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La reconciliación con la Creación y cómo podemos colaborar nosotros

17 Febrero 2012

Pedro Walpole con el Obispo Julianus Kemo Sunarko, SJ de la Diócesis de Purwokerto en Indonesia.

Pedro Walpole presenta algunos aspectos de la Doctrina Social de la Iglesia en relación con las cuestiones desarrollo humano y la ecología, y su mutua integración. Compartió nueve puntos básicos para analizar la reconciliación con la Creación en un encuentro con  profesionales y profesores católicos de la Diócesis de Purwokerto, Indonesia, que contó también con la presencia del obispo Juliano Kemo Sunarko, SJ.

Dondequiera que miremos hoy el mundo, encontramos ansiedad  e incluso conflicto, a poco que miremos un poco más allá de nuestra seguridad habitual y de nuestras zonas de confort. Esta situación nos confronta cada vez más a la ecología, es decir, a la forma en que usamos los recursos y el medio ambiente en que vivimos. Hoy tenemos una gran cantidad de argumentos científicos, pero nos falta la conversión moral – el compromiso de ser moralmente responsables-.

Tenemos las respuestas técnicas a muchas de nuestras preocupaciones pero nos falta el cambio en nuestros comportamientos. Necesitamos decisiones valientes y establecer alianzas, aunque a veces no son fáciles de llevar a cabo. Necesitamos principios que nos guíen. Necesitamos la conversión y el valor de actuar de un modo diferente para poder participar en un nuevo modo de desarrollo para todos.

Las empresas financieras no son felices hoy en día, muchas de ellas están perdiendo dinero. También hay mucha gente pobre no sólo en Asia sino también en los países occidentales. La crisis financiera y el uso especulativo de los recursos (tanto si se trata de la construcción de presas o la promoción del aceite de palma) están contribuyendo a la inestabilidad social.

El Papa Benedicto XVI escribió en Caritas in Veritate: “Sin la caridad y la verdad, no vamos a tener un verdadero desarrollo humano. Es posible que tengamos desarrollo económico, pero no desarrollo humano”. Sus escritos condensan la tradición de la Doctrina Social de la Iglesia que nos mueve a compromisos concretos. Al mismo tiempo, nos desafía a encontrar el rostro del Creador en la Creación de hoy, un retorno a la experiencia mística del libro de la naturaleza, que hoy en día se encuentra bajo el dominio de la ciencia.

Podemos indicar nueve puntos para destacar la necesidad de la reconciliación con la Creación.

1. La paz y las conexiones con la ecología

El Papa Benedicto XVI ve la ecología de la naturaleza, la ecología humana y la ecología social, interactuando necesariamente juntas para que podamos tener una respuesta integrada. En el cuidado del medio ambiente, él sostiene dos criterios: la libertad responsable y el bien común. Se trata de buscar estilos de vida, o cómo organizamos nuestras sociedades, de modo que todos trabajemos según estos principios. Él dice que la casa de la familia humana es la tierra. Cuando el ser humano se considera ser supremo, es necesario que “exhibamos frente a la naturaleza la misma libertad responsable que reivindicamos para nosotros”. Este es el contexto de la paz.

2. La conversión a un imperativo moral

Nuestro mundo necesita una “conversión ecológica”, dijo el arzobispo Celestino Migliore, observador permanente de la Santa Sede en las Naciones Unidas en Nueva York, EE.UU., en octubre de 2006. Tenemos que comprender la urgencia y la importancia de que todos somos responsables de proteger el medio ambiente más allá de nuestros estudios sobre el medio ambiente y el desarrollo. Esto es lo que llamamos un imperativo moral subyacente. No es posible eludir la responsabilidad, lo que significa que tenemos que internalizar el problema, analizarlo con los demás, hacerlo a diferentes niveles para determinar lo importante y los comportamientos que deberíamos cambiar.

