño incorpora tecnologías de construcción de materiales que implican capacitación de habilidades para los miembros de la comunidad como fuente de sustento.  Los bloques de tierra comprimidos con bloqueo (interlocking compressed earth blocks, ICEB en ingles) se utilizarán para las paredes, minimizando el uso extensivo y costoso de bloques de hormigón y proporcionando una alternativa robusta.  Las tejas de micro-hormigón para techos (micro-concrete roofing, MCR en inlges) son las alternativas a las planchas de hierro galvanizado para material de techado.

    El proyecto de ESSC integra la capacitación de los beneficiarios de la vivienda de Cagaut y otros residentes de la comunidad en la producción de MCR y ICEB, y prevé eventualmente sus propios materiales para el techo y la pared de sus casas. ESSC y el gobierno local están dispuestos a buscar ambas tecnologías como posibles opciones de subsistencia en Cagaut.

    Por su parte, el gobierno local de Salcedo está llevando a cabo la planificación del desarrollo del sitio y los trabajos iniciales del sitio antes de la construcción de viviendas.  En la actualidad se está llevando a cabo una nueva encuesta geodésica del emplazamiento de la vivienda, el estacionamiento de lotes asignados y el desarrollo de los sistemas de carreteras y drenaje.  ESSC ha dejado claro que la construcción de viviendas comenzará cuando se establezcan las carreteras y el drenaje, antes de la construcción de las casas.

    Dirigir la atención de los gobiernos locales y los beneficiarios de la comunidad en la necesidad de evaluar y desarrollar el sitio de antes de la construcción de la casa, incluidos los sistemas de drenaje y la red de carreteras. Foto de: ESSC

    Dirigir la atención de los gobiernos locales y los beneficiarios de la comunidad en la necesidad de evaluar y desarrollar el sitio de antes de la construcción de la casa, incluidos los sistemas de drenaje y la red de carreteras. Foto de: ESSC

    Contribución a una respuesta jesuita global más efectiva después de un desastre

    ESSC es un instituto de investigación y formación jesuita en Filipinas que promueve la sostenibilidad ambiental y la justicia social a través de la integración de metodologías científicas y procesos sociales.  ESSC también trabaja en toda la región de Asia y el Pacífico para promover una agenda de ciencia para la sostenibilidad.  Parte del trabajo de ESSC es contribuir a la reducción del riesgo de desastres al conectar a la gente con la comprensión de un peligro o una combinación de peligros y ayudarlos a encontrar una forma más estratégica de hacer frente que construye la resiliencia a largo plazo.

    Al aprender y entender los desastres pasados, ESSC, a través del Grupo de Trabajo Filipino (PWG) sobre resiliencia al riesgo de desastres, continúa colaborando con varios socios y comunidades, adquiriendo lecciones valiosas de eventos dolorosos, explorando maneras de compartir un entendimiento más amplio de inundaciones y deslizamientos de tierra.  Al tiempo entiende la necesidad crítica de realizar evaluaciones de sitios en la selección de sitios para viviendas y otras estructuras, la incorporación de las necesidades socioeconómicas de las comunidades en la recuperación y reconstrucción después de los desastres, el establecimiento normas y estándares en materiales y construcción, la transparencia y el fomento de la capacidad en los gobiernos y comunidades locales para una planificación más eficaz de la RRC, y la integración de los riesgos geológicos como punto de partida en la planificación integral del uso de la tierra, entre otros.

    Estos son todos los elementos de un mejor enfoque de la construcción y donde las comunidades son parte del proceso.  Este esfuerzo de reubicación de la vivienda que pretende reconstruir mejor en Filipinas contribuye a la colaboración jesuítica global en la respuesta después de un desastre y donde se pueden aprender lecciones para una acción local más efectiva.

    Para más información, pueden descargarse el folleto del projecto en la web de ESSC.

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    0 Responses to Reconstruir mejor en la Ecoaldea de San Roque: Hogares más seguros tras el paso del tifón Haiyan en Filipinas

    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

      Thank you so much for this world wide initiative.

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    Jesuitas Italianos se unen a la mayor desinversión católica de combustibles fósiles

    15 Mayo 2017
    Foto de Ignatian Solidarity Network

    Foto de Ignatian Solidarity Network

    Ecojesuit comparte este reciente comunicado de prensa sobre la mayor acción conjunta de grupos católicos, hasta ahora, para despojarse de las inversiones en carbón, petróleo y gas, de las cuales los jesuitas italianos formaban parte.  Gianfranco Matarazzo, SJ, Padre Provincial de los Jesuitas italianos, apuntó: “Expreso la adhesión de la provincia italiana de la Compañía de Jesús a la campaña de desinversión.  Con esta adhesión, anuncio la intención de iniciar un proceso más detallado sobre las diferentes formas de eliminar nuestras inversiones de los fósiles, progresivamente en los próximos 5 años.”

    En octubre de 2016, los jesuitas del Canadá inglés se unieron a otras instituciones católicas de todo el mundo y anunciaron su desinversión de la extracción de combustibles fósiles, deteniendo inmediatamente todas las inversiones futuras en combustibles fósiles y trabajando para deshacerse de la cartera actual en cinco años. Fue el mayor anuncio de desinversión basado en la fe entonces.  “El cambio climático ya está afectando a las comunidades pobres y marginadas a nivel mundial, a través de la sequía, el aumento del nivel del mar, la hambruna y el clima extremo y estamos llamados a tomar posición,” dijo el Padre Peter Bisson, SJ, Provincial (Superior) Provincia.

    Nueve organizaciones católicas de todo el mundo anunciaron el 10 de mayo de 2017 su decisión de retirar sus carteras de las compañías de carbón, petróleo y gas en la mayor desinversión conjunta de combustibles fósiles católicos hasta la fecha.

    Los grupos – incluyendo órdenes religiosas y diócesis del Reino Unido, Estados Unidos e Italia – hicieron el anuncio antes de las negociaciones internacionales de este mes sobre las medidas de aplicación en el Acuerdo de París sobre el cambio climático.  Los combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas son la principal causa de las emisiones de gases de efecto invernadero que están cambiando el clima y empujando a las comunidades más pobres del mundo a ser aún más pobres.  Globalmente, 2016 fue el año más caluroso desde que comenzaron los registros, un título celebrado en 2015 y 2014.

    El anuncio también es significativo en el número de diferentes órdenes católicas -incluyendo jesuitas y franciscanos- uniéndose una vez más detrás de este tema, que está ganando un creciente apoyo en todos los niveles de la Iglesia Católica.  La noticia se produjo después de la conferencia de enero, a la que asistió el Cardenal Turkson, Prefecto del Dicasterio de Desarrollo Humano Integrado y uno de los asesores más cercanos del Papa en asuntos ambientales, así como la ex directora del clima de la ONU, Christiana Figueres, sobre el tema de invertir de acuerdo con los principios establecidos en Laudato Si’.

    Los jesuitas italianos son ahora el segundo grupo jesuita nacional que se han despojado y por lo tanto han prestado atención a la llamada a cuidar la creación de su compañero el Papa Francisco.  La Comunidad Monástica Siloe es la primera comunidad monástica católica en el mundo en hacer esta desinversión.  La Diócesis de Pescara se convierte en la segunda diócesis que se ha despojado hasta la fecha, mientras que la Diócesis de Bolonia, junto con la Conferencia Episcopal Italiana y la coalición de ONGs católicas FOCSIV promoverán temas de desinversión durante una conferencia el 8 de junio en presencia del ministro italiano de Medio Ambiente Gian Luca Galletti dos días antes de que se dirija a la reunión de ministros de medio ambiente del G7 en Roma.

    El récord previo para el número de instituciones católicas que se desprenden conjuntamente fue de siete y se estableció en octubre de 2016.  Un total de 27 instituciones católicas han desinvertido.

    El anuncio llega apenas un mes antes del segundo aniversario de Laudato Si’, que llamó tanto a católicos como a no católicos a cuidar nuestra casa común.  Con algunos de los líderes más poderosos del mundo reunidos para la cumbre del G7 en Sicilia del 26 al 27 de mayo para discutir las mayores amenazas a la estabilidad global y con casi 200 países reunidos en Bonn del 8 al 18 de mayo para las negociaciones de la Convención Marco de la ONU para el Cambio Climático (CMNUCC)  para añadir los detalles técnicos importantes al marco del Acuerdo de París, la desinversión también envía una poderosa señal del impulso y el apoyo popular para una acción ambiciosa sobre el cambio climático.

    Este último anuncio también viene en medio de la movilización global de la desinversión de una semana  organizada por el cambio climático ONG 350.org donde miles de personas en todo el mundo están tomando medidas para impulsar ciudades, universidades, iglesias, fondos de pensiones, museos y otras instituciones para demostrar el liderazgo climático al romper sus lazos financieros con las compañías de combustibles fósiles.

    Las instituciones que desinveriten son la Congregación Misionera de los Siervos del Espíritu Santo (Global, Curia General), Diócesis de Pescara (Italia), Il Dialogo (Italia), los Jesuitas italianos (Italia), Rete Interdiocesana Nuovi Stili di Vita (Italia), la Comunidad Monástica Siloe (Italia), la Fundación MGR (USA), las Hermanas Franciscanas Wheaton, las Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y María (USA), y la Provincia San Jose de la Congregación de la Pasión – Provincia Inglesa de los Pasionistas (UK).

    Este comunicado de prensa es del Movimiento Católico Mundial por el Clima Católico (GCCM), una coalición de más de 100 organizaciones católicas que trabajan para responder al imperativo moral de la crisis del cambio climático. Puede encontrar más información en el GCCM Catholic Divest-Invest Hub.

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    4 Responses to Jesuitas Italianos se unen a la mayor desinversión católica de combustibles fósiles

    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

      Thank you so much for this world wide initiative.

    2. Michalina en 2 Septiembre 2019 en 6:53 pm

      Hi, i’m from Poland. I will be 20.09.2019 on Madrid, are you also planning a strike then?

    3. Maria Evans en 1 Septiembre 2019 en 2:48 pm

      May I suggest that you bring to the attention of anyone with influence that Catholics in thier thousands set off on pilgrimages which involve travel by air. Is it right to add to the destruction of our common home, God’s creation, under the guise of religion?

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    Una conversación sobre el cambio climático y sus respuestas, la comunidad y la justicia social, la juventud y la esperanza

    15 Mayo 2017
    El personal de ESSC de los silvicultores comunitarios, jóvenes voluntarios jesuitas, agricultores de agricultura ecológica, participantes en la capacitación de jóvenes y maestros de escuelas comunitarias se reúnen en las faldas del Pantaron, compartiendo una visión y esperanza comunes con una comunidad de montaña en Bukidnon, Filipinas, en un clima cambiante. Foto de: S Miclat, ESSC

    El personal de ESSC de los silvicultores comunitarios, jóvenes voluntarios jesuitas, agricultores de agricultura ecológica, participantes en la capacitación de jóvenes y maestros de escuelas comunitarias se reúnen en las faldas del Pantaron, compartiendo una visión y esperanza comunes con una comunidad de montaña en Bukidnon, Filipinas, en un clima cambiante. Foto de: S Miclat, ESSC

    Ecojesuit comparte esta breve entrevista de radio con Worldview en WBEZ  en Chicago, Estados Unidos, donde el anfitrión Jerome McDonnell habló con Pedro Walpole sobre el cambio climático y su impacto en las Filipinas y en la región de Asia Pacífico, la reducción del riesgo de desastres, el cambio de uso de la tierra, las comunidades indígenas, Standing Rock, la juventud y la esperanza y también de la construcción de un sentido más fuerte de la sociedad humana y el cuidado y la reconciliación.

    Jerome McDonnell (JD): Esta es la Worldview en WBEZ.  Soy Jerome McDonnell.  Vamos a hablar de Filipinas y del medio ambiente con el P. Pedro Walpole.  Es director de Investigación del instituto de Ciencias Ambientales para el Cambio Social y utilizan datos científicos para hacer que las comunidades pobres sean menos susceptibles a los desastres naturales.  También es coordinador del programa Reconciliación con la Creación para la Conferencia Jesuita de Asia Pacífico.  Además, es colaborador del libro de Healing Earth de la Universidad de Loyola, un libro de texto ambiental gratuito escrito por más de 90 contribuyentes de todo el mundo. Muchas gracias por acompañarnos al P. Pedro Walpole.

    Pedro Walpole (PW): Gracias, un placer estar con vosotros.

    JD: Yo quería hacer una pregunta sobre el cambio climático en Filipinas porque estaba leyendo algunas de las encuestas sobre el cambio climático en los Estados Unidos y mucha gente piensa que no va a afectar pronto sus vidas.  Pero en Filipinas, me imagino que es una isla-nación muy diferente, las tormentas todo el tiempo.  Me imagino que el tipo de conversación sobre el cambio climático es realmente diferente.

    PW: La conversación y las experiencias son diferentes.  Ya no discutimos sobre el cambio climático.  Nos preguntamos cómo podemos protegernos de lo que estamos experimentando.

    Por ejemplo en el último año, hemos tenido el fenómeno El Niño seguido por La Niña.  Pero estamos apreciando que cada vez sea para peor.  El año pasado, por ejemplo, perdimos una cosecha entera.  Y esto es en los trópicos húmedos.  No son los trópicos secos, las áreas desérticas.  Y para el verano no tuvimos lluvia durante cuatro meses.  Perdimos una cosecha entera de cualquier cosa que crezca sobre la tierra.  Debido a que la gente la que vivo en las montañas son pueblos indígenas, están más cerca de la tierra y tienen una mayor subsistencia.  Gran parte de su comida patatas dulces, ñame, yuca.  Así que saben mejor cómo mantenerse en estos tiempos difíciles.

    JD: ¿Puedes describir un poco más dónde estás exactamente allí en las montañas de Filipinas?

    PW: Si estás en Mindanao, sales de la meseta en Bukidnon (una provincia central en la región de Mindanao) al este.  Vivo en un valle de unos cien kilómetros.  Es muy hermoso.  Todavía está boscosa en las laderas más altas y vivo con cerca de 80 familias.  Son granjeros, cultivan camote, maíz, caucho, yuca, y antes de tomar mucho café.  Hay un montón de productos forestales no maderables, tejiendo y cestas.  Estamos cerca de la tierra y realmente experimentamos el cambio en los eventos climáticos.

    JD: ¿Hay algo que los datos científicos puedan hacer para ayudar a una comunidad como esa?  ¿Hay algo que puede ayudar a las personas que parecen saber cómo adaptarse bien ya?

    PW: He estado trabajando en otras áreas también porque soy un hidrólogo de profesión y trabajo con la reducción del riesgo de desastres en Samar y Leyte donde golpeó el tifón Haiyan.

