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Testimonio local y compromiso global

30 Abril 2013

Recogiendo leña en la estación de lluvias, Myanmar. Foto de: FAO

Liz Haney

Ser testigos a nivel local y tener una conciencia global es una invitación específica para cada jesuita pero también para la Compañía de Jesús, se trata de un nuevo trabajo en las fronteras de la crisis ecológica.

Este trabajo puede adoptar formas muy diversas. El P. Amalraj Chinnapan ayuda a comunidades en Myanmar a encontrar alojamiento y recuperar sus viviendas después del paso de ciclones; mientras que el P. Pedro Walpole usa la investigación del centro de Ciencias Medioambientales para el Cambio Social, en Filipinas, para ayudar a comunidades a hacer planes de realojo en zonas seguras para las personas más pobres. El P. Jim Profit del Centro Jesuita Ignatius  en Canadá, ayuda a la práctica de nuevas formas de retiros que promuevan una comprensión espiritual de nuestras relaciones con el medioambiente.

Las respuestas dadas por la Compañía de Jesús, y las comunidades de personas cercanas a la Compañía, pueden ser muy diversas, pero están enraizadas en un sentimiento común: el compromiso de establecer relaciones justas con Dios, los otros y la creación. Desde los años 80 la Compañía ha reconocido las conexiones entre la justicia social y el cuidado de la creación. Reflexionando sobre la experiencia de algunas comunidades, donde las personas en los márgenes sociales sufren las peores consecuencias de los desastres naturales, un grupo de trabajo formuló en Sanar un Mundo Herido: “Como jesuitas no podemos cerrar nuestros ojos frente a las tragedias que sufren cada vez más aquellos con los que proclamamos que queremos ser solidarios.” Los jesuitas reconocen que los pobres son los primeros en sufrir la crisis ecológica. Actuar para afrontar esa crisis requiere identificar las interrelaciones entre contaminación, consumo, cambio climático, monocultivos, pérdida de biodiversidad, pobreza y desigualdad.

Reconocer esta crisis ecológica planetaria ha llevado a la Compañía a crear varias redes de incidencia en una serie de temas, y han incluido la ecología como uno que merece especial atención. Buscando una mayor coordinación en estos temas, un grupo de jesuitas y colaboradores han ido compartiendo experiencias sobre situaciones de injusticia ecológica.

Foto de: Centro Jesuita Ignatius en Guelph

En un encuentro celebrado el pasado otoño, el P. Xavier Savarimuthu informó de los importantes problemas que deben afrontar muchas comunidades en India para acceder a agua potable debido a la proliferación de acuíferos contaminados por arsénico. Otras comunidades, también en la India, están siendo desplazadas de sus lugares de origen por la construcción de enormes presas destinadas a la producción eléctrica. El P. Pedro Walpole compartió su experiencia en Filipinas, donde se desforestan zonas enormes para plantar palma destinada al aceite. El P. John McCarthy explicó cómo en Canadá las comunidades indígenas viven amenazadas por las empresas que buscan petróleo, petróleo que contribuye al cambio climático. Los ejemplos que se compartieron y los informes de varios otros lugares del mundo ilustran la gravedad de la crisis ecológica.

La red de incidencia de los jesuitas, a pesar de que hay temas tan cruciales como el cambio climático, la propiedad de la tierra, la agricultura industrial o la privatización de los recursos naturales, decidió focalizarse en la cuestión del agua, especialmente en el derecho al agua. Reconocieron, en el marco de la Red de Incidencia Ignaciana (GIAN) en Ecología que el agua es un recurso fundamental en el planeta. El derecho al agua es un factor importante en muchos aspectos de la justicia social: privatización y comercialización en los países desarrollados, desertificación y carencia de agua para cubrir necesidades básicas en África, inundaciones y fenómenos atmosféricos que causa lluvias extremas en el Pacífico, contaminación por arsénico en India, y una serie de conflictos transfonterizos, el derecho y acceso al agua, y la contaminación del agua en América Latina. La red GIAN en Ecología quiere incider y aumentar la concientización sobre el derecho al agua a diferentes niveles  incluyendo la participación en los procesos consultivos tras Rio+20, el Mundo que Queremos en 2015, o la Conferencia Internacional en Cooperación sobre el Agua para un desarrollo inclusivo.

