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Sostenibilidad, la Academia Pontificia de las Ciencias, y el giro ecológico de la Iglesia Católica

16 Noviembre 2020
“…(L)a cuestión, tanto para el Vaticano como para los académicos, ‘no es si la ciencia y la religión pueden coexistir. La pregunta es cómo el avance científico informa la interpretación teológica y el razonamiento ético en un mundo de innumerables dependencias mutuas.’… La lección aprendida del diálogo histórico entre la PAS y el Vaticano indica que los marcos institucionales son importantes y pueden conducir a fructíferos procesos comunitarios de discernimiento y colaboración.”

Jaime Tatay Nieto SJ

En el quinto aniversario de la promulgación de la encíclica Laudato Si’ (2015), un artículo recientemente publicado en la revista Religions, en Ingles, Sustainability, the Pontifical Academy of Sciences, and the Catholic Church’s Ecological Turn analiza el modo como las cuestiones ambientales se han integrado en el pensamiento social cristiano a lo largo de los últimos 50 años.

En este reciente desarrollo histórico, la investigación académica ha prestado especial atención a la forma en que las diferentes corrientes eco-teológicas, los desarrollos culturales y las iniciativas comunitarias influyeron en el giro ecológico de la Iglesia. Sin embargo, no se ha estudiado a fondo el papel clave desempeñado por las instituciones eclesiales intermedias, en particular por interlocutores altamente cualificados como la Pontificia Academia de las Ciencias (PAS).

El artículo afirma que una institución intermedia de carácter “epistémico” como la PAS ha sido clave en este desarrollo: advirtiendo de la gravedad de las cuestiones socioambientales, promoviendo la alfabetización ecológica, fomentando la reflexión ética y catalizando un diálogo interdisciplinar orientado a la incidencia política.

Reproducimos, a continuación, las conclusiones traducidas al castellano.

Conclusiones

Según Christiana Z Peppard, la cuestión, tanto para el Vaticano como para los académicos, “no es si la ciencia y la religión pueden coexistir. La pregunta es cómo el avance científico informa la interpretación teológica y el razonamiento ético en un mundo de innumerables dependencias mutuas.” Desde su refundación en 1936, los académicos se han preocupado por estudiar los nuevos desafíos científicos y técnicos, pero también por promover la reflexión ética para orientar la política y guiar el magisterio de la Iglesia.

Dado el carácter profundamente interdisciplinar de la ciencia de la sostenibilidad, los científicos de la PAS – y, desde 1994, junto con los científicos sociales de la PAS – se han convertido en socios en un diálogo significativo entre las ciencias naturales, las ciencias sociales, la filosofía y la teología. De hecho, la Academia ha funcionado extraoficialmente como el consejo científico de referencia para la Iglesia Católica. No es de extrañar que fuese la primera institución eclesial que prestase una atención cuidadosa y sostenida a los nuevos desafíos socioecológicos a los que se enfrenta la humanidad, transmitiendo las apremiantes cuestiones éticas planteadas por los académicos a los pontífices y, a través de su alcance mundial, a los políticos, los líderes religiosos de otras tradiciones religiosas y la sociedad civil en su conjunto.

Si, como afirma Elinor Ostrom, “la diversidad institucional puede ser tan importante como la diversidad biológica para nuestra supervivencia a largo plazo,” podríamos argumentar que la diversidad institucional interna de una religión global como la católica ha desempeñado un papel clave y puede ser tan importante como el propio magisterio oficial para hacer frente al desafío de la sostenibilidad, la mayor amenaza individual para nuestra supervivencia a largo plazo.

Christopher D Ives y Jeremy Kidwell afirman “que, si bien hay mucho apoyo potencial para los valores humanos de la sostenibilidad dentro de las tradiciones religiosas, es esencial que la religión sea vista como un fenómeno institucional complejo, de múltiples escalas y multidimensional.” Estos investigadores distinguen entre el individuo, la comunidad y la escala institucional formal. Los tres niveles interactúan entre sí y son permeables al contexto sociocultural y ecológico en el que se insertan. Para Ives y Kidwell, la escala institucional formal incluye “declaraciones públicas de las principales religiones o denominaciones” como Laudato Si’; la escala comunitaria representa “las enseñanzas y puntos de vista de iglesias, templos o comunidades religiosas particulares”; y la escala individual “son los valores que poseen los miembros individuales de estas comunidades, que pueden ser muy diversos y entrar en conflicto a veces con los valores propugnados en las otras escalas.”

Este esquema de tres capas es útil para entender cómo los valores sociales, los conceptos éticos y las percepciones teológicas se reciben, reinterpretan y transmiten dentro de las religiones a diferentes niveles. En su análisis de Laudato Si’, la declaración católica más autorizada sobre ecología hasta la fecha, Kevin O’Brien concluye: “A partir de la encíclica, las éticas ecológicas cristianas pueden aprender la importancia de identificar las escalas espaciales y temporales en términos morales y la utilidad de los niveles jerárquicos que distinguen entre las preocupaciones locales, comunitarias y mundiales.” Sin embargo, respecto a la sostenibilidad, no sólo los especialistas en ética pueden aprender acerca de la centralidad del pensamiento multiescalar y de las organizaciones jerárquicas. A fin de entablar un diálogo interdisciplinar y cooperar, los teólogos, filósofos, historiadores, economistas y encargados de la formulación de políticas también pueden aprender de esta experiencia. Como dice Nathan Schneider, la cooperación es “organización en profundidad.”

La cuestión de si el principio de subsidiariedad ha desempeñado un papel importante en el desarrollo institucional de la Iglesia y en el surgimiento de un campo de juego interdisciplinar, y una “perspectiva multiescalar” sobre cuestiones ambientales, sigue abierta. Sin embargo, hay pruebas suficientes para sostener que las instituciones intermedias eclesiales, como la PAS (y también, en menor medida, Caritas Internationalis, la Academia Pontificia para la Vida, el Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz y la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales), deben considerarse instituciones epistémicas o legítimas “comunidades de discurso” dentro de la estructura de la Iglesia y, por lo tanto, actores relevantes, no magistrales, en la jerarquía eclesial.

También cabe señalar la interacción entre la PAS, una “institución epistémica” basada en la igualdad y el diálogo que “asimila la investigación científica y técnica básica y la aplica a problemas jurídicos o políticos específicos,” y el Vaticano, una institución jerárquica basada en la tradición y la autoridad que promulga Magisterio oficial y ofrece directrices morales. La interacción asimétrica entre ambas instituciones requiere una investigación más a fondo, ya que podría arrojar luz sobre la forma en que otros actores en el ámbito del medio ambiente pueden participar en procesos deliberativos. Si, como sostiene Johnston, “en definitiva la sostenibilidad no es un objetivo o un punto final, sino algo más cercano a un proceso de discernimiento comunitario, y una estrategia para comprometerse con otros que no comparten los mismos valores o la misma visión del futuro, entonces la larga historia del compromiso con diferentes ciencias, filosofías y tradiciones éticas en la PAS se convierte en un estudio de caso paradigmático en el proceso de discernimiento global estimulado por la Agenda 2030.

La acción coordinada entre movimientos religiosos y seculares medioambientales sigue siendo poco frecuente. El intercambio de información está muy difundido entre estos dos grupos, pero los vínculos entre las organizaciones y las estrategias coordinadas de promoción no son la norma. A la luz de estas dificultades, la historia de la PAS muestra que los muy diferentes antecedentes espirituales y académicos de los académicos no han sido un obstáculo, sino más bien un catalizador para el discernimiento comunitario, el razonamiento ético, la investigación interdisciplinar y, en menor medida, la incidencia política.

La lección aprendida del diálogo histórico entre la PAS y el Vaticano indica que los marcos institucionales son importantes y pueden conducir a fructíferos procesos comunitarios de discernimiento y colaboración. Se trata de una forma de proceder que podría ampliarse para “fortalecer los medios de aplicación y revitalizar la asociación mundial para el desarrollo sostenible” (ODS17).

El artículo original en inglés se puede descargar aquí.

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Agroecología para el cambio del sistema alimentario: una serie de diálogos sobre la tierra, la vida y los medios de subsistencia

16 Noviembre 2020

Ecojesuit y la Iniciativa en Justicia Ambiental (JA) y el Bien Común (en Ingles, Initiative on Environmental Justice and the Common Good) de la Universidad de Santa Clara (SCU) en California, USA, están organizando una serie de diálogos virtuales en Agroecología para el cambio del sistema alimentario para promover sistemas de alimentación y agricultura para el bien común.

La  primera sesión, a realizarse el 18 de Noviembre a las 18:30 hrs PST (hora de California), se enfocará en la temática Usando la agroecología para conducir el cambio del sistema alimentario en Norte y Centroamérica: Respuestas y colaboraciones para enfrentar la crisis económica-ecológica actual, con la colaboración de la Conferencia aJesuita del Sudeste Asiático.

El diálogo agroecológico busca reunir profesionales comuunitarios, expertos, jesuitas jóvenes, estudiantes, emprendedores,  y a todos aquellos interesados en motivar el aprendizaje y la colaboración, en un tiempo en que la pandemia del coronavirus está exponiendo la profunda crisis económica y ecológica.

El papel de la investigación participativa basada en la comunidad es fundamental en este proceso, ya que une la teoría y la práctica y puede guiar las transiciones agroecológicas necesarias y los cambios en el sistema alimentario que respeten las prácticas, la sabiduría y la cultura locales. Esto es especialmente cierto en las amplias regiones marginadas donde el acompañamiento y el liderazgo son fundamentales.

La experta y defensora ambiental reconocida mundialmente, la Dra. Vandana Shiva, directora de Navdanya International y panelista en el seminario web sobre ecología “Protegiendo la Tierra-Nuestra Casa Común, Reviviendo la Agroecología (en Ingles, Protecting Earth-Our Common Home: Reviving Agroecology)” (Julio, 2020), se unirá a las discusiones y presentará una visión global de la agroecología como respuesta a la pandemia y al cambio de los sistemas alimentarios.

El Dr. Chris Bacon, profesor asociado en el Departamento de Estudios Ambientales y Ciencias de la SCU, y quien lanzó la Iniciativa de Justicia Ambiental y el Bien Común con la profesora asociada Iris Stewart-Frey, se centrará en la investigación basada en la comunidad a escalas locales y regionales, hacia una mayor justicia alimentaria y una mejor reconstrucción.

Testimonios y perspectivas desde el terreno, enriquecerán la sesión con claros ejemplos de acción: de La Mesa Verde (Servicio Comunitario del Sagrado Corazón), una red de sembradores urbanos en San José, California; Valley Verde, un sistema de alimentación comunitaria y modelo de agricultura urbana en el Área de San José / Silicon Valley que promueve la alimentación saludable y brinda acceso a alimentos y microemprendimiento; y Fresh Approach cuya misión es mejorar el acceso a alimentos saludables en las comunidades del Área de la Bahía, también en California.

Moderada por el Coordinador Global de Ecojesuit, Pedro Walpole, esta actividad surgió de los diálogos de Ecojesuit con las seis Conferencias Jesuitas de las cuales se identificó la conexión entre agroecología y emprendimiento como una de las seis acciones líderes de Ecojesuit para contribuir a construir una mejor normalidad. Las sesiones futuras se centrarán en los contextos sudamericanos y africanos. Para aquellos interesados en participar, pueden registrarse aquí.

Para obtener más información y preguntas, pueden enviar un correo electrónico a Brex Arevalo a [email protected] o a Maria Eugenia Gómez a [email protected]

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Promoción de la formación y la sensibilización sobre la adaptación al cambio climático en Macaronesia

21 Octubre 2020

El objetivo del proyecto ADAPTaRES es promover la adaptación al cambio climático y demostrar los beneficios que suponen el uso eficiente del agua y la reutilización de las aguas residuales tratadas como estrategias adaptativas frente al cambio climático y ante situaciones de escasez hídrica. Se trata de un proyecto de cooperación entre Madeira, Canarias y Cabo Verde cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), liderado por el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC).

Desde el 2017, Radio ECCA, centro de educación a distancia y / o educación en línea para adultos fundada por el jesuita Francisco Villén y apoyada por el Gobierno de Canarias, como entidad socia de este proyecto, ha realizado distintas actividades para lograr los objetivos de sensibilización propuestos tanto en Canarias como en Cabo Verde.

En Canarias, más de 2.000 estudiantes de 1º y 2º de la ESO se han beneficiado del Taller “Uso Eficiente del Agua y Adaptación al Cambio Climático” y alrededor de 500 personas adultas han participado en el curso online de introducción al Cambio Climático. Además, cuenta con dos exposiciones itinerantes que se han instalado en 43 localizaciones beneficiando a casi 30.000 personas.

Asimismo, en Cabo Verde, con la colaboración de la Dirección Nacional de Formación para Adultos, se ha formado a 500 personas y se ha presentado la exposición itinerante en más de 20 lugares de la isla de Santiago. Es importante destacar también el gran alcance que ha tenido el Banco de conocimiento en audio de ADAPTaRES, un conjunto de 24 programas de radio donde se entrevista a expertos/as en distintas materias con una frecuencia mensual.

A estas actividades se le suma una fuerte campaña de difusión entre cuyas actividades se incluyen cuñas radiofónicas en materia de sensibilización y dinamización de redes sociales a través de juegos y retos. La presencia de las/os técnicas/os del proyecto en diferentes eventos y conferencias del ámbito del Agua o Medioambiente, como por ejemplo Feria Internacional Canagua&Energía o la European Week of Regions and Citiesen Bruselas, y las publicaciones en forma de artículos y notas de prensa, completan una campaña en la que se han sensibilizado a más de 200.000 jóvenes y adultos.

Resiliencia en tiempos de COVID

El pasado mes de marzo, el equipo de ECCA realizó una rápida adaptación a la nueva situación para hacer frente a las dificultades causadas inesperadamente por la pandemia. Los talleres se adaptaron a modalidad 100% online, dando la oportunidad al alumnado de continuar con la formación. Además, se otorgó recursos adicionales en formato digital a los/as docentes para continuar con el curso escolar desde los hogares.

El proyecto continúa durante el presente curso escolar con nuevas actividades. Debido al éxito de las formaciones para escolares, los talleres en formato 100% online se amplían a toda la Comunidad Autónoma de Canarias y, además, se lanzará un concurso escolar para 1º y 2º ESO con el objetivo de promover la búsqueda de soluciones y sensibilizar en la adaptación al cambio climático en la Macaronesia en materia de uso eficiente del agua para toda Canarias.

Este año, además de la exposición itinerante que se ha movilizado en los años anteriores se introduce, como novedad, un taller de “Formación de agentes multiplicadores” destinada a técnicos/as y/o voluntarios de asociaciones ambientales, juveniles, grupos ecologistas y otras organizaciones. El objetivo es que puedan conocer, acceder y utilizar los materiales didácticos de ADAPTaRES en sus propias actividades de sensibilización, garantizando así la pervivencia del proyecto una vez finalice en mayo de 2021.

Asimismo, estos recursos didácticos se sumarán a la nueva edición de la Guía de recursos educativos sobre cambio climático del Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM) del Ministerio de Transición Ecológica.

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Respirando Juntos: Una invitación a la vigilia ignaciana del Tiempo de la Creación

19 Septiembre 2020
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Xavier Jeyaraj SJ

Querido padre/hermano/hermana/amigos y amigas

Les escribo para presentarles la vigilia global de oración Ignaciana Respirando Juntos para el Tiempo de la Creación.

El Secretariado para la Justicia Social y la Ecología (SJES), junto con instituciones y redes de jesuitas de diferentes partes del mundo, está organizando una vigilia de oración en línea, similar a la vigilia de Pentecostés del 30 de mayo, sobre el tema “Respirando juntos.”

Durante esta vigilia de oración, nos centraremos en los tres pulmones de la tierra: la Amazonía, la cuenca del Congo, y los bosques asiáticos. Esperamos que reúna a nuestras redes jesuitas e ignacianas, junto con muchas otras redes de iglesias de todo el mundo.

Esta vigilia en línea tendrá lugar en la tarde del viernes 25 de septiembre. Siendo una celebración global de la creación con una llamada a la conversión y al compromiso, la vigilia se celebrará en tres zonas horarias en Asia, Europa/África, y América a las 20.00 horas en cada una de las zonas horarias respectivamente.

La vigilia contará con un flujo de testimonios personales de los pueblos indígenas de los tres pulmones del planeta, reflexiones, combinadas con música melodiosa, momentos interactivos con los participantes, y acciones simbólicas.

El P. Arturo Sosa, Superior General de la Compañía de Jesús, introducirá y orientará la vigilia con sus reflexiones. La vigilia es de unos 45 minutos y será transmitida en vivo, y en dos idiomas (inglés y español), en el canal global de los jesuitas en YouTube.

El tiempo de la Creación es un tiempo para renovar nuestra relación con nuestro Creador y toda la creación a través de la celebración, la conversión y el compromiso conjunto. Es un tiempo para unirnos a otros en la oración y la acción, para cuidar de nuestro hogar común. Este año, en medio de la crisis de la pandemia que ha sacudido nuestro mundo, nos hemos despertado a la urgente necesidad de sanar nuestras relaciones con la creación y entre nosotros.

Nuestro planeta Tierra anhela un aliento fresco y para ello necesitamos la gracia de Dios. Sabemos que necesitamos el don del Espíritu Santo para regenerar ese aliento fresco y superar la falta de respiración que se está produciendo.

Espero que encuentren tiempo para unirse a nosotros y participar en esta vigilia de oración. Por favor, den a conocer esta vigilia de oración a todos aquellos con los que estén en contacto, en caso de que quieran unirse.

Ahora, quizás más que nunca, nos damos cuenta de que necesitamos el nuevo aliento del Espíritu Santo. Recemos por ello juntos, como una comunidad global de ‘amigos en el Señor.’

Con mis oraciones y mis mejores deseos,

Suyo en Cristo,

Xavier Jeyaraj SJ

Secretariado para la Justicia Social y la Ecología

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Medio ambiente y universidad: El programa de ecología integral y sostenibilidad

16 Septiembre 2020
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Heike Pintor Pirzkall

Ante una creciente preocupación por la protección del medioambiente y en consonancia con los objetivos del plan estratégico de la Universidad Pontificia Comillas y el Laudato Si’ del Papa Francisco, se creó en septiembre de 2019 el Programa de Ecología Integral y Sostenibilidad en la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales en Cantoblanco.

Su objetivo es informar y generar cambios en las actitudes y conductas de estudiantes y profesores a través de diversas acciones que se comentan a continuación.

Las acciones desde la Facultad han sido inmediatas.

Los contenedores de basura se han adaptado a las nuevas necesidades de reciclaje. Dentro de los edificios se ha cambiado el papel de las fotocopiadoras y de los baños, utilizando un papel menos clorado y de bosques sostenibles. También se han instalado máquinas para reciclar botellas de plástico. Uno de los cambios más importantes y costoso ha sido la instalación de placas solares en los tejados de ambos edificios que ayudará a reducir los gastos en electricidad en más de un 20%.

Para los alumnos se han realizado diversas actividades a lo largo del año. En los días de integración a la vida universitaria para los alumnos de primer curso de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales se ha realizado un taller de concienciación medioambiental. Se ha organizado un premio literario para animar a los alumnos a escribir y a reflexionar sobre el medio ambiente. Una preciosa oda de una alumna del Máster de Interpretación de Conferencias se llevó el primer premio.

Además, se invitó a Charo Morán, bióloga y educadora ambiental, para impartir dos talleres sobre consumo y alimentación. Dio importantes consejos y ayudó a los alumnos a reflexionar sobre la importancia de una alimentación ecológica y un consumo responsable.

A finales de noviembre se organizó una actividad colectiva sobre la COP25 para todos los alumnos de la Facultad con fin de informar a los alumnos sobre Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, sus objetivos y sus logros.

Para este nuevo curso se está diseñando la creación de un huerto ecológico en el campus de Cantoblanco y una serie de talleres de formación. También se ha organizado un taller de Collage con materiales reciclados y un concurso de cortos en torno al tema del agua, además de conferencias y charlas con especialistas.

Estas actividades permitirán concienciar a toda la comunidad universitaria de la importancia de la protección del medio ambiente y avanzar en su consecución.

2020_09_15_P&P_Photo2Heike Pintor Pirzkall es la Coordinadora del Programa de Ecología Integral y Sostenibilidad de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales, así como profesora del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, España.

Una historia relacionada fue publicada en el Blog de Relaciones Internacionales de Comillas.

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Oración de la Temporada de Creación 2020

4 Septiembre 2020
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Creador de vida,

Por Tu palabra, la Tierra produjo plantas que dan semillas y árboles de todo tipo que dan fruto. Los ríos, montañas, minerales, mares y bosques sostenían la vida.

Los ojos de todos te miraron para satisfacer las necesidades de todo ser viviente. Y a lo largo del tiempo la Tierra ha sostenido la vida. A través de los ciclos planetarios de días y estaciones, renovación y crecimiento, abres tu mano para darles a las criaturas nuestro alimento en el momento adecuado.

En tu sabiduría, concediste un día de reposo; un tiempo bendecido para descansar en gratitud por todo lo que has dado; un tiempo para liberarnos del consumo vicioso; un tiempo para permitir que la tierra y todas las criaturas descansen de la carga de la producción.

Pero en estos días nuestra vida empuja al planeta más allá de sus límites. Nuestras demandas de crecimiento y nuestro ciclo interminable de producción y consumo están agotando nuestro mundo.

2020_08_31_Reflection_Photo2Los bosques se lixivian, la capa superficial del suelo se erosiona, los campos fallan, los desiertos avanzan, los mares se acidifican, las tormentas se intensifican. No hemos permitido que la tierra observe su sábado, y la Tierra está luchando por renovarse.

Durante esta Temporada de la Creación, les pedimos que nos den valor para observar un sábado para nuestro planeta. Fortalécenos con la fe para confiar en tu providencia. Inspíranos con la creatividad para compartir lo que se nos ha dado. Enséñanos a estar satisfechos con lo suficiente.

Y mientras proclamamos un Jubileo para la Tierra, envía Tu Espíritu Santo para renovar el rostro de la creación.

En el nombre de Aquel que vino a proclamar las buenas nuevas a toda la creación, Jesucristo. Amén.

Esta oración de la Temporada de Creación 2020 se publicó originalmente en el Movimiento Laudato Si’, Cuidado Común de Nuestro Hogar Común.

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La intención de oración universal del Papa: Respeto de los recursos del planeta

4 Septiembre 2020

Estamos exprimiendo los bienes del planeta. Exprimiéndolos, como si fuera una naranja.

Países y empresas del Norte, se han enriquecido explotando dones naturales del Sur, generando una “deuda ecológica”. ¿Quién va a pagar esa deuda?

Además, la “deuda ecológica” se agranda cuando multinacionales hacen fuera de sus países lo que no se les permite hacer en los suyos. Es indignante.

Hoy, no mañana, hoy, tenemos que cuidar la Creación con responsabilidad.

Recemos para que los bienes del planeta no sean saqueados, sino que se compartan de manera justa y respetuosa.

No al saqueo, sí al compartir.

Se puede acceder a la oración en la Red Mundial de Oración del Papa.

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Compromiso de Ecojesuit para reconstruir una nueva normalidad

10 Julio 2020
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Entrada para #SketchingforChange2020, Drawing Laudato Si’: Malou Saliendra

La vulnerabilidad humana y la degradación ambiental, quedan al descubierto una vez más a medida que crece la pandemia y los registros de los países revelan la propagación del virus. Todos estamos en riesgo, pero, al igual que con otros desastres, siempre son los pobres y los marginados los que más sufren por la continua negligencia de la sociedad, dejándolos con opciones limitadas y voces debilitadas. El continuo abuso y la invasión de un entorno ya en degradación, aumenta el potencial de pandemias, a pesar de los avances en ciencia y tecnología impulsados por un modelo tecnocrático de desarrollo (Laudato Si’ 194).

Volver a la normalidad no es aceptable – lo que se necesita es reconstruir una nueva normalidad con renovada urgencia. Una nueva normalidad requiere abordar las desigualdades e injusticias estructurales a nivel global, y reducir la vulnerabilidad de los pobres y marginados. Una nueva normalidad significa construir una economía justa, equidad generacional y una cultura de solidaridad centrada en el bien común, inclusivo y bajo en carbono. Una economía de exclusión exacerba los efectos tanto del cambio climático como de la pandemia. Una nueva normalidad nos arraiga en la conciencia humilde y agradecida de nuestra interdependencia, llevándonos a un proceso de conversión personal y colectiva con compasión y esperanza, integrando nuestras acciones como un cuerpo a través de diferentes niveles, realidades y dimensiones.

Este es el contexto en el que surgió un diálogo más profundo con los equipos de Ecojesuit de las seis Conferencias, y un entendimiento de que es necesario que las Conferencias fortalezcan su solidaridad con las comunidades locales. La necesidad de reconstruir una nueva normalidad fue la conclusión compartida. Esto invita a que las Conferencias fortalezcan la solidaridad con las comunidades locales, a una escucha más profunda y un mayor compromiso. Esto significa compartir sus historias para permitirles participar en el llamado global por la justicia, como respuesta a la extensa invitación para una gestión cuidadosa del oikos. Estamos necesitados de un nuevo modelo para el desarrollo humano y nuevas relaciones con la creación y entre nosotros, a medida que nos damos cuenta de nuestra interdependencia e interconexión.

Todos compartimos una casa común, y su cuidado solo será efectivo cuando haya solidaridad para satisfacer las necesidades básicas y la acción urgente por el oikos. Ecojesuit busca fortalecer la colaboración con otras redes, ya que todos construimos una visión por un mundo justo en el que todas las vidas son valoradas.

Las historias locales y regionales de cambio provenientes de las prácticas de comunidades, inspiran y fortalecen la solidaridad, llevándose los temores, el aislamiento y la sensación de ser pequeños y estar solos en medio de un problema global. Con la solidaridad como base, Ecojesuit está adoptando un enfoque de “aprendizaje a través del trabajo en red” en el que colaboramos para profundizar en el aprendizaje, reconociendo con humildad que no tenemos las respuestas, pero tenemos el deseo de contribuir a una base para la acción social. La integridad de esa respuesta requiere una conversión interna que se encuentra en el corazón de estos cambios, y en la humilde transparencia de la comunidad jesuita y la vida institucional que Ecojesuit también busca compartir.

Se identifican seis acciones principales para contribuir al proceso de reconstruir una nueva normalidad, en las que las Conferencias pueden participar activamente.

1. Conectar agricultura y emprendimiento

El acceso a los alimentos es una preocupación primordial, manifestada claramente en todas las Conferencias. Esta acción implica aprovechar las actividades agrícolas y de emprendimiento de profesionales, organizadores, otras redes y asociaciones de exalumnos. En relación a esto, está la preocupación por generar empleo local y cuestiones más amplias sobre desarrollo rural, migrantes retornados, desigualdades en el mercado productor y cambios en el uso de la tierra. El esfuerzo que surge ahora para Ecojesuit, es el de desarrollar una plataforma global para compartir historias y estrategias locales en agricultura sostenible y comunitaria, a través de dinámicos intercambios virtuales.

2. Abordar la integridad social, económica y ambiental frente a la pobreza profunda – como es habitual – y la degradación ambiental

Los impactos de la crisis por el COVID-19 se comparan con los de los desastres naturales, dada la necesidad de preparación y adaptación, al tiempo que las crisis ambientales como las sequías y las plagas de langostas, también afectan a las mismas comunidades vulnerables. No hay respuestas de libro sobre cómo reconstruir mejor, pero las mayores esperanzas están en las acciones tomadas a nivel local, en respuesta a las experiencias del terreno y las medidas efectivas que tomen los gobiernos y organizaciones locales. También es necesario involucrar a los tomadores de decisiones estatales, gubernamentales y locales para profundizar nuestra respuesta. Ecojesuit promoverá una serie de diálogos, eventos en línea y comunicados en medios que resalten e interconecten estas diferentes realidades, a medida que se vaya desarrollando el conocimiento para contribuir a construir la nueva normalidad.

3. Abogar por la acción climática, los derechos humanos y la contribución de los pueblos indígenas

El movimiento de acción climática liderado por jóvenes en los últimos años, basado en logros históricos como el Acuerdo de París, indicó la creciente conciencia mundial de que los impactos del cambio climático no son solo ambientales, sino que destacan el derecho humano a un clima estable. Desde la extracción de combustibles fósiles, hasta las repercusiones de los desastres relacionados con el clima, las comunidades y el medio ambiente experimentan profundamente tanto los impulsores como los impactos del cambio climático. Las comunidades indígenas, que son guardianes de los bosques, están entre los más amenazados en su búsqueda por proteger sus tierras, cultura y formas de vida. Muchos países necesitan asistencia técnica y financiera para no verse atrapados en la dinámica de la energía sucia y barata y el ciclo industrial, a medida que su economía busca crecer, pero teniendo la opción preferencial de cambiar a energía limpia. Una comprensión más amplia de estas interconexiones, puede contribuir significativamente a una respuesta justa ante la crisis climática y la acción climática, que integre los derechos humanos como una preocupación central. Ecojesuit busca contribuir a esta comprensión y alentar a la acción a través de eventos en línea y el trabajo en red.

4. Monitorear y explicar las instituciones económicas emergentes a nivel mundial

Instituciones económicas internacionales (como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, etc.) y de las Naciones Unidas, tienen una gran influencia en la dirección y las prioridades de las inversiones y los sistemas financieros más amplios. Algunos cambios en sus políticas están conduciendo a una mayor inclusión, al abordar por ejemplo el desempleo y alinearse con apuestas verdes como la energía alternativa. Buscamos comunicar y explicar estos cambios económicos globales, aliándonos con expertos a través de publicaciones y otros medios. A nivel mundial, Ecojesuit continúa en el seguimiento y participación de procesos internacionales como la COP26 y el Foro Económico Mundial, que tienen una gran influencia en el paradigma económico y las preocupaciones ambientales a gran escala.

5. Fortalecer la Plataforma de Acción de las Universidades por la Laudato Si’, otras Plataformas de Acción del Año Laudato Si’, y Querida Amazonia

Las Plataforma de Universidades por la Laudato Si’ y otras seis Plataformas de Acción, están surgiendo y son una oportunidad para resaltar el papel de nuestras instituciones educativas en la acción social y ambiental, e investigaciones basadas en las comunidades. Ya se empezaron a realizar discusiones iniciales entre el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral para la IAJU (International Association of Jesuit Universities en Ingles) y ciertas universidades, para que éstas puedan participar en el proceso de diseño y desarrollo. Ecojesuit también continúa apoyando los esfuerzos en desinversión de instituciones jesuitas. Querida Amazonia es otra área de acción, ya que su llamado a la ecología integral y la sinodalidad, influye e informa el trabajo y enfoque de Ecojesuit. Ecojesuit continuará facilitando y participando en discusiones con universidades y la IAJU, y con aquellos que busquen involucrarse con las Plataformas de Acción de la Laudato Si’ y discusiones sobre biomas territoriales.

6. Promover la ecoespiritualidad y la necesidad de su concientización en la educación básica

La conciencia ecológica y la ecoespiritualidad van de la mano en el desarrollo de un sentido más profundo del propósito y significado de la ecología integral entre los jóvenes. Las escuelas son lugares donde podemos ayudar a sembrar semillas de interconectividad, comunidad y cuidado, de manera que las escuelas puedan liderar y llevar a cabo las acciones de colaboración que se necesitan con otros Secretariados y Redes. Ecojesuit busca promover esfuerzos de ecoespiritualidad en escuelas y actividades juveniles, para ayudar a encender la conversión ecológica.

A través de estas acciones, Ecojesuit busca contribuir a la conformación de una actitud renovada a medida que reconstruimos una nueva normalidad, donde la justicia ecológica y social se integran mejor en nuestros valores y estilos de vida. Esto enfoca los esfuerzos de Ecojesuit y afirma nuestro compromiso con las Preferencias Apostólicas Universales. Ecojesuit facilitará y posibilitará discusiones que incluyan voces de comunidades locales, líderes de empresas, creencias y religiones, formuladores de políticas y expertos en economía, para contribuir a una perspectiva más amplia hacia una sociedad justa y sostenible.

6 de julio de 2020

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Las redes globales de incidencia ignaciana ante la COVID-19

22 Junio 2020
2020_06_30_P&P_Photo1Valeria Méndez de Vigo

¿Cómo está afectando la pandemia de la COVID-19 a las migraciones forzosas, la educación, el medio ambiente y la ecología, a las personas y comunidades más vulnerables?

Convocados por el Secretariado para la Justicia Social y la Ecología de la Compañía de Jesús, los líderes de las Redes Globales de Incidencia Ignaciana (GIAN por sus siglas en inglés) sobre derecho a la educación, migraciones, ecología, y justicia en minería se reunieron virtualmente y hablaron, entre otras cuestiones, de los efectos de la pandemia de la COVID-19.

Estas redes de incidencia globales fueron establecidas siguiendo la 35ª Congregación General, que puso énfasis en los desafíos globales, que exigen a la Compañía de Jesús “actuar como un cuerpo universal con una misión universal.”

La compañía de Jesús trabaja en todo el mundo con migrantes forzosos desde hace muchos años. Su situación se ha agravado con la COVID-19. El líder de la GIAN-Migración, Javier Cortegoso, que coordina la Red Jesuita a Migrantes en América Latina, denuncia la situación de los centros de detención en diversos lugares del mundo, en los que el hacinamiento y las deplorables condiciones imposibilitan las medidas para evitar el contagio; el aprovechamiento de muchos gobiernos de la situación para continuar las deportaciones de personas migrantes sin garantías respecto a su salud; el abandono de las personas en tránsito y en frontera, la limitación de su acceso a los sistemas de salud, y el incremento en el rechazo y la xenofobia hacia las personas migrantes, a las que en demasiadas ocasiones se acusa falsamente de propagar el virus. Estas situaciones y las recomendaciones se explican en el posicion amiento de la GIAN-Migración. De cara al futuro próximo, un motivo de preocupación es la precariedad económica de las personas migrantes debido al confinamiento, puesto que están en la economía informal y deben ganarse el sustento diario. Esto, además, perjudica gravemente a numerosas familias y comunidades de muchos países ya en situación de pobreza, debido al acentuado descenso en las remesas que los migrantes enviaban a sus países de origen.

Los niños y niñas migrantes – como también aquellos que viven en pobreza y exclusión, en zonas rurales remotas, las niñas, los niños y niñas indígenas, o aquellos con necesidades especiales – sufren de manera aguda las consecuencias del cierre de colegios en 193 países del mundo. El coordinador de la GIAN-Derecho a la Educación, Carlos Fritzen, quien coordina la Federación Internacional de Fe y Alegría, señala la vulneración del derecho a la educación de estos niños y niñas y la situación de creciente vulnerabilidad- “de hambre”- de sus familias y comunidades, en la mayoría de los casos, jornaleros diarios. Aunque las organizaciones que aglutinan la red han tratado de adaptarse a través de la educación virtual y por radio en la etapa de confinamiento, esta alternativa presenta enormes retos, como la carencia de material pedagógico o la brecha digital, que hacen que gran parte de estos niños y niñas queden fuera del sistema. Considera relevante “repensar” la educación e influir en las políticas públicas para quelos gobiernos adopten medidas que protejan a los sectores más vulnerables e inviertan fuertemente en educación.

Uno de los motivos por los que en el futuro se producirá cada vez más migraciones es el deterioro del medio ambiente. Pedro Walpole SJ vive en Filipinas desde hace más de 40 años y desde allí coordina la GIAN-Ecología, (Ecojesuit). Insiste con vehemencia en que, en los próximos años, las temperaturas alcanzarán máximos y que la escasez de agua será un problema cada vez mayor. También en que la continua violación de los límites planetarios, en particular la destrucción de hábitats y la pérdida de biodiversidad por los desastrosos cambios de uso de la tierra desde el Amazonashasta Australia, ha hecho que la COVID-19 y las futuras pandemias sean inevitables. COVID-19 se entiende ahora como parte de una crisis ecológica más amplia de cambio de uso de la tierra y cambio climático que abarca los sistemas sociales, sanitarios, empresariales y, cada vez más, fiscales y políticos.

La GIAN-Justicia en Minería aglutina a los centros sociales jesuitas y organizaciones jesuitas que trabajan acompañando a comunidades afectadas por la minería en distintas regiones de Latinoamérica, África y Asia, abordando el debate público sobre el modelo de desarrollo que en muchas ocasiones genera dichos impactos. Su coordinador, Guillermo Otanode ALBOAN, señala que el alcance mundial de la pandemia de COVID-19 ha agravado la situación de muchas de las comunidades que viven en la pobreza, a pesar de habitar territorios ricos en bienes naturales, y sufren de una falta de acceso estructural a servicios de educación, salud y otras necesidades básicas. Denuncia la reducción del espacio y libertades cívicas, el peligro de la situación de confinamiento para los defensores de derechos humanos, el impacto de las medidas de confinamiento en la minería artesanal o las interrupciones en las cadenas de suministro de minerales. En su posicion amiento plantea diversas medidas y recomendaciones.

Las acciones de las redes se centrarán, entre otras, en denunciar las vulneraciones de derechos, realizar propuestas y acompañar a las personas y poblaciones más vulnerables.

Este artículo fue publicado por primera vez en Cristianisme i Justícia el 12 de junio de 2020. Valeria Méndez de Vigo es la Coordinadora de la Red, de Promoción y Comunicación del SJES.

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¿Nuevos caminos para la conversión ambiental en un mundo en crisis? Algunos elementos para el discernimiento

18 Junio 2020
2020_06_15 Reflection

Mauricio López Oropeza

Ecojesuit comparte esta aportación de Mauricio López el 11 de junio de 2020 para el Consejo Ampliado del Padre General Arturo Sosa de la Compañía de Jesús sobre la Preferencia Apostólica Universal No. 4 reconciliación con la Creación. La versión en español fue publicada originalmente en Vida Nueva.

En estos días, apenas en pocos meses, la vida nos ha cambiado de manera drástica y determinante como consecuencia de la pandemia producida por el Covid-19 que asola nuestra tierra.

Es imposible no sentirse vulnerable ante esta situación, sobre todo por la incertidumbre de su verdadero alcance, por las implicaciones que tendrá para nuestra vida futura que con certeza experimentará cambios de forma y de fondo, y por las mujeres y hombres que serán impactados por ella en las semanas, meses, y años por venir.

Principio de incertidumbre
Ante esto, es imprescindible hacer una lectura de la realidad desde los ojos de nuestra fe, para los que somos creyentes, y ofrecer a otros-as nuestra experiencia de sabernos seguidores frágiles, pecadores redimidos, de un proyecto de Reino aquí y ahora en el que somos llamados a ser cocreadores.

Un proyecto que al final creemos que, a pesar de nuestras limitaciones y de nuestro horizonte tan corto, habrá de dar paso a una sociedad nueva de justicia, fraternidad y solidaridad. En donde lo que antes fue considerado despreciable o excluido, sea la piedra angular para tejer la vida nueva.

Principio de fragilidad
Queremos mirar la realidad sin ingenuidad, es decir, sin miradas idealizadas o alienantes que están atrapadas en una realidad inexistente, sino con la certeza de sabernos llamados a ser partícipes dando una respuesta firme y consistente con la fe que profesamos, según nuestra realidad y posibilidades particulares; según tiempos, lugares y personas (clave de discernimiento en la tradición de San Ignacio).

Principio inconformidad esperanzadora
Esta pandemia es una invitación a creer irremediablemente en este Dios creador, y en su promesa de acompañarnos, asumiendo nuestro propio papel de cocreadores, hasta salir adelante de esta situación.

“Esta es la tienda de campaña que Dios ha instalado entre los hombres. Acampar con ellos; ellos serán su pueblo y Dios mismo estará con ellos. Enjugará las lágrimas de sus ojos y no habrá ya muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor, porque todo lo antiguo ha desparecido. Y dijo el que estaba sentado en el trono: Yo hago nuevas todas las cosas. Y añadió: Escribe que estas palabras son verdaderas y dignas de confianza.” Apocalipsis 21, 3-5

Con estas premisas, queremos aproximarnos al ciego Bartimeo, modelo pedagógico para la conversión hacia el cuidado de la casa común en una humanidad rota

I. La ceguera de Bartimeo como expresión de nuestra propia ceguera como humanidad

El inmenso abandono que tenemos de casa

Si algo es evidente e incuestionable para el corazón que se deja tocar por la realidad, es que esta pandemia nos ha hecho conscientes de nuestra fragilidad y de nuestras enormes equivocaciones acerca del modo en que hemos decidido vivir como sociedades. Nos damos cuenta del fracaso en las relaciones de unos con otros, es decir, en esta pandemia constatamos lo tremendamente ciegos que habíamos estado… y seguimos estando en varios niveles.

La predominante “cultura del descarte” en la que la lógica de la dominación (del usa y tira) se ha aplicado para tantos núcleos esenciales de la vida, incluso para las relaciones humanas, nos ha llevado de muchas maneras a un punto de posible no retorno en la ruptura del equilibrio ecosistémico, a un creciente dinamismo fratricida, y a un cierto vacío espiritual. Estamos ciegos de tantos modos, en un mundo en el que parece que vamos perdiendo la conexión con el sentido de misterio, por tanto, con lo sagrado que se expresa en todo lo creado.

Hoy los datos científicos son irrefutables cuando argumentan que la crisis climática, una verdadera emergencia ambiental actual, es resultado de factores antrópicos. Somos responsables de esta situación, tal como lo afirma Laudato Si’ repetidamente. De hecho, el mayor pecado ecológico, y la causa principal de esta crisis, se explica sobre todo por la inequidad planetaria actual, y por el modelo de crecimiento ilimitado y de acumulación voraz que domina a la sociedad global.

Hemos llegado a un punto sin precedentes en el que 26 corporaciones familiares concentran la misma cantidad de riqueza que todo el 50% más pobre del planeta, es decir, los más de 3.700 millones más pobres. El 1% de la población planetaria concentra más del 80% de la riqueza planetaria. Y, simultáneamente, hoy estamos consumiendo el equivalente a 1.6 planetas sobre la base de nuestra huella ecológica global frente a la capacidad de carga planetaria.

Demasiados gobernantes y corporaciones expresan que la extracción y la explotación desmedida de los bienes de la creación, los mal llamados “recursos naturales”, es necesaria para poder alimentar a quienes tienen hambre; pero, hoy en día el 46% de la población planetaria se encuentra en algún grado de pobreza, y existen 900 millones de personas viviendo en situación de hambre, cuando al mismo tiempo se desperdician entre el 35% y 40% de los alimentos que producimos a nivel global. Estas cifras, solo por mostrar algunas, dan cuenta de la evidente ceguera en la que hemos vivido.

Dios nos ha dado la tierra como don y como tarea, para cuidarla y para responder por ella; nosotros no somos sus dueños. La ecología integral tiene su fundamento en el hecho de que “todo está conectado” (LS 16). Por ello ecología y justicia social están intrínsecamente unidos (cf. LS 137). Con la ecología integral emerge un nuevo paradigma de justicia, ya que “un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres.” (LS 49) Documento Final Sínodo Amazónico, No. 66

II. Bartimeo asume su ceguera, grita su anhelo por el encuentro con el Señor, y abandona los apegos que le impiden ponerse en camino

La crisis confirma que lo que hemos hecho necesita un camino de reconciliación y de conversión.

El grito de Bartimeo representa el grito de toda esta generación, y el de la hermana-madre tierra. Es el clamor de la humanidad, toda, que gime con dolores de parto ante la incertidumbre de esta crisis ecosistémica planetaria, junto a la crisis producida por el Covid-19.

Una pandemia en la que los números de deforestación, la quema de reservas naturales y de tierras indígenas, la regresión en políticas ambientales y de conquistas jurídicas de pueblos originarios, y casos de violencia contra los defensores de la casa común han aumentado en la Amazonía, y en otros lugares. La ceguera humana y la capacidad fagocitaria de muchos grupos de poder que no entienden de límites, no se han puesto en cuarentena.

El grito de Bartimeo es un llamado exaltado para pedir compasión, es decir, que otros puedan sentir lo que nosotros estamos sintiendo y así acortar distancias para sabernos genuinamente acompañados en este dolor. Es la búsqueda de un nuevo modo de relacionarnos; uno en el que predomine el sentido de misericordia, y en el que se desarrolle una verdadera capacidad de comunión con la tierra como verdadera hermana y madre, tal y como versaba el cántico de las criaturas de San Francisco de Asís.

