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¿Tiene dueño la naturaleza?

31 Enero 2013

Foto de: Alboan

Alicia Aleman Arrastio

En cualquier sociedad, existe una profunda interdependencia entre la vida social y el entorno natural.  De hecho, la cuestión de los recursos naturales y, en concreto, de cómo se determina la propiedad de los mismos y de cómo se regula su uso, ha sido y sigue siendo un elemento crucial en la construcción de cualquier sociedad.  La intensificación del proceso de globalización y la fuerte expansión de la economía mundial durante las últimas décadas ha reforzado la importancia del control de los recursos naturales.

Hace treinta años los economistas predecían que la economía tendía a desmaterializarse, ganando importancia el conocimiento frente al control de los recursos naturales.  Sin embargo, no ha sido ésa la tendencia dominante.  La creciente importancia del conocimiento y la información ha ido en paralelo a un incremento sin precedentes de la demanda de recursos naturales.  Como ha pasado en otros momentos de la historia, la presión sobre los recursos está teniendo repercusiones inmediatas sobre las normas que regulan su explotación y uso.  En ese contexto, es importante preguntarse cómo los cambios referidos al control y uso de los recursos naturales afectan a las poblaciones que tradicionalmente han usado esos recursos o se ven afectadas por su explotación.  Además, es importante hacer ese análisis asumiendo la perspectiva de las poblaciones directamente afectadas.

Sin embargo, en los ambientes urbanos e hiper-tecnificados del viejo mundo rico, pero también entre las clases privilegiadas de los países emergentes, crece la tendencia y la tentación de olvidar que el sustento fundamental sobre el que se construye la vida de todas las personas es, sin excepción, la naturaleza.  Esta conforma el sustrato de la economía material, que mantiene una dependencia estrecha de los recursos naturales para poder operar.  Por el contrario, la constatación de esta interdependencia sociedad-entorno natural sigue estando muy presente para las personas que dependen mayoritariamente de los recursos naturales para su subsistencia, tanto material como cultural y espiritual.  Nuestra ponencia asume la perspectiva de estas personas.  Los problemas a los que se enfrentan y las formas en las que se organizan para defender su territorio, reclamar sus derechos y/o proponer formas alternativas de concebir la propiedad y la gestión de los “recursos naturales,”1 configuran el núcleo temático principal de esta ponencia.

Como otras veces ha ocurrido a lo largo de la historia, hoy también existen intensos conflictos en torno al acceso y uso de los recursos naturales, y el control de los territorios donde éstos se encuentran.  Sin embargo, esta vez el escenario es planetario y la intensidad está llegando a unos peligrosos umbrales de insostenibilidad.2  Los tres casos que se presentan sirven para ilustrar algunos de los aspectos más relevantes y visibles de este fenómeno contemporáneo de conflictividad asociado a la expansión de las economías: (i) territorios codiciados por industrias que hacen un uso intensivo de la tierra y los recursos (extractivas, hidroeléctricas, forestales, agro-industria y ganadería extensiva); (ii) poblaciones vulnerables y sometidas a crecientes presiones; y (iii) fuerte presencia de redes criminales cuasi-criminales (como narcotráfico y “mafias” de todo tipo).

Los tres casos también sirven para ilustrar cómo se está organizando la acción  social ante este tipo de escenarios: desde la debilidad de la acción de los mineros de Katanga, hasta los planteamientos de resistencia y defensa en torno al territorio, la identidad y la cosmovisión de las comunidades del Ixcán, pasando por la “lucha selectiva” que la población autóctona (denominada “adivasi”) de Gujarat está protagonizando a la hora de reclamar los derechos forestales.  Los tres casos revelan la amplia diversidad de modos y formas de acción social que se están empleando para hacer frente a estos problemas, una diversidad que vienen explicada por factores como: (i) el tipo de actividad económica y su recurso asociado; (ii) los intereses geopolíticos en juego; (iii) la fuerza o debilidad del Estado en dicho territorio, y (iv) el grado de unidad y conciencia de grupo existente entre la población afectada.

Las organizaciones que trabajamos por la solidaridad tenemos el compromiso de acompañar a las poblaciones que son despojadas de sus recursos o que ven amenazados sus medios de vida.  Para ello resulta de vital importancia entender los factores que fortalecen la capacidad de esas poblaciones de organizarse para defenderse y proponer una gestión más justa y sostenible del territorio y de los recursos.  De hecho, es cada vez más frecuente la implicación de organizaciones que promueven el desarrollo y la justicia internacional en investigaciones y proyectos que vinculan la justicia ambiental y la sostenibilidad con la promoción de los derechos humanos y el desarrollo humano.3  Aunque esta implicación no es nueva, está adquiriendo nuevos matices con el recrudecimiento de la crisis climática y la agudización de los conflictos socio-ambientales.

 

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1. Para una aproximación a este tema, ver video presentado en 2011 por ALBOAN titulado ¿Tiene dueño la naturaleza?

2. Para un planteamiento de los escenarios de conflictividad futura, ver AAVV. (2011). Dossier “La conflictividad que viene,” Madrid: Fuhem/ CIP-Ecosocial.

3.  Ejemplos recientes de esta implicación son, es necesario señalar aquí que la publicación de estos informes también se entiende en el contexto preparatorio del 20 aniversario de la Cumbre de la Tierra, también llamada Conferencia Río+20 que se celebró en Rio de Janeiro en junio de 2012.

a. el Informe Mundial sobre el Desarrollo Humano del año 2011 Sostenibilidad y equidad: Un mejor futuro para todos del PNUD

b. el Informe 2012 de la organización Social Watch Desarrollo sustentable: El derecho a un futuro

c. el Informe 157 publicado en enero de 2012 de Oxfam ¿Olvidados por el G-20? Cómo la desigualdad y la degradación medioambiental amenazan con excluir a las personas pobres de los beneficios del crecimiento económico

d. el Informe Especial sobre Ecología Sanar un mundo herido del Grupo de Trabajo sobre Ecología publicado en 2011 por el Secretariado para la Justicia Social y la Ecología de la Compañía de Jesús

 

Sra. Alicia Alemán Arrastio trabaja con la Fundación Alboan, una ONG jesuita en España que promueve la cooperación para el desarrollo en países del sur y norte y proporciona apoyo a través de la educación y la formación que promuevan la justicia, fortalecimiento de grupos de personas trabajando para el cambio social y colaborando con otras organizaciones para influir en las políticas públicas para el desarrollo humano.

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