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Oración para el 20 de Junio 2012, Río+20

20 Junio 2012

VER

A. Contexto como preparación de la jornada: La realidad actual [1]

El mundo en el que vivimos no es el paraíso que desearíamos.  La mayor parte de los problemas actuales del medio ambiente han sido generados por la acción humana.

1. Presión continuada sobre los recursos naturales

2. Degradación creciente del medio ambiente debido a sistemas agrícolas inadecuados y a la explotación insostenible de los recursos naturales

3. Grandes diferencias de ingresos entre ricos y pobres

4. Ausencia de acceso a servicios básicos, como educación, salud, etc

5. Urbanización rápida que genera un gran número de personas pobres y sin techo en las ciudades

6. Consumismo creciente dentro de un paradigma económico que no paga los costes del deterioro ecológico… y otros.

La crisis ecológica amenaza el sustento vital de todos los pueblos, especialmente el de los más pobres y vulnerables: estos viven en contextos crecientemente frágiles y caracterizados sobre todo por los riesgos naturales, las cambiantes condiciones climáticas, la contaminación, la deforestación, la desertificación y el agotamiento del suelo…  El vínculo entre medioambiente y pobreza es insoslayable, ese es nuestro desafío.

B. Frase clave: “La naturaleza es expresión de un proyecto de amor y de verdad.  Ella nos precede y nos ha sido dada por Dios como ámbito de vida. Nos habla del Creador (cf Rm 1,20) y de su amor a la humanidad.” (Cáritas In Veritate No. 48)

C. Texto base para la reflexión pastoral:

El tema del desarrollo está también muy unido hoy a los deberes que nacen de la relación del hombre con el ambiente natural.  Éste es un don de Dios para todos, y su uso representa para nosotros una responsabilidad para con los pobres, las generaciones futuras y toda la humanidad…  La naturaleza está a nuestra disposición no como un ‘montón de desechos esparcidos al azar,’ sino como un don del Creador que ha diseñado sus estructuras intrínsecas para que el hombre descubra las orientaciones que se deben seguir para ‘guardarla y cultivarla’ (cf Gn 2,15).  Por tanto, los proyectos para un desarrollo humano integral no pueden ignorar a las generaciones sucesivas, sino que han de caracterizarse por la solidaridad y la justicia intergeneracional.  El modo en que el hombre trata el ambiente influye en la manera en que se trata a sí mismo, y viceversa.  Esto exige que la sociedad actual revise seriamente su estilo de vida.  Es necesario un cambio efectivo de mentalidad que nos lleve a adoptar nuevos estilos de vida. (CIV No. 48 y 51)

D. Guía de reflexión:

  • ¿Qué expresiones de esta vulneración de la creación podemos percibir en nuestro contexto y qué impactos tiene en la población más vulnerable?
  • ¿Cómo nos afecta directamente a nosotros esta situación?
  • ¿Qué es lo que más nos duele y conmueve de esta realidad?

E. Oración de cierre: Y por la hermana agua, preciosa en su candor, que es útil, casta, humilde: ¡Alabado sea mi Señor!  Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol, y es fuerte, hermoso, alegre: ¡bendito sea mi Señor!  ¡No probarán la muerte de la condenación! Servidle con ternura y humilde corazón.  Agradeced sus dones, cantad su creación. Las criaturas todas, bendecid a mi Señor.  Amén. (San Francisco de Asís).

F. Material de apoyo: La Historia de las Cosas

[1] Tomado de “Sanar un mundo herido” Informe especial sobre Ecología. Secretariado de Justicia Social y la Ecología de la Compañía de Jesús. Roma, 2011.

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Este artículo también está disponible en:: Inglés

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