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Esperanza y fe en las fronteras de la COP26: Compartiendo el viaje a cambio hacia acción y justicia climática para Oceanía y Asia

Esperanza y fe en las fronteras de la COP26: Compartiendo el viaje a cambio hacia acción y justicia climática para Oceanía y Asia

Inundaciones en Tailandia que afectan a casi un millón de personas en el país en medio de la oleada de Covid, octubre de 2021 (Thai Red Cross Society)

Mary Criselle Mejillano (traducción de Sch Bryan Galligan SJ)

¿Cómo las comunidades de fe pueden reclamar justicia climática e implusar responsabilidad hacia cambio transformativo?

Mediante el evento Faith at the Climate Fronteirs: Consequences for Oceania and Asia (La Fe en las Fronteras Climáticas: Consecuencias para Oceanía y Asia),organizado por Ecojesuit y el River Above Asia and Oceania Ecclesial Network (Río Sobre Asia y Oceanía Red Eclesial, o RAOEN) en Glasgow el 8 de noviembre, delegados de Ecojesuit en la COP26 compartieron las voces y acciones, y intercambiaron cuentos y aprendizajes, desde las aulas de la COP26 y las calles de Glasgow. También compartieron que todo esto va formando los fundamentos de la COP27.

Pedro Walpole SJ, coordinador global de Ecojesuit, abrió la conversación y les recordó a todos que la frontera en ese momento era Glasgow, que la esperanza no es un optimismo dado el pesimismo y desilusión del momento, y subrayó la importancia de la fe, que, según él, es un “amor duro.” Dijo que “somos llamados a vivir con una fe profunda, capaz de hacer sacrificios, de reclamar justicia, y a compartir una esperanza duradera y un cambio definitivo.”

Desde Glasgow, el Reverendo James Shri Bhagwan, Secretario General de la Conferencia de Iglesias del Pacífico, compartió un relato breve sobre el proceso de la COP y las negociones, comunicando su desaliento sobre la falta de representación por parte de las islas del pacífico.

Los delegados de Ecojesuit en la COP26: Rev. James Shri Bhagwan (arriba), Siji Chacko SJ (abajo a la izquierda), y Ann Marie Brennan (abajo a la derecha), informan en vivo desde la COP26 en Glasgow.

Sin embargo, en medio de las dificultades y frustraciones, James sintió esperanza por unirse con el bloque del pacífico durante la Jornada Mundial de Acción Climática, el 6 de noviembre, en la cual más de 200.000 personas acudieron a las calles de Glasgow reclamando justicia y acción climática. También subrayó que, aunque promesas y compromisos escritos son una parte fundamental del proceso de la COP, es importante seguir reclamando más transparencia, responsabilidad, e inclusión en el proceso de implementación.

Ann Marie Brennan, vicepresidenta del Consejo Ejecutivo Mundial de las Comunidades de Vida Cristiana y la moderadora del evento, procedió a compartir su experiencia de unirse a la peregrinación “Growing Our Future(Cultivando nuestro futuro) desde Edimburgo a Glasgow dirigida por Jesuit Missions UK (Misiones Jesuitas Reino Unido). El grupo mayormente consistió en jóvenes que caminaron 52 millas y presenciaron de primera mano la belleza de la Creación en el campo a lo largo del camino. “En el Libro de los Salmos, dice ‘¡regocíjese la tierra!’ …y entonces alcemos nuestra oración que esto sí se puede hacer y cumplir en las negociaciones y vamos a ponerlo en práctica,” dijo Ann Marie.

Siji Chacko SJ, Director de la Oficina Desarrollo de la Conferencia de Jesuita de la India/ Asia del Sur, habló de la necesidad de más acción y menos hablar. Destacó los impactos socioeconómicos y ecológicos que tiene el cambio climático para los campesinos en el sur de Asia y como estos concretizan “el grito de la Tierra es el grito de los pobres.” Con la presencia tremenda de la sociedad civil, los jóvenes, los pueblos indígenas, y las organizaciones religiosas en Glasgow, Siji repitió la necesidad de más acción común hacia una respuesta global significativa a la crisis climática. “Que tengamos esperanza y buscar esa esperanza dentro de nosotros. El viaje más largo empieza por el paso más pequeño, y cada uno de nosotros tiene una responsabilidad,” dijo.

