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Recuerdo y misión, reflexiones en Gangjeong

15 Octubre 2013

La emergente estructura del puerto en la distancia está rompiendo la roca natural y la tradición de la pesca por las mujeres de la comunidad. Foto de: P Walpole

Pedro Walpole, SJ

Lo escrito a continuación son extractos de las reflexiones de Pedro Walpole, SJ sobre su visita a la villa de Gangjeong, en la isla de Jeju (Corea del Sur) en mayo de 2013. El pueblo es también el lugar donde se produce una protesta permanente contra la construcción de una base naval. Francis Mun-su Park, SJ, director del Jesuit Research Center for Advocacy and Solidarity en Seúl, preparó estos extractos.

Agradecimiento por encontrar desafíos

Todo está inerte, no se ha congelado en el tiempo, sino que fluye a lo largo de estos canales naturales que sostienen la vida de la isla. La paz viene de dentro de la persona, y brota y se desborda, es bueno estar vivo y en fluido movimiento.

Estos cauces hundidos que bajan desde la cima de la montaña revelan la interconexión de los ecosistemas locales, que son prácticamente invisibles por el uso actual del suelo y el mar de mandarinas, carpas (tiendas de campaña) de plástico, y la niebla pesticida que cubren el sur de la isla. El agua que discurre por estos desfiladeros ocultos, y extraída por las granjas, muestra lo que sigue siendo la fuerza interactiva. El agua sigue fluyendo y alcanza la costa del basalto para salir a la superficie en una nueva forma. Esta roca llamada goorumbi, formada por el fuego y el mar, está forjada como el caparazón de una tortuga. Aquí, las mujeres buceadoras (haenyeo) han pescado para sus familias durante generaciones.

Esta tierra y el mar han mantenido la vida de las comunidades locales; nacer y tener una vida más o menos sufrida está ligado a esta tierra. Cualquier cambio en estas relaciones tiene que respetar e incorporar la dignidad de la vida local y su vínculo con la tierra y el mar. Los cimientos de cemento de un nuevo puerto y base naval rompen ahora la espalda de esta roca. Desde fuera, este desarrollo genera una gran presión ecológica y social en la comunidad, en un lugar considerado y declarado como Patrimonio Mundial por la UNESCO.

  • ¿Quiénes somos realmente, a quién pertenecemos, a la creación y a la sociedad que es de nuestra creación?
  • ¿Cuál es nuestra relación con la creación y con la sociedad, cuándo y dónde hay conflictos, y cuál es la manera de buscar de solucionarlos?
  • ¿Cómo podemos mantener buenas relaciones con la comunidad, la sociedad civil y el gobierno en un mundo globalizado en el que existen grandes diferencias en la respuesta a los problemas ambientales?
  • ¿Qué es lo que hace ahora más clara la reflexión con los demás sobre nuestras preocupaciones ecológicas de nuestro mundo?

Para llevar a cabo todos nuestros esfuerzos diarios buscamos actuar desde la base del amor y afirmar la justicia y la esperanza de nuestro prójimo; buscamos responder con el espíritu de decir “no tengas miedo.” Aprendemos que el contexto local de gratitud es parte de nuestra base profunda para responder con valentía frente a los conflictos.

Lo que nuestra fe nos enseña

Existe un sentido compartido sobre las relaciones que son correctas: el servicio al prójimo, la constancia en Dios y el cuidado de la creación. La fe, la justicia, la integridad y el amor, de la que el amor es el más grande, son los principales determinantes de la forma en que abordamos los problemas ambientales. Si nuestro amor no da testimonio de esto, no hay ninguna marca y presencia de Cristo.

Se necesita esta presencia en la comunidad, y a veces precisa ser enfocada a través del acompañamiento y la curación. La presencia a través del testimonio y de la defensa no es la manera de ‘ganar’ en todos los contextos, pero es una manera de mostrar que todavía no todo esté perdido.

Un documento sintetizado que reconozca las relaciones básicas, los valores y las acciones puede ser útil, como una guía cuyas raíces profundicen para muchas otras reflexiones en la sociedad.

