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El derrame del petróleo en el Golfo

15 Julio 2010

Un desastre sin precedentes para el medio ambiente, la economía y la vida de las comunidades de pescadores de la costa del Golfo

Alex Mikulich, Doctor, Investigador Asociado

Mientras el derrame de petróleo en el Golfo del 20 de abril del 2010, continúa sin resolverse (y estamos a 31 de mayo), tenemos que reconocer que el derrame es un desastre masivo, no imaginado, y sin precedentes. Aunque los científicos discuten la cantidad exacta de petróleo derramado al principio en el lugar del accidente y no están seguros de la profundidad y extensión exacta del derrame, su proliferación amenaza con dañar las costas de Luisiana (donde está empezando a atacar), así como los estados de Mississippi, Alabama, y Florida.

En los meses venideros el Jesuit Social Research Institute de la Loyola University New Orleans (JSRI) evaluará los posibles impactos del derrame de petróleo en la costa del golfo en relación con los grupos raciales, la pobreza y la inmigración.

The Louisiana Weekly (semanario) y la asociación Advocates for Environmental Human Rights (AEHR) están comenzando a determinar los posibles impactos en las comunidades de pescadores que se componen principalmente de vietnamitas, camboyanos, personas de Laos, afro-americanos, americanos nativos e hispanos, así como grupos de cajunes, haitianos, croatas, y otros inmigrantes de Yugoslavia.

Las comunidades de pescadores del golfo no se han repuesto todavía de los ciclones Katrina, Rita, Wilma, Gustavo, e Ike. Están afrontando no sólo la pérdida de empleo, de una campaña de pesca y de mariscos, sino quizá la destrucción definitiva de su modo de vida.

En su artículo en el The Louisiana Weekly Susan Buchanan nos cuenta cómo tres años después de los ciclones Katrina y Rita, en 2008, la creación del Centro de Asistencia para las Pesquerías del Sureste de Luisiana en Belle Chase fue un destello de esperanza para los pescadores. Según The Louisiana Weekly: “El derrame de petróleo añade miseria a los pescadores un grupo ya residual ” ( http://www.louisianaweekly.com/news.php?viewStory=2798 ).

Creado por SeedCo Financial, una institución no lucrativa de desarrollo comunitario de reconocido prestigio, el Centro de Asistencia para las Pesquerías del Sureste de Luisiana ha prestado o avalado 15 millones de dólares a 545 pesquerías en el sureste de Luisiana.

El 55% de los beneficiarios del Centro de Asistencia para las Pesquerías, son pequeños productores, según Robin Barnes, vicepresidente del grupo SeedCo. Según Barnes más de 27.000 personas están empleadas en las pesquerías de Luisiana, y los grupos al parecer más afectados por las pérdidas de trabajo son los afro-americanos y los asiáticos. Esto no significa que se minimicen los efectos negativos en todos los habitantes de Luisiana; más bien se quiere decir que son los grupos previamente marginados los que llevan el peso de la pérdida a corto plazo tanto en empleo como en el modo de vida.

Monique Harden, co-directora y abogada de los Advocates for Environmental Human Rights (AEHR), destaca las interconexiones entre el medio ambiente y la raza, poniendo de relieve cómo “los peligros inherentes a la política energética de la nación son visibles en las ciudades fantasma de Luisiana, que fueron en otro tiempo comunidades afro-americanas históricas, antes de que se enraizasen las explotaciones petroleras. Lo mismo sucede con el deterioro de la costa antigua de nativos americanos (del tamaño de Delaware), debido en gran parte a las compañías de petróleo, que cortan canales e instalan redes de petróleo y conducciones de gas.”

Harden continúa diciendo que mientras “es un hecho que la gente de color paga desproporcionadamente los escapes de petróleo, la pérdida de costa y los importantes problemas de salud causados por la exposición a cantidades notables de contaminación tóxica, éstas no son estas las únicas desventajas. Se tienen que añadir a estas consecuencias negativas de la producción del petróleo, las emisiones de gas de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático, cuyos efectos son: la subida del nivel del mar y los acontecimientos extraordinarios del clima, como los intensos ciclones. La gente de color en EEUU y alrededor del mundo es la que tiene más que perder con el cambio climático.” (http://www.ehumanrights.org/news_release_apr30-10_slippery_slope.html )

Si la estimación inicial de la compañía British Petroleum es correcta en que 5.000 barriles (700.000 litros) de petróleo se derraman cada día en el golfo, este derrame eclipsará en 50 días los 41 millones de litros derramados por la Exxon Valdez en Prince William Sound (Alaska) en 1989.( Véase: “El petróleo del golfo eclipsa el desastre de la Exxon Valdez” en: http://www.npr.org/templates/story/story.php?storyId=126373753)

De hecho los pozos de petróleo del Golfo contienen más petróleo que un depósito. Y dada la incapacidad de British Petroleum para cortar el vertido después de 35 días, parece que este derrame superará fácilmente al desastre de Exxon Valdez. La primera misión científica para evaluar el tamaño del derrame (patrocinada por la Autoridad Nacional Oceánica y Atmosférica), llevada a cabo por el buque investigador Pelícan encontró muchas manchas de petróleo que eran tan grandes como de 30 millas de largo, 7 millas de ancho, y cientos de pies de espesas. Véase en Newsweek: “Los grandes desconocidos en el derrame de petróleo del golfo,” disponible en: http://www.newsweek.com/id/238367.

El derrame de petróleo del Golfo es un caso típico de las conexiones internas entre el entorno natural y la economía. Como el Papa Juan Pablo II y la enseñanza social católica subrayan, el respeto a toda clase de vida, incluida la biosfera global, es un requisito previo para reconocer la dignidad humana y desarrollar una economía sana. La enseñanza social católica pone de relieve el respeto por la totalidad de la vida y especialmente por la fragilidad de todo el tejido de la vida sostenido por el universo y la eco esfera.

Dicho con sencillez, si perdemos o dañamos irreparablemente la eco esfera, no habrá vida humana ni economía ni mucho menos una economía justa. En su mensaje del Día Mundial de la Paz de 1990, el Papa Juan Pablo II nos advierte claramente que “los delicados equilibrios ecológicos están trastornados por la destrucción incontrolada de vida animal y vegetal o la temeraria explotación de los recursos naturales. Se debe afirmar que todo esto, aun puesto en marcha en nombre del progreso y bienestar, es en último caso una desventaja para la humanidad”. (http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/messages/peace/documents/hf_jp-ii_mes_19891208_xxiii-world-day-for-peace_en.html).

Sin duda, debido a la extensión del vertido y su poder de contaminación, el vertido es una amenaza para los ecosistemas locales que se hará sentir humana, ambiental y económicamente en los estados del sur del Golfo y en la región durante decenas de años, por no decir para las generaciones futuras.

Tomado de Just South.

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Este artículo también está disponible en:: Inglés

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