Espiritualidad que reconcilia con la creación

Espiritualidad que reconcilia con la creación

Pantaron en Mindanao, Filipinas. Foto de: P Walpole

José Ignacio Garcia, SJ

El Secretariado para la Justicia Social y la Ecología de la Curía General en Roma acaba de publicar, en el último número de Promotio Iustitiae (111) un monográfico bajo el título de “Una espiritualidad que nos reconcilie con la creación.” Desde Ecojesuit recomendamos vivamente la lectura de este número y ofrecemos una rápida presentación de sus contenidos.

El primer artículo, del P. Xavier Savarimuthu SJ, “El futuro que queremos exige reconciliación con la creación,” es una reflexión muy interesante que une las expectativas humanas de futuro con la necesidad de reconciliación con la creación. “El futuro que queremos” fue el slogan de la última Conferencia de Naciones Unidas de Desarrollo Sostenible (Rio+20), y el P. Savarimuthu utiliza esa referencia para expresar la necesidad de un compromiso a favor de esta reconciliación que pasa por buscar el Reino de Dios y debe centrarse en satisfacer necesidades frente a la propuesta consumista que favorece la avaricia. El P. Savarimuthu enseña en el Colegio San Javier en Kolkata, India, y es miembro del Grupo Coordinador de la red GIAN-Ecología.

La contemplación para alcanzar amor y la ecología“”del P. José Alejandro Aguilar SJ es el siguiente artículo de este número. El P. Aguilar trabaja en Nariño, Colombia, en el Proyecto Suyusama y fue uno de los miembros del Grupo de Trabajo que redactó Sanando un Mundo Herido. En este artículo hace un análisis en detalle de la contemplación para alcanzar amor, según el texto de los Ejercicios Espirituales. El P. Aguilar destaca que uno de los riesgos de nuestro tiempo, ante retos tan graves, es ignorarlos, y al hacer esto – tal vez sin darnos cuenta – no sólo no afrontamos los retos sino que también nos estamos alejando de Dios:

Uno de los peligros que tenemos cuando nos enfrentamos a desafíos enormes, como los de la justicia social y los ambientales, o cuando los ignoramos, es convertir la espiritualidad en un refugio. Pero, si Dios trabaja, si Dios sufre, esa fuga no es del mundo, es de Dios. Al querer huir del mundo, en realidad estamos apartándonos de Dios o creando un Dios que es una proyección de nuestra perplejidad, de nuestro escepticismo, y en el fondo de nuestro desamor. Estrechez de un corazón que no logra conectarse a los sufrimientos del mundo, o al que no le importan el dolor de los otros, ni las heridas de nuestro mundo roto. (p. 14)

El P. Prem Xalxo, SJ enseña Moral en la Universidad Gregoriana en Roma, su artículo titulado “La interacción de la fe y la justicia en cuestiones medioambientales” es un minucioso análisis de las relaciones entre fe y justicia, de la fe que hace (promueve) la justicia. Profundiza en el concepto de justicia para buscar las conexiones con la ecología y también da pistas interesantes sobre el ministerio de reconciliación que la CG 35 propuso para toda la Compañía:

La reconciliación implica la restauración de una relación quebrada. La reconciliación con la creación implicaría restaurar la interdependiente relación humana con la creación, reafirmando la voluntad de usar todo lo que existe sobre la superficie de la tierra para el bienestar humano integral y el de la entera creación, dejando a un lado las actitudes y acciones hostiles y agresivas hacia el orden creado. La reconciliación es tanto un don como una tarea, y sus signos primordiales son el amor, el respecto y el compromiso con la justicia. El Dios de las Sagradas Escrituras es el Dios del amor, la misericordia, la compasión y la justicia. Él es la fuente y la medida de la misericordia, el amor y la justicia. Signada por la misericordia y el amor, la justicia divina prevalece y reconcilia todo consigo en Jesucristo, quien es “imagen del Dios invisible, primogénito de toda la creación.” (p. 19)

El artículo escrito por el P. José García de Castro SJ es un canto a la experiencia de la consolación. Desde esta experiencia, que se llama mística porque coloca al sujeto inmediatamente junto a Dios, es posible un compromiso creyente en favor de la naturaleza. “Ecología y consolación, fundamento místico ignaciano de la opción por la ecología” es el trabajo del P. García de Castro que es profesor en la Universidad Pontifica Comillas en Madrid, España y es un reconocido especialista en Espiritualidad Ignaciana.

El obrar propio de la consolación es un obrar en el amor a favor de la historia. Digamos que “ignacianamente entendido” el trabajo en el Espíritu del hombre no es llevar al mundo la experiencia de Dios acontecida en mí en algún lugar de mi intimidad con Él. No consiste en dar al mundo lo que de Dios hemos recibido (no es el esquema dominico “contemplata aliis tradhere”) sino un ir amorosamente hacia el mundo que nos llama desde el amor que ya ha recibido y que lo mantiene. Lo que hacemos (obras/ministerios) es el diálogo amoroso para la construcción de un ecosistema pneumatológico que vaya empujando la Creación, en medio de sus gemidos (Rm 8, 22), hacia su destino final, su Cristo Omega. Creo que en medio de tanta urgencia por “sanar” tantas parcelas heridas del mundo, aquí podemos encontrar un sólido apoyo místico a nuestro hacer y a su vinculación con una opción religiosa por la ecología; el mundo es Su Mundo. (p. 25)