La reconciliación con lo creado, siguiendo la conversión de Bartimeo:

1. Comienza con el proceso de sabernos ciegos, fracasados en el mandato para que todos y todas, y todo lo creado, tengan vida y vida en abundancia;

2. Continúa con el grito descomunal de pedido de auxilio al sabernos incapaces y responsables de haber roto el equilibrio planetario, hasta el punto de no saber ya cómo detener esta crisis;

3. Prosigue con el acto inesperado de, al sabernos llamados por Jesús, reconocer que estamos en el piso, y por pura fe nos ponemos de pie para intentar emprender los nuevos caminos desconocidos;

4. Y culmina al abandonar los viejos modos que no coinciden con el proyecto de un cielo y una tierra nuevos, uno que hoy debe reflejar un cambio radical en el sistema social que está intrínsecamente podrido al ser generador de exclusión, y productor de muerte cotidiana para los más pobres, preferidos de Dios, los bienaventurados.

Para seguir a Jesús, debemos lanzar esa manta que representa nuestros apegos y ser verdaderamente indiferente, al estilo ignaciano, para ser dignos receptores del mensaje del Cristo vivo. Con esta pandemia tantas cosas han cambiado en un plazo de algo más de un par de meses, y muchas cosas nunca deberían volver a ser igual.

¿Qué superflua seguridad, la cual pensábamos era esencial, debemos abandonar como Iglesia y como sociedad en general (siguiendo el ejemplo de Bartimeo que lanza esa manta, la cual era posiblemente su única pertenencia), para disponernos a lo verdaderamente nuevo para una verdadera reconciliación con la tierra?

III. Bartimeo pide la conversión (poder ver), emprende el camino para alcanzarla, y discierne nuevos modos para más amar y mejor seguir al Señor

Estamos en la necesidad de reaccionar como una sola humanidad

La vida nos da una oportunidad inédita para repensar nuestro futuro desde las cenizas que han producido, y siguen produciendo, esta pandemia y la emergencia climática que ha alcanzado un punto casi irreversible. Es momento de reconocer las raíces de nuestra existencia como humanos miembros de esta tierra, de la cual provenimos y de la cual dependemos para nuestra continuidad.

Esta frase del Popol Vuh, libro sagrado de los Mayas, puede darnos luces para emprender este discernimiento a partir del reconocimiento de nuestro barro-humus como el origen de nuestra existencia finita, y como el elemento del que Dios mismo se vale para el acto de nuestra creación a su imagen y semejanza en la tradición cristiana: “Arrancaron nuestros frutos, cortaron nuestras ramas, quemaron nuestros troncos, pero no pudieron matar nuestras raíces.”

Cuando Jesús nos pregunta ahora, igual que a Bartimeo: ¿Qué quieres que haga por ti? Lo que está en juego es el futuro mismo: ¿Qué respondemos ante esta pregunta? ¿Qué responde la Iglesia ante esta interpelación que nos obliga a mirar dentro y no a justificarnos en el mucho hacer? ¿Somos capaces de asumir lo que implica poder ver un horizonte más allá de estas crisis y ponernos en camino siguiendo los pasos de Jesús con audacia y profecía en el cuidado de la casa común?

III.1 Nuevos caminos para asumir la conversión hacia el cuidado de la casa común: cuatro trípodes

Camino de conversión personal y comunitaria

A. Metanoia. Conversión radical del corazón. Sólo quien se transforma por dentro puede asumir plenamente el llamado de Dios. Es ir a lo más íntimo del interior y dejarse transformar enteramente y desde la raíz para disponerse a lo que sea la voluntad de Dios. Abrazar nuestro principio y fundamento para que todo el resto se acomode en función de éste, incorporando en esto el reconocimiento de nuestra procedencia del humus: la tierra de la que venimos y de la que dependemos.

B. Alteridad. Reconocer que el misterio de la vida, y la presencia concreta de Dios, solo se experimenta a través de los ojos del otro. El sentido más profundo del ser comunidad, expresado en la propia Trinidad, se encuentra en esta consigna de que a Dios se le puede experimentar en lo individual, pero sólo se le pueda vivir plenamente en el mundo de manera compartida. Una otredad en cuanto a opción preferencial por el Cristo presente en los otros, especialmente los más excluidos, y un llamado a reconocer a la hermana-madre tierra como un alter, como verdaderamente otra.

C. Parresia. Ser capaces de interpretar los signos de los tiempos, para encontrar el llamado particular que Dios mismo nos hace como Iglesia para ser colaboradores en la construcción del Reino. Develar y denunciar las causas que producen el pecado estructural; no sólo quedarnos en los diagnósticos. Asumir, recuperar o desarrollar el don de la profecía en el cuidado de la casa común como elemento imprescindible del ser creyente hoy.

Camino para la conversión eclesial

A. Pastoral(Evangelii gaudium). Llamado a una verdadera salida misionera; a salir de nosotros mismos para experimentar la alegría del Evangelio que lo cambia todo en aquellos que se encuentran con Jesús. Es dejar que con Cristo nazca y renazca la alegría para dar rostro a una Iglesia misionera renovada siguiendo este mandato de salir de sí misma, con el anhelo de ser evangelizadores con Espíritu y para el cuidado de nuestra casa común.

B. Cultural (Decreto Ad Gentes – CVII, Documento Final del Sínodo Amazónico y Querida Amazonía). Nuestra conversión debe ser también cultural, hacernos al otro, aprender del otro. Estar presentes, respetar y reconocer sus valores, vivir y practicar la inculturación y la interculturalidad en nuestro anuncio de la Buena Noticia. Sólo una Iglesia misionera insertada e inculturada hará surgir las iglesias particulares autóctonas, con rostro y corazón propios, enraizadas en las culturas y tradiciones propias de los pueblos, unidas en la misma fe en Cristo y diversas en su manera de vivirla, expresarla y celebrarla (Documento Final Sínodo Amazónico No. 41 y 42).

C. Sinodal (Episcopalis communio – EC). Atender el sensus fidei, por el cual “la totalidad de los fieles, que tienen la unción del Santo (cf. 1 Jn 2, 20 y 27), no puede equivocarse cuando cree, y esta prerrogativa peculiar suya la manifiesta mediante el sentido sobrenatural de la fe de todo el pueblo cuando desde los Obispos hasta los últimos fieles laicos presta su consentimiento universal en las cosas de fe y costumbres” (EC. 5). Y, en ese sentido “es necesario al respecto tener bien claro que las culturas son muy diferentes entre sí y todo principio general […] necesita ser inculturado si quiere ser observado y aplicado. De ese modo, se muestra cómo el proceso sinodal tiene su punto de partida y también su punto de llegada en el Pueblo de Dios” (EC. 7).

Camino de conversión ecológica integral

A. Lo que le pasa a nuestra casa común y la raíz humana de la crisis (LS capítulos 1 y 2). La “rapidificación” de los cambios y el deterioro que estos producen afectando la calidad de vida de gran parte de la humanidad. Contaminación y cambio climático, como resultado de la cultura del descarte. Pensar el clima como bien común, atender la cuestión del agua y el agotamiento de los bienes de la creación, así como la desigualdad en su acceso. Pérdida de biodiversidad, deterioro de la calidad de vida e inequidad planetaria. Denunciar el poder tecnocrático, y la crisis y consecuencias del antropocentrismo moderno.

B. Ecología integral como categoría multidimensional (LS capítulo 4). Todo esta íntimamente relacionado, y los problemas actuales requieren una mirada que tenga en cuenta todos los factores de la crisis mundial. Ecologías: ambiental, económica, social, cultural, de la vida cotidiana, el principio del bien común y la justicia entre generaciones.

C. Un programa para la acción y un cambio de paradigma ecológico en los ámbitos educativo y espiritual (LS capítulos 5 y 6). Caminos de diálogo sobre el medio ambiente para salir de la espiral de la autodestrucción en espacios de política internacional, en ámbitos locales y nacionales, en la transparencia de los procesos de toma de decisiones, en la política económica para promover la plenitud humana y en el diálogo fe y ciencia. Reflexionar sobre el origen común y la pertenencia mutua, y sobre un futuro compartido por todos para promover otro estilo de vida, crear otro modo de educación ambiental para la conversión ecológica, animar el gozo y la paz en una sobriedad feliz. Promover signos sacramentales y un modo celebrativo para la conversión ecológica.

Camino de conversión espiritual (claves de Teilhard de Chardin)

A. Una mística encarnatoria. “No somos seres humanos teniendo una experiencia espiritual, somos seres espirituales teniendo una experiencia humana.” La comunión con la creación tiene sentido en el ser humano por el hecho mismo de su origen y su destino.

B. Interconexión plena. “Cuanto más penetramos en lejanía y profundidad en la Materia, tanto más nos confunde la interrelación de sus partes. Cada elemento del cosmos está positivamente entretejido con todos los demás. Es imposible romper esta red. Imposible aislar una sola de sus piezas sin que se deshilache toda ella. El Universo se sostiene por su conjunto.” Todo está relacionado.

C. Amor total para una comunión con todo lo creado. “Poder decirle literalmente a Dios que uno lo ama no solamente con todo su cuerpo, con todo su corazón, con toda su alma, sino con todo el Universo en vías de unificación: he aquí una oración que no puede hacerse más que en el seno del espacio-tiempo.” Una esperanza cósmica universal es la única que nos puede ayudar a salir de esta crisis en este lugar y en este momento.

A manera de cierre

“No tengo miedo al nuevo mundo que surge. Temo más bien que los Jesuitas tengan poco o nada que ofrecer a ese mundo. Poco o nada que decir o hacer, que pueda justificar nuestra existencia. Me espanta que podamos dar respuestas de ayer a los problemas de mañana. No pretendemos defender nuestras equivocaciones, pero tampoco queremos cometer la mayor de todas: la de esperar con los brazos cruzados y no hacer nada por miedo a equivocarnos.” Pedro Arrupe SJ

Mauricio López Oropeza es Secretario Ejecutivo de la Red Eclesial PanAmazónica (REPAM) y ex presidente de la Comunidad de Vida Cristiana.

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One Response to ¿Nuevos caminos para la conversión ambiental en un mundo en crisis? Algunos elementos para el discernimiento

  1. perla aragon-choudhury en 24 Junio 2020 en 3:01 pm

    what an interesting, comprehensive, informative and action-oriented input!thanks for it, ecojesuit team.

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Ecojesuit como una red global que se preocupa por el futuro

30 Abril 2020
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Ecojesuit comparte esta historia desde el sitio web global de los jesuitas en el reciente video lanzado, Acción Urgente para el Oikos, en el Día de la Tierra.

“Vivimos en un mundo roto, que necesita curación.” Así comienza el vídeo producido por una de las redes internacionales más activas de la Compañía: Ecojesuit. El título del artículo es: “Acción urgente para el Oikos”. Oikoses una palabra griega que evoca “la casa” en su conjunto, un “lugar habitable.”

En esta presentación de 20 minutos uno de los principales animadores de la red, Pedro Walpole, encuentra oportunidad para presentar diversos problemas medioambientales y las soluciones que ofrecen para los mismos las personas, instituciones y grupos de la Compañía de Jesús.

Como punto de partida, a la vez de reconocer el padecimiento ambiental a que está sometido el mundo, nos invita a agradecer la vida que compartimos. En este espíritu, resulta natural sentirse movidos a proteger la vida en todas sus formas, y trabajar juntos por un futuro prometedor para el planeta.

Todo el trabajo de la red se basa en el espíritu y las orientaciones de la Laudato Si’ del Papa Francisco. El video anima a las personas vinculadas a la Compañía de Jesús a tomar conciencia de los verdaderos problemas a los que se enfrenta la humanidad. No sólo el calentamiento global, sino también el abuso de los recursos naturales, la exclusión de los pueblos indígenas y, a un nivel más amplio, y relacionado con todo esto, la cuestión de las migraciones.

Ecojesuit no se limita a la denuncia, sino que promueve la búsqueda de un equilibrio entre la acción social y la ambiental.

Se trata de establecer relaciones, de ‘interconexión’, si queremos aprovechar una palabra de moda. Facilitar el diálogo para ayudar a todos y cada uno a reconciliarse con Dios, con los demás y con la creación, de acuerdo con los principios que han guiado tantas acciones de la Compañía de Jesús en estos últimos doce años.

Por consiguiente, la red Ecojesuit está en estrecha relación con una amplia serie de redes de la Compañía, en primer lugar, con las seis Conferencias Regionales del mundo. Sirva de ejemplo su relación con el SJR, con el Servicio jesuita a migrantes, Educate Magis, Fe y Alegría, FLACSI (instituciones educativas de América Latina), Ignatian Solidarity Network y aquellos centros de espiritualidad que manifiestan una mayor sensibilidad hacia las cuestiones ambientales, como el Ignatius Jesuit Centre de Guelph (Canadá).

Los participantes en el video provienen de todo el mundo. No ignoran que el compromiso de Ecojesuit con el medio ambiente se realiza en unión con muchos otros actores, frecuentemente ajenos a la Compañía: Universidades, por ejemplo.

El espíritu de trabajo en red es de primordial importancia en una época de enorme interdependencia, dondequiera que vivamos.

Como conclusión del contenido del vídeo “Acción urgente para el Oikos”, se escucha la exhortación a examinar nuestro corazón y nuestra mente, instándonos a comprometernos cada vez más en la preparación de un futuro de esperanza para las generaciones más jóvenes.

Haga clic aquí para ver el video con subtítulos en español.

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50º Día de la Tierra: Cuidar nuestra casa común

25 Abril 2020
2020_04_22_Reflection_Photo1El Papa Francisco celebró su audiencia general semanal durante el Día de la Tierra, el 22 de abril, y pidió una acción común y una conversión ecológica en medio de la pandemia COVID-19, cuyas raíces se pueden rastrear hasta la implacable violación de los límites planetarios por parte de la humanidad y la destrucción del hábitat a través de desastrosos cambios en el uso de la tierra. La crisis del coronavirus presenta un desafío mundial que se está superando mediante la solidaridad mundial y la atención a los más vulnerables. El Papa Francisco comparte que el cuidado de nuestra casa común es un desafío global que también necesitará la misma solidaridad y cuidado para los más vulnerables.

Hoy celebramos el 50º Día Mundial de la Tierra. Es una oportunidad para renovar nuestro compromiso de amar nuestra casa común y cuidar de ella y de los miembros más débiles de nuestra familia. Como la trágica pandemia de coronavirus nos está demostrando, solo juntos y haciéndonos cargo de los más débiles podemos vencer los desafíos globales.

La Carta Encíclica Laudato Si’ tiene precisamente este subtítulo: “Sobre el cuidado de la casa común”. Hoy reflexionaremos un poco juntos sobre esta responsabilidad que caracteriza «nuestro paso por esta tierra» (Laudato Si’ 160). Debemos crecer en la conciencia del cuidado de nuestra casa común.

Estamos hechos de materia terrestre y los frutos de la tierra sostienen nuestra vida. Pero, como nos recuerda el libro del Génesis, no somos simplemente “terrestres”: también llevamos en nosotros el soplo vital que viene de Dios (Génesis 2,4-7). Vivimos, por lo tanto, en la casa común como una única familia humana y en la biodiversidad con las demás criaturas de Dios.

Como imago Dei, imagen de Dios, estamos llamados a cuidar y respetar a todas las criaturas y a sentir amor y compasión por nuestros hermanos y hermanas, especialmente los más débiles, a imitación del amor de Dios por nosotros, manifestado en su Hijo Jesús, que se hizo hombre para compartir con nosotros esta situación y salvarnos.

Por egoísmo hemos fallado en nuestra responsabilidad como custodios y administradores de la tierra. «Basta mirar la realidad con sinceridad para ver que hay un gran deterioro de nuestra casa común» (Laudato Si’ 61). La hemos contaminado, la hemos saqueado, poniendo en peligro nuestra misma vida.

Por eso, se han formado varios movimientos internacionales y locales para despertar las conciencias. Aprecio sinceramente estas iniciativas, y todavía será necesario que nuestros hijos salgan a la calle para enseñarnos lo que es obvio, es decir, que no hay futuro para nosotros si destruimos el ambiente que nos sostiene.

Hemos fallado custodiando la Tierra, nuestra casa-jardín y custodiando a nuestros hermanos. Hemos pecado contra la Tierra, contra nuestro prójimo y, en definitiva, contra el Creador, el Padre bueno que provee a cada uno y quiere que vivamos juntos en comunión y prosperidad. ¿Y cómo reacciona la Tierra?

Hay un dicho español que es muy claro al respecto y dice así: “Dios perdona siempre; nosotros, los hombres, perdonamos algunas veces sí, algunas veces no; la Tierra no perdona nunca”. La Tierra no perdona: si nosotros hemos deteriorado la Tierra, la respuesta será muy contundente.

¿Cómo podemos restaurar una relación armoniosa con la Tierra y con el resto de la humanidad? Una relación armoniosa… Muchas veces perdemos la visión de la armonía: la armonía es obra del Espíritu Santo. También en la casa común, en la Tierra, también en nuestra relación con la gente, con el prójimo, con los más pobres, ¿cómo podemos restaurar esta armonía?

Necesitamos una nueva forma de ver nuestra casa común. Entendámonos: esta no es un depósito de recursos para ser explotar. Para nosotros los creyentes, el mundo natural es el “Evangelio de la Creación” que expresa la potencia creadora de Dios para plasmar la vida humana y hacer que el mundo exista junto lo que contiene para sostener a la humanidad.

El relato bíblico de la creación se concluye así: “Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien” (Génesis 1, 31). Cuando vemos estas tragedias naturales que son la respuesta de la tierra a nuestro maltrato, yo pienso: “Si ahora le preguntase al Señor qué piensa, no creo que me dijera que todo está muy bien”. ¡Hemos sido nosotros los que hemos arruinado la obra del Señor!

Al celebrar hoy el Día Mundial de la Tierra estamos llamados a rencontrar el sentido del respeto sagrado por la Tierra, porque no es solo nuestra casa, sino también la casa de Dios. ¡De aquí surge en nosotros la conciencia de estar en tierra sagrada!

Queridos hermanos y hermanas, «despertemos el sentido estético y contemplativo que Dios puso en nosotros» (Exhort. ap. postsin. Querida Amazonia, 56). La profecía de la contemplación es algo que aprendemos sobre todo de los pueblos originarios, que nos enseñan que no podemos cuidar de la tierra si no la amamos y no la respetamos. Ellos tienen esa sabiduría del “buen vivir”, no en el sentido de pasarlo bien, no: sino del vivir en armonía con la tierra. Ellos llaman “buen vivir” a esta armonía.

Al mismo tiempo, necesitamos una conversión ecológica que se exprese en acciones concretas. Como una familia única e interdependiente, necesitamos un plan compartido para vencer las amenazas contra nuestra casa común. «La interdependencia nos obliga a pensar en un solo mundo, en un proyecto común» (Laudato Si’ 164).

Somos conscientes de la importancia de colaborar como comunidad internacional para la protección de nuestra casa común. Exhorto a cuantos tienen autoridad a dirigir el proceso que conducirá a dos Conferencias internacionales muy importantes: la COP15 sobre la Biodiversidad en Kunming (China) y la COP26 sobre el Cambio Climático en Glasgow (Reino Unido). Estos dos encuentros son muy importantes. (Nota de Ecojesuit: Debido a la pandemia de COVID-19, las fechas de ambas conferencias internacionales se ajustarán. La 15ª reunión de la Conferencia de las Partes (COP) del Convenio sobre la Diversidad Biológica estaba prevista originalmente para celebrarse en Kunming, Yunnan, China, del 15 al 28 de octubre de 2020, mientras que el 26º período de sesiones de la COP de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático estaba previsto que se celebrara en Glasgow, Escocia, Reino Unido, del 9 al 19 de noviembre de 2020.)

Quisiera animar a organizar acciones concertadas también a nivel nacional y local. Es bueno converger desde todas las condiciones sociales y dar vida también a un movimiento popular “desde abajo”.

Así nació el Día Mundial de la Tierra, que celebramos hoy. Cada uno de nosotros puede dar su pequeña aportación: «No hay que pensar que esos esfuerzos no van a cambiar el mundo. Esas acciones derraman un bien en la sociedad que siempre produce frutos más allá de lo que se pueda constatar, porque provocan en el seno de esta tierra un bien que siempre tiende a difundirse, a veces invisiblemente» (Laudato Si’ 212).

En este tiempo pascual de renovación, comprometámonos a amar y a apreciar el magnífico don de la Tierra, nuestra casa común, y a cuidar de todos los miembros de la familia humana. Como hermanos y hermanas que somos imploremos juntos a nuestro Padre celestial: “Envía tu Espíritu y renueva la faz de la tierra” (Salmos 104, 30).

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Acción Urgente para los Oikos, un video de Ecojesuit para el Día de la Tierra 2020

22 Abril 2020
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Todos los días son Días de la Tierra, y con esta pandemia actual, más personas están descubriendo que nuestra casa cuotidiana forma parte con la casa del mundo.

Nuestros gestos tienen importancia en todo, desde los pequeños jardines vegetales hasta la atmosfera limpia que respiramos – somos posibilidad de mudanza. La solidaridad con cada uno, especialmente con lo más vulnerable, es solidaridad con la creación – la balanza de toda la vida – el OIKOS. El tiempo personal y el tiempo comunitario han beneficiado de nuevas experiencias que interpelan nuestro pensamiento, para que podamos actuar de novó, y juntos.

Hoy, personas de nuestras sociedades están sufriendo, pero aún podemos celebrar juntos la vida del planeta, sabiendo que necesitamos trabajar, con atención aguda a nuestro ambiente local y a los impactos globales.

En el tiempo del COVID-19, existen ya algunas provisiones de comida y abrigo para los pobres y los migrantes; esto necesita crecer, para que se procure actuar con equidad y no con medidas de austeridad. Estas acciones se ligan a la necesidad de programas de mejora social, a fin de que las personas queden menos vulnerables, y puedan recobrar su dignidad.

Los países también están vulnerables, y esto pide una cancelación de la deuda. La cancelación de la deuda y la reducción de los gases de efecto invernadero ganan principal importancia, a medida que empiezan a trabajar de nuevo los motores de la economía global, que debe ser circular, o sea, sostenible y sin desperdicios.

Cada paso de la recuperación debe tomar parte en la posibilidad de una recuperación sostenible para cada uno. “No olvidar ninguno” es la invectiva lanzada por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Creemos que las circunstancias de la realidad presente son las mejores para evocar esta nueva realidad. Esto no constituí un ideal, pero una interpelación que pide una respuesta humana a la herida realidad contemporánea, consciente de lo que somos llamados a ser en esto tiempo.

Solamente a través de una alineación nacional de esfuerzos comprometidos con la mudanza, donde realidad y política se comuniquen después de tamaña crisis, podremos evitar la cascada de otras crisis económicas que ya están sucediendo: el tifón Vanuatu, la invasión de las langostas en África, trabajadores migrantes sin trabajo en India, fuegos y sequías que se profundizan mientras el ano pasa.

Para todas estas crisis no tenemos vacuna, pero debemos cortar la emisión de carbono.

Ambiental y socialmente necesitamos ahora la implementación de políticas justas a un nivel global.

Debemos evitar catalogar los jóvenes como consumidores y ofrecerles la plataforma para contar la verdad a los políticos sobre un futuro compartido, donde negocio y política puedan encontrar un nuevo propósito.

Esta implementación necesita más que todo de la juventud y de todos los responsables y proveedores del medio ambiente, especialmente indígenas y cada uno de los que trabaja para el hogar global.

Debemos procurar seis acciones y actitudes al nivel local, nacional, y global:

1. Capacitar programas locales, nacionales y globales de comida, salud, y sustento para que haya menos vulnerabilidad mientras se implementan los ODG

2. Programas de Mejora Social y cancelación de la deuda en una economía circular

3. Recuperación local y global del suelo, de la tierra, del agua, océanos, biodiversidad, y servicios ecológicos

4. Comprar localmente con la seguridad alimentar básica para todos y priorizar fuentes de aseguramiento del agua, mientras promoviendo la responsabilidad global del encajamiento corporativo

5. Actuar para que sea posible un aire local limpio y cortar los gases de efecto invernadero a nivel global

6. Colaboración, Colaboración, Colaboración

La esperanza consiste en ver más allá de las fallas y abrazar los desafíos de la mudanza. Estas son las acciones urgentes para el OIKOS para que la economía sea para la gente, para la tierra, para el mar, para el aire, y para toda la vida.

Esta producción de video de Ecojesuit está disponible con subtítulos en inglés, español, francés y portugués . Estamos profundamente agradecidos por el apoyo en la traducción de nuestros colegas y socios en la misión: José Ignacio García SJ para la traducción al español y Madalena Meneses de Casa Velha para las traducciones al francés y al portugués.

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Aprendizajes de una crisis en la época de COVID-19

31 Marzo 2020
2020_03_31_Editorial_Photo1Pedro Walpole SJ (Traducción de Carlos Grijó y João Carvalho)

En estos días de crisis, de aislamiento y distanciamiento, de noticias diarias sobre el crecimiento local y global de casos de coronavirus, mantener una sensibilidad humana más amplia y una visión abierta es un desafío.

Estamos en una tormenta devastadora y la oración y reflexión del Papa Francisco dirigida a la ciudad y al mundo (Urbi et Orbi) en ese gran espacio al aire libre en los escalones del “lugar que cuenta las historias de la fe sólida como una roca de San Pedro”, fue cósmico.

 Abrazando el mundo, hizo preguntas que están provocando das tardes de esta tormenta: ¿Cómo llegamos aquí? ¿A dónde vamos? ¿Quién somos? ¿No podemos inclinar la balanza y pasar del miedo a la fe? ¿No nos preocupamos y mantenemos esa llama encendida a nuestra manera? ¿Cuáles son nuestras experiencias de comunidad en estos días? ¿Puede el sentido local de comunidad inspirarnos a compartir una mayor confianza a nivel mundial?

Hoy, el primer saludo en el camino o en la comunicación social es: “¿Cómo estás?” refiriéndose a cómo COVID-19 y el bloqueo nos están afectando, por supuesto. Y escuchamos historias que se desarrollan. Las personas o los miembros de la familia y la comunidad en general están afrontando y comenzando a aprender de nuevo. La condición de los desempleados, como un margen ya profundo y ahora en expansión, exige una acción compasiva y no deben ser olvidados nuevamente al volver a la eficiencia económica y al crecimiento. La situación nacional a menudo se lamenta. Las discusiones se forman alrededor de las preocupaciones interconectadas y las brechas en nuestra forma de vida colectiva, llamando a la conversión.

La compasión y la acción están encontrando nuevas expresiones en un mundo más humilde y solidario. Pocos de nosotros que leemos esto son de primera línea. Podemos estar tratando de preparar máscaras faciales y otros equipos de protección o distribuir alimentos. Para muchos, lo mejor que podemos hacer es quedarnos en casa y seguir comunicando las historias de esperanza que encontramos. Escuchar la vida de los demás en esta crisis profundiza el significado de la vida a medida que compartimos fe y esperanza.

El Padre General Arturo Sosa habló recientemente sobre cómo las Preferencias Apostólicas Universales (PAU) son la interconexión y la colaboración de todos los ministerios cuando respondemos a COVID-19, señalando que la injusticia es el virus más grande.

El bloqueo actual se reconoce bajo obediencia, no podemos apresurarnos a ser buenos sin comprobar la realidad y la capacidad. El miedo o la lucha no son buenos consejeros, a menudo hay un reaprendizaje con fe y una nueva tarea con confianza que ocurre en la comunidad. Los bloqueos prolongados requieren que crezcamos en paciencia, humildad, simplicidad y compromiso.

Donde necesitamos enfocarnos es después del bloqueo, que es la siguiente fase. Necesitamos comprometernos y no olvidar este momento de conversión. Es posible que inmediatamente tengamos que volver al trabajo o a los estudios, pero no olvidemos la conversión en nuestras vidas para crecer con una mayor inclusión, para sanar y tener fe, para confiar y compartir una visión diferente para nuestro mundo en acción.

COVID

¿Cómo llegamos aquí?

Aprendemos cosas difíciles solo por experiencia y las brechas en la razón no se pueden salvar solo con palabras. La experiencia nos une en humildad, curación y reconciliación, para que juntos podamos avanzar. En los últimos 30 años de tormentas en Filipinas, cada comunidad ha tenido que aprender por sí misma qué es la seguridad y cómo es posible actuar como un solo. Desde la tormenta tropical Thelma en 1991 (en Ormoc, Leyte) hasta el tifón Haiyan en 2013 (en Tacloban, Leyte), la reducción del riesgo de desastres y el ciclo de gestión de cinco fases tiene su paralelo con cualquier crisis.

Existe el tiempo ordinarioo el business as usual (BAU – negocios habituales) cuando somos libres de actuar y marcar la diferencia, pero en general no lo hacemos. Luego está la inevitabilidad de una tormentay tenemos poco tiempo para reunir todos, conectarnos con los que necesitamos, asegurar la casa o evacuar. Siempre es demasiado corto para marcar la diferencia real y evitar un desastre que afecte a los pobres. Ninguna ciudad parece aprender esto la primera vez; la realidad es mayor que cualquier idea de lo que puede ser un desastre. Entonces la tormenta golpea, y tenemos unbloqueo. No salimos en medio de la tormenta; nos mantenemos cubiertos a menos que sea esencial. Después de esto, localizar y permitir que las comunidades vuelvan a ponerse de pie, siendo comunidad, es la lucha por la recuperación. Esto es seguido por una nueva fase de building back better (BBB – reconstruir mejor). Esto dura al menos tres años, cuando la sociedad en general ya ha vuelto al BAU.

Esta es la naturaleza de la naturaleza humana, donde la naturaleza golpea y la fe nos llama a ser más integrales, a dar más y tomar menos en la vida a medida que reconstruimos.

“No nos detuvimos ante tu reproche, no nos despertaron las guerras o la injusticia en todo el mundo, ni escuchamos el grito de los pobres o de nuestro planeta enfermo. Continuamos independientemente, pensando que nos mantendríamos sanos en un mundo que estaba enfermo.” (Papa Francisco, Urbi et Orbi)

¿A dónde vamos?

Vamos a escuchar la profesión médica y a los científicos más que a los políticos en el futuro. Pero tendemos a olvidar a los científicos y a los médicos cuando no nos hacen sentir cómodos. Los políticos solo son tan buenos como la población que comparte preocupaciones y vive a diario con equidad. Sin embargo, a menudo queremos avanzar y nunca estamos satisfechos con lo que tenemos y vemos menos de lo que el otro necesita. No vemos la economía de la guerra o las injusticias de la explotación. Las justificaciones políticas son circulares y no nos molestan, ya que “no podemos hacer nada.”

¿Viviremos ahora por lo que hemos aprendido? ¿Hay una conversión en nuestras vidas en la que hemos unido los viejos argumentos divisores y entendemos la inclusión de los pobres y la tierra, y los mayores márgenes olvidados de nuestros océanos? ¿Dónde vamos a estar cuando el próximo desastre del agua golpee una región del mundo este año, por cuánto tiempo será parte de nuestra preocupación? ¿Cómo podemos mantener este diálogo receptivo antes de que la economía se haga cargo?

Para saber realmente a dónde vamos, tenemos que saber quiénes somos y mantener en nuestros corazones y en nuestra comunión unos con otros que estamos humillados en la fe y siempre estamos buscando curación.

“Ante tanto sufrimiento, donde se evalúa el desarrollo auténtico de nuestros pueblos, experimentamos la oración sacerdotal de Jesús: ‘Que todos sean uno’ (Juan 17:21). ¿Cuántas personas cada día ejercen paciencia y ofrecen esperanza, cuidando no sembrar el pánico sino una responsabilidad compartida?” (Urbi et Orbi)

Comprender el tipo de enfermedades que provienen de otros animales y nos amenazan es comprender lo que hacemos con nuestro entorno y el impacto que tenemos en las poblaciones de animales y su espacio necesario. La mayoría de las enfermedades infecciosas reflejan áreas donde la pobreza y el medio am ambiente han perdido el equilibrio, un desequilibrio de desigualdad y exclusión impulsado por una economía extractiva. Los desastres climáticos y sus agudos costos locales son globales, parte de una enfermedad crónica económica en la que no queremos hacer el cambio y abordar el cambio climático.

¿Quiénes somos y no podemos inclinar la balanza con fe y fuego?

Siempre somos un pueblo quebrantado, siempre necesitamos reconciliación, siempre necesitamos construir una sociedad inclusiva, a menudo superpuesta por las prioridades económicas y el consumo. Los impactos sociales y económicos ya se están sintiendo y seguramente serán a largo plazo. Varios gobiernos e incluso la Unión Europea están planeando paquetes financieros. Millones han notificado que están desempleados en los EE. UU. Y aquellos que se ganan la vida día a día financieramente están luchando, mientras que el cierre del mercado afecta a otros como en África. La seguridad alimentaria mundial está en riesgo y el hambre se está convirtiendo en una realidad creciente para muchos. Tampoco ayuda que en algunas áreas como Brasil la amenaza del virus continúa siendo menospreciado.

Pero también es un momento para que el Espíritu guíe a los que comparten en comunidad. En este momento de encierro, aprendemos paciencia en el sufrimiento para poder participar en la resurrección. Esto es parte del ministerio de la fe que estamos llamados a renovar.

“Nos está pidiendo que aprovechemos este tiempo de prueba como un momento de elección… Es un momento para volver a encarrilar nuestras vidas con respecto a Ti, Señor, y a los demás. Podemos mirar a tantos compañeros ejemplares para el viaje, quienes, aunque temerosos, han reaccionado dando sus vidas. Esta es la fuerza del Espíritu derramada y moldeada en una abnegación valiente y generosa. Es la vida en el Espíritu la que puede redimir, valorar y demonstrar cómo las personas comunes tejen y sostienen nuestras vidas…” (Urbi et Orbi)

2020_03_31_Editorial_Photo3¿Cuáles son nuestras experiencias de comunidad en estos días?

El clamor de los pobres y el clamor de la tierra han estado sonando por mucho tiempo. La COP26 se pospone, mientras que la pandemia actual brinda la oportunidad de cambiar la industria petrolera.

No se registra adecuadamente con el liderazgo político, pero el cambio climático y la propagación de enfermedades están claramente vinculados. Algunos informes lo muestran bien, pero a menos que estemos dispuestos a llevar esa conversión interna al mundo como una misión conjunta, por sí solos no podremos cerrar la brecha de la actúa crisis aguda de coronavirus y la crisis climática crónica y prolongada. La actual crisis de salud aguda es inseparable de la crisis crónica en curso en alimentos, agua, economías, derechos humanos, migrantes, refugiados y eventos climáticos extremos.

También estamos viendo surgir historias de esperanza y acción social. En India, las comunidades están trabajando con funcionarios del gobierno local para responder a las necesidades de los pobres. Hay una migración masiva en curso debido al bloqueo impuesto y muchos no tienen comida ni refugio. A nivel mundial, los jóvenes también actúan en múltiples niveles en línea, a menudo a través de grupos de voluntarios. Las redes sociales y la comunicación están adquiriendo nuevas dinámicas a medida que las personas tienen más tiempo para interactuar. Estamos viendo muchos cambios en las políticas públicas y políticas impulsadas por el discurso de las redes sociales. Varias instituciones cristianas y religiosas también están comprometidas con los marginados que se unen en solidaridad y muchas historias se comparten en #CovidAction.

¿Cómo puede lo local inspirar una mayor confianza en lo global?

El clamor de los pobres, los migrantes y los que no tienen trabajo, los pequeños agricultores y los que están en la tierra que ya no se mantienen naturalmente, intensifica el clamor de la tierra. Estamos en un momento en que el miedo desafía la fe; un tiempo de elección. Sin embargo, humildemente le suplicamos al Señor “que todos seamos uno.”

“Nos está pidiendo que aprovechemos este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de su juicio, sino de nuestro juicio: un tiempo para elegir lo que importa y lo que pasa, un tiempo para separar lo que es necesario de lo que no es.” (Urbi et Orbi)

En el pequeño pueblo donde vivo, la paz se comparte como el mayor regalo. La mayoría de las personas asumen la paz la mayor parte del tiempo, excepto cuando los más de 30 conflictos en el mundo generalmente juegan con las oportunidades económicas de la época. Sin embargo, la paz es lo más básico, junto con el agua y la comida. La paz y el compañerismo con amigos y con Jesús es el pan de cada día y el vino de la comunidad. En estos tiempos difíciles, necesitamos paz en nuestros corazones que se comparta con una sonrisa reconfortante, superando todo lo que falta, y paz en nuestros alrededores que brille con la juventud como esperanza.

Querida Amazonia, siguiendo desde Laudato Sì destaca la cercanía cultural a la tierra y a la vida: los sueños sociales y eclesiales de la interconectividad. El reciente documento del Dicasterio para el servicio del desarrollo humano integral, Aqua fons vitae-Orientations on Water: symbol of the cry of the poor and the cry of the Earth amplía los desafíos para todos y necesita internalización y colaboración a largo plazo.

Atrapado entre poderes globales con liderazgo limitado, una de las pocas instituciones globales en las que tenemos que generar confianza es la ONU y su nuevo informe Shared Responsibility, Global Solidarity: Responding to the socio-economic impacts of COVID-19 nos da un comienzo renovado y cómo debemos tomar un esfuerzo colectivo más en serio.

“Los más vulnerables, incluidas las mujeres, los niños, los ancianos y los trabajadores informales, serán los más afectados. El impacto en el medio ambiente, por otro lado, es probable que sea positivo a corto plazo, ya que la reducción drástica de la actividad económica provocada por la crisis ha reducido las emisiones de CO2 y la contaminación en muchas áreas. Dichas mejoras están destinadas a ser de corta duración, a menos que los países cumplan con su compromiso con el desarrollo sostenible una vez que la crisis haya terminado y la economía mundial se reinicie”(ONU, Shared Responsibility. Global Solidarity)

Todos estamos en el mismo barco, eso es lo que nos enseña una crisis. La humanidad necesita ser una para sobrevivir. ¿Qué valor tienen nuestras riquezas y posesiones personales si no estamos reconciliados con los demás, si no podemos, con humildad mientras enfrentamos la muerte, reconocer en la fe (con todas las dudas) al otro? ¿Encontramos a Jesús entre nosotros y podemos amar de nuevo, encontrar paz en la tormenta y abrazar la cruz con esperanza, con cuidado y con confianza? ¿Nosotros “no tendremos miedo” en esta crisis y nos uniremos a otros en la misión y a encontrar de nuevo el significado de nuestras vidas?

Cuando trato de aclarar los pensamientos, a menudo respondo caminando afuera bajo el cielo ya que esto altera mi realidad y profundiza mi visión. Estos días de crisis no son diferentes. Para comprender mis sentimientos y respuestas a los demás, mis conexiones y desconexiones, quiero caminar bajo el cielo y saber que mi Creador me ama.

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Coloquio interdisciplinario que busca la sinergia en Laudato Si’, Ecojesuit, Sínodo para a Amazônia y el desarrollo sostenible

15 Febrero 2020
The Amazon rainforest

The Amazon rainforest

El 3 de diciembre de 2019 como parte de las actividades de la línea de investigación en derecho financiero, ambiental y desarrollo sostenible, se realizó el coloquio interdisciplinario del semillero y la línea en la materia, con el tema: Sinergia en la Encíclica Laudato Si’, Ecojesuit, Amazonia y Desarrollo Sostenible, en el cual participaron.

El Padre Dr. Pedro Walpole SJ, Director de Investigación en el Instituto de Ciencias Ambientales para el Cambio Social en Filipinas (ESSCy Coordinador de reconciliación con la creación de la Conferencia Jesuita de Asia Pacífico y de Ecojesuit, con la conferencia: Ecojesuit, reconciliación, preocupación ecológica y el cuidado de la Casa Común (virtualmente)

El Padre Alfredo Ferro SJ, coordinador del Servicio jesuita panamazónico, sede Leticia. Consejero y miembro del Comité Ejecutivo de la Red Eclesial Panamazónica con la conferencia: La EncíclicaLaudato Si’ y la Panamazonia (virtualmente).

En el ámbito de desarrollo sostenible, el círculo económico de residuos sólidos y la protección ambiental, participaron por el Ministerio del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, el Ingeniero Diego Escobar Ocampo, Coordinador del Grupo de Sustancias Químicas Residuos Peligrosos y de Unidad Técnica Ozono (UTO), y el Ingeniero Ángel Eduardo Camacho con la conferencia: La gestión integral de los RAEE y oportunidades en investigación aplicada.

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Pedro Walpole (en pantalla), Coordinador Mundial de Ecojesuit, durante el encuentro virtual con los estudiantes del Departamento de Derecho Económico de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Pontificia Universidad Javeriana-Bogotá

También, la Prof. Diana Betancourt, coordinadora de la línea en derecho ambiental del consultorio jurídico de la Escuela de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Industrial de Santander con profesores de la UIS y empresarios del Departamento (virtualmente); y por parte de la Pontificia Universidad Javeriana, el Prof. Lucas Ivorra Peñafort, con la conferencia Retos y Oportunidades de la Resolución 1407 de 2018 para el sector d3 empaques, de la Facultad de Arquitectura y Diseño y el Prof. José Hernán Muriel Ciceri, con la temática de empresas estatales y derecho del círculo económico de residuos sólidos en Alemania y Europa, del Departamento de Derecho Económico de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la PUJ.

Asimismo, la Prof. Sylvia García y la Prof. María Juliana Tenorio del Departamento de Derecho Económico de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la PUJ, presentaron detalladamente e invitaron a los estudiantes a participar en el International Environmental Moot Court Competition de la Universidad de Stetson (Florida Estados Unidos).

En la reunión participó también la Dra. Carla Ramírez Torrado, de la Dirección de Investigación de la Vicerrectoría de Investigación, estudiantes y egresados de la Pontificia Universidad Javeriana y se realizó un resumen de las actividades de 2018-2019 así como de las actividades correspondientes a 2020 con colegas, académicos, estudiantes, universidades y entidades públicas y privadas, así como de organismos cooperación, en las cuales participan científicamente y como parte de su proyecto académico, semilleros: estudiantes de pregrado, posgrado, múltiple programa, y egresados de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Pontificia Universidad Javeriana. Estuvieron presentes los semilleros: Ángela María Urbano, María José López, Pamela Rodríguez, Agustín Lago y Manuel Felipe Delgado.

En la organización y en las actividades participan activamente los estudiantes. El semillero desarrolla sus actividades gracias a sus participantes y es coordinado por la estudiante javeriana Pamela Rodríguez Tierradentro, semillero del cual es tutor el Prof. Muriel Ciceri, quien coordina la línea de investigación en derecho financiero, ambiental y desarrollo sostenible.

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One Response to Coloquio interdisciplinario que busca la sinergia en Laudato Si’, Ecojesuit, Sínodo para a Amazônia y el desarrollo sostenible

  1. Edward Fabian Ocampo Peña en 31 Marzo 2020 en 3:14 am

    Cómo desarrollar actividades de concientizacion, para cambiar, la mentalidad capitalista por una mentalidad de protección a nuestro medio ambiente, ya que sin dinero podemos subsistir pero sin tierra o planeta no habría donde vivir

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Teología y Ecología: Reflexiones sobre las XVI Jornadas de Teología

31 Enero 2020
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Luis Delgado del Valle SJ

Las XVI Jornadas de Teología cobran una relevancia especial al tratar el tema de la Ecología por el momento histórico en que nos encontramos.

Tres hitos definen dicho momento. Una semana antes, tuvo lugar la intervención del presidente de Brasil, Jair Messias Bolsonaro, ante la Asamblea General de Naciones Unidas en la que habló de la Amazonia en su crisis puntual de los incendios y otra (tristemente) más permanente en la que entran en juego “la amenaza a la vida biológica y la vida espiritual, es decir, una amenaza integral.”(Instrumentum laboris del Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la regíon Panamazónica, Parte I, Capítulo I, 17)

Pocos días antes de las Jornadas, tuvo lugar la intervención en la cumbre sobre acción climática de la ONU de Greta Thunberg, activista que por su juventud se ha convertido en ícono global en la lucha contra el cambio climático, y organizadora del movimiento de huelga climática escolar con el nombre de Viernes para el Futuro (Fridays for Future).

