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El inicio de consultas por parte de Jesuitas sobre ecología en Kerala, India

15 Agosto 2013

Ceremonia de apertura en Calicut, una ciudad de Kerala

Recopilado por Robert Athickal, SJ

Entristecidos por la continua degradación de Kerala, anunciada en los carteles turísticos como “país de Dios,” e instados por la Iglesia y la Compañía de Jesús para sumergirnos en un ministerio encaminado a proteger y cuidar la creación de Dios, el padre James Morais sj de la provincia de Kerala, el padre Robert Athickal sj de la provincia de Patna, y el padre Rappai Poothokaren sj de la provincia de Gujarat, iniciamos y organizamos el pasado mes de junio de 2013 cuatro consultas sobre ecología y varias sesiones de ecoespiritualidad.

Kerala (India), se localiza en la franja de terreno situada entre el sistema montañoso de los “Ghats” occidentales y el mar Arábigo, y emergió abundantemente gracias a una generosa naturaleza. Casi seis meses de lluvia y la cercanía al ecuador hacen de Kerala un paraíso de biodiversidad tropical, apareciendo en las guías internacionales de turismo como ¡uno de los 50 lugares “que deben verse” en el mundo!

La mayoría de la gente en este estado del suroeste de la India vivía de la agricultura, pero en el periodo de la post-independencia una gran cantidad de cultivos destinados al abastecimiento local fueron reemplazados por cultivos de producción, y la agricultura en Kerala ahora es sobre todo comercial. Monocultivos a los que se les aplicó de manera libre e indiscriminada fertilizantes y pesticidas químicos, destruyendo drásticamente la biodiversidad. Los niveles de contaminación del terreno, el aire y el agua están causando riesgos para la salud. El desarrollo económico de Kerala, en gran medida impulsado por las remesas procedentes de la migración a gran escala al extranjero en las últimas décadas, está engendrando un estilo de vida y patrones de consumo con consecuencias drásticas sobre la salud medioambiental del estado.

Lo que se ha recopilado en las consultas con activistas, académicos y personas sensibilizadas y con conocimientos sobre Kerala, es que se dirige rápidamente hacia un desastre ecológico, con un impacto negativo directo sobre temas vitales como son la salud y la alimentación. Estos son los aspectos más destacados obtenidos de las consultas:

Un montón de dinero, pero no hay buenos alimentos: Mientras que los monocultivos de caucho, coco, cacao, vainilla, anacardo y piñas trajeron una garantía económica para muchas familias en Kerala, este proceso desembocó en una total dependencia de los estados vecinos para el consumo diario de arroz, verduras y carne. La migración global a gran escala de jóvenes de Kerala aumentó los salarios a tasas extremadamente altas. Los agricultores de Kerala tienen verdaderas dificultades para encontrar mano de obra para cultivar los productos de consumo diario como el arroz y las verduras, y si la encuentran, es muy cara. Esto provoca que estos productos sean muy difíciles y caros de obtener, disminuyendo el cultivo tradicional de arroz en el estado. Como resultado, estos monocultivos se producen más en grandes explotaciones que en cultivos de abastecimiento local.

El difunto botánico Dr. KM Mathew, SJ decía que los monocultivos como el caucho habían convertido a nuestro estado en un gran ‘cementerio ecológico.’ ¡La exuberante diversidad de la vida en Kerala – plantas y animales – ha desaparecido!

Encendiendo una lámpara en Thrissur (Trichur), otra ciudad de Kerala

Los participantes en nuestras consultas confirmaron que nuestro alimento básico, el arroz, así como verduras y carne, llegan a Kerala todos los días procedentes fundamentalmente de la agricultura industrial de los estados vecinos. El uso extensivo e intensivo de fertilizantes químicos, hormonas y pesticidas venenosos forma parte de esta manera de cultivar. Conscientes de las consecuencias que tiene esta agricultura sobre la salud, la mayoría de los agricultores sin embargo cultivan alimentos orgánicos para el autoconsumo familiar. Venenos como el Endosulfán, prohibido en Kerala por el tribunal supremo después de una larga lucha, se utiliza ampliamente en el resto del país. ¡Parece que los beneficios económicos procedentes de alimentos envenenados son aceptables en la agricultura comercial e industrial, siempre que otros sean las víctimas! ¿Han cuestionado el cristianismo y otras religiones la moralidad de este tipo de comportamiento inmoral y ‘criminal?’

El problema de los residuos: Todos los grupos se mostraron unánimes en cuanto a la forma irresponsable y desastrosa en que personas e instituciones se deshacen de sus residuos. Muchos consideraron que la eliminación de residuos es uno de los mayores problemas de Kerala desde el punto de vista ecológico. Las corporaciones municipales y panchayats (consejos de aldea) tienen acuerdos que se revelan inadecuados para la eliminación de residuos, y la gente se deshace de los desechos en cualquier lugar. Los ríos del estado se llevan la peor parte del problema, estando repletos de residuos, bolsas de plástico y botellas durante todo el año. Y el problema crece día a día.

La salud de las personas se encuentra en grave peligro: La salud de las personas es la “víctima” directa de estos cambios ambientales en Kerala. El Economic Times, un periódico diario de negocios en la India, informó el pasado diciembre de 2012, que los pacientes con cáncer en Kerala aumentaron alarmantemente un 200% en las últimas tres décadas. No hay cifras definitivas sobre el aumento de casos de personas con problemas cardíacos. Sin embargo, una de las fuentes sitúa este incremento en más del 800%. Además, enfermedades estomacales como úlceras, diarrea y cáncer intestinal son comunes. La contaminación del aire causa problemas respiratorios. Y es habitual que los niños aumenten de peso de manera anormal.