    Lo que se ha vuelto muy importante no es sólo para obtener un pronóstico del tiempo preciso, sino para comprender los peligros que se enfrentan.  Entonces, ¿de dónde viene el riesgo?  ¿Viene del río?  ¿Viene de fuertes vientos?  ¿Proviene de deslizamientos de tierra en las laderas de las montañas?

    Debido a que la mitad de Filipinas es montañosa, estamos en gran riesgo en muchas áreas y muchas personas viven a lo largo de los ríos porque esa es la tierra que a menudo es rechazada por otros.  Las personas más pobres suelen estar a lo largo de los ríos y la gente necesita reunirse como una comunidad para elaborar estrategias, entender dónde están las áreas seguras y cómo pueden evacuar.  Todo esto es un proceso de aprendizaje que siento que estamos mejorando, y lo hacemos como comunidad.  Esta es una gran ayuda cuando tienes una comunidad que trabaja y vive en conjunto.  Entonces actuamos con coraje más que con miedo.

    JD: Usted ha estado en este país por un tiempo y hemos tenido un montón de conversaciones ambientales de cómo el presidente Trump ha firmado propuestas legislativas sobre el medio ambiente y el gobierno.  ¿Qué has hecho de ese tipo de cosas?  Parece muy lejos de donde estás.

    PW: Supongo que esto es parte de la naturaleza humana.  Nos gustaría alejarnos de la realidad a veces, y podemos crear otras realidades.  América es un país maravilloso tienen hermosos ecosistemas y el medio ambiente y hermosos parques y reservas de vida silvestre.

    Es muy difícil entender que cualquiera de ellos está amenazado.  Es muy difícil llegar a un acuerdo para que la biodiversidad pueda verse afectada.  Creo que es el columpio del péndulo, pero vamos a centrarnos en los problemas que tenemos a nivel mundial.  Las cosas pueden ponerse algo peor antes de que mejoren.

    Espero que en todo el mundo podamos unirnos porque somos 7.000 islas en Filipinas.  Ya se han perdido un par de islas oceánicas en el Pacífico, y eso también significa la pérdida de comunidades y culturas.  Y en Filipinas, millones de personas se verán afectadas si el aumento de la temperatura se mantiene en el proceso actual.

    Gran parte del enfoque se centra aquí en los combustibles fósiles y despojarse de los combustibles fósiles y mucho se ha hecho civil y socialmente sobre eso.  Creo que eso es muy bueno y la generación más joven, los que están aprendiendo los detalles en la escuela, estarán más acostumbrados a ello.

    En gran parte de Asia, también nos enfrentamos a los problemas del cambio de uso de la tierra.  Cuando cambiamos los ecosistemas, desestabilizamos los flujos naturales de aire, de temperatura, de agua, todas estas cosas.  Debemos hacer nuestra parte también y es difícil.

    Yo estaba hablando con usted sobre el trabajo a nivel comunitario, y ahí es donde usted puede obtener una mayor resiliencia en términos de cambios climáticos.  Esto debería acumularse en sistemas más amplios de gobierno local, gobierno nacional y acuerdo internacional.

    Estos son años difíciles en la honestidad, porque una gran parte de ella es sólo la construcción de la comprensión correcta y la justicia en el proceso.  Esto no es un juego de culpa.  Se está realmente construyendo un sentido más fuerte de la sociedad humana y el cuidado, la reconciliación.  Eso es lo que es.  Y creo que si conseguimos eso, junto con la información científica, entonces podremos tomar las decisiones correctas.

    JD: Una cosa que quizás tenemos en común con Filipinas es la gente indígena en esta área que han estado trabajando como una gran comunidad como en Filipinas, y han sido una fuente de inspiración en el frente ambiental con algunas de las actividades del oleoducto, aquí y en Canadá, y simplemente defendiendo la tierra.  Hay algo que todos podemos aprender en este asunto.

    PW: Lo hay.  Cómo las comunidades están luchando en Standing Rock sólo como una comunidad, sin el oleoducto, que es lo que ha reunido a la gente.

    ¿Cuál es el futuro de su juventud?  Realmente es la tierra.  No es un título universitario.  No es en sobresalir en los negocios y lograr grandes alturas a nivel individual.  En realidad, la comunidad de Standing Rock ha pasado por muchos desafíos.  Y es por ese amor a la vida, por el deseo de vivir y por saber a veces cuánta falta de esperanza y falta de seguridad hay, que realmente atrae a la gente.  Y donde se obtiene esa integridad de la comunidad, entonces se obtiene una voz que habla realmente de la vida.

    Cómo la gente ha hablado en Standing Rock, lo hemos oído en Filipinas.  También nos da fuerza porque sabemos que el sufrimiento de unos pocos da testimonio del dolor global, la ansiedad global de hacia dónde vamos.  Aunque ha habido mucho sufrimiento y malentendidos en la sociedad sobre Standing Rock, creo que también da testimonio y esperanza a los jóvenes y una promesa de mejores relaciones en el futuro, tanto con la tierra como con el vecino.

    JD: El P. Pedro Walpole trabaja con el Instituto de Ciencias Ambientales para el Cambio Social y trabaja en la reducción del riesgo de desastres en Filipinas y es colaborador del libro de Healing Earth de la Universidad de Loyola.  Es un libro de texto ambiental gratuito que está en línea, escrito por 90 colaboradores de todo el mundo.  Tú eres uno de ellos.

    PW: Yo estaba muy contento de ser parte del grupo cuando esto fue discutido inicialmente y luego escribir el texto.  Es realmente un gran programa.  Necesitamos mucho más material como este, especialmente si es para la escuela secundaria del año pasado, la universidad de primer año.  Ayuda a los jóvenes a integrarse en el mundo en que viven.

    Hablamos de energía, hablamos de agua, de recursos naturales, todas estas cosas se interrelacionan.  Hablamos de seguridad alimentaria y biodiversidad y de todos los cambios que están sucediendo.  Así que ayuda a la gente a ver un mundo más amplio y complejo en el que tenemos que vivir.

    A veces en una vida urbana y en la vida académica y a través de la universidad, hay mucho de la realidad mundial que está bloqueado.  Esto realmente nos ayuda a juntar las diferentes piezas.  Ayuda a jóvenes profesionales a hacer preguntas mucho más integrativas.  Eso es realmente lo que necesitamos para un mundo mejor.

    JD: En este libro de texto Healing Earth (Cuidando la Tierra), se dan ejemplos de la vida real.  Con cada lección, hay algo que sucede en la vida real, es concreto.

    PW: Sí.  Estamos realmente desafiados en esta etapa ahora.  Estamos empezando a ver si podemos escribir seis casos de cada continente sobre cada tema.  Queremos aprovechar las vidas de las personas en África, los retos a los que se enfrentan.  Queremos hablar a través de Asia, con gente desde China hasta Australia.  Necesitamos experiencias de vida de la gente.

    Esto es muy importante para comprometerse.  Lo uso en cursos donde estoy hablando de liderazgo de servicio.  Ahí es donde realmente ayuda el libro de texto de Healing Earth.  Abre la juventud a una comprensión de la sostenibilidad, de las personas y del paisaje.  Porque si usted pasa por esos seis temas, no puede dejar de afrontar la sostenibilidad.  Y en eso, también está el espíritu humano, una espiritualidad, un amor a toda vida, un sentimiento de temor y mucho más consuelo del mundo en el que vivimos y, por lo tanto, lo que necesitamos hacer.

    Siento que esa es una buena manera de empezar a involucrar al mundo, una buena base para tomar decisiones claras como seres humanos.  Realmente tenemos que pensar globalmente, pero pensar globalmente en una forma de reconciliación, en una forma de liderazgo humilde.  Eso es lo para lo que creo que los jóvenes han sido desafiados y es también lo que les da una gran esperanza.  Necesitamos esperanza.

    Siempre digo que cuando la gente viene a la escuela de la aldea basada en la cultura que funcionan en su propio idioma.  A veces los visitantes quieren llevar cuadernos, y pasta de dientes, y chinelas, y eso es genial.  Necesitamos las cosas materiales.  Pero, sobre todo, digo, cuando estás con los niños, escucha sus historias y mira cómo puedes compartir esperanza con ellos.  Eso es lo que necesitamos.

    Pedro Walpole, SJ es también el coordinador de la Red Ecologista Global de Incidencia Ignaciana y se unió a la cuarta Conferencia Anual del Cambio Climático del Instituto de Sostenibilidad Ambiental de la Universidad Loyola de Chicago  en marzo de 2017.  La creación del libro electrónico de ciencias ambientales Healing Earth es una respuesta del Proyecto Internacional de Ecología Jesuita para abordar las principales preocupaciones ambientales a través de un recurso educativo y para desarrollar la colaboración entre maestros y estudiantes en contextos de educación secundaria, universitaria y de educación de adultos.

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    2 Responses to Una conversación sobre el cambio climático y sus respuestas, la comunidad y la justicia social, la juventud y la esperanza

    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

      Thank you so much for this world wide initiative.

    2. Michalina en 2 Septiembre 2019 en 6:53 pm

      Hi, i’m from Poland. I will be 20.09.2019 on Madrid, are you also planning a strike then?

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    Rediseñando sistemas alimentarios en Chiapas, México

    15 Mayo 2017
    Mujeres tseltales seleccionan su café a mano. Foto de: Enrique Carrasco, SJ-Canadian Jesuits International

    Mujeres tseltales seleccionan su café a mano. Foto de: Enrique Carrasco, SJ-Canadian Jesuits International

    Emilio Travieso, SJ

    Tenemos que reinventar nuestros sistemas alimentarios.  El modelo dominante de agricultura industrializada y mercados capitalistas globalizados no ha logrado resolver el problema del hambre, a pesar de producir más que suficiente para la población mundial.  Al mismo tiempo, le hace daño al medioambiente, mientras que empeora la desigualdad y genera nuevos problemas de salud.  Es un modelo insostenible.

    Como respuesta, muchos innovadores sociales están experimentando con modelos alternativos de producción, distribución y consumo de alimentos, notablemente a través de iniciativas que combinan la agroecología con la economía social y solidaria.  Los jesuitas de Chiapas, México, acompañan una de estas iniciativas en la Misión de Bachajón (fundada 1958).

    El objetivo de la Misión va más allá de la soberanía alimentaria; busca la “soberanía sin adjetivos,” es decir, la soberanía en sentido integral para el pueblo indígena Tseltal.  En mis estudios de doctorado, estoy tratando de entender cómo la Misión le da viabilidad económica a este proyecto más amplio.

    La primera estrategia de la Misión de Bachajón es separar su economía en dos esferas apartes.  La primera esfera contiene aquellos elementos que son esenciales para la reproducción de la comunidad a muy largo plazo; éstos “no se venden.”  La tierra es propiedad colectiva, la comida se produce para el propio consumo y para compartir, los recursos naturales se cuidan, y algunos tipos de trabajo al servicio de la comunidad (según el sistema de “cargos,” un modo de auto-gobierno) se realizan gratuitamente.  Si el mercado entrara en esta esfera, tratándola como mercancía, podría amenazar la “base” que garantiza la sobrevivencia de la comunidad; por eso se mantiene protegida.

    Por otro lado, hace falta tener algo de dinero, así que venden café y miel orgánicos en el mercado nacional y global.  Lo interesante es que al acercarse al mercado, lo hacen de tal manera que lo “domestican,” poniendo sus fuerzas al servicio de la comunidad, y no al revés.

    El café es uno de los productos que más se comercializa en el mundo, y Chiapas es de los lugares que más lo produce.  Sin embargo, también es un lugar con altos niveles de pobreza.

    La Misión interpreta esta realidad por el lente del poder.  Por lo general, los productores de Chiapas venden café pergamino como materia prima a intermediarios; no tienen acceso al resto de la cadena de valor (tostado y venta en taza), donde están las mayores ganancias.  El vender materia prima también los hace vulnerables a la volatilidad de los precios, debido a la especulación financiera en el mercado de commodities, que está totalmente fuera de su control.

    Infografía promocional de Capeltic, la marca de cafeterías en ciudades de México que hace parte del modelo Yomol A’tel, para promover la justicia social, el comercio justo y la sostenibilidad ecológica desde las comunidades indígenas tseltales

    Infografía promocional de Capeltic, la marca de cafeterías en ciudades de México que hace parte del modelo Yomol A’tel, para promover la justicia social, el comercio justo y la sostenibilidad ecológica desde las comunidades indígenas tseltales

    Ante esta realidad injusta, la Misión ha “domado” el mercado a través de Yomol A’tel, su grupo de cooperativas y empresas sociales fundado en el año 2000.  Yomol A’tel ha logrado la “integración vertical hacia delante,” de manera que tienen su propia planta donde tuestan el café en Chiapas, y una cadena de cafeterías gourmet en las zonas urbanas de México.  Así, controlan todo el valor de su café.  Han hecho lo mismo con la miel y otros productos de valor agregado.

    Para garantizar que el dinero beneficie a la gente, Yomol A’tel no solo ha establecido un precio más alto y más estable para sus productores, sino que se ha organizado de tal manera que pone a las personas en el centro.  Se aseguran de que las mujeres tengan acceso a puestos de alto valor, y que todas las personas tengan oportunidades de desarrollar sus capacidades.  Se comparten las ganancias y también el poder, y la riqueza colectiva que se va creando se maneja a través del banco de microfinanzas de Yomol A’tel.

    Toda la producción de Yomol A’tel es orgánica y su café se produce bajo sombra.  Por suerte, la agroecología (que implica bosques biodiversos, restauración de suelos, y cero venenos) es justamente lo que produce las características en el café y la miel que más se valoran en el mercado.

    Este modo de producción también conlleva un trabajo cuidadoso y cualificado, lo cual se presta a un modelo de distribución equitativa de la tierra, en el que pequeños productores también cultivan su propio alimento, en vez de un modelo donde la gente trabaja como mano de obra barata en grandes plantaciones.  A su vez, esto contribuye al proyecto más amplio de revitalizar la cultura tseltal y construir su soberanía plena.

    En pocas palabras, la Misión de Bachajón ha encontrado la manera de conectar las dimensiones económica, social y ecológica en un círculo virtuoso que genera vida en abundancia en todos los sentidos.  A través de la red Comparte, el modelo se está enriqueciendo y replicando por toda América Latina, y una nueva esperanza va germinando.

    Foto de: Ileana Oroza

    Foto de: Ileana Oroza

    Emilio Travieso, SJ, es doctorando en Desarrollo Internacional en la Universidad de Oxford.  Colabora con organizaciones de base que están construyendo sistemas alimentarios más sostenibles, justos y sanos.

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    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

      Thank you so much for this world wide initiative.

    2. Michalina en 2 Septiembre 2019 en 6:53 pm

      Hi, i’m from Poland. I will be 20.09.2019 on Madrid, are you also planning a strike then?