Esa misma semana comenzaría la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos sobre la región Panamazónica, para “identificar nuevos caminos para la evangelización de esa porción del Pueblo de Dios, especialmente de los indígenas, a menudo olvidados y sin la perspectiva de un futuro sereno, también a causa de la crisis de la selva amazónica, pulmón de vital importancia para nuestro planeta.” (Papa Francisco, Ángelus, 15 de octubre de 2017)

Además, existe una previsión de crisis económica (en las que normalmente los ricos se hacen más ricos, y los pobres más pobres) para el próximo año. La encíclica Laudato Si’(LS), que ha estado de trasfondo a lo largo de las jornadas, recuerda que “no hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental.” (LS 139)

2020_01_31_Reflection_Photo2En esa línea, durante las jornadas se recordó cómo la progresiva mercantilización de los recursos se ha instalado como cultura dominante. (D. Carlos Osoro Sierra et al, Conferencia de Clausura: La Iglesia del presente y del futuro con Laudato Si’, XVI Jornadas de Teología, Teología y ecología, 2/10/2019) La madera es mercancía, la tierra es mercancía, el agua es mercancía, el aire es mercancía. Esta dinámica que entiende la naturaleza como algo de lo que aprovecharse en la medida en que puede reportar beneficio económico, termina por incluir también a las personas.

El concepto que se emplea para denominar ese comportamiento es homo œconomicus, y se caracteriza porque el individuo responde ante estímulos económicos de modo que maximice el utilitarismo y el propio beneficio. Llevado al extremo, la ambición por la eficiencia lleva al homo œconomicusa sacrificarse a sí mismo, entrando en una espiral de egoísmo y auto explotación. (Prof.ª Dra. D.ª Carmen Valor Martínez y Prof.ª Dra. D.ª Amparo Merino de Diego, Mesa Redonda: Consumo, valores y trascendencia, XVI Jornadas de Teología, Teología y ecología 1/10/2019)

Para ayudar a que las personas no se dejen vencer por esas dinámicas, se apuntó a la educación (D. Carlos Osoro Sierra et al, Conferencia de Clausura: La Iglesia del presente y del futuro con Laudato Si’, 2/10/2019como camino para conformar un estilo de vida sensible a la crisis que afrontamos. A la vez, se advierte el peligro de que dicha educación se implemente de manera insuficiente y se limite a informar, en lugar de formar sujetos capaces de integrar de tal modo esa sensibilidad que ejerzan unos hábitos sostenibles.

Motivos de esperanza en la educación y el ecumenismo

Tal y como muestra el estudio presentado durante las jornadas (Prof.ª Dra. D.ª Carmen Valor Martínez y Prof.ª Dra. D.ª Amparo Merino de Diego, Mesa Redonda: Consumo, valores y trascendencia, 1/10/2019), esa formación de los sujetos ya se está llevando a cabo en nuestra sociedad. Y se identifica un perfil de consumidores más sostenibles.

Estas personas cuentan en su educación con un bagaje religiosos. Aunque actualmente no ejerzan una práctica religiosa, en general vienen de familias cristianas, en donde se les ha inculcado el sentido de responsabilidad y trascendencia. Pueden haber pertenecido a grupos parroquiales o scout. Reconocen su papel en la sociedad civil, y se sienten comprometidos, cercanos a ONG. Entre los rasgos con los que se autodescriben se encuentran el descentramiento, la sociabilidad, la apertura a nuevas experiencias, y la identidad moral (se describen con valores como honestidad, justicia y paz).

También la ecología ha sido punto de encuentro en el Movimiento Ecuménico. (Prof. Dra. Dª. Carmen Márquez Beunza, La cuestión medioambiental en el diálogo interreligioso y ecuménico, XVI Jornadas de Teología, Teología y ecología 1/10/2019) Desde la filosofía de hacer juntos lo que la conciencia no nos obligue a hacer por separado, se ha ido formulando su común preocupación, y en la II Asamblea Ecuménica Europea se identificaba la responsabilidad ecológica, en especial en relación a las generaciones futuras, como un tema de interés común para las iglesias.

Concretamente, la sensibilidad mostrada a este respecto por el Patriarca de Constantinopla Bartolomé, citado en varias ocasiones en Laudato Si’, le ha hecho ganar el apodo de Patriarca Verde. (Prof. Dra. Dª. Carmen Márquez Beunza, La cuestión medioambiental en el diálogo interreligioso y ecuménico, 1/10/2019)

Naturaleza asumida por Jesús

Todo el universo material es un lenguaje del amor de Dios, de su desmesurado cariño hacia nosotros. Eso es perfectamente compatible con la dinámica de muerte y vida que se da en la propia Creación. Incluso las células de nuestro cuerpo están continuamente muriendo y reemplazándose.

Cada célula del cuerpo humano, imperceptible a los ojos, contiene más de 1000 millones de átomos, un número realmente inabarcable. Al contener nuestro cuerpo tantos átomos y teniendo en cuenta que cada 7 años de promedio cambiamos todos los átomos de nuestro cuerpo (Prof. Dr. P. Jaime Tatay Nieto SJ, Desafíos ambientales para la teología y la espiritualidad, XVI Jornadas de Teología, Teología y ecología, 1/10/2019), podemos decir que cada siglo los átomos se han redistribuido lo suficiente como para que 1000 millones pertenezcan se hayan dispersado por la Creación e incluso se encuentren en otra persona.

Estadísticamente hablando, podemos decir que 1000 millones de los átomos que estuvieron en el cuerpo de Jesús de Nazaret se encuentran ahora en el lector de esta reflexión. El número puede ser anecdótico o inexacto, pero sí es interesante caer en la cuenta de estas consecuencias que también tiene la encarnación en la fragilidad y debilidad de la naturaleza humana. No pensamos en ello, y desde luego no es lo más importante, pero también desde esta perspectiva es Dios con nosotros.

Actitud consecuente: tecnología sin tecnocracia

Para el creyente, esta conciencia debe impregnar toda la vida, y supone una conversión a distintos niveles. (C. Ballesteros, F.A. Revilla, Propuestas de conversión ecológica: en la comunidad local y en la ciudad) Se presentaron casos de iniciativas en nuestro entorno que ayudan a concretar una sensibilidad ecológica integral, de modo que se busque la sostenibilidad tanto en su perspectiva social, atendiendo a quienes vienen descartados (mayores, niños, migrantes,…), como en la ambiental, con nuevos hábitos (consumo local, gestión energética,…).

Esto supone una serie de retos que no es imaginable afrontar sin un enfoque científico y de aplicación tecnológica. Se corre el riesgo de incidir en el paradigma tecnocrático que está confundiendo medios con fines. Este planteamiento nos desvela que la tecnología por sí sola no es solución. (Prof. Dr. D. Pedro Fernández Castelao, La cuestión medioambiental en la antropología teológica, XVI Jornadas de Teología, Teología y ecología 2/10/2019)

La anécdota de los átomos puede ayudar a algunos, en cualquier caso, todos deberíamos vivir con devoción el misterio de Dios que se trenza con la materialidad de la Creación de modo que ya nunca más podrá ser vista como mercancía. Toda creación manifiesta de algún modo a su creador, y también esa perspectiva nos hace salir de nosotros mismos, intuyendo la íntima conexión que hay entre Dios y todos los seres, y especialmente con los seres humanos. Esta es una llamada a entender el mundo como altar (D. Carlos Osoro Sierra et al, Conferencia de Clausura: La Iglesia del presente y del futuro con Laudato Si’, 2/10/2019), en el que todas nuestras relaciones estén marcadas por un respeto reverente.

2020_01_31_Reflection_Photo3Luis Delgado del Valle SJ es de Sevilla, España y se unió a la Compañía de Jesús en 2013 después de algunos años trabajando como ingeniero de I + D en una compañía multinacional. Estudió filosofía en la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma. Vuelve a España para continuar su formación como jesuita.

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La paz como camino de esperanza, a través del diálogo, la reconciliación y la conversión ecológica

20 Diciembre 2019
photo credit: humandevelopment.va

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Ecojesuit comparte el mensaje del Papa Franciscopara la celebración de la 53 jornada Mundial de la Paz en Enero de 2020 como un viaje de esperanza, a través del diálogo, la reconciliación y la conversión ecológica.

La paz, camino de esperanza ante los obstáculos y las pruebas

La paz, como objeto de nuestra esperanza, es un bien precioso, al que aspira toda la humanidad. Esperar en la paz es una actitud humana que contiene una tensión existencial, y de este modo cualquier situación difícil «se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino». (Benedicto XVI, Carta enc. Spe salvi(30 noviembre 2007, 1)En este sentido, la esperanza es la virtud que nos pone en camino, nos da alas para avanzar, incluso cuando los obstáculos parecen insuperables.

Nuestra comunidad humana lleva, en la memoria y en la carne, los signos de las guerras y de los conflictos que se han producido, con una capacidad destructiva creciente, y que no dejan de afectar especialmente a los más pobres y a los más débiles. Naciones enteras se afanan también por liberarse de las cadenas de la explotación y de la corrupción, que alimentan el odio y la violencia. Todavía hoy, a tantos hombres y mujeres, niños y ancianos se les niega la dignidad, la integridad física, la libertad, incluida la libertad religiosa, la solidaridad comunitaria, la esperanza en el futuro. Muchas víctimas inocentes cargan sobre sí el tormento de la humillación y la exclusión, del duelo y la injusticia, por no decir los traumas resultantes del ensañamiento sistemático contra su pueblo y sus seres queridos.

Las terribles pruebas de los conflictos civiles e internacionales, a menudo agravados por la violencia sin piedad, marcan durante mucho tiempo el cuerpo y el alma de la humanidad. En realidad, toda guerra se revela como un fratricidio que destruye el mismo proyecto de fraternidad, inscrito en la vocación de la familia humana.

Sabemos que la guerra a menudo comienza por la intolerancia a la diversidad del otro, lo que fomenta el deseo de posesión y la voluntad de dominio. Nace en el corazón del hombre por el egoísmo y la soberbia, por el odio que instiga a destruir, a encerrar al otro en una imagen negativa, a excluirlo y eliminarlo. La guerra se nutre de la perversión de las relaciones, de las ambiciones hegemónicas, de los abusos de poder, del miedo al otro y la diferencia vista como un obstáculo; y al mismo tiempo alimenta todo esto.

Es paradójico, como señalé durante el reciente viaje a Japón, que «nuestro mundo vive la perversa dicotomía de querer defender y garantizar la estabilidad y la paz en base a una falsa seguridad sustentada por una mentalidad de miedo y desconfianza, que termina por envenenar las relaciones entre pueblos e impedir todo posible diálogo. La paz y la estabilidad internacional son incompatibles con todo intento de fundarse sobre el miedo a la mutua destrucción o sobre una amenaza de aniquilación total; sólo es posible desde una ética global de solidaridad y cooperación al servicio de un futuro plasmado por la interdependencia y la corresponsabilidad entre toda la familia humana de hoy y de mañana». (Discurso sobre las armas nucleares, Nagasaki, Parque del epicentro de la bomba atómica, 24 noviembre 2019)

Cualquier situación de amenaza alimenta la desconfianza y el repliegue en la propia condición. La desconfianza y el miedo aumentan la fragilidad de las relaciones y el riesgo de violencia, en un círculo vicioso que nunca puede conducir a una relación de paz. En este sentido, incluso la disuasión nuclear no puede crear más que una seguridad ilusoria.

Por lo tanto, no podemos pretender que se mantenga la estabilidad en el mundo a través del miedo a la aniquilación, en un equilibrio altamente inestable, suspendido al borde del abismo nuclear y encerrado dentro de los muros de la indiferencia, en el que se toman decisiones socioeconómicas, que abren el camino a los dramas del descarte del hombre y de la creación, en lugar de protegerse los unos a los otros. (Homilía en Lampedusa, 8 julio 2013) Entonces, ¿cómo construir un camino de paz y reconocimiento mutuo? ¿Cómo romper la lógica morbosa de la amenaza y el miedo? ¿Cómo acabar con la dinámica de desconfianza que prevalece actualmente?

Debemos buscar una verdadera fraternidad, que esté basada sobre nuestro origen común en Dios y ejercida en el diálogo y la confianza recíproca. El deseo de paz está profundamente inscrito en el corazón del hombre y no debemos resignarnos a nada menos que esto.

La paz, camino de escucha basado en la memoria, en la solidaridad y en la fraternidad

Los Hibakusha, los sobrevivientes de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, se encuentran entre quienes mantienen hoy viva la llama de la conciencia colectiva, testificando a las generaciones venideras el horror de lo que sucedió en agosto de 1945 y el sufrimiento indescriptible que continúa hasta nuestros días. Su testimonio despierta y preserva de esta manera el recuerdo de las víctimas, para que la conciencia humana se fortalezca cada vez más contra todo deseo de dominación y destrucción: «No podemos permitir que las actuales y nuevas generaciones pierdan la memoria de lo acontecido, esa memoria que es garante y estímulo para construir un futuro más justo y más fraterno». (Encuentro por la paz, Hiroshima, Memorial de la Paz, 24 noviembre 2019)

Como ellos, muchos ofrecen en todo el mundo a las generaciones futuras el servicio esencial de la memoria, que debe mantenerse no sólo para evitar cometer nuevamente los mismos errores o para que no se vuelvan a proponer los esquemas ilusorios del pasado, sino también para que esta, fruto de la experiencia, constituya la raíz y sugiera el camino para las decisiones de paz presentes y futuras.

La memoria es, aún más, el horizonte de la esperanza: muchas veces, en la oscuridad de guerras y conflictos, el recuerdo de un pequeño gesto de solidaridad recibido puede inspirar también opciones valientes e incluso heroicas, puede poner en marcha nuevas energías y reavivar una nueva esperanza tanto en los individuos como en las comunidades.

Abrir y trazar un camino de paz es un desafío muy complejo, en cuanto los intereses que están en juego en las relaciones entre personas, comunidades y naciones son múltiples y contradictorios. En primer lugar, es necesario apelar a la conciencia moral y a la voluntad personal y política. La paz, en efecto, brota de las profundidades del corazón humano y la voluntad política siempre necesita revitalización, para abrir nuevos procesos que reconcilien y unan a las personas y las comunidades.

El mundo no necesita palabras vacías, sino testigos convencidos, artesanos de la paz abiertos al diálogo sin exclusión ni manipulación. De hecho, no se puede realmente alcanzar la paz a menos que haya un diálogo convencido de hombres y mujeres que busquen la verdad más allá de las ideologías y de las opiniones diferentes. La paz «debe edificarse continuamente» (Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes, 78), un camino que hacemos juntos buscando siempre el bien común y comprometiéndonos a cumplir nuestra palabra y respetar las leyes. El conocimiento y la estima por los demás también pueden crecer en la escucha mutua, hasta el punto de reconocer en el enemigo el rostro de un hermano.

Por tanto, el proceso de paz es un compromiso constante en el tiempo. Es un trabajo paciente que busca la verdad y la justicia, que honra la memoria de las víctimas y que se abre, paso a paso, a una esperanza común, más fuerte que la venganza. En un Estado de derecho, la democracia puede ser un paradigma significativo de este proceso, si se basa en la justicia y en el compromiso de salvaguardar los derechos de cada uno, especialmente si es débil o marginado, en la búsqueda continua de la verdad. (Benedicto XVI, Discurso a los dirigentes de las asociaciones cristianas de trabajadores italianos, 27 enero 2006) Es una construcción social y una tarea en progreso, en la que cada uno contribuye responsablemente a todos los niveles de la comunidad local, nacional y mundial.

Como resaltaba san Pablo VI: «La doble aspiración hacia la igualdad y la participación trata de promover un tipo de sociedad democrática. […] Esto indica la importancia de la educación para la vida en sociedad, donde, además de la información sobre los derechos de cada uno, sea recordado su necesario correlativo: el reconocimiento de los deberes de cada uno de cara a los demás; el sentido y la práctica del deber están mutuamente condicionados por el dominio de sí, la aceptación de las responsabilidades y de los límites puestos al ejercicio de la libertad de la persona individual o del grupo». (Carta. ap. Octogesima adveniens, 14 mayo 1971, 24)

Por el contrario, la brecha entre los miembros de una sociedad, el aumento de las desigualdades sociales y la negativa a utilizar las herramientas para el desarrollo humano integral ponen en peligro la búsqueda del bien común. En cambio, el trabajo paciente basado en el poder de la palabra y la verdad puede despertar en las personas la capacidad de compasión y solidaridad creativa.

En nuestra experiencia cristiana, recordamos constantemente a Cristo, quien dio su vida por nuestra reconciliación (Rm5,6-11). La Iglesia participa plenamente en la búsqueda de un orden justo, y continúa sirviendo al bien común y alimentando la esperanza de paz a través de la transmisión de los valores cristianos, la enseñanza moral y las obras sociales y educativas.

La paz, camino de reconciliación en la comunión fraterna

La Biblia, de una manera particular a través de la palabra de los profetas, llama a las conciencias y a los pueblos a la alianza de Dios con la humanidad. Se trata de abandonar el deseo de dominar a los demás y aprender a verse como personas, como hijos de Dios, como hermanos. Nunca se debe encasillar al otro por lo que pudo decir o hacer, sino que debe ser considerado por la promesa que lleva dentro de él. Sólo eligiendo el camino del respeto será posible romper la espiral de venganza y emprender el camino de la esperanza.

Nos guía el pasaje del Evangelio que muestra el siguiente diálogo entre Pedro y Jesús: «“Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?”. Jesús le contesta: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”» (Mt18,21-22). Este camino de reconciliación nos llama a encontrar en lo más profundo de nuestros corazones la fuerza del perdón y la capacidad de reconocernos como hermanos y hermanas. Aprender a vivir en el perdón aumenta nuestra capacidad de convertirnos en mujeres y hombres de paz.

Lo que afirmamos de la paz en el ámbito social vale también en lo político y económico, puesto que la cuestión de la paz impregna todas las dimensiones de la vida comunitaria: nunca habrá una paz verdadera a menos que seamos capaces de construir un sistema económico más justo. Como escribió hace diez años Benedicto XVI en la Carta encíclica Caritas in veritate: «La victoria sobre el subdesarrollo requiere actuar no sólo en la mejora de las transacciones basadas en la compraventa, o en las transferencias de las estructuras asistenciales de carácter público, sino sobre todo en la apertura progresiva en el contexto mundial a formas de actividad económica caracterizada por ciertos márgenes de gratuidad y comunión». (n. 39)

La paz, camino de conversión ecológica

«Si una mala comprensión de nuestros propios principios a veces nos ha llevado a justificar el maltrato a la naturaleza o el dominio despótico del ser humano sobre lo creado o las guerras, la injusticia y la violencia, los creyentes podemos reconocer que de esa manera hemos sido infieles al tesoro de sabiduría que debíamos custodiar». (Carta enc. Laudato Si’, 24 mayo 2015, 200)

Ante las consecuencias de nuestra hostilidad hacia los demás, la falta de respeto por la casa común y la explotación abusiva de los recursos naturales – vistos como herramientas útiles únicamente para el beneficio inmediato, sin respeto por las comunidades locales, por el bien común y por la naturalez – necesitamos una conversión ecológica.

El reciente Sínodo sobre la Amazonia nos lleva a renovar la llamada a una relación pacífica entre las comunidades y la tierra, entre el presente y la memoria, entre las experiencias y las esperanzas.

Este camino de reconciliación es también escucha y contemplación del mundo que Dios nos dio para convertirlo en nuestra casa común. De hecho, los recursos naturales, las numerosas formas de vida y la tierra misma se nos confían para ser “cultivadas y preservadas” (Gn2,15) también para las generaciones futuras, con la participación responsable y activa de cada uno. Además, necesitamos un cambio en las convicciones y en la mirada, que nos abra más al encuentro con el otro y a la acogida del don de la creación, que refleja la belleza y la sabiduría de su Hacedor.

De aquí surgen, en particular, motivaciones profundas y una nueva forma de vivir en la casa común, de encontrarse unos con otros desde la propia diversidad, de celebrar y respetar la vida recibida y compartida, de preocuparse por las condiciones y modelos de sociedad que favorecen el florecimiento y la permanencia de la vida en el futuro, de incrementar el bien común de toda la familia humana.

Por lo tanto, la conversión ecológica a la que apelamos nos lleva a tener una nueva mirada sobre la vida, considerando la generosidad del Creador que nos dio la tierra y que nos recuerda la alegre sobriedad de compartir. Esta conversión debe entenderse de manera integral, como una transformación de las relaciones que tenemos con nuestros hermanos y hermanas, con los otros seres vivos, con la creación en su variedad tan rica, con el Creador que es el origen de toda vida. Para el cristiano, esta pide «dejar brotar todas las consecuencias de su encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que los rodea». (Laudato Si’ 217)

Se alcanza tanto cuanto se espera(S. Juan de la Cruz, Noche Oscura,II, 21, 8)

El camino de la reconciliación requiere paciencia y confianza. La paz no se logra si no se la espera.

En primer lugar, se trata de creer en la posibilidad de la paz, de creer que el otro tiene nuestra misma necesidad de paz. En esto, podemos inspirarnos en el amor de Dios por cada uno de nosotros, un amor liberador, ilimitado, gratuito e incansable.

El miedo es a menudo una fuente de conflicto. Por lo tanto, es importante ir más allá de nuestros temores humanos, reconociéndonos hijos necesitados, ante Aquel que nos ama y nos espera, como el Padre del hijo pródigo (Lc15,11-24). La cultura del encuentro entre hermanos y hermanas rompe con la cultura de la amenaza. Hace que cada encuentro sea una posibilidad y un don del generoso amor de Dios. Nos guía a ir más allá de los límites de nuestros estrechos horizontes, a aspirar siempre a vivir la fraternidad universal, como hijos del único Padre celestial.

Para los discípulos de Cristo, este camino está sostenido también por el sacramento de la Reconciliación, que el Señor nos dejó para la remisión de los pecados de los bautizados. Este sacramento de la Iglesia, que renueva a las personas y a las comunidades, nos llama a mantener la mirada en Jesús, que ha reconciliado «todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz» (Col1,20); y nos pide que depongamos cualquier violencia en nuestros pensamientos, palabras y acciones, tanto hacia nuestro prójimo como hacia la creación.

La gracia de Dios Padre se da como amor sin condiciones. Habiendo recibido su perdón, en Cristo, podemos ponernos en camino para ofrecerlo a los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Día tras día, el Espíritu Santo nos sugiere actitudes y palabras para que nos convirtamos en artesanos de la justicia y la paz.

Que el Dios de la paz nos bendiga y venga en nuestra ayuda.

Que María, Madre del Príncipe de la paz y Madre de todos los pueblos de la tierra, nos acompañe y nos sostenga en el camino de la reconciliación, paso a paso.

Y que cada persona que venga a este mundo pueda conocer una existencia de paz y desarrollar plenamente la promesa de amor y vida que lleva consigo.

Vaticano, 8 de diciembre de 2019

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Comillas, en la Cumbre del Clima COP25

16 Diciembre 2019
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Ecojesuit comparte este artículo del evento de InfoSJ – Información de la Compañía de Jesús en España.

La Universidad Pontificia Comillas ha querido ser partícipe de la COP25 que estos días se celebra en Madrid, tanto de manera presencial en la sede oficial de Ifema, como sensibilizando a sus alumnos y personal en la sede de su universidad.

Así, ayer, en la llamada “zona azul” de la Cumbre el profesor de Teología de Moral y de Sostenibilidad, Jaime Tatay SJ, participaba en la mesa redonda El papel de las religiones ante el reto climático, que analizó cómo el diálogo entre religiones puede desempeñar un papel relevante como espacios de diálogo, palancas de presión política y catalizadores de la acción frente al cambio climático. Y también, la universidad ha presentado el martes pasado en esta cita del cambio climático el libro Principios de Derecho Ambiental y Agenda 2030, con expertos de varias universidades españolas y de todo el mundo, en el que han participado varios profesores de la universidad jesuita, y que se presentó hace unos meses en Nueva York.

Paralelamente, el servicio de Pastoral de la universidad organizaba una conferencia divulgativa sobre la Cumbre del Clima para sensibilizar a la comunidad educativa en una de las Preferencias Apostólicas de la Compañía, Cuidar de la Casa Común. El objetivo de este acto importante era adquirir mayor conciencia sobre este reto global tan importante para la vida de todos, y el papel que en él debe jugar la Universidad.

Se trató de un evento abierto a toda la comunidad universitaria para conocer mejor el origen e historia de las cumbres climáticas, así como los objetivos, retos y propuestas que se están trabajando estos días en Madrid. Los ponentes fueron profesores de la universidad, especialistas en los distintos campos, y también participó una alumna que es activista en Fridays for Future.

En la primera parte del acto, a modo divulgativo, varios profesores explicaron la historia y el desarrollo del movimiento a favor del clima y la sostenibilidad. En concreto, la profesora Heike Pintor (Relaciones Internacionales) hizo un acercamiento histórico al ecologismo con los primeros autores reconocidos en esta temática (John Muir, Emerson, Henry David Thoreau, Rachel Carson…), pasando por el nacimiento como movimiento cívico (EE.UU, años 60) y cómo ha evolucionado y ha llegado a la agenda internacional, acabando con la explicación de qué son las COP y las otras cumbres medioambientales.

Referencia a algunos autores y la Agenda internacional, las cumbres, qué es la COP y hasta dónde hemos llegado. La profesora Isabel Figueroa (Finanzas) se centró en su exposición en cómo el sector financiero está contribuyendo a los objetivos del Acuerdo de París y cómo las empresas más contaminantes necesitarán financiación para llevar a cabo una transformación tecnológica.

Señaló cómo un momento clave de concienciación la firma del protocolo de Kyoto (1997), el acuerdo para reducir en un 5% las emisiones de seis gases d efecto invernadero, que no entró en vigor hasta 2005. Y también el auge del movimiento de la desinversión que surgió en las universidades y presiona a los inversores para que desinviertan en aquellas empresas que contaminan. Un movimiento que ha tenido mucho apoyo de grandes instituciones.

Como última intervención de esta parte divulgativa, el profesor de Derecho Carlos de Miguel expuso algunas claves para situar el tema como que el cambio climático es solo una parte del problema ambiental y cómo dicho cambio es fundamentalmente una cuestión de modelo energético y por tanto el cambio de ese modelo es clave.

También hizo un repaso a algunos hitos internacionales desde el punto de vista legal, donde España ha sido relativamente pionera en normativa ambiental (iniciada con la Ley de Aguas, de 1985). Como ideas clave que contribuyan a la solución sugirió una mayor penalización económica, una mayor implicación del sector público, y la directa relación entre medio ambiente y derechos humanos.

A continuación, la alumna María Laín, estudiante del Master de cooperación (activista en Fridays for Future) aportó su testimonio como joven activista climática de la COP25, de la mano de Unicef -tras haber acudido en septiembre de este año a Nueva York a la cumbre de acción climática para jóvenes. María fue muy crítica con las incoherencias de empresas y políticos que participan en esta cumbre, ejemplificándolos en los discursos ecologistas de Noruega, mientras el país sigue buscando mercados de petróleo o el hecho de que Endesa, “la empresa más contaminante de España, esté patrocinando esta cumbre y haya comprado todas las portadas de los principales periódicos españoles”. Asimismo, animó a la universidad a difundir una visión ecosocial del mundo y a los cristianos a tener una llamada muy especial para escuchar el grito de la tierra y de los pobres.

Por último, el profesor Pedro Linares (que participa como experto del Vaticano en la COP 25) resaltó algunos aspectos positivos de la COP como lo que tiene de “feria” que permite que la sociedad civil y las empresas se acerquen y puedan exponer su visión a los políticos. A nivel político consideró relevante la discusión de estos días sobre la penalización a aquellos que más contaminan, si bien expresó sus temores a que realmente se pueda cumplir.

Finalmente, las profesoras Mamen Valor y Amparo Merino cerraron el acto con una meditación o propuesta en clave de concienciación espiritual.

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0 Responses to Comillas, en la Cumbre del Clima COP25

  1. Atoy Salazar, sj en 12 Noviembre 2010 en 4:51 pm

    dear jose ignacio,

    thank you for accepting the request for subscription. this endeavor is very timely, especially with GC 35’s call for reconciliation with creation, a more focused awareness of our relationship with the environment we are asked to be stewards of.

    i laud the effort highly, and you can count on the fact that i will disseminate this initiative to our brethren in the province and do my own “marketing” of this site so that more people will subscribe to it.

    again, thank you for the invitation. i look forward to working closely with this initiative, especially since this is the field of concentration i wish to pursue for future ministry.

    cheers and Christ’s peace be with you.

    atoy s.

  2. Prem Xalxo, S.J. en 12 Noviembre 2010 en 4:20 pm

    Dear José Ignacio,
    Heartiest Congratualtions for taking the initiative to get us connected to the currents of ecology and communications. Let us hope that the efforts of your team create awareness amongst all those who nourish goodwill toward the ecological issues. God bless you.
    In fede
    Prem

  3. Edward Mercieca, S.J. en 12 Noviembre 2010 en 4:06 pm

    Thanks for this initiative. It will be a real help to me. I would gladly plan – perhaps with your help – a future number of the Review of Ignatian Spirituality, that I edit and which goes to some 120 countries, relating Ecology and Ignatian Spirituality.
    Blessings,
    Eddie,s.j.

  4. Pete Henriot, SJ en 12 Noviembre 2010 en 1:30 pm

    Dear Jose Ignacio,

    !Muchos saludos! Thanks for creating this very helpful newsletter. I pray that the efforts of all of us Jesuits may move us to more practical responses about ecological challenges — implications for our life styles, apostolic priorities, political advocacies, etc.

    many blessings, especially for the meeting next week in Rome.

    !PAZ!

    Pete Henriot, S.J.
    JCTR
    Lusaka, Zambia

    http://www.jctr.org.zm

  5. Rappai Poothokaren, S.J. en 12 Noviembre 2010 en 12:20 pm

    Dear Jose Ignacio,

    Congratulations on the initiative!. I am happy to subscribe to it, and would be happy to contribute info, etc.

    For the last six months we include a brief (200 words only)info bit, “Green Corner” in our province news letter, mostly practical actions going on in the province.

    May I pass on your invitation to subscribe to Ecojesuit Newsletter to other Jesuits who may be interested?

    Warm regards, Rappai

    • admin en 12 Noviembre 2010 en 12:25 pm

      Dear Rappai,

      Of course you can send the invitation to other colleagues.

      In behalf of the ecojesuit admins.

    • Harold Naylor en 12 Noviembre 2010 en 4:41 pm

      The Environmental Office of HK Government has started a consultant exercise to ask the public what better strategy and action can be taken in face of Climate Changes.

      A colourful large 36 pages magazine is offered with figures etc especially on GHG and energy sources and consumption. One aspect is dealing with waste, calculated at 5kg per person per hay, giving 900 tonnes a day to be disposed of.

      Can Jesuits give an example of simpler life style, and guide the churches to a green life style? HK is an advanced city of 7 million. It could be the most wasteful in resources in the world, and the gap between the rich and poor is the greatest in the world.

      Harold Naylor 56 Waterloo Road, Kowloon Hong Kong 12 NOv 2010

    • Dieng, SJ en 13 Noviembre 2010 en 9:56 am

      thank you very much for inviting me to be a part of ecojesuits network…

      warm regard

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Las religiones ante el reto del cambio climático

13 Diciembre 2019
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Jaime Tatay SJ

El Ministerio para la Transición Ecológica del Gobierno de España planteó en el contexto de la celebración de la COP25 de Madrid la posibilidad de organizar una mesa de diálogo interreligioso. Con este fin, el pasado jueves 12 de diciembre se dieron cita en IFEMA representantes de cuatro grandes religiones: Abdelaziz Hammaoui, teólogo musulmán de la Junta Islámica de Melilla; Jaime Tatay, SJ, profesor de teología y sostenibilidad en la Universidad Pontificia Comillas; Krishna Kripa Dasa, presidente de la Federación Hindú de España; y Raphaël Benatar, secretario del Centro de Estudios Judío-Cristianos.

Titulada “El papel de las religiones ante el reto del cambio climático”, la mesa se preguntó si las religiones pueden desempeñar una función relevante en el actual contexto internacional como espacios de diálogo fecundo, como palancas de presión política y como catalizadoras de la acción para responder así a las urgentes cuestiones socio ambiéntales que enfrenta la humanidad.

La propuesta de organizar un panel de debate interreligioso en un foro internacionales como el de la COP – de marcado carácter técnico, económico y político – sin embargo, no suele ser habitual. La novedad y la originalidad de la temática constituyó sin duda una novedad que atrajo a un buen número de personas.

Los ponentes, tras repasar los textos sagrados y las fuentes teológicas que fundamentan en cada tradición el respeto y el cuidado de la naturaleza, dialogaron sobre algunos de los aspectos prácticos compartidos por todas las grandes religiones que pueden fundamentar una convergencia interreligiosa y acelerar las transformaciones culturales, económicas y políticas que la Agenda 2030 y el Acuerdo de París demandan.

Un aspecto que se subrayó fue el carácter transnacional, global, de las diversas “comuniones globales religiosas”. Frente a las cortas miras de los intereses nacionales que impiden alcanzar acuerdos, la visión religiosa desborda el estrecho marco del Estado-nación e invita a percibir los bienes comunes globales co- mo el agua, la atmósfera o la biodiversidad – un bien mayor que debe ser preservado para las futuras generaciones.

Las grandes religiones están también especialmente bien posicionadas para llegar a donde ninguna otra institución llega. Por un lado, su red educativa y sanitaria global, así como la presencia de lugares de culto – iglesias, mezquitas, sinagogas y templos – en prácticamente todos los rincones del planeta en los que hay una presencia humana podrían servir potencialmente como vectores de transformación social o “hubs” de concienciación y acción climática. Junto a este capital institucional, se suma también la nada despreciable capacidad financiera de las religiones. Se estima que aproximadamente un 12% de los activos financieros mundiales están vinculados directa o indirectamente a instituciones religiosas o de inspiración religiosa.

Además, las religiones poseen también una especial capacidad para generar “capital social”, uniendo y articulando comunidades locales y promoviendo modos particulares de ciudadanía global. Esta habilidad, en un contexto fragmentado socialmente, polarizado económicamente y dividido ideológicamente, resulta de gran importancia para iniciar procesos de transformación social, económica y medioambiental. Al mismo tiempo, las religiones siguen siendo repositorios de valores éticos y – a pesar de sus contradicciones – poseen un capital moral que permea y trasciende a sus comunidades.

Por último, las religiones son también potenciales constructores de puentes interculturales con capacidad de dialogar con actores muy diversos de la sociedad, influyendo en la toma de decisiones, estableciendo foros de diálogo y facilitando el entendimiento. En síntesis, dado su enorme influjo cultural, su capital moral y su extensa red institucional, no resulta banal preguntarse en qué medida el diálogo y la acción concertada interreligiosa podrían acelerar las múltiples transformaciones que precisamos.

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Jóvenes activistas climáticos piden a los líderes que no ignoren la ciencia: Por qué volvemos a hacer huelga

10 Diciembre 2019
Marching in Madrid, COP25, 6 December (Twitter - @Greta Thunberg)

Marching in Madrid, COP25, 6 December (Twitter – @Greta Thunberg)

Greta Thunberg, Luisa Neubauer, Angela Valenzuela

Ecojesuit comparte este artículo publicado antes de que la COP25 comenzara en Madrid, España, y escrito por tres jóvenes activistas climáticas de Suecia, Alemania y Chile que lideran e inspiran huelgas climáticas estudiantiles y juveniles en diferentes partes del mundo.

Durante más de un año, niños y jóvenes de todo el mundo han hecho huelgas por el clima. Lanzamos un movimiento que desafió todas las expectativas. Millones de personas han prestado sus voces – y sus cuerpos – a la causa. Lo hicimos no porque era nuestro sueño, sino porque no veíamos que nadie más tomara medidas para garantizar nuestro futuro. Y a pesar del respaldo visible que hemos recibido de muchos adultos – incluidos algunos de los líderes más poderosos del mundo- seguimos sin verlo.

Hacer huelga no es una opción que nos guste; lo hacemos porque no vemos otras alternativas. Hemos visto cómo se desarrollaron una serie de conferencias sobre el clima de las Naciones Unidas. Innumerables negociaciones han producido compromisos muy promocionados, pero en definitiva vacíos, de los gobiernos del mundo – los mismos gobiernos que permiten que las empresas de combustibles fósiles perforen para obtener cada vez más petróleo y gas, y quemen nuestros futuros en beneficio propio.

Los políticos y las empresas de combustibles fósiles han sabido del cambio climático durante décadas. Y, sin embargo, los políticos permiten que los especuladores sigan explotando los recursos de nuestro planeta y destruyan sus ecosistemas en busca de dinero fácil que amenaza nuestra existencia.

No se guíen por lo que decimos nosotras: los científicos están haciendo sonar la alarma. Advierten que nunca tuvimos menos probabilidades de limitar el ascenso de las temperaturas globales a 1,5 grados Celsius sobre los niveles preindustriales – el umbral más allá del cual se dispararían los efectos más destructivos del cabio climático.

Peor aún, investigación reciente demuestra que vamos camino a producir 120% más combustibles fósiles en 2030 de los que serían consistentes con el límite de 1,5°C. La concentración de gases de efecto invernadero que calientan el clima en nuestra atmósfera ha alcanzado un pico récord, sin señales de una desaceleración. Aún si los países cumplieran con sus promesas de reducción de las emisiones actuales, vamos camino a un incremento de 3,2°C.

Los jóvenes como nosotras sufren las consecuencias de los fracasos de nuestros líderes. La investigación demuestra que la contaminación que surge de quemar combustibles fósiles es la mayor amenaza del mundo para la salud de los niños. Este mes, se distribuyeron cinco millones de máscaras en escuelas de Nueva Delhi, la capital de la India, debido al esmog tóxico. Los combustibles fósiles nos están literalmente arrebatando la vida.

La ciencia exige una acción urgente y nuestros líderes siguen atreviéndose a ignorarla. De manera que nosotros seguimos peleando.

Después de un año de huelgas, nuestras voces se hacen oír. Nos están invitando a hablar en los corredores del poder. En las Naciones Unidas, hablamos ante una sala llena de líderes mundiales. En el Foro Económico Mundial de Davos, conocimos a primeros ministros, presidentes y hasta al Papa. Hemos dedicado cientos de horas a participar en paneles y a hablar con periodistas y cineastas. Nos han ofrecido premios por nuestro activismo.

Nuestros esfuerzos han ayudado a que la conversación más amplia sobre el cambio climático adopte otro tenor. La gente ahora discute cada vez más la crisis que enfrentamos, no en voz baja o como una ocurrencia tardía, sino públicamente y con una sensación de urgencia. Las encuestas confirman las percepciones cambiantes. Una encuesta reciente demostró que, en siete de los ocho países participantes, la crisis climática es considerada la cuestión más importante que enfrenta el mundo. Otra confirmó que los estudiantes han liderado el camino a la hora de generar conciencia.

Frente al cambio de la opinión pública, los líderes mundiales también dicen que nos han escuchado. Dicen que coinciden con nuestra demanda de una acción urgente para abordar la crisis climática. Pero no hacen nada. Mientras se dirigen a Madrid para la vigesimoquinta sesión de la Conferencia de las Partes (COP25) en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, nosotros denunciamos esta hipocresía.

En los dos próximos viernes, volveremos a tomar las calles: el 29 de noviembre en todo el mundo, y en Madrid, Santiago y muchos otros lugares el 6 de diciembre durante la conferencia climática de las Naciones Unidas. Estudiantes, jóvenes y adultos de todo el mundo se unirán para exigir que nuestros líderes tomen medidas –no porque nosotros lo queramos, sino porque la ciencia lo exige.

Esa acción debe ser poderosa y de gran alcance. Después de todo, la crisis climática no tiene que ver sólo con el medio ambiente. Es una crisis de derechos humanos, de justicia y de voluntad política. Los sistemas coloniales, racistas y patriarcales de opresión la han creado y alimentado. Necesitamos desmantelarlos a todos. Nuestros líderes políticos ya no pueden eludir sus responsabilidades.

Algunos dicen que la conferencia de Madrid no es muy importante; las grandes decisiones se tomarán en la COP26 en Glasgow el año próximo. No estamos de acuerdo. Como lo deja bien en claro la ciencia, no podemos perder ni un solo día más.

Hemos aprendido que, si no damos un paso al frente, nadie lo hará. De modo que mantendremos un ritmo constante de huelgas, protestas y otras acciones. Nos volveremos cada vez más estruendosos. Haremos lo que haga falta para persuadir a nuestros líderes de unirse detrás de la ciencia de manera tan clara que hasta los niños lo entiendan.

La acción colectiva funciona; lo hemos demostrado. Pero para cambiar algo, necesitamos a todos. Todos y cada uno de nosotros debe participar en el movimiento de resistencia climática. No podemos sólo decir que nos importa; debemos demostrarlo.

Súmense a nosotros. Participen en nuestras próximas huelgas climáticas en Madrid o en vuestras ciudades. Demuestren a vuestras comunidades, a la industria de los combustibles fósiles y a vuestros líderes políticos que ya no tolerarán más la inacción sobre cambio climático. Con los números de nuestro lado, tenemos una oportunidad.

Y para los líderes que se dirigen a Madrid, nuestro mensaje es simple: los ojos de todas las futuras generaciones están depositados en ustedes. Actúen en consecuencia.

Greta Thunberg es una líder en huelga climática de Suecia, Luisa Neubauer es una activista climática de Alemania, y Angela Valenzuela coordina los Viernes para el Futuro (Fridays for Future) en Santiago, Chile.

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Promover procesos y alentar la esperanza: el Papa Francisco recuerda el apostolado social jesuita

30 Noviembre 2019
The SJES Golden Jubilee Congress in Rome from 4 to 8 November 2019 remembered “the lives of 57 Jesuit martyrs and dozens of non-reported men and women, religious and lay people, all murdered for being defenders of rights and witnesses of the truth.” (Source: Letter to a companion “martyr” (https://www.sjesjesuits.global/wp-content/uploads/SJES_Congress_Letter_to_martyrs_EN.pdf).

The SJES Golden Jubilee Congress in Rome from 4 to 8 November 2019 remembered “the lives of 57 Jesuit martyrs and dozens of non-reported men and women, religious and lay people, all murdered for being defenders of rights and witnesses of the truth.” (Source: Letter to a companion “martyr”)

Ecojesuit comparte el discurso del Papa Francisco a los participantes del Congreso del Jubileo de Oro organizado por la Secretaría de Justicia Social y Ecología (SJES), a quien el Santo Padre se reunió el 7 de noviembre de 2019 en el Vaticano, durante el cual les recordó el papel clave de la sociedad social jesuita. apostolado en la promoción de procesos y el fomento de la esperanza.

Buenos días y bienvenidos.

La Compañía de Jesús, lo sabemos todos, desde el principiofue llamada al servicio de los pobres, una vocación que san Ignacio incorporó a la Fórmulade 1550. Los jesuitas se dedicarían «a la defensa y propagación de la fe y al provecho de las almas en la vida y doctrina cristiana», así como a «reconciliar a los desavenidos, socorrer misericordiosamente y servir a los que se encuentran en las cárceles o en los hospitales, y a ejercitar todas las demás obras de caridad»(Fórmula del Instituto, 21 julio 1550, aprobada y confirmada por el papa Julio III).

Aquello no era una declaración de intenciones, sino un modo de vida que ya habían experimentado, que les llenaba de consolación y al que se sentían enviados por el Señor.

Esa tradición ignaciana originaria ha llegado hasta nuestros días. El P. Arrupe tuvo la intención de fortalecerla. En la base de su vocación se encontraba la experiencia de contacto con el dolor humano. Años más tarde escribiría: «Vi (a Dios) tan cerca de los que sufren, de los que lloran, de los que naufragan en esta vida de desamparo, que se encendió en mí el deseo ardiente de imitarle en esta voluntaria proximidad a los desechos del mundo, que la sociedad desprecia» (Este Japón increíble. Memorias del P. Arrupe, 4ª ed. Mensajero, Bilbao, 1991, p. 19).

Hoy usamos la palabra “a los descartados”, ¿no?, y hablamos de cultura del descarte, esta gran mayoría de gente dejada al camino. Para mí, de este texto lo que me toca profundamente es el origen de donde viene. De la oración, ¿no? Arrupe era un hombre de oración, un hombre que peleaba con Dios todos los días, y de ahí nace esto fuerte.