Lo que decimos como Jesuitas

  • Sobre lo más básico de la conciencia, decimos gracias en gratitud por la vida
  • Para el cuidado de la creación, decimos “no hacerla daño”
  • Para obtener una calidad de vida que sea humilde, vivimos acorde con el simple principio de “es suficiente”
  • Para los cambios personales en nuestra vida, profundizamos en el camino que conduzca a una vida que busca el significado y la reconciliación
  • Para la sostenibilidad de la comunidad, reconocemos su origen y su cultura, las prácticas y la productividad (alimentos, artes, rituales) de las generaciones anteriores, y la familia más extendida, las necesidades y las esperanzas, y aprendemos de nuestras relaciones con el mar y la tierra
  • Para minimizar el consumismo, nos enfrentamos a decisiones difíciles encaminadas a consumir y comprar menos, a ser más conscientes
  • Para sanar el corazón y dar una nueva profundidad al significado de la creación y las relaciones sociales, nos ponemos en contacto físico con la creación
  • Sobre el desarrollo de infraestructuras que contaminan y degradan, y generan el pensamiento controlador de ‘si no tenemos esto, nuestro pueblo será peor,’ hacemos un llamado a nuevas alternativas y actitudes
  • Para los diferentes procesos y niveles de gobierno, se busca la transparencia, la rendición de cuentas y la participación
  • Para la sociedad civil, el gobierno y la acción global, organizamos nuestras reflexiones y preguntas en el sentido de que sean profundamente humanas, profundamente coreanas.

Profundizar en la cultura que se necesita para la reconciliación

Esta infraestructura se ha convertido en un asunto doloroso, y la construcción en curso transgrede para muchos la resolución de las injusticias y la desconfianza del pasado.

Celebrando una Eucaristía – una oración de dar y recibir (eucari) en relación plena con Dios, la naturaleza y el prójimo – frente a la puerta de la construcción de la base naval, es una expresión muy intensa de la fe y el espíritu humano en la faz de conflicto.

Este es el bosquecillo de samanes con un árbol con centenares de años, imperturbable por la presencia de la construcción, pero compartiendo la integridad del paisaje que está siendo destruido. Foto de: P Walpole

Reflexión más allá de la seguridad nacional

Los argumentos constantes en contra del estado suenan, o se convierten, en ideológicos, si no está claro que también hay tiempo y lugar para la oración y la reconciliación, la curación y la gratitud de la comunidad. El enfoque que se basa en el amor claramente no quiere quedar atrapado o identificado por cuestiones ideológicas que utilizan la preocupación ambiental, marginación social e incluso la paz, para una agenda y maniobras políticas.

  • ¿Cuáles son las formas de acción y cuál es el significado de llevarlas a cabo para la gente?
  • ¿Cómo es articulada y juzgada la presencia local e internacional?
  • ¿Cómo es el ‘argumento’ que se esgrime siendo críticamente constructivo?
  • ¿Cómo se evalúa el enfoque que se le da?
  • ¿Qué sentido se le da al objetivo de ganar, para quién se gana, por cuánto tiempo y con qué riesgos?
  • Si se detiene la construcción de la base naval, ¿es ésa la victoria?

Hay también otras preguntas que hacerse:

  • Cuando la población local está triste por la pérdida del paisaje físico y los recuerdos están ahora irremediablemente dañados para siempre, ¿qué curación es deseada en la comunidad y con qué fin?
  • Cuando no sabemos el resultado final todavía, ¿cómo encontrar el camino a la esperanza sin ser llevado a la violencia, la ira, la frustración o la desilusión?
  • ¿Cómo sabiendo que no es posible ganar a un adversario, finalmente podemos darnos cuenta hacia dónde vamos juntos?
  • ¿Cómo buscamos consolidar los intereses locales y nacionales tal como entendemos los signos de los tiempos?
  • ¿Cómo son entendidas las preocupaciones ecológicas como un argumento moral, y no sólo económico, y en dónde buscamos establecer la integridad en la sociedad?

Estando convencidos de nuestros actos

Las pruebas en la vida son personales y tal vez difieren de la sociedad en general, sin embargo, tales alteraciones precisamente nos ayudan a reflexionar sobre la vida. Esta lucha para comprender más profundamente y conectar con lo que una persona es y de dónde procede, se traduce en el compromiso. Junto con otros, ayuda a ver de nuevo la forma en que somos parte de una sociedad que siempre está creciendo. Con el compromiso personal que viene de lo que soy y lo que es realmente importante confrontado con otros, a un problema se le enfrenta con la esperanza en lugar de con autoridad o frustración.

Por lo tanto, cuando se habla de la gratitud y el amor (con fe y con esperanza), que sea esta gratitud y este amor la guía para llevar a cabo cualquier acción que se tome. Así, cuando una persona se mueve por esta guía, entonces es cuando se cuestiona una acción, y se pregunta: “¿es esta una acción de gratitud y amor?” Es cuando el corazón puede guiar la mente. No es necesario ser religioso, o budista o católico, o ser jesuita para entender eso.

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