Contaminación del agua, India. Foto de: lissah.fireflies.in

Mientras algunos jesuitas se coordinan para contribuir al tema del agua a nivel internacional a través de GIAN, otros grupos de jesuitas y colaboradores buscan diversos modos de contribuir al cuidado de la creación. La Universidad Loyola de Chicago, a través del Instituto de Sostenibilidad Medioambiental está realizando importantes transformaciones en el campus tales como la construcción de nuevos edificios con energía geotérmica, o la recuperación de una granja, junto con una amplia oferta de cursos para los estudiantes sobre cuestiones ecológicas. El Observatorio Pan-Amazónico trabaja para cambiar los procesos de toma de decisiones en los megaproyectos de obras hidráulicas de forma que se tengan en cuenta los impactos socio-económicos y se respeten las opiniones locales.

Los jesuitas al querer implicarse en la protección del derecho al agua para todos a través de GIAN es evidente que se están alineando con los planteamientos del Papa Francisco para la Iglesia Católica. Con humildad y como testigos, los jesuitas contemplan los esfuerzos de las comunidades en las que trabajan y son conscientes de las implicaciones medioambientales de esos esfuerzos. Con este testimonio han comenzado a cumplir el mensaje de Pascua del Papa Francisco:

“¡Aceptemos la gracia de la resurrección de Cristo! Dejémonos renovar por la misericordia de Dios, dejémonos amar por Jesús, dejemos que la fuerza de este amor transforme nuestras vidas; y transformémonos en agentes de esta misericordia, canales a través de los cuales Dios pueda regar la tierra, proteger toda la creación y hacer que la justicia y la paz florezcan. ¡Paz a ésta nuestra Tierra! Que Jesús resucitado traiga consuelo a las víctimas de desastres naturales y nos haga responsables custodios de la creación.”

Elizabeth Haney, o Liz, se incorporó al Center of Concern en 2012 como primera voluntaria del Jesuit Volunteer Corp y ha sido la Coordinadora de Ecología y Desarrolló hasta que dejó el centro en abril de 2013. El trabajo de Liz se centró en política internacional sobre el cambio climático, especialmente en financiación, y en temas de seguridad alimentaria. El Center of Concern es un centro de reflexión en Washington, DC, Estados Unidos que investiga, ofrece formación y hace incidencia para promover la justicia social a nivel global. Se puede contactar con Liz a través de su email: haneyel(at)gmail.com.

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Este artículo también está disponible en:: Inglés

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2 Responses to Testimonio local y compromiso global

  1. Aurelio en 20 Junio 2013 en 5:50 am

    Excelente el reportaje de la compañera Liz.
    La Tierra es nuestra vida y nuestra libertad.
    Las personas sin tierra somos como tronco tirados a la orilla de los caminos.
    Vienen los viajeros por la noche. La estropean y se van…
    Viene los blancos flacos mestizos desangran a la Pacha Mama, Madre Tierra. La desangran y se van…
    Dejan, detrás de sí los desiertos cansados…
    ¿Quién tiene derecho de vender a su Madre…?
    ¿Quién tiene derecho de vender a su Hermana…
    La Tierra es nuestra Vid y nuestra Libertad… Yupaichani… Muchas gracias. Thanks a lot. Aurelio

  2. Primitivo Miguel del Val s.j. en 17 Junio 2013 en 3:31 pm

    Felicitaciones por el trabajo.
    Para los mayores nos sentimos a gusto apoyando y compartiendo la oración desde esta madre tierra.
    H. Primitivo

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