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    Trabajo de los jesuitas latinoamericanos sobre justicia social y ambiental a través del apoyo de comunidades locales y la construcción del conocimiento

    15 Mayo 2017
    El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) publicó en 2016 la última evaluación regional para América Latina y el Caribe, parte de la Perspectiva del Medio Ambiente Mundial. Entre los problemas más destacados se incluyen la mejora del acceso al agua y el saneamiento, la reducción de la pobreza, la eliminación gradual de las sustancias que agotan el ozono y la ampliación de la red de áreas protegidas. Sin embargo, la región aún enfrenta desafíos ambientales significativos caracterizados por la degradación de la tierra, la pérdida de biodiversidad, la contaminación, la vulnerabilidad al cambio climático y los patrones de producción y consumo insostenibles. Foto de: unep.org

    El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) publicó en 2016 la última evaluación regional para América Latina y el Caribe, parte de la Perspectiva del Medio Ambiente Mundial. Entre los problemas más destacados se incluyen la mejora del acceso al agua y el saneamiento, la reducción de la pobreza, la eliminación gradual de las sustancias que agotan el ozono y la ampliación de la red de áreas protegidas. Sin embargo, la región aún enfrenta desafíos ambientales significativos caracterizados por la degradación de la tierra, la pérdida de biodiversidad, la contaminación, la vulnerabilidad al cambio climático y los patrones de producción y consumo insostenibles. Foto de: unep.org

    Sergio Coronado Delgado

    Este artículo explora una posible respuesta a la amplia cuestión de cómo los jesuitas y sus instituciones contribuyen a responder a los problemas ambientales en América Latina, centrándose en el trabajo de los centros sociales jesuitas de la región, especialmente en temas relacionados con la minería.  El argumento principal es que los agudos conflictos ambientales causados por el auge de la minería en la región están siendo atendidos por estrategias de promoción inspiradas por el movimiento de justicia ambiental.

    El artículo se divide en tres partes: en primer lugar, describe las amplias características del actual auge minero en América Latina; en segundo lugar, ofrece ejemplos de las estrategias de promoción desarrolladas por dos centros sociales jesuitas en Colombia y Honduras; tercero, analiza el lugar de dicho trabajo dentro de las diversas corrientes del movimiento ecologista.  Concluye buscando una conexión entre la labor de promoción y las reflexiones teológicas pertinentes dentro de la Compañía, la Iglesia Católica y la sociedad global.

    Durante las dos últimas décadas, los centros sociales jesuitas en América Latina han aumentado sus preocupaciones, y por consiguiente, sus labores en favor de los asuntos ambientales.  Al menos tres causas se pueden identificar para este cambio: aumento de la conciencia ambiental debido a la aparición de preocupaciones ambientales como el cambio climático; la destrucción y degradación de ecosistemas cruciales en la selva amazónica y en otras áreas menos conocidas; y la presencia de temas ambientales en el ministerio jesuita, fomentados por el contacto con las comunidades locales que viven con las consecuencias de la destrucción ambiental y que sufren de ellas.

    En consecuencia, existe la necesidad urgente de proveer alternativas pensativas y factibles a los desafíos políticos, sociales y económicos actuales a los que se enfrentan los países latinoamericanos y de exigir la consideración del medio ambiente y la sostenibilidad.

    En la actualidad, los centros e instituciones sociales jesuitas tienen numerosos esfuerzos para abordar los desafíos ambientales.  Algunas organizaciones han desarrollado proyectos a largo plazo para apoyar a las comunidades rurales en la generación de modelos alternativos de desarrollo basados en el uso sostenible de los recursos naturales.  Otras instituciones jesuitas se enfocan en estrategias de incidencia a través de un ámbito de derechos humanos, presentando casos de violación de derechos de tierra y medioambientales a organizaciones internacionales de derechos humanos, particularmente la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.  Otras instituciones apoyan proyectos de investigación que examinan cuestiones socio ambiéntales, como el impacto directo del desarrollo (muchos de los cuales se relacionan con las secuelas de la minería y otras actividades extractivas) sobre el bienestar de las comunidades locales.

    En este artículo se analiza el trabajo realizado por el Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP)  en Bogotá, Colombia y el Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC)  en Honduras, sobre todo en la forma en que la rama social de la Conferencia de Provinciales en América Latina  (CPAL) se compromete a los desafíos ambientales a los que se enfrentan sus provincias.

    El enfoque del artículo en la exploración y análisis del papel de los jesuitas en un tema específico, a saber, la minería, puede proporcionar un estudio de caso y, a modo de aproximación, podríamos suponer que dicho trabajo es parte de una estrategia más amplia implementada por los centros sociales para promover el cumplimiento de los derechos humanos, una plataforma en la que la justicia ambiental es una dimensión esencial.  Sin embargo, es relevante señalar que la articulación de estos principios entre las instituciones involucradas sigue siendo un trabajo en progreso.

    En este artículo se intenta ofrecer una visión general de los conflictos sociales y ambientales actuales en América Latina, particularmente en Colombia, para hacer frente a las consecuencias y dificultades que plantea el boom minero de las últimas décadas.  También examina las estrategias desplegadas por los centros e instituciones sociales jesuitas regionales como una respuesta ética a esas diversas circunstancias.  Finalmente, concluye correlacionando tales posiciones con un modelo heurístico de justicia ambiental que se adopta a partir de la erudición de teóricos como Joan Martínez Allier, Carlos Walter Porto Gonçalves y Enrique Leff.

    Sergio Coronado Delgado es investigador del CINEP y anteriormente trabajó como profesor en la Escuela de Estudios Ambientales y Rurales de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, Colombia.  Sergio es abogado con maestría en derecho constitucional y desarrollo rural y su trabajo e investigación están relacionados con los derechos humanos, la política de tierras, los conflictos territoriales y los derechos indígenas, así como las comunidades afrodescendientes y campesinas.

    El artículo completo del artículo de Sergio Los Centros Sociales Jesuitas de América Latina y Justicia Ambiental: Abogacía y Apoyo a las Comunidades Locales y Construcción de Conocimientos  se pueden leer y descargar en un número especial de la Revista de Estudios Jesuitas.  Este texto es un extracto del resumen y la introducción originales.  Ecojesuit anteriormente presentó historias relacionadas con el trabajo Jesuita global en el medio ambiente  y los jesuitas de Asia Pacífico en tiempos de Laudato Si’.

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    Un reto al tamaño del alma al revertir nuestra conciencia y nuestras acciones 180 grados

    31 Marzo 2017
    En mayo de 2016, se informó de que cinco islas de arrecife en las Islas Salomón en el suroeste del Pacífico desaparecieron, y otras seis experimentaron severas costas de retroceso, debido al aumento del nivel del mar. Esto surgió de un estudio australiano que analizó la dinámica costera de del aumento del nivel del mar por Simon Albert, et al (http://iopscience.iop.org/article/10.1088/1748-9326/11/5/054011), que utilizó imágenes cronometradas aéreas y satelitales de las 33 islas de 1947 a 2014, junto con el conocimiento histórico y el conocimiento local.. Foto de: un.org

    En mayo de 2016, se informó de que cinco islas de arrecife en las Islas Salomón en el suroeste del Pacífico desaparecieron, y otras seis experimentaron severas costas de retroceso, debido al aumento del nivel del mar. Esto surgió de un estudio australiano que analizó la dinámica costera de del aumento del nivel del mar por Simon Albert, et al (http://iopscience.iop.org/article/10.1088/1748-9326/11/5/054011), que utilizó imágenes cronometradas aéreas y satelitales de las 33 islas de 1947 a 2014, junto con el conocimiento histórico y el conocimiento local.. Foto de: un.org

    John Surette, SJ

    Ecojesuit comparte esta oportuna pieza del National Catholic Reporter, en el que John Surette, SJ nos recuerda urgentemente el desafío del tamaño del alma en convertir nuestra conciencia y acciones 180 grados para responder a la perturbación climática que la humanidad enfrenta este siglo.

    En tiempos bíblicos, el arrepentimiento se manifiesta en signos externos como el ayuno, las lamentaciones públicas, los gritos fuertes y el uso de cilicio y ceniza.  Estos signos externos indicaban un cambio de corazón, un giro radical.  El arrepentimiento significaba un giro en la dirección, no uno menor, sino un giro de 180 grados.

    Cuando una persona o una civilización entera se dirige a toda velocidad hacia un precipicio, lo más inteligente y lo más sagrado que hay que hacer es arrepentirse, hacer un cambio total de dirección.  ¿Qué tipo de giro se requiere de la humanidad en nuestro siglo XXI?

    Nos acercamos a un precipicio planetario.  Somos cada vez más conscientes del cambio climático, o lo que se llama con mayor precisión la disrupción catastrófica del clima.  Los bosques están desapareciendo, las capas freáticas están cayendo, los suelos se están erosionando, las pesquerías se están desmoronando, los ríos se están secando, los glaciares y las capas de hielo se están derritiendo, el océano se está volviendo más ácido, las especies vegetales y animales se están extinguiendo y los niños de todas las especies nacen cada vez más enfermos.

    Todo esto arroja una sombra oscura sobre nuestras vidas y se ha convertido en el tema principal de nuestro tiempo.

    Este tema climático es el contexto dentro del cual cada esfuerzo futuro para nutrir una mayor justicia y relaciones más auténticas será cada vez más difícil.  A mediados de siglo, nuestros hijos y nietos probablemente vivan en un planeta gravemente comprometido.  Más tarde en el siglo, posiblemente se estarán enfrentando a interrupciones más serias y catastróficas dentro de la red de vida de la Tierra.

    Para algunos de nosotros, esta realidad es demasiado temible para enfrentar y así nos movemos hacia la negación o la parálisis.  Este temor es comprensible porque somos los primeros seres humanos llamados a enfrentarnos a un precipicio planetario.  Ningún humano anterior podría haberlo imaginado. Incluso nuestra dotación genética no parece tan útil para ayudarnos a actuar.

    Las cosas, sin embargo, no son inútiles.  Nuestra esperanza se encuentra en un cambio radical actual de 180 grados en nuestra conciencia y acciones – un arrepentimiento.  Nunca se nos ha pedido un cambio de corazón.  Es un cambio difícil de imaginar.  Es la llamada profética de nuestro tiempo.

    Nuestro giro requerirá que nos reinventemos.  Por ejemplo, tendremos que salir de la ilusión de separación humana en la verdad de que somos miembros integrales de la red de la Tierra de la vida.  Tendremos que experimentar no como estar en la Tierra sino como ser de la Tierra.  Tendremos que nutrir nuestra conciencia de que tenemos un papel que desempeñar en el drama sagrado del despliegue evolutivo de la Tierra.

    El desafío que tenemos ante nosotros es el tamaño del alma.  Algunas preguntas para nuestra observancia de Cuaresma, en sus últimos días de este año, como individuos y como comunidad humana son: ¿Queremos arrepentirnos?  ¿Tenemos el coraje de hacer ese giro de 180 grados?  ¿Qué vamos a hacer los humanos?

    Nuestros hijos, nietos y sus hijos esperan nuestra respuesta.

    2017_03_31_Reflection_Photo2John Surette es un jesuita de la Provincia Noreste de los Estados Unidos y es escritor y director de retiros.  Durante los últimos 26 años, John ha estado dando retiros y talleres centrados en la “Historia del Universo” y ayudando a los buscadores a descubrir la sabiduría contenida en esta historia fundamental – una sabiduría para nutrir y profundizar sus relaciones con Dios, los seres humanos y el planeta Tierra.  Todos sus retiros están inspirados por el Papa Francisco que, en su reciente encíclica sobre el medio ambiente Laudato Si’, nos urge a desarrollar una dimensión de la Tierra a nuestra espiritualidad.  Ecojesuit publicó previamente la reflexión de John sobre el sueño de un jesuita mayor.

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    23º Foro Mundial Anual de IAJBS: ¿Es sostenible una economía compartida y una sociedad colaborativa?

    31 Marzo 2017

    2017_03_31_N&E_Photo1La sostenibilidad de una economía compartida y una sociedad colaborativa es el foco del 23º Foro Mundial Anual de la Asociación Internacional de Escuelas de Negocios Jesuitas (IAJBS), que será organizado por la Facultad de Ciencias Económicas, Ciencias Sociales y Administración de Empresas de la Universidad de Namur, en Bélgica del 16 al 19 de julio de 2017, bajo el lema “Compartir por un mundo sostenible.”

    Las iniciativas colaborativas como Airbnb, Uber y BlaBlaCar son ejemplos populares de un nuevo paradigma que se está desarrollando rápidamente, donde el uso de un bien o un servicio prevalece sobre su propiedad y donde tales enfoques basados en el acceso son apoyados dentro de la sociedad, la economía y por la tecnología.

    2017_03_31_N&E_Photo2¿Pero es esta revolución todo sobre el compartir?  A lo largo del foro, se discutirán los múltiples impactos de la economía compartida sobre los comportamientos individuales, la industria y la competencia, y la regulación pública.  Se prestará especial atención a la medida en que una sociedad colaborativa contribuye a la sostenibilidad.  Se presentarán ponencias que discutirán las preguntas de investigación en este tema, así como las experiencias de la comunidad pedagógica en torno a tales prácticas de intercambio.  También se organizará una mesa redonda especial con gerentes y encargados de formular políticas sobre el tema “¿Es realmente sostenible la economía compartida?”

    Entre los oradores destacados están Michael Garanzini, SJ, Secretario de Educación Superior de la Sociedad de Jesús y ex-presidente de la Universidad Loyola de Chicago, y el Dr. Gaël Giraud, SJ, economista jefe de la Agence Française de Développement propuestas para salir de la ilusión financiera y para involucrarse en las transiciones ecológicas necesarias, como presenta en su libro ‘Sortir du mensonge.”

    Por favor consulten IAJBS para más información sobre el foro.

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    Los jesuitas de América Latina y el Caribe evalúan el impacto de la misión

    31 Marzo 2017

    2017_03_31_P&P_Photo1Ecojesuit comparte este comentario de Roberto Jaramillo, SJ  al asumir su cargo como nuevo presidente de la Conferencia de Provinciales Jesuitas en América Latina y el Caribe (CPAL).

    Fue un gusto fraterno encontrarnos más de 110 colaboradores en Lima, entre el pasado 20 y 24 de marzo.  ImPACtando  reunió por primera vez en la historia de la Compañía de Jesús en América Latina y el Caribe miembros de todas las redes y proyectos (24) y de todas las provincias (12) del continente, junto con el Pe. General y cuatro de sus asistentes; como en un gran sínodo jesuítico latinoamericano y caribeño.