La crisis del cultivo del arroz: Los agricultores consultados mostraron el desamparo que sienten y manifestaron que el coste de la vida es muy alto para ellos, con constantes aumentos de los costes de educación, transporte, electricidad y alimentos. Todos los representantes de los agricultores dijeron que no podían reducir el cultivo de monocultivos, especialmente de caucho. La escasez de trabajadores aumentó el salario diario de un obrero no cualificado por encima de 500-600 Rs, cuando el salario mínimo diario en Kerala es de alrededor 200 Rs, y ningún agricultor puede permitirse el lujo de contratar mano de obra para cultivar arroz.

El rol de la Iglesia, especialmente de los jesuitas: Muchos pensamos que la Iglesia como cuerpo debe asumir una postura profética en esta hora de crisis. La dirigencia eclesiástica puede persuadir a la gente a optar por una vida de mayor simplicidad y a la asistencia mutua y la cooperación. En lugar de construir grandes y opulentas iglesias e instituciones, los seguidores de Jesús podrían persuadir a la comunidad para dirigirse a maneras más simples de vivir una vida más feliz. Mientras que la sociedad tecnocrática consideró la frugalidad como un signo de pobreza, la Iglesia, en especial en las comunidades religiosas, se comprometió a llevar una vida sencilla y pobre, frugal pero satisfecha y plena.

Padre Rappai Poothokaren SJ hablando con un grupo de religiosos católicos de la India, en Thrissur (Trichur), Kerala

Si las familias pudieran cultivar casi para cubrir sus necesidades diarias de arroz y verduras en sus propias explotaciones, podrían vivir vidas más saludables. Incluso las terrazas de los cultivos de arroz pueden ser utilizadas para el cultivo de alimentos orgánicos. Es posible que tengan que reducir su indulgencia al pescado y la carne. Mientras que la mano de obra sea cara, un poco más de ayuda mutua durante el trasplante y cosecha puede hacer que el cultivo del arroz, alimento básico, sea posible. Mirando 50 años atrás en la historia de Kerala, tales prácticas de dar y tomar eran comunes. Los párrocos y religiosos pueden dar el liderazgo a la gente en esta crisis por la supervivencia.

En general, las personas consultadas expresaron expectativas muy altas hacia los jesuitas. “Espero que se inicien algunas campañas a gran escala para poner el estado en el buen camino,” escribió uno de los participantes en las consultas. Una de las iniciativas de los jesuitas en Kerala, la Eco-Reserva Attapadi, aunque bien acogida, fue sentida por los participantes como una isla en el norte de Kerala, en una pequeña aldea y lejos del epicentro. La gente mostró el deseo de que los jesuitas de Kerala piensen salir fuera de su isla, siguiendo su tradicional característica de aventurarse a lo desconocido, de ser hombres pioneros de frontera.

Se están produciendo cambios: Generalmente hemos escuchado comentarios positivos sobre la expansión de la conciencia ecológica en el estado. Muchos estaban discutiendo sobre todas estas cuestiones, sobre todo la de tener el veneno en el plato. Los medios de comunicación ahora destacan más las cuestiones ecológicas, y están obteniendo respuestas positivas. ¡Ha llegado el momento para la acción!

La producción Orgánica: Un buen número de personas han compartido sobre la agricultura orgánica a pequeña escala que llevan a cabo en y alrededor de sus hogares. Generalmente cultivan lo suficiente para sus familias, y así combatir el problema de los plaguicidas y los productos químicos. Cuando nos alojamos en el noviciado jesuita de Alwaye, nos sirvieron un delicioso almuerzo. El maestro de novicios, el padre José Jacob, nos dijo: “¡Todo lo que se come es de nuestro campus!” Nos contó que pusieron al día el campus como huerto ecológico y más tarde nos mostró un fabuloso jardín de verduras frescas. El Noviciado también cuenta con un sistema colector bastante adecuado con almacenaje de agua de lluvia en el techo.

Un grupo de agricultores nos dijeron que estaban organizando el cultivo de arroz de forma cooperativa, ayudándose unos a otros. Algunas amas de casa nos dijeron que evitan comprar las frutas “envenenadas” del mercado. En su lugar han desarrollado una predilección especial por las frutas totalmente orgánicas como jaqueiras, jamun y guayabas que cultivan en sus terrenos.

Un agricultor que cultiva exclusivamente caucho nos dijo que fue iluminado durante el taller, y estaba decidido a volver a cultivar arroz.

Ecoespiritualidad: Pensamos que sólo mediante un cambio de actitud hacia la creación de Dios llevaría a la acción, por ello ofrecimos sesiones interactivas de ecoespiritualidad para alcanzar una mayor conciencia y acción por parte de la población. A lo largo de todo Kerala tuvimos casi una docena de interesantes sesiones sobre ecoespiritualidad con seminaristas, un gran grupo de los religiosos católicos de la India, asociaciones de mujeres, profesores, estudiantes de gestión tecnológica, escuelas y personas mayores.

Al final, se reconoció que los jesuitas de Kerala tenían descuidado un asunto tan importante y urgente como la ecología, pero que estaban empezando a tomar el reto en el momento adecuado. La gente espera que los jesuitas, como pioneros, empiecen a pensar y actuar fuera de sus islas, contribuyan con soluciones y propuestas para campañas de sostenibilidad ecológica.

Para historias relacionadas, por favor consultar (en inglés) Matters India y el artículo previo en Ecojesuit.

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Este artículo también está disponible en:: Inglés

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