El P. Pedro siempre creyó que el servicio de la fe y la promoción de la justicia no podían separarse: estaban radicalmente unidas. Para él, todos los ministerios de la Compañía tenían que responder, a la vez, al desafío de anunciar la fe y de promover la justicia. Lo que hasta entonces había sido una encomienda para algunos jesuitas, debía convertirse en una preocupación de todos.

Los pobres, lugar de encuentro con el Señor

Cada año, la liturgia nos invita a contemplar a Dios en el candor de un niño excluido, que venía a los suyos, pero fue rechazado (cf. Jn1,11). Según san Ignacio, una ancillaancila, una persona, una joven que sirve – asiste a la Sagrada Familia (Cf. Ejercicios Espirituales, 111, 114). Junto a ella, Ignacio nos apremia a introducirnos también nosotros, «haciéndome yo un pobrecito y esclavito indigno, contemplándolos y sirviéndolos en sus necesidades, como si presente me hallase»(Ibíd)Esto no es poesía ni publicidad, esto Ignacio lo sentía. Y lo vivía.

Esta contemplación activa de Dios, de Dios excluido,nos ayuda a descubrir la belleza de toda persona marginada. Ningún servicio sustituye a «valorar al pobre en su bondad propia, con su forma de ser, con su cultura, con su modo de vivir la fe» (Evangelii Gaudium199).

En los pobres, han encontrado ustedes un lugar privilegiado de encuentro con Cristo. Ese es un precioso regalo en la vida del seguidor de Jesús: recibir el don de encontrarse con él entre las víctimas y los empobrecidos.

El encuentro con Cristo entre sus preferidos acrisola nuestra fe. Así sucedió en el caso de la Compañía, cuya experiencia con los últimos ha ahondado y fortalecido la fe. «Nuestra fe se ha hecho más pascual, más compasiva, más tierna, más evangélica en su sencillez»(Congregación General 34 de la Compañía de Jesús, 1995, d. 2, n. 1.), de modo especial, en el servicio de los pobres.

Han vivido ustedes una verdadera transformación personal y corporativa en la contemplación callada del dolor de sus hermanos. Una transformación que es una conversión, un regreso a mirar el rostro del crucificado, que nos invita cada día a permanecer junto a él y a bajarle de la cruz.

No dejen de ofrecer esta familiaridad con los vulnerables. Nuestro mundo roto y dividido necesita construir puentes para que el encuentro humano nos permita a cada uno descubrir en los últimos el bello rostro del hermano, en quien nos reconocemos, y cuya presencia, aun sin palabras, reclama en su necesidad nuestro cuidado y nuestra solidaridad.

Seguir a Jesús entre los crucificados

Jesús no tenía «dónde reclinar la cabeza» (Mt 8,20), entregado como estaba a «proclamar la buena noticia del Reino y a curar toda clase de enfermedades y dolencias» (Mt 4,23). Hoy su Espíritu, vivo entre nosotros, nos mueve a seguirle en el servicio a los crucificados de nuestro tiempo.

En la actualidad abundan las situaciones de injusticia y de dolor humano que todos bien conocemos. «Quizá se puede hablar de una tercera guerra combatida “por partes”, con crímenes, masacres, destrucciones» (Homilía, Redipuglia, 13 septiembre 2014). Subsiste la trata de personas, abundan las expresiones de xenofobia y la búsqueda egoísta del interés nacional, la desigualdadentre países y en el interior de los mismos crece sin que se encuentre remedio. Con una progresión yo diría geométrica.

De otra parte, «nunca hemos maltratado y lastimado nuestra casa común como en los dos últimos siglos» (Laudato Si’ 53). No sorprende que una vez más «los más graves efectos de todas las agresiones ambientales los sufra la gente más pobre» (Laudato Si’ 48).

Seguir a Jesús en estas circunstancias conlleva un conjunto de tareas. Comienza por el acompañamiento a las víctimas, para contemplar en ellas el rostro de nuestro Señor crucificado. Continúa en la atención a las necesidades humanas que surgen, muchas veces innumerables e inabordables en su conjunto. Hoy también es preciso reflexionar sobre la realidad del mundo, para desenmascarar sus males, para descubrir las mejores respuestas, para generar la creatividad apostólica y la hondura que el P. Nicolás tanto deseaba para la Compañía.

Pero nuestra respuesta no puede detenerse aquí. Necesitamos de una verdadera «revolución cultural» (Laudato Si’ 114), una transformación de nuestra mirada colectiva, de nuestras actitudes, de nuestros modos de percibirnos y de situarnos ante el mundo. Finalmente, los males sociales con frecuencia se enquistan en las estructuras de una sociedad, con un potencial de disolución y de muerte (Evangelii gaudium, 59). De ahí la importancia del trabajo lento de transformación de las estructuras, por medio de la participación en el diálogo público, allí donde se toman las decisiones que afectan a la vida de los últimos (cf. Encuentro con los movimientos populares en Bolivia, Santa Cruz de la Sierra, 9 julio 2015).

Algunos de ustedes y otros muchos jesuitas que los antecedieron pusieron en marcha obras de servicio a los más pobres, obras dede educación, de atención a los refugiados, de defensa de los derechos humanos o de servicios sociales en multitud de campos. Continúen con este empeño creativo, necesitado siempre de renovación en una sociedad de cambios acelerados. Ayuden a la Iglesia en el discernimiento que hoy también tenemos que hacer sobre nuestros apostolados.

No dejen de colaborar en red entre ustedes y con otras organizaciones eclesiales y civiles para tener una palabra en defensa de los más desfavorecidos en este mundo cada vez más globalizado. Con esa globalización que es esférica, que anula las identidades culturales, las identidades religiosas, las identidades personales, todo es igual. La verdadera globalización debe ser poliédrica, unirnos, pero cada uno conservando la propia peculiaridad.

En el dolor de nuestros hermanos y de nuestra casa común amenazada es necesario contemplar el misterio del crucificado para ser capaces de dar la vida hasta el final, como hicieran tantos compañeros jesuitas desde el año 1975.

Celebramos este año el 30 aniversario del martirio de los jesuitas de la Universidad Centroamericana de El Salvador, que tanto dolor causó al P. Kolvenbach y que lo movió a pedir la ayuda de jesuitas en toda la Compañía. Muchos respondieron generosamente. La vida y la muerte de los mártires son un aliento a nuestro servicio a los últimos.

Y abrir caminos a la esperanza

Nuestro mundo está necesitado de transformaciones que protejan la vida amenazada y defiendan a los más débiles. Buscamos cambios y muchas veces no sabemos cuáles deben ser, o no nos sentimos capaces de abordarlos, nos sobrepasan.

En las fronteras de la exclusión corremos el riesgo de desesperar, si atendemos únicamente la lógica humana. Lo llamativo es que muchas veces las víctimas de este mundo no se dejan llevar por la tentación de claudicar, sino que confían y acunan la esperanza.

Todos nosotros somos testigos de que «los más humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden y hacen mucho… Cuando los pobres se organizan se convierten en auténticos «poetas sociales: creadores de trabajo, constructores de viviendas, productores de alimentos, sobre todo para los descartados por el mercado mundial» (Encuentro con los movimientos populares en Bolivia, Santa Cruz de la Sierra, 9 julio 2015).

¿El apostolado social está para resolver problemas? Sí, pero sobre todo para promover procesos y alentar esperanzas. Procesos que ayuden a crecer a las personas y a las comunidades, que las lleven a ser conscientes de sus derechos, a desplegar sus capacidades y a crear su propio futuro.

Ustedes trabajen por «la verdadera esperanza cristiana, que busca el Reino escatológico, (y que) siempre genera historia» (Evangelii Gaudium 181). Compartan su esperanza allá donde se encuentren, para alentar, consolar, confortar y reanimar.

Por favor, abran futuro, o para usar la expresión de un literato actual, frecuenten el futuro. Abran futuro,susciten posibilidades, generen alternativas, ayuden a pensar y actuar de un modo diverso.

Cuiden su relación diaria con el Cristo resucitado y glorioso, y sean obreros de la caridad y sembradores de esperanza. Caminen cantando y llorando,que las luchas y preocupaciones por la vida de los últimos y por la creación amenazada no les quiten el gozo de la esperanza (Laudato Si’ 244).

Quisiera terminar con una imagen – los curas en las parroquias repartimos estampitas, para que la gente se lleve una imagen a la casa, una imagen nuestra de familia. El testamento de Arrupe, allá en Tailandia, en el campo de refugiados, con los descartados, con todo lo que ese hombre tenía de simpatía, de padecer con esa gente, con esos jesuitas que estaban abriendo brecha en aquel momento en todo este apostolado, les pide una cosa: no dejen la oración. Fue su testamento. Dejó Tailandia ese día y en el avión tuvo su ictus. Que esta estampita, que esta imagen, los acompañe siempre.

Gracias.

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Los líderes religiosos exigen una respuesta a la crisis ecológica y social y se unen para proteger la red de la vida en el Tiempo de la Creación

3 Septiembre 2019
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Ecojesuit comparte esta carta de 2019 de líderes religiosos de todo el mundo mientras los cristianos celebran el Tiempo de la Creación  en todo el espectro ecuménico, así como líderes de muchas tradiciones religiosas. El tiempo comienza el 1 de septiembre, el Día de Oración por la Creación, y se extiende hasta el 4 de octubre, la Fiesta de San Francisco, el santo patrón de la ecología en muchas tradiciones. “Mientras unos rezan, algunos desarollamos proyectos, y otros nos movilizamos. Todos protegemos la creación. El entusiasmo continua incluso después de que esta celebración termina, ya sea a través de la oración continua, cambios en el estilo de vida o la movilización. Este momento hace que cada año crezca la esperanza en nuestras comunidades. Se trata de acciones realmente buenas y urgentemente necesarias.” El tema de este año para la celebración es la red de la vida.

“Además, yo establezco mi alianza con ustedes, con sus descendientes, y con todos los seres vivientes. . . en la tierra.” (Génesis 9:9-10)

Queridas Hermanas y Hermanos en Cristo,

Somos parte de una red de vida única y maravillosamente compleja que está tejida por Dios. Cada año, del 1 de septiembre al 4 de octubre, la familia cristiana celebra el don de la creación. Esta celebración global comenzó en 1989 cuando el Patriarcado Ecuménico reconoció el día de oración por la creación, y ahora es acogida por toda la comunidad ecuménica.

Durante el Tiempo de la Creación, nos unimos como una sola familia en Cristo, celebrando los lazos que compartimos entre nosotros y con “todos los seres vivientes en la tierra.” (Génesis 9:10) La familia cristiana vive esta celebración a través de la oración, de acciones más sostenibles para vivir en nuestra casa común, y de la incidencia en la esfera pública.

Рara este Tiempo de la Creación, ofrecemos nuestras reflexiones sobre la red de la vida, con la esperanza de que puedan provocar una contemplación más rica y respuestas más profundas entre nosotros, hermanos y hermanas. Lo hacemos en un espíritu ecuménico y reconociendo que la Creación se otorga como un don para todos nosotros y que estamos llamados a compartir la responsabilidad de su protección.

Las Sagradas Escrituras comienzan con Dios afirmando que toda la creación es “muy buena” y, como administradores de la creación de Dios, estamos llamados a proteger su bondad. (Génesis 1:30, Génesis 1:28, Jeremías 29: 5-7) Cada especie, de hecho cada individuo de cada especie, es preciosa porque está hecha por Dios. Todas reflejan un aspecto de Dios. “¡Qué variadas son tus obras, Señor! ¡Todo lo hiciste con sabiduría, la tierra está llena de tus criaturas!” (Salmo 104: 24)

Por eso lamentamos que las criaturas de Dios estén desapareciendo de la Tierra a un ritmo que apenas podemos comprender. Desde humildes insectos hasta majestuosos mamíferos, desde microscópico plancton hasta imponentes árboles, criaturas de todo el dominio de Dios se están extinguiendo, y nunca más volverán a ser vistas.

Esta devastación es, en sí misma, una trágica pérdida. Hemos reflexionado respecto a ello y queremos que esto se detenga. Ese es el tema que nos gustaría sugerir como punto central para las oraciones de este año. Рero no todo se resume en esta pérdida. También enfrentamos una injusticia, ya que los más vulnerables son quienes más sufren a medida que la red de la vida comienza a desmoronarse. Nuestra fe nos llama a responder a esta crisis con la urgencia que nace de la claridad moral.

Invitamos a toda la familia cristiana a unirse a esta celebración especial para orar, reflexionar como individuos y como comunidades, y tomar acciones que preserven la creación en toda su complejidad y especificidad. El Tiempo de la Creación de este año, nos dará la oportunidad de unir nuestras voces en la Cumbre sobre la Acción Climática de las Naciones Unidas y en las negociaciones en curso de la COP.

Como canta el salmista: “Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella, el mundo y todos sus habitantes.” (Salmo 24: 1-2) Con la esperanza que nace de la Gracia, oramos para que el Señor que es nuestro Creador, Sustentador, y Redentor toque nuestros corazones y el de la familia humana en este Tiempo de la Creación.

En la Gracia de Dios,

Obispo Marc Andrus, Diócesis Episcopal de California

Rev. Ed Brown, Cuidado de la Creación y Catalizador de Lausana para el Cuidado de la Creación

Dr. Celia Deane-Drummond, Directora, Instituto de Investigación Laudato Si’, Campion Hall, Universidad de Oxford, Reino Unido

Msgr. Bruno-Marie Duffé, Secretario, Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral de la Santa Sede

Josianne Gauthier, Secretaria General, CIDSE

Rev. Norm Habel, Proyecto Tiempo de la Creación, Adelaide

Obispo Nick Holtam, Obispo de Salisbury, Presidente del Grupo de Trabajo sobre el Medio Ambiente de la Iglesia de Inglaterra

Fr. Heikki Huttunen, Secretario General, Conferencia de Iglesias Europeas

Dr. Hefin Jones, Comité Ejecutivo, Comunión Mundial de Iglesias Reformadas Metropolitano de Zimbabwe Serafim Kykotis, Arzobispado Ortodoxo Griego de Zimbabwe y Angola

Obispo Mark Macdonald, Obispo Nacional Anglicano Indígena, Iglesia Anglicana de Canadá

Fr. Martin Michalíček, Secretario General, Consilium Conferentiarum Episcoporum Europae

Sra. Necta Montes, Secretaria General, Federación Mundial de Estudiantes Cristianos

Hna. Patricia Murray, Secretaria Ejecutiva de la Unión Internacional de Superiores Generales

Dr. Alexandros K. Papaderos, Asesor de los Patriarcados Ecuménicos de Constantinopla

Dr. Paulo Ueti, Asesor Teológico y Director Regional para América Latina, Alianza Anglicana

Dr. Ruth Valerio, Directora de Incidencia e Influencia Global en Tearfund

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One Response to Los líderes religiosos exigen una respuesta a la crisis ecológica y social y se unen para proteger la red de la vida en el Tiempo de la Creación

  1. Aime Tidika en 23 Septiembre 2019 en 1:04 am

    Buenos dias
    Les agradezco por la reciente pblicacion sobre la proteccion de la creacion.
    Me dedico en eso. Soy estudiante en doctorado sobre la ecologia.
    Me gustaria quedar en contacto permanente con ellos.

    Gracias
    Aime Tidika. Valencia/España.

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Ecojesuit aúna apoyos para la Movilización Mundial por el Clima

31 Julio 2019
 

Global climate Strike_ES

Compartido de la red internacional de jesuitas

La Movilización Mundial por el Clima es un momento estratégico y oportuno para alentar a los líderes locales y mundiales a emprender mayores esfuerzos para abordar la emergencia climática. Millones de personas en todo el mundo participarán en la acción climática al mismo tiempo que los líderes y representantes de las comunidades, la sociedad civil, los gobiernos y las empresas se reúnen para la Asamblea General de las Naciones Unidas del 17 al 30 de septiembre, que incluye los eventos de la Cumbre de la Juventud sobre el clima, 21 de septiembre, la Cumbre sobre la Acción Climática ONU 2019, 23 de septiembre, y la Cumbre de ODS, 24-25 de septiembre. Las Semanas del Clima Regionales también se llevaron a cabo en preparación: Semana del Clima de África en Accra, Ghana, del 18 al 22 de marzo, Semana del Clima de América Latina y el Caribe en Salvador, Brasil, del 19 al 23 de agosto, Semana del Clima de Asia y el Pacífico en Bangkok, Tailandia, 2-6 de septiembre.

La Conferencia Latinoamericana de Provinciales emitió una declaración de apoyo con la invitación a todos los jesuitas, socios y trabajos jesuitas en América Latina a unirse a la Movilización Mundial por el Clima. La declaración original se puede leer aquí.

Ecojesuit y sus socios participan en varias dimensiones. Primero, continuamos participando en actividades de las huelgas climáticas a través de nuestras instituciones educativas. Las que se unieron a huelgas climáticas anteriores incluyen el Colegio St Aloysius en Australia, el Colegio Gonzaga y el Colegio Belvedere en Irlanda, la Universidad Pontificia Comillas en España y el Centro de Educación Cultural Apu Palamguwan en Filipinas. Alentamos a las escuelas, universidades y todos los lugares de aprendizaje a mantener diálogos, debates y otras actividades educativas que apoyen la huelga. La acción no siempre tiene que comenzar en las calles; Puede ser en el aula y en el hogar.

Segundo, a través de canales y redes de medios, estamos compartiendo noticias y materiales sobre la emergencia climática y las diferentes acciones que nuestros institutos y socios están emprendiendo. Esto lo están haciendo EcojesuitIgnatian Solidarity NetworkMovimiento Católico Mundial por el Clima y muchos más. Invitamos a otros a unirse, juntos podemos comunicar un mensaje de esperanza.

Tercero, estamos colaborando con otros en solidaridad con los jóvenes y las generaciones futuras. Por ejemplo, una delegación jesuita / ignaciana participó en el UN High-level Political Forum on Sustainable Development en Nueva York en julio, donde revisaron el progreso de los ODS con los socios y discutieron posibles puntos de acción. Esto incluyó el ODS 13 sobre acción climática. En octubre, junto con la Iglesia, escucharemos a los pueblos indígenas de todo el mundo en el Sínodo para la Amazonía. Esto es de importancia primordial, ya que son los que vigilan las selvas tropicales y las aguas de la Amazonía, la cuenca del Congo, Asia-Pacífico y otras áreas que nos protegen del empeoramiento del impacto del cambio climático. En diciembre, continuaremos participando en la UN Climate Change Conference (COP),donde los jesuitas han estado involucrados desde la Cumbre 1992 Rio Earth Summit.

Ecojesuit invita a más personas e instituciones para que se unan en la implementación de procesos de cambio para nuestro clima y casa común. Las Preferencias Apostólicas Universales identifican acciones conjuntas como esenciales, y apreciaríamos profundamente saber cómo otros se involucran y discernir cómo podemos trabajar juntos. Los interesados pueden apoyar esta declaración e informarnos de sus actividades de ataque climático visitando este enlace. «Que nuestras luchas y nuestra preocupación por este planeta nunca nos quiten la alegría de nuestra esperanza.» (Laudato Si ‘244)

Descarga el posicionamiento (en inglés) aquí.

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2 Responses to Ecojesuit aúna apoyos para la Movilización Mundial por el Clima

  1. Bernadette Gauthier en 4 Septiembre 2019 en 2:33 pm

    Thank you so much for this world wide initiative.

  2. Maria Evans en 1 Septiembre 2019 en 2:48 pm

    May I suggest that you bring to the attention of anyone with influence that Catholics in thier thousands set off on pilgrimages which involve travel by air. Is it right to add to the destruction of our common home, God’s creation, under the guise of religion?

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El Papa Francisco declara emergencia climática, pide a los ejecutivos de energía e inversión una transición justa y radical hacia la energía limpia

15 Junio 2019
“Queridos amigos, ¡el tiempo apremia! Las reflexiones deben ir más allá de la mera exploración de lo que se puede hacer y enfocarse en lo que se necesita hacer, de hoy en adelante. No podemos permitirnos el lujo de esperar a que otros se adelanten, o dar prioridad a los beneficios económicos a corto plazo. La crisis climática requiere de nosotros una acción específica ahora mismo y la Iglesia está totalmente comprometida a hacer su parte.” (Papa Francisco, 14 de junio de 2019) Foto de: Vatican Media

“Queridos amigos, ¡el tiempo apremia! Las reflexiones deben ir más allá de la mera exploración de lo que se puede hacer y enfocarse en lo que se necesita hacer, de hoy en adelante. No podemos permitirnos el lujo de esperar a que otros se adelanten, o dar prioridad a los beneficios económicos a corto plazo. La crisis climática requiere de nosotros una acción específica ahora mismo y la Iglesia está totalmente comprometida a hacer su parte.” (Papa Francisco, 14 de junio de 2019) Foto de: Vatican Media

El Papa Francisco recientemente dio un discurso  a los participantes a los participantes del sector global de energía e inversión en los Diálogos del Vaticano organizados por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y la Universidad de Notre Dame. Durante la cumbre titulada The Energy Transition and Care for Our Common Home: A Dialogue on Risks, Opportunities, Challenges, and Paths  del 12 al 14 de junio de 2019, el Papa Francisco pidió una acción decisiva y una transición radical hacia la energía limpia frente a un mundo global. emergencia climática, y Ecojesuit comparte su mensaje en este tema.

Eminencia, Distinguidos gerentes, inversores y expertos, Señoras y señores:

Extiendo una calurosa bienvenida a todos vosotros con motivo de este Diálogo sobre La transición energética y la defensa de la casa común. Encontraros en Roma, después del encuentro del año pasado, es una señal positiva de vuestro compromiso constante de trabajar juntos en un espíritu de solidaridad con el fin de dar pasos concretos para la protección de nuestro planeta. Os lo agradezco.

Este segundo Diálogo, tiene lugar en un momento crítico. La crisis ecológica actual, especialmente el cambio climático, amenaza el futuro de la familia humana y esto no es una exageración. Durante demasiado tiempo hemos ignorado colectivamente los frutos del análisis científico, y “las predicciones catastróficas ya no pueden ser miradas con desprecio e ironía.” (Laudato Si’ 161) Por lo tanto, cualquier discusión sobre el cambio climático y la transición energética debe asumir los mejores frutos de la investigación científica actualmente disponible y dejarnos interpelar por ella en profundidad (Laudato Si’ 15).

Un avance significativo en el último año ha sido la publicación del Informe especial sobre el impacto del calentamiento global de 1.5°C sobre los niveles preindustriales por parte del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático. Ese Informe advierte claramente de que las repercusiones sobre el clima serán catastróficas si superamos el umbral de 1.5°C descrito en el objetivo del Acuerdo de París. El Informe también advierte de que falta solo poco más de una década para alcanzar esta barrera del calentamiento global. Ante tal emergencia climática, debemos tomar las medidas oportunas para no cometer una grave injusticia con los pobres y las generaciones futuras. Debemos actuar con responsabilidad y considerar muy bien el impacto de nuestras acciones a corto y largo plazo.

Efectivamente, son los pobres quienes sufren el peor impacto de la crisis climática. Como demuestra la situación actual, los pobres son los más vulnerables a los huracanes, las sequías, las inundaciones y otros fenómenos meteorológicos extremos. Por eso, ciertamente, hace falta valor para responder a los gritos cada vez más angustiosos de la tierra y de sus pobres. Al mismo tiempo, las generaciones futuras están a punto de heredar un mundo en ruinas. Nuestros hijos y nietos no deberían tener que pagar el costo de la irresponsabilidad de nuestra generación. Me excuso, pero quisiera subrayar esto: ellos, nuestros hijos, nuestros nietos no deberían pagar, no es justo que paguen el precio de nuestra irresponsabilidad. De hecho, como cada vez es más evidente, los jóvenes nos reclaman un cambio (Laudato Si’ 13) “¡El futuro es nuestro,” gritan los jóvenes hoy y tienen razón!

Vuestro encuentro se ha centrado en tres puntos interconectados: primero, una transición correcta, segundo, el precio del carbón y tercero, la transparencia en la notificación de riesgos climáticos. Son tres problemas enormemente complejos y os agradezco que los hayáis propuesto para la discusión y a vuestro nivel, que es un nivel serio, científico.

Una transición correcta, como sabéis, se menciona en el Preámbulo de los Acuerdos de París. Esta transición implica gestionar el impacto social y laboral del cambio a una sociedad de bajo consumo de carbono. Si se gestiona bien, esta transición puede generar nuevas oportunidades de empleo, reducir la desigualdad y aumentar la calidad de vida de las personas afectadas por el cambio climático.

Segundo, una política de los precios del carbón es esencial si la humanidad quiere usar los recursos de la creación de manera inteligente. La falta de gestión de las emisiones de carbono ha generado una enorme deuda que ahora tendrán que pagar con intereses los que vienen después de nosotros. Nuestra utilización de los recursos ambientales comunes puede considerarse ética solo cuando los costes económicos y sociales que se derivan del uso de los recursos ambientales comunes se reconozcan de manera transparente y sean sufragados totalmente por aquellos que se benefician, y no por otros o por las futuras generaciones. (Laudato Si’ 195)

El tercer tema, la transparencia en la notificación de los riesgos climáticos, es esencial porque los recursos económicos deben ser explotados allí donde puedan aportar el bien mayor. Una comunicación abierta, transparente, fundamentada científicamente y regulada redunda en interés de todos, haciendo posible mover el capital financiero a aquellas áreas que ofrecen las más amplias «posibilidades a la inteligencia humana para crear e innovar, a la vez que protege el ambiente y crea más fuentes de trabajo» (Laudato Si’ 192).

Queridos amigos, ¡el tiempo apremia! Las reflexiones deben ir más allá de la mera exploración de lo que se puede hacer y enfocarse en lo que se necesita hacer, de hoy en adelante. No podemos permitirnos el lujo de esperar a que otros se adelanten, o dar prioridad a los beneficios económicos a corto plazo. La crisis climática requiere de nosotros una acción específica ahora mismo (Laudato Si’ 161) y la Iglesia está totalmente comprometida a hacer su parte.

En nuestro encuentro del año pasado, expresé mi preocupación porque a civilización requiere energía, ¡pero el uso de la energía no debe destruir la civilización!  Hoy se necesita una transición energética radical para salvar nuestra casa común. Todavía hay esperanza y queda tiempo para evitar los peores impactos del cambio climático, siempre que haya una acción rápida y decidida, porque sabemos que “los seres humanos, capaces de degradarse hasta el extremo también pueden sobreponerse, volver a optar por el bien y regenerarse.” (Laudato Si’ 205)

Os doy nuevamente las gracias por haber respondido generosamente una vez más a la invitación del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Os aseguro mis oraciones por vuestras decisiones; e invoco de todo corazón las bendiciones del Señor sobre vosotros y vuestras familias.

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Religiones y los Objetivos de Desarrollo Sostenibles

31 Marzo 2019
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Valeria Méndez de Vigo

Organizada por el Dicasterio de Desarrollo humano integral y el Pontificado para el Diálogo interreligioso en el Vaticano, los días 7, 8, y 9 de marzo de 2019, la Conferencia Internacional sobre el tema las Religiones y los Objetivos de Desarrollo Sostenible  reunió a representantes de diferentes organismos de Naciones Unidas y cardenales, dirigentes de la Iglesia católica, también de otras religiones/confesiones, incluida la judía, islámica, hindú, budista, sikh, jaimista y otras, así como a expertos en desarrollo.

El objetivo de la conferencia era motivar para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible e impulsar el papel de las religiones para su consecución, desde la convicción de que todas las personas e instituciones son necesarias para su realización. Y entre ellas, las religiones juegan un importante papel.

Al participar en la conferencia, he sacado los siguientes conclusiones:

1. Muy valiosa la iniciativa en sí de unir a las religiones en un acto de elevado nivel en favor de los ODS por las siguientes razones.

Otorga visibilidad al papel de las religiones en sí y de las comunidades o organizaciones de fe (faith-based organizations), en su labor de lucha contra la pobreza y en favor del desarrollo.  Esto construye narrativa interna (como nos vemos como comunidades de fe) y frente a terceros: Naciones Unidas y otros.  Se puso de manifiesto también el relevantísimo papel de las organizaciones religiosas en gran parte de los Objetivos de desarrollo sostenible.  Por ejemplo, ocho de cada diez personas en el mundo se consideran religiosa, las religiones se ocupan del 50% de las escuelas, el 64% en el África subsahariana, sus inversiones ascienden al 12% del capital invertido mundialmente y gestionan un tercio de las instituciones sanitarias en todo el mundo.

Es un buen ejemplo para el mundo (y para nosotros).  En una situación en la que en muchos países y lugares del mundo está en boga el fundamentalismo y populismo bajo diversas formas (hinduismo radical, yihadismo en múltiples países, xenofobia creciente en diversos países de Europa contra musulmanes e Islam, antisemitismo, etc.) resulta ilusionante ver a líderes y personas de diferentes religiones y tradiciones religiosas trabajar y debatir unidas por las mismas causas.  El mensaje que se lanza, solo con el ejemplo, es potentísimo.

El evento en consecuencia tiene, en mi opinión, un valor también simbólico, más allá de las temáticas, las ponencias, los contactos o los planes de acción que puedan surgir, de tratar de llegar a entendimientos comunes entre diferentes tradiciones religiosas.  Y esto, en los tiempos de división tomando como justificación la religión en tantas ocasiones, me parece poderosísimo.  Énfasis en la conferencia en recuperar el carácter profético de las religiones y de crear movimientos porque somos comunidades de fe.

2. Dentro de las diferentes religiones, resulta llamativo las experiencias y pensamientos comunes, en particular, para mí, el sustrato o fundamento moral ético y filosófico en el que basan su concepción del mundo, del “otro” y del desarrollo.

Quizás esta sea una de las aportaciones más ricas que las religiones pueden aportar al debate de los derechos, del desarrollo y del campo humanitario.  Se ha destacado mucho además de la Laudato Si’ y la reciente Documente sobre la fraternidad humana, por la paz mundial y la convivencia común  suscrita por el Papa Francisco y Gran Imán de Al-Azhar Ahmad Al-Tayyeb.

Fueron muy numerosas las referencias de los distintos líderes al trabajo en ODS como imperativo religioso y moral.  Según el Dr Gunnar Stålsett, del obispo emérito de la iglesia de Noruega, “trabajar por la consecución de los ODS es un ejercicio espiritual y un imperativo moral. Todas las personas han sido creadas a imagen y semejanza de Dios y comparten responsabilidad en la Creación de Dios.”

3. Muy llamativa también la coincidencia y sustrato común en los temas de paz y reconciliación y ecología o cuidado de la casa común, muy conectado a la espiritualidad de las diversas tradiciones religiosas.

Extraordinaria la influencia de la Laudato Si’ en el mundo religioso, citada constantemente por todos los ponentes, no sólo los cristianos.

4. Muy interesante la variedad de temas, de ponentes y de participantes. Los temas, agrupados en las 4 P: personas, planeta, prosperidad, partnerships. (People, Planet, Prosperity, Peace and Partnerships).

Tal y como se expone en el programa, las temáticas principales fueron, agrupadas en torno a Personas y Planeta, las de seguridad alimentaria, agua, salud, cambio climático en el primer día; agrupadas en torno a Prosperidad, trabajo, producción, consumo, energía, agrupadas en torno a la Paz, las relativas a paz y reconciliación; y las relativas a partnerships, desde la convicción de que no pueden lograrse los ODS sin el concurso de todos.

Gran variedad de panelistas, desde representantes religiosos de alto nivel, hasta figuras como Vandana Shiva, la conocida activista ecologista de la India, o altos representantes de Naciones Unidas o representantes de Gobiernos (la Secretaria de Estado de Asuntos Exteriores de Alemania fue una de las panelistas destacadas).  Interés por reflejar y sumarse a las inquietudes de la gente joven con dos panelistas jóvenes que hablaban sobre ecología y cambio climático, muy en relación con los movimientos estudiantiles que se están dando en Europa y otros lugares del mundo liderados por la joven activista Greta Thunberg.

5. Interesante la utilización del arte como conector en el evento de la primera noche, Arte y cultura como conectores.

El primer día hubo un evento cultural- un concierto de la orquesta Simón bolívar, de Venezuela, cuyos miembros son jóvenes en situación de exclusión social. También actuaron juntos un cantante árabe y otro judío, en el Vaticano, junto a un bailarín que fue refugiado, un pianista japonés, etc. También en la jornada participó una artista, Vanessa Smith, que fue dibujando en un gran mural al fondo del aula magna, las conclusiones que iban saliendo de las ponencias.  Todo ello, símbolo de que el arte nos conecta en nuestra diversidad y puede ser conector también para el desarrollo sustentable.

6. De particular relevancia me pareció la audiencia con el Papa y su mensaje.

Destacaría la concepción del desarrollo humano, centrado en todas las personas en todas sus dimensiones y sus llamadas a comprometerse con los ODS que se sustentan “nuestros más profundos valores religiosos y éticos” o la potente llamada a una “conversión ecológica.”

Papel de las religiones en los ODS

En palabras de Sr. Sheila Kinsey FJJM, que a su vez parafrasea al Papa Francisco: “No podemos posponer ciertas agendas para el futuro. El futuro nos exige tomar decisiones cruciales a la vista de conflictos en todo el mundo y el creciente número de personas excluidas. Las religiones tienen la capacidad global de estar presentes y de hacerse cargo de muchos de estos asuntos.”

Valeria Méndez de Vigo es la Coordinadora de Redes, Promoción y Comunicación de la Secretariado de Justicia Social y Ecología.  Junto a ella en la conferencia estuvieron Pedro Walpole SJ, coordinador de Ecojesuit, y Rigobert Minani SJ.

Se incluyen a continuación los vínculos a las ponencias diarias de la conferencia (grabación completa):

7 de marzo, día 1, por la mañana 

7 de marzo, día 1, tarde 

8 de marzo, día 2, por la mañana 

8 de marzo, día 2, tarde 

9 de marzo, día 3, primera parte 

9 de marzo, día 3, segunda parte 

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Las Religiones y los Objetivos de Desarrollo Sostenible: La injusticia que hace llorar a la tierra y a los pobres no es invencible

15 Marzo 2019
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Ecojesuit comparte el discurso  del Papa Francisco a los participantes en la Conferencia Internacional sobre el tema las Religiones y los Objetivos de Desarrollo Sostenible  celebrada en el Vaticano del 7 al 9 de marzo de 2019.

Os doy la bienvenida a todos vosotros aquí convocados para esta Conferencia Internacional sobre las Religiones y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Sostenibilidad e inclusión

Cuando hablamos de sostenibilidad, no podemos pasar por alto la importancia de la inclusión y la de la escucha de todas las voces, especialmente de aquellas normalmente marginadas en este tipo de discusión, como las de los pobres, los migrantes, los indígenas y los jóvenes.  Me alegra ver a una variedad de participantes en esta conferencia, portadores de una multiplicidad de voces, de opiniones y propuestas, que pueden contribuir a nuevos itinerarios de desarrollo constructivo.  Es importante que la implementación de los objetivos de desarrollo sostenible siga su verdadera naturaleza original que es la de ser inclusiva y participativa.

La Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, aprobados por más de 190 naciones en septiembre de 2015, fueron un gran paso adelante para el diálogo mundial, a la enseña de una necesaria “nueva solidaridad universal” (Laudato Si’ 14).  Diferentes tradiciones religiosas, incluida la católica, han abrazado los objetivos del desarrollo sostenible porque son el resultado de procesos participativos globales que, por un lado, reflejan los valores de las personas y, por el otro, se sustentan en una visión integral del desarrollo.

Desarrollo integral

Sin embargo, proponer un diálogo sobre el desarrollo inclusivo y sostenible también requiere reconocer que el “desarrollo” es un concepto complejo, a menudo instrumentalizado.  Cuando hablamos de desarrollo siempre debemos aclarar: ¿Desarrollo de qué?  ¿Desarrollo para quién?  Durante demasiado tiempo, la idea convencional de desarrollo se ha limitado casi por completo al crecimiento económico.  Los indicadores de desarrollo nacional se basaban en los índices del producto interno bruto (PIB).  Esto ha guiado al sistema económico moderno por un camino peligroso, que ha evaluado el progreso solo en términos de crecimiento material, por lo que casi estamos obligados a explotar irracionalmente tanto a la naturaleza como a los seres humanos.

En realidad, como destacó mi predecesor San Pablo VI, hablar de desarrollo humano significa referirse a todaslas personas – no solo a unas pocas – y a toda la persona humana, no solo a la dimensión material (véase Enc. Populorum progressio 14).  Por lo tanto, una discusión fructífera sobre el desarrollo debería ofrecer modelos viables de integración social y de conversión ecológica, porque no podemos desarrollarnos como seres humanos fomentando la desigualdad y la degradación del medio ambiente. [1]

Las denuncias de los modelos negativos y las propuestas de rutas alternativas no son válidas solo para los demás, sino también para nosotros.  De hecho, todos debemos comprometernos a promover e implementar los objetivos de desarrollo que están respaldados por nuestros valores religiosos y éticos más profundos.  El desarrollo humano no es solo una cuestión económica o que concierne solo a los expertos, sino, en primer lugar, una vocación, una llamada que requiere una respuesta libre y responsable (cf. Benedicto XVI, Enc. Caritas in veritate 16-17).

Objetivos (diálogo y compromisos)

Y las respuestas son lo que yo espero que surja en esta Conferencia: respuestas concretas al clamor de la tierra y al clamor de los pobres.  Compromisos concretos para promover un desarrollo real de manera sostenible a través de procesos abiertos a la participación de las personas.  Propuestas concretas para facilitar el desarrollo de los necesitados, haciendo uso de lo que el Papa Benedicto XVI ha reconocido como “la posibilidad de una gran redistribución de la riqueza a escala planetaria como nunca se ha visto antes” (ibíd. 42).  Políticas económicas concretas que se centren en la persona y que puedan promover un mercado y una sociedad más humanos (véase ibíd. 45.47).  Medidas económicas concretas que tomen seriamente en consideración nuestra casa común.  Compromisos éticos, civiles y políticos concretos para desarrollarsejuntoa nuestra hermana tierra, y no a pesar de ella.

Todo está conectado

También me alegra saber que los participantes en esta Conferencia están dispuestos a escuchar las voces religiosas cuando discuten la implementación de los objetivos del desarrollo sostenible.  Efectivamente, todos los interlocutores de dicho diálogo sobre este tema complejo están, de alguna manera, llamados a salir de su especialización para encontrar respuestas comunes al clamor de la tierra y al de los pobres.  En el caso de las personas religiosas, necesitamos abrir los tesoros de nuestras mejores tradiciones para un diálogo verdadero y respetuoso sobre la manera de construir el futuro de nuestro planeta.  Los relatos religiosos, aunque antiguos, están normalmente llenos de simbolismo y contienen “una convicción actual: que todo está relacionado, y que el auténtico cuidado de nuestra propia vida y de nuestras relaciones con la naturaleza es inseparable de la fraternidad, la justicia y la fidelidad a los demás” (Enc. Laudato Si’ 70).

En este sentido, la Agenda de las Naciones Unidas 2030 propone integrar todos los objetivos a través de las cinco P: personas, planeta, prosperidad, paz y partnership. [2]  Sé que esta conferencia también se articula en torno a estas cinco P.

Acojo con satisfacción este enfoque unificado de los objetivos; también puede servir para defendernos de una concepción de prosperidad basada en el mito del crecimiento y el consumo ilimitados (ver Enc. Laudato Si’ 106), para cuya sostenibilidad dependeríamos solo del progreso tecnológico.  Todavía podemos encontrar algunos que apoyan obstinadamente este mito, y dicen que los problemas sociales y ecológicos se resuelven simplemente aplicando nuevas tecnologías y sin consideraciones éticas o cambios fundamentales (cf. ibíd. 60).

Un enfoque integral nos enseña que esto no es cierto.  Si bien es ciertamente necesario apuntar a una serie de objetivos de desarrollo, sin embargo, esto no es suficiente para un orden mundial ecuo y sostenible.  Los objetivos económicos y políticos deben estar respaldados por objetivos éticos, que presupongan un cambio de actitud, la Biblia diría un cambio de corazón (cf. ibíd. 2).  Ya San Juan Pablo II hablaba sobre la necesidad de “alentar y sostener una conversión ecológica” (Catequesis, 17 de enero de 2001).  Esta palabra es fuerte: conversión ecológica.  Aquí las religiones tienen un papel clave que desempeñar.  Para una transición correcta hacia un futuro sostenible, es necesario reconocer “los propios errores, pecados, vicios o negligencias”, “arrepentirse de corazón, cambiar desde adentro”, reconciliarse con los demás, con la creación y con el Creador (ver Enc. Laudato Si 218).

Si queremos dar bases sólidas al trabajo de la Agenda 2030, debemos rechazar la tentación de buscar una respuesta simplemente tecnocrática a los desafíos – así no va – , estar dispuestos a enfrentar las causas profundas y las consecuencias a largo plazo.

Pueblos indígenas

El principio cardinal de todas las religiones es el amor por nuestros semejantes y el cuidado de la creación.  Me gustaría destacar un grupo especial de personas religiosas, la de los pueblos indígenas.  Aunque representan solo el 5% de la población mundial, cuidan de casi el 22% de la superficie terrestre.  Por vivir en áreas como el Amazonas y el Ártico, ayudan a proteger aproximadamente el 80% de la biodiversidad del planeta. Según la UNESCO: “Los pueblos indígenas son custodios y especialistas de culturas y relaciones únicas con el medio ambiente natural. Representan una amplia gama de diversidad lingüística y cultural en el corazón de nuestra humanidad común.” [3]  Yo agregaría que, en un mundo fuertemente secularizado, esas poblaciones nos recuerdan a todos la sacralidad de nuestra tierra.  Por estos motivos, sus voces y preocupaciones deben ser fundamentales para la implementación de la Agenda 2030 y en el centro de la búsqueda de nuevos caminos para un futuro sostenible.  Lo discutiré también con mis hermanos obispos en el Sínodo de la Región Pan amazónica al final de octubre de este año.

Conclusiones

Queridos hermanos y hermanas, hoy, después de tres años y medio desde la adopción de los objetivos del desarrollo sostenible, debemos darnos cuenta aún más claramente de la importancia de acelerar y adaptar nuestras acciones para responder adecuadamente al clamor de la tierra y al clamor de los pobres (cf. Enc. Laudato Si’ 49): están vinculados.

Los desafíos son complejos y tienen múltiples causas; por lo tanto, la respuesta, a su vez, solo puede ser compleja y articulada, respetuosa de las diferentes riquezas culturales de los pueblos.  Si estamos realmente preocupados por desarrollar una ecología capaz de remediar el daño que hemos hecho, ninguna rama de las ciencias y ninguna forma de sabiduría deben quedar fuera, y esto incluye las religiones y los lenguajes que les son propios (cf. ibíd. 63).  Las religiones pueden ayudarnos a caminar por la senda del desarrollo integral real, que es el nuevo nombre de la paz (cf. Pablo VI, Enc. Populorum progressio 76-77).

Expreso mi sincero agradecimiento por vuestros esfuerzos en el cuidado de nuestra casa común, al servicio de la promoción de un futuro sostenible e inclusivo.  Sé que a veces puede parecer una tarea demasiado ardua.  Y, sin embargo, “capaces de degradarse hasta el extremo, también pueden sobreponerse, volver a optar por el bien y regenerarse” (Enc. Laudato Si’ 205).  Este es el cambio que requieren las circunstancias actuales, porque la injusticia que hace llorar a la tierra y a los pobres no es invencible.  Gracias.

Las notas:

[1] Cuando, por ejemplo, debido a las desigualdades en la distribución del poder, el peso de la inmensa deuda se descarga sobre los hombros de los pobres y de los países pobres, cuando el desempleo es generalizado a pesar de la expansión del comercio o cuando las personas simplemente son tratadas como un medio para el crecimiento de otros, necesitamos cuestionar completamente el modelo de desarrollo de referencia.  De la misma manera, cuando en nombre del progreso destruimos la fuente del desarrollo, nuestra casa común, entonces el modelo dominante debe ser cuestionado.  Al cuestionar este modelo y revisar la economía mundial, los interlocutores de un diálogo sobre desarrollo deberían ser capaces de encontrar un sistema político y económico global alternativo.  Sin embargo, para que esto suceda, debemos abordar las causas de la distorsión del desarrollo, o sea lo que en la reciente doctrina social católica se denominan “pecados estructurales”.  Denunciar esos pecados ya es una buena contribución que las religiones dan a la discusión sobre el desarrollo del mundo. No obstante, junto con la denuncia, también debemos proponer a las personas y comunidades formas practicables de conversión.