    Mediante un trabajo bien organizado de presentación de los desafíos de la realidad actual frente a las seis prioridades de la Conferencia de Provinciales en América Latina y el Caribe (CPAL)  (cercanía y servicio a los excluidos, trabajo con las juventudes, conciencia latinoamericana y territorios prioritarios, diálogo intercultural e interreligioso, espiritualidad encarnada y apostólica, gobierno renovado para la misión en colaboración), de oración personal y compartir en grupos, fuimos alimentando un discernimiento común que sin duda llevará a la renovación de nuestro servicio en las redes, programas y proyectos de la CPAL, así como en nuestras respectivas provincias.

    Algunos de los puntos más relevantes que han surgido como desafíos no sólo para el equipo central de la CPAL (y su acción en nombre de la Asamblea de Provinciales) sino para ser repensados y acogidos como “llamados divinos” por todas las redes, proyectos, programas y provincias son:

    • La urgencia de mejorar la comunicación entre nosotros y de utilizar de manera más creativa y eficaz las posibilidades que tenemos a disposición; así como la necesidad de una profunda conversión personal que nos permita salir de nuestro “querer e interés” y saber que “juntos somos más”.
    • La práctica del discernimiento como modo de gobierno en lo personal y en lo institucional, pues somos servidores de lo que el Espíritu hace y quiere hacer con nosotros y entre nosotros; y junto con el discernimiento, la necesidad de planificar nuestra misión, y de monitorear y evaluar nuestras acciones para obtener los resultados queridos.
    • El desafío de educarnos e integrar el “cuidado de nuestra casa común” como una práctica personal, comunitaria e institucional cotidiana, consciente y responsable; y la importancia de sumarnos de manera propositiva a iniciativas de defensa de la ecología.
    • La renovación de la conciencia de que el cuerpo apostólico de la Compañía está formado por todos los que colaboramos en La Misión de Cristo; se ve enriquecido y potencializado cuando somos capaces de co-laborar entre jesuitas, laicos y laicas, otros religiosos y religiosas, otros creyentes y no creyentes, en torno de objetivos misionales comunes. Una nueva práctica fraterna, entre todos y todas, es necesaria.
    • La necesidad de “enredarnos” de manera creativa entre las obras diversas de la Compañía en América Latina y El Caribe aprovechando la intersectorialdiad, la interinstitucionaldiad y la internacionaldiad de nuestra presencia. Impactos significativos sólo podremos alcanzar sumando en acciones y objetivos comunes, y junto con otros.

    Nuestro encuentro fue un momento privilegiado para sentirnos y renovar la conciencia de ser todos compañeros de Jesús: trabajar con él, tener sus mismos sentimientos, no adelantársele porque La Misión es suya, pero no quedársele atrás por nuestros miedos, inseguridades, tradiciones y comodidades; al ejemplo de Ignacio que “seguía al Espíritu.  No se le adelantaba.  De ese modo era conducido con suavidad a donde no sabía.  Poco a poco se le abría el camino, y lo iba recorriendo sabiamente ignorante.  Puesta sencillamente su confianza en Cristo.” (Nadal, FN II, 252)

    Paco Ivern, el primer presidente de la CPAL me decía en una conversación de corredor: “mucho hemos avanzado.  Hace 20 años esto era prácticamente imposible.”  Mucho falta todavía por recorrer.  A Moisés, parado delante de las aguas del mar muerto, con el pueblo angustiado y las tropas del faraón persiguiéndolo, Dios le dice: “¿Por qué clamas a mí?  Dile a mi Pueblo que avance!”  A nosotros hoy, como un solo Cuerpo Apostólico, Dios nos hace la misma invitación.

    La CPAL somos todos.  El Plan Apostólico Común es de todos.  No nos preguntemos qué puede hacer la CPAL por mí, sino qué debo hacer yo en la CPAL.  El equipo ejecutivo está a su servicio.

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    Los jesuitas de Estados Unidos califican la decisión del oleoducto de Dakota como “moralmente inaceptable”

    28 Febrero 2017
    “Aquí se encuentra un importante punto de discordia entre la reserva y las empresas de gasoductos. Los Pueblos Indígenas tienen una gran reverencia por la tierra y el agua. Ellos saben que una calidad de vida razonable es imposible sin agua limpia y tierra apropiadamente manejada. Los mismos Pueblos Indígenas han sido testigos de la destrucción que la industria del petróleo y el gas ha hecho desde que se perforaron los primeros pozos." (De "Un Informe Especial sobre el Oleoducto Dakota Access en Standing Rock", The Millennium Report, 29 de octubre de 2016). Foto de: themillenniumreport.com

    “Aquí se encuentra un importante punto de discordia entre la reserva y las empresas de gasoductos. Los Pueblos Indígenas tienen una gran reverencia por la tierra y el agua. Ellos saben que una calidad de vida razonable es imposible sin agua limpia y tierra apropiadamente manejada. Los mismos Pueblos Indígenas han sido testigos de la destrucción que la industria del petróleo y el gas ha hecho desde que se perforaron los primeros pozos.” (De “Un Informe Especial sobre el Oleoducto Dakota Access en Standing Rock”, The Millennium Report, 29 de octubre de 2016). Foto de: themillenniumreport.com

    Las provincias de Estados Unidos y Canadá de la Sociedad de Jesús desean compartir con Ecojesuit su reciente comentario sobre la decisión del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos  de conceder el último derecho de acceso al oleoducto de Dakota del Norte (DAPL) para construir bajo el río Missouri en Dakota del Norte, EE.UU., y acabar con el proceso de revisión ambiental que se inició en la administración anterior.

    Esta es su declaración titulada los jesuitas de EE. UU., Red Cloud Indian School y la llamada “Moralmente Inaceptable” del acceso al oleoducto de Dakota de las misiones franciscanas:

    “Los jesuitas de Estados Unidos, junto con la Red Cloud Indian School en la reserva de Pine Ridge y la Misión de San Francisco en la reserva Rosebud, están profundamente preocupados por la reciente decisión del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos sobre el acceso al oleoducto de Dakota (DAPL).  La decisión de emitir una servidumbre que permita que el oleoducto cruce bajo el río Missouri al norte de la Reserva India Sioux de Standing Rock es una respuesta directa al memorando del Presidente Trump el 24 de enero instando al Cuerpo del Ejército a agilizar el proceso de revisión y aprobación.

    “Suspender el proceso de Declaración de Impacto Ambiental (EIS) previamente ordenado por la Administración de Obama, que habría determinado los impactos de seguridad, ambientales y climáticos del oleoducto y los cruces de rutas alternativas, es moralmente inaceptable.  Es particularmente preocupante dada la determinación previa del Cuerpo de Ejército de que el cruce del oleoducto afecta los derechos tribales de los tratados y que se requiere más estudio y consulta con las tribus.

    “La tribu Sioux de Standing Rock y las naciones tribales de Missouri han planteado preocupaciones significativas sobre las amenazas potenciales a su suministro de agua y sus derechos legítimos como gobiernos soberanos para ser consultados y escuchados en el proceso de permisos.  El lago Oahe y el río Missouri proporcionan agua potable para la tribu y las regiones circundantes y millones de personas que viven río abajo del proyecto.

    “Fr. Timothy Kesicki, SJ, presidente de la Conferencia de los Jesuitas, la organización que representa a los jesuitas en Canadá y los EE.UU., apuntó: ‘Los jesuitas han estado trabajando a su lado y sirviendo a los pueblos indígenas durante siglos.  Nos solidarizamos con los pueblos nativos de Standing Rock y de todo el mundo que abogan por los derechos ambientales y humanos frente a los proyectos de la industria extractiva.  Al igual que el Papa Francisco, reconocemos que el agua es un derecho humano fundamental.’

    “De acuerdo con Robert Brave Heart Sr., vicepresidente ejecutivo de Red Cloud Indian School en la reserva de Pine Ridge en Dakota del Sur, ‘la DAPL plantea una seria amenaza para la salud y el bienestar no sólo de Húnkpapha Lákhota de Standing Rock y otros pueblos nativos, sino también de millones de personas que dependen del agua del río Mníšoše (río Missouri) y del gran Hahawakpa (río Mississippi).  Este es otro ejemplo de los innumerables actos de genocidio, racismo e injusticias que han sufrido los pueblos indígenas de este continente durante los últimos 500 años.  A pesar de eso, todavía estamos aquí y seguiremos luchando por nuestros derechos, libertad y dignidad.’

    “Rodney Burdeos, jefe de operaciones de los franciscanos en la reserva de Rosebud, dijo: ‘Al igual que con nuestros antepasados, debemos ser firmes, vigilantes y proactivos en nuestros esfuerzos por proteger nuestros derechos.  Standing Rock nos ha dado una exposición mundial, y debemos continuar el impulso de una manera positiva, a través de la oración y la orientación que proporciona.’

    “Fr. Kesicki añadió: ‘La injusticia a la que se enfrentan los nativos en la reserva de Sioux Rock es emblemática de las preocupaciones perennes a las que se enfrentan las comunidades indígenas a nivel nacional y mundial debido a una economía de exclusión.  Como la Compañía de Jesús hizo hincapié en nuestra reciente 36ª Congregación General: ‘El sistema económico actual con su orientación depredadora descarta tanto a los recursos naturales como a la gente… La dirección del desarrollo debe ser alterada si es sostenible.’  Debemos dar prioridad a las necesidades de la gente sobre la ganancia, promoviendo la dignidad humana y cuidando la creación y persiguiendo el desarrollo humano integral.’

    “Invitamos a personas de buena voluntad, así como a miembros del Congreso a pedir a la Administración que revierta esta decisión y aplaudimos a los miembros de los Comités de Recursos Naturales de la Cámara y del Senado que así lo han hecho.”

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    Una guía de oración de Cuaresma para los protectores de la Madre Tierra

    28 Febrero 2017
    Una vista de la tierra de noche desde el espacio, revelando luces de la ciudad, destellos del gas, wildfires y otras luces de la noche. La imagen fue capturada en abril y octubre de 2012 por un sensor a bordo del satélite nacional Suomi National Satellite Polar de NOAA. Foto de: blog.education.nationalgeographic.com

    Una vista de la tierra de noche desde el espacio, revelando luces de la ciudad, destellos del gas, wildfires y otras luces de la noche. La imagen fue capturada en abril y octubre de 2012 por un sensor a bordo del satélite nacional Suomi National Satellite Polar de NOAA. Foto de: blog.education.nationalgeographic.com

    Centro Colombiano de Promoción y Promoción y el Equipo de Justicia de las Hermanas de la Merced de las Américas

    Tradicionalmente, la Cuaresma es un tiempo de oración, ayuno y limosna. Es un viaje de fe, preparándonos para la Semana Santa y la Pascua. Dura 40 días, recordando los 40 años de Israel en el desierto y los 40 días de Jesús en el desierto.  Es un tiempo de conversión.  Aún más, es un tiempo para encontrar a Dios en aquellos que se hacen pobres, y para responder con justicia, misericordia y compasión.  La Cuaresma despierta en nosotros la gracia de Dios, el Espíritu Santo que enciende nuestros corazones y vidas y nos da poder para ser testigos fieles.

    En consonancia con esto, el Centro Columban de Defensa y Alcance y el Equipo de Justicia del Instituto de Hermanas de la Misericordia de las Américas  desarrollaron una guía para nueve días de oración por los protectores de la Madre Tierra.

    Esta novena cuaresmal invita a las personas de fe a unirse en solidaridad con las comunidades indígenas y las personas que están valientemente hablando contra los impactos de las industrias extractivas.  Son demasiado los que han sacrificado sus vidas para proteger el agua, la tierra y el territorio sagrado.  A pesar de su experiencia de la destrucción de la vida y la opresión sistémica, continúan dando testimonio de nuestro mundo, reclamando sus derechos fundamentales, su dignidad esencial y sagrada y su visión de que todos compartimos el agua como fuente de vida.

    Los nueve días comienzan con el Miércoles de Ceniza, el 1 de marzo, y coinciden con el aniversario de un año del asesinato de la líder indígena hondureña Berta Cáceres, así como con el Día Internacional de la Mujer.  Este tiempo de oración trae también la marcha de las Naciones Indígenas el 10 de marzo organizada por la reserva india de Sioux de Standing Rock y una visita de defensa de líderes indígenas de la región amazónica de América del Sur, del 17 al 29 de marzo, en Washington DC, EE.UU.

    Al entrar en los nueve días, hay una invitación también a escuchar cada día alguna música nativa de la flauta como fondo para la oración y las reflexiones diarias.  Un poco de música se puede encontrar aquí, la música de R. Carlos Nakai, de herencia Navajo/Ute.  La oración de conclusión para cada día de esta novena cuaresmal se toma de Laudato si’, Oración por nuestra tierra:

     

    Dios omnipotente,

    que estás presente en todo el universo

    y en la más pequeña de tus criaturas,

    Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe,

    derrama en nosotros la fuerza de tu amor

    para que cuidemos la vida y la belleza.

    Inúndanos de paz,

    para que vivamos como hermanos y hermanas

    sin dañar a nadie.

    Dios de los pobres,

    ayúdanos a rescatar

    a los abandonados y olvidados de esta tierra

    que tanto valen a tus ojos.

    Sana nuestras vidas,

    para que seamos protectores del mundo

    y no depredadores,

    para que sembremos hermosura

    y no contaminación y destrucción.

    Toca los corazones

    de los que buscan sólo beneficios

    a costa de los pobres y de la tierra.

    Enséñanos a descubrir el valor de cada cosa,

    a contemplar admirados,

    a reconocer que estamos profundamente unidos

    con todas las criaturas

    en nuestro camino hacia tu luz infinita.

    Gracias porque estás con nosotros todos los días.

    Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha

    por la justicia, el amor y la paz.

     

    Pueden consultar la Novena Cuaresmal para los Protectores de la Madre Tierra en este link.

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    Inspirando estilos de vida sostenibles a través de las lentes

    28 Febrero 2017

    CIDSE_CONTEST_TW_1500x500CIDSE (una alianza global internacional de 17 agencias de desarrollo católicas que trabajan conjuntamente por la justicia global) desea contribuir a construir una narrativa fuerte para profundos cambios individuales y colectivos.  Para ello, ha lanzado recientemente su primer concurso internacional de fotografía sobre lo que las personas y las comunidades están haciendo para consumir y producir alimentos y energía de manera sostenible.

    Aparte del interés por las alternativas dirigidas por las personas en el consumo sostenible y la producción de alimentos y energía, la actividad también busca generar interacción entre las experiencias de las personas y los responsables políticos y fomentar un camino hacia un panorama político que ayude a prosperar las soluciones e innovaciones de las personas.

