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La sabiduría del jardinero

15 Julio 2013

El Jardín Planetario (Le Jardin Planétaire). Foto de: raymondsarti.com

Sébastien Carcelle, SJ

En estos tiempos de globalización es muy común decir que “el mundo es una aldea global” pero ¿no deberíamos más bien decir que “es un jardín?” Se trata de la audaz propuesta que ha hecho uno de los más grandes diseñadores del paisaje francés, Gilles Clément, cuando habla del “jardín global” para describir la biosfera.1

Reconocido como uno de los grandes maestros de este arte contemporáneo, el paisajismo, Clément, quien ha diseñado muchas zonas de Francia, China, Chile o Argelia, se califica a sí mismo como un jardinero. Su gran conocimiento de la biología, así como su larga experiencia y su ingenio creativo, abre una nueva forma de pensar acerca de la acción del hombre frente a la naturaleza: la sabiduría propia del jardinero.2

El jardinero es una persona sabia: paciente, espera la temporada ideal para plantar o podar, observa antes de actuar, y disfruta mirando el pedazo de tierra que tiene que cuidar y trabajar.3 Botánico experimentado, Gilles Clément ha destacado los “terceros paisajes,” esos espacios donde la naturaleza puede dar rienda suelta a la creatividad, como los márgenes de campos o carreteras, donde las especies de plantas nativas pueden crecer espontáneamente.

A partir de la experiencia de su propio jardín en el centro de Francia, Clément ha desarrollado el concepto de “jardín en movimiento” que “se basa en el desierto: espacio dejado para el desarrollo de las especies que se asentaron y asientan en el terreno.”4 Por lo tanto, se trata de guiar más que forzar a la naturaleza, con el fin de acompañar el movimiento natural del desarrollo de un espacio: “hacer todo lo posible a favor, hacer lo menos posible en contra” resume su postura como jardinero.5

Estamos lejos de los “jardines a la francesa” y Versalles, a pesar de la gran tradición del diseño del paisaje está totalmente asumida en su trabajo. Sin embargo, esto significa una actitud en nuestra relación con la naturaleza probablemente mucho más precisa, “el espacio natural vital se debe a la multiplicidad de sistemas de vida y no a una selección. Hoy el jardín pretende dar la bienvenida a este tipo de vida y no a un tipo de decoración, rígido y llamativo que esclavizó la tradición.”6 La aceptación de la vida natural del jardín sin duda requiere un mejor conocimiento de las especies, una relación asombrosa de formas y colores de los seres vivos, que no puede ser ni indiferencia ni adoración: “el rechazo y la reverencia se unen en un punto: la distancia.”7 De hecho, el jardín es el lugar para una relación íntima con la naturaleza, es decir, a caminar, a ser tocado por los colores, los sonidos, los olores, incluso ser acariciado a veces, también es el lugar para ser sorprendido por un ave o una mariposa que aparece inesperadamente frente a nosotros… De este modo el jardín, como el paisaje, son “territorios de afectos,”8 “creaciones de la imaginación en contraposición al medio ambiente, simplemente descritos como el estado de las cosas.”9

Si ampliamos nuestra relación a la escala del planeta, entonces esta experiencia nos lleva a pensar en la Tierra como un “jardín global” en lugar de un conjunto de grandes parches de especies vivas. El ser humano puede jugar el papel de jardinero, preservar la diversidad con cuidado abriendo cuantos más lugares posibles para la creatividad y la reproducción de los vivos. Así la Tierra puede convertirse en el paraíso perdido10 donde Dios mismo “le gusta caminar en el frescor del día.” (Gen 3-8)

Referencias:
1. Gilles Clément, Claude Eveno, Le jardin planétaire, l’Aube, La Tour-d’Aigue, 1997.
2. Gilles Clément, La Sagesse du jardinier, L’Œil Neuf Editions, Paris, 2004.
3. Le mot «jardin» vient de la racine germanique «garten» et signifie «enclos».
4. Gilles Clément, Louisa Jones, Gilles Clément. Une écologie humaniste, Aubanel, Genève, 2006, p. 18.
5. Ibid, p. 18.
6. Ibid, p. 75.
7. Gilles Clément, «De l’animisme archaïche à l’animisme écologique: la place du jardinier», in Le Jardin, notre double, sagesse et déraison, coll. «Mutations», Autrement, Paris, 1999, p. 228. Cité in Gilles Clément. Une écologie humaniste, p. 74.
8. Gilles Clément, La Sagesse du jardinier, p. 65.
9. Gilles Clément, Louisa Jones, Gilles Clément. Une écologie humaniste, Aubanel, Genève, 2006, p. 18
10. The word paradise, Paradès, means in Persian “the garden,” it derivate into the Greek paradeisos. Cf art. «Paradis», X. LEON-DUFOUR (dir.), Vocabulaire de théologie biblique, Cerf, Paris, 1970, p. 897 – 899.

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One Response to La sabiduría del jardinero

  1. Aurelio en 6 Agosto 2013 en 10:56 am

    Comomo analogía podemos decir que también existe el jardinero invisible; Alá, Dios, Pachakamak, Elohim…, que quiere que cuidemos el jardín visible nuestro… Nuestro Planeta Tierra…
    ¿Tomemos conciencia de que somos integrantes de todo el jardín del universo y no depredadores de él…?
    La Tierra es nuestra vida y nuestr alibertad. Las personas sin nuestros jardines somos como troncos tirados a la orilla del camino… Sin nuestros jardines no somos nadie, ni tenemos identidades… La interrelacionalidad con nuestros jardnes es esencial y nos da mucha seguridad, confianza,esperanza. Somos partes integrantes de nuestros vivos jardines… Surgen más preguntas que respuestas:¿cómo sorprendernos por la aparición de una bella mariposa, de un cien pies…? lagartija, de unos pajaritos, de unos mosquitos…

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