3. El cambio de comportamientos y de estilo de vida
Nuestra actitud debe cambiar, pero sólo las leyes no cambian nuestra actitud. Es posible un cambio de actitud porque hay un cambio del corazón, y no sólo un cambio de mentalidad. El cambio de mentalidad cambia nuestra forma de pensar, pero no necesariamente nuestro modo de actuar. Se trata de un cambio de comportamiento que surge del compromiso personal. Esta es una lucha larga y el Papa Benedicto XVI no nos está dando soluciones técnicas sino más bien muestra el desafío moral de cambiar nuestra forma de vivir, así como reconoce profundamente que el medio ambiente está sufriendo, y advierte que debemos cambiar nuestros hábitos de consumo además de que debemos exigir una mayor transparencia pública. Aunque puede parecer irrelevante lo que se hace en la cocina, dada la magnitud del problema de la gestión de los residuos en las ciudades cualquier esfuerzo por compostar y reciclar pueden suponer una diferencia real. Se nos anima a asumir compromisos que sean realmente asumibles, y a promover alternativas que hagan la vida sostenible.

Presentación de la Doctrina Social de la Iglesia en la Diócesis de Purwokerto en Indonesia.

4. Decisiones valientes y alianzas

Los pueblos indígenas tienen mayor afinidad por la tierra y la diversidad de la vida. Los agricultores también tienen fuertes relaciones con la tierra y el clima pues es allí donde han entregado su vida. La población urbana disfruta visitando los parques y jardines botánicos, pero persevera en sus patrones de consumo, y de generación de residuos, que muestran cómo se han roto las conexiones con la tierra y el agua. A veces es difícil encontrar la gratitud y la humildad para reconocer que la tierra, y el mar, nos dan de comer. Se nos pide dar un “SI” decisivo para proteger la creación; y un compromiso fuerte para invertir las tendencias que conducen a las situaciones de degradación irreversible. Tenemos que saber los límites que no debemos traspasar. Conocemos las pruebas del cambio climático y, sin embargo seguimos comprometiendo el futuro a favor del crecimiento económico presente. Así gran parte de la extracción de recursos naturales es incontrolada, y por lo tanto no hay responsabilidad de su gestión. Nuestro consentimiento de estas situaciones mediante el consumo parece que justificarían estas situaciones. .

Estas son cuestiones fundamentales para mí, y son sustrato constante para mi oración y reflexión, pues sin ellas nuestras acciones no promoverán necesariamente la reconciliación con la creación y además debilitarían también nuestra alianza con los otros.

5. Principios rectores de la gestión ambiental

La doctrina social católica apoya los principios del “patrimonio común de la humanidad”, “la responsabilidad del Estado”, “responsabilidades comunes pero diferenciadas”, “equidad intergeneracional e intrageneracional.” Todo esto guía nuestro sentido del “uso adecuado de recursos “y la integridad de la creación”, pero no son suficientes. El principio de “responsabilidad de proteger” tiene que ser fortalecido como esencial para buscar la seguridad global y en última instancia para la protección de los derechos humanos.

6. Modo de desarrollo

El Papa Benedicto no tiene respuestas a la crisis financiera, pero habla sobre el desarrollo que está impidiendo a miles de millones de personas pobres en el mundo el acceso al desarrollo económico. Allí donde hay dinero para la construcción o para la minería pero no para la vida de la población, hay una gran injusticia. En Asia, hay una competición por construir presas con las que se hace mucho dinero legal e ilegal, pero en realidad no están al servicio de auténticas necesidades. Hay dinero en la extracción de diamantes y oro, y además, el oro está mezclado con otros minerales, pero la extracción de cualquiera de estos recursos no es esencial hoy en día, mientras que las personas y el medio ambiente sufren. ¿No podemos parar y hacer realidad el análisis social y ambiental necesario para tener sociedades más trasparentes? Si queremos ayudar a la gente a encontrar empleos dignos, este no es el camino. Parece que sólo se pueden construir grandes presas, mientras que muy pocos plantean la construcción de pequeñas represas para promover comunidades sostenibles.

El sometimiento al desarrollo tecnológico no es garantía de que se esté al servicio del bien común, pues podemos obtener beneficios económicos pero descuidando los requisitos para lograr el desarrollo humano.

