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Reflexiones del Grupo de Trabajo en Ecología

20 Septiembre 2011

Sanar un mundo herido” es el título de un informe que acaba de hacer público el Secretariado para la Justicia Social y la Ecología de la Compañía de Jesús en Roma en la última edición de su boletín electrónico Promotio Iustitiae. El autor del informe es un Grupo de Trabajo (GT) que se estableció por petición del Padre General como respuesta para poner en práctica la Congregación General 35 en materia de ecología (vea el Editorial de este número). Los miembros del GT provenían de todas las Conferencias Jesuitas del mundo, además de ser un grupo multidisciplinar compuesto por Jesuitas y una laica, también con diferentes trayectorias personales, con la intención de conseguir la más amplia perspectiva para el documento. Hemos pedido a los autores que compartan con nosotros sus reflexiones sobre su participación en este GT, una experiencia de colaboración multidisciplinar e internacional; también hablamos con ellos sobre futuros retos para la Compañía de Jesús en el campo de la ecología.

Joseph “Joe” Xavier, es un jesuita de la Provincia de Madurai, India. Ha sido Coordinador del Apostolado Social para la Conferencia Jesuita de Asia del Sur en Nueva Delhi. A petición del Arzobispo de Orissa actualmente está acompañando a la población cristiana desplazada por la persecución ejercida contra ellos por parte de grupos extremistas. Comentando su experiencia en el GT comentó que: “Participar en el GT sobre la Misión Jesuita y la Ecología me ha supuesto una oportunidad extraordinaria para darme cuenta de una manera más profunda de la acuciante necesidad de nuestro mundo por reconciliación. Este mundo herido es una realidad y reconocer que yo también soy parte del problema es un paso hacia delante. Pero sólo saber las cosas no es suficiente. Necesitamos un plan de cambio, tanto a nivel individual y comunitario, como en nuestros apostolados”. La necesidad de este “plan de cambio”, tal y como lo propone el P. Xavier, fue compartida por el GT, y eso explica que el informe entrase en una zona tan delicada como proponer “Recomendaciones y Sugerencias prácticas” para los distintos niveles de gobierno de la Compañía de Jesús.

Leonard Chiti, es un jesuita de Zambia, director del Jesuit Center for Theological Reflection en Lusaka, y José Aguilar es un jesuita de Colombia y responsable del Proyecto Suyusama además de profesor en la Universidad Javeriana, ambos destacan el encuentro mantenido por el GT con el P. General en Roma como un momento de especial importancia. El encuentro con el Padre General puso de manifiesto su interés por involucrar a la Compañía de Jesús en la comprensión de los retos medioambientales y la importancia de la misión de reconciliación con la creación. En esa oportunidad el Padre Nicolás insistió con pasión en la necesidad de sanación, tanto sea la sanación de las diferencias ancestrales y la desconfianza profundamente arraigada en Europa; como los campos petrolíferos en Nigeria que han destruido hogares y vida en amplias zonas del país. Necesitamos ser una fuerza que procure la reconciliación, y todavía una fuerza mayor para todo lo que tiene que ver con la Creación. El P. Nicolás insistió en que esto debíamos hacerlo con otros grupos, que ésta no es una tarea exclusiva para los jesuitas. Es indudable que hoy estos retos medioambientales son un lugar para probar la autenticidad de nuestro compromiso creyente.

Pedro Walpole es un jesuita de Filipinas y responsable del Institute of Environmental Science for Social Change, él se sintió especialmente impactado durante una de las sesiones del GT cuando Nancy Tuchman nos explicaba la extracción destructiva de arenas bituminosas, mediante la voladura de la cima de las montañas Apalaches, para obtener carbón. Pensé, si no nos estaríamos volviendo locos en esta opción urbana de desarrollo y decisores alejados en sus centros políticos? Esas montañas las visité cuando era estudiante de geografía y geología, sentí que se trataba de una pérdida de lo sagrado y un aumento del sufrimiento. Obtenemos así un par de kilovatios más para sostener la ilusión de las invencibles compañías de energía”. Nancy Tuchman representaba a la Conferencia de Estados Unidos en el GT y es profesora en el Departamento de Bilogía en la Universidad Loyola de Chicago; Nancy estaba explicando al grupo una de las prácticas medioambientales más agresivas que se realizan precisamente en el país más desarrollado del mundo. Si esto sucede allí qué podemos esperar de países donde no existe legislación sobre estas materias o donde los estados no tienen capacidad para aplicar la ley, solo mayores daños y más impunidad.

A los miembros del GT se les pidió que compartieran con nosotros las principales preocupaciones ecológicas y medioambientales de sus regiones. Hay un acuerdo general de que la articulación de las respuestas locales con esos retos globales es la principal tarea que tenemos por delante, y que ello tiene que ser abordado tanto por las estructuras actuales de la Compañía (sectores, centros sociales) o por nuevas redes que se puedan establecer en el futuro.