[2] Cfr United Nations, Transforming our world: the 2030 Agenda for Sustainable Development, 2015.

[3] UNESCO, Message from Ms. Irina Bokova, Director-General of UNESCO, on the occasion of the International Day of the World’s Indigenous Peoples, 9 August 2017.

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Declaración conjunta de las conferencias de obispos sobre justicia climática

15 Noviembre 2018
“We expect energy-related CO2 emissions will increase once again in 2018 after growing in 2017.” (Fatih Birol, Executive Director of the International Energy Agency, 8 October 2018)

“We expect energy-related CO2 emissions will increase once again in 2018 after growing in 2017.” (Fatih Birol, Executive Director of the International Energy Agency, 8 October 2018)

La siguiente exhortación fue emitida por los líderes eclesiásticos de las agrupaciones continentales de las conferencias episcopales. Está dirigido a los líderes y representantes gubernamentales y se les pide que trabajen para lograr una implementación ambiciosa del Acuerdo de París, por el bien de las personas y el planeta. En particular, solicitan una Cumbre COP24 (Katowice, Polonia, diciembre de 2018) que pueda ser un hito en el en el camino trazado en 2015, en París.

Ante la creciente urgencia de la actual crisis ecológica y social, partiendo del trabajo realizado en el terreno durante los últimos tres años, por tantos actores valientes de todo el mundo ‐ dentro de la Iglesia católica y no solo en ella ‐ para promover y “vivir” los mensajes de la Carta Encíclica Laudato Si’pedimos que se tomen medidas ambiciosas e inmediatas para hacer frente y superar los efectos devastadores de la crisis climática.Estas acciones deben ser adoptadas por la comunidad internacional, en todos los niveles: las personas, las comunidades, las ciudades, las regiones, las naciones.

Hemos escuchado “el grito de la tierra y el grito de los pobres.” Hemos escuchado la exhortación del Santo Padre, el Papa Francisco, y nos solidarizamos con nuestros Hermanos Obispos que ya han tomado posiciones contra el peligroso uso ilimitado y la explotación de los recursos de nuestra Madre Tierra, así como respecto a nuestros modelos actuales de desarrollo, apoyados por instituciones y sistemas financieros que ponen la vida, la comunidad, la solidaridad y el bienestar de la Tierra después de las ganancias, la riqueza y el crecimiento desenfrenado. Tenemos que estar preparados para realizar cambios rápidos y radicales (LS 171) y resistir a la tentación de buscar soluciones a esta situación actual con arreglos tecnológicos a corto plazo, sin abordar las causas fundamentales y las consecuencias a largo plazo.

Nuestra exhortación se basa en los siguientes principios:

  • La urgencia:“El tiempo es un lujo que no tenemos.” (desde Conferencia Laudato Si’: Salvar nuestra casa común y la vida futura en la tierra, Roma, 5‐6 de julio de 2018) Hay una creciente mentalización en la opinión pública, también gracias a la investigación científica y los datos, respecto al hecho de que no hay tiempo que perder y queremos llevar esa urgencia a planes concretos, con el objetivo de avanzar hacia una distribución justa de recursos y responsabilidades, en la que los grandes emisores asuman la responsabilidad política y cumplan con sus compromisos de financiación por el clima. “Parecen advertirse síntomas de un punto de quiebre, a causa de la gran velocidad de los cambios y de la degradación.” (LS 61)
  • La justicia intergeneracional:“Los jóvenes nos reclaman un cambio.” (LS 13) Su futuro está en grave peligro y nuestra generación no está haciendo lo suficiente para dejarles un planeta sano. Ser tan miope es una injusticia inaceptable. “No estamos hablando de una actitud opcional, sino de una cuestión básica de justicia, ya que la Tierra que recibimos pertenece también a los que vendrán.” (LS 159)
  • La dignidad y los derechos humanos, en particular de los más vulnerables, deben estar siempre en el centro de la agenda climática. Al implementar el Acuerdo de París, los derechos humanos de‐ ben ser protegidos, respetados y apoyados eficazmente, tanto en las políticas nacionales, como en el terreno. Los gobiernos deben mostrar sus esfuerzos en este sentido, en sus contribuciones determinadas a nivel nacional y en sus opciones de financiación para la adaptación y la resiliencia.
  • Y, por lo tanto, exigimos políticas que incluyan y reconozcan las siguientes llamadas y elementos:

  • Máximo +1,5℃ para mantenernos con vida:Tenemos el deber moral de “limitar el crecimiento del calentamiento global por debajo de 2en comparación con los niveles preindustriales y, de ser posible, por debajo de 1,5°C,según lo concordado por los gobiernos en el Acuerdo de París. El Papa Francisco dijo: “Como sabemos, estamos afectados por las crisis climáticas. Sin embargo, los efectos del cambio climático no se distribuyen de manera uniforme. Son los pobres quienes más sufren los estragos del calentamiento global […] Muchos de los que apenas pueden pagarlos ya se han visto obligados a abandonar sus hogares y emigrar a otros lugares, sin saber cómo serán recibidos.”(desde Discurso del santo padre francisco a los participantes en la conferencia “Transición energética y cuidado de nuestra casa común”) Y seguirán haciéndolo muchos millones de emigrantes. Una transición ecológica justa y equitativa, como exige el Acuerdo de París, es una cuestión de vida o muerte para los países vulnerables y las personas que viven en las zonas costeras.
  • Necesitamos un cambio profundo y duradero a estilos de vida sosteniblesy decisiones políticas audaces que puedan respaldar esos esfuerzos para abordar el consumo excesivo y reducir drásticamente las huellas ecológicas a nivel individual y comunitario. (“En este marco, junto con la importancia de los pequeños gestos cotidianos, el amor social nos mueve a pensar en grandes estrategias que detengan eficazmente la degradación ambiental y alienten una ‘cultura del cuidado’ que impregne toda la sociedad.” [LS231]) “Todas estas acciones presuponen una transformación a un nivel más profundo, es decir, un cambio de los corazones, un cambio de las conciencias.” (desde Discurso del Santo Padre Francisco a los participantes en una Conferencia Internacional con ocasión del tercer Aniversario de la encíclica Laudato Si’)
  • Las tradiciones y los conocimientos especiales de las comunidades indígenas deben escucharse, protegerse y conservarse de manera efectiva:Ofrecen soluciones valiosas para el cuidado y la gestión sostenible de los recursos naturales. “Nos duele ver las tierras de los pueblos indígenas expropia‐ dos y sus culturas pisoteadas por esquemas depredadores y por nuevas formas de colonialismo, alimentadas por la cultura del despilfarro y el consumismo.” (desde Sínodo de los Obispos, Amazonía: Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral 8 de junio de 2018) No se pueden defender las soluciones falsas que utilizan los recursos naturales como bienes de producción (como las grandes centrales hidroeléctricas, los agrocombustibles o los cultivos comerciales) a expensas de los derechos de las comunidades indígenas.
  • Es necesario un cambio en el paradigma financiero. “Las instituciones financieras también juegan un papel importante tanto como parte del problema como de su solución.” (desde Discurso del Santo Padre Francisco a los participantes en una Conferencia Internacional con ocasión del tercer Aniversario de la encíclica Laudato Si’) Hoy en día es necesario y urgente establecer un sistema de transparencia, eficiencia y evaluación en conformidad con, entre otros, la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 y el Acuerdo de París, y que los mercados financieros sean regulados de acuerdo con estos marcos globales. Pedimos una financiación que sirva a la sociedad, construya comunidades y promueva la integridad, la igualdad y la justicia.
  • Hay que transformar el sector energético:Reiteramos nuestra urgente exhortación a “poner fin a la era de los combustibles fósiles” (desde Exhortación de los Obispos de todo el mundo a las partes negociadoras del COP21, octubre de 2015) a través de una rápida transición a una economía impulsada por energías renovables, ya que los científicos saben que la mayoría de las reservas de combustibles fósiles deben permanecer bajo tierra. Eso requiere la eliminación gradual de los subsidios a los combustibles fósiles y el desplazamiento de las inversiones de las corporaciones que continúan explorando nuevas reservas de combustibles fósiles de manera incompatible con el objetivo del Acuerdo de París de limitar el aumento de la temperatura. Paralelamente, se necesitan esfuerzos ambiciosos para asegurar una transición justa, en la que los trabajadores de las industrias afectadas reciban apoyo y las inversiones se destinen a respaldar los sistemas de energía renovable. La construcción de sistemas de energía seguros, asequibles, confiables y eficientes, basados en fuentes renovables, que satisfagan las necesidades de desarrollo de las comunidades, puede ayudar a enfrentar la pobreza, la desigualdad y la degradación ambiental.
  • Hay que reconsiderar el sector agrícola.La agricultura debe cumplir su función fundamental de proporcionar alimentos saludables y nutritivos y ponerlos a disposición de todos, y contribuir así a eliminar el hambre en todo el mundo. La agricultura no debe utilizarse únicamente por su potencial para capturar carbono, ni para favorecer los intereses de las grandes empresas a expensas de los agricultores pobres y la salud de las personas. La agroecología debe promoverse especial‐ mente como una práctica particularmente adaptable y resistente, especialmente para los pequeños agricultores, y como un modelo que garantiza el bienestar humano, comunidades más fuertes y el cuidado del medio ambiente.
  • Los puntos mencionados anteriormente también están en el centro de las diversas acciones que la amplia comunidad católica está llevando a cabo para hacer realidad la visión de Laudato Si’ y el Acuerdo de París. Renovamos nuestro compromiso de tomar medidas audaces para vivir el cambio que pedimos dentro de nuestras instituciones. Creemos firmemente que esta conversión ecológica es también un desafío espiritual. Alentamos todas las iniciativas dentro y fuera de la Iglesia católica, que ya es testigo de que es posible, alcanzable y más justo vivir de una manera más sostenible. En última instancia, esto es clave para la supervivencia de la especie humana.

    OBISPOS SIGNATARIOS DE ESTA DECLARACIÓN

    Angelo Cardenal Bagnasco
    Presidente, Council of European Bishops’ Conferences (CCEE), Arzobispo de Génova

    Oswald Cardenal Gracias
    Presidente, FCEA (Federation of Asian Bishops’ Conferences-FABC), Arzobispo de Bombay

    Rubén Cardenal Salazar Gómez
    Presidente, Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), Arzobispo de Bogotá

    Arzobispo Peter Loy Chong
    Presidente, FCECO (Federation of Catholic Bishops’ Conferences of Oceania -FCBCO), Arzobispo de Suva

    Arzobispo Jean‐Claude Hollerich
    Presidente, CCEUE (Commission of the Bishops’ Conferences of the European Union-COMECE), Arzobispo de Luxemburgo

    Arzobispo Gabriel Mbilingi
    Presidente, SCEAM (Symposium of Episcopal Conferences of Africa and Madagascar-SECAM), Arzobispo de Lubango

    Escrita con la colaboración de las redes católicas Caritas InternationalisCIDSE y el Movimiento Católico Mundial por el Clima

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    Advertencias del IPCC sobre el calentamiento: Informe especial del IPCC sobre el calentamiento global de 1,5 grados centígrados

    15 Octubre 2018
    2018_10_15_Editorial_Photo1En el Resumen para responsables de políticas del informe especial sobre Calentamiento global de 1.5publicado el 6 de octubre por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), 91 autores y editores de 40 países declararon que el mundo necesita limitar el calentamiento global a 1.5℃ en lugar de 2℃. La situación exige una acción global urgente para evitar los efectos catastróficos del “clima extremo, el aumento del nivel del mar y la disminución del hielo marino en el Ártico, entre otros cambios,” de los cuales actualmente se observa y experimenta un 1℃ de consecuencias del calentamiento global en muchas partes del mundo. Y si bien esto es técnicamente posible, hay muy poco tiempo para actuar y requerirá “cambios rápidos, de gran alcance y sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad.”

    Para limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados se necesitarían cambios de gran alcance y sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad, afirmó el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en una nueva evaluación. La limitación del calentamiento global a 1,5℃ en lugar de 2℃ tendría beneficios claros para las personas y los ecosistemas naturales y podría ir acompañada del afianzamiento de una sociedad más sostenible y equitativa, declaró el lunes el IPCC.

    El IPCC aprobó́ el Informe especial sobre el calentamiento global de 1,5℃ el sábado en Inchon (Republica de Corea). Este informe será́ una contribución científica fundamental en la Conferencia sobre el Cambio Climático que se celebrará en diciembre en Katowice (Polonia), donde los gobiernos examinarán el Acuerdo de París para afrontar el cambio climático.

    “Con más de 6 000 referencias citadas y la contribución abnegada de miles de examinadores expertos y gubernamentales de todo el mundo, este importante informe da testimonio de la amplitud y la pertinencia normativa del IPCC,” dijo Hoesung Lee, presidente del IPCC.

    Noventa y un autores y editores-revisores de 40 países han preparado el informe del IPCC en respuesta a una invitación hecha por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático cuando aprobó́ el Acuerdo de París en 2015.

    El nombre completo del informe es Calentamiento global de 1,5℃, Informe especial del IPCC sobre los impactos del calentamiento global de 1,5℃con respecto a los niveles preindustriales y las trayectorias correspondientes que deberían seguir las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, en el contexto del reforzamiento de la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático, el desarrollo sostenible y los esfuerzos por erradicar la pobreza.

    “Uno de los mensajes fundamentales arrojado de forma contundente por el informe es que ya estamos viviendo las consecuencias de un calentamiento global de 1℃, con condiciones meteorológicas más extremas, crecientes niveles del mar y un menguante hielo marino en el Ártico, entre otros cambios,” dijo Panmao Zhai, Copresidente del Grupo de trabajo I del IPCC.

    En el informe se destaca una serie de impactos del cambio climático que podrían evitarse limitando el calentamiento global a 1,5℃en lugar de 2℃, o más. Por ejemplo, en 2100 la elevación del nivel global del mar sería 10 cm inferior con un calentamiento global de 1,5℃ en comparación con uno de 2℃.  La probabilidad de que el océano Ártico quedara libre de hielo en verano sería de una vez por siglo con un calentamiento global de 1,5℃, frente a un mínimo de una vez por decenio con uno de 2℃.  Los arrecifes de coral disminuirían entre un 70% y un 90% con un calentamiento global de 1,5℃, mientras que prácticamente todos ellos (> 99%) desaparecerían con uno de 2℃.

    “Cada porción extra de calentamiento tiene importancia, especialmente en la medida en que un calentamiento de 1,5℃ o más incrementa el riesgo asociado a cambios duraderos o irreversibles, como la pérdida de algunos ecosistemas,” declaró Hans-Otto Pörtner, Copresidente del Grupo de trabajo II del IPCC.

    La limitación del calentamiento global también daría más margen a las personas y los ecosistemas para adaptarse y permanecer por debajo de unos umbrales de riesgo pertinentes, añadió́ Pörtner.  En el informe también se examinan las trayectorias disponibles para limitar el calentamiento a 1,5℃, qué se necesitaría para seguirlas y cuáles podrían ser las consecuencias.

    “La buena noticia es que algunos tipos de medidas que se necesitarían para limitar el calentamiento global a 1,5℃ ya se están llevando a cabo en todo el mundo, pero sería necesario acelerarlas,” afirmó Valerie Masson-Delmotte, Copresidenta del Grupo de trabajo I.

    En el informe se señala que para limitar el calentamiento global a 1,5℃ se necesitarían transiciones “rápidas y de gran alcance” en la tierra, la energía, la industria, los edificios, el transporte y las ciudades.  Sería necesario que las emisiones netas globales de dióxido de carbono (CO2) de origen humano disminuyeran en 2030 alrededor de un 45% respecto de los niveles de 2010, y siguieran disminuyendo hasta alcanzar el ‘cero neto’ aproximadamente en 2050.  Eso significa que se necesitaría compensar cualquier emisión remanente por medio de remover CO2 de la atmósfera.

    “Limitar el calentamiento a 1,5℃ es posible según las leyes de la química y la física, pero para ello se necesitarían cambios sin precedentes,” dijo Jim Skea, Copresidente del Grupo de trabajo III del IPCC.

    En el informe se afirma que si se permite que la temperatura global supere o ‘sobrepase’ 1,5℃, sería necesario depender en mayor medida de técnicas que absorbieran CO2 de la atmósfera para volver a un calentamiento global inferior a 1,5℃ en 2100. La efectividad de esas técnicas no está probada a gran escala y algunas de ellas pueden conllevar importantes riesgos para el desarrollo sostenible.

    “Limitar el calentamiento global a 1,5℃ en lugar de 2℃ reduciría los impactos problemáticos en los ecosistemas, la salud humana y el bienestar, y facilitaría la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas,” declaró Priyardarshi Shukla, Copresidente del Grupo de trabajo III del IPCC.

    “Las decisiones que tomemos hoy son decisivas para garantizar un mundo seguro y sostenible para todos, tanto ahora como en el futuro,” afirmó Debra Roberts, Copresidenta del Grupo de trabajo II del IPCC.

    “Este informe proporciona a los responsables de las políticas y los profesionales la información que necesitan para adoptar decisiones dirigidas a afrontar el cambio climático teniendo en cuenta el contexto local y las necesidades de las personas.  Los próximos años son probablemente los más importantes de nuestra historia,” añadió́ Debra Roberts.

    Información de fondo: 

    El IPCC es el principal órgano internacional encargado de evaluar los conocimientos científicos relativos al cambio climático, sus impactos y sus futuros riesgos potenciales, así́ como las posibles opciones de respuesta. El informe se ha preparado bajo la dirección científica de los tres Grupos de trabajo del IPCC. El Grupo de trabajo I evalúa las bases físicas del cambio climático; el Grupo de trabajo II aborda los impactos, la adaptación y la vulnerabilidad; y el Grupo de trabajo III se ocupa de la mitigación del cambio climático.

    El Acuerdo de París, aprobado por 195 naciones en el 21o período de sesiones de la Conferencia de las Partes en la CMNUCC en diciembre de 2015, incluyó el objetivo de reforzar la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático, y para ello “mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2℃ con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5℃ con respecto a los niveles preindustriales.”

    Como parte de la decisión de adoptar el Acuerdo de París, se invitó al IPCC a elaborar, en 2018, un informe especial sobre los impactos del calentamiento global de 1,5℃ con respecto a los niveles preindustriales y las trayectorias correspondientes que deberían seguir las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.  El IPCC aceptó la invitación, a la cual añadió́ que el informe especial estudiaría dichas cuestiones en el contexto del reforzamiento de la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático, el desarrollo sostenible y los esfuerzos por erradicar la pobreza.

    El Calentamiento global de 1,5℃ es el primero de una serie de informes especiales que se elaborarán en el sexto ciclo de evaluación del IPCC.  El año que viene el IPCC publicará el Informe especial sobre los océanos y la criosfera en un clima cambiante y El cambio climático y la tierra, que examina el modo en que el cambio climático afecta al uso de la tierra.

    El Resumen para responsables de políticas presenta las principales conclusiones del informe especial Calentamiento global de 1,5℃ (SR 15) basándose en la evaluación de la literatura científica, técnica y socioeconómica disponible relativa a un calentamiento global de 1,5℃.  El informe especial involucró a 91 autores de 44 ciudadanías y 40 países de residencia (14 autores principales coordinadores, 60 autores principales, 17 editores-revisores), 133 autores contribuyentes, más de 6 000 referencias citadas, y un total de 42 001 observaciones de revisión de expertos y gobiernos.

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    Papel fundamental del agua en la creación y el desarrollo humano: Mensaje de 2018 del Papa Francisco para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación

    31 Agosto 2018
    Vida comunitaria y agua en un pueblo en Puerto Nariño, Amazonas, Colombia (Foto de: P Walpole)

    Vida comunitaria y agua en un pueblo en Puerto Nariño, Amazonas, Colombia (Foto de: P Walpole)

    Ecojesuit comparte el mensaje del Papa Francisco para la Jornada mundial de oración por el cuidado de la creación, donde llamó la atención sobre el agua, su preciosidad para la vida y su papel fundamental en la creación y en el desarrollo humano, la privatización a expensas del derecho humano de acceder al agua especialmente los pobres, y la atención constante necesaria.

    Queridos hermanos y hermanas

    En esta Jornada de oración deseo ante todo dar gracias al Señor por el don de la casa común y por todos los hombres de buena voluntad que están comprometidos en custodiarla.  Agradezco también los numerosos proyectos dirigidos a promover el estudio y la tutela de los ecosistemas, los esfuerzos orientados al desarrollo de una agricultura más sostenible y una alimentación más responsable, las diversas iniciativas educativas, espirituales y litúrgicas que involucran a tantos cristianos de todo el mundo en el cuidado de la creación.

    Debemos reconocer que no hemos sabido custodiar la creación con responsabilidad.  La situación ambiental, tanto a nivel global como en muchos lugares concretos, no se puede considerar satisfactoria.  Con justa razón ha surgido la necesidad de una renovada y sana relación entre la humanidad y la creación, la convicción de que solo una visión auténtica e integral del hombre nos permitirá asumir mejor el cuidado de nuestro planeta en beneficio de la generación actual y futura, porque «no hay ecología sin una adecuada antropología» (Laudato Si’ 118).

    En esta Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la creación, que la Iglesia Católica desde hace algunos años celebra en unión con los hermanos y hermanas ortodoxos, y con la adhesión de otras Iglesias y Comunidades cristianas, deseo llamar la atención sobre la cuestión del agua, un elemento tan sencillo y precioso, cuyo acceso para muchos es lamentablemente difícil si no imposible.  Y, sin embargo, «el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos.  Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable.» (LS 30)

    El agua nos invita a reflexionar sobre nuestros orígenes.  El cuerpo humano está compuesto en su mayor parte de agua; y muchas civilizaciones en la historia han surgido en las proximidades de grandes cursos de agua que han marcado su identidad.  Es sugestiva la imagen usada al comienzo del Libro del Génesis, donde se dice que en el principio el espíritu del Creador «se cernía sobre la faz de las aguas.» (1,2)

    Pensando en su papel fundamental en la creación y en el desarrollo humano, siento la necesidad de dar gracias a Dios por la “hermana agua,” sencilla y útil para la vida del planeta como ninguna otra cosa.  Precisamente por esto, cuidar las fuentes y las cuencas hidrográficas es un imperativo urgente.  Hoy más que nunca es necesaria una mirada que vaya más allá de lo inmediato (LS 36), superando «un criterio utilitarista de eficiencia y productividad para el beneficio individual.» (LS 159)  Urgen proyectos compartidos y gestos concretos, teniendo en cuenta que es inaceptable cualquier privatización del bien natural del agua que vaya en detrimento del derecho humano de acceso a ella.

    Para nosotros los cristianos, el agua representa un elemento esencial de purificación y de vida.  La mente va rápidamente al bautismo, sacramento de nuestro renacer.  El agua santificada por el Espíritu es la materia por medio de la cual Dios nos ha vivificado y renovado, es la fuente bendita de una vida que ya no muere más.  El bautismo representa también, para los cristianos de distintas confesiones, el punto de partida real e irrenunciable para vivir una fraternidad cada vez más auténtica a lo largo del camino hacia la unidad plena.  Jesús, durante su misión, ha prometido un agua capaz de aplacar la sed del hombre para siempre (Jn 4,14) y ha profetizado: «El que tenga sed, que venga a mí y beba.» (Jn 7,37)  Ir a Jesús, beber de él, significa encontrarlo personalmente como Señor, sacando de su Palabra el sentido de la vida.  Dejemos que resuenen con fuerza en nosotros aquellas palabras que él pronunció en la cruz: «Tengo sed.» (Jn 19,28)  El Señor nos sigue pidiendo que calmemos su sed, tiene sed de amor.  Nos pide que le demos de beber en tantos sedientos de hoy, para decirnos después: «Tuve sed y me disteis de beber.» (Mt 25,35)  Dar de beber, en la aldea global, no solo supone realizar gestos personales de caridad, sino opciones concretas y un compromiso constante para garantizar a todos el bien primario del agua.

    Quisiera abordar también la cuestión de los mares y de los océanos.  Tenemos el deber de dar gracias al Creador por el imponente y maravilloso don de las grandes masas de agua y de cuanto contienen (Gn 1,20-21; Sal 146,6), y alabarlo por haber revestido la tierra con los océanos. (Sal 104,6)  Dirigir nuestra mente hacia las inmensas extensiones marinas, en continuo movimiento, también representa, en cierto sentido, la oportunidad de pensar en Dios, que acompaña constantemente su creación haciéndola avanzar, manteniéndola en la existencia. (cf. S. Juan Pablo II, Catequesis, 7 mayo 1986)

    Custodiar cada día este bien valioso representa hoy una responsabilidad ineludible, un verdadero y auténtico desafío: es necesaria la cooperación eficaz entre los hombres de buena voluntad para colaborar en la obra continua del Creador.  Lamentablemente, muchos esfuerzos se diluyen ante la falta de normas y controles eficaces, especialmente en lo que respecta a la protección de las áreas marinas más allá de las fronteras nacionales. (LS 174)  No podemos permitir que los mares y los océanos se llenen de extensiones inertes de plástico flotante.  Ante esta emergencia estamos llamados también a comprometernos, con mentalidad activa, rezando como si todo dependiese de la Providencia divina y trabajando como si todo dependiese de nosotros.

    Recemos para que las aguas no sean signo de separación entre los pueblos, sino signo de encuentro para la comunidad humana.  Recemos para que se salvaguarde a quien arriesga la vida sobre las olas buscando un futuro mejor.  Pidamos al Señor, y a quienes realizan el eminente servicio de la política, que las cuestiones más delicadas de nuestra época – como son las vinculadas a las migraciones, a los cambios climáticos, al derecho de todos a disfrutar de los bienes primarios – sean afrontadas con responsabilidad, previsión, mirando al mañana, con generosidad y espíritu de colaboración, sobre todo entre los países que tienen mayores posibilidades.

    Recemos por cuantos se dedican al apostolado del mar, por quienes ayudan en la reflexión sobre los problemas en los que se encuentran los ecosistemas marítimos, por quienes contribuyen a la elaboración y aplicación de normativas internacionales sobre los mares para que tutelen a las personas, los países, los bienes, los recursos naturales – pienso por ejemplo en la fauna y la flora pesquera, así como en las barreras coralinas (LS 41) o en los fondos marinos – y garanticen un desarrollo integral en la perspectiva del bien común de toda la familia humana y no de intereses particulares.  Recordemos también a cuantos se ocupan de la protección de las zonas marinas, de la tutela de los océanos y de su biodiversidad, para que realicen esta tarea con responsabilidad y honestidad.

    Finalmente, nos preocupan las jóvenes generaciones y rezamos por ellas, para que crezcan en el conocimiento y en el respeto de la casa común y con el deseo de cuidar del bien esencial del agua en beneficio de todos.  Mi deseo es que las comunidades cristianas contribuyan cada vez más y de manera más concreta para que todos puedan disfrutar de este recurso indispensable, custodiando con respeto los dones recibidos del Creador, en particular los cursos de agua, los mares y los océanos.

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    Profundizando las relaciones y la colaboración con América Latina: Encuentro anual de Ecojesuit en 2018 en Leticia, Colombia

    15 Julio 2018
    SJPAM-CPAL

    SJPAM-CPAL

    Traducción de María Verdugo Martín

    El encuentro anual de la red Ecojesuit que tedrá lugar del 3 al 5 de agosto en Leticia, Amazonas (Colombia), tiene como objetivo fortalecer la red de Ecojesuit mediante la búsqueda de una colaboración y unas relaciones más estrechas en lo que se refiere al tratamiento de los principales temas ecológicos identificados en las distintas Conferencias.

    Este encuentro se basa en el nuevo compromiso de los Presidentes de la Conferencia Jesuita y de los Delegados para el Apostolado Social hacia “una visión renovada del fuerte vínculo entre la justicia social, el cuidado del medioambiente y la lucha por la paz y la fe”, alcanzado durante el encuentro de abril en Roma con el Padre General Arturo Sosa.

    El encuentro de Ecojesuit en Colombia busca alcanzar una comprensión más profunda de las preocupaciones contemporáneas sobre el agua a nivel global y local, mediante los informes actualizados de los diversos proyectos locales y regionales de cada Conferencia.  Asimismo, se pondrá en marcha un plan estratégico de acción de tres años (2019-2021) para la red Ecojesuit que aunará los distintos compromisos, puntos de acción de colaboración global y local, y un proceso eficaz de coordinación y comunicación.

    Y dada la necesidad de simplificar el mensaje ecológico, “Acción para el agua” se erige como un valioso eslogan que conecta con los temas de Ecojesuit ya consolidados en el encuentro de Bonn de la COP23: reducción del riesgo de desastres y de escasez de agua, desinversión en energía y combustibles fósiles, agricultura orgánica y cambio de uso en el suelo, incluyendo la extracción de recursos, iniciativas sobre el estilo de vida basadas en los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), y educación y solidaridad.

    El equipo de Ecojesuit que se reunirá en Leticia incluye a los coordinadores de ecología designados por cada Conferencia, así como a jesuitas y otros colaboradores que están llevando a cabo distintas acciones relacionadas con la ecología y la sostenibilidad en sus organizaciones.  A su vez, tanto la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) y Justice in Mining contribuirán con aportaciones con las que se espera alcanzar una colaboración más amplia y estrecha.  La celebración de este encuentro en Leticia representa una gran oportunidad para entender y aprender de los proyectos locales, permite estrechar relaciones con los colaboradores de América Latina y contribuye a reforzar la nueva etapa de Ecojesuit, dado que América Latina no había participado demasiado en el pasado.

    El diálogo que tendrá lugar el 1 de agosto con la Conferencia de Provinciales Jesuitas en América Latina y El Caribe (CPAL), liderada por P. Roberto Jaramillo, y con otras instituciones jesuitas de la región tiene como objetivo construir nuevas relaciones con la CPAL, constituye un espacio donde compartir las acciones medioambientales y sociales en América Latina y permite explorar posibles colaboraciones.

    “En la CG 36 se hizo hincapié en el hecho de que hoy somos colaboradores de la acción de Dios en la historia y en que estamos llamados a ser compañeros en una misión de reconciliación y justicia.  Ser compañeros significa que nos vemos como colaboradores.  Nos unimos para formar un cuerpo de jesuitas y colaboradores organizados de tal manera que la colaboración sea una característica de todo el cuerpo apostólico.  Nuestra acción se desarrolla también en colaboración con otros actores dentro de la Iglesia o con aquellos grupos que luchan por la justicia social, con los pacificadores y con aquellos que trabajan por la preservación del medio ambiente.” (De la carta del Padre General Arturo Sosa SJ dirigida a los líderes de las Global Ignatian Advocay Networks y a los Coordinadores del Apostolado Social, el 24 de abril de 2018)

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    Fortaleciendo el compromiso académico con la justicia social y medioambiental (Primera parte)

    30 Junio 2018
    Photo credit: Bannan Institute-Ignatian Center for Jesuit Education, Santa Clara University

    Bannan Institute-Ignatian Center for Jesuit Education, Santa Clara University

    Chad Raphael, Christopher Bacon, and Iris Stewart-Frey, del Environmental Justice Collaborative, de la Universidad de Santa Clara

    En Laudato Si’, el Papa Francisco nos recuerda que “…un verdadero enfoque ecológico se convierte siempre en un enfoque social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres.” (LS 49)

    En un discurso pronunciado en la Universidad de Santa Clara hace casi 20 años, el ex Padre General Peter-Hans Kolvenbach SJ habló sobre el compromiso con la justicia en la educación superior de los jesuitas.  “Para asegurar que las verdaderas preocupaciones de los pobres tengan un hueco en las labores investigativas, los miembros del profesorado necesitan colaborar de manera orgánica con aquellos en la Iglesia y en la sociedad que trabajan entre y para los pobres, buscando activamente la justicia.  Deben participar juntos en todos los aspectos: la presencia entre los pobres, el diseño de la investigación, la recopilación de datos, la reflexión sobre los problemas, la planificación y la acción, la evaluación y la reflexión teológica.”

    El Environmental Justice Collaborative de la Universidad de Santa Clara es un seminario interdisciplinario de dos años sobre justicia medioambiental y bien común que promueve la investigación, la enseñanza y las iniciativas universitarias que ensalzan la vocación jesuita y católica de la universidad como fuerza transformadora.

    Chad Raphael, profesor del Departamento de Comunicación, y Christopher Bacon e Iris Stewart-Frey, ambos profesores asociados del Departamento de Estudios y Ciencias Ambientales, publicaron este documento que identifica ocho estrategias para garantizar el compromiso académico con la justicia social y medioambiental.

    1. Fomentar el aprendizaje y la participación académica de la comunidad

    La justicia ambiental es mucho más que lograr una distribución justa de los riesgos y beneficios medioambientales.  Se trata de algo más que de corregir las injusticias del pasado.  Se trata de una justicia procesal, de asegurar que los excluidos tengan voz en la toma de decisiones medioambientales y de salud que les afectan.

    Este planteamiento repercute en las decisiones que se toman en el plano de la investigación.  Las agendas académicas y curriculares determinan cuánto dinero y atención se dedica a la resolución de problemas importantes, así como de quiénes son los problemas que se abordan.  Los diseños de los estudios y la interpretación de los resultados pueden influir poderosamente en la opinión y políticas públicas, así como mejorar directamente la vida de los sujetos de estudio en la investigación.

    Las universidades jesuitas han reconocido desde hace mucho tiempo el poder transformador del aprendizaje y la participación académica de la comunidad: estudiantes, profesorado, personal y socios de la comunidad.  Si bien existen muchos tipos de investigación y pedagogía que resultan valiosos, la academia comprometida con la comunidad puede asegurar de manera más efectiva que las “verdaderas preocupaciones de los pobres tengan un hueco en las labores investigativas.”  Además, este tipo de investigación puede ser particularmente transformadora porque nos pone en contacto directo con los marginados y los ambientes en que vivimos.  Es precisamente esto lo que nos permite “escuchar tanto el clamor de la Tierra como el clamor de los pobres.”  Cuando se mantiene en el tiempo, una academia comprometida con la comunidad podría desarrollar soluciones colaborativas para abordar los problemas a los que se enfrentan aquellos que más necesitan a los socios académicos y de quienes más necesitamos aprender y servir.  Todo ello podría también derivar en un conocimiento más preciso y perspicaz del que los académicos podrían descubrir por sí mismos. (Welch, 2016)

    Si bien nuestras universidades reconocen la importancia de la justicia medioambiental y del aprendizaje colaborativo con los socialmente marginados, no hemos integrado plenamente estos valores en nuestras políticas y prácticas institucionales.  Para hacerlo, podemos tomar varias medidas.

    2. Aclarar las políticas de contratación, permanencia en el cargo y ascensos

    Un estudio reciente examinó cómo 31 colegios y universidades católicas de los Estados Unidos, varias de ellas jesuitas, expresan su compromiso institucional con una academia comprometida con la comunidad en cuanto a políticas de reclutamiento, renovación del nombramiento, promoción y permanencia en el cargo. (Wagner, 2017)  Todas las facultades de la muestra se encontraban en la Elective Community Engagement Classification de la Carnegie Foundation for the Advancement of Teaching, la cual reconoce a más de 300 universidades de EE.UU. comprometidas con una educación y academia centrada en la comunidad. (Carnegie Foundation y Swearer Center, 2018)

    A pesar de esto, el estudio descubrió que solo un puñado de escuelas católicas han articulado claramente cómo la investigación y el aprendizaje basados en la comunidad deben considerarse en el proceso de contratación y promoción.  Algunas facultades todavía no han abordado el valor de este tipo de compromiso, mientras que la mayoría lo hace de manera ambigua, especialmente en lo que respecta a la enseñanza y la investigación.  Como señala el autor, “las políticas claras y específicas que definen y nombran lo que se entiende por compromiso con la comunidad señalan al profesorado no solo lo que está permitido, sino también lo que es deseable y lo que ha de fomentarse” en su enseñanza, investigación y servicio. (pág 256)

    Estudios realizados en otras partes del mundo confirman que este problema se da en todas partes a pesar del apoyo generalizado a la colaboración entre universidad y comunidad. (Appe, Rubaii, Líppez-De Castro y Capobianco, 2017; Kearney, 2015)  Por ejemplo, algunas escuelas consideran que la investigación realizada por una facultad para clientes corporativos es una investigación comprometida con la comunidad (Doberneck y Schweitzer, 2017), mientras que muchas instituciones jesuitas probablemente no lo serían.

    Fruto de esta correlación entre investigación/aprendizaje comprometidos con la sostenibilidad y la justicia social y la identidad de la educación católica y jesuita, necesitamos revisar nuestras políticas y prácticas para contratar y promover todos los puestos administrativos, docentes y de personal que desempeñan algún papel en el mundo universitario.  Esto incluye al profesorado que no es titular, que imparte una gran parte de los cursos. También al personal, que administra gran parte del plan de estudios conjunto, incluidas las actividades de servicio a la comunidad.  Todos los empleados de la universidad tienen conexiones personales y profesionales con la comunidad, lo que puede ayudar a promover el aprendizaje comprometido con la sostenibilidad y la justicia.  Al revisar nuestras políticas y prácticas, debemos preguntarnos:

  • ¿Estamos empleando en nuestras políticas definiciones comunes de academia comprometida con la comunidad, sostenibilidad y justicia social?
  • ¿Nuestros criterios y prácticas de reclutamiento definen claramente el valor que damos al conocimiento y al compromiso académico con la sostenibilidad y la justicia social? ¿Hemos capacitado a nuestros comités de contratación para evaluar estas variables?
  • ¿Nuestros estándares para la evaluación, promoción y permanencia de profesores y personal valoran explícitamente la enseñanza, academia y servicios comprometidos con la comunidad? ¿Nuestros estándares valoran claramente la sostenibilidad y la justicia social?  ¿Hemos capacitado a todos los evaluadores para aplicar estos criterios?
  • Sería imprescindible realizar un examen a fondo de estas cuestiones:

  • Consideración de los principales modelos de academia comprometida, especialmente, con los enfoques de justicia social y responsabilidad social universitaria (Appe, et al 2017)
  • Revisar las políticas y prácticas desarrolladas en otras instituciones para evaluar la enseñanza, la academia y los servicios prestados (Campus Compact, 2018; Engagement Scholarship Consortium, 2018; Jordan, 2007)
  • Comprender los requisitos para la Clasificación Carnegie Elective Community Engagement y considerar la posibilidad de solicitar la pertenencia a esta clasificación
  • 3. Promover una colaboración interdisciplinaria.

    Debido a que los problemas de sostenibilidad y justicia trascienden las fronteras de las disciplinas académicas, las comunidades necesitan abordar estos desafíos en colaboración con equipos interdisciplinarios de académicos.  Como observa el Papa Francisco en Laudato Si’:

    “…La fragmentación de los saberes cumple su función a la hora de lograr aplicaciones concretas, pero suele llevar a perder el sentido de la totalidad, de las relaciones que existen entre las cosas, del horizonte amplio, que se vuelve irrelevante.  Esto mismo impide encontrar caminos adecuados para resolver los problemas más complejos del mundo actual, sobre todo del ambiente y de los pobres, que no se pueden abordar desde una sola mirada o desde un solo tipo de intereses…” (LS 110)

    Este compromiso académico se ha afianzado en algunas disciplinas (especialmente en las ciencias sociales y del comportamiento, la educación, el trabajo social, la salud, la agricultura y los estudios ambientales); en otras, aún queda mucho por hacer.  Es el caso de las humanidades, las artes, las ciencias físicas y biológicas, las matemáticas, la ingeniería y las ciencias de la computación. (Doberneck y Schweitzer, 2017)

    Podemos proporcionar recursos para asegurarnos de que el profesorado y el personal de todas las disciplinas de nuestras instituciones sean conscientes de las oportunidades que surgen a partir de este compromiso académico, así como del fomento de las colaboraciones interdisciplinarias con los socios de la comunidad.

    4. Integrar la enseñanza, la investigación y el servicio.

    Cuanto más puedan sintetizar los miembros del profesorado sus actividades de enseñanza, investigación y servicio, más experiencia podrán adquirir, más podrán aumentar su impacto en la universidad y en el mundo, y más podrán alinear su trabajo con la misión de la universidad.

    Photo credit: Campus Community Partnerships for Health, 2018

    Campus Community Partnerships for Health, 2018

    Como muestra el Gráfico 1, los promotores de una academia comprometida reconocen que estas tres áreas de trabajo no están completamente separadas, que cada una de ellas puede fortalecerse mediante un diálogo continuo, y que la participación de la comunidad puede ayudar a los miembros de la facultad a discernir vocaciones más coherentes.

    Lo que es más importante, la búsqueda de la sostenibilidad y la justicia exige una mayor integración del tradicional triunvirato de las actividades del profesorado.  Como apuntaba el Papa Francisco en Laudato Si’:

    “La cultura ecológica no se puede reducir a una serie de respuestas urgentes y parciales a los problemas que van apareciendo en torno a la degradación del ambiente, al agotamiento de las reservas naturales y a la contaminación.  Debería ser una mirada distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad que conformen una resistencia ante el avance del paradigma tecnocrático…” (LS 111)

    Los profesores y el personal académico pueden cultivar este enfoque holístico de la sostenibilidad sintetizando sus esfuerzos educativos, académicos y de servicio a través del compromiso con la comunidad.  Las universidades jesuitas pueden valorar más explícitamente esta integración en sus:

  • Políticas de reclutamiento, promoción y permanencia en el empleo
  • Programas de orientación, desarrollo profesional y formación de profesores y personal
  • (Continuará)

    Lista de referencias

    Appe, S, Rubaii, N, Líppez-De Castro, S, & Capobianco, S (2017). The concept and context of the engaged university in the global south: Lessons from Latin America to guide a research agenda. Journal of Higher Education Outreach and Engagement, 21(2), 7-36.

    Campus Community Partnerships for Health (2018). Community-engaged scholarship toolkit. Retrieved from Community-Campus Partnerships for health.

    Campus Compact (2018). Research university engaged scholarship toolkit. Retrieved from Campus Compact.

    Carnegie Foundation for the Advancement of Teaching & the Swearer Center at Brown University (2018) Carnegie classification. Retrieved from Swearer Center, Brown University.

    Doberneck, D M, & Schweitzer, J H (2017). Disciplinary variations in publicly engaged scholarship: An analysis using the Biglan classification of academic disciplines. Journal of Higher Education Outreach and Engagement, 21(1), 78-103.

    Engagement Scholarship Consortium (2018). Engagement scholarship consortium. Retrieved from Engagement Scholarship Consortium.

    Francis, P (2015). Laudato si’: On care for our common home. Retrieved from The Holy See.

    Jordan, C (Ed). (2007). Community-engaged scholarship review, promotion & tenure package. Peer Review Workgroup, Community-Engaged Scholarship for Health Collaborative, Community-Campus Partnerships for Health. Retrieved from Community-Engaged Scholarship for Health Collaborative.

    Kearney, J (2015). Challenges for community engagement: An Australian perspective. Educational Research for Social Change 4(1), 26-39.

    Wagner, J (2017). The distinctive mission of Catholic colleges & universities and faculty reward policies for community engagement: Aspirational or operational? (Doctoral dissertation, The University of Vermont and State Agricultural College).

    Welch, M (2016). Engaging higher education: Purpose, platforms, and programs for community engagement. Sterling, VA: Stylus Publishing.

