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La preocupación mundial por el agua va más allá del encuentro de los Objetivos Mundiales del Milenio en 2015

30 Junio 2013

Mariel de Jesus

La problemática del agua será tema de atención en el mundo con la próxima Semana Mundial del Agua que se celebrará un año más en Estocolmo (Suecia), del 1 al 6 septiembre de 2013. Los problemas relacionados con la gestión del agua son cada vez más complejos, y las estrategias para hacerles frente requerirán más que ciencia, tecnología o soluciones políticas. Más bien, será necesaria una combinación de todas ellas, así como nuevos e innovadores enfoques que construyan el capital social y redes que permitan crear las alianzas necesarias y una mayor cooperación en materia del agua.

Las Naciones Unidas reconoció la importancia de los aspectos sociales de la gestión del agua y declaró 2013 Año Internacional de Cooperación en la esfera del Agua. Cuestiones de la agenda incluyen: ¿por qué tenemos que cooperar? ¿cuáles son los objetivos? ¿con quién tenemos que cooperar?, y quizás lo más importante, ¿cómo?

A menos de dos años para el 2015 (menos de 1.000 días para la fecha límite), cuando se revisen los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) para comprobar el progreso realizado, sólo cuatro de los 21 objetivos o sub-metas se han cumplido.

En 2010 se alcanzó el objetivo de reducir a la mitad el porcentaje de personas cuyos ingresos sean inferiores a 1,25 US$ por día (ODM 1). En 2012, la proporción de personas sin acceso a agua potable se redujo a la mitad, cumpliendo parte del objetivo de la sostenibilidad medioambiental (ODM 7). También dentro de este séptimo objetivo, se lograron mejoras significativas en la vida de al menos 100 millones de residentes en asentamientos informales. Eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria se llevó a cabo en 2010 (ODM-3-a) y la disparidad de género en la educación secundaria también está en vías de lograrse.

En general, la consecución de los ODM no está siendo muy exitosa, sobre todo en aquellos objetivos relacionados con la educación y la salud, habiendo cierta disparidad entre regiones. Por ejemplo la región del sudeste asiático-Pacífico está en camino de cumplir la mayoría, si no todos los ODM. En el caso opuesto, se encuentra la zona de África subsahariana, lejos de estar en el camino de alcanzar las metas. Los países que se están quedando rezagados en la consecución de los objetivos son aquellos que tenían los peores puntos de partida, aunque en términos absolutos, se han logrado avances significativos, pero todavía insuficientes.

La relación entre el desarrollo humano y el agua ya se refirió en 2006, en el Informe de Desarrollo Humano “Más allá de la escasez: Poder, pobreza y la crisis mundial del agua.” El progreso humano depende del acceso al agua potable, así como la capacidad de aprovechar el potencial del agua como recurso productivo y para muchas personas, este recurso básico no puede darse por sentado. Las evaluaciones iniciales indican que la mayoría de los países están bien encaminados en cuanto a garantizar el acceso al agua.

Los progresos realizados no son tan buenos en lo que se refiere a agua potable, con numerosas regiones todavía con acceso limitado. En base al Informe de Seguimiento Global 2013 de los ODM del Banco Mundial: Rural-Urban Dynamics and the Millennium Development Goal, 55 países alcanzaron el objetivo de acceso a agua potable, 44 países están considerablemente alejados de este objetivo, y 20 países no disponen de datos para realizar estimaciones razonables. Una vez más, África sub-sahariana es la región más alejada de conseguir el objetivo, aunque el acceso a agua potable ha aumentado desde el 35% de la población en 1990 al 49% en 2010.

En términos de saneamiento, la evolución es mucho peor, con solo 27 países que han alcanzado el objetivo, y 63 países que están totalmente alejados de conseguirlo en 2015. Los analistas apuntan que el objetivo establecido para el saneamiento en los ODM no se alcanzará fundamentalmente por la gran disparidad entre zonas rurales y urbanas, especialmente en África sub-sahariana y en el sudeste asiático.

Se precisa de un impulso global muy fuerte si se quieren lograr todos los objetivos en 2015. El Informe de Seguimiento Global 2013 remarca el desafío de acortar las diferencias que existen entre las áreas las urbanas y rurales, ya que estas últimas no han tenido un buen desarrollo de los objetivos. Se necesita mejorar las estrategias que permitan el crecimiento de una economía inclusiva que haga mejorar el desarrollo humano en las áreas rurales.

Las comunidades que habitan zonas montañosas y mesetas de altura son posiblemente la población más vulnerable en lo que el acceso al agua y el saneamiento se refieren. Irónicamente, también son uno de los sectores de población más importante que tiene que estar involucrado en la temática del agua y la cooperación. Este sector de la población es clave para proteger y realizar un manejo adecuado de los ecosistemas en general, y para asegurar los servicios ecosistémicos aguas abajo, incluyendo el agua como recurso fundamental.

En una reciente experiencia en Filipinas, jóvenes profesionales de diversos países asiáticos inscritos en un programa de máster de la Universidad de las Naciones Unidas para la Paz, analizando la comunidad Pulangiyen en Bendum, en el norte de la provincia de Bukidnon, Filipinas, destacaron de manera muy relevante la capacidad de los pueblos indígenas para aprovechar sus recursos hídricos, no solamente para su uso doméstico, sino también su potencial como fuente energética. Es evidente que las comunidades no deben ser beneficiarias pasivas de los programas de desarrollo, sino que deben participar activamente en las estrategias de manejo de recursos naturales.

Antes de que se instalara el sistema de abastecimiento de agua actual, la salud y el saneamiento estaban entre las mayores preocupaciones de la población de Bendum. A pesar de tener acceso al agua, ésta no era siempre potable y los niños eran susceptibles a enfermedades contraídas por la mala calidad del agua. Hoy en día, la población joven está más activamente involucrada en el mantenimiento de las áreas boscosas, como elemento fundamental para asegurar el abastecimiento de agua a la población.

En un artículo anterior titulado Jesuitas en busca de la cooperación mundial: Agua para todos, José Ignacio García, SJ explica cómo los jesuitas tratan de cooperar a nivel mundial respecto a la temática del agua a nivel mundial, mediante la coordinación de los debates en la Red de Ecología establecida y aumentando la toma de conciencia de los problemas mundiales del agua. Para ello se han compartido experiencias de cada una de las regiones: mercantilización y privatización del agua (sobre todo EE.UU. y Europa), desertificación y la falta de necesidades básicas de agua (especialmente en África), inundaciones, lluvias extremas y cambio climático (Asia Pacífico), contaminación por arsénico (India) y cuestiones transfronterizas, los derechos y el acceso, la contaminación del agua y (América Latina y otros lugares).

Aunque cada vez se habla más sobre una crisis mundial del agua, es evidente que también existen oportunidades globales. Las discusiones durante la Semana Mundial del Agua deben ayudar a centrar el esfuerzo para encontrar formas de incluir a las distintas partes interesadas en estrategias no solo para alcanzar los ODM sino incluso más allá de 2015.

Mariel de Jesus es directora de investigación en Environmental Science for Social Change (ESSC), un centro jesuita de investigación localizado en Filipinas.

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Este artículo también está disponible en:: Inglés

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