El P. James Profit, SJ es bien conocido por su trabajo en el Centro Jesuita Ignatius en Guelph, Canada, que es un centro de espiritualidad con una larga tradición de espiritualidad y ecología. El P. Profit es también conocido, y apreciado, por ser uno de los pioneros en el compromiso medioambiental entre los jesuitas. En el artículo “La dinámica de las cuatro semanas, base espiritual para la reconciliación con la creación” el P. Profit hace un rápido y completo recorrido a través de las cuatro semanas de los Ejercicios Espirituales. Él muestra el proceso interior que se desarrolla en los Ejercicios y las conexiones entre las cuatro semanas. El P. Profit nos recuerda el papel central que juega Jesucristo en la historia de salvación, también cuando contemplamos las implicaciones ecológicas de esta salvación:

Como cristianos, este grito lo entendemos como el grito de Jesús en la cruz. Intentamos experimentar con Jesús el sufrimiento de la Tierra. Aquí no se trata de nuestras acciones ni de la ausencia de ellas. Nuestra atención se centra en Jesús crucificado. Experimentamos a Jesús sufriendo en las estaciones crecientemente secas y cálidas que se han convertido en norma. En la tierra llena de cicatrices de las explotaciones de arenas bituminosas de Canadá vemos la coronación de Jesús con espinas. El abandono de Jesús por sus discípulos guarda similitud con el abandono de la Tierra por nuestra parte. Acompañamos a Jesús al huerto de Getsemaní cuando se entrega a su pasión y muerte. ¿Nos entregamos a la muerte que es necesaria o nos dormimos negándola? Entramos en contacto con la desesperanza de los discípulos mientras son testigos de la crucifixión. Experimentamos el vacío y la ausencia de esperanza que caracterizan el Sábado Santo. Lamentamos la pérdida de especies. (p. 29)

El último artículo es un texto ya publicado en Ecojesuit, en Diciembre de 2012, “El sueño de un jesuita mayor” del P. John Surette SJ que es un sincero y humilde ejercicio de profecía por este compañero jesuita al momento de cumplir setenta y ocho años de edad. El P. Surette pertenece a la Provincia de Nueva Inglaterra (USA) y trata de identificar el hecho mayor de los “signos de los tiempos” en nuestra época, y lo identifica como “la lenta y creciente conciencia de que la vida en el planeta Tierra está cada vez más amenazada y en peligro.” Invita a sus compañeros jesuitas a unir fuerzas para afrontar estos retos:

Estamos confrontados con la más dura realidad de nuestro tiempo, concretamente, el destino de la Tierra incluido el de comunidad humana. Como Compañía de hombres religiosos creo que estamos llamados a buscar una respuesta religiosa al destino de la Tierra. Me parece que es el mayor reto que han tenido que asumir los jesuitas. Tiene dimensiones espirituales. Requerirá que vayamos más allá de cualquier parálisis y negacionismo para que nos movamos hacia el futuro con esperanza, valentía y decisión. (p. 33)

Creemos que este número de Promotio Iustitiae va a ser muy apreciado por los lectores pues da una profunda comprensión de la relación entre ecología y espiritualidad, y más concretamente con la espiritualidad ignaciana.

2 comentarios en «Espiritualidad que reconcilia con la creación»

  1. ¿Cómo sanar un mundo herido si estamos heridos? NADIE DA LO QUE NO TIENE. Siento que nosotros los humanos estamos proyectándonos hacia la Pacha Mama, Madre Tierra nuestras propias laceraciones y heridas. El ser humano es el gran problema: Ignacio de Loyola fue revolucionario porque tomó muy en serio el fenómeno humano como punto de partida. En sus Ejercicios Espirituales tomó como fundamento al ser humano. El hombre es creado por Dios para ser feliz. Porque su gloria es que vivamos una vida con verdadera dignidad todos los habitantes de nuestro universo. Y, nos hemos convertido en depredadores de nuestra Madre Tierra. Porque Ella es nuestra vida y nuestra libertad… ¿Quién tiene derecho de vender a su Madre? ¿Quién tiene derecho de vender a su Hermana…? La Tierra es nuestra Vida y nuestra Libertad…¿Qué hemos hecho para crucuficar a nuestros hermanos, que estamos haciendo para bajarlos de la Cruz? ¿Qué vamos a hacer para resucitarlos…? Gracais Aurelio…

  2. Todos estamos llamados a “reconciliarnos con la creación” y, hay que hacerlo desde ya por que mañana sera demasiado tarde. En el Génesis leemos que Dios nos puso en el centro de la creación, nos doto de inteligencia y de capacidad de razonar para que administremos con responsabilidad todos los recursos naturales que Él creo para nuestro beneficio y, para que fuesen cuidados y respetados pero, lo que hemos venido haciendo con todos estos recursos es destruirlos, explotarlos sin control entrando en una carrera vertiginosa de consumismo que a lo único que nos conduce es a nuestra propia destrucción y la de nuestro planeta tierra. Es hora de que reaccionemos y hagamos un alto en el camino, para enderezar el rumbo que llevamos y pedirle a Dios que nos ilumine para poder enseñar a otros que el camino de la salvación y de nuestra supervivencia tiene otra ruta.

    Atentamente,

    Ing. Uriel Henao Ramírez
    Medellín Colombia.

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