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    Ecostream: Hacia una acción ecológica

    30 Abril 2018
    “Cuando insistimos en decir que el ser humano es imagen de Dios, eso no debería llevarnos a olvidar que cada criatura tiene una función y ninguna es superflua. Todo el universo material es un lenguaje del amor de Dios, de su desmesurado cariño hacia nosotros. El suelo, el agua, las montañas, todo es caricia de Dios. La historia de la propia amistad con Dios siempre se desarrolla en un espacio geográfico que se convierte en un signo personalísimo, y cada uno de nosotros guarda en la memoria lugares cuyo recuerdo le hace mucho bien. Quien ha crecido entre los montes, o quien de niño se sentaba junto al arroyo a beber, o quien jugaba en una plaza de su barrio, cuando vuelve a esos lugares, se siente llamado a recuperar su propia identidad." (Laudato Si’, 84) Foto de: S Miclat

    “Cuando insistimos en decir que el ser humano es imagen de Dios, eso no debería llevarnos a olvidar que cada criatura tiene una función y ninguna es superflua. Todo el universo material es un lenguaje del amor de Dios, de su desmesurado cariño hacia nosotros. El suelo, el agua, las montañas, todo es caricia de Dios. La historia de la propia amistad con Dios siempre se desarrolla en un espacio geográfico que se convierte en un signo personalísimo, y cada uno de nosotros guarda en la memoria lugares cuyo recuerdo le hace mucho bien. Quien ha crecido entre los montes, o quien de niño se sentaba junto al arroyo a beber, o quien jugaba en una plaza de su barrio, cuando vuelve a esos lugares, se siente llamado a recuperar su propia identidad.” (Laudato Si’, 84) Foto de: S Miclat

    Brex Arevalo (traducción de Javier Martín Merchán)

    Ecostream  es un recurso en línea y un sistema de referencia desarrollado como parte del compromiso de Ecojesuit con la misión jesuita de Reconciliación con la Creación.

    Desde 2015  ha sido una plataforma donde compartir las iniciativas que se han llevado a cabo en los ámbitos de la ecología y la sostenibilidad.

    Los temas trabajados por Ecojesuit hacen referencia a las cinco prioridades para alcanzar una ecología integral, las cuales se definieron durante la reunión de Ecojesuit en Bonn en noviembre de 2017.  En ese sentido, Ecostream centra sus contenidos en estos cinco temas trabajados por Ecojesuit:

  • Reducción de riesgos y agua
  • Desinversiones en materia de energía y combustibles fósiles
  • La agricultura orgánica y el cambio de uso de la tierra
  • Iniciativas de estilo de vida que emplean los Objetivos de Desarrollo Sostenible desde una perspectiva local hacia una más global
  • Educación y solidaridad
  • Ahora hay disponible una amplia gama de folletos en línea, artículos y otras publicaciones, todos ellos meticulosamente organizados en distintos subtemas.  También existe un buen número de enlaces a organizaciones asociadas, así como un directorio de cientos de instituciones jesuitas de educación superior clasificadas según la Conferencia a la que pertenecen.

    Al contener las acciones de las instituciones y comunidades jesuitas de todo el mundo, se espera que Ecostream genere y contribuya a multitud de debates dinámicos sobre cuestiones ecológicas, ayude a las instituciones a involucrarse en nuevas actividades y a aprender cómo otros están actuando, facilite soluciones más efectivas e innovadoras para proteger el hogar de todos, y derive en un proceso mucho más profundo de transformación personal y social.

    Brex Arevalo trabaja con Ecojesuit y brinda ayuda en la creación de redes e investigación y maneja Ecostream con Cesar Aguinaldo

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    Mensaje del Santo Padre Fransico para la Cuaresma 2018

    15 Febrero 2018
    Foto de: cathdal.org

    Foto de: cathdal.org

    El Papa Francisco dio a conocer su mensaje para la temporada litúrgica de Cuaresma de 2018, que comienza el Miércoles de Ceniza, 14 de febrero y el mensaje de este año es: “Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría” (Mt 24: 12).  Ecojesuit comparte el texto completo del mensaje de Cuaresma del Papa  que menciona que la Creación misma se convirtió en “un testigo silencioso de este enfriamiento de la caridad.”

    Queridos hermanos y hermanas:

    Una vez más nos sale al encuentro la Pascua del Señor.  Para prepararnos a recibirla, la Providencia de Dios nos ofrece cada año la Cuaresma, «signo sacramental de nuestra conversión»[1], que anuncia y realiza la posibilidad de volver al Señor con todo el corazón y con toda la vida.

    Como todos los años, con este mensaje deseo ayudar a toda la Iglesia a vivir con gozo y con verdad este tiempo de gracia; y lo hago inspirándome en una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (24,12).

    Esta frase se encuentra en el discurso que habla del fin de los tiempos y que está ambientado en Jerusalén, en el Monte de los Olivos, precisamente allí donde tendrá comienzo la pasión del Señor.  Jesús, respondiendo a una pregunta de sus discípulos, anuncia una gran tribulación y describe la situación en la que podría encontrarse la comunidad de los fieles: frente a acontecimientos dolorosos, algunos falsos profetas engañarán a mucha gente hasta amenazar con apagar la caridad en los corazones, que es el centro de todo el Evangelio.

    Los falsos profetas

    Escuchemos este pasaje y preguntémonos: ¿qué formas asumen los falsos profetas?

    Son como «encantadores de serpientes», o sea, se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas adonde ellos quieren.  Cuántos hijos de Dios se dejan fascinar por las lisonjas de un placer momentáneo, al que se le confunde con la felicidad.  Cuántos hombres y mujeres viven como encantados por la ilusión del dinero, que los hace en realidad esclavos del lucro o de intereses mezquinos.  Cuántos viven pensando que se bastan a sí mismos y caen presa de la soledad.

    Otros falsos profetas son esos «charlatanes» que ofrecen soluciones sencillas e inmediatas para los sufrimientos, remedios que sin embargo resultan ser completamente inútiles: cuántos son los jóvenes a los que se les ofrece el falso remedio de la droga, de unas relaciones de «usar y tirar», de ganancias fáciles pero deshonestas.  Cuántos se dejan cautivar por una vida completamente virtual, en que las relaciones parecen más sencillas y rápidas pero que después resultan dramáticamente sin sentido.  Estos estafadores no sólo ofrecen cosas sin valor sino que quitan lo más valioso, como la dignidad, la libertad y la capacidad de amar.  Es el engaño de la vanidad, que nos lleva a pavonearnos… haciéndonos caer en el ridículo; y el ridículo no tiene vuelta atrás.  No es una sorpresa: desde siempre el demonio, que es «mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8,44), presenta el mal como bien y lo falso como verdadero, para confundir el corazón del hombre.  Cada uno de nosotros, por tanto, está llamado a discernir y a examinar en su corazón si se siente amenazado por las mentiras de estos falsos profetas.  Tenemos que aprender a no quedarnos en un nivel inmediato, superficial, sino a reconocer qué cosas son las que dejan en nuestro interior una huella buena y más duradera, porque vienen de Dios y ciertamente sirven para nuestro bien.

    Un corazón frío

    Dante Alighieri, en su descripción del infierno, se imagina al diablo sentado en un trono de hielo[2]; su morada es el hielo del amor extinguido.  Preguntémonos entonces: ¿cómo se enfría en nosotros la caridad?  ¿Cuáles son las señales que nos indican que el amor corre el riesgo de apagarse en nosotros?

    Lo que apaga la caridad es ante todo la avidez por el dinero, «raíz de todos los males» (1 Tm 6,10); a esta le sigue el rechazo de Dios y, por tanto, el no querer buscar consuelo en él, prefiriendo quedarnos con nuestra desolación antes que sentirnos confortados por su Palabra y sus Sacramentos.[3]  Todo esto se transforma en violencia que se dirige contra aquellos que consideramos una amenaza para nuestras «certezas»: el niño por nacer, el anciano enfermo, el huésped de paso, el extranjero, así como el prójimo que no corresponde a nuestras expectativas.

    También la creación es un testigo silencioso de este enfriamiento de la caridad: la tierra está envenenada a causa de los desechos arrojados por negligencia e interés; los mares, también contaminados, tienen que recubrir por desgracia los restos de tantos náufragos de las migraciones forzadas; los cielos – que en el designio de Dios cantan su gloria – se ven surcados por máquinas que hacen llover instrumentos de muerte.

    El amor se enfría también en nuestras comunidades: en la Exhortación apostólica Evangelii Gaudium traté de describir las señales más evidentes de esta falta de amor. estas son: la acedia egoísta, el pesimismo estéril, la tentación de aislarse y de entablar continuas guerras fratricidas, la mentalidad mundana que induce a ocuparse sólo de lo aparente, disminuyendo de este modo el entusiasmo misionero.[4]

    ¿Qué podemos hacer?

    Si vemos dentro de nosotros y a nuestro alrededor los signos que antes he descrito, la Iglesia, nuestra madre y maestra, además de la medicina a veces amarga de la verdad, nos ofrece en este tiempo de Cuaresma el dulce remedio de la oración, la limosna y el ayuno.

    El hecho de dedicar más tiempo a la oración hace que nuestro corazón descubra las mentiras secretas con las cuales nos engañamos a nosotros mismos[5], para buscar finalmente el consuelo en Dios.  Él es nuestro Padre y desea para nosotros la vida.

    El ejercicio de la limosna nos libera de la avidez y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano: nunca lo que tengo es sólo mío.  Cuánto desearía que la limosna se convirtiera para todos en un auténtico estilo de vida.  Al igual que, como cristianos, me gustaría que siguiésemos el ejemplo de los Apóstoles y viésemos en la posibilidad de compartir nuestros bienes con los demás un testimonio concreto de la comunión que vivimos en la Iglesia.  A este propósito hago mía la exhortación de san Pablo, cuando invitaba a los corintios a participar en la colecta para la comunidad de Jerusalén: «Os conviene» (2 Co 8,10).  Esto vale especialmente en Cuaresma, un tiempo en el que muchos organismos realizan colectas en favor de iglesias y poblaciones que pasan por dificultades.  Y cuánto querría que también en nuestras relaciones cotidianas, ante cada hermano que nos pide ayuda, pensáramos que se trata de una llamada de la divina Providencia: cada limosna es una ocasión para participar en la Providencia de Dios hacia sus hijos; y si él hoy se sirve de mí para ayudar a un hermano, ¿no va a proveer también mañana a mis necesidades, él, que no se deja ganar por nadie en generosidad?[6]

    El ayuno, por último, debilita nuestra violencia, nos desarma, y constituye una importante ocasión para crecer.  Por una parte, nos permite experimentar lo que sienten aquellos que carecen de lo indispensable y conocen el aguijón del hambre; por otra, expresa la condición de nuestro espíritu, hambriento de bondad y sediento de la vida de Dios.  El ayuno nos despierta, nos hace estar más atentos a Dios y al prójimo, inflama nuestra voluntad de obedecer a Dios, que es el único que sacia nuestra hambre.

    Querría que mi voz traspasara las fronteras de la Iglesia Católica, para que llegara a todos ustedes, hombres y mujeres de buena voluntad, dispuestos a escuchar a Dios.  Si se sienten afligidos como nosotros, porque en el mundo se extiende la iniquidad, si les preocupa la frialdad que paraliza el corazón y las obras, si ven que se debilita el sentido de una misma humanidad, únanse a nosotros para invocar juntos a Dios, para ayunar juntos y entregar juntos lo que podamos como ayuda para nuestros hermanos.

    El fuego de la Pascua

    Invito especialmente a los miembros de la Iglesia a emprender con celo el camino de la Cuaresma, sostenidos por la limosna, el ayuno y la oración.  Si en muchos corazones a veces da la impresión de que la caridad se ha apagado, en el corazón de Dios no se apaga.  Él siempre nos da una nueva oportunidad para que podamos empezar a amar de nuevo.

    Una ocasión propicia será la iniciativa 24 horas para el Señor, que este año nos invita nuevamente a celebrar el Sacramento de la Reconciliación en un contexto de adoración eucarística.  En el 2018 tendrá lugar el viernes 9 y el sábado 10 de marzo, inspirándose en las palabras del Salmo 130,4: «De ti procede el perdón».  En cada diócesis, al menos una iglesia permanecerá abierta durante 24 horas seguidas, para permitir la oración de adoración y la confesión sacramental.

    En la noche de Pascua reviviremos el sugestivo rito de encender el cirio pascual: la luz que proviene del «fuego nuevo» poco a poco disipará la oscuridad e iluminará la asamblea litúrgica.  «Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu»[7], para que todos podamos vivir la misma experiencia de los discípulos de Emaús: después de escuchar la Palabra del Señor y de alimentarnos con el Pan eucarístico nuestro corazón volverá a arder de fe, esperanza y caridad.

    Los bendigo de todo corazón y rezo por ustedes.  No se olviden de rezar por mí.

    Vaticano, 1 de noviembre de 2017

    Solemnidad de Todos los Santos

    [1] Misal Romano, I Dom. de Cuaresma, Oración Colecta

    [2] «Salía el soberano del reino del dolor fuera de la helada superficie, desde la mitad del pecho» (Infierno XXXIV, 28-29)

    [3] «Es curioso, pero muchas veces tenemos miedo a la consolación, de ser consolados. Es más, nos sentimos más seguros en la tristeza y en la desolación.  ¿Sabéis por qué?  Porque en la tristeza nos sentimos casi protagonistas.  En cambio en la consolación es el Espíritu Santo el protagonista» (Ángelus, 7 diciembre 2014)

    [4] Evangelii Gaudium, Núms. 76-109

    [5] Cf. Benedicto XVI, Enc. Spe salvi, 33

    [6] Cf. Pío XII, Enc. Fidei donum, III

    [7] Misal Romano, Vigilia Pascual, Lucernario

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    En busca del medio ambiente y la justicia económica en la Pan-Amazonia

    31 Enero 2018
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    by Alfredo Ferro Medina SJ

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    Mapa histórico de 1707, primer mapa de la Amazonia por Samuel Fritz SJ

    La Pan-Amazonia es un territorio que engloba zonas de nueve países con siete millones de kilómetros cuadrados y abarca un tercio de toda Suramérica, el cual está siendo profundamente afectado por: la búsqueda de gas y petróleo, la tala ilegal, la rápida expansión de la ganadería y la agricultura, la acción de estas actividades de extracción imperativa y descontrolada de recursos naturales.  El futuro del planeta depende bastante de la cuenca del Amazonas.  El futuro de todos los seres humanos, también depende de que cuidemos estos espacios vivos, de estos bosques, de estas aguas, pero sobre todo, de la riqueza y el conocimiento de sus pueblos.

    A lo largo de las últimas décadas, se han dado una serie de transformaciones en el territorio a causa de actividades productivas.  En 1890, se dio la extracción de caucho y en la década de 1940, un segundo boom de esta materia prima; en 1960, la fascinación por las pieles y las plantas; en 1970, el auge de la madera; entre los años 80 y 90, la coca y el narcotráfico y, finalmente, desde 2008 hasta hoy, se intensifica el modelo económico extractivista, caracterizado por la industrialización con obras de infraestructura (hidroeléctricas, carreteras, puertos, etc) y la extracción de oro y minerales, como la pesca ilegal, que está contaminando el medio ambiente y alterando la salud de las poblaciones.

    La intensidad de los proyectos económicos que actualmente se vive en la Amazonía amenaza, seriamente, la vida de sus pobladores.  A su vez, constatamos en los últimos años, una acción sistemática, organizada y estructurada, de desmonte de los derechos humanos fundamentales de los pueblos de la Amazonía y particularmente del derecho a la tierra.

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    Existe una rica diversidad cultural en la región de Pan-Amazonia con cerca de 400 culturas indígenas

    La vida y los territorios de los pobladores de la Amazonia y específicamente de los pueblos indígenas están siendo hoy gravemente afectados por el modelo económico y de desarrollo que se impone sobre la Amazonía.  Un modelo que se asienta en la sobreexplotación de los bienes naturales de la región, para incorporarlos a la lógica productivista y de consumo de los principales centros económicos del mundo.

    Esta explotación cada vez más intensa y acelerada de la floresta, el agua y la tierra solo es posible despojando a los pueblos de su vínculo con los territorios, dejándolos libres para el control de grandes empresas y grupos económicos.  La actuación de los Estados, principales responsables por el cuidado del bien común, se direcciona la mayor parte de las veces a facilitar esta lógica de acumulación y explotación, con visiones muy cortoplacistas y coloniales del desarrollo, contribuyendo a una situación de permanente violación de derechos humanos fundamentales.

    Desde 1994 se llevaban adelante algunos tratados en el marco de la Alianza de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que darían la base para lo que más tarde propuso el presidente FHC del Brasil, que acabó configurándose en el 2000, con el nombre de Iniciativa de Integración Regional Sudamericana (IIRSA).  El objetivo de la IRSA, es el de ejecutar los proyectos materiales (carreteras, represas, centrales hidroeléctricas, puertos, aeropuertos, comunicaciones) complementarios al plan de ajuste estructural según las normas del Consenso de Washington, que se hacían necesarios para una nueva fase de acumulación de capital.

    La Amazonia tiende a ser vista como “naturaleza,” “reserva de recursos,” “fuente inagotable” o incluso “vacío demográfico,” – ideas que acaban siendo asumidas por las clases dominantes nacionales en sus relaciones de integración subordinada o “servidumbre voluntaria” y la creciente importancia de China en el escenario económico mundial, abre una nueva brecha en las relaciones exteriores de los países del continente americano, brecha que no se ofrecía en la geografía política mundial desde fines de la Guerra Fría.

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    La región pan-amazónica abarca nueve países en un área de siete millones de kilómetros cuadrados, y cubre un tercio del continente sudamericano

    Las oportunidades de negocios con Asia, sobre todo con China, principal importador de commodities del mundo, darían lugar a la expansión del capital en el ámbito de los agronegocios (soja, maíz, carnes, eucaliptus), las compañías mineras y las grandes empresas de ingeniería y construcción civil (carreteras, centrales eléctricas, puertos, etc.), fundamentales para la generación de la infraestructura que los otros sectores necesitaban.

    Nos encontramos así, ante una profunda reconfiguración geográfica regional, continental y global, con la apertura de una nueva fase de acumulación de capital y nuevas alianzas.  Y son enormes las implicaciones concretas de este nuevo megaproyecto de megaproyectos para la Amazonia, sobre todo, en relación con el cambio de escala que representan.

    El acceso a la tierra, el agua, los minerales del subsuelo, el petróleo y el gas entran en una disputa entre sectores de poder desigual.  Si desde las décadas de 1960 y 1970 podemos hablar ya de una fase inicial de megaproyectos para la Amazonia, ahora nos encontramos ante un megaproyecto que aglutina y estructura varios megaproyectos.

    Los megaproyectos extractivos y de infraestructura forman parte de otro modo de adaptación humana: la industrialización.  Los megaproyectos requieren grandes cantidades de energía, dependen de millares de personas para su construcción, reciben altas cantidades de capital financiero y tecnológico y transforman el paisaje forestal y los flujos hidrológicos donde se localizan.

    En suma, los megaproyectos transforman el modo de adaptación a la floresta, cambio que resulta ser particularmente brusco en áreas rurales donde las formas tradicionales de adaptación siguen estando vigentes.  En el caso de los megaproyectos amazónicos, estamos frente a procesos extremadamente veloces de industrialización en los cuales áreas rurales se transforman en áreas urbanizadas en el lapso de pocos años.

    Frenta a esta propuesta de “desarrollo,” constatamos que en general, no se consulta a los pueblos locales antes de la instalación del megaproyecto sobre la “industrialización” de sus territorios y el cambio en su modo de adaptación.  Por eso, son procesos forzosos de industrialización de la selva.

    La magnitud del impacto social y ambiental generado por ese modelo de desarrollo, es de un nivel cualitativamente superior debido al tamaño y la amplitud geográfica de los proyectos, el número de obras llevadas a cabo simultáneamente y la cantidad de capital inyectado en ellas.

    Así, la Amazonia se ve involucrado en una dinámica ideada para integrar al subcontinente en el mercado global a través de un rediseño geográfico de gran magnitud o de una expansión espacial, por ello, la Amazonia cobra una relevancia particular, no solo para los pueblos que la habitan, sino para todo el planeta y la humanidad.

    Cuidando a la Amazonía, cuidando de sus y comunidades 

    Amazonía es uno de los rincones de nuestra Casa Común (Laudato Si’), donde convive una mayor y más rica diversidad cultural.  Esta riqueza de experiencia humana tiene como uno de sus principales protagonistas a los cerca de 400 pueblos indígenas – diversos entre sí – que habitan la región amazónica.

    Representan una multiplicidad de saberes propios, conocimientos y prácticas; una pluralidad linguística; una riqueza espiritual y de densas cosmologías; y una percepción del territorio, que les une a sus antepasados, a las otras formas de vida y a la dimensión sagrada de la existencia (LS 146).

    Members of the Task Force on Environment and Economic Justice of the Secretariat for Higher Education, and Alfredo is fourth from left.

    Miembros del Grupo de Trabajo sobre Medio Ambiente y Justicia Económica de la Secretaría de Educación Superior, y Alfredo es el cuarto desde la izquierda.

    Significan, en fin, la diversidad de formas de estar y ser en el mundo y con el mundo.  Partimos de un reconocimiento de la contribución imprescindible que los pueblos indígenas representan en la búsqueda de soluciones y alternativas a la actual crisis socio-ambiental que vivimos en nuestra Casa Común.

    Los desafíos de la Amazonía y sus Pueblos Indígenas son enormes y desalentadores y la esperanza es frágil.  Pero también hay signos de vida y de gran riqueza para todo el planeta.  Vemos una esperanza a partir de las múltiples expresiones culturales del Buen Vivir, de Tajimat (un proyecto de inclusión económica del pueblo Awajun a través de cadenas de valor de cacao y banano) y la abundancia; de su densa narrativa mítica y sus cosmologías; sus saberes y conocimientos propios; de las prácticas y modos de organización social y de uso de la tierra; de la biodiversidad guardada ancestralmente por estos pueblos; de las formas comunitarias de propiedad y uso de los bienes naturales.

    De modo especial, destacamos la situación de los más de 100 pueblos indígenas en aislamiento voluntario de que se tienen referencias en la Amazonía; pueblos que, por propia voluntad o por presión del avance de las fronteras económicas, optaron por controlar la relación que quieren mantener con la sociedad envolvente.

    Este texto es parte del informe de Alfredo Ferro Medina SJ, Coordinador del Servicio Jesuita a la Panamazonia (SJPAM) de la Conferencia de Provinciales en América Latina y el Caribe (CPAL), del Grupo de Trabajo sobre Medio Ambiente y Justicia Económica de la Secretaría para la Educación Superior que se reunió en Roma del 15 al 17 de enero de 2018.  Se le puede contactar a través de su correo electrónico: [email protected]


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    2 Responses to En busca del medio ambiente y la justicia económica en la Pan-Amazonia

    1. sylvia en 31 Mayo 2020 en 9:30 pm

      Estimado Sr. Marcos Rivadeneira

      Gracias por su interés, por favor reenvíe su mensaje al correo electrónico del Padre Alfredo: [email protected].

      Sylvia Miclat para Ecojesuit

    2. Marcos Rivadeneira Silva en 30 Mayo 2020 en 9:45 am

      Estimado Alfredo:

      Muchas gracias por su artículo muy interesante.
      Soy Marcos Rivadeneira y soy parte de un grupo de investigadores con un proyecto grande sobre el Mapa de Fritz.
      Por favor puede usted indicarme, si la reproducción del mapa de 1707 en el artículo lo obtuvo de un original o de una publicación posterior.
      Si se obtuvo de un original, por favor puede usted indicarme en donde se encuentra esta impresión.
      estaré muy agradecido.
      Saludos cordiales.

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    Lo que sucedió durante la tormenta del año 2017

    15 Enero 2018
    Las tormentas y tifones en las Filipinas durante 2017 arrasaron sin interrupción hasta el 11 de diciembre cuando la tormenta tropical Urduja (Kai-tak ) golpeó el país, seguido por el tifón Vinta (Tembin) y la tormenta tropical Agaton (Bolaven) durante los primeros días de 2018.

    Estas tormentas llegaron lentas y pesadas con lluvias, hacia el oeste (no girando inmediatamente hacia el norte) y con una tendencia más al sur, como se espera a finales de la temporada.

    Foto de Department of Social Welfare and Development, Philippines.

    Foto de: Department of Social Welfare and Development, Philippines.

    Vinta golpeó más duramente en Mindanao en las provincias de Lanao del Norte y Zamboanga del Norte provocando deslizamientos de tierra e inundaciones, y dejando más de 260 muertos y desplazamientos en seis provincias en Mindanao y otras dos en Luzón.

    La tercera provincia más afectada de Mindanao fue Lanao del Sur, donde la catástrofe existente de una guerra acaba de terminar en la ciudad de Marawi y que fue sometida a 136 días de la guerra más sangrienta de Filipinas desde la Segunda Guerra Mundial.  Incluso antes de que las lluvias de Vinta llegaran a Marawi, ya había 200.000 personas tratando de reasentarse en una ciudad reducida a escombros.

    Se registraron 34 tormentas en el Pacífico con 22 tormentas tropicales que entraron en Filipinas, seis de las cuales se convirtieron en tifones que azotaron el país.

    En la actualidad, la información del Consejo Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres es limitada en relación al alcance y el impacto de los daños a vidas, infraestructura, medios de vida, agricultura, entre otros.  Regularmente se publicaron boletines meteorológicos a medida que pasaban las tormentas y los tifones, pero no había información disponible para una evaluación posterior al desastre, un servicio que se había realizado anteriormente e información útil para aquellos que querían ayudar.

    Asimismo, el Centro de Información y Monitoreo de Operaciones de Respuesta a Desastres del Departamento de Bienestar Social y Desarrollo (DSWD) no tiene nada en su sitio web con respecto a las acciones o necesidades de socorro.  Solo se publicó en la página de Facebook un resumen infográfico que sirvió como una actualización de respuesta a desastres para Vinta y Agaton.

    La Universidad Xavier-Ateneo de Cagayán, en Cagayán de Oro respondió a través del monitoreo regular del peligro por parte del Centro de Recursos de Ingeniería y que emitió alertas de alerta; una estrecha coordinación con la Ciudad de Bienestar Social y Desarrollo y la Cruz Roja Filipina para responder a los desplazados internos; y el suministro de agua para las necesidades de duchas y la limpieza de viviendas inundadas en la ciudad de Cagayán de Oro.

    Más allá de Filipinas, la situación de tormenta es más grande con China, Japón y Vietnam, también gravemente afectados este año.  Un calendario sencillo de eventos permite una perspectiva más clara de la temporada y también una apreciación de la gama de eventos, desde depresiones tropicales hasta tifones y súper tifones.  Este año, la temporada de tifones no comenzó realmente para la región del Pacífico Noroccidental hasta julio; a menudo comienza en mayo.

    Foto de: La estacionalidad y la diversidad de los eventos de tormenta / tifón en el Pacífico en 2017. Wikipedia (https://en.wikipedia.org/wiki/2017_Pacific_typhoon_season#Other_systems)

    Foto de: La estacionalidad y la diversidad de los eventos de tormenta / tifón en el Pacífico en 2017. (Wikipedia)

    Las depresiones y las tormentas dominan más que los tifones, y estos eventos traen mucha más lluvia y la posibilidad de inundaciones y deslizamientos de tierra extensos.  Los tifones con fuertes vientos pueden también crear oleadas e inundaciones en la costa y traer efectos desastrosos en infraestructuras, cultivos y, por supuesto, en las viviendas pobres.  Las evacuaciones son una norma cada vez mayores en cualquier área que pueda verse afectada y el impacto es mayor en las comunidades más vulnerables con viviendas precarias.

    Repasando el año, la depresión tropical Crising golpeó gravemente Cebú, en el centro de Filipinas, donde 10 personas murieron en abril.  Nanmadol, una fuerte tormenta tropical en julio azotó Kyushu el sur de Japón y con lluvias prolongadas provocó 40 víctimas.  Otra tormenta tropical severa, Talas, azotó el centro de Vietnam a mediados de julio, causando 14 muertos.

    Todas estas tormentas tuvieron pérdidas económicas, pero los mayores daños fueron causados por el tifón Hato, en agosto, que afectó a China con un costo de casi 7.000 millones de dólares y con más de 50 muertos.  Otra tormenta tropical azotó Vietnam en octubre que dejó 100 víctimas mortales por las inundaciones.  El tifón Lan en octubre fue uno de los mayores tifones registrados y el tercer ciclón tropical más intenso del mundo en 2017, y aunque este año no es un récord mundial, el tifón Lan es un indicador de un evento extremo.

    Aunque estos eventos por definición tienen vientos bajos, es el ritmo lento y las lluvias intensas lo que hacen que las depresiones y tormentas sean tan devastadoras para las áreas propensas a inundaciones y deslizamientos de tierra en las tierras altas.  El tifón Damrey a principios de noviembre causó 142 muertos en Vietnam.

    La pérdida total de vidas humanas causada por las tormentas del Pacífico este último año es de 865 y los daños totales ascienden a 14.300 millones de dólares.  Las lecciones aprendidas apenas son nuevas, pero cada vez más personas las están aprendiendo. Uno quisiera pensar que se están dando mejores respuestas, que esperamos que las investigaciones lo demuestren.

    Pero todavía no es suficiente.

    ¿Qué debemos hacer?

    La preparación y los preparativos son, una vez más, las respuestas más críticas y eficaces para las comunidades y los gobiernos locales situados en zonas con inundaciones y deslizamientos de tierra.

    Es necesario desarrollar y fortalecer una colaboración más amplia, más allá de las instituciones y organizaciones conocidas, y crear al mismo tiempo equipos que puedan participar sobre el terreno.  Los centros de comunicación y las formas de participación de las personas facilitan los medios sociales y las redes en línea, pero requieren la integración con los gobiernos locales responsables y las agencias gubernamentales nacionales.

    Las relaciones entre la sociedad y el clima necesitan una mayor concienciación para que haya plena participación en el reconocimiento social de los problemas climáticos a medida que empeoran y las comunidades necesitan reubicarse en el área de los medios de subsistencia.

    ¿Cómo resistir?

    El tifón Yolanda (Haiyan) martilló la costa este de Filipinas en 2013 y la recuperación es más bien como devolver las cosas a su estado anterior al desastre.  Algunas comunidades son capaces de reconstruirse mejor y las personas entienden la marejada de tormentas ahora, pero una resiliencia positiva y activa es limitada.  Urduja pasó por el este de Visayas afectando a Tacloban, una de las comunidades afectadas por Yolanda.  Es evidente que los centros de evacuación son un punto focal de rendición de cuentas, ya que muchas viviendas están en grave riesgo.

    A pesar de que existe la posibilidad de construir casas para algunos, es necesario concentrarse en los centros de evacuación.  Dada la lentitud de la respuesta, y si las cosas se mantienen estables, llevará 20 años construir viviendas para estas comunidades que viven en zonas de alto riesgo.

    La oportunidad de ganarse la vida y el compromiso colectivo de la comunidad con la gestión de los arroyos, la protección forestal, el control de incendios, entre otros, son los cimientos para una buena vivienda y la reducción necesaria de vulnerabilidad.

    No es útil dar una respuesta empresarial como plantar árboles de caucho y palma en terrenos inclinados (para los beneficios económicos potenciales de subsistencia) y esperar que esta vegetación actúe como un bosque en la cuenca alta.

    La respuesta tiene que integrarse con las realidades sociales, económicas y geomorfológicas de la zona, la vegetación apropiada y el clima extremo que tendremos que seguir calibrando.

    Con el empeoramiento del cambio climático, los problemas están más allá del alcance de las operaciones actuales y todos estamos seriamente desafiados.  La colaboración a nivel nacional, regional y mundial en los próximos años para establecer los mejores mecanismos es crucial si necesitamos responder de una manera más afectiva.

    El principal problema está lejos de ser abordado.  Todavía no existe una anticipación y comunicación proactiva del problema, como se puede observar en las respuestas de los gobiernos a la preparación y evaluación del impacto de tormentas y tifones.

    A nivel mundial, hay nueve países que completaron sus programas de preparación para priorizar el Fondo Verde del Clima y presentaron sus planes.  Se trata de El Salvador, Colombia, Benin, Ghana, Filipinas, Ghana, Kenya, Uzbekistán, Nepal, y del Pacífico, Filipinas y Fiji.

    En Filipinas, finalmente se obtiene un sistema de radar Doppler mediante polarización dual que puede determinar la densidad de la tormenta, el volumen de lluvia que soporta, y esta información se comunica con avisos de lluvias intensas y continuas.  Pero todavía carecen desafortunadamente de la traducción y la comunicación de las lecturas y la interpretación de los peligros en el terreno en términos de la cuenca hidrográfica.

    Con las recientes inundaciones en Zamboanga del Norte, es una “sorpresa” que todavía se permita la tala extensiva en las Filipinas y la magnánima respuesta de plantar árboles de caucho y palmas aceiteras parece compensar cualquier daño que se pueda hacer.

    El absurdo de esta dinámica es sólo uno de los múltiples puntos ciegos en el manejo de los recursos naturales en Filipinas, y probablemente también en muchos otros países vecinos.

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    Unión de acción por el clima para el hogar común: Declaración del Ecojesuit en Bonn COP23

    30 Noviembre 2017
    El equipo de Ecojesuit en Bonn, noviembre de 2017, aprendiendo del proceso global de la COP23.

    El equipo de Ecojesuit en Bonn, noviembre de 2017, aprendiendo del proceso global de la COP23.

    Ecojesuit, una red sobre ecología de jesuitas y colaboradores de todo el mundo, se unió a otras organizaciones en la COP23 para aprender del proceso global que trata de responder a los desafíos del cambio climático y su impacto en la gente y el planeta, compartiendo experiencias, comunicando las preocupaciones urgentes de lo local a lo global, y promoviendo una mayor colaboración.

    La COP23 colocó a los pequeños estados insulares en desarrollo (SIDS en inglés) en el mapa mundial, dado que algunas de estas islas están desapareciendo, incrementando la vulnerabilidad de su población y haciendo la transición hacia una economía de bajas emisiones una cuestión vital.  Reafirmamos la urgencia de poner en práctica y aumentar la contribución al Fondo Verde para el Clima, prestado la atención necesaria a los SIDS.  Las tragedias humanas a las que se enfrentan los habitantes que pierden sus tierras y sus medios de subsistencia ya están ocurriendo.  Por ello, reafirmamos la necesidad de hacer frente al desafío más ambicioso de limitar el ascenso de las temperaturas a 1,5 grados centígrados.

    Buscamos, por tanto, una acción y una comunicación más articuladas a través de una mejor colaboración para:

    1. Implementar programas y protocolos para la reducción del riesgo de desastres y apoyar a los SIDS y otras comunidades en todo el mundo que ya sufren inundaciones y sequías recurrentes como resultado del cambio climático
    2. Pasar de los combustibles fósiles y las industrias extractivas destructivas que degradan tanto el medio ambiente como los derechos humanos, cuyos efectos a menudo son soportados por los pueblos indígenas y los marginados, cada vez más criminalizados por defender los derechos humanos. Esta apuesta incluye esfuerzos de desinversión, así como evitar el retorno a la energía nuclear.
    3. Iniciar y buscar una mayor producción agroecológica de alimentos, contribuyendo a una gestión más comunitaria de los bosques, cuencas hidrográficas y recursos marinos, reduciendo los desechos y asegurando la protección de los biomas naturales adecuados para que la agricultura y otros usos de la tierra puedan ser equilibrados, evitando el colapso de los ecosistemas
    4. Involucrar a las comunidades, organizaciones religiosas y grupos religiosos en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y, de esta manera, aprender a simplificar los estilos de vida y las necesidades personales. La importancia de la reflexión personal, tal como el uso orante de un examen ecológico, ayuda a sostener la acción y a construir el diálogo y la colaboración entre parroquias e instituciones eclesiales.
    5. Promover una educación que asegure un aprendizaje y participación integral y capaz de formar una nueva generación con esperanza y responsabilidad para crear un mundo mejor. El desarrollo de productos de conocimiento como el libro digital Sanar la Tierra, Carbon Challenge, Flights for Forests y los resultados estratégicos de conferencias regionales de jesuitas y talleres ambientales son, todos ellos, recursos que necesitan ser integrados en un modelo educativo para el cambio.

    Al vivir Laudato Si’, las instituciones y obras sociales, educativas y pastorales están llamadas a reflejar un testimonio decisivo y un compromiso con el grito del pueblo y el grito de la tierra.  Reflexionando sobre el estado del mundo, necesitamos discernir más profundamente nuestras prioridades y nuestro compromiso para una participación colectiva más enfocada a través de una Iglesia que cuida la Creación.  El Papa Francisco nos recuerda que “la crisis ecológica es también una llamada a la conversión interior profunda … y que Jesús vivió en plena armonía con la creación…”  De este modo, nos llama en la Iglesia a acompañar a las comunidades de un modo justo y práctico, a compartir una brújula moral y a engendrar una mayor esperanza.

    El Equipo Ecojesuit en Bonn

    17 de noviembre de 2017

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    Comunidades indígenas y cooperación internacional para desarrollo en la COP23

    15 Noviembre 2017
    Cecilia Calvo y Pedro Landa 

    En los días iniciales de la COP23-Fiji en Bonn, escuchamos los variados y diversos desafíos que afronta nuestra casa común y que contribuyen al cambio climático, entre ellos: los impactos destructivos de una economía excluyente, la destrucción de la Amazonía lugar que el Papa Francisco llamó ‘los valiosos pulmones de biodiversidad de nuestro planeta,’ la extracción y privatización de los recursos naturales, el desplazamiento y despojo de poblaciones locales e indígenas, la contaminación de sus fuentes agua dulce y tierras, la criminalización de los defensores y defensoras de los derechos humanos y el ambiente.  Todos estos problemas y desafíos forman parte de la cultura del descarte, que establece como prioridad las ganancias económicas por encima de los bienes comunes, lo que contribuye grandemente al cambio climático.

    La centralidad del significado del diálogo, planificación y consulta, con las comunidades sobre propuestas que afectan su tierra y recursos

    Entre muchas de las preocupaciones levantadas por los participantes a la COP23, en un foro desarrollado el 9 de noviembre sobre la Conservación Forestal a través de la comunidad de derechos y el papel de la participación financiera alemana surgió como una de las mayores preocupaciones, las insuficientes respuestas brindadas por la cooperación internacional para enfrentar el cambio climático.  Este foro es uno de los 40 eventos alternativos de la Zona de Interconexión, un espacio interdisciplinario, para diálogo sobre el desarrollo sostenible y acción climática, auspiciado por el German Development Institute / Deutsches Institut für Entwicklungspolitik (DIE).

    La reunión “destacó el papel clave desempeñado por los pueblos indígenas y las comunidades forestales, en la conservación de los bosques, el conocimiento de las múltiples metas sobre el clima y el desarrollo y el papel de la cooperación financiera alemana en estos esfuerzos.”  Los oradores hablaron en representación de la Alianza Mesoamericana por los pueblos y los Bosques, El Programa Regional de Desarrollo y medioambiente de la Universidad de Kiel y la organización Alerta Indonesia.

    En respuesta a estos desafíos, las agencias de desarrollo internacional, así como líderes indígenas de comunidades propusieron iniciativas para avanzar hacia políticas más efectivas sobre el clima y que apoyan los esfuerzos de conservación ecológica, que reducen desforestación y la emisión de gases de efecto invernadero, para ello es necesario reconocer el papel central de las comunidades indígenas locales como los mejores guardianes de sus bosques, sus tierras y su agua.

    Pedro y Cecilia a la Zona de Bonn

    Esto incluye respetar su autodeterminación y garantizar los derechos sobre la tierra y el territorio de comunidades locales e indígenas y colocar en el centro de estos procesos de diálogo y planificación, la consulta previa con las comunidades sobre propuestas que afectan sus territorios y sus recursos naturales.

    El Papa Francisco en Laudato Si’ establece con claridad que el cuidado de la Creación no es opcional en nuestra fe católica, sino un requisito y una responsabilidad de cada una de las personas que habitamos este planeta.  Él declara que nosotros no podemos ignorar ‘el llanto de la tierra y el llanto de los pobres’ sobre la crisis ambiental y social que como humanidad enfrentamos actualmente.  La magnitud de esta crisis exige una respuesta múltiple e integral.

    Como representantes de la Compañía de Jesús que hemos optado por la ecología integral, nos hemos reunido desde la red Ecojesuit en Bonn en el Marco de la Conferencia de Cambio Climático COP23 para contribuir al diálogo y a la urgencia de enfrentar este desafío global que confronta a la familia humana en la implementación de los Acuerdos de París sobre Cambio Climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (SDGs) a la luz de la visión del Papa Francisco sobre una ecología integral.  La delegación de Ecojesuit conjunta las perspectivas ecológicas de las redes jesuitas en África, América Latina, Asia, Europa y América del Norte.

    Como una red jesuita, desde Ecojesuit estamos convencidos que enfrentamos un momento histórico en donde tenemos la oportunidad de abandonar la cultura del descarte y el actual modelo de consumo.  De acuerdo a reflexiones que el Coordinador de Ecojesuit, el Jesuita Pedro Walpole compartió en una reunión con estudiantes del Aloisiuskolleg, una escuela jesuita en Bonn, nosotros necesitamos “derribar la pared de carbono y construir en su lugar una cultura de solidaridad.”

    Este es un momento de conversión ecológica.  Nosotros podemos redireccionar nuestros pasos y elegir avanzar por un camino sostenible enraizado en la gratitud, la generosidad y la protección de nuestra casa y destino comunes.

    Cecilia Calvo es la Asesora Principal de Justicia Ambiental de la Oficina de Justicia y Ecología de la Conferencia Jesuita de Canadá y los Estados Unidos. Pedro Landa es hondureño y miembro de la Red Jesuita de Justicia y Minería, miembro coordinador de la red latinoamericana Iglesias y Minería, coordinadora de la Red Jesuita de Derechos Humanos y Justicia, y coordinadora de campañas de derechos humanos y medioambientales del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación.

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    Una reflexión en Bonn durante la COP23: Lo que exige el cambio de estilo de vida

    15 Noviembre 2017
    Bicicletas para ir y volver en el recinto de la COP23 en Bonn. Foto de: S. Miclat

    Bicicletas para ir y volver en el recinto de la COP23 en Bonn. Foto de: S. Miclat

    Pedro Walpole

    El equipo de Ecojesuit se reunió en Bonn para participar en un proceso global para determinar cuál debe ser nuestra respuesta al desafío del cambio climático.  Durante una de nuestras sesiones, Pedro compartió reflexiones sobre las cartas del padre Arturo Sosa donde necesitamos discernir las prioridades y los cambios necesarios, a nivel global y local, y también los cambios en nosotros mismos, en nuestros estilos de vida, como se pide en Laudato Si ‘

    El cambio central en nuestro estilo de vida es que debemos comenzar siempre y en todo momento por ser misericordiosos.  Ser misericordioso exige un cambio en el estilo de vida (GC36, D1.20).  Si comenzamos con una actitud de misericordia, entonces el desafío de la simplicidad es obvio y el mundo no es tan complejo que no podemos actuar.

    Si comenzamos cada día con gratitud, gratitud por la vida y por la misericordia en el amor de Dios, entonces somos libres de salir al mundo y no quedar presos a él.  Esta es la alegría del Evangelio: que anunciemos la misericordia en el amor de Dios y el mensaje de reconciliación.  Incluso a los poderosos y los ricos les debemos hablar de su práctica de humildad y misericordia.

    Debemos advertirnos a nosotros mismos que debemos actuar con humildad.  Para los ricos debemos hablar de humildad y misericordia, no simplemente de juicio.  El coraje es constitutivo de toda acción apostólica, no debemos subestimar la capacidad de las personas para decir “sí.”

    “La consolación es alegría sin causa previa, el movimiento hacia Dios, que es la verdadera paz y la libertad de hacer la voluntad del Padre.  Constante en la tribulación (es importante no culpabilizarse a uno mismo), necesitamos vivir el conflicto y la humillación hasta el final sin minimizar o ser astutos; permanecer fieles al propósito, a discernir la voluntad de Dios.”

    Necesitamos continuar experimentando la mirada misericordiosa de Dios. En el centro de cada iglesia, miramos la imagen del Cristo crucificado para experimentar la mirada misericordiosa de Dios que creó este universo y nos quiere en nuestras imperfecciones para vivir el misterio de la vida al máximo.  Cristo es crucificado por dos razones: para que podamos conocer el perdón, y aquellos que sufren saben que él sufre con ellos.  Cristo, que nos mira con misericordia, nos elige y “nos envía con la misma poderosa misericordia a los pobres, a los pecadores, a los abandonados, a los crucificados ya cualquiera que sufra injusticias y violencia en el mundo de hoy.” (tomado del Discurso del Santo Padre Francisco a los participantes a la 36 Congregación General de la Compañía de Jesús, el 24 de octubre de 2016.