    El concurso fotográfico se lleva a cabo dentro del marco de la Campaña de Acción Conjunta de la CIDSE Cambiemos por el Planeta – Cuidemos de las Personas, una campaña mundial que exige un cambio radical en el estilo de vida de las personas para vivir simplemente reduciendo el consumo energético global y haciendo elecciones de alimentos respetuosas con el medio ambiente que minimicen el impacto ambiental, permitan a los productores ganar medios de vida justos y también que sean asequibles.

    El concurso de fotografía comenzó el 1 de febrero de 2017 y se cerrará el 23 de abril de 2017.  La participación es gratuita y abierta a cualquier persona de 18 años o más, con categorías para aficionados y profesionales.  A los interesados se les pide que envíen una fotografía que refleje el título de la competencia: “Inspire el cambio a través de su lente.  ¡Muestren que el mundo está lleno de alternativas sostenibles en alimentos y energía!”

    Para obtener más información e instrucciones sobre el concurso, diríjase a la página web del concurso y póngase en contacto con el servicio de asistencia en cftp.photocontest(at)gmail.com.

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    Luchando por la justicia climática en nuestra casa común

    15 Febrero 2017

    2017_02_15_P&P_Photo1La justicia climática como justicia humana es el tema principal de la cuarta Conferencia Anual del Cambio Climático de la Universidad Loyola de Chicago, que tendrá lugar del 16 al 17 de marzo de 2017, titulada Justicia Climática: La Lucha por nuestra Casa Común.

    Celebrada anualmente desde 2014 y organizada por el Instituto de Sostenibilidad Ambiental la conferencia de 2017 invita a los participantes a aprender cómo el cambio climático socava los derechos humanos y cómo defender nuestro hogar común refuerza nuestras comunidades, reduce la desigualdad y asegura un lugar seguro y saludable de vida para todos.

    La oradora principal es Mary Robinson, enviada especial de la Secretaría General de las Naciones Unidas para El Niño y el Clima y ex presidenta de Irlanda (1990-1997) y Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (1997-2002), que se ha especializado en justicia climática.

    En una entrevista de noviembre de 2016 con Democracy Now!  durante las conversaciones climáticas de la ONU (COP22) en Marrakech, Marruecos, compartió que “… el cambio climático está socavando los derechos humanos en todo el mundo y las personas tienen que ser mucho más resistentes para poder hacer frente a ese problema y necesitamos estar más centrados en lo que estamos haciendo y reconocer que toda la acción climática tiene que respetar todos los derechos humanos.”

    El programa incluye otras actividades como una proyección de películas y un estudio de caso de la crisis del agua en Flint, Michigan; historias de Standing Rock y una breve historia de cómo comenzó este movimiento; lecciones de las comunidades en primera línea y sus visiones para un futuro sostenible y sostenibilidad corporativa, y de cómo alcanzar un cambio transformacional dentro de una organización.

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    Jesuitas de Asia Pacífico en tiempos de Laudato si’

    31 Enero 2017
    2017_01_31_Editorial_Photo1

    La agricultura está colocando las mayores demandas de agua en Asia y el Pacífico, ya que el aumento de la población, la rápida urbanización y el uso de energía, industrial y doméstico han dejado las reservas de agua en un estado crítico (ADB, enero de 2016). Foto de: adb.org

    Pedro Walpole, SJ

    La Conferencia Jesuita Asia Pacífico (JCAP por sus siglas en ingles) creó la Reconciliación con la Creación, un programa integral que tiene como objetivo permitir una mayor conciencia ambiental y la participación en el cuidado de todas las formas de vida.  Como parte de este programa, los ministerios pastorales jesuitas con los pobres integran objetivos sociales y ecológicos.

    Mientras tanto, las escuelas jesuitas están iniciando un aprendizaje con muchos nuevos compromisos sociales y tecnologías que pueden promulgar una mayor integración ecológica y rendición de cuentas.  Asimismo, como parte de esta iniciativa, las propias comunidades jesuitas están aprendiendo a auditar su consumo y desperdicio.

    Los eventos climáticos, como los que han devastado a muchas comunidades diferentes a las que esta conferencia representa, son actualmente el foco de muchas instituciones jesuitas mientras buscan desarrollar un protocolo más allá del alivio para la reducción del riesgo de desastres.  Para abordar este desafío urgente, la ciencia de la sostenibilidad necesita adaptarse para que se enfoque en los problemas, y un elemento crítico en este esfuerzo es la capacidad de los institutos jesuitas para establecer redes y colaborar con otros.

    Fundada en gratitud y comprometida con la esperanza, Reconciliación con la Creación es esencialmente una invitación a actuar que simultáneamente busca gradualmente profundizar en la experiencia de lo sagrado.

    El contexto de Asia y el Pacífico

    El movimiento por la investigación ambiental y la acción ecológica a través de la JCAP toma muchas formas, ya que las obras jesuitas están comenzando a involucrar estas preocupaciones y aún tienen mucho que aprender.

    Este artículo se centra en la tendencia entre jesuitas y sus colaboradores hacia una mayor conciencia ambiental y la urgente necesidad de comunicarse y trabajar con otros de manera estratégica y más amplia en aras de una mayor responsabilidad ecológica y sostenibilidad.  En estilo y forma, este no es ni un artículo académico que presenta un argumento para la participación de los jesuitas, ni una revisión académica de investigación ambiental, ni una evaluación de lo que ya se ha logrado.

    Las respuestas críticas a las cuestiones ambientales no sólo se producen a través de esfuerzos científicos sino que también están impulsadas por el compromiso personal y colectivo y, en la mayoría de los casos, aún no se reflejan suficientemente para ser examinadas académicamente.

    Durante las últimas décadas, varios centros sociales jesuitas han articulado explícitamente una preocupación ambiental, mientras que también se manifiesta una preocupación concurrente por el pueblo, la tierra y los recursos.  En los años setenta, la oposición a la presa de Chico en la Cordillera del norte de Filipinas, por ejemplo, indica el tipo de resistencia por parte de las comunidades, al lado de las cuales estaba también la Iglesia, a formas de explotación cultural y ambiental.

    Las obras pastorales se promulgan haciendo hincapié en la relación integral de las personas, medios de subsistencia y la tierra, por lo que los esfuerzos hacia la reforma agraria o las campañas de conservación que enfrentan las corporaciones mineras están ahora explícitamente conectando – en cierta medida – la fe y la creación.  En esta etapa, sin embargo, estos programas raramente elaboran y explican la fe en términos de ecología integral.

    Además, en las escuelas y universidades de la región, muchos programas dirigidos por facultades o departamentos individuales desafían a los estudiantes tanto académica como socialmente en su interacción humana con el medio ambiente.  Normativamente, estos programas hacen hincapié en la necesidad de una gestión más sostenible de los recursos, y de acuerdo con el tema de transparencia en cuanto a las donaciones y subvenciones – ya sea por individuos o empresas – cada vez se plantean más estas cuestiones.  En este mismo sentido, un mayor escrutinio se dirige hacia las inversiones institucionales, particularmente en la industria minera y otros sectores energéticos.

    Posteriormente, una inspección tan minuciosa del tejido institucional de la Compañía de Jesús está generando un impulso para someter toda la gama de operaciones jesuíticas, como casas de retiro y campus universitarios, a una auditoría ambiental integral.  Las instituciones, escuelas y comunidades jesuitas de la región han iniciado actividades orientadas al medio ambiente con el propósito de seguir cultivando e incorporando el compromiso fundamental hacia el cuidado de la creación como una especie de reconciliación en su misión colectiva.

    Esta forma de reconciliación con la tierra y los recursos naturales puede ser lenta, sin embargo, muchos están profundamente animados por la sabiduría afirmativa del Santo Padre, el Papa Francisco, en su encíclica Laudato si’, y buscan compartir con los demás el desafío y la alegría de profundizar nuestra oración con actividades que reflejan el cuidado de toda forma de vida.

    En la actualidad, los jesuitas de la JCAP están aprendiendo que los estudios ambientales, como campo de estudio que se ocupa de las necesidades centradas en el problema, elevan su capacidad institucional para establecer redes de manera interdisciplinaria y global.  Dicha investigación también hace hincapié en los elementos sociales y contextuales que podrían fundamentar mejor sus supuestos en la investigación.  De esta manera, los jesuitas pueden proporcionar una mejor respuesta a su misión universal a través de un enfoque global y contextual.

    Un énfasis en lograr una mayor cohesión dentro de la región o una identificación global de áreas clave para la colaboración podría intensificar una respuesta ética a varios niveles.  Esto, a su vez, requiere una atención significativa a los factores internos y externos que potencialmente pueden aumentar la capacidad para la creación de redes internacionales.

    El desafío de atraer a la mayor cantidad posible de personas e instituciones reactivas y activas en la colaboración podría inculcar la perspectiva múltiple necesaria para ver claramente más allá de los compromisos parroquiales y los silos académicos que podrían inhibir tal empresa global.

    En 2010, la JCAP, bajo el liderazgo de Mark Raper, SJ, comenzó a promover la reconciliación con la creación.  Poco después se publicó la Sanar un Mundo Herido como respuesta apostólica a la degradación ambiental que contemplaba la reconciliación integral con Dios, con el prójimo y con la creación, y como un recurso que actualmente constituye el documento guía con recomendaciones institucionales.

    El documento publicado posteriormente, Nuestro Modo de proceder con el Medioambiente (OEWP, por sus siglas en inglés), provee pasos prácticos y reflexiones sobre cómo los interesados en la justicia ambiental podrían proceder al participar en proyectos sociales y ambientales compartidos.  Como resultado, esta estrategia ecológica es motivo de preocupación para toda la conferencia y busca la expresión a través de los siguientes modos: nuestras instituciones y estilos de vida; formación de jóvenes, laicos y religiosos; y la gobernanza de los recursos naturales y minerales.  OEWP es esencialmente una invitación espiritual y social a tomar estos tres temas como base para avanzar esta estrategia ecológica y su visión de una relación renovada con la tierra.

    JCAP identificó la ecología como una de las prioridades de la Conferencia en parte debido a la historia de la región con los desastres ambientales.  Su atención hacia la ecología abarca también los desafíos éticos de la exclusión social y el creciente impacto del cambio climático sobre los medios de subsistencia, y así afirma explícitamente el deseo de responder a un mundo en riesgo.  Los superiores mayores y provinciales de la JCAP en una reciente declaración sobre Laudato si’ alentaron a los jesuitas en Asia Pacífico a participar en la identificación de las preocupaciones sobre el agua, la plantación de vegetación y el reciclaje como prioridades.  Tales preocupaciones y agendas pueden ser coordinadas de manera más efectiva a través de prácticas de gestión que podrían ser desarrolladas en cada comunidad jesuita.

    En estos documentos se elaboran tres invitaciones o “convocatorias” concretas: la llamada a responder a un mundo en peligro, la convocatoria al diálogo con la ciencia y los valores sostenibles, y la llamada a la vida interior y particularmente a un estilo de vida sencillo.

    También se difunden varias respuestas estratégicas en el documento para animar a los jesuitas y a quienes trabajan con ellos a profundizar en su compromiso ecológico y a colaborar más ampliamente con otros.  Sin embargo, esto no pretende ser transmitido en el sentido de que los jesuitas saben qué hacer, lejos de ello, sino en un humilde gesto de exhortar a los jesuitas a reflexionar en términos de ecología y cómo pueden participar y contribuir más allá de los parámetros de la Compañía y sus instituciones.

    Laudato si’ debe ser reconocido por haber intensificado la necesidad de que todos cuiden la creación, y profundizar significativamente en el compromiso de muchos a actuar.

    El artículo completo del artículo de Pedro Walpole Los jesuitas de Asia-Pacífico en Tiempos de Laudato si’: Reconciliación con Creación se puede leer y descargar en un número especial de la Revista de Estudios Jesuitas.  Este texto se toma del resumen original y de la introducción.  Ecojesuit anteriormente presentó una historia relacionada sobre el trabajo jesuita global sobre el medio ambiente.

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    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

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    La dimensión comunitaria y ascética del compromiso ecológico cristiano

    31 Enero 2017
    Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible ilustrados por la Agencia Católica para el Desarrollo de Ultramar (CAFOD), que ha abogado por nuevos objetivos globales de desarrollo ya que sus socios compartieron que estos son “importantes para el trabajo que hacen con las comunidades de todo el mundo.” Foto de: cafod.org.uk

    Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible ilustrados por la Agencia Católica para el Desarrollo de Ultramar (CAFOD), que ha abogado por nuevos objetivos globales de desarrollo ya que sus socios compartieron que estos son “importantes para el trabajo que hacen con las comunidades de todo el mundo.” Foto de: cafod.org.uk

    Jaime Tatay Nieto, SJ

    Resulta evidente que científicos, economistas, políticos o militares tienen sobrados motivos para interesarse por las problemáticas relacionadas la sostenibilidad.  Cuestiones vitales para el futuro de toda sociedad como el acceso al agua, la protección frente a radiaciones ultravioletas, el abastecimiento de alimentos, la productividad agrícola, la propagación de enfermedades, la subida del nivel del mar, el riesgo financiero, la estabilidad política, la seguridad nacional o los flujos migratorios están – directa o indirectamente – relacionadas con la poliédrica “cuestión ecológica” y son, de hecho, objeto de múltiples estudios especializados.

    Ahora bien, ¿Qué sentido tiene que las religiones entren en este debate?  ¿Qué motiva su interés?  ¿En qué consiste su contribución?

    La dimensión comunitaria

    En el caso de la Iglesia, la insistencia en la dimensión comunitaria es una de las contribuciones principales que realiza a este debate.  Junto a las propuestas que buscan empoderar al consumidor, educar al ciudadano y transformar el orden político mediante el voto personal, no podemos obviar la dimensión comunitaria a la hora de articular respuestas operativas a los retos contemporáneos.  Esto se debe a varias razones.

    En primer lugar, “no basta que cada uno sea mejor para resolver una situación tan compleja como la que afronta el mundo actual.” (Laudato si’ 219)  El individuo moderno está desbordado por la complejidad y el número de decisiones que debe tomar y, por muy informado que esté, necesita apoyarse y sostener su compromiso en redes comunitarias.

    A esta razón, de orden práctico, se suma una segunda, de carácter espiritual: la convicción de conformar, junto al resto de formas de vida que habitan el planeta, una comunidad: “creados por el mismo Padre, todos los seres del universo estamos unidos por lazos invisibles y conformamos una especie de familia universal, una sublime comunión.” (LS 89)  La experiencia ser parte de una comunión cósmica no es patrimonio exclusivo de los místicos, sino invitación y tarea para todos.  Es una actitud espiritual que se puede cultivar.

    En tercer lugar, la centralidad de la dimensión comunitaria de la sostenibilidad resuena también con la tradición del bien común.  Se trata de una visión económica y socio-política de carácter comunitarita que, a la luz del desgobierno y de la acelerada degradación de los “bienes comunes globales” (LS 174), resulta relevante.

