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Río plus 20

31 Mayo 2012

Johannes Müller, SJ

Del 20 al 22 de junio de 2012, Río de Janeiro en Brasil será la sede de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, veinte años después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarollo o Cumbre de la Tierra que tuvo lugar en la misma ciudad.  ¿Qué se ha conseguido desde entonces?

El resultado es ambiguo.  Sin la Cumbre de la Tierra la situación global del medio ambiente, sin duda, hubiera sido mucho peor.  Se han logrado importantes convenios, tales como la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, o los Convenios sobre la Diversidad Biológica y pala la Lucha contra la Desertificación.  Además, la conciencia global de las preocupaciones medioambientales ha crecido y se implementan numerosas iniciativas locales.  Por otro lado, las medidas adoptadas a menudo permanecen a medias en el mejor de los casos: muchos estados niegan su colaboración, y toda una serie de problemas ni siquiera han sido abordados.  La amenaza de un colapso ecológico global está, por tanto, a pesar de algunos avances, lejos de ser disipada, como demuestran las arduas negociaciones sobre un programa de acuerdo “post Kyoto.”

La conferencia de Río, al que asistieran numerosos Jefes de Estado, debería sistematizar nuevos retos urgentes y asegurarse el apoyo político para la acción conjunta.  Además de un gran número de cuestiones individuales (que incluyen el agua, el suelo, los bosques, la biodiversidad, la política energética, los residuos), la conferencia se centrará en dos temas centrales: una “economía verde” y el desarrollo de un marco institucional eficaz para el “desarrollo sostenible.”

Está ampliamente aceptado que los diversos problemas medioambientales están entrelazados, y que no pueden ser resueltos con pequeñas correcciones.  Por el contrario, requieren una renuncia del modelo actual de la civilización.  El crecimiento de las economías orientadas a la explotación de recursos naturales, con mayor producción de carbono, de los países industrializados no es sostenible, debido especialmente porque son imitadas cada vez más por las economías emergentes como China e India.  La facilidad para obtenerlos y los avances técnicos no puede estar en la base si queremos que las futuras generaciones vivan con la dignidad.  “Río” por lo tanto, debe señalar el camino hacia una economía “verde,” caracterizada por la producción y el consumo sostenibles, que tengan en cuenta la finitud de los recursos naturales y traten al mismo tiempo de reducir la pobreza mundial.  Sin embargo, hasta ahora, carecemos de un consenso internacional sobre lo que constituye una “economía verde” y cómo podemos solucionar esos problemas.

Será de vital importancia combinar este programa con el objetivo de reducción de la pobreza, y que todos los países en vías de desarrollo participen adecuadamente en las negociaciones.  Las conferencias sobre el clima de los últimos años han fracasado debido a estas deficiencias significativas.  El objetivo debe ser un nuevo paradigma de desarrollo, que no se limita sólo a la prosperidad de una minoría privilegiada de países y pueblos.  El Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD 2011 señala claramente este desafío (capítulo “Sostenibilidad y justicia: Un futuro mejor para todos”).  La Conferencia de Río por lo tanto, debe integrar los Objetivos de desarrollo del milenio de las Naciones Unidas en su programa.  Pero esto sólo tendrá verdadero sentido si la preocupación de la redistribución mundial, con miras al bien común global, no está excluida desde el principio.

El progreso parece más fácil de lograr cuando se trata de reformas institucionales de  política ambiental a nivel mundial. Hay numerosas propuestas para ser discutidas, y hay dos alternativas principales: fortalecer institucionalmente el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), o establecer un “Consejo para el Desarrollo Sostenible” con objetivos medioambientales definidos y verificables, y establecer las posibles responsabilidades.  En vista de los cerca de 500 acuerdos internacionales sobre medio ambiente llevados a cabo con diversas instituciones, es esencial para una política ambiental efectiva.

La decepción por el pobre rendimiento de las conferencias internacionales del pasado, también podría ser saludable.  En la actualidad, se observa en casi todo el mundo un cambio en la estrategia hacia iniciativas descentralizadas, especialmente en la política climática.  Esto significa renunciar al sueño de los acuerdos universales, por el cual todos los Estados contratantes tendrían que cumplir metas específicas.

Probablemente, un enfoque en pasos pequeños es la única manera realista.  Tenemos que tratar de impulsar cambios desde abajo para conseguir que la sociedad civil, la economía y las organizaciones no gubernamentales se conviertan en actores relevantes.  Esta es la única manera de pasar de la reflexión a la acción.  Las religiones, con su rico patrimonio, pueden contribuir de manera significativa – no sólo con el anuncio de una ética de la moderación como guía del modelo social y de la virtud individual, sino también por ser un pionero en su aplicación.

Johannes Müller, SJ

El autor es profesor de ciencias sociales y políticas de desarrollo en la Hochschule für Philosophie , perteneciente a la Facultad de Filosofía de la Compañçia de Jesús en Munich, Alemania).  El es también director del consejo asesor de la agencia alemana Misereor .  Este artículo fue publicado en la Revista jesuita Stimmen der Zeit (3/2012) y adaptado para Ecojesuit.

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Este artículo también está disponible en:: Inglés

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3 Responses to Río plus 20

  1. Rufí Cerdan en 14 Junio 2012 en 1:45 am

    Es muy cierto que són necesarios los pequeños pasos des de la base social para la transición hacia un nuevo modelo de biocivilización. Pero también es cieto que las grandes corporaciones, especialmente las que controlan el agronegocio mundial, estan esperando que Rio+20 liberalice también, como ha ocurrido con la desregulación de los mercados finacieros que han provocado la gran crisis econòmica y social que vivimos especialmente en el sur de Europa, los mercados de la apropiación privada de la biomasa. Esa puede ser una de las grandes trampas de la economia verde. El informe de ETC group “Los nuevos amos de la biomasa. Biología sintética y el próximo asalto a la biodiversidad” pone las cartas sobre la mesa.

  2. Uriel Henao R... en 2 Junio 2012 en 6:24 am

    De no tomar acciones a corto y mediano plazo y con responsabilidad acerca de lo que esta sucediendo con nuestro medio ambiente nos veriamos cada vez más con enormes dificultades a raiz del cambio climatico. Los paises en via de desarrollo deben responsabilizarse y no seguir en esa carrera desenfrenada de la explotación indiscriminada de sus recursos naturales. Esperamos que en RIO+20 se tomen acciones inmediatas al respecto.

    Saludos.

    Ing. Uriel Henao R…
    Medellín Colombia.

  3. Ricardo Enrique en 2 Junio 2012 en 2:37 am

    De acuerdísimo: renunciando al actual modelo civilizatorio por otro que no busque a priori el sacar la mayor ventaja/ganancia económica posible en el plazo corto, sin escatimar costos e impactos humanos, ambientales… Que se priorice el compartir por encima de la ambición, el cuidar en lugar de explotar los recursos, etc. Viendo a los demás con necesidades, pero también con igualdad de derechos. Que la vida y no el lucro sean los criterio con que se piensan y discutan las iniciativas en Río +20.

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