7. Uso especulativo de los recursos financieros

La crisis financiera ha surgido por una especulación abusiva. Esto debe evitarse, ya que “cede a la tentación de buscar únicamente un beneficio a corto plazo, sin tener en cuenta la sostenibilidad a largo plazo de la empresa, sus beneficios a la economía real y la atención a la promoción, en modo adecuado y oportuno, de nuevas iniciativas económicas en los países necesitados de desarrollo”. Benedicto XVI continúa:” Es cierto que la exportación de las inversiones y formación, puede beneficiar a la población del país receptor. El trabajo y los conocimientos técnicos son un bien universal. Sin embargo, no  es adecuado exportar estas cosas simplemente para obtener condiciones ventajosas, o peor aún, con fines de explotación, sin hacer una verdadera contribución a la sociedad local, ayudando a lograr un sólido sistema productivo y social, un factor esencial para desarrollo estable” (Benedicto XVI: Caritas in Veritate, 40.).

El Obispo Julianus Kemo Sunarko, SJ.

8. El desarrollo humano integral en la caridad y la verdad (Caritas in Veritate)

El mayor problema que he encontrado entre las persona con las que he trabajado en cuestiones medio ambientales es que o bien que se queman y abandonan, o si siguen implicadas, se vuelven escépticas de que se vayan a producir los cambios necesarios en la sociedad. Resulta muy necesario para perseverar tener una gran fidelidad a la verdad;  volver de nuevo sobre determinados acontecimientos, y establecer lo que es conocido y necesario para actuar correctamente. En este sentido no podemos idealizar, o esperar demasiado, de la situación presente, debemos mantener un compromiso estratégico y viva la esperanza. Nuestra relación con Cristo es fundamental para recorrer el camino de la responsabilidad social y la responsabilidad de la creación. Tal fidelidad es la “garantía de la libertad (cf. Jn 8,32) y la posibilidad de un desarrollo humano integral.” Es a partir de esta base como podemos rechazar “el fundamentalismo del libre mercado y la polarización simplista de éste frente a un gran intervencionismo del gobierno como solución”. Necesitamos una nueva inspiración que promueva el cambio personal y la transparencia en nuestros sistemas económicos y sociales que informe nuestras acciones por la justicia, el bien común, y la integridad de la creación.

9. Rostro del Creador en la Creación

Encontrar esto es un reto para nosotros: redescubrir el rostro del Creador en la Creación y comprender las responsabilidades que surgen de esta relación, desarrollando la dimensión ética de este estilo de vida. Tenemos que encontrar tanto la ocasión de conversión como la estrategia para hacer ese cambio.

Entonces, ¿cómo podemos responder y actuar?

Al reflexionar sobre lo anterior, y al discutir estas cuestiones con el profesorado de la escuela, es útil saber si hay grupos que expresan sus preocupaciones, si este encuentro puede servir para canalizar esa reflexión y para tratar de analizar la verdad de esta situación, y si esto puede ser adaptado en la media que surge la preocupación por conectar con otras instituciones, al tiempo que intentamos promover una toma de conciencia que nos lleve a actuar.

Las siguientes son algunas preguntas que pueden orientar la reflexión:
1. ¿Dónde me sitúo yo en esa red de relaciones con Dios, con los otros, con la creación?
2. ¿Cómo respondo a la llamada para “sanar a un mundo roto?”
3. ¿Qué valores y relaciones institucionales ayudan a comprometerse en una acción ecológica y por la sostenibilidad?
4. ¿Qué valores puedo encontrar y puedo comunicar para implicar a los jóvenes?
5. ¿Qué significa la creación de redes y la incidencia pública en mi comunidad, en la sociedad y en la economía?

Encuentra acciones que te permitan participar. Busca la verdad. Haz preguntas. Reconoce la verdad, permanece en la verdad y busca la justicia. Lajusticia lleva al perdón y a una vida mejor para aquellos que han sufrido. Desear una “vida buena” más que una vida mejor quita motivaciones económicas y asegura el medio ambiente para el futuro.

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Este artículo también está disponible en:: Inglés

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