    La dimensión ascética

    Pero la espiritualidad cristiana realiza también una contribución que otros actores no son capaces de proponer.  Se trata de las prácticas ascéticas que articulan la praxis histórica de la Iglesia; prácticas – como el ayuno, la abstinencia o la limosna – orientadas a purificar la relación con Dios y con el prójimo.  En ellas, la sobriedad, el desprendimiento y la simplicidad articulan una vida espiritual integrada.  Estas prácticas adquieren un nuevo sentido en el contexto de un planeta sobre-explotado, con recursos finitos y con una gran desigualdad socio-económica.

    La pulsión consumista de las sociedades más opulentas no solo contrasta escandalosamente con la pobreza persistente de una parte significativa de la humanidad, es también el principal vector cultural de degradación ambiental: “tenemos un supe desarrollo derrochador y consumista, que contrasta de modo inaceptable con situaciones persistentes de miseria deshumanizadora.” (LS 109)

    Frente a esta situación, la Iglesia dispone de recursos espirituales que resuenan con una tradición que valora la sencillez y la solidaridad.  La necesaria transformación sociopolítica y la imprescindible acción comunitaria, en el caso de la ecología, deben unirse a una espiritualidad de la ascesis y de la simplicidad voluntaria.  Esta unión otorga una profundidad religiosa a la búsqueda de la sostenibilidad: “la pobreza y la austeridad de San Francisco no eran un ascetismo meramente exterior, sino algo más radical: una renuncia a convertir la realidad en mero objeto de uso y de dominio.” (LS 11)

    Con Laudato si’, Francisco ha entrado en un ámbito relativamente nuevo para el pensamiento social católico – el de la sostenibilidad – entablando un diálogo fecundo con la sociedad civil, la comunidad científica y el mundo empresarial.  Un diálogo, de carácter ecuménico e interconfesional, en el que la contribución religiosa está siendo recibida con sorprendente interés.

    Este artículo es un extracto de la publicación de Jaime Tatay Nieto, SJ en la revista Corintios XIII, Revista de teología y pastoral de la caridad, julio-septiembre 2016, n.º 159: Experiencia religiosa y Laudato si’ 

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    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

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    Acción de Laudato si’ en la Casa Velha

    31 Enero 2017

    2017_01_31_N&E_Photo1Inspirada por Laudato si’ en el cuidado de nuestra casa común, Casa Velha ( ha lanzado Walk for Change para la conversión ecológica en enero al tiempo que se preparaba para la visita del Papa Francisco en Fátima, Portugal, los días 12 y 13 de mayo de 2017.

    “Walk for Change” (Paseo del Cambio, en español) es parte del proyecto Juntos pela Mudança o acción conjunta para estilos de vida sostenibles, una iniciativa de la Fundación Fé y Cooperación (FEC) y en asociación con la Casa Velha Associação –Ecología y Espiritualidad y CIDSE (una red de organizaciones católicas para el desarrollo de 17 países de Europa y América del Norte), con el apoyo del Instituto Camões.

    Como remarca Casa Velha: “Vivimos en un mundo en constante cambio en las esferas social, demográfica, económica y política.  Estos cambios también están avanzando en nuestras sociedades, pero este progreso también va acompañado de una profunda desigualdad que está transformando la sociedad de hoy en una más individualista y consumista.  Para cambiar estos hábitos que comprometen la sostenibilidad de las generaciones actuales y futuras, la sociedad misma debe hacer el esfuerzo.  Este año, 2017, no puede ser un año más.  El mundo, nuestro planeta Tierra, nuestra Casa Común necesita más de nuestra acción y cuidado. Juntos, deberíamos ser capaces de cambiar este escenario y avanzar hacia un mundo más inclusivo y sostenible.”

    De enero a mayo, se anima a la gente a encontrar tiempo para detenerse y ver cómo es nuestra vida, cómo es nuestra casa, y qué cambios debe hacer cada persona, cada comunidad, el mundo entero, para lograr un verdadero hogar común, con lugar para todos, en el presente y en el futuro.

    El sitio web de “Walk for Change” es también un blog para todos aquellos que deseen unirse a la campaña Cambiemos por el Planeta- Cuidemos a las Personas, una campaña para alcanzar estilos de vida sostenibles, a través de este Paseo del Cambio.  El blog comparte pequeñas e inspiradoras historias de cambio llevadas a cabo a lo largo de estos meses por aquellos que se unen a este viaje de cuidar y responder, mostrando que es posible transformar el mundo en que vivimos, de modo que es nuestra Casa Común donde todo el mundo toma parte y a través del cual todos somos responsables.  También está disponible una guía para caminar por el cambio.

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    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

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    Intercambio de recursos por Internet de Laudato si’

    31 Enero 2017

    2017_01_31_P&P_Photo1Un sitio web Laudato si’ – Sobre el cuidado de la casa común comparte una selección de recursos anotados ​​en la web para comprender mejor, aplicar y comunicar Laudato si’.

    El sitio fue desarrollado después del lanzamiento de la encíclica en junio de 2015 y un gran número de respuestas inundaron rápidamente la web que incluía comentarios, reacciones y presentaciones introductorias de la Encíclica.  El Pontificio Consejo de Justicia y Paz, ahora fusionado en el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral desde el 1 de enero de 2017, hospeda el sitio web.

    Los materiales en cinco idiomas (inglés, francés, italiano, portugués y español) se recogen y organizan en cuatro categorías:

    • Sitios completamente o en gran parte dedicados a Laudato si’
    • Ayudas y guías con finalidad educativa o pastoral
    • Ensayos, artículos y discursos breves y profundos que son útiles para profundizar el estudio y abrir nuevas perspectivas
    • Videos

    También hay un Mapa del Mundo que recoge los recursos en el sitio web de acuerdo a la zona geográfica de donde provienen o el idioma utilizado.

    La web Laudato si’ ofrece una selección de contenidos que deben actualizarse continuamente con la esperanza de proporcionar herramientas de trabajo útiles y compartir el enorme impacto que tiene la Encíclica del Papa Francisco en todo el mundo.

    Se anima a los colaboradores interesados a comunicarse a través de este correo electrónico: encyclical2016(at)justpeace.va.  Sugerencias serán bienvenidas para ampliar y mejorar la colección ofrecida en la web.

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    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

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    Cero hambre, seguridad alimentaria, nutrición mejorada y agricultura sostenible (SDG 2)

    15 Enero 2017

    2017_01_15_Editorial_Photo1Resulta un poco desconcertante que en pleno siglo XXI, y cuando hablamos de Objetivos de Desarollo Sostenible del planeta aparezca el tema del hambre como prioridad número dos – inmediatamente después de la erradicación de la pobreza extrema que es uno de los principios generadores de hambre.

    Podría parecernos que ésta es una cuestión casi superada, o en todo caso, que estuviese concentrada en situaciones y lugares concretos.  Porque, aunque es cierto que en cuestiones de alimentación se han logrado progresos notables en los últimos años, ha sido imposible romper el límite de los 800 millones de personas afectadas por desnutrición.

    El primer foco está puesto en la aplicación de medidas de ayuda alimentaria directa en situaciones de alarma.  Suelen producirse estas situaciones en países con condiciones económicas muy precarias, o inmersos en conflictos armados o por catástrofes naturales.  El gran esfuerzo en la desnutrición, sin embargo, se tiene que centrar en el medio rural, que alberga al 50% de la población mundial, y en el que la gran mayoría practica una agricultura de subsistencia.

    La estrategia más sostenible es la de reducir la pobreza en el medio rural, para eso se necesita una combinación de actividades: por un lado, mejorar la eficiencia de las actividades agrícolas y ganaderas, pero asegurando su sostenibilidad.  Durante el siglo XX el modo de mejorar la productividad agrícola fue mediante el empleo de agroquímicos, hoy sabemos que hay modelos de producción agrícola, igualmente eficientes y que mediante técnicas apropiadas de laboreo pueden reducir el impacto medioambiental y promover la biodiversidad.

    Con todo, un aspecto muy importante que se debería tener en cuenta son las dinámicas socioculturales.  Básicamente la desnutrición es un fenómeno rural y las alternativas que se quieren ofrecer están vinculadas al medio rural: mejorar la productividad de la actividad agrícola y forestal, promover su sostenibilidad y asegurar la biodiversidad.  Por lo tanto, soluciones y problemas se encuentran en el territorio de poblaciones rurales.  De ahí que considerar las cuestiones sociales sea fundamental.

    La actividad agrícola está llena de conocimientos que se adquieren por la práctica, no es fácil formar un agricultor sólo en la escuela, forma parte de un aprendizaje de técnicas, pero también de usos y costumbres que sólo se pueden adquirir viviendo en el medio rural.  Aquí la educación juega un papel crucial pues debe ser capaz de identificar, reconocer y transmitir saberes que se han conservado de manera informal durante generaciones. Aspectos, que están más claramente en el lado de la cultura que en el de las técnicas.

    La sostenibilidad global propuesta por Naciones Unidas, en este segundo gran objetivo, quiere garantizar el acceso de todos a una alimentación suficiente y adecuada, quiere romper de manera significativa el techo de los 800 millones, como se ha hecho ya con unos 120 millones de personas.  Indudablemente esto está conectado con la capacidad económica pues el hambre es más un problema de rentas -se carece del dinero necesario para poder comprar alimentos – que un problema de existencias -salvo situaciones muy localizadas y temporalmente – hay alimentos suficientes.

    En todo este proceso de sostenibilidad rural, que pasa por una adecuada actividad agrícola y forestal, el papel de la mujer es muy importante.  Como hemos indicado no se trata sólo de incorporar técnicas de producción agrícola, sino que es una transformación social que refuerce la vida en contextos muy vulnerables.

    Mientras que los jóvenes varones emigran masivamente a las ciudades buscando oportunidades laborales, son las mujeres las que permanecen en el medio rural.  A ellas se tienen que dirigir muchos de los esfuerzos mencionados, porque son ellas las que finalmente van a llevar a cabo, o no, las transformaciones necesarias.

    Este objetivo, como todos, contiene una fuerte carga política. Se necesitan medidas estructurales que permitan alterar la dirección de nuestros modos de producir y de consumir.  Es necesario que los gobiernos se impliquen adoptando medidas que hagan posible los cambios que hemos indicado anteriormente.

    Pero también es cierto que la alimentación es un ámbito que permite nuestra implicación personal directa.  Nuestras opciones alimentarias concretas sostienen un modo de agricultura u otro.  Dónde y cómo compramos nuestros alimentos significa si apoyo un sistema que fortalece al agricultor o uno que refuerza el modelo agro-industrial.  Comprando en proximidad, productos de temporada y orgánicos, estoy apoyando un modelo sostenible, razonable y humanizador.

    De hecho, hemos extendido nuestro modelo a los países del sur y así los campesinos se vuelven hacia los monocultivos, perdiendo su autonomía, obligados a monitorizar su actividad y donde al fin el ingreso que pueden recibir no depende de su actividad sino de mercados de inversión que se encuentran a miles de kilómetros y cuyo único objetivo es maximizar su beneficio.  En estos mercados la sostenibilidad, el valor de la comunidad o la autoestima como productor no son valores cotizados.

    Desde el punto de vista educativo el papel de consumidores responsables es muy importante.  En este contexto, necesitamos junto a una acción política decidida un compromiso social fuerte y resistente que permita ir cambiando los modos de pensar y de comprender nuestra relación con los alimentos.

    En el fondo, si comenzamos a estudiar nuestras opciones alimentarias comenzaremos a tirar de un hilo de coherencia que nos llevará a cuestionar otros aspectos como el transporte, nuestras vacaciones, nuestra vivienda o la forma que tenemos de comprender el mundo y las relaciones sociales.

    La educación no sólo abre los ojos al derecho a la alimentación, sino que permite reconocer los múltiples factores que intervienen en el ejercicio de este derecho, y lo que es más importante: proponen prácticas que podemos incorporar a nuestra vida cotidiana.

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    Reconectando a las personas con el medio ambiente para acortar la brecha entre mente y

    15 Enero 2017
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    Portada de la revista Seventeen, abril 1993

    Mariel de Jesus

    En abril de 1993, la revista Seventeen publicó un número con el mensaje “¡Salve a la Tierra, niña!”  Seventeen probablemente no fue la fuente más completa de información ambiental, pero probablemente ésta fue la edición más influyente de la revista que leí ese año.

    La conciencia ambiental fue alta a principios de los años 90.  La Cumbre de la Tierra de Río en 1992 puso la salud del planeta al frente y en el centro, y el desarrollo sostenible estaba en la agenda.  El mero hecho de que mensajes como “reducir, reutilizar, reciclar” aparecieran en la portada de una revista dirigida a chicas adolescentes indicaban que el medio ambiente era preocupación de todos y que todos tenían que participar en el cuidado de la misma.

    Lamentablemente, la energía y el entusiasmo por el medio ambiente que estaba creciendo a principios de los noventa no se tradujeron en acciones y comportamientos ambientales.  A pesar de la cobertura de los medios de comunicación y las campañas de información, el ser “verde” todavía era considerado “alternativo” y las personas que llamaban la atención sobre aspectos ambientales eran etiquetadas como fanáticos del medio ambiente, entre otras.

    Se han cumplido 25 años desde aquel número de la revista Seventeen.  Los científicos nos están dando toda la información sobre el cambio climático y la necesidad de emprender un camino diferente y más sostenible hacia el crecimiento y el desarrollo, pero las actitudes y los comportamientos de las personas siguen sin cambiar.

    Ha habido muchas iniciativas de educación ambiental y no faltan materiales de información y comunicación sobre temas ambientales.  Entonces, ¿por qué es tan difícil lograr que la gente adopte un comportamiento favorable al medio ambiente?

    Claramente, el conocimiento y la información por sí solos no conducen al desarrollo de actitudes ambientales, ni cultivan un sentido de cuidado y responsabilidad por el medio ambiente.  Esto es lo que ha llegado a ser conocido como la brecha de la mente y el comportamiento y los investigadores han formulado varias razones de la desconexión entre lo que sabemos y lo que hacemos.

    La experiencia en medio ambiente toma la iniciativa en el cuidado del medio ambiente

    La investigación señala la importancia de aprender sobre las preocupaciones ambientales y los problemas de una manera experimentada.  Aprender sobre los problemas y desafíos ambientales indirectamente, como en un aula o incluso a través de la lectura de un artículo, no influye en el comportamiento de las personas tanto como tener una experiencia directa del medio ambiente y las diferentes preocupaciones que lo afectan.

