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Recogiendo los pedazos, recuperando energía después de Copenhague

15 Agosto 2010

UNFCCC - COP15 - Negotiations José Ignacio García SJ

9 Abril 2010

La Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático retomará sus reuniones después del fracaso de la Conferencia de Copenhague. Los dos asuntos más importantes, a parte de los instrumentos financieros, son la necesidad de lograr un acuerdo legalmente vinculante y acordar mecanismos transparentes para su verificación.

Aunque la gran mayoría de comentaristas consideran que la Conferencia sobre el Cambio Climático de Copenhague ha sido un fracaso rotundo, algunas voces cualificados han destacado el valor de los acuerdos alcanzados. Lord Stern, profesor en la London School of Economics y autor de un destacado informe sobre los impactos sociales y económicos del cambio climático, ha afirmado que “este proceso ha incluido a países que han declarado su intención de reducir emisiones –países que nunca antes se habían manifestado así, como China o los Estados Unidos”.

En este sentido él reconoce logros a la Conferencia de Copenhague: primero el compromiso mostrado por los dos mayores emisores de de CO2 de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Un segundo logro sería el reconocimiento de la cifra de 2ª como el límite aceptable para el calentamiento global. Y tercero, hay un compromiso financiero para contribuir a las medidas de mitigación y la adaptación que los países en desarrollo tendrán que implementar en los próximos años.

Hay que reconocer que las expectativas fueron muy grandes, y también que dijo como Lord Stern los países ricos deberían haber “manejado mejor” las negociaciones. Estos dos factores refuerzan la sensación de que Copenhague fue un tremendo fracaso. Pero no estamos al final del camino, al contrario, este viaje es muy largo. Hay que recordar que hay varios objetivos previstos para 2020 o 2050. Esta perspectiva tan a largo plazo puede explicar porqué muchos políticos ponen tan poco esfuerzo para buscar mejores soluciones, ellos están más preocupados por los periodos electorales lo que marca que el corto plazo tenga preferencia sobre medidas a largo plazo que son las que efectivamente pueden intervenir en el cambio climático.

La próxima reunión de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCC) tendrá lugar en Bonn, del 9 al 11 de abrir, y algunas ONGs han propuesto el slogan. “Es el momento para recoger los pedazos”, un lema que recoge adecuadamente el estado de las negociaciones.

Hasta el momento UNFCC ha recibido hasta ahora 75 compromisos por parte de otros tantos estados para reducir o limitar las emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2020. Entre ellos 41 de los más industrializados países han comunicado oficialmente sus objetivos de reducción de emisiones; el resto, países en desarrollo, informan sobre las acciones que consideran más apropiadas para mitigar el impacto del cambio climático. Suponiendo que recibirán las ayudas necesarias tanto financieras como tecnológicas.

Estos compromisos deberían contemplarse como pasos iniciales hacia un pacto fuerte y legalmente vinculante que reconozca las diferencias entre los países industrializados y los que están en vías, respecto a los objetivos de limitación de emisiones y los medios para conseguirlos. Cancún, en diciembre 2010, y África del Sur, en 2011, deberían ser los puntos de referencia del UNFCC para poder marchar en esta dirección. Sin olvidar todo lo relacionado con los mecanismos que garanticen un control trasparente de los logros alcanzados por los países. El seguimiento, la comunicación y la verificación son procedimientos básicos que necesitan ser concretados.

Un comentario sobre el Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC). Después de su destacado papel en Copenhague, y después de que fueran robados mensajes electrónicos de la computadora de un científico de relieve, han surgido nuevas controversias: por ejemplo, los errores reconocidos sobre la previsión de que los glaciares del Himalaya se derretirían en el 2035. Todo esto puso en el punto de mira al IPCC, lo que llevó al Secretario General de Naciones Unidas a proponer una revisión de los procedimientos del IPCC, tarea que se encargó al Consejo de Inter-Academias. Un cuerpo independiente formado por los presidentes de diferentes academias de la ciencia. Un investigación así era necesaria para reforzar la independencia y la precisión de la información proporcionada por el IPCC cuyo papel sigue siendo determinante en este proceso de toma de decisiones a nivel político.

Pero lo que Copenhague demostró claramente, es que no son sólo los políticos y los científicos los que tienen que recoger las piezas rotas de este inmenso desafío que es el cambio climático. Toda la sociedad civil está llamada a contribuir. Las iglesias, en particular, juegan un papel muy importante especialmente cuando estamos hablando de medidas a largo plazo y que afectan a nuestros estilos de vida.

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Este artículo también está disponible en:: Inglés

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