Herencia y compromiso para Fe y Alegría: La pasión forestal del José María Vélaz, SJ

Herencia y compromiso para Fe y Alegría: La pasión forestal del José María Vélaz, SJ

Casa de retiros espirituales, San Javier del Valle, en Mérida, Venezuela. Foto des: porunmundomejor.com; José María Vélaz, SJ (1910-1985). Foto des: Fe y Alegría Venezuela

Joseba Lazcano, SJ

La pasión por la educación del fundador de Fe y Alegría se va condensando en círculos concéntricos cada vez más densos desde su formulación más genérica de educación para todos, hacia educación para la vida, formación para el trabajo, educación agropecuaria, hasta la querencia más personal de su pasión por lo forestal.

Hace dos años (diciembre de 2011), en esta misma publicación electrónica Ecojesuit, el educador e ingeniero forestal Cus Arzubialde daba cuenta de las bellas y fecundas realizaciones iniciadas por Vélaz y continuadas bajo el entusiasta liderazgo del mismo Cus en San Ignacio del Masparro, de Fe y Alegría, en Barinas.

En estas breves notas, queremos trasladarnos, por una parte, al otro polo importante de desarrollo forestal de Fe y Alegría Venezuela, en San Javier del Valle (Mérida), iniciado también por el P. Vélaz y, por otra, enfocar más nuestra atención en la dimensión educativa.

Vélaz, ya antes de fundar Fe y Alegría, como Rector del internado San José, había adquirido los terrenos de la hacienda El Eucalipto (hoy, San Javier del Valle) que va desde los 2.000 hasta los más de 4.000 metros sobre el nivel del mar. Allí, en esa finca que cuenta con 800 hectáreas de bosque natural, tipo selva nublada, inició un amplio desarrollo forestal.

Estudiantes de comunidades rurales pobres aprenden conocimientos en mecánica industrial en el colegio de Fe y Alegría, San Javier del Valle, en Mérida, Venezuela. Foto des: industriautomotrizdevenezuela.com

Posteriormente, esa inmensa finca pasó a ser administrada por Fe y Alegría. Para Vélaz, ese fue el escenario de las más notables realizaciones en las que él se implicó muy personalmente: la Casa de Ejercicios Espirituales, una verdadera joya que recuerdo a los 27 alumnos muertos en accidente aéreo (15.12.50); un colegio de Primaria y Secundaria, para los hijos de los campesinos del Valle; la Escuela de Artes Aplicadas (hoy, Colegio Técnico), con más de 300 alumnos en régimen de internado, que, además de contar con excelentes talleres, tienen la oportunidad de formación agropecuaria y forestal; la Hospedería, pensada en función de un turismo ecológico; el Campamento vacacional, etc.

Cuando Vélaz, nueve años antes de su muerte, se retiró a San Javier, lamentó que una buena parte de los 75.000 fresnos que él había plantado habían sido pasto del ganado (dos especies, el fresno y el ciprés, resistieron mejor que las demás, la depredación ganadera). Como primera reacción, emprendió un nuevo proyecto de plantación de otros 100.000 fresnos. Su propósito era “que se fuera formando un gran parque, como el ámbito más apropiado para el disfrute de la soledad y el silencio, para el descanso de la meditación y de la contemplación y para el recreo en sintonía con la Naturaleza.”

Obviamente, en sus sueños forestales, al igual que en los otros proyectos de formación para el trabajo, estaba clara la intencionalidad productiva y de transformación económica y social del país. Pero le interesaba, todavía más, como lo dice explícitamente, que esos proyectos fueran “escuelas para enseñar a vivir mejor.”

Vélaz era consciente de que “entre las variadas Escuelas de Pedagogía siempre domina una concepción urbanística de la Educación.” Y, desde su experiencia, podía afirmar que “Fe y Alegría ha incluido a la Naturaleza, como gran Maestra en el elenco de sus preocupaciones pedagógicas.”

Tal vez, el recurso de mayor eficacia de educación ambiental que encontró, más allá de los mismos proyectos forestales, fueron los campamentos vacacionales “pulmones educativos,” les llama Vélaz. En 1980 estaban en pleno funcionamiento cinco campamentos, con 500 camas: La Mata (Distrito Federal), Ciudad de los Muchachos (Guarenas, Edo. Miranda), San Javier del Valle Grande (Mérida), Campo Mata (próximo a Cantaura, Edo. Anzoátegui) y Altamira (Edo. Barinas). Solo en el curso 1979-80, pasaron por esos campamentos 16.000 jóvenes y adultos (con un promedio de casi cuatros días de acampada por persona), “en contacto alegre y gozoso con la naturaleza, para que la amen en armonía con su propia vida.” “Nuestros planes –añade Vélaz – se dirigen a aumentar considerablemente estos números y la calidad de los servicios educativos de nuestros campamentos.”

Tenemos noticia de no pocos emprendimientos forestales, al igual que de iniciativas de educación ambiental en diversas Fe y Alegría (pero nuestro conocimiento no es suficiente como para dar adecuada cuenta de ellos sin ofensivas omisiones). Pero, tanto en Venezuela como en las otras Fe y Alegría nacionales, tenemos que entender como un reto las palabras que nos dejó escritas el fundador en 1980:

“Creo que en las otras naciones es fácil pensar en proyectos semejantes en lugares próximos a Medellín, Bogotá, Cali, Quito, Guayaquil, Lima, La Paz, Santa Cruz, Cochabamba, Panamá, Managua, San Salvador y Guatemala. En sitios no lejos del contorno de Sao Paulo, Porto Alegre, Río de Janeiro, Belo Horizonte, Salvador, Natal, Belén do Para, Brasilia y otros, podría pronto Fe y Alegría do Brasil ganarnos a todos en poco tiempo.”

Ocho meses antes de su muerte, Vélaz escribía desde el Masparro: “Quiero hacer un gran bosque con varios miles de gigantescos samanes, que yo no alcanzaré a ver en la tierra. Pero pienso pedirle a Papá Dios que me dé un buen asiento en el palco del cielo, desde donde los vea crecer y, si me permite también, desde donde los pueda ayudar, para que sean más hermosos, con grandes ramas perfectas, que inspiren serenidad y poder.”

Seguro que ahora hará “turismo ecológico” allá arriba recorriendo diferentes palcos y disfrutando de que se va cumpliendo su Testamento:

anhelo integrar en un solo valor
la selva, los talleres y los libros,
los maestros y los consejeros,
la fe, el paisaje y la oración,
los grandes proyectos del futuro
el arte, la esperanza y el amor.

Joseba Lazcano, SJ. Foto des: Fe y Alegría Venezuela

Joseba Lazcano, SJ, sociólogo jesuita de 79 años, trabaja en Fe y Alegría desde 1998. Entre 1998-2004 fue asistente de la Dirección Nacional de Fe y Alegría Venezuela. En 2004 es nombrado Director Nacional de Fe y Alegría Ecuador, cargo que ocupó hasta 2011. Entre 2004 y 2007 también fue miembro de la Junta Directiva de la Federación Internacional de Fe y Alegría. Desde el año 2011 es acompañante en la formación del personal en Fe y Alegría Venezuela.

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