    El impacto de la experiencia directa sobre el comportamiento de las personas se vio después de los eventos de inundación en Marikina, una ciudad de Metro Manila, en Filipinas, después de que el tifón Ondoy (Ketsana) devastara la zona en septiembre de 2009.  La experiencia dolorosa y trágica de ese desastre aumentó el grado de conciencia y compromiso, así como el desarrollo de actitudes proactivas en el monitoreo de tormentas y posibles eventos de desastre.

    Cuando se estableció el vínculo entre la inundación y la eliminación inadecuada de desechos, los gobiernos locales comenzaron a desarrollar y hacer cumplir las ordenanzas para prohibir el uso de bolsas de plástico y la inundación de Marikina.  La experiencia también puede haber impulsado a la gente a adoptar el uso de bolsas reutilizables y reciclables en su vida cotidiana.

    La dificultad con el estilo de vida urbano actual es que las personas tienen cada vez menos experiencia con el medio ambiente natural.  Por tanto, es muy difícil para las personas preocuparse por cuestiones ambientales.  La mayoría de los jóvenes están contentos de permanecer en una habitación con aire acondicionado todo el día, siempre y cuando tengan una conexión wi-fi.  Incluso las relaciones con otros son relegados al mundo en línea, en lugar del real.

    La gente aprende a cuidar de algo una vez que han experimentado que el aprendizaje y el cuidado.  Sin una experiencia de primera mano con la naturaleza, es difícil desarrollar un sentido de cuidado y responsabilidad para el medio ambiente.

    2017_01_15_Reflection_Photo1Las actitudes ambientales comienzan con la familia

    Los comportamientos y actitudes de las personas también están condicionados por la influencia familiar, las normas sociales y tradiciones culturales.  Si las personas están constantemente expuestas a la cultura perjudicial para el medio ambiente, será mucho más difícil cambiar sus actitudes y comportamientos.  Si los jóvenes crecen en familias que valoran el medio ambiente, también aprenderán a valorar y apreciar el medio ambiente.  Puede ser tan simple como enseñar a los niños a ahorrar agua apagando los grifos o apagando las luces cuando salen de las habitaciones.  Dar a los niños un sentido de responsabilidad a una edad temprana es importante en la configuración de sus actitudes y comportamientos futuros.

    Cambiar los hábitos es una cuestión de compromiso personal, pero también es importante crear comunidades que no sólo promoverán el cambio, sino que también proporcionarán apoyo.  Dado el aumento de los medios de comunicación social, incluso las comunidades en línea son importantes, no sólo para compartir información, sino también para influir en las acciones de las personas.

    Los educadores ambientales ahora están explorando estrategias que ayudarán a la gente, particularmente a los jóvenes, a entender sus conexiones con la naturaleza y el medio ambiente.  Se cree que una apreciación de su relación con el medio ambiente aumenta su capacidad para responder a las crisis ecológicas.  Cuando los jóvenes se dan cuenta de cuánto su vida cotidiana depende del medio ambiente, obtienen una mejor comprensión y apreciación del medio ambiente y de la generosidad que proviene de la naturaleza.

    Por ejemplo, los jóvenes que viven en zonas urbanas pueden pensar que sus comidas provienen del supermercado y no tienen ni idea de lo que implica obtener comida en sus mesas.  Aprender sobre esto desde la lectura, o en el aula puede ser informativo, pero ver comunidades agrícolas en el trabajo será aún más significativo.

    Los enfoques de aprendizaje experimental que permiten a los estudiantes involucrarse con el entorno natural también les dan la oportunidad de ver el papel que desempeñan y su contribución a las crisis ecológicas actuales.  Si bien esto puede no conducir inmediatamente a la adopción de comportamientos pro-medioambientales, puede resultar en una mayor reflexión sobre las elecciones que hacen cada día y una conciencia de cómo estas opciones impactan el medio ambiente.

    Necesitamos crear más ocasiones y situaciones donde la gente pueda estar en la naturaleza.  Las comunidades de práctica, en la vida real o en las plataformas de medios sociales, pueden ayudar a motivar a las personas a actuar.  Las estrategias de educación deben ayudar a las personas a construir una relación con la naturaleza y el medio ambiente.  Sin este vínculo, esta conexión, no sentiremos la necesidad de cuidar nuestro hogar común.

    La Sra. Mariel de Jesús es la Gerente de Comunicaciones del instituto de Ciencia Ambiental para el Cambio Social, una organización de investigación y capacitación jesuita en Filipinas.

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    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

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    2. Michalina en 2 Septiembre 2019 en 6:53 pm

      Hi, i’m from Poland. I will be 20.09.2019 on Madrid, are you also planning a strike then?

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    Los obispos de Oceanía piden una “gobernanza valiente y con visión de futuro” de la acción climática en el Pacífico

    15 Enero 2017
    “As Bishops, it is nothing more and nothing less than the well-being of humanity and of the future generations that we have at heart and so we too cry out for action. Of particular concern to us are rising sea levels, unusual rainfall patterns, high tides and their devastating impact, droughts and floods, unpredictable growing seasons and ocean acidification. These are affecting many of our communities in a harmful way, especially when there is a combination of some of these phenomena.” (FCBCO Declaration, November 2016). Photo credit: Caritas Aotearoa New Zealand

    “Como Obispos, no es nada más y nada menos que el bienestar de la humanidad y de las generaciones futuras lo que tenemos en el corazón y por eso también nosotros clamamos por la acción. De especial preocupación para nosotros son el aumento del nivel del mar, patrones de lluvias inusuales, mareas altas y su devastador impacto, sequías e inundaciones, impredecibles temporadas de cultivo y la acidificación de los océanos. Estos están afectando a muchas de nuestras comunidades de una manera dañina, especialmente cuando hay una combinación de algunos de estos fenómenos.” (FCBCO Declaration, noviembre de 2016) Foto de: Caritas Aotearoa New Zealand

    Ecojesuit comparte la declaración de noviembre de 2016 de la Federación de Conferencias Episcopales de Oceanía en su búsqueda de conectar las islas y comunidades de Oceanía con las discusiones sobre el cambio climático en todo el mundo, especialmente la implementación del Acuerdo Climático de París y la próxima reunión del G20, en Hamburgo, Alemania, en julio de 2017.

    En una reciente conversación con algunas organizaciones jesuitas de Filipinas, Monseñor Josef Sayer, ex Gerente General y CEO de Misereor, compartió su experiencia de visita con algunas parroquias en Papua Nueva Guinea, Fiji, Islas Salomón, Kiribati y pidió apoyo para mover a Laudato si’, especialmente en Oceanía, para ayudar a las comunidades a responder al impacto de un clima cambiante. La conversación con Monseñor Sayer fue coordinada por la Ciencia Ambiental para el Cambio Social, una organización de investigación y capacitación jesuita en Filipinas.

    Esta es la declaración:

    “El Comité Ejecutivo de la Federación de Conferencias Episcopales de Oceanía está formado por representantes de las Conferencias Episcopales de Australia, CEPAC (Islas del Pacífico), Nueva Zelanda, Papua Nueva Guinea y las Islas Salomón. Venimos de una multitud de estados insulares diseminadas por todo el Pacífico.

    “‘¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo?’ (LS 160)  El Papa Francisco relaciona esta cuestión en su oportuna Carta encíclica Laudato si’ con la pregunta fundamental de los valores que guían nuestro comportamiento y toma de decisiones y acciones.  El Papa enfatiza que lo que está en juego es ‘nuestra propia dignidad’ (LS 160) como seres humanos y, por lo tanto, como políticos y empresarios, como líderes religiosos y miembros de movimientos de la sociedad civil.

    “Como Obispos estamos inspirados por la noble convicción de que somos una sola familia humana, viviendo en nuestro hogar común, la tierra, por lo que debemos cuidar (LS 52).  Esperamos que este mensaje del Papa Francisco inspire también a otros líderes.  ‘El clima es un bien común, perteneciente a todos y destinado a todos’ (LS 23) nos obliga y obliga a todos, incluso si tenemos responsabilidades diferenciadas.

    “Ninguna persona está exenta de responsabilidad por el clima.  La Federación de Conferencias Episcopales de Oceanía se siente alentada por la adopción por parte de la COP21 del Acuerdo de París en diciembre de 2015.  Los esfuerzos internacionales para enfrentar el cambio climático inducidos por el hombre dan esperanza a nuestras naciones insulares incluyendo a los habitantes de las zonas costeras vulnerables.  Esas esperanzas están centradas en el hecho de que el Acuerdo de París contiene el objetivo específico de ‘perseguir los esfuerzos para limitar el aumento de la temperatura a 1,5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales.’ (Art. 2)  Tales objetivos concretos, por parte de los líderes mundiales, apoyan la dignidad humana sobre la que el Papa Francisco habla en su encíclica.

    “Ahora estamos a la espera de la aplicación del Acuerdo de París.  Ya nos estamos quedando sin tiempo.  Al escuchar el clamor de los excluidos, los pobres y la tierra (ver LS 49), instamos a los líderes políticos a implementar el Acuerdo de inmediato.  Un cambio rápido a un sistema de desarrollo resistente al clima post-carbono es seguramente indispensable para esa respuesta.  Cuanto más demoremos, más será el costo, ya sea social, económico, ecológico o politico.

    “Como Obispos, no es nada más y nada menos que el bienestar de la humanidad y de las generaciones futuras lo que tenemos en el corazón y por eso también nosotros clamamos por la acción.  De especial preocupación para nosotros son el aumento del nivel del mar, patrones de lluvias inusuales, mareas altas y su devastador impacto, sequías e inundaciones, impredecibles temporadas de cultivo y la acidificación de los océanos.  Estos están afectando a muchas de nuestras comunidades de una manera dañina, especialmente cuando hay una combinación de algunos de estos fenómenos.

    “Mencionamos sólo un par de ejemplos de nuestra región: en marzo de 2015, el ciclón Pam afectó a Vanuatu, Kiribati, Islas Salomón, Tuvalu y las Islas Marshall. La mitad de la población de Tuvulo se ha visto duramente afectada, los cultivos destruidos, el hospital y las clínicas destruidas, con mujeres embarazadas siendo evacuadas, etc.  ‘Sabemos que para muchas personas nuestras islas son demasiado pequeñas y demasiado insignificantes.  Pero en estas islas viven seres humanos. No podemos permitir que se destruya el futuro de nuestros hijos’ (PM Enele Sopoaga de Tuvalu, en su discurso en Roma, Conferencia sobre Laudato si’, julio de 2015).  El tifón Haiyan afectó a 14 millones de personas en Filipinas, destruyendo 1,1 millones de hogares, causado más de 6000 muertes y costos inmensos en infraestructura.  De hecho, toda la región del Pacífico está amenazada por el hecho indiscutible del aumento del nivel del mar.  Algunos ejemplos son las islas Carteret, Fead Islands, Kiribati, las Islas Marshall, las Islas Mortlock, las Islas Nukumanu, las Islas Tokelau y Tuvalu.  Los esfuerzos para construir barrancos son en gran medida ineficaces contra las mareas en aumento y por lo tanto, ya escasa tierra fértil y las áreas de cultivo están siendo destruidas rápidamente.  La intrusión de agua salada también provoca la salinización del agua potable, lo que representa una amenaza para la salud de las comunidades costeras, especialmente para las mujeres embarazadas y ‘la muerte de los niños pequeños.’ (Obispo Paul Mea de Kiribati)

    “La propuesta de reubicación de comunidades parece generosa, pero no debe olvidarse que ninguna familia o grupo cultural entero decide ser desarraigado.  ‘No podemos realmente tener una cultura de Marshallese y una manera de Marshallese de estar en una diversa tierra.’  (Hilda Heine, Presidenta de las Islas Marshall)  De hecho, soluciones fragmentarias ocultan el reto global fundamental para abordar las causas profundas del cambio climático, especialmente las emisiones de gases de efecto invernadero.

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    Monseñor Josef Sayer, con Pedro Walpole, SJ, compartiendo sus experiencias de visita en las parroquias y comunidades de Oceanía ante el impacto de un clima cambiante, explorando la posible ayuda de organizaciones jesuitas filipinas para seguir avanzando con Laudato si’. Foto de: ESSC

    “La protección de la atmósfera, los océanos y las selvas tropicales (Papua Nueva Guinea pertenece a los pocos países del mundo que todavía cuentan para la extensa selva tropical) son ejemplos poderosos de la necesidad de que los representantes políticos y los líderes de las naciones asuman la responsabilidad del bienestar de los pueblos más allá de sus propios intereses económicos y políticos.  Esto requiere una gobernanza valiente y con visión de futuro basada en los principios del bien común y la justicia para todas las personas.  Las implicaciones son de gran alcance e incluyen, como muchas voces en los propios círculos comerciales, así como la ciencia predecir, la necesidad de transformar el actual modelo económico mundial en los próximos 30-50 años, de lo contrario no sería posible mantener el cambio climático en una dimensión manejable.

    “Cualquier pretensión de subcontratar los costos del cambio climático a las generaciones futuras es irresponsable y nuevamente equivale a tácticas de retraso cobardes.  Esto no sólo es cierto para Oceanía y otras zonas costeras vulnerables, sino para el planeta en su conjunto.  Hacemos hincapié en que poner en riesgo a Oceanía y a otras regiones que apenas han contribuido a las emisiones mundiales sería injusto y vergonzoso para la familia de las naciones, especialmente cuando existen alternativas viables.  Por otro lado, limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados generaría una esperanza real para la supervivencia de estas personas y los costos son relativamente moderados.  ‘Los líderes políticos y económicos tienen que hacer frente al hecho de que las discusiones sobre el clima son sobre la supervivencia.’ (Anote Tong, ex presidente de Kiribati)

    “Nosotros, los Obispos, nos comprometemos a alentar a nuestro propio pueblo, incluidos los líderes, a que hagan su parte para fomentar el desarrollo sostenible y equitativo y las políticas económicas en nuestra región y para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a cero netos tan pronto como sea posible, o al menos, para mediados del siglo.

    “Imploramos a los líderes mundiales, especialmente al G20 en su próxima reunión en 2017, a que tomen medidas inmediatas para implementar el Acuerdo de París y así promover la ecología integral y la protección de la tierra, nuestra casa común y el bienestar de todas las naciones, especialmente las más vulnerables (cf.LS13, capítulo V).”

    Cardenal John Ribat MSC (President), Arzobispo de Port Moresby, Papua New Guinea

    Arzobispo Michel Calvet SM, Archbishop of Noumea, New Caledonia

    Obispo John Bosco Baremes SM,Obispo de Port Vila, Vanuatu

    Obispo Colin Campbell, Obispo de Dunedin, New Zealand

    Obispo Luciano Capelli SDB, Obispo de Gizo, Solomon Islands

    Obispo Charles Drennan, Obispo de Palmerston North, New Zealand

    Obispo Vincent Long OFM Conv, Obispo de Parramatta, Australia

    Obispo Robert McGuckin, Obispo de Toowoomba, Australia

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    0 Responses to Los obispos de Oceanía piden una “gobernanza valiente y con visión de futuro” de la acción climática en el Pacífico

    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

      Thank you so much for this world wide initiative.