    La colaboración en la misión es confiar en Dios, no en ninguna acción.  Trabajar con los Pueblos Indígenas y la tierra, yendo tan lejos como abordar los límites del planeta no es solo mi preocupación, sino que es parte de la misión de los jesuitas: la misión de Dios.  Participo de esto al convertirme en un compañero en una misión de reconciliación y justicia en Filipinas, como todos lo hacemos en nuestras diferentes obras de reconciliación.  Constantemente tengo el desafío de abrir una participación más profunda en la comunidad e invitar a otros a participar en nuestra misión en Bendum es la comunidad y el paisaje vivo.

    La conversación está marcada por una escucha activa y receptiva y un deseo de hablar de lo que nos toca más profundamente: crear confianza y acogida.  La solidaridad es que podemos entrar más profundamente en el sufrimiento de la humanidad y la creación a través de la pasión y la muerte de Jesús.

    La instrumentalización de la muerte como herramienta de los poderosos para controlar e infundir miedo se experimenta más profundamente a través de la ley marcial en Filipinas, los asesinatos de defensores ambientales en Honduras, la situación permanente de los refugiados de África y Siria, entre otros.  Este es el desafío más profundo de nuestra fe, pasar por este sufrimiento en la espera del Sábado Santo, cuando todo está perdido, especialmente un salvador, y en esta espera y búsqueda activas, la promesa se cumple.

    En la presencia del Señor resucitado, traemos esperanza a un mundo roto.  Nuestro encuentro y el estímulo para encontrarnos aquí en Bonn nos dan una novedad de vida y un mensaje de esperanza.

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    Colaborando en la cuenca del río Congo y compartiendo Laudato Si’ en la COP23

    15 Noviembre 2017
    2017_11_12_Blog4_Photo1Rigobert Minani SJ

    Durante la COP23, uno de los temas principales fue cómo conectar mejor la Red Eclesial del Bosque de la Cuenca del Congo (Réseau Ecclésial de la Forêt du Bassin du Congo o REBAC) con otras iniciativas y, por ello, dedicamos los primeros días a comprender los esfuerzos de la Comisión Forestal Centroafricana (Commission des forêts d’ Afrique centrale o COMIFAC)  y a explorar vías para el diálogo.

    La COMIFAC involucra a 10 países que forman parte de la cuenca del Congo: Burundi, Camerún, República Centroafricana, Chad, República Democrática del Congo, República Democrática del Congo, República Democrática del Congo, Guinea Ecuatorial, Gabón, Ruanda y Santo Tomé.  La base jurídica de la COMIFAC se estableció en 1999 con la Declaración de Yaundé que “reconoce la protección de los ecosistemas de la cuenca del Congo como un componente integral del proceso de desarrollo y reafirma el compromiso de los signatarios de trabajar juntos para promover el uso sostenible de los ecosistemas forestales de la cuenca del Congo.”

    Explorando modos de colaborar en la cuenca del río Congo en la COP23

    Explorando modos de colaborar en la cuenca del río Congo en la COP23

    La COMIFAC se creó entonces con el mandato de coordinar la supervisión de las actividades de aplicación de la Declaración en la región.  En 2005, se aprobó un Plan de Convergencia de la COMIFAC que define una estrategia común de intervención regional para los países de la subregión y sus asociados internacionales para el desarrollo.

    Durante las conversaciones con el personal de la COMIFAC en Bonn, algunos preguntaron por qué la REBAC estaba conformada únicamente por grupos católicos.  Luego se compartió cómo surgió la REBAC y dónde las redes católicas deberían estar presentes en las discusiones sobre el futuro del planeta y cómo la encíclica Laudato Si’ es una respuesta a este llamado.

    El personal de la COMIFAC no había oído hablar de Laudato Si’, pero descubrió que su interpelación (“¿qué tipo de mundo dejamos a las próximas generaciones?”) va más allá de una mera discusión científica, demandando una responsabilidad moral y planteando un problema ético.

    También se compartió que, en Laudato Si’, el Papa Francisco llama la atención sobre el ecosistema y la biodiversidad de la cuenca del Congo, “… esos pulmones ricos en biodiversidad de nuestro planeta, que son la Amazonia y las cuencas del Congo… Sabemos lo importantes que son para la tierra entera y para el futuro de la humanidad.” (LS 38)

    Los bosques de la cuenca del Congo, con aproximadamente 200 millones de hectáreas, son una de las selvas tropicales primarias más grandes del mundo, sólo superadas por la Amazonía.  Los bosques de la región dan sustento a unos 60 millones de personas.  Luego, es importante centrarse en esta región, sobre todo porque la deforestación está creciendo y se duplica cada cinco años.

    La COMIFAC compartió luego que los países de la cuenca del Congo están aprendiendo de los esfuerzos en la Amazonía y han incluido un sistema de monitoreo forestal que les permite obtener apoyo internacional para proteger los bosques y promover la gestión forestal sostenible.  La COMIFAC expresó su necesidad de que los asociados para el desarrollo proporcionen datos e información transparentes y fiables sobre los bosques de la cuenca del Congo para planificar mejor cómo apoyar a la región.  En la actualidad, todos los países de la COMIFAC están implementando políticas de conservación forestal y un sistema nacional de monitoreo forestal que permitirá a los países informar sobre sus resultados.

    Rigobert en la exhibición de la COMIFAC en la COP23

    Rigobert en la exhibición de la COMIFAC en la COP23

    Existen muchas iniciativas en la región, como la Asociación Forestal de la Cuenca del Congo (CBFP), la Red de Áreas Protegidas de África Central (Red de Áreas Protegidas de África Central o RAPAC), la Red de Mujeres Africanas para el Desarrollo Sostenible, el Observatorio Forestal de África Central (L’Observatoire des Forêts d’ Afrique Central o OFAC), la Red de Instituciones de Capacitación y el Programa de Medio Ambiente de la FAO (OFAC).

    La REBAC está dispuesta a colaborar con la COMIFAC y desea contribuir a garantizar que los gobiernos y las organizaciones internacionales apliquen eficazmente políticas compatibles con la preservación y conservación de los ecosistemas de la cuenca del Congo.  Una contribución adicional de la REBAC consiste en ayudar a conectar mejor las políticas nacionales y regionales con las actividades a nivel de comunidad, porque los miembros de la REBAC trabajan en pequeñas comunidades, parroquias, diócesis y conferencias episcopales en sus seis países miembros.

    La COMIFAC reconoce la necesidad de establecer vínculos con las organizaciones religiosas y la REBAC se comunicará oficialmente para explorar las futuras posibilidades de colaboración en la cuenca del Congo.

    Rigobert Minani SJ coordina el Apostolado Social de JESAM y es el director de la Red de Centros Sociales Jesuitas de África (JASCNET).

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    Educación superior para la transformación social en Europa

    15 Noviembre 2017
    El grupo HEST sobre ecología y desafíos ambientales quiere hacer una investigación para contribuir a la transformación ecosocial necesaria.

    El grupo HEST sobre ecología y desafíos ambientales quiere hacer una investigación para contribuir a la transformación ecosocial necesaria.

    Jaime Tatay SJ y José Carlos Romero SJ

    En el contexto de la COP23, donde las preocupaciones ecológicas están en el centro, el grupo HEST  sobre ecología y desafíos ambientales se ha reunido en Bonn con para colaborar con la red global de Ecojesuit  y elaborar una narrativa común basada en Laudato Si’ y en la reciente Congregación General 36.

    La Educación Superior para la Transformación Social (HEST, por sus siglas en inglés) es un programa promovido por la Conferencia Jesuita de Provinciales de Europa.  HEST se concibe como un esfuerzo interdisciplinar, pan-continental, de quince años de duración que busca alcanzar los siguientes tres objetivos: (1) Realizar investigación significativa y de calidad, diseñando una sólida estrategia de difusión e incidencia en cada área; (2) Presionar para que se dé una mayor cooperación internacional en las reformas que se precisan para abordar las causas estructurales de la pobreza y la desigualdad en el mundo; (3) Fortalecer la identidad jesuita de las instituciones de educación superior y centros sociales de la Compañía de Jesús.

    El objetivo a largo plazo de HEST es realizar investigaciones académicas de calidad en siete áreas que puedan ser comunicados a una amplia gama de audiencias para promover incidencia política en cada una de ellas: ecología y retos ambientales; economía, pobreza y ética; relaciones Musulmanas Cristianas; diálogo ciencia y religión; estudios Ignacianos; antropología; migraciones y refugio.

    Ante retos tan complejos como el cambio climático y el declive medioambiental, la migración y la crisis de los refugiados, el surgimiento de políticas nacionalistas y los continuos problemas con nuestras economías regionales, los europeos pueden sentirse tentados por la desesperación y preguntarse: “¿Cómo podemos promover un cambio real? ¿Quién puede responder a los principales retos de nuestros días?”

    La universidad puede ser un lugar privilegiado para el tipo de diálogo requerido para abordar estos problemas.  La buena investigación busca respuestas a los problemas cotidianos y, si las universidades entendieran más claramente su vocación en términos de compromiso con el bien común, podrían convertirse en centros de cambio que ayudarían a Europa a hacer frente a los retos a los que se enfrenta.  Con esta esperanza en mente, las instituciones europeas de enseñanza superior jesuita y los centros sociales se han unido para lanzar el programa HEST, un ambicioso plan de quince años para orientar su investigación hacia algunas de las cuestiones que más preocupan en la vida cotidiana a los europeos.

    2017_11_11_Blog3_Photo2En cuanto a las preguntas de investigación concretas a trabajar, acordamos centrarnos en las siguientes:

    • ¿Cuál es la contribución específica que los jesuitas pueden aportar en estos asuntos?
    • ¿Están todos los valores jesuitas cubiertos en la literatura y la investigación previa?  ¿Cómo podemos situar la ciencia ambiental en un contexto social más amplio?
    • ¿Cómo pueden nuestras diferentes instituciones universitarias fomentar una mayor colaboración entre ellas y con otras instituciones, aprendiendo de la experiencia en incidencia de la red de obras sociales?
    • ¿Qué se ha hecho con respecto a las implicaciones sociales de los problemas ambientales, que también forman parte de la justicia ambiental?
    • ¿Cómo podemos incorporar los valores jesuitas, la opción por los pobres y la justicia en una decisión política real (por ejemplo, respecto a la energía)?

    Todas estas preguntas permanecen abiertas y esperan ser contestadas.  Precisamente ese será el objetivo de este encuentro: identificar el “qué” y el “cómo” de nuestro trabajo cooperativo para desarrollar una actividad investigadora al servicio de la necesaria transformación ecosocial.

    Jaime Tatay, SJ, trabaja en la Universidad Pontificia Comillas, donde José Carlos Romero, HEST coordinador, completa sus estudios de doctorado.

    Síguenos en Twitter: #COP23 #HEST #EcojesuitCOP23 #Bonn

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    Premio Razón Abierta para Sanar la Tierra

    11 Noviembre 2017
    The Expanded Reason award recipients at the Pontificia Academy of Sciences. The recipients are on the second level. The award ceremony was presided over by Fr. Frederico Lombardi, S.J. President of the Joseph Ratzinger – Pope Benedict XVI Foundation (left), Cardinal Gianfranco Ravasi (center), and President Daniel Sada of Universidad Francisco de Vitoria (right). Photo Credit: Josef Toth

    Los galardonados del Premios Razón Abierta en la Academia de Ciencias de Pontificia. Los destinatarios están en el segundo nivel. La ceremonia de entrega fue presidida por el Padre Frederico Lombardi, SJ, Presidente de la Fundación Joseph Ratzinger – Papa Benedicto XVI (izquierda), el Cardenal Gianfranco Ravasi (centro), y el Presidente Daniel Sada de la Universidad Francisco de Vitoria (derecha). Foto: Josef Toth

    Sanar la Tierra (Healing Earth en ingles), un libro de texto en línea de acceso libre en ciencias ambientales, ética, espiritualidad y acción para estudiantes de secundaria de nivel superior, estudiantes universitarios y principiantes, y estudiantes adultos, recibió el Premio de Razón Abierta del Vaticano el 27 de septiembre, un galardón que celebra y promueve “innovaciones académicas … para ampliar los horizontes de la razón.”

    El profesor de Teología Michael Schuck y la decana Nancy Tuchman del Institute of Environmental Sustainability-Loyola University Chicago, quienes codirigieron Sanar la Tierra y pasaron cinco años desarrollando el proyecto, recibieron el premio en el Vaticano con otros cuatro galardonados y tuvieron la oportunidad de conocer al Papa Francisco muy cerca de la Plaza de San Pedro, a pocos metros mientras daba su mensaje semanal.

    Para ellos, la encíclica del Papa Francisco Laudato Si’ llegó en un momento crucial en el desarrollo de Sanar la Tierra, y donde habló incisivamente sobre la crisis ambiental de nuestro mundo, llamándonos a todos a convertirnos en personas compasivas para el planeta.

    “Él habló de esperanza.  Este Papa es mi héroe,” comenta Tuchman.  “No solo es un líder mundial ético de oro sólido, sino que también es consciente de la necesidad de cuidar nuestro medio ambiente.  Laudato Si’ fue muy importante para Sanar la Tierra.  Es una buena conexión e inspiración para este proyecto.”

    El Premio de la Razón Abierta, otorgado a través de una asociación entre la Fundación Vaticana-Joseph Ratzinger/Benedicto XVI y la Universidad Francisco de Vitoria en España, ofrece la oportunidad de conocer al Papa, participar en una conferencia de premios de dos días y 25,000 euros honorarios.  El premio encarna la ecología integral y el enfoque interdisciplinario que el Papa Francisco discute en su encíclica y que el Papa Benedicto XVI defiende a través de este premio.

    Para los presentadores de los premios, ‘Razón Abierta’ es un esfuerzo por integrar múltiples formas de razonamiento en un solo tema, como reunir la ciencia y la teología en una discusión sobre sostenibilidad ambiental o economía y pensamiento social católico en una comprensión del espíritu empresarial.  Este esfuerzo contrasta con la tendencia en la erudición contemporánea a permanecer aislada dentro de la propia área de especialización.

    Durante su tiempo como Cardenal y luego Pontífice, el Papa Benedicto XVI trabajó para alentar a los académicos a expandir su imaginación y sus compañeros de conversación.  “El Papa Benedicto XVI estaba convencido de que lo que definimos como razón en el mundo occidental es demasiado limitado,” dice Schuck.  “Alentó la creación de una Fundación del Vaticano para llevar las humanidades y la ciencia a una conversación, para abordar de manera más efectiva los complejos problemas del mundo de hoy.”

    “Sabemos lo necesario que es educar a estudiantes como personas, como seres intelectualmente inquisitivos, en el desarrollo moral y espiritualmente agraciados.  Esa es la marca registrada de una educación jesuita.  Pero también sabemos que hay pocos recursos de enseñanza que puedan guiar la exploración de las dimensiones científicas, éticas y espirituales de los desafíos ambientales de hoy en día en un libro de texto,” dice Schuck.

    Desde 2012, más de 100 académicos han contribuido con información o documentos escritos del texto en Sanar la Tierra.  Estos académicos provienen de una variedad de disciplinas que incluyen ecología, teología, biología, física, química y filosofía.  Hasta la fecha, el libro es utilizado por más de 85 maestros en una variedad de aulas en 19 países e incluye una traducción al español.

    ¿Qué sigue después de Sanar la Tierra?  Tanto Tuchman como Schuck están de acuerdo en que el libro debe traducirse al francés y al polaco, y gran parte del dinero del premio se destinará a mejorar la plataforma tecnológica.  Por eso, cuando llegó el momento de la bendición papal de los objetos, Tuchman levantó su teléfono celular. “Levanté Sanar la Tierra en mi teléfono con la esperanza de que la bendición del Papa adorne el futuro del proyecto Sanar la Tierra.”

    Este artículo fue publicado originalmente en el sitio web del Institute of Environmental Sustainability-Loyola University Chicago.

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    Comunidades de creyentes de Fijo llaman a actuar de manera decidida: Carta Pluri-religiosa de la COP23

    31 Octubre 2017
    Photo credit: UNEP-David Griggs, in Climate Change 2001, Synthesis Report. Contribution of working groups I, II and III to the Third Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change

    Foto: UNEP-David Griggs, en Climate Change 2001, Informe de síntesis. Contribución de grupos de trabajo I, II y III al Tercer Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático

    Con el apoyo de la Presidencia de la COP23, un grupo de organizaciones religiosas de Fiji, con sus comunidades y líderes, se reunieron para redactar y compartir la Carta Pluri-religiosa de la COP23, en la que se comprometen a hacer más para ayudar a abordar los efectos del cambio climático dentro de sus propias comunidades religiosas, y a hacer llamamientos específicos a las Partes para que y los actores no estatales para que aumenten su ambición y su acción.

    Se alienta a todas las mujeres y hombres y grupos de buena voluntad a apoyar esta declaración que se comparte con los líderes religiosos, espirituales, indígenas y de organizaciones religiosas relacionadas con el cambio climático, en la COP23 el 6 de noviembre de 2017 en Bonn, Alemania.

    La Carta Pluri-religiosa

    Como creyentes de varias religiones del mundo, nos reunimos para expresar nuestra profunda preocupación por el calentamiento climático que amenaza a la Tierra, y especialmente por nuestros mares e islas vulnerables, que se nos han encomendado.  Creemos que no somos dueños de la tierra, sino sus custodios, y que somos confiados por el Creador a la administración de este planeta.  Somos responsables del cuidado de nuestros ríos y océanos y de toda la flora y criaturas que dependen de la tierra para la vida.  No podemos fracasar para dejar un planeta sano a nuestros hijos y a todas las generaciones futuras.

    El consenso de la comunidad científica de que el cambio climático es causado por la actividad humana es un llamado a la acción para todas las naciones de la tierra.  Confesamos que hemos sido malos administradores, y que el mal comportamiento de la humanidad y los estilos de vida insostenibles, han conducido a la crisis que vivimos hoy en día: el cambio climático y la pérdida masiva de especies -peces, corales, criaturas silvestres- y la degradación de bosques, costas, glaciares y fuentes de agua limpia.  Como custodios de este gran planeta, es nuestra responsabilidad moral y ética emprender acciones colectivas urgentes para hacer todo lo que sea posible para combatir el cambio climático y salvar nuestro planeta y a la humanidad.

    La responsabilidad es nuestra, y las soluciones están en nuestras manos a través del conocimiento científico y técnico que hemos acumulado, en asociación con la sabiduría tradicional de los pueblos indígenas y las percepciones espirituales de las personas creyentes en todo el mundo.  Debemos sacrificar nuestra actual actitud egocéntrica, y nuestros hábitos y patrones de consumo insostenibles.  Debemos encontrar ahora, y mantener dentro de nosotros, la voluntad de hacer lo que es éticamente y moralmente correcto, la previsión de renunciar a los beneficios inmediatos para el bien mayor, y la esperanza de que podamos transmitir a nuestros hijos un legado de vivir en armonía con la naturaleza.

    Nos comprometemos a trabajar, dentro de nuestras comunidades religiosas, para alentar a tomar todas las medidas necesarias para consumir los recursos de manera responsable, proteger la biodiversidad del mundo y ayudar a reducir las emisiones de carbono.  Nuestra fe nos desafía individual, y colectivamente, a comprometernos con esta tarea en nuestra vida cotidiana.  También animaremos a los fieles -y a todas las personas- a presionar a sus líderes para que actúen a nivel internacional, regional y local para que reduzcan las emisiones de carbono, fomenten la adaptación y resiliencia de la comunidad a los impactos del cambio climático, y adopten políticas que eduquen y alienten a cada individuo a hacer su parte.

    No se puede negar que existe un imperativo moral y espiritual urgente para actuar con decisión ahora.  Nuestro pueblo necesita la seguridad de un futuro más seguro y sostenible para sí mismo y para sus hijos.  Hacemos un enérgico llamamiento a todos los dirigentes políticos para que redoblen sus compromisos de actuar y, cuando sea necesario, demuestren el valor que exige el liderazgo.  Afirmamos las declaraciones formuladas por las comunidades de fe a lo largo de la historia de la Conferencia de las Partes en la Convención.  Específicamente, reafirmamos la declaración interreligiosa hecha en Marrakech en la COP22.

    Nosotros:

    Pedir urgentemente a los Estados que adopten medidas decididas para reducir rápidamente las emisiones, de conformidad con el objetivo de 1,5 grados C 2017_10_31_Reflection_Photo2

    Buscar un Diálogo Facilitado efectivo que dé resultados:

    Mayor ambición antes de 2020

    Mejora de los objetivos de reducción de emisiones de NDC después de 2020

    Acelerar el avance hacia economías netas de emisión cero

    Aumentar e innovar en la financiación tanto pública como privada para lograr el objetivo de 1,5 grados C

    Instar a la comunidad mundial a que apoye, mediante una financiación sostenible, la creación de capacidad y la transferencia de tecnología para promover enfoques basados en los ecosistemas para la adaptación al cambio climático y la mitigación de sus efectos, y la reducción del riesgo de desastres como instrumentos rentables para todos los pequeños países insulares en desarrollo

    Apoyado por las siguientes organizaciones confesionales en Fiji:

    Ahmadiyya Anjuman Isha’at-i-Islam (Lahore) Fiji
    Interfaith Search Fiji
    Arya Pratinidhi Sabha of Fiji
    Methodist Church in Fiji
    Fiji Council of Churches
    Roman Catholic Archdiocese of Suva
    Anglican Diocese of Polynesia
    Salvation Army in Fiji
    St. Andrew’s Presbyterian Church
    Fiji Evangelical Fellowship
    Coptic Orthodox Church in Fiji
    Fiji Baptist Convention
    Fiji Community Churches of Christ
    Methodist Church in Fiji
    Congregational Christian Church of Samoa – Fiji

    Para más información, contactar info(at)cop23.com.fj para más información.

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    Aprendiendo de los pueblos indígenas en Guyana: Las relaciones importan

    31 Octubre 2017
    Pope Francis in Colombia, September 2017

    Pope Francis in Colombia, September 2017

    Joel Thompson SJ

    Se necesitan nuevas formas de relacionarse con la tierra y entre sí.  El diálogo con los pueblos indígenas proporciona una manera de ampliar nuestra imaginación mientras trabajamos con aquellos que se verán más afectados por el cambio ambiental.  “La espiritualidad cristiana propone un modo alternativo de entender la calidad de vida, y alienta un estilo de vida profético y contemplativo, capaz de gozar profundamente sin obsesionarse por el consumo.” (LS 222)

    Vivir mejor con menos

    “La vida siempre es mejor con un poco de terapia de venta al por menor.”  Sugieren que el consumo de productos de alta calidad mejorará el bienestar y la felicidad del individuo.  Comprar para sentirse mejor con la vida es motivo de preocupación considerando nuestro uso anual del equivalente a 1.6 Tierras para proveer recursos y absorber desechos.

    El bienestar humano depende completamente del medio ambiente y la paradoja de la crisis ecológica es que los esfuerzos por mejorar la vida de algunas personas han empeorado las cosas para todos.  Esto se debe a un enfoque demasiado estrecho en dos aspectos del bienestar: el ingreso y el crecimiento económico.  El bienestar no es riqueza; el desarrollo no sólo debe ser definido por el crecimiento económico.  Lo que se necesita es una visión integral del desarrollo humano.

    El Papa Francisco describió sucintamente lo que implica el desarrollo humano integral: integrar a diferentes pueblos, integrar los diversos elementos de bienestar como la cultura, la vida familiar y la economía, integrar las tensiones entre los deseos individuales y comunitarios, e integrar el cuerpo y el alma.  La clave para el desarrollo humano integral es promover relaciones correctas entre las personas, el medio ambiente y Dios.

    El bienestar de los Pueblos Indígenas se ve afectado directamente por los cambios en la calidad ambiental.  Dependen totalmente del medio ambiente y para ellos es un espacio sagrado y no sólo un ‘proveedor de servicios.’ (LS 146)

    Tenemos mucho que aprender de las comunidades indígenas sobre lo que constituye la ‘buena vida’: han vivido vidas ecológicamente sensibles durante siglos, manteniendo la armonía con su entorno y tienen una trayectoria comprobada en el manejo de los recursos naturales.  Sus formas de relacionarse entre sí y con el medio ambiente ofrecen enfoques alternativos para incorporar los programas de desarrollo basados en la explotación y extracción a gran escala de los recursos naturales.

    Laudato Si’ propone que sean los principales interlocutores en el diálogo a la hora de evaluar el impacto de las intervenciones ambientales sobre sus tierras y su modo de vida (LS 146).  De hecho, podrían ser nuestros principales interlocutores en el diálogo para explorar un paradigma anti-consumista.  Demuestran que es posible vivir bien con menos.  El Papa Francisco es un ejemplo destacado de la promoción del diálogo con los pueblos indígenas, ya que se dedica especialmente a sus visitas papales para escucharlos.

    Una cosmovisión relacional

    Joel (extreme left) listening to a group of indigenous men in Karasabai, Guyana. Photo credit: Sr. Seraphina Kerketta OSU

    Joel (extreme left) listening to a group of indigenous men in Karasabai, Guyana. Foto: Sr. Seraphina Kerketta OSU

    ¿Por qué los Pueblos Indígenas han sido conservacionistas tan eficaces?  Un argumento es que tiene algo que ver con su cosmovisión, que no ve el medio ambiente como una entidad despersonalizada, sino como un ‘otro’ con el que se relacionan.  Esto es similar a la visión avanzada en Laudato Si’, que el ‘medio ambiente’ es “una relación existente entre la naturaleza y la sociedad que vive en ella.  La naturaleza no puede ser considerada como algo separado de nosotros mismos o como un mero escenario en el que vivimos.” (LS 139)

    Relational values versus intrinsic and instrumental values. Photo credit: Chan et al, 2016

    Relational values versus intrinsic and instrumental values. Foto: Chan et al, 2016

    El apuntalamiento de las acciones y la cultura indígenas es una forma distinta de ver el mundo que se hace eco del enfoque relacional de San Francisco hacia el cosmos.  Recientemente terminé la investigación entre dos comunidades Makushi (Karasabai y Tiger Pond) en el sur de Pakaraimas, donde los jesuitas de Guyana han estado ministrando por más de 100 años.

    El objetivo de la investigación fue entender cómo los Pueblos Indígenas conciben el bienestar y su comprensión del papel del medio ambiente en la contribución al mismo.  El principal hallazgo fue que el bienestar se percibe en términos relacionales.  Los factores determinantes más importantes fueron las buenas relaciones dentro de la familia y la comunidad, así como el hecho de vivir y trabajar en las aldeas.  Las dimensiones del bienestar, como los ingresos, se ven principalmente a través de una lente relacional.  Por ejemplo, el propósito de tener un ingreso no es amasar una fortuna individual, sino proveer para las necesidades de los hijos y miembros de la familia.

    Reconocer nuestra interconexión es el primer paso hacia una conversión ecológica, pero enfatizar nuestra interrelación y los valores que gobiernan las buenas relaciones es la verdadera clave.  Las relaciones importan!

    La concepción Makushi de la ‘buena vida’ se basa en las relaciones.  Es evidente que los individuos ven su bienestar como vinculado al bienestar de la comunidad y al bienestar del medio ambiente.  Por lo tanto, la desigualdad, el egoísmo y la codicia son objeto de censura y se respeta a la gente y se la ve como floreciente si son generosos y contribuyen a la vida de la comunidad.

    Imaginación indígena

    Seis temas surgieron de un análisis de las percepciones Makushi sobre medio ambiente.  El medio ambiente se ve como una madre, un don, un facilitador de la experiencia religiosa, una fuente de identidad cultural y libertad, y un lugar donde se fortalecen los lazos familiares, comunitarios e intergeneracionales.  Los marcos y las imágenes influyen en la forma en que nos relacionamos con el medio ambiente.  Por ejemplo, ver a la naturaleza como Madre evoca la imagen de ser proveída y cuidada a pesar de nuestras deficiencias.  Las normas sociales dictan que las buenas personas no abusan de los padres y las interacciones se marcan con cuidado, generosidad y reciprocidad.

    Las ideas indígenas sobre lo que constituye una ‘buena vida’ amplían nuestra imaginación y ofrecen una visión del mundo alternativa y resistencia a conceptos consumistas como ‘terapia de venta al por menor’ que contribuyen a la degradación ambiental.  La acumulación no es parte de la cultura Makushi ya que ser rico no es un fin en sí mismo.

    Concebir el bienestar como algo relacional enfatiza la compleja naturaleza social y ambiental de la crisis ecológica y nos ayuda a ver que los modos de relacionarnos con el medio ambiente y con las personas son similares. (LS 48,139,141)

    El desarrollo de valores relacionales – las preferencias, principios y virtudes asociadas con las relaciones como el cuidado, el respeto y la reciprocidad – van más allá de los enfoques que abogan por el valor intrínseco o instrumental de la naturaleza y destacan que lo que es bueno para la naturaleza es lo que es bueno para sostener cualquier relación. (Chan, Kai MA, et al. “Opinion: Why protect nature? Rethinking values and the environment.” Actas de la Academia Nacional de Ciencias 113.6 (2016): 1462-1465. doi: 10.1073/pnas. 1525002113)

    La vida siempre es mejor cuando nos relacionamos bien con los demás, con el medio ambiente y con Dios.

    Joel Thompson SJ es un escolástico jesuita de Guyana, interesado en las cuestiones relacionadas con la relación entre la tecnología, la ética y el medio ambiente.  Recientemente ha completado un Maestría en Ciencias del Medio Ambiente y Desarrollo en la London School of Economics y Political Science. Joel puede ser contactado a través de su correo electrónico: [email protected]

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    Compromiso con un proceso global con una solidaridad universal: Ecojesuit se reúne en la COP23-Fiji en Bonn

    31 Octubre 2017
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    Ecojesuit reúne a 30 jesuitas y socios en Bonn, Alemania, del 6 al 17 de noviembre para participar activamente, unirse, participar y aprender de un proceso global que trata de estimular con las naciones del mundo los compromisos del Acuerdo de París, el primer pacto mundial que responde al calentamiento global.

    Este proceso global es la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) COP23, que es la 23ª conferencia anual sobre el cambio climático de la ONU, una ronda de negociaciones al que asisten las naciones del mundo.  La presidencia de la COP23 es el estado de Fiji, pero la cumbre tendrá lugar en Bonn.  El centro de las discusiones son los pequeños Estados insulares y para avanzar en los objetivos y ambiciones del Acuerdo de París.

    El Acuerdo de París se basa en la CMNUCC-COP21 “y por primera vez reúne a todas las naciones en una causa común para realizar esfuerzos ambiciosos para combatir el cambio climático y adaptarse a sus efectos, con un mayor apoyo para ayudar a los países en desarrollo a hacerlo.  Como tal, traza un nuevo curso en el esfuerzo climático global.  El objetivo central del Acuerdo de París es fortalecer la respuesta global a la amenaza del cambio climático manteniendo un aumento de la temperatura global este siglo muy por debajo de los 2 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales y continuar los esfuerzos para limitar el aumento de la temperatura hasta 1,5 grados Celsius.  Además, el acuerdo tiene como objetivo fortalecer la capacidad de los países para hacer frente a los impactos del cambio climático.” (CMNUCC, Acuerdo de París, 2015)

    Ecojesuit participó activamente en la COP21 en París y un grupo de jesuitas y socios y amigos laicos se reunieron e interactuaron con otros grupos y personas, buscando explorar nuevas y más amplias formas de colaborar y establecer contactos.  Con Laudato Si’ lanzado unos meses antes, Ecojesuit obtuvo una afirmación y una base más firme para colaborar y establecer contactos con los jesuitas en la llamada mundial al cambio, compartiendo y contribuyendo a los esfuerzos para responder a las preocupaciones sociales y ambientales en nuestras propias comunidades, instituciones y en nuestros estilos de vida.

    Este fue también el año en que el Papa Francisco se dirigió a la ONU durante el lanzamiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).  Por tanto, Laudato Si’ y los ODS son marcos globales importantes que Ecojesuit utiliza para desarrollar y actualizar la agenda ecológica, al tiempo que promueve una “ciudadanía ecológica” que el Papa Francisco nos pide que adquiramos.

    Este año, mientras se celebran las conversaciones de la ONU en la zona de Bula, el principal evento Ecojesuit será una conferencia de diálogo el 13 de noviembre bajo el título Laudato Si’- El medio ambiente es la relación organizada por Aloisiuskolleg, una conocida escuela jesuita en Bonn.

    Abierto a todos los delegados de la COP23, organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil, estudiantes y personal académico, y miembros del público, el evento reunirá a ponentes de varias Conferencias Jesuíticas, incluyendo Micronesia, Filipinas en Asia Pacífico, América Latina, África Central, Sur de Asia, Estados Unidos y Canadá, y Europa.  Los oradores reflejarán e intercambiarán sobre los desafíos en el cuidado de nuestro hogar común y los temas incluyen la seguridad alimentaria y la explotación de los recursos.

    Ese mismo día, Ecojesuit acogerá la Feria Laudato Si’ en la que representantes de diversas instituciones jesuitas, conferencias e iniciativas relacionadas con la ecología expondrán sus actividades.  Otros eventos durante la COP23 incluyen una reunión del grupo de ecología de los Jesuitas en Europa, el llamado Educación Superior para la Transformación Social (HEST).

    La inspiración para la presencia de Ecojesuit en la COP23 es el llamamiento del Papa Francisco en Laudato Si’ para una “solidaridad nueva y universal.”  También resulta relevante la Congregación General Jesuita 36 del año pasado para una mayor “colaboración entre jesuitas y apostolados jesuitas a través de redes.”

    Al comentar la iniciativa, el representante de Ecojesuit Europa, Henry Longbottom SJ, explica que “la COP23 nos brinda una plataforma fantástica para conocer y aprender de los demás en la Compañía y en otras partes involucradas en la sostenibilidad.  También esperamos comunicarle al mundo algo acerca de un enfoque ignaciano a los desafíos del cambio climático.”

    Como una red global de jesuitas y socios que colaboran con otros en investigación, educación y defensa para promover la sostenibilidad y la reconciliación con la creación, Ecojesuit cree que COP23 es un contexto donde la Compañía de Jesús puede promover su llamado a la reconciliación entre la creación y las personas.

    El equipo de Ecojesuit apoya un mayor compromiso, solidaridad y acción.  Alentamos un liderazgo más fuerte en el compromiso de la Sociedad con los principios de Laudato Si’.  Este proceso fortalecerá nuestra contribución al discernimiento de la Sociedad de las prioridades apostólicas.

    Ecojesuit en línea tendrá problemas especiales mientras esté en Bonn y publicará informes diarios.  Síganos en EcojesuitCOP23 y en Twitter con el hashtag #EcojesuitCOP23.

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    Ecojesuit: Colaboración y acción global jesuita sobre medio ambiente entendida como una relación

    15 Octubre 2017
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    Las respuestas de los jesuitas a un mundo que cambia rápidamente, las preocupaciones ambientales, la pobreza y la violencia están desafiando sus ministerios en todo el mundo.  Es evidente la necesidad de iniciar nuevos procesos para un compromiso más amplio de los jesuitas en la transformación que el Papa Francisco busca en el cuidado de la creación en Laudato Si’.  Al difundirse el mensaje de la CG 36 y las conversaciones con el Santo Padre, la reflexión se profundiza silenciosamente y es aquí donde Ecojesuit desea responder estratégicamente.

    Conocida anteriormente como la Red Global de Incidencia Ignaciana (GIAN)-Ecología, Ecojesuit facilita los compromisos entre los institutos jesuitas sociales, educativos y pastorales, así como otras congregaciones religiosas y la Iglesia, para abordar la llamada a la acción y colaboración de Laudato Si’ con otros en reconciliación con el mundo.  Y para lograr esto, Ecojesuit persigue las siguientes acciones en tres niveles:

    • Promover la cooperación global a través del diálogo para discernir sobre el papel de los valores y la sociedad civil en el logro de un cambio efectivo, con la comunidad científica y con los sistemas de creencias
    • Acompañando acciones regionales a través de la colaboración para fomentar vínculos con redes regionales y con diversos interesados
    • Apoyar las iniciativas locales a través del trabajo en red para fortalecer los esfuerzos locales en la conversión ecológica y satisfacer las necesidades de la gente

    Límites en el paisaje

    El desafío mundial de los jesuitas en la curación de un mundo roto debe respetar los equilibrios naturales de la química y la diversidad biológica de la Tierra.  Estos son los límites naturales de la vida tal como la conocemos y hay nueve relaciones clave que estamos rompiendo en el uso indebido de los recursos.  Cuando se pone en el paisaje, los límites del planeta es más fácil para las personas ver dónde se pueden conectar y contribuir.

    La quema de combustibles fósiles es la principal causa del aumento del carbono atmosférico e impacta el cambio climático y todos los demás límites del planeta tal como lo conocemos.

    El cambio en el uso de la tierra es una segunda fuente de carbono y ahora está debilitando de manera crítica la interconectividad de los sistemas ecológicos y la diversidad natural que afecta negativamente a muchos de nuestros entornos únicos, desde los arrecifes de coral hasta el Ártico.  Los pulmones del mundo – la Amazonia, la cuenca del Congo y las selvas tropicales de Asia- están perdiendo su influencia moderadora sobre el clima y la integridad de la biosfera.

    Un tercer límite son las entidades nuevas que incluyen hidroclorofluorocarbonos, que también contribuyen a las emisiones de carbono y otros productos químicos utilizados en el negocio agroquímico con altos niveles de toxicidad ambiental.  La eutrofización por el uso excesivo de fertilizantes de nitrógeno y fósforo amenaza los flujos bioquímicos naturales y la sostenibilidad de nuestros suelos y fuentes de agua, un cuarto límite.

    Los pueblos indígenas y las comunidades agrícolas en muchos casos se ven afectados negativamente por el cambio climático y la agricultura comercial agresiva.  Con frecuencia se identifica la destrucción del bosque, sin reconocimiento de los impulsores, pero carecen del apoyo adecuado de programas agroforestales y tenencia, mientras que están sujetos a desplazamientos por infraestructura y minería para el desarrollo económico nacional.

    Los desafíos de esta generación, recientemente establecidos por una encuesta de agenda global, se pueden resumir en tres niveles.  El primero es la voluntad política, cambios geopolíticos cada vez menos claros, ascenso de líderes populistas y grandes cambios en el comercio mundial.  El próximo nivel es sobre juventud, desempleo, educación, desarrollo de habilidades.  El tercer nivel de desafíos globales son las desigualdades y la condición ambiental del mundo.

    Las tendencias mundiales y los riesgos globales resuenan con las desigualdades, la polarización, la desafección pública por los procesos políticos que afectan la toma de decisiones a nivel mundial y el debilitamiento de la colaboración global.  Muchos procesos sociales globales también están siendo probados en gran medida.  Seguimos hablando de riesgos y tratando de gestionar estos riesgos, pero respondiendo a la reacción popular masiva, a veces con una comprensión limitada y las causas de estos riesgos en un esfuerzo por ponerles fin.  Como resultado, la resiliencia global se reduce.

    “Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza.” (Laudato Si’, 139)

    Temas de Ecojesuit

    Ecojesuit identificó 10 temas contemporáneos para enfocar el trabajo y usarlos como base para fortalecer una colaboración más amplia a través de experiencias en relación con estos temas.  Esta lista temática no es exhaustiva, pero es un esfuerzo por sintetizar acciones que ya están teniendo lugar.

    Muchos de estos temas requieren ajustes importantes en la forma en que pensamos y acompañamos a los demás a medida que respondemos, lo que a su vez afecta la forma en que abordamos los temas de la sostenibilidad global.  Todos están vinculados, pero hay una creatividad que está surgiendo y que está influyendo en nuestra educación, nuestra espiritualidad, nuestro uso de la ciencia, las comunicaciones y las redes globales con una integridad y un sentido del servicio mucho mayores.  Los 10 temas de Ecojesuit son:

    1. Ecojesuit Online (regístrate por favor)
    2. Agricultura ecológica y cambio en el uso de la tierra (incluidas las redes eclesiales para el uso de la tierra y los pueblos indígenas)
    3. Reducción del riesgo de desastres y agua
    4. Sanear la Tierra, un texto vivo 
    5. Vuelos por bosques  y el reto del carbono 
    6. Desinversiones de energía y combustibles fósiles
    7. Iniciativas de estilo de vida, utilizando SDG locales a globales
    8. Laudato Si’ y la espiritualidad de la acción
    9. Ciencia y valores
    10. Las iniciativas en relación con los procesos mundiales, como la Conferencia anual de las Naciones Unidas sobre el cambio climático y que en 2017 se celebrará en Bonn, Alemania, bajo la Presidencia de Fiyi 

    Invitación a discernir, colaborar y establecer contactos

    Laudato Si’ pone el medio ambiente y los pobres en el centro del cambio climático y las discusiones sobre desarrollo sostenible.  Si se traduce y se comparte, en primer lugar es una experiencia de compasión sentida por los pobres que alguien comparta su dolor y sufrimiento mientras buscan un sustento al tiempo que fortalecen su resiliencia ambiental.

    La conversión ecológica necesaria para producir un cambio duradero también es una conversión de la comunidad a nuevas formas de practicar el cambio en conjunto y primero implica gratitud y reconocimiento de que el mundo es un regalo.

    Con esto, te invitamos a unirte a este esfuerzo en una colaboración jesuita global en reconciliación y acción en la que el ambiente es una relación con Dios y el prójimo.  Te invitamos a que ayudes a sanar nuestro mundo quebrantado participando en la construcción de la cooperación global de los jesuitas, fortaleciendo las acciones regionales en las Conferencias Jesuitas y sosteniendo iniciativas locales para la conversión ecológica.

    “El Papa Francisco ha enfatizado la conexión fundamental entre la crisis ambiental y la crisis social en la que vivimos hoy… No se trata de crisis separadas, sino de una crisis que es síntoma de algo mucho más profundo: la forma defectuosa en que se organizan las sociedades y las economías.  El sistema económico actual, con su orientación depredadora, descarta tanto los recursos naturales como a las personas.  Por esta razón, el Papa Francisco insiste en que la única solución adecuada debe ser radical.  La dirección del desarrollo debe ser alterada para que sea sostenible.  Los jesuitas estamos llamados a ayudar a sanar un mundo quebrado, promoviendo una nueva forma de producir y consumir, que pone a la creación de Dios en el centro.” (CG 36, Decreto 1.29)

    Para saber más sobre las actividades de Ecojesuit y los enlaces y contactos regionales que se reúnen periódicamente en línea, especialmente en preparación para el evento paralelo Ecojesuit del 13 de noviembre en Aloisiuskolleg en Bonn, Alemania, junto con las actividades de la COP23, envíe un correo electrónico a [email protected].  El folleto Ecojesuit en inglés, español y francés también se puede ver y descargar aquí.

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    One Response to Ecojesuit: Colaboración y acción global jesuita sobre medio ambiente entendida como una relación

    1. Luke Mendes en 1 Noviembre 2018 en 7:29 pm

      Love the idea of Eco Jesuit. Ignatius of Loyola rebelled against the Church and formed the society of Jesus. Loyola himself said that the Trees and Nature is his family. That is the highest state of Consciousness or Awareness. In India we have Lord Shiva. An understanding by the Tribals that the Universe was created by the MahaDev – Almighty. Through his Yantra [Love consciousness] he created the Universe.
      Shiva in hebrew is 7 also.
      Shiv Yantra is a Star Tetrahedron also known as the Building blocks of the Fractal Universe. The Jesuits goal was always spreading consciousness through education. But what kind of education was always the question. Hope the core education content in all the nations are changed drastically and emphasis put on Eco Spirituality for the continuity of the Human species.
      Jesuits are awesome and like soldiers through their missions.
      I have worked with them. As an activist they consider me as one of them 🙂
      Eco Jesuit is an awesome idea.

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    Reconciliación con Dios, la creación y la humanidad: un Examen Ecológico

    15 Octubre 2017
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    La Conferencia Jesuita de Canadá y los EE.UU. ha elaborado un nuevo examen ecológico La reconciliación con Dios, la creación, y la Humanidad, juntamente con la Red de Solidaridad Ignaciana, se trata de una herramienta de reflexión para ayudar a las personas e instituciones a participar más profundamente en el cuidado de la creación y la promoción de la justicia ecológica.