Desde Broome en Australia Occidental, Jacqui Rémond, Co-Coordinadora del Grupo de Trabajo sobre Ecología de la Comisión Vaticana COVID-19, presentó una breve perspectiva sobre los puntos clave surgiendo en las discusiones de la COP26 y los cambios y oportunidades de participación. Jacqui presentó lo siguiente:

  • 110 países representando 85% de los bosques del mundo firmaron una Declaración de los Líderes de Glasgow sobre los Bosques y el Uso de las Tierra en que se comprometieron a detener y revertir la deforestación para 2030.
  • Muchos países prometieron una eliminación gradual del carbón, pero la China, la India, y Australia no se juntaron a la promesa. Por la primera vez, 23 países se comprometieron a detener concesiones de plantas de carbón y otros combustibles fósiles.
  • En un momento histórico, más de 100 países se comprometieron a reducir las emisiones del metano, un gas de efecto invernadero muy potente.
  • Pueblos indígenas recibieron una promesa de 1.700 millones de dólares en reconocimiento de su rol central e indispensable en la protección de los bosques.
  • En cuanto a las negociaciones sobre el acero entre EE.UU. y la Unión Europea, la disputa sobre los aranceles al acero y al aluminio llegó a su fin y se está elaborando un acuerdo global para combatir la producción sucia sobre el exceso de capacidad de la industria.
  • Con respeto al financiamiento al desarrollo, se hicieron compromisos de suspender inversiones en producción y centrales eléctricas de carbón.
  • Más de 450 instituciones financieras se comprometieron a limitar sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Aunque esto puede sonar prometedor, Jacqui recordó a todos la necesidad de ser cautelosos y de tener un justo escepticismo sobre los compromisos y las promesas que se hacen. Por ejemplo, países que patrocinan ampliamente la industria de los combustibles fósiles, como China, India y Australia, no se sumaron al compromiso de eliminar el carbón. Las instituciones financieras se comprometen a gastar miles de millones de dólares, pero muchas de ellas siguen estando entre los principales patrocinadores de la industria de los combustibles fósiles.

En comparación con la gravedad de la crisis socioecológica, estos compromisos son ciertamente insuficientes. “Tenemos que seguir reclamando una acción climática urgente y ambiciosa,” subrayó Jacqui. “Todavía nos queda mucho camino por recorrer, y sabemos que se nos acaba el tiempo.” A continuación, hizo hincapié en la necesidad de que las comunidades religiosas sigan pidiendo una acción climática ambiciosa y defiendan las preocupaciones de los más vulnerables, basándose en las enseñanzas de Laudato Si’ como plataforma para el cambio.

Pedro Walpole respondió a las aportaciones de Jacqui y señaló que éstas proporcionan un muy buen resumen de los elementos y también muestran algunos de los puntos débiles. Como puntos de acción, Pedro dijo que es fundamental hacer un seguimiento y que es necesario “hablar de los bosques porque la palma aceitera no es un buen intercambio para los bosques naturales.” En cuanto a la situación del carbón, Pedro dijo que está “destrozada, pero hay una marca en el suelo. Es la clavija que debemos empujar más adentro para poder empujar la siguiente clavija, y tenemos que hacerlo con esperanza y con apertura.”

Pedro destacó también que “hay que conseguir de alguna manera la transparencia de las empresas, ya que hay mucha agenda oculta. Los que no se ven son las corporaciones que han tenido su charla con los políticos. A medida que avanzamos en el proceso de la COP, tenemos que reconocer que hay muchos negociadores sangrando en esto, que están sufriendo. Son personas que no tienen una agenda de ‘los negocios primero.’ Pero este es el quid de la cuestión y no podemos dejar que se deslice como se ha deslizado durante demasiados años. Esto ya lleva 27 años.”

Su Eminencia Soane Patita Paini Cardenal Mafi, Obispo de Tonga y Niue y Presidente de Caritas Oceanía, comentó qué significaba las experiencias de Glasgow desde la perspectiva de Oceanía y Asia. Relatando sus 11 años de experiencia con Caritas Tonga, el cardenal Mafi subrayó las realidades tangibles que comprobó de las vidas y el sustento de las personas afectadas por el cambio climático en las islas del pacífico. Sin embargo, a pesar de las dificultades y los desastres, la Iglesia ha sido firme en su misión de acompañar a los más vulnerables con un sentido de amor, preocupación, y gozo en la persona humana y es aquí donde la Iglesia aprende de los pobres. El cardenal Mafi enfatizó que empezar desde una conversión de corazón es fundamental, habilitándole a uno a ver en el otro la cara verdadera de Dios.

Mavis Tito, Directora Nacional de Caritas Papua Nueva Guinea, habló de la necesidad de representación adecuada de los países islas del pacífico en las negociones, siendo los más vulnerables a los impactos del cambio climático. Para tomar decisiones y acciones, voces desde tales comunidades deben ser escuchados. Cuando los líderes vuelvan a sus países, la conversación debe continuar e incluir las voces de los más vulnerables en el proceso.