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    La Red por la Justicia en Minería busca la participación jesuita en una encuesta sobre actividad minera

    15 Enero 2017
    Photo credit: undp.org

    Foto de: undp.org

    La Red para la Justicia en Minería (anteriormente la Red GNMR) está llevando a cabo una encuesta sobre la actividad minera y temas relacionados en comunidades donde haya jesuitas, ya sea individualmente o por medio de instituciones.

    La encuesta tiene la intención de identificar las preocupaciones clave sobre la minería y sus impactos relacionados en áreas donde hay presencia jesuita. Los resultados informarán a la red de las cuestiones más apremiantes en las regiones donde trabajan los jesuitas y ayudarán a formular sus estrategias sobre cómo y dónde se puede ayudar y contribuir.

    La encuesta está dirigida a cualquier jesuita o institución de la Compañía de Jesús, como centros sociales jesuitas, instituciones educativas jesuitas, centros de espiritualidad o residencias jesuíticas. No importa si el trabajo del entrevistado se refiere a temas mineros o no. La encuesta busca identificar los asuntos relacionados con la minería que ocurren en la región geográfica de operación del encuestado.

    La encuesta tiene 27 preguntas y no lleva más de 15 minutos completarla. Puede acceder a ella aquí. Las respuestas a las encuestas deben ser recibidas a más tardar el viernes 31 de marzo de 2017 y serán analizadas, para luego distribuir un resumen de los resultados a los encuestados y a la comunidad jesuita. Los encuestados deben indicar si hay aspectos de su respuesta que desean mantener confidenciales.

    Para preguntas y aclaraciones, por favor contacte a Carolyn Ryan de la Red por la Justicia de Minería a través de su correo electrónico: Carolyn.ryan(at)jss.org.au.

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    2 Responses to La Red por la Justicia en Minería busca la participación jesuita en una encuesta sobre actividad minera

    1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

      Thank you so much for this world wide initiative.

    2. Michalina en 2 Septiembre 2019 en 6:53 pm

      Hi, i’m from Poland. I will be 20.09.2019 on Madrid, are you also planning a strike then?

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    Respondiendo a través de la reconciliación

    30 Noviembre 2016
    Sesión de clausura de la CG 36. Foto de: gc36.org

    Sesión de clausura de la CG 36. Foto de: gc36.org

    José Ignacio García, SJ

    La reciente CG de los jesuitas ha sido una nueva oportunidad para reflexionar sobre los retos que como comunidad de Iglesia tenemos delante de nosotros, y ver nuestras capacidades -y temores- para responder ante ellos.

    La elección del P. Arturo Sosa como superior general es parte de la respuesta a esos retos.  Sin duda alguna, la CG ha sentido que el P. Sosa es quien mejor nos puede ayudar a responder en un contexto mundial tan complejo, marcado por una creciente desigualdad y el acceso al poder de líderes populistas que buscan atraer a la población con políticas efectistas, aunque suponga reducir las garantías para la libertad y los derechos humanos.

    Le Congregación General, además de elegir al nuevo superior general, ha reflexionado conjuntamente sobre la misión de la Compañía en este nuevo contexto.  Lo ha hecho fijándose en tres elementos fundamentales como son la comunidad, nuestra identidad y la misión a la que queremos responder.

    Comunidad, cómo vivimos

    La comunidad sigue siendo un desafío para los jesuitas.  No se trata tanto de la “comunidad concreta” sino de las relaciones que establecemos dentro de ella, y también de nuestros estilos de vida.  Necesitamos más coherencia entre lo que hacemos (misión), lo que somos (identidad) y cómo vivimos (comunidad).

    Muchos de nuestros esfuerzos, llenos de buena voluntad, pierden mucha credibilidad porque nuestros estilos de vida no son coherentes con el mensaje que anunciamos.  Esto es muy evidente ante los desafíos medioambientales, no se trata sólo de conocer la encíclica Laudato si’ – y es muy importante conocerla- pero más importante el aplicarla, el implicarnos en ello mediante la transformación de nuestros estilos de vida personales y comunitarios.

    Identidad, lo que somos

    La identidad jesuita está marcada por una profunda experiencia de Dios que vivimos a través de los Ejercicios Espirituales.  La Congregación invita a cada jesuita a profundizar responsablemente en la experiencia de los Ejercicios.  Se trata de una renovación que comienza -y se sostiene- por el cuidado de nuestra vida interior.  De nuevo este deseo de coherencia: que lo que somos se exprese del mejor modo posible en lo que hacemos y en nuestro modo de vivir.

    Misión, lo que hacemos

    Por último, nuestra misión.  Este es sentido de nuestra existencia, no hemos sido fundados para “ser,” como si fuésemos una esencia estática flotando en el cosmos o una señal luminosa que apunta al cielo para indicar dónde puede que esté Dios; tampoco hemos sido fundados para solamente vivir juntos, porque no somos una orden monástica.  Los jesuitas hemos sido fundados, formados y vivimos para colaborar con Cristo en una misión de reconciliación y justicia.  Este es precisamente el título del principal texto aprobado por la Congregación.

    Reconciliación y la consolación

    La misión de los jesuitas hoy está guiada por una dinámica de reconciliación que promueve la justicia.  La reconciliación se desarrolla en los tres niveles que nos son ya conocidos: reconciliación con Dios, con los otros y con la creación.

    La reconciliación con Dios quiere recoger todos los esfuerzos por el anuncio explícito del Evangelio, por cómo hacer para que Jesucristo sea conocido y amado.

    La reconciliación con los otros es la expresión de nuestra búsqueda por un mundo más justo y en paz, aquí se reconoce cómo la Compañía se ha implicado en tres grandes áreas: las migraciones y los desplazamientos forzosos, con especial mención al Servicio Jesuita a Refugiados; el acompañamiento a minorías y pueblos marginados (como las comunidades indígenas, los Dalits y otros grupos vulnerables en los márgenes de la sociedad) y por último todas las formas de violencia que surgen de grupos fundamentalistas religiosos, se necesita que todos los creyentes nos unamos para mostrar que la experiencia religiosa, para ser auténticamente religiosa, rechaza la violencia.

    Saludo Padre Arturo Sosa, el 31º Superior General de la Compañía de Jesús. Foto de: gc36.org

    Saludo Padre Arturo Sosa, a la izquierda, el 31º Superior General de la Compañía de Jesús. Foto de: gc36.org

    La reconciliación con la creación es el tercer gran área de esta misión, se trata del cuidado de la casa común como proclamó el Papa Francisco en Laudato si’.  El mismo Papa es el que ha destacado que afrontamos una sola crisis: socioeconómica y medioambiental, no son dos realidades separadas sino una sola amenaza para el futuro de la humanidad y del planeta.  Detrás de esta doble crisis está un modo depredador de relacionarse con la naturaleza y de usar a las personas poniéndolas al servicio de los intereses económicos.  El cuidado de la casa común necesita poner la creación de Dios (personas y naturaleza) en el centro si queremos tener un futuro sostenible.

    Esta reconciliación con la creación requiere, por nuestra parte, una colaboración activa.  Debería, en primer lugar, movilizarnos para estar junto a los más vulnerables, compartiendo con ellos sus dificultades y sus esperanzas.  En segundo lugar, deberíamos modificar nuestros estilos de vida, buscando aquellos que son más respetuosos con el medio ambiente y más solidarios especialmente con los pobres y marginados.  Nuestra actividad debe tener siempre un fuerte fundamento intelectual, y no puede olvidar la celebración alegre para dar gracias “por tanto bien recibido.”  La Congregación hace mención expresa del Amazonas y la cuenca del Congo como dos lugares concretos en los que ya se ha iniciado la implicación de los jesuitas, y en los que se espera que el compromiso seguirá todavía con más intensidad.  Son dos regiones clave para el futuro del planeta.

    En su visita a la CG 36 el Papa Francisco nos recordó la necesidad de “pedir la consolación.”  Este ministerio de reconciliación sólo puede ser recibido por nuestros hermanos y hermanas, si es un mensaje de esperanza.  La consolación supone que lo que nos mueve internamente es la alegría y la gratitud.  La consolación no es ingenua relación con el mundo, sino que comprendiendo toda su complejidad somos capaces de reconocer a Dios presente y activo.

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    Conexión, desconexión, reconexión: La visión radical de Laudato si’

    30 Noviembre 2016

     

    2016_11_30_reflection_photo1Anthony Annett, PhD

    Al reflexionar sobre los aspectos de la encíclica Laudato si’ del Papa Francisco que parecen más relevantes para la COP22 y en las etapas sucesivas, me centraré en la interconexión, un tema que se extiende por toda la encíclica y explora tres puntos clave:

    Laudato si’ establece una profunda conexión entre los seres humanos entre sí y con el mundo creado, y estas conexiones dan lugar a la responsabilidad ética.

    Sin embargo, las ideologías predominantes del mundo moderno enfatizan una desconexión radical entre las personas y entre la humanidad y la creación.

    Resolver los graves problemas a los que nos enfrentamos exigirá una reconexión que, a su vez, pide la conversión tanto a nivel individual como institucional.

    El tema dominante de Laudato si’ es el de la conexión.  El florecimiento humano se basa en el respeto por los lazos que unen a las personas entre sí y a la creación; en el respeto por la dignidad de cada persona y el valor de todos los seres creados.  Sin embargo, gracias a una ideología desordenada ya una mentalidad errónea, estos vínculos se han desgastado y esta desconexión está en el origen de nuestras crisis económicas, sociales y ambientales.

    El Dr. Annett con el Papa Francisco, que se unió brevemente a la Consulta Conjunta del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz y la Academia Pontificia de Ciencias sobre Laudato si’ y el Camino a la COP22 el 28 de septiembre de 2016 en el Vaticano. Foto de: pas.va

    El Dr. Annett con el Papa Francisco, que se unió brevemente a la Consulta Conjunta del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz y la Academia Pontificia de Ciencias sobre Laudato si’ y el Camino a la COP22 el 28 de septiembre de 2016 en el Vaticano. Foto de: pas.va

    La reconexión requiere una nueva orientación, una conversión a los valores que animan el desarrollo integral y sostenible – principalmente una noción profunda y amplia de solidaridad.  Esta conversión debe tener lugar a nivel individual, que es difícil, y el nivel institucional, que es más difícil.

    Sin embargo, es realmente la única solución viable a nuestros problemas colectivos. Las iniciativas con raíces poco profundas están destinadas a fallar.  Y para asegurarnos de que las raíces corran profundamente, necesitamos civilizar y humanizar nuestras interacciones económicas y sociales.  Es por eso que el Papa Francisco llama a una “revolución cultural” que transforma nuestra noción de progreso y la forma en que miramos al mundo.  Esta es la verdadera visión radical de Laudato si’.

    Este es un extracto del documento compartido por el Dr. Anthony Annett durante la Consulta Conjunta del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz y la Academia Pontificia de Ciencias sobre Laudato si’ y el Camino a la COP22  en Casina Pio IV, Ciudad del Vaticano, el 28 de septiembre de 2016.

    El documento completo se puede ver y descargar en la Academia Pontificia de Ciencias.

     Tony Annett es asesor de cambio climático y desarrollo sostenible en Instituto de la Tierra Universidad de Columbia  y en Religiones para la Paz.  Economista de formación, su trabajo se centra en la intersección de la ética, la religión y el desarrollo sostenible. También es especialista en la enseñanza social católica y, en ese cargo, trabaja con el Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz y la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, especialmente en el contexto de la encíclica Laudato si’.  Puede ser contactado a través de su correo electrónico: aannett(at)ei.columbia.edu.

     

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    ¿Qué sucede cuando una comunidad empieza a planificar desde cero? Hacia una aplicación más amplia de los GIS para reducir los riesgos de desastres y planificar el uso de la tierra

    30 Noviembre 2016
    Reunión de la ESSC con el personal de DRR y GIS del gobierno local de Hernani al este de Samar sobre el trabajo colaborativo sobre fortalecimiento de las capacidades. Foto de: ESSC

    Reunión de la ESSC con el personal de DRR y GIS del gobierno local de Hernani al este de Samar sobre el trabajo colaborativo sobre fortalecimiento de las capacidades. Foto de: ESSC

    Dallay Annawi

    Hernani y Marabut son dos ciudades costeras al Visayas oriental, la región central de Filipinas, que fueron devastadas por el tifón Haiyan en 2013 y que tuvieron que reconstruir su base de datos, mapas y planes desde cero, después de que la tormenta destruyera sus edificios municipales junto con sus mapas y registros.

    Estas autoridades locales (LGU en inglés) reconocen que un sistema de información geográfica (GIS por sus siglas en inglés) es una herramienta útil para localizar y reconstruir mejor.  Les permite combinar su visión y planificación con otras áreas que son evaluadas por las agencias gubernamentales nacionales, identificando distintos riesgos, mediante la superposición de capas útiles de información a nivel local.

    El Instituto de Ciencia Medioambiental para el Cambio Social (ESSC), un centro jesuita de investigación y formación en Filipinas, comenzó una serie de seminarios de formación en sistemas de información geográfica con el apoyo de la Red Xavier.

    Explicar a los becarios del gobierno local la importancia de georreferenciar los mapas existentes. Foto de: ESSC

    Explicar a los becarios del gobierno local la importancia de georreferenciar los mapas existentes. Foto de: ESSC

    Se han diseñado tres módulos de capacitación para equipar al personal de las LGUs con las habilidades básicas para aplicar GIS en la planificación local.  El Módulo 1 ofrece una introducción sobre los GIS y orientación sobre cómo funcionó el software libre y de código abierto, Quantum GIS o QGIS.  El Módulo 2 cubre los ejercicios en las aplicaciones de mapeo y desarrollo de su base de datos en los centros de evacuación y sitios de reubicación, así como la cartografía de viviendas e instalaciones expuestas a peligros.  El Módulo 3 refuerza las habilidades introducidas en los módulos anteriores y presenta un marco para analizar los contextos de riesgo de desastres hasta el nivel barangay (aldea).  Algunos de los participantes habían asistido anteriormente a un entrenamiento GIS utilizando otro software proporcionado por una agencia nacional, pero el curso único no fue suficiente para llevarlos a un nivel realmente operativo.

    El Sr. Lito Ogana, Responsable local de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (DRRM) en Hernani, reconoció que “lo importante es que adquiramos las habilidades que podemos aplicar en nuestra planificación local.”  Los conocimientos básicos en GIS recibidos por los alumnos fueron complementados con capacitaciones similares de GIS para