Según Joe Xavier los jesuitas en India deberán prestar atención a las cuestiones relacionadas con la gobernanza de los recursos naturales: “En el pasado reciente de India, especialmente en zonas geográficas donde ha habido grandes reservas de recursos naturales como  mineral de hierro, bauxita, aluminio o carbón se están convirtiendo paulatinamente en zonas de conflicto. Los pueblos indígenas y otras personas pobres se enfrentan a la violencia del Estado, las empresas mineras, los maoístas y las milicias promovidas por agentes estatales. El conflicto es desigual. El Estado está decidido a promover el “desarrollo a toda costa” invitando a las empresas multinacionales a explotar los recursos naturales y aumentar así sus ingresos. Los indígenas que han vivido allí por  generaciones son desplazados por la fuerza sin una compensación adecuada. La gente no tiene voz en la agenda de desarrollo del Estado. En este escenario, ¿cómo pueden los pueblos indígenas intervenir en los planes de desarrollo estatales? ¿Se pueden crear y promover nuevos modelos de desarrollo que aseguren un desarrollo sostenible y el rechazo a la violencia ejercida sobre la madre tierra?” Si el P. Xavier aporta la perspectiva de cómo los abusos medioambientales causan pobreza y exclusión social, Leonard Chiti toma el otro extremo de la perspectiva para indicar cómo la pobreza sufrida por muchos está en el origen de daños severos en el medio ambiente: “Aquí en Zambia, uno de los mayores problemas que afrontamos es la deforestación. Muchas familias con bajos ingresos talan árboles para tener una fuente de energía y eso está haciendo a nuestro país muy vulnerable al cambio climático. Deberíamos ayudar a nuestra gente a plantar árboles después de cortarlos para cubrir sus necesidades”.

La misma preocupación por la cuestión energética, cambiando el contexto por supuesto, es compartida por José Ignacio García, un jesuita español trabajando en la Jesuit European Office – OCIPE en Bruselas. Describiendo los mayores retos medioambientales para Europa en un futuro próximo indicaba: “la energía va a ser el principal reto para Europa. Por un lado está la dependencia energética que está poniendo en peligro la privilegiada posición económica que Europa ha disfrutado en la economía global. Escasez y aumento de precios de los combustibles fósiles reducirán nuestra competitividad y debilitará nuestras economías. Las fuentes alternativas como la energía nuclear o el carbón no son buenos agentes medioambientales, el primero por cuestiones de seguridad en su explotación y de residuos de muy larga vida y peligrosidad, el segundo por sus altas emisiones de CO2 y su negativo impacto en el cambio climático. La opción por las energías renovables es la única realista en el medio plazo pero reducirán nuestra competitividad porque, al menos por ahora, son menos eficientes. El dilema es cómo queremos vivir: si como depredadores destruyendo nuestro futuro o asumiendo nuestra responsabilidad y desarrollando estrategias que puedan permitirnos el adaptarnos a vivir de una forma más sostenible y que nos permita afrontar los cambios que necesariamente vendrán. Si además añadimos un poco de solidaridad con el resto del mundo, entonces las opciones son todavía más evidentes”.

Mirando hacia el futuro el GT comparte un fuerte y convencido optimismo. José Aguilar señala cómo de este documento, de su discusión y de los compromisos que puedan surgir él espera que “animará a los Jesuitas y sus colaboradores a integrar en su vida apostólica habitual algunas de estas recomendaciones, y que lo hagan como expresión de una experiencia creciente de comunión y ternura con la Creación”. La formación de los Jesuitas debería incorporar experiencias profundas y una reflexión adecuada sobre cómo la vida se renueva constantemente desde su interior, y cómo deben ser nuestras relaciones adecuadas con la creación. Si nuestros estilos de vida e instituciones están profundamente implicados, nuestra formación con y para los otros estará cimentada en la reconciliación, entonces nuestro trabajo conjunto podrá significar algo diferente para el mundo.

Pedro Walpole comparte algunos de estos signos concretos de compromiso que refuerzan el tono general de esperanza que atraviesa todo el documento: “Desde que terminamos la actividad del GT me he reunido con numerosos jesuitas y colaboradores de Asia – Pacífico y estoy impresionado por el interés con que están buscando mejorar las relaciones y el cuidado de la creación. Nuestro principal reto son las actitudes y las instituciones pues ellas, al final, marcan nuestros estilos de vida. Trabajando entre los cubos de basura con el personal de limpieza de la Universidad Xavier en Cagayan de Oro, en Filipinas, hemos reducido los desperdicios en un 30%, y todavía reduciremos más en los próximos meses con la implicación de los estudiantes. Cada obra de la Compañía y todas las comunidades se están implicando, podemos hacerlo de un modo concreto mostrando nuestra sincera preocupación. En el rio Mekong nos reunimos 40 personas el mes pasado y experimentamos la inmensidad de este rio de vida que sostiene a 60 millones de personas; pero el desarrollo económico de la región, las necesidades de energía, y la extracción de recursos amenazan con destruir los ecosistemas actuales y las formas culturales que conviven en este río de vida. Necesitamos vivir de un modo que refleje al Creador y la creación de una manera celebrativa y comprometida. No hay un desarrollo durable, no hay un desarrollo humano para todos, sin el Creador y la creación“.

Miembros del Grupo de Trabajo en Ecología:

Joseph Xavier, SJ (MDU)

José Alejandro Aguilar Posada, SJ (COL)

Leonard Chiti, SJ (ZAM)

José Ignacio García Jiménez, SJ (CAS)

Nancy C Tuchman, Loyola University Chicago (USA)

Peter (Pedro) W Walpole, SJ (PHI)

Miembro Invitado: Patxi Álvarez, SJ (LOY)

Co-organizadores: Ronald J Anton, SJ (MAR), Fernando F Franco, SJ (GUJ)

Personal Apoyo: Uta Sievers (SJES – Roma)

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Este artículo también está disponible en:: Inglés

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One Response to Reflexiones del Grupo de Trabajo en Ecología

  1. Maria Josefina Alcivar en 25 Octubre 2011 en 7:30 am

    Estoy interesada en vuestras investigaciones y determinaciones acerca del medio ambiente y la fe-justicia. Soy profesora universitaria de ecología e impacto ambiental del Ecuador, me gustaría ser parte de su grupo.

    Atentamente, Mj

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