La Directora Ejecutiva de la Fundación Tebtebba y ex Reportera Especial sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas para la ONU Victoria Tauli-Corpuz compartió cómo los representantes indígenas en la COP26 están intentando a influenciar activamente el proceso en favor de más inclusión y responsabilidad a través de la Plataforma de Comunidades Locales y Pueblos Indígenas. Ella también enfatizó la necesidad de enfocar la mitigación de emisiones de carbono desde una perspectiva de derechos humanos, y de fortalecer la colaboración entre grupos religiosos y las comunidades en dar el seguimiento. “Con las comunidades que representamos y las comunidades de fe, necesitamos unirnos y dar el seguimiento sistemáticamente a cómo se toman las decisiones y gritar en voz alta si estas acciones lleven más injusticia climática,” dijo ella.

Banderas en las calles de Glasgow, recordándole a todo el mundo la urgencia del cambio climático y sus impactos en las comunidades vulnerables. (Siji Chacko SJ)

El arzobispo Peter Loy Chong de la archidiócesis de Suva (Fiyi) y presidente de la Federación de Conferencias Episcopales de Oceanía compartió su reflexión sobre cómo los grupos y comunidades de fe pueden abordar estos desafíos. Comparó la misión de Cristo a la misión de la Iglesia en acompañar a los sufrientes – las comunidades más vulnerables frente los impactos del cambio climático y la degradación ecológica. El arzobispo reiteró la necesidad de cambiar el lenguaje de fe para comunicar historias y amplificar voces locales de una manera que toca los corazones de las personas para impulsar acción hacia conversión. “A menos que interrumpimos los corazones de las personas, la conversión no tomará lugar,” dijo él.

El obispo Allwyn D’Silva, obispo auxiliar de la archidiócesis de Bombay, habló sobre el rol que tiene las comunidades de fe y los grupos religiosos en provocar cambio transformativo, y cómo los textos y enseñanzas religiosos pueden servir como recordatorios de la misión que tiene la Iglesia en cuidar de los pobres y la Tierra.

El viaje a la COP27 con los jóvenes

Pedro Walpole compartió los puntos clave de las sesiones y subrayó la necesidad de reclamar más responsabilidad y acompañamiento de las comunidades en los márgenes para asegurar que sus voces y preocupaciones se escuchen mediante los preparativos para la COP27 el año próximo.

La COP26, a pesar de los retrasos y desafíos, se ha esforzado en escuchar las voces y llegar a un entendimiento mejor de la lucha para los derechos humanos de los que están sufriendo bajo los impactos del cambio climático, y estos son bases significativos en que participar.

El rol de la fe es fundamental porque es aquí de donde viene la esperanza y la fuerza para continuar y sustentar los compromisos, explorando y experimentando juntos cómo una respuesta comunal y interreligiosa puede fortalecer las voces y acciones desde Oceanía y Asia, según un proceso sinodal y solidario.

Un arcoíris en el cielo durante la Jornada Mundial de la Acción Climática, el 6 de noviembre, con más de 200,000 personas en las calles de Glasgow reclamando acción y justicia climática. El arcoíris también simboliza la alianza de Dios con Noé y con todas las criaturas vivientes de la Tierra. (Maria Virginia Wahnish)

Y por fin, hay una necesidad de seguir comprometiéndose con los jóvenes, quienes nos dicen qué es urgente y qué tiene que cambiar, para que ellos también puedan participar y celebrar y hacerse co-creadores en esta obra maravillosa para la Tierra.

La Fe en las Fronteras Climáticas: Consecuencias para Asia y Oceanía se llevó a cabo en el Centro de Espiritualidad Ignaciana en Glasgow con locutores presenciales y virtuales el 8 de noviembre y se alineó con el tema de la COP26 para ese día sobre la Adaptación y las Pérdidas y los Daños. Más de 100 participantes desde comunidades de fe, líderes de iglesias locales, representantes comunitarios, y redes interreligiosas desde partes distintas del mundo, se unieron al evento Ecojesuit-RAOEN.

Mary Criselle Mejillano trabaja como Asociada de Gestión de Programas para las Ciencias Medioambientales para Cambio Social (ESSC), una organización jesuita para la investigación y capacitación en Filipinas que provee secretariado y apoyo técnico al Ecojesuit. Criselle también ayuda a coordinar las actividades en red de Ecojesuit y es un miembro de la delegación virtual de Ecojesuit en la COP26.

Esta historia también está disponible en inglés y francés.

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