    El examen responde a la llamada del Papa Francisco en Laudato Si’ para cuidar de la creación, y para promover la reconciliación de nuestra relación con Dios, la creación, y de unos con otros tal y como lo expresa la Congregación General 36 de la Compañía de Jesús.  Se nos pide reflexionar sobre nuestra relación personal con la creación, reconocer y enmendar nuestros comportamientos, y promover la justicia ecológica siendo solidarios con los más afectados por los daños al medio ambiente.

    Las cinco secciones del examen -gratitud, reconocimiento, comprensión, la conversión y la reconciliación – y la oración final aparecen en un breve resumen de una página:

    1. Le doy gracias a Dios por la maravilla de la creación. ¿Dónde sentí hoy la presencia de Dios en la creación?
    2. Pido la gracia de ver la creación como lo hace Dios, en todo su esplendor y sufrimiento. ¿Veo la belleza de la creación y escucho los gritos de la tierra y los pobres?
    3. Pido la gracia de mirar con atención para ver cómo las opciones de mi vida impactan en la creación, y en los pobres y vulnerables. ¿Qué desafíos o alegrías experimento cuando considero mi cuidado por la creación?  ¿Cómo puedo alejarme de una cultura de “usar y tirar” y en cambio ser solidarios con la creación y los pobres?
    4. Pido la gracia de la conversión hacia la justicia ecológica y la reconciliación. ¿Dónde me he quedado corto en el cuidado de la creación y mis hermanos y hermanas?  ¿Cómo busco una conversión del corazón?
    5. Pido la gracia de la reconciliación de mi relación con Dios, la creación y la humanidad, y para ser solidario a través de mis acciones. ¿Cómo puedo reparar mi relación con la creación y tomar decisiones consistentes con mi deseo de reconciliación con la creación?
    6. Ofrezco una oración final por la tierra y los vulnerables en nuestra sociedad.

    El P. Timothy Kesicki, SJ, Presidente de la Conferencia Jesuita de Canadá y los EE.UU., ofrece una introducción en video  para el examen ecológico y comparte que “la belleza de el examen es que se necesita la repetición.  Nuestra relación con Dios lleva tiempo, y en esa relación, estamos llamados a la conversión.”

    Este Examen Ecológico es una herramienta para la oración, la reflexión y la acción tanto individualmente como en nuestro hogar, parroquia, escuela, universidad o comunidad, profundizando así nuestra llamada a cuidar de la creación y de los más vulnerables.  Los interesados están invitados a unirse a la familia ignaciana en la búsqueda de una conversión del corazón para abrazar la justicia ecológica y la llamada del Papa Francisco para cuidar de nuestra casa común.

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    2 Responses to Reconciliación con Dios, la creación y la humanidad: un Examen Ecológico

    1. Pady en 25 Octubre 2017 en 4:20 pm

      Está traducido al español? gracias

      • sylvia en 29 Octubre 2017 en 3:26 pm

        Hola Pady, por ahora solo está en inglés. ¡Gracias!

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    Ecojesuit acoge la feria de Laudato Si’ en Bonn durante la COP23

    15 Octubre 2017
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    Ecojesuit acogerá un diálogo Laudato Si’ – El medio ambiente como relación en el marco de la Conferencia de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC-COP 23 Fiji)  que se celebrará en Bonn, Alemania, bajo la Presidencia de Fiji del 6 al 17 de noviembre.

    El evento de medio día organizado por Ecojesuit el 13 de noviembre se llevará a cabo en Aloisiuskolleg, un colegio jesuita en Bonn, y está atrayendo el interés de otras escuelas jesuitas, la iglesia local, organizaciones de desarrollo como Misereor y CIDSE, otros socios alemanes.  Los temas sobre Laudato Si’ en relación con la seguridad alimentaria y la explotación de los recursos se discutirán en un foro abierto y se espera que la actividad involucre a una amplia audiencia.

    Los miembros de Ecojesuit Task Force de las seis conferencias jesuitas se reunirán en este evento, y los participantes previstos incluirán delegados de la CMNUCC y organizaciones observadoras.  Por la tarde, también se organiza una feria y exposición Laudato Si’ para involucrar a los jóvenes y otras audiencias interesadas.

    El evento Ecojesuit cuenta con el apoyo de la Red Xavier, Jesuitenmission, Aloisuiskolleg y la Secretaría de Justicia Social y Ecología y cuenta con el respaldo del jurado compuesto por los socios de la CMNUCC, la Presidencia de Fiji de la COP23, el Ministerio Federal de Medio Ambiente, Conservación de la Naturaleza, Construcción y Seguridad Nuclear y la Ciudad de Bonn.

    Para más información sobre este evento, por favor contacten con nosotros a través de [email protected]

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    Escolásticos crean hábitos ecológicos en la Unidad Puna en Yakarta, Indonesia

    15 Octubre 2017
    El jardín en Puna Unit

    El jardín en Puna Unit

    Scholastic F Ray Popo, SJ

    La casa de formación escolar en Pulo Nangka (Unidad Puna) en el este de Yakarta, Indonesia, ofrece oportunidades para que los escolásticos residentes cultiven hábitos ecológicos.  Y como escribió el Papa Francisco en Laudato Si’, “La conciencia de la gravedad de la crisis cultural y ecológica necesita traducirse en nuevos hábitos” (LS 209).  La palabra “hábitos” ilustra que el cuidado del medio ambiente nunca se puede hacer como un programa de un día o un proyecto de un año.  El hilo común necesario para superar los desafíos ambientales es un nuevo estilo de vida o una nueva forma de proceder que es continua.

    La Unidad Puna es una de las cinco unidades en Hermanum College y la comunidad y actualmente hay nueve escolásticos que viven en esta unidad (cinco de Indonesia, dos de Tailandia y dos de Myanmar) y dos jesuitas de Indonesia.  Los escolásticos están estudiando filosofía en STF Driyarkara (Driyarkara School of Philosophy).  Una unidad es una casa de formación independiente, por lo que cada unidad tiene su propia forma de proceder con respecto a la vida cotidiana de los residentes, como la hora de la masa diaria, el horario de la comunidad, las políticas, entre otros.  Esta es su manera de ejercer el discernimiento comunitario como comunidad.

    Como escolásticos residentes, tratamos de aplicar políticas ecológicas en nuestra vida diaria que sean producto de nuestra reflexión y discernimiento comunitario sobre inquietudes que requieren atención en nuestro hogar común en la Unidad Puna.

    Un ejemplo es nuestro hábito de usar el aire acondicionado.  En la Unidad de Puna, cada dormitorio de un colegio tiene un acondicionador de aire instalado que es diferente de las otras cuatro casas de formación escolásticas en Yakarta.

    El aire acondicionado es sin duda una instalación conveniente, especialmente en un lugar como Yakarta, que tiene un clima cálido y húmedo.  Nos quedan dos opciones: usar el aire acondicionado todo el tiempo que queramos o usarlo con conciencia ecológica.  Acordamos usar el acondicionador de aire con moderación y el hábito que decidimos cultivar es apagar el aire acondicionado cuando la habitación está fría, generalmente después de una hora.  Este es un hábito diario simple que cualquiera puede hacer.

    Aire natural en una habitación de escolástico

    Aire natural en una habitación de escolástico

    Apagar el aire acondicionado a veces es similar a apagar las luces cuando no está en uso.  Pero es diferente porque apagar el aire acondicionado cuando aún lo necesitamos para vencer el calor es una forma de sacrificio, un “compromiso ecológico desinteresado,” como dice el Papa (LS 154).  Reducimos nuestra tendencia a satisfacer nuestra comodidad al pensar en aquellos que viven sin ningún tipo de acondicionador de aire.

    También hay un jardín en nuestra unidad que logramos reorganizar recientemente.  El lugar solía estar lleno de varias plantas en macetas que estaban superpobladas y en todo el jardín.  Heredamos esas plantas de escolásticos anteriores que previamente plantaron o compraron plantas.

    Cada miembro de la comunidad tiene la responsabilidad del jardín, aunque es principalmente el deber del bedel.  La decisión de reorganizar nuestro jardín se hizo en conjunto en comunidad después de una discusión abierta.  Consideramos el jardín como una comparación sólida con la Tierra que heredamos de nuestros antepasados (en nuestro caso, los escolásticos anteriores que vivían en Puna).  Además, también comenzamos a pensar en lo que legaremos a los futuros miembros de la Sociedad que residirán en Puna.  Sin duda, un jardín tranquilo no es una mala idea.

    El cuidado del jardín nos permite prestar atención constante a la creación.  Aprendemos a ser conscientes de qué planta necesita cortar, del suelo nuevo, una maceta más grande, riego.  También aprendemos a apreciar la naturaleza y a ver cómo las plantas crecen cada día, viendo cómo se abre una nueva hoja por sí misma, y mirando las coloridas mariposas que revolotean sus alas entre las flores que rara vez se ven en Yakarta.

    Tener un jardín es un privilegio en un contexto urbano y cuidar un jardín es un trabajo que quizás sea mejor dejar a los jardineros, no experimentar el viaje oculto de una semilla que se convierte en un enorme árbol.  Estar en contacto directo con la creación nos ayuda a relacionarnos y darnos cuenta de que nosotros, como creación nosotros mismos, estamos conectados con el mismo Creador.

    Nuestro próximo compromiso es comprar frutas locales tradicionales en lugar de importadas de los supermercados.  Después de nuestra última discusión, acordamos cambiar nuestro hábito y comprar frutas a los vendedores tradicionales del mercado.  El propósito no es solo por razones económicas, ya que las frutas locales son más baratas, pero al regresar a los mercados tradicionales, reconocemos las frutas locales y apoyamos a la economía y a los agricultores locales.

    Estos son algunos ejemplos y experiencias de los hábitos ecológicos que estamos empezando a practicar como escolásticos en la Unidad Puna.  A diferencia de los programas o proyectos que finalizan después de un cierto período de tiempo, los hábitos que se presentan en forma de formas diarias de proceder se mantienen y se convierten en prácticas.

    Sería bueno saber cómo otras comunidades de las casas de formación cultivan sus hábitos ecológicos.

    popoF. Frederick Ray Popo, SJ es un escolástico de primer año de la Provincia de Indonesia de la Compañía de Jesús y compartió esta historia con Ecojesuit. Él puede ser contactado a través de su correo electrónico popofray(at)gmail.com.

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    2017 Jornada Mundial de Oración por la Creación: Mensaje conjunto del Vaticano-Phanar

    1 Septiembre 2017
    Papa Francisco y Patriarca Ecuménico Bartolomé

    El Papa Francisco y el Patriarca Ecuménico Bartolomé emitieron esta breve declaración conjunta sobre ecología  para la Jornada Mondial de Oración por la Creación, que desafía “a todas las personas de buena voluntad a que el 1 de septiembre dediquen un tiempo de oración por el medio ambiente” para “cambiar el modo en que percibimos el mundo para modificar la manera de cómo nos relacionamos con el.”

    Foto de: catholicecology.net

    Foto de: catholicecology.net

    La historia de la creación nos presenta una vista panorámica del mundo.  La Escritura revela que, “en el principio,” Dios quiso que la humanidad cooperara en la preservación y protección del medio ambiente.  En un primer momento, como se lee en el Génesis, “no había aún matorrales en la tierra, ni brotaba hierba en el campo, porque el Señor Dios no había enviado lluvia sobre la tierra, ni había hombre que cultivase el suelo.” (2,5)  La tierra nos fue confiada como un don y un legado sublime, del que todos somos responsables hasta que, “al final”, todas las cosas en el cielo y en la tierra serán recapituladas en Cristo (cf. Ef 1,10).  Nuestra dignidad y bienestar humano están profundamente conectados con nuestro cuidado por toda la creación.

    Sin embargo, “mientras tanto,” la historia del mundo presenta un contexto muy diferente.  Revela un escenario moralmente decadente donde nuestra actitud y comportamiento hacia la creación oscurece nuestra vocación como cooperadores de Dios.  Nuestra propensión a interrumpir los delicados y equilibrados ecosistemas del mundo, nuestro deseo insaciable de manipular y controlar los recursos limitados del planeta, y nuestra codicia ilimitada de ganancias en los mercados, todo esto nos ha alejado del sentido original de la creación.  No respetamos ya la naturaleza como un regalo compartido; por el contrario, la consideramos una posesión privada.  Ya no nos relacionamos con la naturaleza para sostenerla, sino que la dominamos para sostener nuestras propias invenciones.

    Las consecuencias de esta cosmovisión alternativa son trágicas y duraderas.  El medioambiente humano y el de la naturaleza se están deteriorando juntos, y este deterioro del planeta recae sobre las personas más vulnerables.  El impacto del cambio climático afecta, ante todo y más que nada, a los que viven en la pobreza en todos los rincones del mundo.  Nuestra obligación de usar los bienes de la tierra con responsabilidad implica el reconocimiento y el respeto de todas las personas y de todos los seres vivos.  La urgente llamada y el desafío de cuidar la creación son una invitación dirigida a toda la humanidad para que trabaje en favor de un desarrollo sostenible e integral.

    Por tanto, unidos en un mismo interés por la creación de Dios y reconociendo la tierra como un bien a compartir, invitamos fervientemente a todas las personas de buena voluntad a que el 1 de septiembre dediquen un tiempo de oración por el medio ambiente.  Con este motivo, queremos dar las gracias al Creador amoroso por el gran don de la creación y comprometernos en su cuidado y preservación por el bien de las generaciones futuras.  Después de todo, sabemos que nuestro trabajo es en vano si el Señor no está a nuestro lado (cf. Sal 126-127), si la oración no está en el centro de nuestra reflexión y celebración.  En efecto, un objetivo de nuestra oración es cambiar el modo en que percibimos el mundo para modificar la manera de cómo nos relacionamos con él.  El objetivo de nuestro compromiso es el de empeñarnos en alcanzar una mayor simplicidad y solidaridad en nuestras vidas.

    Hacemos un llamamiento urgente a quienes ocupan puestos de responsabilidad social y económica, así como política y cultural, para que escuchen el grito de la tierra y atiendan las necesidades de los marginados, pero sobre todo para que respondan a la súplica de millones de personas y apoyen el consenso del mundo por el cuidado de la creación herida.  Estamos convencidos de que no puede haber una solución sincera y duradera al desafío de la crisis ecológica y del cambio climático si no se da una respuesta concordada y colectiva, si la responsabilidad no es compartida y responsable, si no damos prioridad a la solidaridad y al servicio.

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    Construyendo alianzas entre el agua y la fe para alcanzar los ODS

    1 Septiembre 2017
    Foto de: worldwaterweek.org

    Foto de: worldwaterweek.org

    Jaime Tatay, SJ

    Se percibe un interés creciente en el papel que las Organizaciones Confesionales (FBOs en inglés) pueden desempeñar para impulsar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), articular la colaboración y construir puentes culturales el activar sus extensas redes institucionales.  Durante la Semana Mundial del Agua de este año, celebrada el pasado mes de agosto en Estocolmo, tres distintas iniciativas abordaron – por primera vez en los 27 años de historia de este foro – la conexión entre agua y fe.

    Esta conversación fue estimulada por el éxito del encuentro del 2016 con líderes religiosos. Fue entonces cuando la Global Water Partnership, el Stockholm International Water Institute y la Church of Sweden organizaron un panel titulado: Water and Faiths: Faith Based Organizations contributing to the SDGs.

    El primer evento, Protection of the Sacred: Wastewater management and indigenous realities, reflexionó sobre el modo como las comunidades indígenas marginalizadas abordan el acceso al agua en diversas partes del mundo y cómo han desarrollado estrategias para denunciar la injusticia asociada al acceso limitado y, al mismo tiempo, convertirse en actores protagonistas en los procesos de decisión.

    Un segundo evento, Religious jurisprudence related to reuse of water, presentó la visión del agua de tres grandes religiones – Islam, Cristianismo e Hinduismo – tratando de implicar a los participantes en un diálogo fructífero, buscando puntos de encuentro e identificando posibles áreas de colaboración interreligiosa.

    Foto de: J. Tatay

    La Semana Mundial del Agua tuvo lugar en Stockholm del 27 de agosto al 1 de septiembre de 2017. Se trata de un encuentro anual sobre y agua y desarrollo que reúne a más de 3000 participantes de 130 países. Provenientes,  entre otros, del gobierno, el sector privado, la sociedad civil, la academia y de organizaciones confesionales, se busca compartir y explorar acciones capaces de abordar los restos concernientes al agua. (Foto de: J. Tatay)

    Por último, cabe destacar la segunda sesión consecutiva Water and Faith: Building partnerships to achieve the SDGs.  Organizada por la Comunión Mundial de la Iglesias (CMI), Church of Sweden, Global Water Partnership, Stockholm International Water Institute y el Swedish Institute of Alexandria, los participantes insistieron en la importancia de reducir la distancia entre las organizaciones confesionales y los diversos grupos interesados en el agua.

    François Brikké (Global Water Partnership) dijo en sus observaciones introductorias que “necesitamos a todos trabajando juntos, incluidas las organizaciones confesionales.”  Aunque pueda parecer obvio, este no siempre ha sido así.

    Peter Weiderud, director del Swedish Institute of Alexandria, señaló que “la diplomacia internacional, las instituciones financieras y las agencias de desarrollo han sido influenciadas por la visión secular y occidental de la religión como un tema privado. Sin embargo, la religión no es privada, implica moral, rituales, identidad y comunidad.  Y todo esto es público y político.”

    Dinesh Suna, coordinador de la Ecumenical Water Week del CMI, criticó la brecha existente entre las comunidades de fe y los grupos interesados en el agua, reconociendo que 8 de cada 10 personas se identifican como religiosas.  Y, lo que es más importante, “las religiones tienen una amplia red que a menudo permanece activa cuando otras instituciones fallan o se van.”

    Foto de: J Tatay

    Jaime Tatay en la Semana Mundial del Agua

    En un sentido similar, Adam Russell Taylor, pastor bautista y líder de la iniciativa confesional (Faith-Based Initiative) del Banco Mundial, insistió en “la necesidad de trascender las líneas divisorias y los silos en la agenda de desarrollo… No podemos olvidar que el agua es un problema de desarrollo transversal, que afecta directamente a muchos, sino a todos, los ODS.  Y el agua también es central en todas las religiones.”  Para más del 80% de la población mundial la religión influye significativamente en su visión del mundo, sus valores y su comportamiento.  “La religión juega un papel profundo en el desarrollo.  La pregunta es cómo nos relacionamos con las Organizaciones Confesionales… los ODS fracasarán a menos que involucremos a las religiones.”

    Según Russell Taylor, las Organizaciones Confesionales son actores cruciales en el logro del ODS 6 porque pueden hacer cinco contribuciones clave:

    Primero, pueden capturar la imaginación moral de las personas, hablando sobre la importancia del agua en los espacios sagrados.

    En segundo lugar, las Organizaciones Confesionales canalizan una gran influencia moral a través de sus redes educativas, pastorales y sanitarias que puede influir en el comportamiento sobre la importancia de reutilizar y reducir la cantidad de agua que se utiliza.

    En tercer lugar, las Organizaciones Confesionales, a diferencia de otros actores y partes interesadas, pueden y deben denunciar la injusticia y la inmoralidad asociadas a la falta de agua y saneamiento.

    En cuarto lugar, la autoridad moral de los líderes religiosos puede tener en cuenta a los políticos.  Dado que los ODS y el acuerdo climático de París son acuerdos no vinculantes, el papel de las Organizaciones Confesionales podría ser fundamental para impulsarlos.

    En quinto lugar, las Organizaciones Confesionales pueden fomentar un sentido de urgencia moral y catalizar la acción de una manera única.  Lo han hecho antes, desde India hasta Sudáfrica y Estados Unidos, y pueden hacerlo nuevamente.

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    Los jesuitas australianos se desprenden de los combustibles fósiles, apoyan los Vuelos por los Bosques para el Día Mundial del Medio Ambiente 2017

    31 Mayo 2017
    2017_05_31_Editorial_Photo1Brian F McCoy, SJ

    Tengo en la Oficina de la Provincia unos pocos cuadros.  Uno de ellos es de un artista aborigen que fue instrumental en traer a la gente de Walmajarri de nuevo a su tierra ancestral en 1979, después de que una estación del ganado se estableciera en ella a principios del siglo pasado.

    Su pintura es un mapa, pero revela más que un mapa.  Describe los contornos de la tierra, riachuelo y pozos de agua.  También observa los antiguos sitios de importancia y los lugares de significado espiritual y la historia.  Nunca vi ni aprecié ninguno de esos niveles más profundos de significado cuando lo visité por primera vez en 1974.  Con el tiempo, a través de amistades y la participación en ceremonias, llegué a ver y valorar mucho más lo que significa caminar sobre esta tierra.

    Está claro desde hace años que los seres humanos tendrán que reconsiderar nuestra relación con la tierra si queremos preservar nuestro mundo para las generaciones futuras.  Cuanto más aprendemos sobre la interconexión de la vida, más vemos cómo nuestras decisiones y acciones pueden tener impactos de largo alcance, particularmente en las comunidades vulnerables en las partes más pobres del mundo.

    “La pobreza, la exclusión social y la marginación están vinculadas a la degradación ambiental” (Decreto 1 de GC36, Compañeros en Misión de Reconciliación y Justicia, 29).  Reuniendo estos retos, nuestro trabajo hoy debe enfocarse en la construcción de relaciones correctas con Dios, entre sí, y con la creación (Decreto 3 de GC35, repetido en GC36, Decreto 1, 21).  Sabemos cómo cristianos que donde hemos fracasado en nuestras relaciones, se necesita un proceso de reconciliación.  Se nos pide que nos comprometemos a poner en orden lo que ha sido roto.

    Por eso hablamos de Reconciliación con la Creación en nuestra respuesta a los desafíos ambientales.  Al comprometernos a conciliar nuestra relación con la creación, se nos pide que reflexionemos sobre el impacto de las elecciones que hacemos sobre el medio ambiente y sobre las comunidades vulnerables de todo el mundo.

    Nuestra nueva fuerza de trabajo de Reconciliación con Creación, que ha sido organizada por Jim Barber, ha reflexionado sobre estas cuestiones para nosotros, en el ámbito provincial.  Ellos han identificado un trabajo valioso que se está haciendo en nuestras escuelas, nuestro retiro y casas residenciales, en los Servicios Sociales de los Jesuitas y en otros ministerios, que esperamos destacar y construir en toda la Provincia en los próximos meses.

    El grupo de trabajo también ha presentado algunas propuestas para la Provincia en torno al impacto de nuestras inversiones y actividades que describiré a continuación.

    Desinversión de combustibles fósiles

    La Provincia tiene fondos que deben ser manejados de manera que sostengan el trabajo en curso de la Compañía en Australia.  El principio clave de la estrategia de inversión de la Provincia es que todas las decisiones de inversión deben reflejar la misión y los valores de la Provincia.  La Compañía de Jesús ha desarrollado e implementado “Directrices de Inversión Responsable” para ayudar en esto.

    Las inversiones no deberían realizarse en empresas en las que hay serias preocupaciones por su respuesta a la justicia social y al medio ambiente.  Las industrias que la Provincia consideraría contrarias a su misión y sus valores incluyen la fabricación de tabaco, los juegos de azar, la pornografía y la prostitución, la fabricación y distribución de armamentos y el gas de veta de carbón.

    Actualmente, nuestras directrices adoptan dos metodologías de selección: selección negativa, evitar inversiones en la organización o industrias que tienen un impacto negativo en la sociedad y el medio ambiente; y la detección positiva, buscando inversiones que contribuyan positivamente a la sociedad y al medio ambiente.  La Provincia tiene una serie de inversiones en empresas que contribuyen positivamente a la sociedad y al medio ambiente, incluyendo los vínculos sociales, las granjas de turbinas eólicas y la energía solar.

    En el futuro, estaremos trabajando estrechamente con nuestros gestores de activos externos para desarrollar estrategias que ayuden a la Provincia a deshacerse de combustibles fósiles o compañías de nivel 1 como se detalla en el informe del Instituto Australiano en marzo de 2014, con el fin de añadir esto a nuestros requisitos de selección.

    A la luz de nuestro compromiso con la reconciliación con la creación, creemos que la desinversión es una oportunidad ética, impactante y valiosa para considerar no sólo a la Provincia Australiana sino a todas las empresas australianas.

    Vuelos por los bosques

    Viajar nos une y puede ser importante en la construcción de relaciones a través de Australia y en todo el mundo.  Sin embargo, la aviación es también uno de los principales contribuyentes al cambio climático.

    La iniciativa de los Vuelos por los Bosques  fue lanzada por la Conferencia Jesuita Asia Pacífico en 2011.  Proporciona una manera de compensar el impacto ambiental de los viajes contribuyendo con 5 dólares a la iniciativa por cada vuelo tomado.  Los fondos aportados a Vuelos por los Bosques (Flight for Forests en inglés) se utilizan para apoyar la silvicultura y otros proyectos de regeneración ambiental en toda la región.

    Aliento fuertemente a las comunidades y a los ministerios jesuitas a considerar comprometerse a hacer contribuciones voluntarias a este esquema basado en sus vuelos presupuestados a través del año.  La Provincia realizará contribuciones trimestrales a Flight for Forests, basado en los vuelos anuales presupuestados, por lo que también pido a los ministerios que presupuesten sus propias contribuciones a este plan.  Las facturas basadas en las cantidades presupuestadas serán enviadas trimestralmente de la Oficina de la Provincia.  Al hacer estas contribuciones regulares, esperamos poder ser más conscientes del impacto de nuestras actividades en el medio ambiente.

    Vuelos por los Bosques actualmente apoya proyectos en Filipinas, Camboya y Timor-Leste.  Sin embargo, a medida que la iniciativa crece, la esperanza es ampliar el número y el alcance de los proyectos que apoya.  Les animo a que también consideren si hay proyectos ambientales conectados con su propio ministerio, particularmente en áreas y comunidades vulnerables, que podrían ser apoyadas a través de esta iniciativa.

    Ninguna de estas nuevas iniciativas significa que dejemos de buscar formas de mejorar nuestras huellas de carbono en la forma en que emprendemos nuestro ministerio.  Los individuos y los ministerios también deben considerar si los viajes son siempre esenciales y si son más viables otras maneras de hacer conexiones como la videoconferencia.  Debemos examinar nuestro uso de los recursos y encontrar maneras de ejecutar nuestros trabajos de manera más sostenible.  Y debemos considerar cómo animamos a las muchas personas con las que interactuamos en nuestros ministerios a considerar más profundamente su propia relación con la creación.

    Junto con este artículo para el Día Mundial del Medio Ambiente, tenemos un recurso de oración que las comunidades y los ministerios podrían usar juntos. Si bien los desafíos pueden parecer insalvables a veces, debemos recordar que como dijo el Papa Francisco recientemente, para los cristianos “el futuro tiene un nombre, y su nombre es Esperanza.”  A medida que construimos asociaciones en toda nuestra Provincia y compartimos ideas e iniciativas sobre cómo gestionar mejor los recursos y reducir nuestro impacto en el medio ambiente, espero que también encontremos aliento en el conocimiento de que Dios está con nosotros en nuestros esfuerzos.

    Photo credit: gc36.org

    Photo credit: gc36.org

    Brian McCoy, SJ es el Superior Provincial de la Provincia Australiana de la Compañía de Jesús y encomendó a los jesuitas australianos a unirse a los jesuitas en el Canadá inglés e Italia con otras organizaciones de todo el mundo para responder a la llamada a desprenderse de los combustibles fósiles.  Jesuit Communications Australia publicó por primera vez esta reflexión en el sitio web de la Provincia Australiana en una edición especial de Australian Jesuit News.

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    El Papa Francisco al mirar el futuro a través de un “tú”

    31 Mayo 2017
    In a video, His Holiness Pope Francis speaks at TED2017 - The Future You, April 24-28, 2017, Vancouver, BC, Canada. Photo: Ryan Lash / TED

    In a video, His Holiness Pope Francis speaks at TED2017 – The Future You, April 24-28, 2017, Vancouver, BC, Canada. Photo: Ryan Lash / TED

    Buenas tardes… o buenos días, no sé qué hora es allí.  Sea la hora que sea, estoy feliz de participar en este encuentro.  Me ha gustado mucho el título “The Future You,” porque, mientras mira al mañana, invita ya desde hoy al diálogo: de cara al futuro, invita a consultar a un “tú.”  “The Future You”: el futuro está hecho de ti, está hecho de encuentros, porque la vida fluye a través de las relaciones.  Muchos años de vida me han afianzado cada vez más la convicción de que la existencia de cada uno está ligada a la del otro: la vida no es tiempo que pasa, sino tiempo de encuentro.

    Al conocer o escuchar a enfermos que sufren, a migrantes que afrontan tremendas dificultades en búsqueda de un futuro mejor, a presos que llevan el infierno en el propio corazón, a personas, especialmente jóvenes, que no tienen trabajo, a menudo me pregunto: “¿por qué ellos y no yo?”  Yo también nací en una familia de migrantes: mi papá, mis abuelos, como muchos otros italianos, partieron para Argentina y conocieron la suerte de quien se queda sin nada.  Yo también podría haber estado entre los “descartados” de hoy.  Por eso, en mi corazón, siempre permanece esta pregunta: “¿Por qué ellos y no yo?”

    Me gustaría, sobre todo, que este encuentro nos ayude a recordar que todos necesitamos los unos de los otros, que ninguno de nosotros es una isla, un yo autónomo e independiente del otro, que solamente podemos construir el futuro juntos, sin excluir a nadie.  A menudo no pensamos en ello, pero en realidad todo está vinculado y necesitamos recuperar nuestros vínculos: también ese duro juicio que llevo en el corazón contra mi hermano o mi hermana, esa herida no curada, ese mal no perdonado, ese rencor que solo me hará daño, es un pedacito de guerra que llevo dentro, un foco en el corazón que debe extinguirse para que no desate un incendio y no deje cenizas.

    Muchos hoy, por diversos motivos, no parecen creer que sea posible un futuro feliz.  Estos temores se toman en serio.  Pero no son invencibles.  Se pueden superar, si no nos cerramos en nosotros mismos.  Porque la felicidad solo se experimenta como el don de armonía de cada uno con el todo.  También las ciencias – lo saben mejor que yo – nos indican hoy una comprensión de la realidad, donde cada cosa existe en relación, en interacción continua con las otras.

    Esto me lleva a mi segundo mensaje.  Qué maravilloso sería si el aumento de las innovaciones científicas y tecnológicas correspondiese también con una mayor equidad e inclusión social.  Qué maravilloso sería si, mientras descubrimos nuevos planetas, descubriésemos las necesidades del hermano y la hermana que orbitan a mi alrededor.  Qué maravilloso sería que la fraternidad, esta palabra tan bonita y a veces incómoda, no se redujese solo a la asistencia social, sino que se convirtiese en la actitud básica en las decisiones a nivel político, económico, científico, y en las relaciones entre personas, entre pueblos, y países.  Solo la educación en fraternidad, en una solidaridad concreta, puede superar la “cultura del descarte,” que no trata solo de alimentos y bienes, sino ante todo de personas marginadas de sistemas tecno-económicos, en cuyo centro, sin percatarse, a menudo ya no está más el hombre, sino los productos del hombre.

    La solidaridad es una palabra que muchos quieren quitar del diccionario.  Sin embargo, la solidaridad no es un mecanismo automático, no se puede planificar o controlar: es una respuesta libre que nace del corazón de cada uno.  Sí, ¡una respuesta libre!  Si uno entiende que su vida, aunque en medio de tantas contradicciones, es un don, que el amor es la fuente y el sentido de la vida, ¿cómo puede contener el deseo de hacer el bien a los otros?

    Para participar activamente en el bien hace falta memoria, hace falta coraje, y también creatividad.  Me han dicho que en TED se reúne mucha gente muy creativa.  Sí, el amor pide una respuesta creativa, concreta, ingeniosa.  No bastan los buenos propósitos y las fórmulas ya consagradas, que a menudo solo sirven para tranquilizar conciencias.  Juntos, ayudémonos a recordar que el otro no es unas estadísticas o un número: el otro tiene un rostro, el “tú” es siempre un rostro concreto, un hermano al que cuidar.

    Hay una historia que contó Jesús para explicar la diferencia entre quien no se preocupa y quien cuida del otro.  Probablemente la conozcan, es la parábola del Buen Samaritano.  Cuando preguntaron a Jesús: “¿quién es mi prójimo?” – es decir, ¿a quién debo cuidar? – Jesús contó esta historia, la historia de un hombre al que los ladrones habían asaltado, robado, golpeado y abandonado en el camino.  Dos personas muy respetables de la época, un sacerdote y un levitalo vieron, pero pasaron de largo sin pararse.  Después llegó un samaritano, que pertenecía a una etnia despreciada, y este samaritano al ver a ese hombre herido en el suelo, no pasó de largo como los demás, como si no pasara nada, sino que tuvo compasión.  Se conmovió y esta compasión lo llevó a actuar de manera muy concreta: vertió aceite y vino sobre las heridas de aquel hombre, lo llevó a un albergue y pagó de su bolsillo los cuidados necesarios.

    La historia del Buen Samaritano es la historia de la humanidad de hoy.  En el camino de los pueblos hay heridas provocadas por el hecho de que en el centro está el dinero, están las cosas.  No las personas.  A menudo es costumbre de quienes se creen respetables no cuidar de los otros, dejando a tantos seres humanos, pueblos enteros, atrás, tirados por el camino.  Existe sin embargo quien da vida a un mundo nuevo, cuidando de los otros, incluso asumiendo los costos.  De hecho, decía la Madre Teresa de Calcuta, no se puede amar si no es a costo propio.

    Tenemos mucho que hacer, y debemos hacerlo juntos.  Pero, ¿cómo hacer con todo el mal que respiramos?  Gracias a Dios, ningún sistema puede prohibir que nos abramos al bien, a la compasión, a la capacidad de reaccionar al mal que nace del corazón del hombre.  Ahora me dirán: “Sí, bellas palabras, pero yo no soy el Buen Samaritano y mucho menos la Madre Teresa de Calcuta.”  Sin embargo, cada uno de nosotros es precioso; cada uno de nosotros es irremplazable ante los ojos de Dios.  En esta noche de conflictos que estamos atravesando cada uno de nosotros puede ser una vela iluminada que nos recuerda que la luz prevalece sobre las tinieblas, y no al contrario.

    Para nosotros cristianos el futuro tiene nombre, y este nombre es esperanza.  Tener esperanza no significa ser optimistas, ingenuos, ignorantes del drama de los males de la humanidad.  La esperanza es la virtud de un corazón que no se aferra a las sombras, que no se refugia en el pasado, que no vive a duras penas el presente, sino que sabe ver el mañana.  La esperanza es la puerta abierta al porvenir.  Es una semilla de vida, humilde y oculta, que con el tiempo se transforma en un gran árbol; es como una levadura invisible que hace levar la pasta, que da sabor a toda la vida.  Es capaz de mucho, porque basta solo una pequeña luz que se alimente de esperanza, y la oscuridad ya no estará completa.  Basta un solo hombre para que haya esperanza, y este hombre puedes ser tú.  Después otro “tú,” y otro “tú,” y entonces somos “nosotros.”  Y cuando hay un “nosotros,” ¿comienza la esperanza?  No, ya ha comenzado con el “tú.”  Cuando hay un nosotros, comienza una revolución.

    El tercer y último mensaje que me gustaría compartir hoy es sobre la revolución: la revolución de la ternura.  ¿Qué es la ternura?  Es el amor que se acerca y se hace concreto.  Es un movimiento que parte del corazón y llega a los ojos, a las orejas, a las manos.  La ternura es usar los ojos para ver al otro, usar las orejas para sentir al otro, para escuchar el grito de los niños, de los pobres, de quien teme al futuro; escuchar también el grito silencioso de nuestra casa común, de la Tierra contaminada y enferma.  La ternura significa usar las manos y el corazón para acariciar al otro, para cuidarlo.

    La ternura es el lenguaje de los más pequeños, de quienes necesitan del otro.  Un niño se encariña y conoce al papá y a la mamá por las caricias, por la mirada, por la voz, por la ternura.  Me gusta escuchar cuando el papá o la mamá hablan con su hijo pequeño, y ellos también se hacen niños, hablando como habla él, el niño.  Eso es la ternura: rebajarse al nivel del otro.  También Dios se rebajó en Jesús para estar a nuestro nivel.  Este es el camino recorrido por el Buen Samaritano.  Es el camino recorrido por Jesús, que se rebajó, que recorrió toda la vida del hombre con el lenguaje concreto del amor.

    Sí, la ternura es el camino que han recorrido los hombres y mujeres más valientes y fuertes.  La ternura no es debilidad, es fortaleza.  Es el camino de la solidaridad, el camino de la humildad.  Permítanme decirlo claramente: cuanto más poderoso eres, cuanto más tus acciones tienen un impacto sobre la gente, mucho más humilde has de ser.  Porque si no el poder te arruina, y tú arruinarás a los demás.  En Argentina, se decía que el poder es como tomar ginebra en ayunas: la cabeza te da vueltas, te embriaga, te hace perder el equilibrio y te lleva a hacerte daño a ti mismo y a los demás, si no lo juntas con la humildad y la ternura.  Sin embargo, con humildad y amor concreto el poder – el más alto, el más fuerte – se hace servicio y difunde el bien.

    El futuro de la humanidad no está solo en manos de los políticos, de los grandes líderes, de las grandes empresas.  Sí, su responsabilidad es enorme.  Pero el futuro está sobre todo en las manos de las personas que reconocen al otro como un “tú” y a sí mismos como parte de un “nosotros.”  Necesitamos los unos a los otros.  Y por eso, por favor, recuérdenme también con ternura, para que lleve a cabo la tarea que me ha sido encomendada para el bien del otro, de todos.  De todos Uds., de todos nosotros.  Gracias.

    Su Santidad el papa Francisco, rodado en la Ciudad del Vaticano en exclusiva para TED2017 

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    Universidades Jesuitas de EEUU continúan su compromiso con la acción contra el cambio climático

    31 Mayo 2017
    2017_05_31_N&E_Photo1Personal de la Red Ignaciana de Solidaridad

    Los presidentes de las universidades jesuitas de los Estados Unidos firmaron We Are Still In (Seguimos estando), una carta abierta a la comunidad internacional y las partes del Acuerdo de París de parte de 1.200 alcaldes, gobernadores, líderes universitarios, empresas e inversores estadounidenses, que se han unido por primera vez para continuar apoyando la acción climática para cumplir con el Acuerdo de París.

    Las universidades jesuitas son el Colegio de la Santa Cruz, la Universidad Fordham, el Colegio Le Moyne, la Universidad Loyola de Chicago, la Universidad Loyola de Nueva Orleans, la Universidad de San Pedro, la Universidad de Seattle y la Universidad de San Francisco.  Se unen a otros a declarar su intención de continuar asegurando que Estados Unidos siga siendo un líder mundial en la reducción de las emisiones de carbono.

    Juntos, estos líderes están enviando una señal fuerte a la comunidad internacional y a las otras 194 partes del Acuerdo de París sobre el compromiso continuo de los Estados Unidos con una acción ambiciosa sobre el cambio climático a pesar de una retirada del acuerdo a nivel federal.  Los signatarios están produciendo colectivamente medidas para reducir las emisiones que ayudarán a cumplir las promesas de EEUU bajo el Acuerdo de París. “En Estados Unidos, son los gobiernos locales y estatales, junto con las empresas, quienes son los principales responsables de la dramática disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero en los últimos años,” dice el comunicado.  “Las acciones de cada grupo se multiplicarán y acelerarán en los próximos años, sin importar las políticas que Washington pueda adoptar.”

    Los signatarios incluyen líderes de 125 ciudades, nueve estados, 902 empresas e inversionistas, y 183 universidades.  Las ciudades y estados participantes representan a 120 millones de estadounidenses y contribuyen con US 6,2 billones de dólares a la economía estadounidense, e incluyen a Oregón y ciudades como Nueva York, Los Ángeles y Houston, así como ciudades más pequeñas como Pittsburgh, Pennsylvania y Dubuque, Iowa.  Universidades privadas, escuelas estatales y colegios comunitarios, tanto pequeños como grandes, han agregado sus instituciones a la declaración.  En total, los negocios y los inversionistas suscritos representan un ingreso anual total de1,4 billones de dólares e incluyen más de 20 compañías de la lista Fortune 500, incluyendo Apple, eBay, Gap, Google, Intel, Microsoft y Nike, además de cientos de pequeñas empresas, que también han firmado la declaración. Además, la Universidad de Georgetown se unió por separado a 11 instituciones de investigación de los Estados Unidos, firmando un compromiso similar.  “Como una universidad católica y jesuita, creemos que cuidar nuestro medio ambiente es una de las preocupaciones morales y prácticas más urgentes de nuestro tiempo”, dice el presidente de Georgetown, John J. DeGioia.  La universidad también anunció esta semana una política de inversión socialmente responsable, con el objetivo de alinear las inversiones universitarias con su compromiso con la administración ambiental, así como la justicia social, la protección de la vida y la dignidad humanas y la promoción del bien común.

    Esta historia esta publicada en la Red Ignaciana de Solidaridad.

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    One Response to Universidades Jesuitas de EEUU continúan su compromiso con la acción contra el cambio climático

    1. Horacio Fazio en 6 Noviembre 2018 en 11:52 pm

      [email protected],

      Me permito acercarle la hoja de difusión de la Universidad de Buenos Aires referida a la reciente publicación del libro de mi autoría “Cambio Climático, economía y desigualdad”, por entender que puede ser de vuestro interés.

      Ingresando a nuestro sitio de fundabaires se podrá acceder a una breve introducción y al índice del libro.

      Saludos cordiales,

      Horacio Fazio
      Presidente y Director Ejecutivo
      fundabaires.org

      Noticias >
      Cambio climático, economía y desigualdad

      NOTICIAS

      11.10.2018 | INVESTIGACIÓN
      Cambio climático, economía y desigualdad

      La Editorial Universitaria de Buenos Aires – Eudeba – publicó “Cambio climático, economía y desigualdad. Los límites del crecimiento en el siglo XXI” de Horacio Fazio, quien desmonta los difundidos argumentos que atribuyen el problema climático a una supuesta sobrepoblación del planeta mediante una tesis novedosa

      La Editorial Universitaria de Buenos Aires – Eudeba – publicó “Cambio climático, economía y desigualdad. Los límites del crecimiento en el siglo XXI” de Horacio Fazio.

      En las últimas décadas se ha escrito y discutido mucho sobre el cambio climático, sus causas y la forma de hacer frente a sus consecuencias. Sin embargo, hay una pregunta que no siempre ocupa el lugar que merece en los debates: ¿qué relación hay entre el crecimiento económico y el cambio climático?

      Horacio Fazio desmonta los difundidos argumentos que atribuyen el problema climático a una supuesta sobrepoblación del planeta mediante una tesis novedosa. El autor plantea que el verdadero conflicto es la desigualdad social: una minoría selecta con pautas de consumo irresponsables es el sector social que mayor daño causa al ambiente. Precisamente, el 30% de la población mundial con mayores ingresos genera el 80% del total de emisiones de gases de efecto invernadero.

      El crecimiento económico tiene límites en un planeta limitado, a pesar de los cantos de sirena de todo el espectro ideológico que confían en un progreso material indefinido gracias a que no habría límites al conocimiento científico y a los avances tecnológicos. Pero es indispensable que, como sociedad, ante el condicionamiento del cambio climático, tendremos que diferenciar entre crecimiento cuantitativo y cualitativo, tanto en sus alcances como en sus aspectos distributivos.

      Acerca del Autor

      Horacio Fazio es licenciado en Economía y doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires. Dictó Ética y Economía en la Maestría en Ética Aplicada y en el Doctorado en Filosofía y Cambio Climático y Economía en el Doctorado en Economía (2004-14). En FLACSO Argentina creó y dirigió el Proyecto Ambiente y Sociedad (1998-2004). Es autor de, entre otros, Ambiente, economía y sociedad (comp.) (FLACSO, 2001), La política en discusión (comp.) (Manantial, 2002), Ética y economía en Adam Smith (Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, 2005) yEconomía, ética y ambiente (Eudeba, 2012).

      Fue Subsecretario de Coordinación Administrativa y de Políticas Universitarias (2005-7) y Director del Colegio Mayor Argentino adscrito a la Universidad Complutense de Madrid (2008-10). Desde 2011 preside la Fundación de Estudios Avanzados de Bs. As. (Fundabaires). Integra desde hace varios años el Consejo Asesor Externo Honorario de Cambio Climático de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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